Lamento la tardanza..! Ahora si fue porque estaba demasiado ocupada y no por olvido..-.- después del capítulo pasado que fue tan bonito.. Seguimos con mas Malec tierno y perfecto..!=D espero les guste eso..xD Disfruten..!

Migf77: Tenía que ser bonito si iba a ser la primera vez de Alec.. en un principio no se me ocurría como hacerlo, porque tenía que ser Alec quien decidiera que si lo haría.. Muchas gracias por leer y me alegra mucho que te guste la historia.. Ya está por terminar, así que espero que te guste el final próximamente..!

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-Couples..!

Alec se estiró debajo de las cobijas. Había dormido como nunca, se sentía fresco, relajado y no quería levantarse jamás. Se arropó mas con la cobija y enterró el rostro en su almohada, pero una risita a su lado no lo dejó dormir. Entre abrió los ojos, mirando a su lado, sonriendo al saber que su novio estaba junto a él.

-Buenos días, cariño- dijo Magnus, inclinándose para besarlo suavemente en los labios.

-Buenos días- respondió el Nefilim, enderezándose al darse cuenta que Magnus ya estaba completamente despierto y llevaba una bandeja con la comida que habían dejado olvidada la noche anterior- qué hora es?

-Ya van a dar las doce- se burló Magnus, sabiendo que su novio nunca dormía pasadas las 9 de la mañana.

-Qué?!- saltó el ojiazul y revisó su teléfono, doce llamadas de Jace y otras cuatro de Isabelle.

-No te preocupes, ya los llamé yo- le dijo el Brujo, sentándose en la cama y dejando la comida frente a ellos- en serio, no sé qué les pasa a los Nefilim que se preocupan si uno de ustedes no se levanta de madrugada.

-No es eso- dijo Alec, mientras le escribía a su Parabatai y hermana- es que ayer les dije que me quedaría en el Instituto.

-Planeabas quedarte allá y perderte de toda la diversión de anoche?- Alec levantó la mirada hacia él entonces, sonrojándose a más no poder al recordar los eventos de la noche anterior. Magnus soltó una risita, acariciando una sonrojada mejilla- seguro que no te arrepientes de dejar plantados a tus hermanos.

-Claro que no- dijo el chico, sentándose en la cama y mirando a su novio fijamente.

-Olvidamos la cena anoche, así que tenemos comida para hoy- le dijo Magnus, mirando la comida, tomando un palito de pan y comenzando a mordisquearlo.

-No le pasará nada si la olvidamos otro rato- le dijo Alec, tomando el palito de pan que sobresalía de la boca de Magnus y lanzándolo lejos antes de arrojarse sobre él, besándolo. El Brujo soltó una risita y chasqueó los dedos, mandando la comida de vuelta a la mesa del comedor para dejar espacio en la cama.

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Dos semanas después y el departamento de Magnus era puro algodón de azúcar. Los días pasaban llenos de mimos, cariños y caricias. Y las noches se calentaban con muchos más mimos, cariños y caricias. Incluso Presidente Miau había huido de casa debido a tanta cosa indecente con la que se topaba. Alec estaba por demás emocionado. Sabía que no era bueno en eso, por más que Magnus le dijera que era perfecto y que lo hacía bien. Tenía desafortunada practica en todas las demás posiciones, pero ser el activo nunca lo había hecho. Así que tomaba cada oportunidad que tenía para "entrenar", y Magnus estaba más que dispuesto a ayudarle.

Ese día, como todas las tardes desde que Magnus había hecho un esfuerzo por trabajar solo en la mañana y tempranas horas de la tarde, estaban en la sala, disfrutando de una tarde tranquila leyendo. Solo que en ese momento Alec no podía leer, tenía a un histérico John del otro lado de la línea que le gritaba una y otra vez amenazándolo con toda la cantidad de tormentos que lo haría pasar como se perdiera su cena al día siguiente.

-Te juro que si no vienes, Alec...

-Iré, Jonathan, iré- lo interrumpió Alec, rodando los ojos por enésima vez- no sé de dónde sacas tanta inspiración para amenazas, pero no tienes por qué decírmelas todas.

-Aparentemente tengo que hacerlo, apenas si apareces en el Instituto desde hace dos semanas- lo acusó el rubio. Alec se mordió el labio. Su feliz avance con Magnus lo tenía tan emocionado que no le apetecía salir del departamento. Iba a misiones con sus hermanos o al Instituto cuando su madre lo llamaba para algo oficial, pero en su tiempo libre prefería pasar el rato con su novio haciendo cosas en las que sus hermanos no podían estar presentes.

-Asistiré a la cena, y Magnus también- el aludido llegaba en ese momento, con dos tazas de café flotando detrás de él.

-Bien, dile a Magnus que me traiga alcohol del fuerte- dijo John soltando un suspiro.

-Que le lleves alcohol del fuerte- repitió Alec, mirando a su novio.

-Qué tan fuerte?- preguntó el Brujo, dejando las tazas sobre la mesita de centro con un movimiento de su mano. El ojiazul puso el altavoz para que John escuchara.

-Lo suficientemente fuerte como para poder enfrentarme a un demonio mayor y no sentir si me dan una paliza- pidió el rubio del otro lado de la línea.

-No creo tener nada que sea "Enfrenta-Suegros"- se burló Magnus pensativamente, Alec le dio un pequeño golpe, sonriendo.

-He visto las botellas de absenta y Jagger que tienes en tu bar, Bane- dijo John seriamente- no seas egoísta.

-Te vemos mañana, John- dijo Alec antes de que la llamada terminara. El Nefilim dejó su celular a un lado y tomó su taza de café- crees que se lo diga a mis padres?

