Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

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Artemisa: The History of The Queen Ghoul

Capítulo 39: Madre.

Su familia estuvo a su lado, mientras se recuperaba. Todos escucharon las palabras de los Sanadores y Medimagos, sobre el resto de terapia motriz, que debía de llevar la joven.

Y debían de tratar, de que no se encontrara con nada, que pudiera volver a disparar un trauma, con base en la tortura que había sufrido.

En las semanas siguientes, Lily se desvivía por su hija, ella sabía tratarla mucho mejor, que James, quien ni siquiera la tocaba, (pero si le llevaba su comida, y solía leerle cuentos). Para Lily eso era una muestra, de que su esposo no sabía qué hacer, ni cómo tratar a la niña.

Era ella quien le ayudaba con sus ejercicios de motricidad, para que pudiera volver a caminar, trotar y correr, eso las hizo bastante cercanas, y, cuando sus ojos se encontraban, todos veían como claramente, madre e hija, compartían un secreto de algún tipo.

Una y otra vez, Albus Dumbledore se encontró ante la casa de los Potter, para tratar de acercarse a Artemisa y hablarle, pedirle que hablara con los medios, y les contara a todos, sobre la resurrección de Voldemort, pues actualmente, estaba solo en esto.

Pero James y Lily, habían sellado su hogar, de todas las formas mágicas que supieron, para evitar a Albus. E incluso colocaron una Sala, que desviaría su próxima Aparición, haciendo que Apareciera en la otra punta del país; siempre y cuando las intenciones del director de Hogwarts, fueran hablarle a Artemisa de algo con respecto a Voldemort.

Con el pasar de las semanas y los meses, Artemisa volvió a la normalidad, no así su cabello.

Con esta recuperación de su hija (recuperación auxiliada, por la regeneración natural de un Ghoul), por petición de su madre, Artemisa comenzó a asistir a clases de defensa personal y a aprender un arte marcial llamada Krav Maga.

Lily agradecía que los días y semanas, pasaran tan lentos, con esto pudo realizar ciertas llamadas, cobrar ciertos favores de formas curiosas y que le fueran enviados desde Japón, un par libros sobre los Ghoul y su biología. Libros que tradujo con un hechizo y un movimiento de varita, pues por algo, era la maestra de encantamientos de Hogwarts.

Comenzó a aprender sobre los Ghoul, sobre su hija.

Con base en todo aquello, confeccionarle a su hija una mascarilla de color azul, y pintarle una letra A, con una bella caligrafía, para hacerla sentirse especial y en paz con su lado Ghoul, fue fácil.

Decir que Artemisa se sorprendió, cuando su madre le entregó aquella mascarilla personalizada, era poco. Aun así, le fascinó el obsequio. Recordó como la madre de su querida amiga Tōka, solía tener una máscara, para cubrir su identidad, para aquellos días que tenía que salir de cacería.

Días después, madre e hija, estaban vestidas con ropas azul oscuro, mientras saltaban por los edificios de la ciudad de Exmouth, gracias al hechizo Agilitatem.

Era un mito urbano aquello de que el color negro te permite camuflarte por la noche, en realidad, ese color te hace más notorio.

Así mismo, en su oído derecho, ambas escuchaban la radio de la policía, y ellas se dirigieron hacía el lugar donde la policía creía que estaba el asesino Muggle Arnold Stone, quien había terminado con las vidas de su novia, sus padres y los padres de su novia.

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Arnold Stone, respiraba ágilmente, aferrándose a su pistola.

Asesinar a sus padres, para poder conseguir esos casi tres millones de libras esterlinas de la caja fuerte detrás de la pintura de su abuelo. Estaba en el plan.

Asesinar a sus suegros fue una necesidad. Eran sus vecinos y necesitaba asegurarse de que no fueran a comenzar a preguntar y luego, reportaran su desaparición y la de sus padres.

Asesinar a su novia, no estaba en el plan, pero fue testigo del asesinato de su propia madre, perpetrado por su novia.

Luego, encontró bastante dinero (quizás nueve millones en libras esterlinas, y tal vez trecientos diez dólares americanos –mal contados–), encontró joyas por parte de su suegra, así que todos eso le vendría bien.

Llevaba ya casi dos días escapando, cuando alguien lo reconoció, tuvo que robar aquel automóvil deportivo, pero la policía no se rindió tan fácil y le siguieron de cerca, y ahora estaba en esa fábrica abandonada.

Por desgracia, su munición no era mucha. Necesitaba que algún estúpido policía entrara, y matarlo, para robarle su pistola y municiones.

No se dio cuenta de que recibió un hechizo que le dejó mudo, ni siquiera lo sabría, incluso teniendo en frente a algún mago, pues gracias al Estatuto Internacional del Secreto, esto era obviamente un secreto.

Notó una sombra a su derecha, vio un puño, y luego nada más.

Artemisa pensó en cargar con el cadáver, pero su madre lo negó y lo transformaron en una roca, que la pelinegra se metió al bolsillo, para luego Desaparecerse ambas de allí.

Lo llevaron a la cabaña del bosque Cannok Chase, la cual fue reparada por Lily, quien dejó a su hija, para que tomara venganza por las muertes provocadas por Arnold. Al aburrirse, solo le quebró el cuello, lo desmembró y desgarró las partes de carne que le serían útiles, especialmente algunos órganos, luego su madre transformó lo que quedaba, en simples rocas diminutas y las arrojaron por la ventana.

Una vez allí, en esa cabaña, Artemisa se relamió, guardaron prácticamente todo en los congeladores, además de que todos los miembros de los asesinos y criminales, tenían un hechizo de éxtasis encima. Sin preocuparse por ser vista por su madre, devoró la carne y músculos del brazo, como si comiera un pollo frito, con una taza de café.

―Gracias por tu ayuda, guapa ―bromeó Artemisa.

Lily se aproximó a ella, y la besó en los labios. ―De nada, nena ―dijo. ―Deberás de tener mucho cuidado este año en Hogwarts. Fudge enviará a alguien para darles Artes Oscuras, de forma... teórica ―al ver como su hija abrió sus ojos, cayó en la cuenta, de lo que ella imaginaba. ―Defensa Contra las Artes Oscuras, no del otro tipo.

―Ahora tiene sentido. Bastante de Artes Oscuras, con Crouch Jr. el año pasado, fingiendo ser ese Auror retirado. ―Opinó la chica.

―Estamos de acuerdo, cariño ―dijo Lily, completamente de acuerdo con su hija. Antes de sentir los brazos de la peliblanca, alrededor de su cintura.

"Gracias por todo" ―susurró, antes de besarla en la mejilla.

"Cuenta conmigo, para absolutamente todo, nena" ―susurró la pelirroja, girándose entre los brazos de su hija y besándola en los labios, el café disminuyó el sabor metálico de la carne.

Mejor así.

Esto era algo que madre e hija solían hacer: Cazar criminales, tanto criminales Muggles, como Magos Oscuros, que luego desmembraban, para que Artemisa tuviera una fuente de alimento.

Y al mismo tiempo, limpiaban el Inglaterra.

La personalidad de Artemisa cambió, luego de la tortura, su cabello blanco, era un gran símbolo de ese cambio, ahora se veía a sí misma como una Ghoul, la cual se disfrazaba como una humana.