¡HOLA MIS BELLAS!
Ya os dije que no os haría esperar... un capi por semana. ¡Que orgullosa estoy de mi misma! (jajajaja)
Os veo algo enfadadas por la escapada de Bella. ¿Ninguna se va a poner en su situación? ¿Nadie la apoya? (Carita triste)
Wenday14: Más que perdida, está asustada y muy agobiada. Los Cullen no respetaron darle un poco de distancia.
Andre22-twi: La primera que veo, que se pone en los dos lados; Como dices, los Cullen no le ha dado espacio y todo se le ha juntado. Y no saben respetar que ella les tiene miedo y no quiere saber nada de su "especie" ¿Es una decisión tonta? Pues si. Más que tonta, peligrosa. Pero es su decisión. Si llama a Edward, eso no se sabe aún (bueno, yo si, jajaja)
mrs puff: Gracias a ti!
DanitLuna: ¡Bienvenida! Espero leerte de ahora en adelante. ¿Crees que el bebé se esconde porqué sabe que "debe" hacerlo? No se si lo llamará o no... Habrá que seguir leyendo.
cavendano13: Lo consiguió, si. Huyó! Me da pena de Edward, pero fue demasiado agobiante...
Jade HSos: Gracias a ti. ¿Tu crees que la interceptaran? No se... En este capi, salimos de dudas.
Nancygov: ¡jajajajaja! ¿Así que lleva el enemigo dentro?... ¡Qué buena! No sé si eres madre, pero los niños, siempre tiran por su mami ;-) Si Bella llama a Edward, se verá más adelante. Gracias a ti por tus geniales comentarios.
Adriu: En este capi os saco de muchas dudas. Jake se ha portado como un gran amigo. Aunque a muchas no les guste.
PaolaValencia: ¿Los Vulturi?... Te confirmo desde ya, que NO. Bella sigue pareciéndote pesada, pero... No me has dicho porqué la llamas pesada. No habló con Edward, porque sabía que de alguna forma, la forzaría a quedarse, y ella no podía. No es capaz a superar que él sea un vampiro. Si... se que lleva un medio vampiro dentro... jajajaja. De verdad que siento lo de tus uñas... límalas bien, porque seguirás mordiéndolas.
Flor Mcarty: Fue bonito lo de "es papá".. y si, Edward no estuvo atento.
alicecarolina11: El vampibaby no va hacer sentir mal a su mami... Te lo aseguro desde ya. Es "su mamá"! Seguiremos sufriendo.
astrid ortiz: (Bienvenida) Me alegro muchísimo que te guste.
mapi: Siento que no estés de acuerdo con Bella. Pero... ¿iba a quedarse con ellos en contra de su voluntad? Imagina que ella está aterrorizada por su naturaleza.
CAPÍTULO 39
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Bella condujo sin parar a absolutamente nada. Aunque llegaba con margen más que de sobra al aeropuerto, sintió a Jake muy nervioso, por mucho que intentó disimularlo.
Eso solo significaba que su margen se había recortado considerablemente.
Mientras conducía todo lo deprisa que podía, iba creando un plan alternativo, por si se veía apurada. Tenía dinero en efectivo más que de sobra para cambiar el destino de su vuelo, el cual no había reservado, por si Alice tenía alguna visión de esa decisión. Así que solo sería mirar los destinos y tomar el que primero despegara.
Tocó su vientre con mimo, pero a su vez, con cierto temor.
"¿Qué es lo que eres? ¿Me matarás para nacer? ¿Seré capaz de cuidarte, yo sola?"
Apretó los ojos un segundo y suspiró pesadamente; no podía permitirse tener miedo, por lo menos no ahora. No tan pronto.
Estaba echo, y ahora no iba a retractarse. No. No retrocedería. Solo rezaba a Dios que todo saliera bien.
Lo complicado era el parto, si superaba eso, podría encargarse del bebé ella sola. Gracias a su tío, ahora tenía dinero y con eso, y un poco de picardía, podría valerse hasta que el bebé ya fuese mayor, y pudiera pasar por un adulto; hecho que sería en pocos años. Ya que si el embarazo solo duraba 14 semanas… Su desarrollo sería igual de acelerado, o eso esperaba.