-Por que otra razón llamarían a una cena formal con todos ustedes?- preguntó el Brujo, encogiéndose de hombros- estoy seguro que ya se han visto en sus peores momentos, no tiene caso aparentar formalidad.

-Uuff, deberías ver a Jace cuando baja a desayunar con resaca- dijo Alec dándole un trago a su café.

-He visto a Jace dormir en mi cama con resaca, cariño- dijo el Brujo y el ojiazul casi escupe el café de la risa- pobre John, le daré una de mis mejores botellas.

-Por qué pobre? Es la pareja de mi hermana- le dijo el Nefilim, mirándolo con ojos entrecerrados.

-Tienes razón, dos botellas- se burló Magnus, y Alec le dio un golpecito en el hombro- solo bromeo. Pero se va a atrever a básicamente pedir la mano de Isabelle, eso requiere valor con tanto hermano y un papá así.

-John nos conoce de toda la vida, no tiene por que...

-Si John llega a lastimar a Isabelle, tu no se lo vas a perdonar, por mas hermano tuyo que sea- le explicó a Alec lo que quería decir. El ojiazul pasó saliva, pensando en las palabras de su novio- John lo sabe, y sabe que todos se lo van a querer dejar en claro. Al igual que Jace y tus padres lo hicieron conmigo.

Alec se sonrojó, bajando la mirada. Magnus tenía razón, Isabelle siempre estaría antes que John para él. Y si, ahora que lo recordaba, Jace, sus padres e incluso Izzy, habían atormentado a Magnus al inicio de su relación. Había pensado que lo hacían solo por la situación por la que había pasado cuando era menor, pero ahora que él estaba del otro lado, si John le hacía algo a su hermana... pobre John.

-John no es ni la mitad de seguro de lo que tú eres- dijo Alec, recordando como Magnus había tomado bastante maduro y relajado cada platica con su familia.

-Y es por eso que le daré una de mis botellas buenas- dijo Magnus, señalando su bar junto a la cocina.

-Eso significa que debo darle una charla seria a John?- preguntó Alec, alzando una ceja.

-Puedo ayudarte a hacer el discurso si quieres- sugirió Magnus, tomando un trago de café. Alec soltó una risa.

-Sí, un discurso pasivo agresivo no estaría mal- dijo Alec, dándole otro trago a su café. El Brujo también rió, antes de dejar su taza en la mesita de centro y acercarse al Nefilim.

-Y, como mañana no vamos a poder estar solos, quieres ordenar algo para cenar y encerrarnos en la habitación?- preguntó Magnus, seductoramente, jugueteando con el cuello de la camisa de Alec.

-No podemos, recuerda que saldremos hoy- le dijo Alec, tomando suavemente su mano.

-Eh?- preguntó Magnus, usualmente él era el que tenía que sacar a rastras al Nefilim del departamento hacia el mundo exterior.

-Shou?- le recordó el ojiazul.

-Oh, cierto, cierto, la cita!- recordó el Brujo, emocionándose. Shou, el amigo de Alec de las reuniones de RANA, le había pedido de favor hacía unos días que lo acompañara ese día a una cena. El pequeño chico rubio tenía una cita con un chico que había conocido en su universidad, pero estaba demasiado nervioso, y algo asustado, de ir a la cita solo. Así que decidieron hacer una cita doble, con Magnus y Alec ahí para acompañarlo- dijo a donde iríamos?

-Fu Xing- respondió el Nefilim, revisando su teléfono.

-Luke se va a enojar como vea que fuimos a otro restaurante chino- dijo Magnus, terminando su café de un trago.

-Es el restaurante favorito de Shou, y está cerca de su casa- dijo Alec, encogiéndose de hombros.

-Bien, entonces comenzaré a alistarme- dijo Magnus poniéndose de pie y yendo a la habitación.

-Pero si apenas son las cuatro- le dijo Alec, mirando el reloj en la pared.

-Compré un nuevo polvo para hacer Baking, tarda 30 minutos- explicó el Brujo sin girarse a verlo. Alec soltó un largo suspiro. No entendía esa cosa nueva del Baking que hacia Magnus con su maquillaje, solo se lanzaba un montón de polvo en la cara y esperaba un rato antes de sacudírselo.

Escuchó la regadera abrirse y se giró hacia la habitación. Si Magnus iba a iniciar su ritual de acicalamiento tan temprano, bien podía aprovechar como él había dicho. Se quitó la ropa en la habitación y entró al baño rápidamente, yendo directo a la regadera. Magnus estaba debajo del chorro de agua, quitando espuma de su cabello, disfrutando del agua caliente. Alec sonrió y entró en la regadera en silencio, tomando a su novio por la cadera. El Brujo dio un respingo, pero sonrió rápidamente al sentir a su Nefilim pegarse a él.

-Pensé que no teníamos tiempo?- se burló el Brujo, pegando mas su cuerpo al de su novio.

-Yo que iba a saber que te tomarías 3 horas en arreglarte- dijo Alec, empujando sus caderas hacia adelante, restregándose contra el perfecto y bronceado trasero. Magnus soltó una carcajada antes de girarse y besar a Alec.

Se metieron al chorro de agua mientras se besaban apasionadamente. Magnus estaba seguro de que Alec se había dado a la tarea de profanar cada superficie del departamento, y llevaba buen ritmo. Si seguía así, ni la camita de Presidente Miau iba a sobrevivir. El ojiazul aferró el lindo trasero de su novio, y Magnus pegó un brinco, enredando sus piernas en la cadera de Alec. Para recobrar el equilibrio, el Nefilim se fue hacia adelante y recargó a Magnus contra la pared.

