Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.
Este capítulo se lo dedico a Cotton_Bonnie, porque hay que ser audaz para poder llegar a donde pertenecemos.
Uraraka no sabía si sentirse la chica más valiente de todas por denunciar a su exnovio, o la más cobarde por hacerlo tan tarde. Sin embargo lo hecho, hecho estaba, y ya no había marcha atrás, Izuku Midoriya la había violado hace más de un año y ahora toda la gente lo sabía.
Estaba firmando los últimos documentos donde decretaba que todo lo que había dicho era verdad y que aceptaba que se usase el expediente de la Ley de Rae durante la investigación del caso del asesinato de Tsuyu. La sala donde se encontraba con el abogado estaba medianamente vacía, solo el abogado, un testigo, ella y dos oficiales, pero afuera sabía que una gran parte de la comisaría estaba impaciente, y no se dijese de los medios de televisión, habían acampado desde el alba para tener una entrevista con ella por el dramático giro de los acontecimientos.
Terminó de firmar y entonces fue todo, se alejó de la mesa y el abogado la acompañó hasta la puerta. Se recordó que tenía que respirar pausadamente y entonces cruzó el umbral donde vio varios rostros conocidos y otros no tanto, incluso Mirio, a quien no había visto en todo ese tiempo estaba presente.
Nadie decía nada, sólo se limitaban a observarla hasta que Todoroki se posicionó a su lado.
— Hay bastantes cámaras afuera, no les respondas nada, Burnin tomará la palabra cuando te retires, no les debes nada a ellos si es que llegan a decirte algo.
Uraraka asintió, fue fuerte al firmar todos aquellos documentos, podría seguir siéndolo un poco más para salir.
— De acuerdo. — Respondió, entonces varios uniformados se colocaron a lado de ella, para hacer de barrera entre ella de los periodistas que se le iban a acercar.
Al estar frente a la puerta Todoroki se detuvo y le pasó su brazo sano sobre el hombro, a ella le hubiera encantado que Bakugou hubiese sido quien la protegiera de los periodistas insistentes, pero él estaba en casa, y por lo que le había dicho Mina, seguía trabajando con Camie para encontrar más pistas que inculparan a Midoriya.
— ¿Lista? — Preguntó Todoroki.
Ella asintió.
— Lista.
Y entonces abrieron la puerta principal. El sol le dio directo en los ojos, o eso pensó hasta que escuchó un montón de flashes alrededor suyo, las voces se perdían entre una y otra, aunque quisiese contestar alguna pregunta no podría, porque los reporteros se empujaban uno al otro para poder acercársele ya sea para tomar una foto o para escuchar algo de sus labios.
Los policías empezaron a alejar a los presentes para que ella se subiese a la patrulla que ya la esperaba, y Todoroki en ningún momento la soltó, cosa sorprendente porque un brazo lo tenía en un cabestrillo, pero al parecer a ninguno de los reporteros se les hizo extraño aquello, ella era el centro de atención.
Cruzó lentamente por la entrada mientras escuchaba oraciones y palabras revueltas, aunque las que más se repetían eran: "violación", "Accidente" y "Yaoyorozu". Se obligó a ser fuerte, eso era algo que ya sabía que iba a afrontar, así que debía de permanecer lo más estoica que pudiese, al menos hasta que llegase a la casa donde se iba a resguardar hasta que apresaran a Deku.
Por fin llegó al auto, tenía la vista borrosa a causa de todos los flashes que irradiaban luz cerca de su rostro, pero era la menor de sus preocupaciones, Todoroki habilidosamente la metió en el vehículo donde un conductor la esperaba y la acomodó para que se subiese sin problemas contra las cámaras y micrófonos que aun los invadían. Había dos patrullas cerca de ellos y había unos cuantos vigilantes, ella estaría en una casa en otra ciudad, así que sería un largo viaje para alejar a cualquier curioso. Irónicamente aunque estuviese lejos, el peligro cada vez lo sentía más cerca.
