CAPITULO 38
Un enigmático Sapien liebre con rasgos de reptil llamado Migma, se revela como la mano derecha de uno de los líderes de "Los Cuatro pilares del mal", la rata Sapien tras oír tal declaración no podía evitar sentir como el miedo se apoderaba de todo su ser. Ya estaba lo bastante intimidado con su presencia, descubrir que formaba parte de tal organización criminal, era más de lo que su corazón podía soportar.
Quería correr, irse tan lejos como fuera posible, abandonar toda idea de obtener la cabeza de Khenya, ahora tal plan le resultaba estúpido y maldecía su codicia por haberlo llevado a esta situación. Sus instintos le gritaban que corriera, pero el miedo paralizo sus piernas, estas temblaban y no obedecían su cuerpo.
—No puedo encontrar el cuerpo de Khenya, y por lo visto, tú, que alguna vez trabajaste para él y le abandonaste, tú, que planeaba con avaricia profanar su cadáver para unirte con esa impía fidelidad a "Los Cuatros Pilares del Mal", es imperdonable -Afirmo Migma con ojos cargados de decepción —Es inevitable que una gran organización, tarde o temprano se les una ciertas "ratas", pero tu…
El roedor podía sentir la hostilidad de aquel Sapien liebre-reptil hacia su persona, su corazón palpitaba con intensidad, su rostro sudaba sin control.
—Por favor… déjame ir… yo… no volveré… prometo que no volveré a pensar en unírmeles… ¡nunca más tendrás que ver mi repulsiva cara!... así que por favor…
—¿Cómo estar seguro de que realmente cumplirías con tu palabra?, no, de ninguna serás fiel a tus promesas, y no puedo permitir que haya posibilidad alguna de que termines uniéndote a la organización.
Sin importar cuanto suplicase, aquel Sapien liebre-reptil no lo aceptaba, su mirada seguía expresando un grado de agresividad visual, a este punto el ratón que era consciente de que esto desembocaría a una lucha, armándose de valor, desenfunda su espada de bronce apuntando con ella a Migma.
—¡A-aléjate… t-t-te lo advierto!...
—¿Piensas escoger el resultado más doloroso?, como quieras.
Las manos del roedor temblaban bastante, el liebre-reptil estaba totalmente calmado, sin quitar su intimidante mirada hacia la rata, entonces en un parpadeo, Migma toma la iniciativa y ataca. Una bofetada en la mano del ratón, hace que mande la espada a volar lejos de su posesión, quedando totalmente desarmado.
Aquel Sapien era increíblemente fuerte, el ratón era incapaz de reaccionar dado al terror que poseía cada porción de su ser, un solo bofeteo de Migma basto para arrebatarle su única arma. El ratón entonces recupera el control de sus piernas, se da vuelta y cuando intenta huir, es atrapado desde el cuello por el desnudo lagomorfo de reptilitas características.
—¡Por favor!, ¡no me lastimes!... te lo suplico… déjame ir…
—Tu destino fue decidido en el momento en que supe que tipo de persona eres, ¿por qué sigues suplicando en vano algo que no va a ocurrir?.
—Por favor… no… no quiero morir…
El ratón suplico hasta el punto de romper llanto, sentía la presión de agarre de su agresor, aquel Sapien de características únicas tenía una fuerza física de proporciones monstruosas que superaban enormemente al promedio. Temía sobre que clase de final le depararía, con tal fuerza sosteniéndole, pensó en que le romperá todos los huesos hasta la muerte o quizás se entretenga descuartizándole pedazo a pedazo hasta su último aliento.
—Entonces llevare a cabo tu "destino".
—No… por favor no lo hagas… no…
Ignoro los lloriqueos y ruegos del roedor, con un mano sujetándole, uso la restante para remover su ropa, con tal fuerza le arranco en un solo intento, hizo añicos cada vestidura que el Sapien rata llevaba encima hasta dejarlo en su desnudez total. Migma miro su cuerpo, aquel roedor no era alguien gordo, tampoco alguien musculoso o muy flaco, tenía una constitución aceptable para alguien que lleva una vida dedicada a blandir un arma.