-Ah! Esta frío!- saltó el Brujo, arqueando la espalda lejos del azulejo, haciendo que Alec tuviera que cargarlo por completo y casi se fueran hasta el suelo de un resbalón. El ojiazul se las arregló para abrazar a Magnus y sostenerlo con un brazo mientras se detenía de la pared con el otro. Se quedaron muy quietos unos segundos y luego ambos comenzaron a reír tontamente- esta posición no funciona aquí.

-Nop- Alec dejó que Magnus volviera a poner los pies en el suelo antes de besarlo nuevamente. Se besaron apasionadamente bajo el agua, acariciando cada centímetro del cuerpo del otro, jugueteando con el jabón. El ojiazul atacó el cuello de su novio, mordisqueando y lamiendo el área.

-Alec, te necesito ya- suspiró el Subterráneo, echando la cabeza hacia atrás para exponer mas piel para su Nefilim.

-Vamos a la cama- susurró Alec, levantando la mirada hacia los ojos de gato.

-Aquí...

-No puedo cargarte- le dijo el ojiazul, recordando la casi caída de hacia unos minutos.

-No necesitas cargarme- dijo Magnus, traviesamente, girándose en los brazos del Nefilim e inclinándose hacia adelante, exponiendo su perfecto trasero a su novio.

-No lo hemos hecho así antes- dijo Alec, retrocediendo un paso, sin poder apartar la mirada del trasero de Magnus.

-Es una pose sencilla, en realidad así es más fácil- sonrió el Subterráneo, meneando las nalgas y notando como el miembro de su novio respingaba excitado. Pero Alec negó con la cabeza.

-Pero...- Alec no lucía nada convencido a pesar del brillo de lujuria que tenía en los ojos. Magnus se enderezó.

-Que sucede?- preguntó el Brujo, girándose hacia el chico. Alec se sonrojó fuertemente antes de hablar.

-Me... me gusta verte a la cara cuando lo hacemos- murmuró en voz baja, bajando la mirada. Magnus sintió algo caliente explotar dentro de él y se lanzó a abrazar al Nefilim.

-Maldición, por qué eres tan adorable?- le preguntó antes de apoderarse de sus labios. Se besaron profunda y apasionadamente nuevamente, restregando sus miembros juntos. Después de unos minutos de besuqueo intenso, el Subterráneo se giró, inclinándose nuevamente pero moviendo las manos para ayudar a Alec a entrar en él.

-Magnus- lo llamó Alec cuando pudo reaccionar y darse cuenta de lo que hacía el Brujo.

-Está bien, cariño. Es sexy- le sonrió seductora mente, mientras tomaba el miembro endurecido de Alec y lo dirigía hacia su entrada. El ojiazul se mordió el labio, moviéndose hacia adelante, dejándose guiar por Magnus. En verdad quería hacerlo, pero estaba acostumbrado a mirar a Magnus a la cara, a ver sus ojos brillar, siempre recordándole que era su novio el que estaba a su lado. Ver solo su espalda lo sacaba de su zona de confort. Pero tenía que hacerlo, no quería limitar sus opciones a la hora de hacer el amor con Magnus.

El ojiazul dio un largo suspiro y se dejó llevar. Empujó dentro de Magnus como siempre lo hacía, y el Brujo tenía razón, si era mucho más fácil y llegaba más profundo. El Brujo se detuvo con un brazo sobre la llave del agua, manteniendo el equilibrio con las embestidas de Alec. Por instinto, el ojiazul lo tomó por la cadera, tirando de él al tiempo que embestía, llegando cada vez más profundo y con más fuerza.

Alec se fijó en la espalda de su novio. El chorro de agua daba suavemente entre sus hombros. Se inclinó hacia adelante, pretendiendo besar el bronceado hombro, pero al intentarlo el chorro de agua dio en su cabeza, como ya respiraba agitado, el agua se metió en su nariz y boca, haciéndolo toser. Se enderezó de nuevo, deteniendo su movimiento mientras sacudía la cabeza para quitar el agua de sus ojos. Magnus se giró un poco a mirar a su ojiazul y no pudo evitar soltar una risita. El Brujo también se enderezó, pegando su espalda al pecho del menor.

-Vez? Sexy- le dijo en tono burlón.

-Claro, tosiendo y sin poder ver, sexy- respondió Alec. Magnus rió nuevamente, levantando su brazo para tomar a Alec por la nuca y tirar de él para besarlo. El ojiazul respondió el beso rápidamente, abrazando el torso de Magnus fuertemente, pegándolo más a su cuerpo. Movió las caderas nuevamente, sin dejar de besarlo, mientras acariciaba el bronceado torso del Subterráneo y jugueteaba con sus pezones. Bien, tenía que admitir que eso era sexy.

Durante todas sus prácticas, Alec había aprendido a buscar el punto exacto dentro de Magnus para que su novio lo sintiera tan bien como él. Aun le costaba algo de trabajo concentrarse en eso, pero ya comenzaba a conocer el cuerpo del Brujo a la perfección. Con una leve presión en su espalda, hizo que Magnus se inclinara nuevamente hacia adelante. Volvieron a la posición original, mientras Alec cambiaba el ángulo de sus embestidas, intentando con todas sus fuerzas mantenerse concentrado en eso y no dejarse llevar como muchas otras veces, quería que Magnus también se sintiera tan bien como él.

-Ah! Alec!- exclamó el Brujo y Alec pudo sentir como se apretaba a su alrededor. Le fascinaba esa sensación.

-Ahí?- jadeó el chico, volviendo a golpear el mismo punto. Magnus simplemente gimió, asintiendo rápidamente. Alec miró como su novio bajaba su mano hacia su propio miembro, hizo una pequeña mueca, otra razón por la cual no le gustaba esa posición, no podía mirar a Magnus acariciarse a sí mismo. Sacudió la cabeza para no pensar cosas negativas. Su novio quería intentar posiciones nuevas y él estaba dispuesto a hacerlo.

