A eso de las siete y treinta y ocho de la mañana, Octavia Blake se había presentado con la pequeña Kaylee, de cinco meses dormida en brazos en casa de Roan Azgeda, el hermano de Echo y dueño del bar Ice Azgeda.
Conocía perfectamente aquel pequeño apartamento y conocía bien a Roan, desde que prácticamente eran unos críos. Todos allí en Scranton Crow en mayor o menor medida se conocían.
Roan vivía justo encima de su bar en un apartamento bastante pequeño pero bastante confortable. Cuando abrió la puerta llevaba unos pantalones grises de chándal, estaba sin camiseta y con marcas de sabanas aún en su cuerpo a juego con la cara de sueño la cual se frotaba adormilado.
—¿Octavia?
Octavia no esperó ni a que la invitase a pasar y entró dentro con la niña abrigada con una manta y el viejo bolso de bebé de Aden colgando.
—¿Ella está aquí? —preguntó Octavia volviéndose a mirarle.
Roan que cerro la puerta dirigió su mirada a Octavia sin poder evitar bostezar por la falta de sueño, y señalo hacia la puerta del baño haciendo un gesto con el pulgar en esa dirección al tiempo que se dirigía al sofá para apartar algunos cojines y hacer algo de sitio.
Octavia que se acercó recostó a la niña con cuidado de no despertarla y se sentó a sus pies en la orilla del sofá mirándole mientras el sonido de los vómitos de Echo resonaban de fondo como si de una canción de cuna se tratase.
—Apareció en mi puerta a eso de las cinco temblando y llorando —dijo Roan serenamente mientras se sentaba en la baja mesa frente a ella—. Prometiendo que esta sería la última vez, y que esta vez lo haría en serio por Kaylee.
Octavia que le escuchó apoyó los codos de sus rodillas pasándose ambas manos por el cuello sintiendo la tensión acumularse en esa zona y en sus hombros solo de escuchar sus palabras.
—¿Y tú la crees? —preguntó Octavia viéndole a los ojos con sincera preocupación.
—Claro que no, pero no iba a dejarla en la calle —respondió él sin más suspirando—. Gracias por quedarte con Kaylee, cuando pregunte por ella Echo me dijo que la tenías tú. Iba a llamarte pero me parecía demasiado tarde para hacerlo y de estar dormidas no quería despertaros.
Octavia fue a responder algo pero la puerta del baño se abrió y Echo salió tambaleándose. Tenía el rostro pálido y sus mejillas habían perdido su rubor natural, parecía sofocada y la despeinada melena parecía conservar trazos del peinado de hacía dos días que ahora se le pegaba al cuello y al rostro con la cara aún mojada.
—Kaylee...—murmuró en voz baja al ver a la niña dormir dirigiéndose a ella y a Octavia—. Octavia yo... lo siento...
Echo hizo por acercarse a tocar a la niña pero tanto Roan como Octavia se levantaron por pura inercia para pararla.
Echo sintió sus ojos una vez más llenarse de lágrimas y alargó la mano con anhelo hacia ella como si intentase alcanzarla.
—Necesitas ayuda, Echo —le dijo Octavia viéndola a los ojos con preocupación—. La necesitas de verdad.
—No, yo...
—Eres su madre y ella es solo un bebé, te necesita, os necesita a los dos —insistió Octavia tratando de que entrase en razón—. No lo entiendo, explícamelo porque de verdad no entiendo que te paso por la cabeza para volver a caer en algo así. Estabas bien, estabas mejor, yo creía que de verdad ya habíamos dejado atrás todo esto, ¿qué paso?
Roan que miro a su hermana con cierta dureza por lo que se estaba haciendo a si misma, apartó la mirada hacia la pequeña que dormía plácidamente ajena a todo.
Echo que estaba temblando sin control se dispuso a sentarse pero estaba tan mal que Octavia tuvo que ayudarla a ello.
—Bellamy me... me llamo... —comenzó diciendo Echo con los ojos llenos de lagrimas retorciendo la tela de la larga camiseta gris que le había prestado su hermano.
Octavia que desconocía aquello cambió un poco su cara.
—¿Hablaste con él? —preguntó inquieta ya que ella llevaba días llamándole y nada.
Roan que se llevo la mano a los ojos exacerbado dirigió una mirada después a Octavia.
—Se ha casado.
Octavia que creyó haber entendido mal, que creyó que aquello era una broma miro a Roan desconcertada pero lo que lo confirmo es que Echo rompiese a llorar llevándose las manos a la cara.
—¿Qué? —preguntó Octavia incrédula mirándola a ella y después a Roan de nuevo—. ¿Pero con quién?
—Íbamos a estar juntos siempre, íbamos a ser una familia, él lo prometió —sollozo ella sin dejar de temblar totalmente hundida.
Octavia que se había quedado paralizada al oír aquello extendió los brazos para abrazarla viendo a Echo devolverle el abrazo con fuerza, con verdadera necesidad.
—Yo lo mato... —mascullo en voz baja no sabiendo ya ni que hacer con él y sus extravagantes idas de olla.
—¿Pero por qué no me quiere? —lloró Echo preguntandoselo en voz alta sin dejar de abrazar a Octavia con fuerza.
Roan que prefería no tener que ver a su hermana así se movió un poco queriendo otorgarles algo de espacio e hizo un gesto.
—Haré café y llamaré a mamá, ella hará algunas llamadas y abriré más tarde —repuso él moviéndose hacia la cocina—. Tranquila, te encontraremos ayuda.
Octavia que la sintió llorar aún más supo que esta vez su hermano se había lucido del todo, y tan solo cerro sus ojos no queriendo pensar ni en lo que le haría si se le cruzaba ahora mismo delante.
Ahora solo debían ocuparse de algo mucho más importante que todo, Roan y ella debían pensar que es lo que harían con Kaylee porque estaba claro que en aquellas condiciones con Echo no se podía quedar.
Continuara..