—Tiene un buen físico, es una lástima que tu desagradable personalidad opaque todo lo decente en ti -Opino Migma.
El roedor en su desesperación comenzó a agitarse en un intento de salir de las garras de su agresor, pero el liebre-reptil lo puso contra el suelo en posición de cuatro patas e imposibilitando todo intento de resistencia. Sintió como aquel flácido miembro del lagomorfo reptilito se había puesto dura, rozando sus nalgas con intenciones lascivas, lo que antes era un durmiente pene de 16 centímetros, al ponerse duro llego a medir 25.
—Si no hubieras puesto resistencia, lo hubiera hecho menos doloroso para ti, ahora no seré amable contigo -Afirmo Migma.
Sin ninguna clase de juego previo y nada de preparación, metió su verga dentro del culo del roedor, solo la mitad había logrado sumergirse en su interior y aquel roedor grito con gran agonía el enorme dolor que experimentaba. Sus fuertes manos agarraron la cadera del ratón y empezó a moverse.
—¡DUELE DUELE DUELE DUELE DUELE DUELE!...
El roedor exclamaba una y otra vez llorando a todo pulmón el infierno de dolor que padecía, su nariz chorreaba sin control y su boca babeaba sin parar, todos sus sentidos se centraron exclusivamente en ese pene que perforaba su interior. 3 centímetros más lograron introducirse en su interior, lo que aumento la agonía del ratón, quien aún suplicaba que parase entre sollozas palabras pocos entendibles.
—No me detendré, no hasta haber "acabado" en ti -Afirmo Migma.
1 centímetro logro meterse dentro de él, el dolor se hizo más insoportable, se mordió una de sus manos para tratar de aguantarlo, tal fue la fuerza de su mordida en su mano que termino por atravesar la piel y sangrar. Sintió como las manos del liebre-reptil le agarraron con más fuerza y el aumento la velocidad de sus sacudidas.
Su respiración se hacia más intensa, el alto Sapien lagomorfo con reptilitas características exhalaba con un aire de obscenidad, aumentando aun más el ritmo de sus sacudidas, tornando más violento con el empujar de su largo pene. El roedor quien aún se mordía su herida mano, sintiendo su propia sangre, seguía chillando de gran angustia.
—(¡Quiero morir!, ¡quiero morir!, ¡QUIERO MORIR!).
El dolor llego a un nivel tan insoportable, que suplicaba por una muerte, que su aliento fuera segado en el acto, todo con tal de dejar de sentir aquel dolor provocado por el pene de Migma.
—Estoy cerca, tómalo todo.
Agarro con más fuerza sus caderas y de un empujón logro meter un centímetro más de su miembro en él, Migma exclama del éxtasis mientras el roedor grita de dolor con todas las fuerzas que le quedaba. El liebre-reptil había llegado a su orgasmo, bombeo una cantidad considerable de semen en el interior de su víctima.
—El dolor… se ha… terminado… -Dijo la rata aliviado.
Migma retira su pene, una abundante cantidad de su esencia masculina se salpica del abierto culo del roedor hacia el suelo, aquel bandido en su alivio porque todo ese dolor había acabado, pronto siente algo que destrozas su breve calma al instante. Un fuerte olor a cítrico fresco y agrio se percibe en el aire, provenía de a sus espaldas, de su culo, era aquel semen del cual fue llenado por dentro.
Pero no fue el olor lo que le inquieto, sino un dolor, primero empezó como una molestia ligera, pero al cabo de un minuto, ese malestar se extiende por todo su cuerpo, sentía como si algo le quemara por dentro y a la vez le costaba respirar. Sin darse cuenta, su propio pene se había puesto duro y palpitaba sin control de forma antinatural.
—Mi… pene… duele tanto… ¡duele muchísimo!...
Un insoportable dolor volvió a apoderarse de él, lo sentía en todo su cuerpo, pero en especial sobre su pene, este seguía palpitando incontrolablemente hasta terminar eyaculando. El ratón presiona su pecho con ambas manos, sentía como le ardía, y luego su corazón se detuvo, no había signo alguno de respiración y menos de un latido, había muerto.
—Fue su fin, como el resto que les aguardo el mismo destino.
