¡HOLA MIS BELLAS!

Ya estoy aquí. Como os prometí, no os he hecho esperar demasiado.

Este es un capi que a muchas, no os va a gustar... Solo aviso... (se escucha una risa malvada... ¡jajaja!)

Paola Valencia: Tendrás que leer... ¿Pesada? Me gustan estas críticas... ¿Por qué opinas eso? Y, de verdad que siento mucho el daño hacía tus uñas... ¡jaja!

Nancygov: Tienes razón, lo normal, con un embarazo como este, sería pensar las cosas con lógica, pero... Bella está demasiado agobiada y saturada como para pensar con claridad.

Mapi: Gracias a ti.

JadeHSos: El comentario ha desatado ampollas, la verdad. Ha hecho que los síntomas de Bella, encajen de pronto. Y eso quiere decir que Edward estará más pendiente.

cavendano13: Estás bastante acertada... ¡jajaja!

mrs puff: Gracias a ti.

alicecarolina11:¡jajajaja! Eso de papito, me ha llegado al alma... jajaja. Los Cullen están tan "humanizados" que tienen los sentidos algo atrofiados.

Wenday14: Gracias a ti. Me alegro que te gustara.

Adriu: Repito lo dicho en el comentario anterior... Los Cullen están algo flojos. Aunque tampoco tienen motivos para sospechar de que ella quiera irse. Me alegro que te esté gustando.

sollpz1305: ¡Bienvenida! Espero leerte por aquí a menudo... Estás muy acertada: Bella odia a Edward ahora mismo, tanto como lo ama. El fic da un gran giro a partir de ahora. "Impredecible". Me alegro que te guste.

Flor Mcarty: ¡Muy bien! No escuchan el corazón del bebé... Y debería ya oírse, ya que está embarazada de 3 semanas, y en su caso, es como un embarazo "normal" de unas 12; así que ya habría latido. ¿Será que el bebé está ocultándose?

Imagino que muchas habréis pensado lo mismo que Flor Mcarty, esta cuestión queda aclarada en este capi.


CAPÍTULO 38


El funeral pasó de forma tranquila. Bella, del brazo de Billy entró en la iglesia justo detrás del féretro.

Se sentaron juntos, en el primer banco de los reservados para la familia más directa.

Carlisle y su familia iban a repartirse en la zona del medio, para dejar espacio a la gente de la reserva.

Otra vez, haciéndose de menos ante los humanos.

¿Era tan malo ser un vampiro?

Parecía que sí.

- Carlisle, Esme - los llamó Bella, levantándose del banco. - Vosotros aquí. A mi lado. - Su forma de decirlo, no dio lugar a réplica por nadie. - El resto, acercaros. Los primeros bancos son para la familia. - Con las mismas se volvió a sentar.

Bella le cedió el primer sitio a Billy, luego se sentó ella y a su lado, Carlisle seguido de Esme. A su lado, el matrimonio Clearwater.

Detrás, se sentaron Jacob, Leah, Seth, Sam y Emily. En el siguiente banco, el resto de los Cullen.

El resto de la manada se repartió en los bancos paralelos. Sin poner un mal gesto ni soltar ni el más mínimo comentario.

Esa petición, había sido lo único que Bella había decidido de todo el funeral y respetaron su deseo.

Billy y Carlisle dijeron unas palabras en honor a Charlie; Bella prefirió no leer nada, si no que salió al final y dedicó unas palabras a los asistentes.

- Gracias. Gracias por acompañarnos hoy, y estar hasta el final con Charlie. - Respiró - Y quiero dar un gracias especial de parte de mi tío y, sobre todo mío, a la gente de la reserva… Billy, Sue, Harry, gracias por estar ahí, para mí, Charlie estará encantado - Sonrió - Erais su familia y lo ayudasteis hasta el final; y al resto… Os habéis portado genial y Charlie se sintió arropado por todos en su último viaje. - Calló y un rubor se extendió por sus mejillas; respiró hondo, dos veces, y volvió a hablar. - Un gracias, muy especial, a la familia Cullen.