-Sigue así, amor! Sigue!- exclamó el Brujo, acariciándose más rápidamente.

Un escalofrío de placer recorrió a Alec, haciéndolo tomar a Magnus por las caderas y tirar de él, penetrándolo con más fuerza. El Subterráneo no pudo contenerse más y se dejó ir, gimiendo con fuerza y evitando levantar la cabeza para que el agua no le dirá en el rostro. Alec, al sentir que Magnus se contraía a su alrededor, tampoco resistió mucho. Un par de embestidas mas y su orgasmo lo golpeó, haciendo que sus rodillas temblaran y sus manos dejaran marcas en las caderas de Magnus, por lo fuerte que se aferraba a ellas. Se quedaron quietos y en silencio unos segundos, solo escuchando sus jadeos y concentrándose en recuperar el aliento. Alec, aun medio perdido en su nube de placer, volvió a inclinarse hacia adelante, para besar el hombro de Magnus, y de nuevo el agua le cortó la respiración. Se enderezó nuevamente tosiendo.

-Maldición!- se quejó el Nefilim cuando su momento perfecto post-orgasmo era roto por su tosedera. Magnus soltó una carcajada antes de cerrar la llave del agua. Se movió con cuidado, haciendo que Alec saliera de él para poder girarse y abrazarlo- pudiste cerrar el agua desde un principio.

-El punto de hacerlo en la ducha es bañarnos mientras nos divertimos- se excusó Magnus, sonriendo antes de besarlo. Alec lo abrazó por la cintura suavemente, respondiendo el beso. Al separarse, el Brujo jugueteó con unas gotas de agua que bajaban por el pecho de Alec- además, es sexy mirar el agua escurrir por tu cuerpo.

-También es sexy que intentes ahogarme por tu afán en tener la llave abierta?- preguntó Alec, sonrojándose a más no poder antes de girarse hacia la puerta de la regadera. Magnus soltó una carcajada.

-Dame una toalla, cariño- pidió el Brujo, viendo que Alec había robado la suya.

-Ya terminaste?- preguntó el ojiazul, abriendo el pequeño armario enseguida de la puerta y tomando una toalla limpia para Magnus.

-No te diste cuenta que terminamos juntos?- preguntó Magnus, seductoramente.

-Magnus- se sonrojó Alec nuevamente mientras le daba la toalla a su novio.

-Ya estoy limpio hasta en donde no me da el sol- dijo Magnus, tomando la toalla que le tendía el ojiazul. Alec soltó una risa, sonrojándose aun mas. El Brujo comenzó a secarse el cuerpo, mirando el adorable sonrojo de su novio con una enorme sonrisa en sus labios. Pero su sonrisa decayó al darse cuenta de algo. El Nefilim se había enredado su toalla en la cintura y, al captar su imagen en el enorme espejo del baño, se volteó rápidamente, evitando mirarse- Alec, ven aquí.

-Qué pasa?- preguntó el menor, acercándose a su novio. Magnus se enredó su toalla en la cintura también, y se acercó a Alec. Tomó al chico por los hombros y lo giró hacia el espejo. Como esperaba, Alec desvió la mirada.

-Por qué no te miras?- le preguntó suavemente.

-Es mi reflejo, sé cómo luzco- respondió Alec, queriendo girarse hacia él, pero Magnus no lo dejó.

-Creo que no lo sabes, cariño- le dijo Magnus, señalando el espejo con un movimiento de la cabeza. Alec miró su reflejo una vez más, pero desvío la mirada rápidamente- de que huyes?

-No estoy huyendo- fue la respuesta inmediata del ojiazul, pero ahora ya no miraba a Magnus tampoco.

-Por qué no te miras al espejo, entonces?- presionó un poco el Brujo.

-Se que piensas que no me peino, pero si me miró al espejo y lo hago- le dijo Alec con una pequeña sonrisa, pero Magnus no lo dejaría escapar.

-Sabes a que me refiero, Alec- dijo el Brujo seria pero suavemente. Alec soltó un largo suspiro y pasó saliva pesadamente.

-No... no me gusta mirarme sin ropa- dijo al fin, en voz muy baja.

-Por qué no? Es una buena vista- le dijo el Subterráneo, tomándolo suavemente por la barbilla y haciéndolo mirar el espejo.

-Magnus, no ahora, por favor- Alec intentó apartarse e ir a la habitación, pero Magnus lo detuvo nuevamente, tomándolo del brazo.

-Alec, espera, tu cuerpo no tiene nada de malo- dijo el mayor, mirando directo a los ojos azules, los cuales se cerraron con dolor.

-Magnus...

-Tu cuerpo es hermoso, por qué no...

-Mi cuerpo no es hermoso- lo interrumpió Alec rápidamente.

-Claro que lo es- intentó nuevamente, pero los ojos azules se volvieron a abrir, mirándolo con lagrimas acumuladas.

-No! No lo es!- exclamó el chico, soltándose del agarre de su novio y girándose para mirarlo de frente- es por el... es por eso- siguió señalando al espejo- que Aldergold me hizo... solo quería mi cuerpo.

-Alexander...- intentó calmarlo el Brujo. Pero Alec no se iba a detener, se había guardado eso mucho tiempo y ahora Magnus había hecho explotar el volcán.

-Desde que me vio por primera vez, solo vio mi cuerpo- dijo Alec, bajando la mirada- lo quiso y lo obtuvo.

-Tu cuerpo es tuyo, te pertenece- le dijo Magnus rápidamente, tomándole las manos- no dejes que el recuerdo de Aldergold te lo quite.