Migma miro a su alrededor, suspira decepcionado porque no había podido encontrar el cadáver de Khenya, pronto oye unas pisadas provenir del único camino que conducía tanto a la entrada como salida de la cueva. El Sapien se puso firmo, con una mirada tenta y una posición en guardia.
Aquel que se acercaba, se presentaba como un encapuchado de larga túnica negra que le cubría de pie a cabeza, cuando Migma me miro fijamente, su rostro se torno de perplejidad y se arrodillo ante él, volviéndose totalmente sumiso.
—¡Amo!, no pensé que usted vendría hasta aquí, no era necesario que se tomara las molestias… -Migma hablo con una voz temblorosa que denotaba respeto.
—No es necesario que te arrodilles, Migma, ponte de pie.
La voz del encapuchado resaltaba de un Sapien en su adultez, del tipo de raza al que pertenecía era un enigma como también su edad exacta, pero aquel misterioso ser, se presentaba como el superior de Migma, su misma presencia intimidaba y a la vez hacía que el lagomorfo reptilito mostrara admiración y respeto hacia él. Migma al oír la orden de su amo, se pone de pie rápidamente, el encapuchado se le aproximo y miro fijamente su miembro, luego volteo para observar a aquel roedor y perro Sapien que yacían en el suelo, carente de toda vida y con sus anos lleno de semen.
—Je, veo que te has mantenido ocupado "castigando" a esos dos, los llenaste completamente, debieron perecer con todo el dolor del mundo -El enigmático individuo ríe con regocijo —Bueno es lo que le depara a todo aquel que recibe tu corrida, al fin de cuenta, tu semilla es muy especial, tanto que quisiera probarla.
—¡No puedo hacer eso, mi amo!, sabe muy bien el riesgo que corre hacer eso -Migma manifestó con preocupación —Amo, a propósito… he fallado, he venido a corroborar que los asesinos hayan hecho su trabajo, pero…
Migma le conto todo lo ocurrido con Khenya, dicha información la obtuvo de aquel Sapien perro al cual "castigo" antes que al roedor, el paradero del cadáver del tigre era desconocido, pero fue confirmada su muerte por los dos Sapien que conocieron el fin con su pene.
—Es una pena, sinceramente no estoy preocupado, Khenya podrá ser una molestia, pero es una amenaza insignificante -Opino el enigmático encapuchado —Pero mencionaste algo que si despertó mi interés, ¿dices que ese perro te conto que su jefe Khenya lucho contra algo que no era un Sapien?.
—Si, lo llaman un "humano".
—Mmm… "humano", ¿eh?.
El encapuchado ríe con gran vigor y alegría, levantando sus manos al aire como si orase.
—¡En verdad esto es maravilloso!, puede que no hayamos conseguido el cuerpo de Khenya, pero descubrir sobre este "humano" es sin duda mucho mejor, me siento tan lleno… de gozo.
Un bulto notable se nota en la entrepierna del enigmático encapuchado de negro, Migma quien lo nota enseguida, se da vuelta y se pone en cuatro patas con el abrir de su ano con sus propias manos.
—Amo, puedo sentir su "gozo" en sus pantalones, por favor, use mi cuerpo para satisfacer su felicidad -El liebre-conejo rogo para complacer aquel jubilo de su maestro.
—Jejeje… como se esperaba de mi "mano derecha", eres un chico obediente, adorable y diligente, con gusto complaceré mi "gozo" en ti.
Sin necesidad de juego previo ni preparación, aquel enigmático encapuchado metió todo su miembro dentro de Migma, quien recibió todo con gran satisfacción gimiendo de placer, sentir como su amo llenaba su interior era un sentimiento de euforia para él, que hacia que sus mejillas se enrojecieran y miembro erecto temblara de la emoción salpicando su semilla en pequeñas cantidades.
—("Humano", has despertado un interés en mi que no había sentido en años, anhelo el día que nos veamos cara a cara) -Fueron los pensamientos de aquel enigmático encapuchado.
Una figura misteriosa, más fuerte que el liebre-reptil y mostrando un inquietante interés en el humano.
Continuara…
