Exención de responsabilidad: One Piece, sus personajes, historia, y sus películas, no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda y Toei. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.
Nakamas, seguimos avanzando en la historia. De los tres fics que tengo activos, siempre priorizo al de one piece porque es el que tengo más desarrollado y al que más cariño tengo en lo que se refiere a la historia que voy creando (Aunque mi pareja favorita son Mirajane y Jack de mi fic de Fairy tail) asi que a los que sigáis este, congratulations!
En pos de mejorar la calidad de mi historia dejé one piece en el capítulo 930 del manga, y no tengo intenciones de volver a leerlo hasta que alcance MI propio arco de Wano, dentro de dos años, (2022) esto para poder daros con mayor fidelidad la historia que yo siempre quise crear, desde que empecé este fic cuando estaba empezando el arco de Whole Cake. Creedme que se me hará complicado, y os ruego a todos, que no me hagáis spoilers de la historia, ya que yo quiero crear las cosas a mi manera, y no quiero tener que verme influenciado por las maravillosas ideas de Oda.
Os dejo con el capítulo, esta vez mucho más largo e intenso que los anteriores.
¡Cuento con vuestras reviews yarotomo!
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SAGA DE MARINE FORD
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CAPÍTULO 38
ARCO DE IMPEL DOWN
EL VERDADERO PODER DE IMPEL DOWN
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– ¡Hydra! – gritó Magellan, que fue el primero en reaccionar de forma consistente y segura. Dos grandes, viscosas y aterradores hydras formadas de veneno morado aparecieron a su espalda, y se lanzaron sobre Luffy, que estaba entrando en ese instante al ascensor, con intenciones de atacar también a Chacal.
Las hydras iban a golpear a Luffy, que no tenía forma de esquivarlas.
– ¡Nakama shield! – gritó Altazor, que formó un gran escudo láser entre las hydras y Luffy, contra el que se estrellaron ambos ataques y se deshicieron junto con el escudo.
Sin tiempo para agradecer, Luffy consiguió patear en un barrido lateral a Chacal, que, aunque pudo cubrirse con los brazos, por la potencia del golpe se vio impulsado hacia atrás mientras se deslizaba por el suelo de hierro del ascensor, mientras Altazor entraba y con sus espadas detenía a Hannyabal, que había avanzado hacia Luffy con intenciones de atacarle, y que se vio obligado a pasar a la defensiva mientras retrocedía por la velocidad y potencia de las espadas del peli plateado.
Detrás de ellos, Bon Clay y Zoro aparecieron encima de un edificio y corrieron hacia ellos lo más rápido que podían, mientras un grupo de manos fleur y una andanada de rayos dejaban fuera de combate a casi todos los guardias de la zona.
– ¡Maldita emboscada! – rugió Magellan, fuera de sí, y lanzó dos rapidísimos latigazos que salieron de sus hombros, formados de un potente y corrosivo ácido, directos contra las grandes cadenas metálicas que sostenían las puertas del exterior.
Entendiendo lo que estaba pasando, Zoro se lanzó hacia el interior, mientras Bon Clay peleaba contra un enemigo tras otro, pues el ruido había hecho que diversos grupos de enemigos salieran contra ellos. Una ola de Haki del Rey derribó a los enemigos que tenía delante, y los den den mushi de vigilancia que se encontraban en toda el área cayeron al suelo, inconscientes también.
– ¡Luffy! – gritó Zoro, que se lanzó con sushi por delante, en un intento desesperado por llegar a tiempo a su inconsciente capitán.
Pero en ese momento, las cadenas se quebraron, y, cortada la tensión que sostenía los engranajes, salieron disparadas golpeando las paredes y el suelo, arrancando grandes trozos de piedra y provocando una gran polvareda.
Las puertas de metal se cerraron con un sonoro estruendo, separando a Zoro y los demás, de Altazor y Luffy.
Que quedaron atrapados contra cuatro enemigos.
Dos miembros del CP0, el Vicealcaide de la prisión, y el propio Alcaide, usuario de la paramecia del veneno.
