Notas: actualice cinco capítulos juntos esta vez.
Doy un aviso más que nada para que no se pierdan los capítulos anteriores, hoy se actualizo desde el 36 al 40.
39
El hombre miro hacia la otra mesa.
En Volantis las cosas, estaban empeorando cada vez, mas, el líder de los elefantes y el de los tigres, se mostraban molestos, ante sus fallas de entrar en Valyria.
No habían mandado grandes ejércitos, sino pequeñas incursiones, los que volvieron no encontraron nada nuevo, los que no se perdieron en el mar humeante.
Los nuevos llegados, de las casas perdidas en la guerra de Meeren, hablan con el líder de los elefantes, en busca de alianzas.
En los meses pasados, tanto nobles de Yunkai, como de Asaptor habían venido para lo mismo, buscar una alianza con los elefantes y tigres de Volantis para eliminar al susodicho rey de Valyria.
El suegro de Robb escuchaba atentamente mientras fingía disfrutar de su almuerzo.
-¿Por qué arriesgarnos? – escucho este.
-Acaso tus mercenarios han tenido suerte en Valyria- dijo uno de los maestros.
El líder de los elefantes lo miro lanzando un soplido molesto.
-¿Puedes tener Valyria si atrapas al rey?-dijo otro maestro.
-Rey de Valyria, ¿Tu te lo crees?-pregunto el líder de los elefantes.
-Tanto como tú, o al menos eso creo…Sino porque enviar tantos mercenarios al mar humeante- dijo el maestro.
El líder de los elefantes se encogió de hombros.
-Mercenarios hay demás…Solo confirmo los rumores- indico este.
-Hablando en serio, tu ayuda será indispensable…Pero el no hacerlo te perjudicaría- aclaro uno.
El señor de los elefantes alzo una ceja.
-¿Amenaza?-pregunto este.
El maestro movió su mano en el aire restándole importancia.
-No mía claro esta…Pero tres de las ciudades esclavas, han caído…Volantis posee mínimamente cinco esclavos por persona, cuanto crees que el rey de Valyria le tome llegar aquí- indico este.
El señor de los elefantes rio.
-Mis murallas no son como la de tu diminuta Meeren, el acerco negro y rojo hecho por los señores dragones, no se quema, no se oxida, no se destruye- indico este.
El antiguo maestro de Meeren.
-Aun así están los Tigres- dijo él.
El señor de los elefantes miro molesto la mención de la otra familia rival a la suya.
-Los tigres han decaído- indico este.
-Exacto, que mejor momento de buscar una alianza con el rey de Valyria, que ahora que están débiles- aclaro uno.
El señor de los elefantes, frunció una ceja.
-Ya veo, si tiene sentido…Ya he mandado ayuda, informe a Viserys Targaryen donde está su hermana, ira con su cuñado Khal Drogo a recuperarla- indico él.
-¿Khal Drogo? ¿El Dothraki con cuarenta mil hombres?- musito uno de ellos.
El asintió.
-Si, al parecer su hermana, se fugo hace tiempo, han estado buscándola desde entonces- indico el líder de los elefantes.
- ¿Los Dothraki destruirán la ciudad? – pregunto uno.
-Que importa, esclavos siempre hay de mas, y tus pirámides, bueno ya la perdiste- dijo este.
Uno de los maestros suspiro.
-¿Qué hay de los mercenarios?- pregunto él.
-La compañía de oro está dispuesta a negociar, te los cederé por un buen precio- indico él.
Detrás de ellos a un par de mesas el padre de Talisa salió del lugar.
- Espero que Arya esté a salvo, su investigación debió terminar en Yunkai- pensó el preocupado.
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Talisa suspiro mientras trataba de sanar a Theon.
Sus heridas eran demasiado graves, su magia no alcanzaba.
Robb veía todo el proceso a un par de metros.
No quitaba sus ojos de Theon Greyjoy.
La situación era muy mala para el rey del norte.
Theon era un traidor.
Ataco el norte.
Ataco Invernalia
Secuestro a sus hermanos.
Sabía que no los quemo, no con Rikkon ahí.
Quemo otros niños.
Igualmente eso debe ser penado por la ley.
Por otro lado.
Fue su amigo más cercano.
También alguien que considero un hermano en todo menos sangre.
Y las torturas recibidas que recibió.
Eran inhumanas.
No quiso ni imaginarse lo que le hicieron.
Su personalidad cambio.
Se nombraba Hediondo, y era un sirviente.
O sería mejor llamarlo esclavo.
Esa personalidad protegió lo poco de cordura que le quedaba.
Aun así, hay momentos que Theon recuera la lucidez.