Los nombrados no pudieron esconder sus gestos de asombro.

- Me acogisteis solo porque era la sobrina de Charlie y solo por eso, os estoy agradecida. - Apretó los ojos y suspiró. - Él os tenía un cariño que yo estoy lejos de comprender - sus palabras llevaban un doble rasero y ellos lo pillaron rápido. - él estaba agradecido y se sentía bien sabiendo que estuvisteis con él hasta el final. Y Gracias por vuestra inigualable ayuda con… todo. - Eso también llevaba un doble sentido. - Su vida acabó mucho antes de lo que debería, pero se que fue feliz aquí, con su gente. A mi me faltó tiempo… tiempo… - susurró, y a Edward se le partió el corazón - pero quiero decir aquí delante de todos, y para que él me escuche, que fueron las mejores semanas de mí vida… - alzó la mirada al techo - Te quiero Charlie…

Una lágrima traicionera se escapó de sus ojos, y miró hacía el féretro. Se dirigió hacía él y depositó la rosa que llevaba en las manos. Con la otra, acarició con mimo la caja.

Los sentimientos la embargaban de tal manera, que se había quedado allí clavada sin conciencia de movimiento.

- Edward… ve. Está perdida…

Edward no esperó a que su hermano concluyera el pensamiento y se levantó lo más rápido que pudo.

Se situó al lado de Bella, y ambos se miraron. Bella pestañeó ante la sorpresa de sentir a Edward a su lado, pero no podía moverse. No era capaz de reaccionar.

Justo cuando iba a dar un paso hacía atrás, para separarse de Edward, notó un leve movimiento en su tripa, y una sensación extraña. Era como si estuviera entrándole sentimientos ajenos a ella.

Edward extendió la mano, ofreciéndosela, para ayudarla a salir del altar.

Bella alzó la suya, pero no se quedó solo en eso, si no que tras tomarse de las manos, Bella se acercó a él, buscando el refugio de sus brazos.

Edward la rodeó por la espalda y ella pasó su brazo por la espalda de él.

Le dio un beso en la coronilla, mientras la apretaba contra su cuerpo.

"Es papá"

El pensamiento procedente de Bella, entró directo en la mente de Edward, que se tensó, convirtiéndose en una piedra.

Cuando giró la cara, ella estaba mirando hacia el féretro con mimo. Pestañeó confundido, observando, analizando a Bella al detalle.

Ese pensamiento iba dirigido a Charlie, ¿verdad?

No había nada extraño en ella; desde que tuvieran el encontronazo en la cocina, antes de salir para el funeral, Bella había estado de lo más normal y tranquila.

La llevó abrazada hasta su sitio en el banco, el cual se sentó a su lado. Ahora que ella había permitido ese acercamiento, tan "importante", no podía soltarla. Era demasiado duro para él desprenderse de ella.

"- No te hagas ilusiones Edward… Ella está vulnerable ahora, pero…"

Jasper no quiso pensar nada más, para no hundir a su hermano. Él mejor que nadie, sabía lo mal que estaba pasándolo por el rechazo de la chica. Ella era el amor de su vida, y se le estaba escapando entre los dedos.

·

El sacerdote dio una última despedida, y una última oración y dio la ceremonia por concluida.

De ahí, irían caminando al cementerio, que estaba detrás de la iglesia.

Ver como la caja iba adentrándose en la tierra, fue duro para Bella, que no pudo evitar las lágrimas. Pero se sentía cobijada por todas las personas que estaban a su lado.

Edward estaba a su lado, sujetándola; manteniéndola protegida entre su brazo y regalándole caricias en la mano, las cuales permanecían unidas, como habían estado hasta hacía tres días.

Mientras esperaba a que cubrieran la caja, no podía dejar de pensar en que el bebé sabía que el que estaba a su lado era su padre.

No sabía cómo, pero lo sabía. Era una sensación fortísima. Como si alguien le susurrara al oído:

"El bebé lo sabe y por eso te hace sentir bien"

·

Su sensación de felicidad, de seguridad, se la transmitió al bebé, el cual se removió en su vientre, haciéndola respirar entrecortado.