– ¡Bloquea los compartimentos y haznos descender rápido! – gritó Magellan a Hannyabal, que permanecía inmovilizado por la mirada de Altazor. Estaban en la peor de las situaciones, y la intervención de Rayleigh desataría el caos en la prisión, pero en aquel momento, al escuchar aquello, nadie había podido parar a Luffy.
Y aunque lo hubiesen parado, Magellan y Chacal habrían sacado a Ace de la prisión, por lo que el ataque de Luffy fue una buena decisión, al menos, para detenerles.
– Ni se te ocurra dar un paso – amenazó Altazor, apuntando a Hannyabal al cuello.
En ese instante, se escuchó un potente estruendo, y las puertas que se habían cerrado temblaron, pero no cedieron. Cayó polvo de las paredes, pero el ataque, sin duda de Zoro, no había sido lo suficiente para romper la enorme puerta de metal reforzado de kairoseki.
Debía aguantar, Luffy mantenía retenido a Chacal, el CP0 de gran tamaño, Sárdula, no se movía, estampado y como mínimo aturdido por el golpe sorpresa, y Magellan parecía a punto de atacarlos a ambos, pero se arriesgaba en esa cercanía a dar a sus aliados, y miraba a uno y a otro sin saber qué hacer.
– Alcaide, no puedo moverme, este desastre sería tu responsabilidad, deberías darme el puesto de Alcaide a mí – se quejó Hannyabal, que no despegaba la vista de la espada de Altazor mientras mantenía su propia arma preparada.
"Ossan" "Rayleigh" pensaron tanto Luffy como Altazor, esperando y deseando que el Rey Oscuro interviniera rápidamente.
Pero apenas habían pasado unos segundos desde que las puertas se habían cerrado, y por rápido que fuera en tomar decisiones el anciano, en este asunto intervenir ahora podía significar morir todos luego, atrapados en ese lugar siendo atacados por una enorme fuerza para contrarrestar la gran amenaza del segundo al mando de Gol D Roger.
Y ambos, en distinta medida, intuían eso, aunque lo tendrían complicado sobrevivir a esos cuatro enemigos.
Con un rápido cruce de miradas, ambos se entendieron, y antes de que ningún enemigo pudiera reaccionar, ambos saltaron, intercambiando posiciones. Altazor hizo retroceder haciendo chocar sus espadas con la guadaña de Chacal, que había saltado detrás de Luffy, y Luffy desvió la guadaña de Hannyabal, forzándolo a un combate cuerpo a cuerpo en el que se desenvolvía bien, pero sin tomar ventaja.
– Otra vez tú, asesino de los Solaris – murmuró Chacal, invisible su rostro tras la máscara de porcelana. Altazor no respondió, y atacó con más fuerza, obligando a Chacal a alejarse de la palanca que claramente servía para iniciar el descenso
Y en ese momento, , el ascensor comenzó a descender, a gran velocidad.
Magellan había usado su poder corrosivo para romper el mecanismo de la palanca, y el sistema de emergencia se activó automáticamente. Por encima de ellos, según iban descendiendo, se bloqueaba una compuerta tras otra.
Cuando Luffy contó tres compuertas cerradas sobre ellos, mientras Hannyabal también se había quedado detenido, una enorme explosión sacudió todo el ascensor, y las propias paredes de piedra que los rodeaban temblaron y grandes bloques de piedra se desprendieron.
– Ossan – murmuró Luffy, comprendiendo que el anciano había decidido intervenir, aun a riesgo de las consecuencias.
– Esto es una gran amenaza para la prisión, no mostraré piedad, ¡retrocede Hannyabal! – gritó Magellan, y las Hydras atacaron a Luffy, que saltó hacia atrás para esquivarlas, al tiempo que casi rozaban al vicealcaide, que cayó al suelo mientras protestaba contra su superior.
– ¡Acaso no te preocupas por tu nakama! – le gritó Luffy, furioso.