Por mucho que intentó no agobiarse con esas ideas, le fue imposible que el temor, las dudas, lo incierto, no afectaran a su sistema nervioso. Notó como el corazón comenzó a bombearle más deprisa y un calor se instauró en sus mejillas.
Pero cuando pensó que iba a tener que parar el vehículo para serenarse y no sufrir una crisis, el bebé se movió, otra vez. Esta vez más fuerte, haciéndose notar.
Y tal como le pasó en el cementerio, estando al lado de Edward, sintió esa sensación dentro de si misma, haciéndola sentir bien y más tranquila.
"Me parece que vas a ser muy inteligente". - Pensó en una mezcla entre maravillada y aterrada.
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Durante ese tiempo, en Forks. En la casa Cullen.
- ¿Cómo que se ha ido? - preguntó Carlisle, lo que Alice había afirmado. Edward no era capaz de hablar. Seguía desolado. - Pero… Irse… ¿de la reserva, del pueblo, del estado…? ¿De dónde? - Alzó el patriarca un tanto la voz.
Toda la familia se contrajo al escuchar su voz enfadada y tan elevada, bajando sus miradas al suelo. Incluso Jasper, que no se inclinaba por nada, no pudo evitar copiar la acción de rendición de sus hermanos.
- No pensé que fuese para tanto… - Meditó Esme, perpleja - Creí que en unos días, tras digerir un poco todo lo que ha pasado, estaría más… no sé, receptiva a escuchar.
- Eso mismo creí yo… Pero, nos engañamos. - Respondió Edward con voz cadavérica, haciendo estremecer a todos los presentes.
- Edward, yo… no se qué decirte. Lo siento muchísimo - Alice no sabía cómo disculparse con su hermano.
- Alice, no es culpa tuya, ya te lo he dicho. - Edward la miró con toda la dulzura que pudo, que fue más bien poca. - Nos tenía bloqueados a ambos. - Pestañeó seguido, aun sin salir de su asombro ante tal hecho.
- Bueno, ¿y qué hacemos aquí todos como pasmarotes? ¿Qué hacéis que no estáis buscándola? - Demandó Carlisle.
- Carlisle… - tomó la palabra Jasper - Ella ha sido la que ha tenido que organizar todo esto. Supongo que Charlie la ayudó de algún modo, cuando los dejamos solos para hablar. - Carlisle frunció el ceño, entre confuso y dolido. - Y por supuesto, ha contado con la ayuda de los lobos. - Rodó los ojos. - Con esto quiero decir, que ella no ha vacilado en hacerlo. En huir… En desaparecer.
- En huir… de nosotros. - Rosalie formuló una afirmación, no una pregunta. Como el resto, también estaba triste por toda la situación.
Carlisle dirigió su mirada directo a Edward.
"¿No has echo nada para detenerla? ¿La has dejado marchar sin más?"
Su pensamiento llevaba un tono más que recriminatorio, por lo que Edward apretó los ojos con dolor.
- Carlisle - lo llamó de forma dura Jasper. - No te descargues con Edward; yo fui quien lo detuvo de ir tras ella.
- ¿Qué? - Carlisle miró para Jasper con la cara desencajada.
- Lo que has oído. - Contestó siguiendo su patrón de dureza. - Ella ha huido. No quiere darnos ni tan siquiera la oportunidad de que le expliquemos nuestra naturaleza - Exponía acalorándose. - ¿No lo entiendes?
Carlisle comenzó a moverse por el gran salón, completamente angustiado e incluso un tanto perdido.
- ¿Y si Edward la hubiese detenido, qué? - Intervino Rosalie - ¿Qué iba a traerla por los pelos, como un cavernícola? - Carlisle apretó los labios, mostrando una gran frustración. - ¿La hubiésemos tenido aquí, como una prisionera? - preguntó Emmet - Yo quería que ella se quedara - Su voz fue melosa al decir eso - Pero por voluntad propia. No esperando la más mínima oportunidad para escapar, y estando atemorizada por nosotros. - Casi murmuro. Rose la acarició un hombro, asintiendo a sus palabras.