En ese momento, Edward sintió como el latido del corazón de Bella daba un doble latido. La miró fijamente, y se sintió pleno, ya que creyó que era porque ella se sentía bien entre sus brazos. Como un acto reflejo, la apretó un poco más contra él, y Bella se tensó, temiendo que notase al bebé moverse, por lo que se removió hasta que rompió el contacto con Edward.

El bebé, notó el cambio de su madre, y volvió a sumergirse en su burbuja de protección. Sabía, por los sentimientos y pensamientos que percibía de su mamá, que debía mantenerse oculto.

Edward suspiró, intentando no mostrar el dolor que el rechazo de Bella, le produjo. La vio separarse de él unos pasos, al encuentro de Billy.

·

- Bella… hoy vienes a la reserva. - soltó tajante Billy - Mete una muda en una bolsa y te subes. No quieres a los Cullen en casa… ¡a nadie! - alzó los brazos exasperado - No estás para estar sola ahora mismo. En un par de días, si estas más tranquila, vuelves a casa. Pero… tiempo a estar sola, vas a tener de sobra. - Recitó el Sr. Black muy serio.

- Sí Bella… Si no quieres venir a nuestra casa ni quieres que ninguno se quede contigo, - a Edward le costaba horrores decir lo siguiente, pero en ese momento el bienestar de Bella superaba cualquier rencilla. - lo mejor es que subas tu a la reserva. Allí estarás tranquila. Seguro que te recuperas y te encuentras mejor en un par de días.

Billy, asintiendo a las palabras de Edward, tomó a Bella por los hombros llevándola hacía el coche.

¡Listo! Su plan de fuga estaba listo. Edward le había despejado el camino… O eso creía ella.

Ya que Edward la estaba mirando con ojo clínico desde que Emily había soltado aquello del embarazo. Que un vampiro y una humana engendraran era muy difícil, pero no imposible, y aunque no quería dejar que la llama de la ilusión lo invadiera, no podía ignorar que los síntomas de Bella encajaban demasiado bien con una recién embarazada.

Pero… ¿Ella no notaría nada? O… ¿Estaría tan asustada de ese estado que lo estaba ocultando?

·

Captó la presencia de Carlisle a su lado, y ambos se lanzaron una mirada de entendimiento.

"Yo tampoco le quito los ojos de encima. Se que te ha impresionado el comentario de Emily, sobre el embarazo. Podría ser, Edward… pero… no te obceques. Déjala que pase unos días en la reserva y se relaje, y veremos a ver."

Edward frunció el ceño, y negó, casi de forma inconsciente.

"Edward… Si está embarazada de ti, no tardará en notarse. Un embarazo así, solo dura unas 14 semanas, todo va muchísimo más rápido que en uno normal…. -suspiro- La gente de la reserva, el Sr. Black, me lo diría. Ellos son muy supersticiosos y se asustaran tremendamente. Eso si realmente está embarazada."

Edward apretó la mandíbula con fuerza, controlando el tono de voz. Se acercó disimuladamente a su padre y le habló en murmullos.

- Y si lo está y ellos… - la idea lo hacía casi desmayar - ¿la ayudan a abortar? - Clavó su dorada mirada en Carlisle, con la súplica reflejada en ella. Carlisle negó.

- Solo uno de los nuestros, y sabiendo bien lo que hace, podría llevar acabo algo así. - Respondió sin titubear. - Su sistema se adapta al bebé… su vientre estaría endurecido casi tanto como el nuestro. Un aborto convencional, no le haría absolutamente nada. - Edward pareció relajarse. - Además, no creo que ella tomara semejante decisión por si sola.

·

Los íntimos se reunieron a la salida del cementerio, para repartirse en los coches. Aun quedaba la recepción típica tras el funeral, que se haría en el velatorio que los Cullen y los chicos lobo, habían montado.

Emmet le había prometido que nada más acabar todo esto, lo desmontarían en un periquete.