-Mi cuerpo está sucio, Magnus- dijo Alec, soltando una risa seca, antinatural, una lagrima escapándose de sus ojos- aún ahora me sigo preguntando cómo es que no te das cuenta.

-Alec, tu cuerpo nunca ha estado ni estará sucio- intentó hacerlo entender el Brujo.

-Claro que si, solo mírame- dijo el ojiazul, soltando sus manos y señalando las cicatrices de los Iratzes en su espalda baja, y las de sus muslos y muñecas- todo mi cuerpo está manchado con el recuerdo de Aldergold, no puedo soportar mirarlo.

-Alec...

-Por favor, ya basta- dijo el chico, girándose y regresando a la habitación, buscó rápidamente una camisa, pero sus manos temblaban y apenas podía abrir los cajones. Magnus se acercó a él rápidamente deteniéndolo. Alec cerró los ojos fuertemente, intentando calmarse.

-Cariño, ven- le dijo, llevándolo a sentar a la cama. El ojiazul se dejó llevar, sin abrir los ojos mientras respiraba profundamente. Una vez sentados, Magnus se giró hacia él, tomándole las manos- Alec, no tienes por qué avergonzarte de tus cicatrices.

-Estas cicatrices solo muestran que soy débil- dijo Alec, negando suavemente con la cabeza.

-No eres débil- zanjó el Brujo, pero Alec negó más rápidamente.

-Si lo soy, por qué otra razón me las hice yo mismo?- preguntó el chico, mirando directo a los ojos de gato.

-Pero te detuviste- Alec desvió la mirada nuevamente. Magnus tomó sus manos y las giró, para que las cicatrices quedaran hacia arriba. El ojiazul intentó evitarlo, pero el Brujo no lo dejó- estas cicatrices son solo un recordatorio de lo que nunca volverás a hacer, Alec.

-También me recuerdan por qué me las hice- le dijo el chico, girando sus manos nuevamente.

-Alec, tus cicatrices siempre van a estar ahí, tienes que aprender a vivir con ellas- le dijo Magnus seriamente- no puedes evitarte a ti mismo por siempre. Tienes que aceptar que tu cuerpo es tuyo y es hermoso y solo tú puedes decidir qué hacer con el. No importa lo que los demás quieran, todo lo que importa es lo que tú quieres.

-Te quiero a ti- dijo Alec, mirándolo a los ojos.

-Ya me tienes, cariño- sonrió el Brujo, apretando su agarre a las manos del chico. Alec bajó la mirada nuevamente, hacia sus manos entrelazadas, ambos seguían vistiendo solo toalla.

-Tú... tú no me quieres solo por mi cuerpo- dijo, era una afirmación. Alec sabía eso, pero aun así sonaba inseguro.

-Yo amo todo de ti, Alec- dijo Magnus claramente. Luego tomó la mano derecha del Nefilim y la giró para que las cicatrices volvieran a quedar hacia arriba. Alec lo miró con los ojos muy abiertos cuando Magnus acercó su antebrazo a sus labios, besando suavemente las cicatrices blancas y delgadas. Luego lo miró directo a los ojos- estas cicatrices son parte de ti, pero no te definen.

Los ojos de Alec no pudieron contener las lagrimas. Estaba tan conmovido y tan agradecido. Magnus lo abrazó fuertemente, dejando que llorara sobre su hombro. Sabía que la mala experiencia que había tenido su novio nunca se iría, siempre estaría ahí, en una parte de su mente, pero el ojiazul tenía que aprender a vivir con ello, el que lo superara no significaba que los recuerdos desaparecerían. Alec tenía que entender eso, tenía que aprender a ser él, dejando de lado los malos ratos, los horribles recuerdos. Solo así podría llegar a ser completamente abierto y feliz.

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-Oh, estoy tan nervioso! Como me veo? Parezco niño?- Shou se removía nerviosamente en su asiento. Él, Magnus y Alec ya estaban sentados en una mesa para cuatro en el restaurante Fu Xing, en el China Town de la ciudad. Esperaban a que la cita del chico se presentara.

-Te ves muy bien- dijo Alec con una sonrisa.

-Si parezco niño, verdad?- preguntó Shou, entrando en pánico.

-No, claro que no...

-Lo sabía, no debí ponerme pantalones cortos!- siguió el rubio, sin escucharlo.

-Shou, no pareces niño- le aseguró Magnus, pero el chico no lo escuchaba.

-Voy a cambiarme- dijo poniéndose de pie apresuradamente- si voy corriendo lograré llegar a casa y...

-Shou! Calmado, tranquilo, ya- le dijo Magnus mientras le acariciaba la cabeza, como si intentara calmar a un perrito asustado. Alec rodó los ojos, pero funcionó. Shou se tranquilizó y volvió a sentarse- por qué no nos cuentas como es tu cita? Así te distraerás.

-Oh, es tan lindo!- saltó Shou, ahora sumamente emocionado- y alto, como ustedes. Está en la facultad de arquitectura, justo al lado de Recursos Humanos donde estoy yo. Es muy amable y gracioso! Aunque usa lentes- luciendo un poco decepcionado- pero cuando se los quita se ve guapísimo!- saltó después, alegrándose- tiene los ojos hermosos, color miel, como los de Magnus!

-Color miel, eh?- preguntó Alec, con una sonrisa traviesa, mirando los ojos de gato de su novio. Magnus le dedicó un lindo guiño, poniendo un hechizo más potente para que Alec viera lo que Shou veía, bonitos ojos miel que resaltaban con su bronceada piel.

-Si! Me gusta pensar que yo soy el único que lo ve sin lentes- dijo Shou ilusionado, sonrojándose un poco.

-Y como lo conociste?- preguntó Alec, interesado en conocer más a fondo la situación, solo para asegurarse que Shou estuviese seguro.