- Vale… - Claudicó el patriarca tras unos momentos de reflexión. - Y ahora, ¿Qué hacemos? ¿Olvidamos que la hemos conocido?… ¿Cómo si no hubiera pasado por nuestras vidas?
- Alice, hija - la llamó Esme - ¿Sigues ciega con Bella? - La nombrada asintió con pesar. Esme también asintió, con el mismo sentimiento reflejado en su pétreo rostro.
- Podemos darle un margen. A lo mejor necesita aclararse, estar tranquila un tiempo. Además, aquí tiene la casa de Charlie. - Comentó Emmet con cierta esperanza. - Ella lo ha dejado todo, tal y como quedó. No creo que deje que todas sus pertenencias se pierdan sin más. Antes o después, regresara a hacerse a cargo.
- ¿No crees que tendrá ayuda para eso? - Preguntó sarcástico Edward. Emmet arrugó el ceño, no entendiendo - La gente de la reserva, Emmet. Ellos la ayudaran con todo.
En un nanosegundo, todos se pusieron a hablar a la vez, como hacían siempre que mantenían una discusión sobre algún tema importante; hasta que Edward los cortó con un grito.
- ¡Basta! No quiero seguir escuchándoos. - Se pasó la mano por el pelo, más que nervioso, angustiado. - A mí me duele más que a nadie - Gruñó; pero su voz sonó más rota que enfadada. - No se si hay que darle tiempo, o no, solo se que se ha ido. A escapado como si fuésemos la peste. Ahora mismo, no se que pensar, así que por favor os pido que controléis vuestros pensamientos para no atormentarme aún más.
La sala se sumió en el más estricto silencio.
- Voy a salir a correr - Anunció. - Necesito estar solo. Así, os doy un poco de tiempo para que os tranquilicéis, ¿de acuerdo? - Los miró a todos con advertencia. Los seis asintieron.
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Se mantuvieron callados durante dos minutos, tiempo justo que tardó Alice en hablar, sabiendo que Edward ya no podía escucharlos.
- Va a hacer un bateo, para localizar a Jacob. - confirmó la vampira - Quiere intentar tomarlo desprevenido para escuchar sus pensamientos.
- ¿Para averiguar dónde ha ido? - Preguntó Carlisle un tanto confuso.
- Para tenerla controlada - Soltó Rosalie como si las palabras le quemaran en la boca. Alice rodó los ojos, frustrada.
- Rose, para él es muy difícil está situación. Acaba de enamorarse, de encontrar a su compañera… Supón que Emmet te hubiese rechazado al saber tu naturaleza, ¿Cómo te hubieras sentido? - La taladró mirándola con unos ojos duros. Rose asintió, inclinando la cabeza.
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Para cuando Edward salió en busca de Jake, este ya estaba en la Reserva. Había sido muy prudente y avispado, dejando su rastro por donde quería que Edward supusiera que había pasado.
Era una forma de despistarlo del rastro real que había dejado acompañando a Bella a Port Ángeles.
Aunque no había que ser un gran investigador para deducir que la ruta de huida de ella, había tomado esa dirección, ya que era la única forma de salir de Forks; a no ser que se dirigiera a Alaska, cosa improbable.
Como Jake había vaticinado, Edward siguió el rastro de Jacob, hasta que la línea divisoria lo detuvo.
A simple vista, no había nada raro, pero sabía algo se le escapaba. Entonces recordó un comentario de Jasper cuando se reunieron en casa de Bella:
- Y he percibido un ligero rastro en la ruta sur.
Achinó los ojos, frustrado y herido, y sin meditarlo más, salió disparado en esa dirección.
En cuanto salió del pueblo, y los aromas fueron más limpios, pudo distinguir el rastro del coche de Bella; también podía distinguir una ligera fragancia de ella y de Jake. Fue siguiéndolo hasta Port Ángeles.