- Haces acto de presencia, comes algo y subes a tu dormitorio a por un poco de ropa. - Recitaba Billy, mientras Bella suspiraba pesadamente - Quédate con nosotros un par de días, relájate un poco y después… pues ya irás viendo. - Sonrió con cariño.

- Está bien Billy - claudicó con resignación - Pero llevaré mi coche, porque en dos días tengo que ir a Port Ángeles a firmar unos papeles en la notaria. - Bella lo miró con advertencia. - Y volveré a mi casa.

- Vale, vale… - Billy movió las manos, en señal de rendición.

·

Alice se acercó a su hermano con aire conspirador.

- Algo no me cuadra - Murmuró, mirando de lado a Edward - No es normal que haya accedido a irse a la reserva así de fácil. - Su voz acompañaba a su mirada especulativa, ante el asentimiento de Edward - Hace tres días no quería ni acercarse a ellos, y ahora… ¿se va a pasar unos días a su casa? - Alice meneaba la cabeza negando.

- El problema, es que no podemos acercarnos a ella, estando allí. - Edward miraba la escena delante de él: Bella rodeada por Billy y la gente de la reserva. - Solo espero no estar equivocado en lo que conozco a Bella, y ella no aguantará mucho allí.

- Eso es verdad. - Alice sonrió traviesa.

- Se va con ellos, para evitarnos a nosotros. - Comentó Jasper acercándose a Alice y Edward. - Eso no lo dudéis.

·

·

Tras comer algo, subió a su dormitorio y con la excusa que le había puesto Billy en bandeja, pudo hacer una segunda bolsa de ropa.

La otra, ya la había metido en el coche cuando todos se habían ido para dejarlos hablar a Charlie y a ella a solas.

Se cambió, poniéndose ropa más cómoda, y bajó a la cocina.

Allí, se encontró con Edward, que estaba esperándola.

- Así que al final, ¿te vas a la reserva? - Le preguntó lo que estaba ya claro. Bella asintió. - Creo que te vendrá bien. - Ella volvió a asentir, sin mirarlo a los ojos. - Nuestra casa está abierta para ti, cuando quieras. Ya lo sabes. - Bella contuvo el aire en sus pulmones.

- Gracias, Edward. Pero… no creo que ahora mismo, sea lo que más necesito. - Respondió en un susurro.

Se mantuvieron en silencio durante unos segundos, hasta que Edward lo rompió.

- ¿No vas a darme la oportunidad de que hablemos? - Le preguntó acercándose a ella un paso. Bella volvió a contener el aliento, tragando en seco y mirando hacía el suelo.

- Edward, yo… - Gimoteó, sintiéndose nerviosa.

- Tranquila, no quiero agobiarte - le sonrió para tranquilizarla. - Pero… me gustaría que pudiéramos hablar cuando… estés más tranquila. - Bella asintió, apretando los labios.

No quería arriesgarse a hablar, porque no estaba segura de como saldría su propia voz.

Edward se había acercado a ella lo suficiente como para que pudiese distinguir su olor, la fragancia natural del vampiro que la volvía loca, más la mirada brillante y dulce que le estaba dedicando en exclusiva, no ayudaba a sus nervios.

- Bella, yo te quiero. Muchísimo - Ella apretó los ojos con fuerza. - Eres el amor de mi vida. Y para mi, no ha cambiado nada. Mis sentimientos, son exactamente los mismos que hace tres días.

- Por favor…

Edward le acarició la cara con dulzura, y ella se dejó hacer. Incluso degustó ese mimo. Realmente añoraba el tacto de Edward.

Sus manos… su piel contra la suya… Sus besos… Y la estaba mirando con tanta adoración, con esa sensualidad que la enloquecía...

Pero, ¡No!.

Ahora no podía ser débil. Y menos por un tema carnal.

La decisión estaba tomada. Lo sentía; le dolía en lo más profundo de su corazón desaparecer así, pero no podía ni quería quedarse. No podía formar parte de una familia de vampiros.

- No. No puedo. - Ella se retiró de forma repentina - Lo siento. Yo también te quería… Muchísimo, pero no puedo con… - Apretó los ojos mostrando un dolor físico.