-En la cafetería- explicó el rubio- los dos queríamos el mismo pan, y solo quedaba uno. Él me lo ofreció, es tan caballeroso- dijo el Mundano con aire soñador.

-Cuanto tiempo llevas conociéndolo?- preguntó esta vez Magnus.

-Hemos comido juntos en la cafetería todos los días desde hace dos semanas- explicó Shou- eso no cuenta como cita, usualmente tenemos compañía en la mesa- siguió el rubio, rodando los ojos- pero el viernes pasado que me invitó a salir, entré en pánico, fue cuando te pedí que me acompañaras.

-Te entiendo, Shou, y creo que hiciste lo correcto- el dijo Alec. El más pequeño le sonrió, agradecido.

-Aquí está!- saltó el pequeño rubio, casi temblando de emoción. Magnus y Alec se giraron hacia la entrada y lo estudiaron con la mirada. Era bastante alto, si, no tanto como ellos dos, pero para Shou seguía siendo un gigante. Cabello castaño algo largo y desordenado, gafas gruesas y ropa simple sin estilo, en opinión de Magnus. Traía una desgastada mochila colgada al hombro. Se pusieron de pie al verlo acercarse.

-Lamento la tardanza, no encontraba en donde estacionar mi moto- se disculpó, abrazando suavemente a Shou como saludo.

-Tienes una moto?- preguntó el pequeño chico, con los ojos brillantes.

-En realidad es mas como un scooter- admitió el recién llegado.

-Oh- fue todo lo que dijo Shou, algo decepcionado.

-Hola- saludó el otro Mundano, mirando a Magnus y Alec. Shou reaccionó entonces.

-Chicos, él es Thomas- presentó el rubio rápidamente- Tommy, ellos son Magnus y Alec.

-Mucho gusto- dijo Tommy, dándoles la mano.

-Igualmente- dijo Magnus. Los cuatro volvieron a sentarse a la mesa y tomaron sus menús.

-No llevaban mucho esperando, o si?- preguntó Tommy, preocupado.

-Llegamos hace diez minutos solamente- respondió Magnus, leyendo las entradas.

-Eres familiar de Shou?- preguntó Tommy, mirando al Subterráneo- me dijo que era de ascendencia Japonesa

-Erm...- Shou estaba por responder, algo sonrojado. Pero el Brujo se le adelantó.

-Sí, soy familia- respondió Magnus rápidamente con una sonrisa. Shou lo miró, sorprendido- soy su primo- Shou le sonrió agradecido.

La cita doble fue bastante bien. Tommy era muy bueno con Shou, algo bobo y demasiado nerd, pero tenía su encanto. El pequeño rubio se miraba de lo mas ilusionado. Y Tommy, más que como un cachorrito, lo trataba como si fuera un príncipe real. Le ofrecía de su comida, le servía mas té cuando estaba por terminársele, escuchaba con atención todo lo que el rubio decía, que era bastante. Magnus y Alec sacaban información también. Resultaba que Tommy era un Otaku de corazón, amaba el anime y la cultura Japonesa. También era sumamente inteligente, el mejor de su generación. Después de la cena y un enorme postre para Shou, se quedaron platicando otro rato.

-Oh!- saltó Shou de pronto, poniéndose de pie- tengo que ordenar Mushu para mi abuela!

Shou corrió hacia la cocina, el dueño ya lo conocía a él y a su abuela, así que era como parte del equipo. Magnus aprovechó su ausencia para hacer las preguntas difíciles a Tommy.

-Entonces, Tommy- dijo, llamando la atención del Mundano- que tiene mi primo que llamó tu atención?

-Bueno, es una cosita adorable, para empezar- rió Tommy. Magnus y Alec alzaron una ceja, mirándolo. Si quería a Shou solo por como lucía y porque quería meterse en sus pantalones, no lo iba a conseguir. Tommy carraspeó y se enserió.

-Eres Otaku, no? Solo quieres una conexión a la cultura Japonesa?- preguntó Magnus, cruzándose de brazos.

-Si quisiera un novio por ser Otaku, me buscaría uno que en verdad luciera asiático- respondió Tommy, claramente. Magnus tuvo que admitir que tenía un buen punto- no supe que Shou era parte japonés sino hasta que me explicó su nombre. Quiero decir, no parece nada asiático.

-Sí, yo también me sorprendí al principio- pensó Magnus en voz alta.

-Es tu primo- le dijo Tommy, confundido. Alec le dio un golpecito a su novio por debajo de la mesa. El Subterráneo sonrió culpable.

-Estos cosmos están bastante fuertes- se excusó, señalando su bebida.

-Por qué decidiste hablarle a Shou si no sabias ni siquiera como se llamaba?- preguntó Alec, desviando la atención.

-Antes de hablarle en la cafetería, ya lo había visto- explicó Tommy, tomando un tenedor y jugueteando distraídamente con el- en la biblioteca, siempre leyendo los mismos libros que yo leía, hablando y ayudando a sus amigos. Es tan alegre todo el tiempo, una gran persona y quise conocerlo más a fondo.

-Y lo conoces?- preguntó el ojiazul. Estaba seguro de que con solo dos semanas de conocerlo, Shou no le habría contado su desgracia. Pero quería ver que tan dispuesto estaba Tommy en conocerlo y aceptarlo.

-Bueno, hemos hablado mucho- respondió Tommy- de su familia, me dijo que vive con su abuela, pero no me cuenta mucho de sus padres. Está bien, lo entiendo, yo también tengo problemas en casa.

-No te molesta?- siguió Alec.

-No, ya tendremos tiempo de hablar y conocernos mejor- le respondió el Mundano con una sonrisa.