El rastro no entraba en la ciudad, si no que seguía la autopista, hasta que tomó una salida, a las afueras:
Una gasolinera.
Nada más acercarse, el olor de Bella y Jacob, se potenció, haciéndola inconfundible.
"Así que, paraste aquí a repostar." Pensó, no sabiendo clasificar sus sentimientos.
"Lo siento… Siento no poder convertirme en humano para ti. Solo espero que no te arrepientas de está decisión"
Lanzando una mirada triste hacía la carretera por donde el monovolumen se había ido, suponía que en dirección a tomar otra vez la autopista, se introdujo en el bosque colindante y voló.
Corrió para sacar el dolor y la rabia de su cuerpo y su alma.
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Seattle
Tras dejar el coche en un garaje alquilado del aeropuerto, Bella se dirigió a la zona de embarques. Sabía que en algo más de una hora salía un vuelo a Carson City. No lo había reservado, pero si mirado desde el ordenador de Jake.
Había acordado con él que si los Cullen se enteraban de su fuga y querían detenerla, él la avisaría con un mensaje. Si no recibía nada, era que todo iba tal y como estaba organizado.
Facturó sus dos maletas y se fue a la zona de comida. Estaba famélica.
"Ummm… A ver… ¿Qué nos apetece comer?"
Pensó mientras iba comprobando los restaurantes que había. Y sin previo aviso, sintió que se moría por comer pasta.
Sonrió tierna, mirando hacía su tripa oculta bajo el jersey flojo que llevaba puesto.
Compró unas revistas, al final no pudo evitar la tentación de comprar un par sobre embarazos y bebés, y buscó un sillón cómodo mientras llegaba la hora de embarcar.
Cada poco tiempo comprobaba su teléfono, por si Jake la avisaba de algún cambio.
Cuando al fin pudo subir al avión, se sintió descansada. Relajada como hacía casi 5 días que no se sentía.
Aunque esto pudiera parecer una travesura, una idea descabellada e incluso un capricho de niña malcriada, en ese momento, sentada en el avión, fue la primera vez que percibió que estaba haciendo lo correcto; lo correcto para ella.
Apreció esa sensación de tomar las riendas de su vida. De poder decir por si misma. Y sobre todo, no sintiéndose de menos de ninguna manera.
Al anochecer, aterrizó en el aeropuerto Carson City. Tras recoger su equipaje, fue buscando medio de transporte, hasta que un hombre entrado en años, con un letrero que rezaba:
Bella Swan
La estaba esperando justo a la salida de las puertas de desembarque.
- Hola. Soy Bella. La sobrina de Charlie. - Se presentó.
- Hola. - La saludó el Sr. Thomas afectuoso. - Nos alegró mucho saber de ti.
- Gracias. Y gracias también por venir a buscarme. No hacía falta. - Se notó las mejillas sonrojar.
- Oh, por favor… Por supuesto que si. Estamos a casi dos horas de coche de nuestra casa. Vivimos a las afueras, cerca de un pequeño lago. - No sabía porqué, pero a Bella le hizo ilusión eso de vivir con vistas a un lago.
Tras dos horas de coche, ya que el Sr. Thomas conducía algo despacio, llegaron a una zona arbolada; ya era de noche, por lo que no se podía distinguir el paisaje y tampoco el famoso lago.
Esa oscuridad no le gustó a Bella; no sabía decir porqué, pero una sensación de angustia la invadió.
Sensación que duró poco, ya que tras unos cientos de metros, las luces del alumbrado público, dejaron ver una urbanización grande y poblada; con varias casa y algún pequeño comercio.
- Esto al principio era una zona de fin de semana, de veraneo. Pero poco a poco la gente le tomó gusto al lugar y se comenzaron a hacer casas y bueno… como ves, ha crecido tanto que tenemos incluso comercios - Explicó el Sr. Thomas.
- Parece un sitio precioso.