– Mientras sea solo un poco, podremos curarle – contestó Magellan mientras avanzaba hacia él. El ascensor era de gran tamaño, diseñado para llevar presos grandes, batallones enteros y grandes cajas de suministros o incluso celdas, pero aun así, escapar de esos rápidos y mortales ataques se le antojaba a Luffy complicado.
– Si las golpeo, sin duda me envenenará, me explicaron los demás – murmuró Luffy, y como si Altazor le hubiera leído la mente, los puños y brazos de Luffy se rodearon de dos escudos azules láser.
– ¡Atácale con todo! – le gritó Altazor, mientras hacía retroceder a Chacal, y al mismo tiempo usaba el poder de su akuma no mi para protegerle.
Luffy, sonriendo brevemente, se mordió el hombro derecho, y insufló una cantidad media de aire en su cuerpo, que transmitió a sus brazos, creando dos grandes puños que seguían rodeados por el láser, que se extendían en tamaño hasta los codos y se iban achicando conforme llegaban a ellos. Tuvo que esquivar un par de ataques de Magellan, y uno de ellos le rozó, pero el refuerzo metálico del traje a la altura del hombro le protegió, aunque se derritió.
– Gomu gomu no ¡Grand doble pistol! – gritó Luffy, y lanzó los dos puños de gran tamaño, pero no de Gear Third, contra el cuerpo de Magellan, que gritó mientras retrocedía, sus pies deslizándose por el suelo de metal.
– Maldito seas – murmuró Magellan, mientras se agarraba dolorido el estómago. Los escudos láser no aguantarían, rodeados del viscoso veneno que cubría a Magellan, y Altazor, con un gesto de su brazo, al mismo tiempo que Luffy encogía sus brazos, lanzó los escudos que se deshacían en el aire lejos de Luffy.
Una nueva explosión en las alturas hizo temblar todo, y provocó que el ascensor se detuviera con una violenta sacudida.
Pero varias puertas de acero y kairoseki les separaban de sus nakamas, infranqueables para los demás, y solo Rayleigh podría conseguirlo. Las comunicaciones se habían cortado desde que Magellan activó las alarmas de la prisión, seguramente producto de algún inibidor de comunicaciones o de varios.
– No pensaréis que podéis escapar de aquí, ¿Verdad asesino? – encaró Chacal a Altazor, que, tras su encuentro previo en la Isla Siaramina, parecía despreciarle más que antes.
– Una vez más, el término asesino lo aplicas a quien te interesa, cuando a vosotros os queda como anillo al dedo. No caeré en tus provocaciones, ahora lucho por algo más que mi venganza, Chacal – fue la respuesta de Altazor, que se posicionó junto a Luffy, que le dedicó una sonrisa alegre, pese a la situación.
– ¡Cómo habéis entrado aquí sin que salten las alarmas! Si decís que es culpa del Alcaide Magellan, me encargaré cuando yo sea el Alcaide que no os torturen demasiado, palabra – afirmó Hannyabal, que se encontraba en la parte de la izquierda desde el punto de vista de Luffy, sin intervenir en la pelea.
– Grffmp, maldito Hannyabal que estás diciendo – dijo Magellan, lanzando una mirada aterradora a su subordinado, que por una vez se asustó, al ver el aumento de efluvios tóxicos que desprendía el cuerpo de Magellan.
– El tipo del veneno es un problema, pero puedo enfrentarle – afirmó Luffy, ignorando la discusión de ambos.
– Si el otro CP0 se recupera, tendremos un problema, hay que atacar ya, o escapar ya – murmuró Altazor, que observó como el otro sujeto, estampado contra la pared del fondo, comenzaba a moverse lentamente.
– Ataquemos entonces – concluyó precipitadamente Luffy. La posibilidad de escapar fue algo que ni se planteó.
Pero no estaban preparados para un combate así.