- Con lo que soy. - Concluyó la frase Edward por ella.

- Edward… - Bella se cuadró y miró fijamente a los ojos al vampiro. - Me mantuviste engañada durante semanas. Hiciste teatros y pantomimas para salvaguardar tu secreto, y… realmente no me lo contaste. - Lo acuchilló con los ojos. - Si no que el destino hizo que viera aquello en casa de Sam y Emily. - Pestañeó, gesticulando con los ojos, ante el recuerdo de aquello.

- Bella… Ya te hemos dicho que no podemos revelarlo sin más. Y una vez decidido hacerlo, tampoco es fácil contarlo. Pero tu no quieres escuchar ni la más mínima explicación.

- ¿Y lo de escuchar mis pensamientos? - Contraatacó con rencor. - ¿Te resultaba divertido? ¿O instructivo? - Lo miró desafiante, alzándole una ceja. - Escuchaste mis pensamientos más íntimos. - Alzó las manos al cielo - Cada vez que lo pienso… ¡Uff! - Meneó la cabeza.

- Lo siento. Lo siento muchísimo. No podía decirte una cosa sin la otra. Entiéndeme, por favor. - le suplicaba. - Pero estás siendo muy terca…

- ¿TERCA? - Gritó. Cerró los ojos, apartando la mirada de él. - Es inútil seguir discutiendo. Siempre acabamos en el mismo punto. - Soltó con cansancio.

- Porque tu no quieres escuchar. - Respondió él visiblemente molesto.

- ¡Se acabó! - Alzó tanto las manos como la voz. - Por eso me voy a la reserva… porque allí tú - lo señaló con el dedo - no puedes entrar - lo miró con superioridad. - Porque es la única manera de que realmente me dejes en paz.

Entre esas, Billy, acompañado de Jake, entraron en la cocina al escuchar las voces.

- No queremos interrumpir… - se disculpó Billy.

- No interrumpes nada. - Soltó Bella con la voz envenenada. - ¿Nos vamos? Estoy agotada. Necesito una ducha y dormir… tranquila.

Justo cuando pasaba por su lado, Edward volvió a hablarle.

- Si necesitas algo… por favor… - sus miradas se encontraron; la de él, estaba repleta de súplica - llámame, o a alguno de nosotros. Por favor. - Bella hizo un leve asentimiento.

- Despídeme del resto.

- Por supuesto. - Respondió él con una sonrisa triste.

Sin mediar más palabras, Bella salió apurada de la cocina, no queriéndose arriesgar a otro enfrentamiento con Edward, o que de pronto apareciera otro Cullen.

Bastante difícil era pensar que no volvería a verlos, y encima las últimas palabras con Edward habían sido para discutir.

·

- No pensaras conducir en tu estado, ¿verdad? - Le soltó Jake mirándola serio, pero con tono chistoso.

- ¿Qué estado? - Saltó ella a la defensiva.

- En tu crisis de nervios. - Le respondió él, parpadeando algo despistado por la pregunta algo salida de tono de Bella.

Ella le entregó las llaves del coche y cambio su dirección hacía la puerta del copiloto.

Se mantuvieron en silencio todo el viaje, ya que Jake no estaba seguro que alguno de los Cullen pudieran estar siguiéndolos.

Una vez en casa, dejó a Bella instalarse, darse una ducha y mientras él, prepararía la cena. Luego concretarían los detalles de la "huida".

·

·

La marcha de Bella se pospuso unas horas más de lo previsto, ya que ella se sentía desfallecer de cansancio, y quería estar lúcida para poder conducir hasta Seattle de un tirón.

También se hizo así para darles margen a los chicos de la manada, a tener controlados a los Cullen. Saber donde estaban o por lo menos, tener cierto control de por donde habían pasado.

- Bella, los Cullen han salido de caza. - Jake llegó agitado a su casa, donde Bella esperaba vestida y lista para salir. - Carlisle está en el hospital y el resto se han ido.