- Sí, lo es. Además no está exageradamente poblada. Somos casi todos gente mayor, muchos ya jubilados, que dedicamos nuestros últimos años a descansar, a pescar, a la jardinería y hacer barbacoas con los vecinos. - Rió. - Espero que esto no sea demasiado tranquilo para alguien tan joven como tu - se mostró preocupado.
- No se preocupe. Solo estaré unas semanas, nada permanente. Como le expliqué en la carta, estoy casi de paso.
- Puedes quedarte el tiempo que quieras. Estamos entusiasmados con tu visita. Nuestro hijo Ben, hace muchos años que se fue y viene poco… a la casa del lago, ha venido tres veces, y llevamos aquí 10 años. - Su rostro mostró la tristeza que ese hecho le ocasionaba. - Es viajante en una importante empresa de transporte por lo que se pasa la vida viajando. Es su vida, su pasión. Pero… podría bien tomarse de vez en cuando unos días para visitar a sus viejos padres.
- Lo siento…
- No te disculpes querida. - volvió a mostrar un buen humor. - Tu visita nos compensará y mitigara un poco esta soledad.
Cuando llegaron a casa, la Sra. Thomas los esperaba ansiosa, con un festín servido en la mesa del salón. Quería darle buena impresión a la chica en su primera noche en casa.
Si su primo Charlie, les había pedido el favor de que la acogieran durante un tiempo, mientras ella hacía unas gestiones de trabajo, entonces, debían ser buenos anfitriones. Charlie merecía eso y más. Sobre todo siendo conocedores de lo que había pasado con Bella, con el tema de su adopción. Él lo había pasado francamente mal, ya que adoraba a esa niña, ahora ya toda una mujer.
Tras saludarse y darse un tremendo abrazo, tal y como si se conocieran de toda la vida, la señora Thomas, Margy, le enseñó su cuarto.
- Refréscate y ponte cómoda. - entre abrió una puerta que daba a su baño particular. Cosa que Bella agradeció enormemente - La cena estará lista en 20 minutos.
- Estupendo, señora Thomas.
- Margy, querida… por favor. Y él es Ben. Tutéanos, ¿de acuerdo? - ambas se sonrieron.
Bella se volteó y observó la habitación, perfectamente ordenada y de estilo clásico, muy acorde a la edad de la señora, de Margy.
Depositó sus maletas en el suelo y se sentó en la cama. Por un segundo se sintió inquieta; una sensación de desasosiego la invadió. Cerró los ojos con fuerza respirando profundamente. Al abrirlos, sonrió; se irguió y tomó una de las fue al baño para darse una ducha y ponerse cómoda.
Mientras cenaban el tremendo festín que Margy había preparado, la ronda de preguntas comenzó, como era de esperar; aunque en ningún momento fueron intrusivos con su vida privada.
- Así que solo estarás unas semanas, me ha dicho Ben - Comentó Margy. - Supongo que querrás alquilar algo para ti sola, más en el centro de la ciudad.
- En principio esa era la idea, pero, los planes han cambiado - se mordió el labio. Llegaba el momento más delicado; sobre todo porque tenía la esperanza que ellos se percataran de "su estado", pero le tocaba a ella desvelarlo. - Estoy embarazada de de 5 meses - Margy y Ben volaron su mirada hacía el vientre de la chica, sorprendidos de no haberlo notado. - He venido a hacer unas entrevistas, para después del parto. Para que mi curriculum esté presente en futuros puestos vacantes.
Tenía su coartada muy bien atada. La había pensado del derecho y del revés, ante cualquier pregunta inesperada.
Tal como lo explicó no obtuvo demasiadas preguntas; que narrando una mentira, cuantas menos explicaciones, menos posibilidades de contradecirse y meter la pata.
- Mañana, tenía pensado bajar a la cuidad, para hacer un poco de turismo y de paso, alquilar un coche… - el Sr. Thomas no le dio tiempo a decir nada más.
- ¿Alquilar un coche? No hagas ese gasto, toma el mío sin problemas. Yo no lo uso nada, a no ser en contadas ocasiones. - Bella negaba - No hay discusión. - Sentenció Ben, sin lugar a réplicas.