Magellan no podía variar en sus toxinas, pues corría el riesgo de envenenar sin posibilidad de curación a sus compañeros, pero Hannyabal y Chacal se bastaban para enfrentar a cualquiera de los dos, fuera Luffy o Altazor. Luffy podía rivalizar con Hannyabal, pero no podía ni con Magellan ni con Chacal, y Altazor estaba empatado con Chacal, era más fuerte que Hannyabal, pero tampoco podía enfrentar con efectividad al terrible poder venenoso del Alcaide de la prisión.
Luffy golpeó, pateó, usando los escudos de Altazor, y éste también cortó a Magellan en un brazo, usando su Haki, pero ambos salieron heridos. Milagrosamente, consiguieron esquivar los ataques venenosos, hasta que, finalmente, Magellan, harto, lanzó una bola de cloro de su boca, que provocó que todos terminaran cegados y con los ojos llorosos, todos menos él, resistente como era a sus propios poderes.
– Estáis acabados ¡Hydra! – afirmó Magellan, preparando de nuevo, por última vez, a sus hydras.
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Nota del autor: tema recomendado "One piece soundtrack - I Will beat you" (duración 1:34)
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Altazor, guiado por el haki de observación, creó dos grandes escudos con los que consiguió detener el ataque, pero Chacal, guiado por el mismo haki pese a estar semi cegado también, atacó a Altazor.
– Black crash – dijo, mientras lanzaba un rayo de energía destructora, fruto del poder su zoan de Anubis, desde su guadaña, que Altazor casi no pudo bloquear. Se estrelló contra la pared, agrietándola por la fuerza de su impacto, y Luffy comprendió, al sentir aquel golpe de su nakama, que si no hacía algo morirían ahí mismo.
– Gear Second – murmuró, y se plantó con los ojos llorosos y enrojecidos frente a Magellan, que le observó con la tranquilidad de quien se sabía ganador – Gomu gomu no ¡Pistol! – gritó, sin siquiera pensarlo.
El golpe en Gear Second, lanzado con toda la potencia y furia de Luffy, estrelló a Magellan contra la pared opuesta, pero al instante, Luffy cayó de rodillas, abrumado por el dolor que sentía en todo su brazo.
El veneno que formaba parte del Alcaide había cubierto su brazo hasta casi el hombro.
– Luffy... no – murmuró Altazor, que se había despegado de la pared para caer al suelo. Uno de sus brazos, el que había usado para bloquear el ataque de Chacal, colgaba inherte, ensangrentado y al parecer dislocado.
La nube de cloro se despejó finalmente, permitiendo a todos volver a observarse bien. Luffy yacía de rodillas en el suelo, mientras jadeaba y evitaba tocarse el brazo cubierto de veneno. El CP0 corpulento se había puesto en pie, y comenzaba a avanzar lentamente hacia ellos, mientras agarraba con ambas manos un enorme mazo de mango largo que debía tener casi dos metros de largo. Hannyabal se encontraba herido, y guardaba las distancias, pero seguía capacitado para la lucha, y Chacal se encontraba casi en perfectas condiciones.
Era ese momento, o nunca.
– Luffy, tenemos que escapar ahora mismo – dijo el peli plateado, y Luffy, con gestos de dolor asintió mientras se ponía en pie con esfuerzo.
– Como si os fuéramos a dejar... busoshoku – dijo Chacal, que se preparó para atacar, mientras sus brazos y guadaña se tornaban plateados.
– Rēzā rēzā no mi, ¡Grand Sunrise Shield! – gritó Altazor. Había extendido su brazo dislocado ante ellos, y una gran pantalla láser azul se estampó contra Chacal, haciéndolo retroceder.
– Esta prisión es mi responsabilidad, no permitiré que nadie entre ni salga impunemente ¡Venom ball! – se escuchó decir a Magella, que se había puesto en pie. Le salía sangre por el labio, producto del golpe de Luffy, pero, de su mano extendida salió despedida una gran bola de veneno que hizo temblar el escudo láser, pero Altazor le imbuyó más poder, junto con su haki de armadura, para aguantar.