Chitose estaba viendo desde su oficina la salida de Uraraka de la comisaría, ella se había encargado de difundir la información sobre la denuncia que haría, tenía que usar todo su armamento, ya que gracias a lo que le dijo Kendo, descubrió que Midoriya estaba prófugo de la justicia, así que tenía que advertirles a todos sobre que el peligro de hombre que era.
Todos se morían por una entrevista con la chica, y se sentía tan bien el saber que ella tendría la exclusiva de todo, claro, dejaría pasar un par de días para saber cómo el público se estaba tomando la actualización de su nota, porque así sabría cómo actuar, pero se había encargado de difundir sus notas a varios medios donde se tomase el caso con la seriedad debida.
Uraraka había sufrido violencia en su relación como tantas mujeres y ella muy apenas había logrado escapar de un asesino, ¿Cuántas chicas no lo habían hecho? Chitose por primera vez en mucho tiempo estaba dejando su ambición por la popularidad a un lado para enfocarse en lo verdaderamente importante en el periodismo, informar a los demás.
Y de alguna forma u otra, sabía que el caso de Uraraka dejaría huella es muchas chicas, así que se esforzaría en mantener pulcra su imagen de cualquier malintencionado, ella era Chitose Kizuki, y cuando algo la emocionaba lo defendería y atacaría a quien se le pusiese enfrente cual perro rabioso.
Se sentía motivada y optimista, aunque sólo por un momento sintió pena por la madre de Midoriya, en ese momento seguramente ya estaba siendo entrevistada por la policía, y horas después estaría siendo acosada por sus reporteros que ya habían salido rumbo a su casa. Esperaba que la mujer fuese fuerte para comprender qué clase de hijo tenía, y también le deseo fortaleza para soportar a Monoma por un buen rato, era lo menos que podía desearle, ya que si no hubiese sido él el encargado de localizarla, no habría encontrado la dirección de su casa tan rápido.
Siguió viendo las noticias hasta que su celular vibró, era una llamada que esperaba que llegase, sonrió… Si cuidaba muy bien sus palabras, a Uraraka la suerte le volvería a sonreír.
Toga estaba pasmada viendo el noticiero local en la pequeña televisión que tenía en su laboratorio, había dejado caer la muestra en la que estaba trabajando y ni siquiera le importó, estaba absorta en lo que decían los medios, era una broma ¿Verdad? Era imposible que Deku violara a Uraraka cuando estuvo con ella, él la amaba, no le puedes hacer daño a quien amas, no.
No de nuevo.
Se quedó congelada escuchando lo que decía el reportero, al parecer el ataque sucedió un año atrás, y no era necesario ser un genio para indagar que por ese tiempo fue cuando se rompió el compromiso entre aquel par.
Se quedó observando el noticiero con los ojos muy abiertos sin darse el lujo de parpadear, los ojos le ardían, pero debía de escuchar por completo la nota, el reportero hacía un resumen de todo lo ocurrido con Uraraka, desde la filtración de las fotos hasta su relación con el accidente automovilístico de Yaoyorozu. Ella todo eso ya lo sabía, había estado parcialmente ahí, lo que quería saber era sobre la denuncia puesta en la mañana.
Su corazón palpitó con demasiada rapidez, por fin se mostraban las escenas de Uraraka saliendo de la comisaría, luego el reportero empezó a narrar a otros comentaristas sobre cómo la chica había decidido denunciar a su ex que trabajaba ahí, cambiando totalmente el giro de la investigación de su caso, porque así Deku se posicionaba como el primer sospechoso de la lista de posibles atacantes.
Un comentarista desde el estudio de TV empezó a preguntarle al reportero como se veía Uraraka, porque aquel giro parecía haber sido apropósito para llamar más la atención, a Toga le molestó su actitud y su comentario, había cierta nostalgia en Uraraka que le encantaba y estaba descubriendo porque.