Con eso no contaba Bella. Ella tenía pensado rentar un coche, y con él, moverse cuando se fuera de Carson City, a su próximo destino.
- Para los primeros días, vale… - Le dedicó una sonrisa traviesa, - pero luego, alquilaré un coche propio.
- Vale, vale - meneó la mano, dando la conversación por concluida. Margy los miraba embelesada.
Extrañaba tanto la presencia de su hijo… Llevaban demasiado tiempo solos, y el tener a Bella con ellos, parecía un sueño. Sobre todo porque la chica parecía encantadora y muy educada.
·
Al día siguiente, el matrimonio Thomas se ofreció para ir con Bella a la ciudad. La noticia de su embarazo los había ablandado y endulzado.
Le harían de embajadores a Bella y harían un poco de turismo. A parte de ofrecerse a invitarla a comer en un sitio bonito. Esos detalles, hicieron que entre ellos, se creara un vínculo de confianza y amistad más fuerte y más rápido de lo que hubiesen imaginado.
Cinco días después de su llegada, Bella estaba aclimatada y, casi, sintiéndose como en casa.
Ese estado de felicidad y tranquilidad, se vio reflejado tanto en su rostro que se sonrojo y embelleció, como en su tripa, que volvió a crecer.
Todo lo que Bella había leído sobre embarazos, no contemplaba esos crecimientos casi hasta desmedidos de la tripa.
Por lo que dedujo que cada vez que su tripa crecía, era que el bebé aumentaba como si pasaran semanas en uno normal.
Ahora, por las medidas que tenía, correspondían a un embarazo de unas 18 semanas; casi cinco meses.
Ya les había dicho esa cifra a los Thomas, previendo otro crecimiento de su tripa, como así fue, y así no suscitar sospechas.
Ellos eran un matrimonio mayor, de casi 70 años, y podía liarlos con facilidad, pero sabía que le contarían a los vecinos, y ahí podrían venir los problemas.
- Creo que deberíamos ir a comprarte algo de ropa premamá. - Le dijo al sexto día Margy. - Hay un par de tiendas preciosas en el centro. - Su mirada se volvió nostálgica - Cuando paso por delante, no puedo evitar mirar toda esa ropa, preciosa. - Suspiró. - Hace unos años, mi hijo estuvo a punto de ser padre, pero la chica perdió el bebé, justo al límite de que hubiera podido vivir - Sus ojos se abnegaron en lágrimas.
- ¡Oh, vaya! Cuánto lo siento. - Margy le tomó la mano con dulzura.
- Tranquila, no te preocupes, fue hace mucho tiempo, pero… A mi Ben, lo marcó de tal manera, que nunca ha vuelto a intimar así de profundo con ninguna mujer. Ellos rompieron unos meses después, porque no consiguieron superarlo. Y a mí, me ha quedado la pena de ser abuela. - Sonrió de forma triste. - Tras nacer mi hijo, tuve una hemorragia y me extirparon el útero, imposibilitando que tuviera más hijos.
"Eso es porque su marido no es un vampiro…"
El pensamiento, sarcástico a más no poder, le llegó a la mente de golpe, dejándola traspuesta.
- Querida, no quiero entristecerte con estas cosas - le palmeó la mano - Después de comer podemos acercarnos, si quieres.
- Claro, Margy. Iremos de compras y después, te invito a un café - Ambas mujeres sonrieron, divertidas por los planes.
Margy se fue a terminar la comida y Bella, una vez a solas en su dormitorio, se alzó la blusa y tumbada en la cama, comenzó a darle "mimos" a su tripa y a hablarle.
- He leído que es bueno hablarle a los bebés. Que el sonido de la voz de su madre, los relaja. ¿Te gusta que te hable? - sonrió, mientras ponía los ojos en blanco, riéndose de si misma.
¿Qué esperaba, que el bebé le contestara?
Y no, no le contestó con palabras, pero si haciéndola sentir dentro de si misma, una sensación de bienestar. Igual a lo que sintió cuando estuvo "acaramelada" con Edward en el cementerio y cuando se puso nerviosa en el coche dirección a Seattle.