-Entonces, segunda cita?- preguntó Magnus traviesamente. Tommy se sonrojó.

-Si Shou quiere, claro que si- dijo el Mundano. Alec y Magnus se miraron con una sonrisita. Tommy era tonto, pero era un buen chico, y se notaba que quería a Shou.

-Lo tendrán listo en unos minutos- dijo el pequeño rubio sentándose a la mesa nuevamente.

-Ya pasan las diez? Pero hasta que hora trabaja este restaurante?- preguntó Magnus, girándose hacia Alec- el Jade Wolf con trabajo abre pasadas las 9. Licántropos flojos.

-No había visto la hora! Estoy justo a tiempo para irme a trabajar- dijo Tommy, revisando su celular.

-A las diez de la noche?- preguntó Alec.

-Tommy trabaja de cajero en un 7Eleven- respondió Shou rápidamente.

-Mis padres me dan solo lo necesario para sobrevivir. Si quiero algo extra debo ganarlo yo- explicó el chico- trabajo el turno nocturno cuatro días a la semana.

-Que pesado- murmuró Magnus. El Mushu para la abuela de Shou llegó unos minutos después y todos se pusieron de pie, dejando el dinero sobre la mesa.

-Muchas gracias!- exclamó Shou, y todos los meseros respondieron, incluso se escucharon algunos gritos de la cocina- mi abuela me ha traído aquí desde que era niño, ya me conocen.

-Bien, fue una noche agradable- dijo Magnus, abrazándose del brazo de Alec.

-Lo fue, y la cena estuvo deliciosa, gracias por la recomendación, Shou- dijo Tommy, colgándose su mochila, mirando al rubio.

-No hay de que- dijo Shou, sonrojándose. Magnus y Alec se miraron, sonriendo.

-Creo que es hora de irnos- dijo Magnus, señalando la estación de metro más cercana.

-Sí, yo deje mi moto por allá- señaló Tommy en dirección contraria antes de mirar a Shou- también vas en metro?

-Mi casa no está lejos, voy caminando- respondió Shou.

-Te... te acompaño a tu casa?- preguntó Tommy, inseguro, temiendo rechazo.

-No te preocupes, vivo a la vuelta- negó el pequeño rubio, sonrojándose aun mas.

-Insisto- dijo Tommy con una sonrisa sincera. Shou se mordió el labio, en verdad la había pasado genial esa noche, y le gustaría hablar un momento a solas con el chico.

-Está bien- respondió el rubio, echándole una miradita a Alec y asintiendo casi imperceptiblemente. El ojiazul captó el mensaje.

-Bien, envíame un mensaje cuando llegues- dijo el Nefilim, acercándose para despedirse de Shou con un leve abrazo.

-Lo haré, muchas gracias por hoy- susurró al abrazarlo.

-No tienes porque, Shou- le dijo Alec, separándose y sonriéndole ampliamente. Magnus también abrazó al rubio como despedida.

-Es un buen chico, nerd, pero bueno- murmuró al abrazarlo.

-Sí, pienso lo mismo- rió Shou.

-Un placer conocerte, Tommy- dijo Alec, dándole la mano como despedida, Magnus lo imitó.

-Lo mismo digo- Magnus y Alec cruzaron la calle rápidamente hacia el metro.

-Adiós, chicos- se despidió Shou con un grito antes de girarse y caminar hacia el otro lado. Vieron a Tommy ofrecerse a llevar la bolsa con comida para la abuela y sonrieron.

-Estará bien- dijo Magnus, tomando la mano de su novio suavemente.

-Sí, es fuerte- dijo Alec, mirando a su amigo alejarse. El Brujo miró al ojiazul con una sonrisa. Ellos dos eran fuertes. Superaban sus miedos y se esforzaban día a día por llevar una vida normal. Y era mejor cuando encontraban una persona que los apoyara en ello. Volvió la vista hacia Shou y vio que Tommy le tomaba gentilmente la mano. Apretó su agarre a la mano de Alec antes de girarse y comenzar a bajar las escaleras del metro.

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-Esto va a ser de lo más raro- dijo Alec, mirándose en el espejo. Vestía un traje elegante, negro con corbata negra y camisa azul debajo. Era uno de los muchos que Magnus se había encaprichado en comprarle como posible opción para la boda de Jocelyn y Luke. Alec hacía y deshacía el nudo de su corbata, intentando lograr que quedara bien.

-Creo que será lindo- le dijo Magnus, terminando de añadir purpurina a su cabello.

-Es que solo seremos nosotros, la familia, y nos vestimos así- dijo el ojiazul señalándose al espejo- quiero decir, los he visto a todos en pijama y recién levantados. John, Jace y Max incluso compartían la ducha algunas veces. Bueno, hasta que mamá se hartó de sus "ataques tsunami" que inundaban el segundo piso y se los prohibió.

-Cariño, esta cena es sumamente importante para John e Izzy- le dijo el Brujo acercándose a él y tomando la corbata para hacer el nudo imposible para Alec- John quiere hacerla especial para tu hermana. Seguro quiere que esta noche se enfoque en ella y quiere darle el trato de princesa que nunca tuvo debido a que vivía rodeada de chicos. Además, es la única niña de la familia, también es importante para tus padres. Y para Michael, John es su único hijo. Supongo que también querría una gran noche para conocer a la próxima esposa de su hijo.

-Esposa?! De que hablas?! Si solo va a... espera, acaso sabes algo que yo no? Te llamó John?! Que está planeando?!

-Cálmate, Alexander- rió Magnus, terminando el nudo de la corbata del Nefilim- yo no sé nada más que tú. Pero a cómo va la relación, solo saco conclusiones.

Alec simplemente asintió, echándose un último vistazo al espejo, Magnus había dejado un nudo perfecto en su corbata.