– Rēzā rēzā no mi ¡Anaake no sekai! – (Láser láser no mi, perforador de mundos) Altazor había guardado sus espadas, y reuniendo todo su poder restante, había lanzado desde su brazo extendido un ataque láser que se estrechaba hasta convertirse en una punta, con la forma de un taladro. El golpe perforó la pared de metal del ascensor, mientras se rotaba sobre un eje a toda velocidad, y, al mismo tiempo que Magellan y Chacal lanzaban dos nuevos ataques, Altazor imprimió aún más poder perforando los duros metales y siguiendo con la roca que había detrás...
Abriendo un camino.
Y miró a Luffy, mientras dejaba caer su brazo, incapaz de seguir el ataque perforador.
Esa mirada fue entendida al instante por Luffy.
Pero no tuvo tiempo de hacer lo que quería.
Chacal rompió una sección del escudo del Solaris, y saltó hacia dentro, lanzando la guadaña contra Altazor, que en un movimiento increíble, elevó su espada con la rodilla, sacándola de la vaina, interponiéndola en el camino de la guadaña y provocando que ambas cayeran al suelo al chocarse en el aire.
Pero con ese último gesto sobrado y chulesco, se le acabaron las posibilidades para hacer algo. Chacal se lanzó contra él con los brazos imbuidos en haki, y con un poder morado en las manos recubiertas por guantes.
Luffy vio que el nakama con el que había entablado una amistad similar a la que tenía con Zoro y Usopp, que aquel que le había ayudado dándolo todo a salvar a su hermano, iba a morir, y una sacudida le recorrió.
Una ola de Haki del Rey, salió de él, golpeando a todos los presentes, y haciendo que Chacal se detuviera y trastabillara, levemente acobardado, y, sobre todo, sorprendido, por la increíble potencia del Haki del capitán de los Mugiwara, fruto de la poderosa voluntad del joven y de la desesperación de la situación.
Pero Luffy no se quedó ahí, impulsado por la inercia del momento
– Gomu gomu no ¡Jet Wip! – gritó, con rabia, mientras activaba su Geard Second. Una patada a toda velocidad, lateral, golpeó a Chacal, y éste, no pudo resistirla. El ataque le lanzó arrastrado hacia atrás, rompió los escudos, golpeó al otro CP0 y a Hannyabal, Magellan saltó hacia arriba y pudo esquivar la patada a tiempo. Hannyabal, que vio venir el ataque, había usado su tridente para herir la pierna de Luffy, pero el tridente rebotó hacia arriba luego del ataque.
– Esto es... – comprendió, Hannyabal, para al instante ser golpeado y estamparse junto con los demás contra la pared.
Sin duda, Luffy acababa de activar un Haki de Armadura básico, invisible, pero suficiente para marcar la diferencia con ese ataque.
Y eso no era todo, Luffy se había recubierto la pierna con el veneno de su brazo, para lanzar un ataque kamikaze que provocó que el veneno de Magellan se extendiera a sus tres aliados. Era una locura, ahora el dolor sería mucho más intenso, pero con eso, había dado un giro a la pelea.
– Salvaré a Ace, y si yo no lo hago ¡Lo haréis vosotros Alta! – gritó con todas sus fuerzas – ¡Geard Third! – añadió.
– Sunrise... Shield – murmuró Altazor, esforzándose en levantar de nuevo el escudo para separarles de los ataques de sus enemigos. No podía ser menos, ante el increíble tesón de Luffy.
A sus espaldas, el peli negro, agotado y roto de dolor por el veneno extendido ya a todo su costado derecho, quería seguir luchando, pero sabía que tenían que escapar. Había inflado su puño, y a continuación, sin decir nada, lo había rotado sobre sí mismo y echado hacia atrás.
Luego, rotándolo imitando el taladro de Altazor, lo lanzó con toda la fuerza y velocidad que podía contra el boquete que el otro D había abierto.