Bella se tensó, poniéndose rígida.
El bebé, ¿le había contestado?
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Una semana.
Siete días.
168 horas.
Eso es lo que llevaba Bella "desaparecida", y esa era la cifra exacta que llevaba Edward irascible al punto de no poder ni mirarlo a la cara.
Había conseguido encontrar "mentalmente" a Jake en un par de ocasiones, pero nada había sacado en claro.
Algún pensamiento sobre Bella navegaba en su mente, pero sin ningún orden y sin darle datos concretos sobre nada.
Sobre todo, sobre su destino.
La tercera vez que Edward consiguió "encontrarse" con Jacob, este le dio cara, despistándolo.
- Edward - lo llamó, haciendo al vampiro casi sorprenderse.
Lo había sentido acercarse, pero para cuando quiso reaccionar, ya era consciente de lo cerca que estaba el lobo, y que lo había pillado.
- Hola Jacob - el nombrado se dejó ver, en su forma humana.
- No se nada de ella. Porque se perfectamente que es lo que quieres preguntarme. - Ambos suspiraron - La ayudamos a escapar, no te lo voy negar. - una sonrisa traviesa se le escapó; la cual ocultó rápidamente al ver el rostro cenizo y serio del vampiro - Pero no se donde fue, ni por cuanto tiempo. Ella no me lo ha dicho y yo, aunque quería saberlo, preferí no preguntarle, porque sabía que tu estarías al acecho para leer mi mente. - En está ocasión, y aunque no le apetecía mucho, al que se le escapó una sonrisa fue a Edward.
- No sabemos nada de ella. Ni una llamada, ni un mensaje. Nos ha sacado de su vida de un plumazo - Intentó controlar el tono de su voz, pero para los finos sentidos de Jake, no pasó desapercibido el enfado y rencor que destilaba.
- Siento mucho que hiciera las cosas así. - Jake fue sincero. - No me gustas, porque eres un vampiro. Pero entiendo que tus sentimientos son sinceros y puros por ella. - Edward asintió, mostrando ahora un rostro abatido. - Seguramente no debió hacer las cosas así, pero… vosotros no facilitasteis las cosas. Y mira que te lo advertí la noche que falleció Charlie, que la estabais agobiando. - Edward no pudo evitar asentir, y lanzar su mirada al infinito. - Queríais con tanto ahínco que os escuchara, que os entendiera… que no tuvisteis en cuenta sus sentimientos. Ella sabía que la agobiaríais hasta el infinito, que la presionaríais y optó por irse.
- Optó por no darnos cara - Contestó Edward aun con su mirada perdida en el infinito.
- ¿Ves? Solo veis vuestro punto, no el de ella. - Edward volteó la mirada hacía Jake y lo miró a los ojos, con el ceño fruncido. - Ella no quería daros cara. No quería entender nada. Ahora - inclinó la cabeza - Si le hubieseis dado espacio, lo más seguro es que ella no se hubiera ido.
- No te quito razón. Pero… estábamos tan ansiosos porque solo nos escuchara. - Murmuró abatido - Todo le hubiera quedado más claro, y estoy seguro de que sus miedos se disiparían.
- Pero no quería, y eso es lo que vosotros no respetasteis.
Cruzaron unas frases más, donde Jacob le dejó claro a Edward que no le daría información sobre el paradero de Bella. Ella había puesto su confianza en él, y no la iba a defraudar.
- Solo te pido, que si sabes que está en algún apuro… - la innecesaria respiración de Edward se agitó - me lo hagas saber. - Jake agachó la cabeza, sintiéndose comprometido - No te pido que me digas donde está, solo si necesita ayuda.
- Está bien - Respondió Jake tras unos segundos meditando. - No te preocupes; si algo ocurre, te lo diré.
Jake no quería vender a Bella, pero sabía que los Cullen eran pudientes e influyentes, y podrían ayudarla en algún apuro, incluso sin ser ella consciente de su ayuda.
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Dos semanas.
14 días.
236 horas.