-Ya estás listo?- preguntó el Nefilim, viendo que Magnus se aplicaba el fijador de su maquillaje, había aprendido que ese era el último paso en todo el ritual del Brujo.

-Sip, vaya, me arreglé más rápido de lo esperado- dijo Magnus, mirándose al espejo y examinando su imagen.

-Bien, entonces vámonos- dijo Alec, dirigiéndose a la puerta principal.

-Son las siete y media!- lo detuvo el Brujo.

-Nos citaron a las ocho- respondió el Nefilim, encogiéndose de hombros.

-Alexander, debes saber llegar elegantemente tarde- le dijo Magnus, dejándose caer en uno de los sillones y apareciendo una copa de vino en su mano.

-Por qué no llegar responsablemente temprano?- preguntó el ojiazul, pero el Brujo simplemente dio un par de golpecitos al sofá justo a su lado. Suspirando, el Nefilim obedeció y fue hasta él, sentándose y recibiendo un suave beso en la mejilla.

-De todos modos no empezaran la cena sin nosotros- dijo Magnus entregándole una copa también a Alec- seguro Isabelle quiere hacer una gran entrada cuando ya todos estén ahí.

Alec soltó un suspiro y dio un trago a su vino, perdiéndose en sus pensamientos. En realidad nunca había visto a Izzy como "esposa" de nadie, mucho menos de John. Pero Magnus tenía razón. Su relación era seria y estable. Y ahora John quería formalizar aun mas. El rubio había corrido con suerte, ya conocía a los padres de su novia y no tenía por qué pasar por la incomodidad de lograr agradarles, ya lo querían como a un hijo. Pero sin importar quienes eran o cuánto tiempo tuviera conociéndolos, John los respetaba demasiado como para dejar pasar el decirles que amaba a su hija.

-Esta cena es para celebrar su relación- murmuró para sí mismo, pero Magnus lo escuchó y lo miró emocionado.

-Quieres que organice una fiesta para nosotros?- le preguntó Magnus con un peligroso brillo en los ojos.

-No!- saltó Alec rápidamente, sabiendo a la perfección que Magnus organizaría una fiesta en el Madison Square Garden si lo dejaba. El Brujo hizo una dramática mueca de tristeza- quiero decir, no creo que sea necesario.

-No quieres celebrar nuestra relación también?- preguntó el Subterráneo, mirándolo a los ojos.

-No quise decir eso!- se corrigió Alec, sonrojándose un poco. Magnus le sonrió suavemente.

-Lo sé, cariño- le dijo antes de besarlo. Al separarse, le dio un enorme trago a su vino antes de suspirar. Alec lo observó- después de todo el trayecto que llevamos. Todo el esfuerzo, el dolor, las lagrimas, todos esos altibajos que pasamos en los últimos meses, valieron la pena. Míranos ahora- le dijo tomándole la mano- mírate- le dijo con orgullo. Alec lo miraba a los ojos, sonrojado- te amo, Alexander. Y volvería a pasar por todas y cada una de las platicas y amenazas de tu familia de ser necesario, solo para estar junto a ti.

Alec no lo resistió mas y se lanzó hacia adelante, besando profundamente al Brujo. Magnus respondió el beso rápidamente, enredando sus dedos en el rebelde cabello del chico, con cariño. Al separarse, ambos se quedaron con los ojos cerrados y sus frentes juntas, disfrutando del contacto con el otro.

-Está bien- murmuró Alec, aun con los ojos cerrados. Magnus abrió los ojos, mirándolo fijamente.

-Bien qué?- preguntó el Subterráneo, algo confundido.

-Puedes organizar una fiesta para nosotros- le dijo Alec con una pequeña sonrisa. Los ojos de Magnus brillaron tanto como su purpurina antes de besarlo nuevamente. Alec sonrió ampliamente ante la emoción de su novio- pero que sea moderada, solo para la familia.

-No es justo, tu familia es un gentío! La mía solo tres- se quejó el Subterráneo, mirándolo con un puchero.

-Cuatro, no olvides que Shou es tu primo- le dijo el ojiazul, poniéndose de pie y tendiéndole la mano para ayudarlo a levantarse también. Magnus soltó una risa, aceptando la mano de su novio.

-De acuerdo, haremos una cena con tu familia y mis allegados- dijo el Brujo, siguiente a Alec hacia la puerta principal.

-Allegados significa Luke, Maia y Bat, no toda la manada- le advirtió Alec, tomando sus abrigos y tendiéndole a Magnus el suyo.

-La manada se va a sentir como sepa que no los invitamos- dijo Magnus, poniéndose su abrigo.

-Ni siquiera conocemos a la mitad de la manada!- se quejó el ojiazul, sin poder dejar de sonreír mientras abría la puerta.

-O podríamos hacer una fiesta de verdad en...

-Magnus, no haremos fiesta en el Madison Square Garden- le advirtió el chico mientras salían.

-Iba a decir que lo hiciéramos en el salón principal de la Biblioteca Pública de Nueva York, como en Sex and the City, pero tu idea me gusta más!- saltó Magnus, tomándolo del brazo y corriendo escaleras abajo emocionado. Alec intentó negarse y quejarse, pero no podía dejar de sonreír y reír al ver lo emocionado que estaba su novio. Tenía razón, Magnus se había esforzado tanto y había tenido muchísima paciencia con él, se merecía una celebración. Y si su celebración incluía invitar a la mitad de la población de Nueva York, entonces estaba bien.

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Este capitulo también fue bonito..! y el que sigue es el final..! me gustaría saber sus opiniones respecto al avance de la relación de Magnus y Alec hasta ahora.. que les ha parecido..? Muchas gracias por leer..!