– ¡Van a escapar, no lo permitas Magellan maldita sea! – gritó fuera de sí Chacal, que había salido de entre el humo de su impacto sujetándose el costado, que tenía cubierto de veneno morado. Se le había caído la máscara de porcelana, y solo la tela morada cubría su rostro, pero sus ojos ardían de furia. En ese instante, comenzó a transformarse, el dolor del veneno y del golpe de Luffy quedaban de lado, su voluntad de acabar con los enemigos de lo que él consideraba Justo, iba por delante de éste.
– ¡Hail Hydra! – gritó Magellan, y una sola hydra, mucho más grande, y de un color rosado, impactó contra el escudo de Altazor, provocando un forcejeo de poderes.
Altazor retrocedió por la fuerza del choque, perdiendo terreno, y terminó espalda contra espalda con Luffy, que estaba gritando mientras agujereaba la pared.
– En menudo lío... me has metido idiota – consiguió decir Altazor, que no pudo evitar sonreír al sentir tan cerca la muerte.
– Shishishishi... vete acostumbrando – contestó Luffy, que acto seguido insufló aire a su otro brazo, para cambiar de mano el golpe, pues la primera iba perdiendo fuerza, y lo lanzó hacia atrás, mientras lo rotaba tan rápido como podía.
Altazor recortó el escudo, concentrándolo en el lugar del impacto de la Hydra de Magellan, para poder aguantar, y para que Luffy pudiera explotar al máximo su idea.
El brazo de Luffy siguió hacia atrás, hasta impactar contra la pared del otro lado. La goma de la que Luffy tenía hecha su cuerpo, provocó que saliera rebotada hacia arriba, dándole aún más extensión.
Y luego, Luffy lo hizo regresar.
El impacto contra el enorme boquete que ya habían abierto, casi le tira por los aires, pero pudo aguantar al estar espalda contra espalda con Altazor. Por si eso fuera poco, la Hydra se desintegró rompiendo también el escudo, y lanzando a ambos contendientes hacia atrás, aunque el peli plateado aguantó gracias a Luffy. En ese momento, la pared cedió, y Luffy salió detrás de su mano, usando la otra para agarrar a Altazor.
– Kami no babaransu – (Balanza de los dioses) atacó Chacal, que se lanzó el lugar de Magellan para detenerlos. Un ataque morado y azul en forma de arco brotó de su brazo, persiguiéndolos. Altazor recogió su espada, justo antes de que Luffy le arrastrara e imbuyó todo lo que le quedaba de poder en ellas.
– ¡Ikari no Umei! – (Furia del destino) contraatacó Altazor, brotando de sus espadas su más poderoso ataque, de color azul y dorado, que impactó también en forma de arco contra el de Chacal. Ambos ataques se anularon el uno al otro, rompiendo las cadenas del ascensor, haciendo que éste comenzara a descender hasta estrellarse contra una de las compuertas, y tirando a todos al suelo, y en el caso de Luffy y Altazor, acelerando su movimiento por la inercia que ya llevaban por el ataque de Luffy, saliendo al exterior a través del hueco que había abierto el capitán.
Los cuatro poderosos enemigos habían quedado separados de Luffy y Altazor, y les llevaría un rato salir de allí. Chacal desactivó su poder, volviendo a la normalidad, y mientras recogía su máscara blanca, vio como su compañero se acercaba a él. Poco había hecho, pero el golpe inicial que Luffy le había dado había sido monstruoso, incluso para alguien como él.
No importaba, sin duda, Magellan pronto les suministraría el antídoto. Sin embargo, los otros dos, estaban condenados.
Aun así, no le gustaba el desarrollo de los acontecimientos. El Gorosei había hecho bien en enviarles.
– El poder que sentimos al inicio de la pelea... ¿de quién era? – murmuró para sí mismo.
...
Luffy caía por el aire frío, helado, y ventoso, del Quinto Infierno, el Infierno Helado. A su lado, lo mismo ocurría con Altazor.