Como cuando rescato a la mejor amiga de Sansa de las garras de su supuesto esposo.
Como venir hasta aquí, en lugar de llevarla con los hombres de hierro.
Robb suspiro y vio a su esposa dirigirse a él.
-Seguiré intentando más tarde, mi mana está al límite- dijo ella.
Robb cabeceo.
La mujer salió del lugar.
Pero el chico mantuvo su mirada en el prisionero.
Ejecutarlo o no.
Tenía todos los derechos de hacerlo.
Era lo correcto.
Pero por otro lado.
Jeyne está viva por él.
Robb tiene información de los Bolton gracias a eso.
Theon había sido castrado, torturado y quien sabe que mas.
Theon pago el precio de la traición.
Pero igualmente, sus deseos desde perdonarlo hasta decapitarlo no paraban.
-¿Robb?- escucho el chico.
Hediondo dejaba de temblar en el suelo, Theon volvía una vez más.
El rey del norte, se quedo en silencio por unos momentos.
-¿Por qué?- pregunto este luego de eso.
Un momento de silencio pasó.
-Mi padre me lo pidió- respondió Theon.
-Lo sé ¿pero porque?- volvió a preguntar Robb.
-No se…Quizás solo quería ser su hijo- musito Theon.
-Eras mi hermano Theon…Eras el hijo de Eddard Stark, sabias eso- indico él.
Theon levanto la cabeza.
-¿Hijo? Era un prisionero Robb, me hubieran matado si mi padre no se comportaba – dijo él.
-Sabes que no era así, sabes que te queríamos- dijo él.
Theon cabeceo.
-Sí, pero si el rey Robert lo ordenaba me hubiera decapitado, no es cierto- indico él.
Robb lo miro.
-Acaso hubiera hecho lo mismo contigo, con Jon…Robb te quería, y a tu padre, es cierto. Pero yo era un prisionero- dijo él.
-Te iba a premiar, te iba a convertir en un señor- admitió el.
Theon lo miro.
-Yo quería que mi padre me ame, Robb. Quería que el este orgulloso. Me equivoque lo admito…No entiendes, nunca lo harías…Robb tu eres el rey del norte, el hijo de un guardián, yo era el prisionero de ese guardián, amarme o no, no cambiaba ese hecho, porque te traicione, no lo sé. Quizás solo quería demostrarle que podía hacerlo- termino Theon.
Robb se levanto dispuesto a irse.
-No subestimes a Ramsay- escucho él.
-Está loco, pero no es estúpido- susurro Theon.
Talisa suspiro con cansancio.
Había revisado a Theon por varias horas estaba agotada.
También trato a Jeyne.
Esta durmió por varias horas, y ni bien se levanto fue a visitar a Theon.
Lo curo lo mejor que puro antes que subió a nivel 4, había subido a 3 durante su estancia en el muro, curando heridas de los aliados de Robb. Y ahora con el cuarto nivel, subió un punto su magia Blanca, a 2.
Las heridas de Theon no se podían totalmente recuperar, pero al menos, podía estar sin dolor por un tiempo.
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Jon cabeceo mientras miraba la caja, en ella había toda clase de sortijas, collares y brazaletes de oro, con piedras preciosas.
Aun no podía creer el consumo de mana que tenia.
La invocación de joyería en invocaciones nivel seis, era devastador, el chico podía invocar más de cinco elefantes de inmenso tamaño, pero tardaba incluso más en recuperar su mana luego de la joyería.
Recordaba en el nivel anterior, que le pasaba lo mismo al invocar lingotes de plata. Parecía que el consumo de mana, en minerales preciosos era mucho mayor.
Justo antes de ser declarado rey invoco algo de joyería, e invoco un zafiro, no sabía si era joyería o una piedra preciosa, pero se la dio a Daario para que consiga rápidamente mercaderes con intención de comprar.
El chico suspiro al ver la joyería, planeaba dejarle a Danny elegir su anillo de bodas, pero podía invocar algunos pocos, además eran aleatorios. Actualmente tenía trece anillos, siete pulseras y tres collares de perlas.
Los añillos de oro, cuatro con un diamante, tres con un zafiro y los últimos seis con una esmeralda incrustados en ellos. Las pulseras tres de oro, con piedras preciosas pequeñas colocadas en orificios y cuatro de oro blanco con zafiros.
Como si fuera invocada, Danny llego con Sansa y Arya.
-El vestido ya esta- dijo Arya.
Danny sonrió.
-Es hermoso, regalo de el mercader que Daario le dio el zafiro- indico Sansa satisfecha y noto a Jon mirar una caja en su mesa.
-¿Qué es eso?-pregunto curiosa.
