MATRIMONIO
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HINATA
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Naruto me mantiene clavada en la pared mientras se lava, enjabonándose vigorosamente y follándome con los ojos mientras se frota la piel. Está dejando muy en claro que esto es solo el comienzo, que una vez que el noli esté completamente lavado, no tiene planes de detenerse. La gruesa polla que presiona contra mis partes privadas me dice que a pesar de lavarse, está tan excitado como siempre.
Probablemente debería ayudarlo, lavarle la melena... algo. En cambio, todo lo que hago es aferrarme a sus hombros y jadear como una mujer moribunda. Nunca me había excitado tanto, y cuando él termina de enjabonarse y se mueve debajo del chorro, me pasa un brazo por la cintura y me arrastra con él mientras avanza. Aprieta su polla contra mi coño mientras el agua cae en cascada sobre él.
— ¿Estoy lo suficientemente limpio? —él gruñe.
Oh Dios.
—¿Creo que sí? Tu…
Eso es suficiente para él. Ni siquiera puedo terminar la oración antes de que me saque de la ducha. Goteando, me lleva a través del piso de su baño tipo spa y de regreso a la habitación. Un momento después, me coloca suavemente en el borde de la cama y luego se arrastra sobre mí. Es grande y húmedo y estamos haciendo un desastre en el colchón.
—¿No deberíamos secarnos primero...?
—No. —Su boca va a mi cuello y comienza a besar mi cuerpo. —Te voy a probar.
Me retuerzo cuando su rostro se mueve por mi cuello, hacia mis senos.
—Pero yo no soy la afectada por los noli..
—Tu placer —ronronea, —es mi placer.
Eso no debería sonar tan sexy como lo hace. Me estremezco ante sus palabras y paso los dedos por su melena mojada.
—¿Te sientes mejor un poco mejor?
—¿Ahora que te tengo en mis brazos? Sí.
—Eso no es lo que quise decir.
—Pero es lo yo que quise decir. — Naruto besa mi pecho. —Quiero saber qué te agrada, Hina. Quiero que anheles mi toque. Nunca he estado con una humana, así que debes instruirme. —Él arrastra su lengua a lo largo de la curva de mi pecho. —Las frotaste sobre mi cuando te corriste. ¿Son sensibles?
Oooh. Nunca he estado en condiciones de decirle a un chico lo que quería en la cama. Cuando era más joven, era demasiado tímida para expresar lo que quería, y luego las cosas se pusieron horribles. Pero Naruto pregunta qué me gusta. Quiere que se lo diga, porque mi placer es importante para él. Por un momento, me aterra no poder ser lo que él quiere en la cama. ¿Qué pasa si mi pasado traumático es demasiado para mí y cuando él me tenga en sus manos, no pueda correrme?
—No sé si importa, Naruto.
—A mí me importa. —Su voz es gruesa, y frota su boca sobre la punta de un seno, enviando una llamarada de excitación a través de mí. —¿Eso se siente bien?
—S-sí. ¿Pero qué pasa si no puedo correrme por lo que sucedió en el pasado? ¿Qué pasa si estoy dañada?
La mirada que me da es pura confianza.
—Puedo hacerte venir.
Me estremezco ante la expresión erótica en su rostro.
—¿Qué pasa si toma mucho tiempo?
—Entonces tomara mucho tiempo. —Él arrastra su inusual lengua sobre uno de mis pezones con una lentitud insoportable. —Ahora dime. Es bueno, ¿o debería seguir adelante?
—Bueno —jadeo. —Bueno.
Él ronronea y da vueltas en mi pecho otra vez. La textura en su lengua la hace menos resbaladiza que una lengua humana, lo que significa que cada movimiento parece tomar el doble de tiempo.
Cuando lame la parte inferior de mi pezón, donde soy más sensible, es como si se estuviera moviendo en cámara lenta, y no puedo evitar el pequeño gemido que se me escapa.
—Me gustan tus pezones. —murmura contra mi piel, su aliento abrasador. —Son duros, pero suaves y de un color tan bonito. —Su lengua gira alrededor de la punta que está provocando, y su mano va hacia mi otro seno, ahuecándolo. —Me gusta cómo me saludan en la mañana cuando me levanto. Es como si escaparan de tu ropa porque tienen mucha hambre de mi boca.
¿Es posible ser encendida y reír al mismo tiempo? Es lo más ridículo y erótico que he escuchado.
—Es solo porque el cuello de tu túnica es grande…
—Shhh. Déjame tener mi fantasía. —Me toma el pezón en la boca incluso cuando su pulgar pasa sobre el otro, y una fuerte necesidad surge a través de mí. Gimo, retorciéndome contra su boca, y mis dedos se tensan en su melena. Me encanta la sensación de sus labios acariciando mis puntos sensibles, haciéndome sentir dolor. Quiero que se quede allí para siempre, así como quiero que se mueva más abajo.
Él se burla de mis senos, murmurando palabras dulces para mí por tanto tiempo que me estoy retorciendo debajo de él cuando cambia.
Hay algo en su lengua, o tal vez es solo Naruto en general, pero nunca me ha excitado tanto el juego de los senos. Estoy adolorida, necesitada y lloriqueando, y cuando mis caderas se levantan contra él, él gime y comienza a besar hacia abajo, sus movimientos se vuelven tan frenéticos como los míos.
—¿Tu vientre es sensible? —ronronea, las palabras retumban en supecho. —¿O debo continuar hacia abajo hacia tu lindo coño y lamerlo en su lugar?
—¿Qué... qué hay de ti?
—Me corrí mientras te lamía los senos, Hina. —Lame hacia mi ombligo. —Lo hare otra vez con la boca enterrada entre tus muslos, y tantas veces como sea necesario hasta que estés satisfecha.
Mi aliento se estremece.
—¿Estás... adolorido? ¿Necesito ayudarte de nuevo? Puedo usar mis manos...
—¿Vientre? — exige, besando mi piel. —¿O coño?
—No mi vientre. —admito, sintiéndome tímida incluso mientras me muevo debajo de él.
La idea de su lengua en mi coño me está excitando, y estoy jadeando mientras se mueve más abajo.
—¿Dónde quieres mi lengua, Hina? —Él separa mis muslos, una mano grande roza el interior de mi pierna. —¿Hay un lugar en particular? ¿O todo es sensible? —La mirada que me da es acalorada. —Guíame, mi compañera. Muéstrame.
Mi coño se aprieta ante la expresión de su rostro. Sus pupilas son tan grandes y oscuras de hambre, su mirada posesiva. ¿Quiere que le enseñe?
Respiro hondo y deslizo mi mano hacia mi coño. Empujo mis pliegues con una mano y luego deslizo la otra entre mis piernas, mostrándole. Rodeo mi clítoris mientras él baja la cabeza, mirándome tocarme a centímetros de distancia.
—Este es mi clítoris —susurro. —Es muy sensible. —Muevo mis dedos hacia abajo y presiono uno profundamente dentro de mí. —Esto también se siente bien.
Él gruñe y luego empuja mis manos a un lado, lejos de mi cuerpo.
— Esto es mío ahora.
Eso no debería ser casi tan sexy como es, pero sus palabras me dejan sin aliento.
Continuará...