Ambos cayeron desde una de las paredes circulares que bordeaban los niveles de la prisión, desde una altura considerable, y Luffy consiguió agarrar a Altazor y lo elevó un poco antes de que impactaran contra el suelo cubierto de nieve, para minimizar su daño por el impacto. Luffy rebotó sobre la nieve, varias veces, perdiendo tamaño por el uso repetido de su Geard Third, en el proceso, y Altazor se estampó de bruces, pero con menos potencia, y quedó ahí tendido, semi inconsciente, durante algún tiempo.
Al volver en sí, se dio cuenta de que también tenía veneno en uno de sus brazos y parte de la espalda. Cantidades pequeñas, pero que si no eran tratadas podrían llegar a ser mortales. No podía usar sus espadas, para arrancarse aunque fuera los trozos de piel en contacto, pues debían tener restos de veneno por los golpes con Magellan.
– Arffff... ¿estás... bien? – le llegó a sus oídos la voz de Luffy, que se había acercado a él arrastrándose sobre la nieve.
Habían escapado con vida, pero Luffy, su amigo, el amigo que le había hecho cambiar, devuelto la esperanza, y al que había jurado ayudar y proteger, se encontraba cubierto en todo el costado derecho del veneno, amén de varias heridas por las que sangraba. Las segundas no ponían en peligro su vida, pero con esa cantidad de veneno, solo duraría unas horas.
Y encima, él, le preguntaba si era él, Altazor, el que estaba bien.
– No tienes remedio Luffy – murmuró Altazor, mientras ayudaba a su nakama a levantarse sujetándole por los hombros.
No sabía hacia donde ir, pero había un bosque en las cercanías. Hacía mucho frío, pero sus trajes los protegían algo, aunque si estaban expuestos una excesiva cantidad de tiempo, tendrían que sumar una hipotermia a todas las heridas y problemas que ya tenían.
– Lu... luchamos bien – murmuró Luffy, mientras ambos caminaban paso a paso.
– Sí, lo hicimos. Buen uso del Haki, por cierto – contestó. Esperaba una respuesta de su amigo, que le diera alguna esperanza, pero solo recibió silencio. Girando su cara, comprobó que Luffy había caído inconsciente, y que un gesto de dolor cubría su rostro.
Quería seguir caminando, pero las piernas le fallaron en un claro del bosque. Allí el viento no soplaba tan fuerte, sin dudarlo se quitó su traje negro, o lo que quedaba de él, para ponérselo a Luffy y protegerle algo del frío. Debajo seguía llevando una camisa blanca y unos pantalones cortos de color grisáceo junto con un protector en el pecho hecho de un material móvil pero resistente como el acero.
Con todo, tenía mucho frío, pero él podía calentarse, mientras que Luffy no podía hacer nada.
Y en ese momento, sintió la presencia de algo que les acechaba.
Una jauría de lobos blancos de ojos rojos se abalanzó sobre ellos de entre los árboles que los rodeaban, Altazor usó su escudo para proteger a Luffy, y desenvainó una de sus espadas con la mano que podía usar. Ahora que se había enfriado, su otro brazo colgaba inerte, solo apto para proteger a su nakama con los jirones del poder de su akuma no mi que le quedaban.
– Koi – dijo Altazor, y adoptó una posición de pelea, retrocediendo un pie y sosteniendo la espada de lado.
Y los lobos atacaron.
Hizo una finta lateral a la derecha, para luego ir a la izquierda, rajando a uno de los lobos en el costado. Al segundo lo golpeó con la pierna, y lo mandó a volar, pero el tercero le saltó por la espalda y lo derribó. Rodó, deshaciéndose de él, y de sus dentelladas, y se puso en pie. Sus mechones de pelo plateado mojados por la nieve y su sudor le cubrían parcialmente la vista, y rápidamente se los apartó con el dorso de su mano.
Para su horror, comprobó como uno de los lobos intentaba destruir el escudo con el que había protegido a Luffy, aunque se quemaba en el proceso, pero se les veía famélicos, enloquecidos, y seguía intentándolo una y otra vez.
Con un grito, cargó, y atravesó al animal por el costado, extrajo su arma y se giró justo a tiempo para interponer su brazo contra la dentellada de otro. Le pateó con la rodilla, mandándolo a volar, junto con un trozo de carne de su antebrazo que se llevó entre sus fauces.