-Joyería de invocación. Preparaba el añillo- dijo el algo cansado.
Danny y Sansa sonrieron y se dirigieron a la mesa, empujando con pocos modales a Jon de esta.
Arya parecía distraída, más concentrada en los pájaros alrededor de Meeren que en las joyas en la mesa.
-A las nobles les gusta todo lo que brilla- musito esta aburrida.
-Tú eres noble, o más bien de la realeza- aclaro Jon a su lado.
Se escuchaban chillidos de Danny y Sansa las cuales examinaban las joyas viéndolas y examinándolas una a una.
Jon la vio sonriendo, pero se notaba agotado.
-¿Tanto cansa?- pregunto curiosa.
-Cada una gasta lo mismo, que tres elefantes- murmuro Jon.
Arya parpadeo.
-¿Estas bromeando?- pregunto ella.
Este negó.
Arya miro con temor a la joyería.
-¡Este!-indico Danny.
Jon alzo el rostro para ver su elección, un con diamante diamante.
-Típico- susurro él.
Danny giro.
-¿Dijiste algo?- pregunto con una sonrisa.
Jon negó rápidamente.
-Cobarde- murmuro Arya.
-Yo quiero este collar- dijo Sansa.
Jon alzo el rostro para ver el collar de perlas.
-¿Te casas también?- pregunto Arya con ironía.
-No…Pero Jon me debe varios regalos del día del nombre- índico ella.
Jon rodo sus ojos.
-¿Quieres una pulsera?-le pregunto a Arya.
-Ni loca, a mi dame una espada- dijo ella.
Jon sonrió.
-Supongo que luego de que arreglemos las cosas aquí, tenderemos que llevarte a Valyria, seguro hay algo similar a Aguja- índico él.
Arya sonrió.
-Sí, eso me gustaría-
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Dacey miraba atentamente la carretera.
Tardo unos cuantos meses en obtener lo que quería.
Pero la espera valió la pena.
Su madre había estado indecisa a entregar la cantidad de hombres que ella pedía.
Pero Dacey y su hermana menor Lyanna la convencieron luego de mucho tiempo.
La osa mayor era leal.
Pero estaban en tiempos malos.
Roose había mandado ya varias cartas de amenazas.
El hecho que tenga a muchas casas del norte en su bolsillo.
Y que tenia apoyo del sur, ponía a la familia Mormont en un aprieto.
Sus soldados están en la elite del norte, claro.
Pero la isla del oso, podía ser fácilmente invadida por agua.
Barcos no eran la especialidad de los Mormont.
Dacey suspiro y giro para ver a sus hombres.
Había optado por pedir en varias casas leales a los Stark, casas que habían enviado a Robb Stark la mayoría de sus soldados, muchos cayeron en la boda roja.
Aun así.
La osa logro su cometido y ahora se dirigía hacia su rey.
Con suficientes soldados para perdonar el tiempo perdido.
300 soldados Mormont.
200 soldados Cassel.
200 soldados Cerwyn.
50 solados Condon.
150 solados Dustin.
200 soldados de Glover.
250 soldados de Locke.
250 soldados de los Manderly.
100 soldados de los Mollen.
100 soldados de los Slate.
200 soldados de los Woolfield.
Dacey trajo consigo alrededor de dos mil soldados, su intención era no ir a las casas que tenían dudas de su lealtad, su primera opción fue Puerto Blanco, hablar con el lord de los Manderly, y este la escolto y a sus hombres para negociar. Además tenia buena información de los Karstark, la Alys la hija del Lord que Robb ejecuto estaba en puerto blanco, siendo amigas de las nietas del Lord Manderly, y la chica pudo enterarse de la traición de estos.
-Meses pasaron, pero ahora podemos tomar Invernalia- musito ella.
La chica apresuraba el paso de su caballo.
El Pez negro le ofreció hombres también, pero eran necesarios en las tierras de los ríos, al menos hasta que el lord de los Tully sea rescatado.
La chica negó con la cabeza, se dirigía al muro con esperanza de que Robb siga ahí. Había rumores de que Invernalia fue atacada, pero ella dudaba que su rey fuera tan tonto, como atacar su ancestral casa sin suficientes hombres.
-Estoy yendo Robb. Estoy yendo-
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-Meeren- dijo el rey mendigo.
-Si su majestad- indico Jorah Mormont.
Viserys sonrió.
-Al fin te encontré- musito él.
Giro para ver los huevos de dragón en la mesa.
-Infórmale al salvaje- ordeno él.
Jorah abandono la tienda.
Viserys rio.
-Ahora Danny, serás castigada- susurro él.
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FIN DEL CAPITULO