- Los jóvenes han estado en tu casa, desmontando el velatorio. Lo han dejado prácticamente listo, no han podido acabarlo, porque no sería muy normal esa rapidez - Seth sonrió de forma pícara. - Pero hace como media hora, se han ido. Su rastro se mete dentro del bosque; lo hemos seguido unos kilómetros y su rumbo toma dirección a la reserva natural. - Bella los miraba sin entender muy bien.

- Es bueno. Su dirección es contraria a por donde tu pasaras. Es imposible que perciban tu olor a esa distancia. - Eso Bella si que lo entendió, mostrando una sonrisa tranquilizadora.

- Entonces… Es la hora. - Sentenció levantándose.

Ya lo tenía todo preparado: las dos maletas, las cartas que Charlie le había dado, el dinero, documentación… ¡todo!

Dos días antes, le había dado a Sam una carta para que la llevara a un buzón de correos. Lo había escogido a él, porque tenía más libertad de movimiento debido a la bebé, y le parecía que Edward no sospecharía de él.

Para cuando ella llegara, los familiares de Charlie, los Thomson, ya habrían recibido noticias suyas, avisando de su visita. Eso facilitaría todo mucho más.

·

- Vamos… - Jake la empujó suavemente por la espalda, dirigiéndola al asiento del copiloto. - Bella caminó por inercia, pero mirando hacía Jake extrañada.

- Pero… - No pudo acabar de formular ninguna pregunta.

- Te acompañaré hasta Port Ángeles. - Respondiendo la pregunta muda de Bella. - Desde allí irás sola. Me gustaría poder ir contigo hasta Seattle, pero es demasiado tiempo, y se que Edward está controlándome a mí tanto como a ti. - Frunció la boca y suspiró. - Él no se demorará en su caza, y si investiga y no me encuentra… Sospechará de inmediato. - Bella asintió, aunque no acababa de comprender lo que Jake intentaba decirle. - Sus sentidos son - Gesticuló dándole énfasis a sus palabras - Increíbles. Y en su caso, su don de leer mentes, lo convierte en un superdotado en el mundo de los vampiros. - Bella abrió los ojos en una mezcla entre asombro y terror. - Tranquila, tenemos mucho margen. Tendrás horas de ventaja sobre ellos.

Bella asintió con el rostro iluminado por la trama, por la aventura que se le presentaba, pero tras comenzar el viaje, una sensación de abatimiento la embargó haciéndola sentir triste; Triste y miserable.

Jake vio el cambio de estado en su rostro, pero no dijo nada. Sabía, por mucho que lo molestara, que ella seguía enamorada de Edward, y que todo esto, la hacía sentir mal.

·

·

En 25 minutos, Jake paró el monovolumen en una gasolinera a las afueras de Port Ángeles.

- Voy a llenarte el depósito y mientras tu, vas a comprar algo de comer para el viaje, ¿de acuerdo? - Bella asintió, pero miró con suspicacia hacía Jake, el cual se había puesto nervioso y algo ansioso de pronto.

- ¿Qué ocurre? Porque sé que algo ha pasado.

- Edward y Alice han abandonado la sesión de caza. - Bella abrió los ojos con temor. - Sabía que él, y… pasé por alto a Alice. - Apretó la mandíbula, enfadado consigo mismo. - Quil y Embry están informándome… Cosas lobunas - Se giró hacía Bella con una sonrisa al estilo Jacob. - Entre todos teníamos a los Cullen controlados, por si había cambios, porque sabía que Edward no te dejaría sin "vigilancia" - apuntilló al aire. - Así que yo tengo que volver rápido para que me olfatee, pero tu margen se ha acortado. Así que vas a conducir directa a Seattle, sin parar. - Bella asentía notando como la frente se le perlaba de sudor. - No leo mentes - ambos se miraron y se intercambiaron sendas sonrisas. Jake volvió a ponerse serio - Pero de alguna forma se que él se dará cuenta de tu marcha en cuanto entre en el pueblo. Así que con un poco de suerte tu ya estarás cerca de Seattle para cuando él se percate de tu falta.