Acabó con otro que le atacó por la espalda, pero el cansancio le hizo tropezar, y el escudo se deshizo. Retrocedió, poniéndose encima de Luffy, y consiguió usar su poder para atravesar con un rayo láser a un lobo más, que le venía por la izquierda, mientras otro le roía la pierna. El que parecía el líder de los lobos, más grande, y de tono grisáceo, fue a saltar, para morderle en el cuello, pero con un esfuerzo final alzó su espada y la hundió hasta el fondo en la garganta del animal que le atacaba, debido a la inercia del salto de la criatura. Con todo, la bestia todavía se pudo apañar para morderle la mano, antes de que Altazor le extrajera el arma y lo pateara lejos.
Se puso de nuevo en pie, acabando con el último lobo que le había mordido la pierna, pero las heridas y el cansancio le hicieron hincar una rodilla en tierra. Todavía quedaban una docena, que volvieron a atacar.
Jamás pensó que moriría devorado por lobos.
Pero por lo menos moriría defendiendo a un nakama, junto a su amigo.
Y en ese momento, dos ataques levantaron una nube de polvo por un lado, y el terreno del otro lado salió disparado hacia arriba, mandando a los lobos a volar a decenas de metros de altura, perdiéndose en la tormenta.
Altazor observó como dos figuras se les acercaban. No sabía si eran amigos, o enemigos, pero en ese momento, colapsó, y cayó al suelo inconsciente.
Luffy abrió los ojos al sentir como era agarrado y subido en algo, comenzando a ser arrastrado. Abrió los ojos, y miró a un extraño personaje, con un pelo blanco y naranja, gafas de sol y un abrigo del mismo color.
– Por favor, ayuda... a mi... nakama – consiguió decir con esfuerzo, agarrándole del abrigo. antes de caer de nuevo inconsciente.
El Vicecomandante del Quinto Ejército de los Revolucionarios, Inazuma, observó a las dos personas que acababa de rescatar. Dio un ligero sorbo a su copa de vino, y observó a su compañero, un sujeto cubierto por una capa negra, tapado con un casco plateado y una armadura completa que cubría su cuerpo.
– Llevémoslos con Ivankov, sabrá que hacer. El chico, Mugiwara no Luffy, está especialmente herido, pero sin duda son enemigos del Gobierno. Espero que la Reina pueda hacer algo – dijo, reanudando la marcha.
El otro sujeto recogió a Altazor del suelo, lo cargó con cuidado y comenzó a moverse.
– Yo conozco a estos chicos – fue todo lo que dijo.
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Hasta aquí el capítulo, capítulo más centrado en peleas, en acción, y en una trepidante pelea entre dos de nuestros cinco protagonistas, contra tres poderosos enemigos.
Aclaración de dudas, porque para mí el balance de poder es esencial y no me gustan los Deus Ex Maquina... Luffy y Altazor NO tenían modo alguno de ganar esta pelea. Chacal es tan fuerte como Altazor, puede que incluso algo más porque su Haki es más poderoso, al menos, actualmente. Luffy podría derrotar a Hannyabal, y Magellan, por su tipo de poder, super chetado, creo que acabaría actualmente tanto con Luffy, como con Altazor, al menos individualmente.
Para compensar un poco todo, decidí dejar noqueado al otro CP0, porque si no era una pelea absurda, de cero posibilidades para nuestros dos protas.
Mismo resultado, pero distinto camino para llegar allí. Especialmente me ha gustado escribir la pela de Altazor con los lobos, porque las peleas de espadas me encantan y me gusta coreografiar de forma extensa y detallada, imaginándomelas en mi cabeza a fondo.
Y bueno, nakamas, hasta aquí mi actualización de septiembre. Hemos llegado y pasado el epicentro del Arco de Impel Down, a partir de aquí las cosas se acelerarán más.
Un abrazo a todos! Espero vuestras reviews!