Y seguían sin noticias. Alice seguía ciega respecto a Bella, hecho que la frustraba a límites insospechados, manteniéndola de un humor de perros, muy similar al de su hermano, Edward.
Tres semanas.
21 días.
504 horas.
En la casa Cullen reinaba la tristeza, y el mal humor.
Tenían sentimientos encontrados, de como sentirse respecto a Bella.
Tal y como había dicho Carlisle el día que Bella se fue, ¿Qué deberían hacer?
¿Olvidarse de ella… hacer cómo si no hubiera existido… Buscarla…?
·
- ¿Edward? - Preguntó Carlisle, al llegar a casa del hospital.
- ¿No lo imaginas? - Soltó con todo el sarcasmo Rosalie. Carlisle meneó la cabeza, preocupado.
Edward no tenía otra cosa que hacer que deambular por la casa de Charlie, y rondando la divisoria, ocultándose, para intentar escuchar algún pensamiento robado de Jacob.
- Si tanto quiere saber de ella, que la busque realmente. Tenemos medios para localizarla sin que se de cuenta. - Retahilaba Rosalie.
- Con una llamada a Jenkins, tendríamos el problema solucionado en un par de días. - Insinuó Jasper, otra vez.
- No. - negó tajante Alice. - Edward no quiere encontrarla, en contra de su voluntad, simplemente no se ha quedado convencido sobre… el estado - pronunció con cuidado - de Bella, y eso lo tiene martirizado.
A excepción de Carlisle, el resto dirigió la mirada de forma abrupta y desencajada hacía Alice.
- ¿Qué estado? - La primera en preguntar fue Rosalie. Que suponiendo lo que "eso'' quería significar, lo preguntó con reverencia.
- ¿Alice? - La apremió Esme. - ¿Qué quieres decir? - Pestañeó recordando el comentario de Emily, abriendo los ojos como platos - Edward cree que ella… ¿Está embarazada? - Volteó su mirada a su marido, recriminándole. - ¿Carlisle?
- No os alteréis - Movió las manos, intentando calmar a su prole. - No es nada fijo… Realmente no hay una sospecha firme. Edward y yo llevábamos un día entero observando que Bella parecía no encontrarse bien, y cuando Emily soltó la comparativa con su embarazo, tanto en la mente de Edward como en la mía, se hizo un clic. - Esperó un par de segundos, para darles tiempo a asimilar - Sus síntomas bien podían coincidir con una recién embarazada, pero… - los miró con advertencia, observando como todos se habían emocionado - esos síntomas también pueden coincidir con una crisis nerviosa, con un alto nivel de estrés.
- De eso padeció en aquellos días más que de sobra. - Añadió Jasper, ganándose un asentimiento de Carlisle.
- Pero… Hay una opción a que si lo esté, ¿no? - Insistió Esme.
- Podría ser - Contestó Carlisle, mientras negaba con la cabeza, y ponía una mirada pesarosa. - Pero por lo que me comentó Edward, ella estaría cuando se fue de unas tres semanas; en ese tiempo, tendría que tener algún síntoma. Síntoma que hubiese sido claro para mí al menos.
- Deberíamos haberle escuchado el latido del corazón, al bebé, me refiero - Comentó Jasper.
Todos se sumieron en sus propias reflexiones. Hasta que Alice hizo el comentario que lo cambiaría todo.
- Creo que si que podría estarlo. Embarazada - Aclaró Alice; sus ojos resplandecían como luceros, cargados de emoción. - Por eso Edward y yo dejamos de escucharla y verla de pronto. No tenía sentido que su propio escudo se potenciara así, de golpe.
Justo cuando Alice soltó la bomba, Edward entraba en el salón, con la cara completamente desencajada.
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Bella, está encantada con "su nueva familia", que la ha acogido como a una hija.
Edward, desolado; acosando a Jake.
Los Cullen, tristes y perdidos.
Y Alice... ha soltado la bomba...
¿Cambiará eso la idea de Edward de buscarla?
¿Qué opináis?
ESPERO VUESTRAS OPINIONES!