El reportero anunció que no podía ser algo fabricado, ya que había un documento de la Ley de Rae a favor de Uraraka, El ambiente en la sala del noticiero cambió totalmente, era la primera vez que ese documento servía para resolver un caso tan difuso.
Al parecer el reportero y los ingenieros de cámaras ya estaban preparados para aquel tipo de cuestiones, porque en la pantalla mostraron parte de la denuncia de Uraraka junto al documento de la Ley de Rae.
— SP-872… — Memorizó Toga mientras lanzaba todos los tubos de ensayo al suelo para despejar la mesa y poner su laptop. Estaba demasiado nerviosa, eso debía de ser un mal entendido, una edición falsa del programa para atraer televidentes, no podía, simplemente no podía ser cierto, ella amaba a Deku, pero también a Uraraka, y sentía una presión en el pecho al saber que algo tan ruin le había pasado a ella a causa de alguien que proclamaba su amor.
Por fin encendió la laptop y empezó a buscar el documento para verificar su autenticidad, seguramente habría de haber alguna explicación a todo aquello, DEBIA de haber, porque la traición y las mentiras era una cosa que jamás perdonaría.
Momentos después llegó Spinner al laboratorio a causa del escándalo que escuchó por los vidrios rotos. La escena era perturbadora, montones de pedazos de vidrios en el suelo manchados con diferentes tipos de sangre y otros líquidos humanos.
Sobre ellos, sin siquiera inmutarse, estaba Toga llorando frente a su computador, no temblaba, no estaba encorvada, simplemente se encontraba aturdida, de pie, con lágrimas gruesas cruzando sus mejillas. Estaba congelando viendo la pantalla que parecía mostrar algún documento gubernamental, el recepcionista intentó hablarle pero ella no reaccionaba, así que soportando el asco de pisar sangre y superando el miedo de contaminar más los líquidos, se acercó a ella para empezarla a agitar del hombro.
Después de varios intentos y cuando estuvo a punto de hablarle a Shigaraki, la chica reaccionó y se volteó para verlo con el rostro más triste que le había visto nunca, Toga usualmente era aniñada y tonta sonriéndole a todo el mundo, pero en ese momento tenía un semblante destrozado, a ella no le gustaba estar triste, por eso pretendía que todo era ridículamente alegre, pero en ese momento se le había olvidado aquello.
No mentiría, con ese gesto sombrío hasta se veía más grande de edad.
— ¿Toga? — Preguntó, y la chica levantó la mirada para verlo directamente a los ojos, los tenía hinchados y su rostro estaba completamente rojo.
— ¡Los hombres son unos mentirosos! — Dijo mientras se lanzaba a su pecho y comenzaba a llorar — ¡Los odio, los odio! Todos los hombres con los que he estado me han mentido de alguna manera, ya no puedo volver a confiar en ellos ¡Me rompen el corazón!
Spinner estaba recibiendo golpecitos en el pecho pero no se quitó, Toga estaba demasiado alterada, y él sabía que podía suceder si eso llegaba a ocurrir, debía de tranquilizarla antes de que hiciera alguna locura.
— Toga… no digas eso, nosotros te queremos y nunca te engañaríamos.
La chica empezó a llorar con más fuerza.
— ¡Pero los chicos a los que amo no! ¡No los puedo perdonar! ¡No quiero! Me han dañado a mí y ahora Deku también ha herido a la chica que me gusta ¿Por qué les agrada hacernos sufrir? ¿Qué tan miserables son para sentirse bien con nuestro sufrimiento?
Spinner suspiró y sonrió con melancolía mientras la abrazaba con más fuerza, a él le caía bien Jin, pero se metió con la chica equivocada en cuanto a temas de amor se refería, y al parecer ese nuevo chico había cometido el mismo error.
— Son unos bastardos malnacidos. — Dijo él, mientras le pedía perdón mentalmente a Stain y Jin, ellos no se merecían esos insultos porque habían sido víctimas de las circunstancias, aunque Deku en cambio…
— Unos bastardos malnacidos que no merecen vivir.
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