- ¿Estoy haciendo lo correcto, huyendo así? - Preguntó en un susurro.

- Si y no. Entiendo tus motivos, que él sea un vampiro - rodó los ojos, exagerando su asco - pero también se que estás loca por Edward, y que quieres sinceramente a toda la familia. - Bella bajó la cabeza, abatida. - Vete un tiempo, reflexiona y cuando te encuentres más calmada, baraja tus opciones.

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Tras recargar el monovolumen de combustible y Bella comprar alguna chuchería, se despidieron con un sincero abrazo, prometiendo mantenerse en contacto.

Y así, sin querer pensar más en lo que estaba haciendo… Se fue.

Se dirigía a lo desconocido, incluso podría estar yendo directa a su muerte, pero… igualmente, huyó.

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Jake esperó hasta perder de vista el coche. Se concentró y pudo sentir en su mente las palabras de Embry, diciéndole que Edward y Alice estaban a pocos kilómetros del pueblo.

Se introdujo en los bosques que separaban Port Ángeles de Forks y tras una convulsión, convirtiéndose en el majestuoso lobo rojizo, salió como una bala en dirección a la reserva.

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Unos 30 minutos después, un alterado Edward y una confusa Alice, llegaban a la casa de Bella.

- ¿Qué es lo que pasa, Edward? - le preguntó Alice, sujetando de los hombros a su hermano. - ¿Has escuchado algo? - Él negó. - ¿Entonces, qué hacemos aquí?

- No… Es una sensación… un, presentimiento. - Confesó Edward analizando todo a su alrededor, con ojos acechadores.

Todo estaba como lo habían dejado, pero había algo extraño. Olfateó, concentrándose como nunca.

- Huele, Alice. El olor a lobo es muy reciente. Y también lo capté mientras volvíamos. Ellos nos han seguido. Estaban vigilándonos. - Alice comenzó a olfatear y asintió al comentario de su hermano al llegarle el efluvio de los lobos.

- Gran parte de la manada estaba repartida, siguiendo nuestros pasos. Los he olfateado - Jasper, de un elegante y ágil salto, se posicionó al lado de su hermano y su esposa. - Y he percibido un ligero rastro en la ruta sur.

Los tres se sumieron en sus cábalas, analizando los datos que tenían, hasta que Edward gritó:

- ¡Se ha ido! - Miró hacía sus hermanos, consternado. - Y ellos la han ayuda en su fuga. Por eso estaban repartidos; no estaban vigilándonos, estaban controlando nuestros movimientos para darle vía libre. - recitó nervioso y muy enfadado.

- Por eso su rastro estaba tan repartido. - Concluyó Jasper, ganándose el asentimiento de Edward.

- Hay que movilizarse. - Los apremió, agitado.

- Edward - Jasper lo sujetó del brazo, haciéndolo parar. - Si ella ha organizado todo esto para huir… - lo miró con intención - No crees que… - Edward abrió los ojos, lanzando destellos de pura ira.

- Ella está huyendo de nosotros… de ti. - Especificó Alice alicaída. - Lo ha dejado todo, solo por desaparecer, por… alejarse de nosotros - Alice no pudo aguantarle la mirada a Edward, ya no solo por la pena de él, si no por la suya propia.

Bella no quería pertenecer de ningún modo a su familia. Los repudiaba.

- ¡Noooo! - Aulló Edward, roto de dolor. Se llevó las manos al pelo, del cual tiró con desesperación. - Se ha ido… - murmuró con una desolación que podría partirle el alma al mismísimo demonio.

- Oh… Edward… - gimoteó Alice también destrozada.

·

·

Se fue...

Al final, Bella ha conseguido irse, dándole esquinazo a todos los Cullen.

Aunque es verdad que ha tenido una innegable ayuda de la manada.

Veremos a ver si consigue realmente huir, o los Cullen la atrapan. O... Si ellos, van tras ella...

¿Opiniones y/o especulaciones?

¡Escucho vuestros dedos teclear, frenéticos!

MIL MILLONES DE BESOSSSS