Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

Capítulo 39

El beso cada vez se hacía más intenso, más demandante… ambos sentían que ese gesto de amor no bastaba para demostrar todo lo que querían expresar. Él la abrazaba con más fuerza, ella había posado sus manos en su cuello, acariciando con sus dedos la nuca del chico. El aire se les hacía cada vez más escaso, por lo que debieron detenerse pero sin separarse más que unos centímetros del otro.

- Inuyasha – lo llamó buscando su mirada

- Dime – su respirar era acelerado, pero su sonrisa delataba su felicidad

- ¿Estás seguro de esto?, ¿no más Kanna ni otras mujeres? – el temor aún era parte de sus emociones

- ¿Por qué lo dudas? –

- Ya me dijiste que en su momento creíste que Kikyo debía ser tu compañera y te equivocaste… ¿por qué no te pasaría lo mismo conmigo? – una lágrima se escapó de esos ojos chocolates que habían vuelto a tener aquel brillo intenso

- Porque esta vez no es algo que yo crea, es algo que mi cuerpo, mi mente y mi corazón lo grita a los cuatro vientos. Kagome, te amo con cada fibra de mi ser… hasta mi sangre youkai te reclama como compañera… solo falta que tú aceptes –

Al percatarse que ella no decía nada, volvió a besarla. Esta vez de manera intensa y apasionada, la deseaba tanto que sentía que moriría si no la hacía suya pronto. Una de sus manos comenzó a acariciar su espalda rozándola suavemente con la yema de sus dedos, lo que provocó un leve gemido de placer por parte de la chica. Ese simple sonido provocó en él una tensión en su short, por lo que en un rápido movimiento tomó entre sus brazos de manera nupcial a la azabache y la llevó fuera del agua, posándola sobre aquella bata de seda que ella había dejado momentos antes.

Ya recostada en el piso, comenzó a besarla apasionadamente mientras sus manos recorrían cada centímetro de las curvas de aquella joven. El olor a excitación que provenía del cuerpo de la chica lo estaba volviendo loco, pero había algo que necesitaba ser aclarado antes de dar rienda suelta a su pasión.

- Sé mi compañera, pequeña – volvió a pedirle acariciando su rostro. Ella lo miró con aquel brillo embriagante de sus ojos, pero lo que escuchó no era la respuesta que esperaba

- ¡Kagome! – una voz masculina la llamó entre los árboles, lo que provocó que ella se escapara de aquel cuerpo que la tenía aprisionada contra el piso. Tomó la bata, se la colocó rápidamente y se puso de pie.

- ¿Qué quieres sarnoso? – preguntó enfurecido Inuyasha

- ¡Cállate bestia! – Koga estaba molesto, cuando se estaba acercando, pudo oír la proposición hecha por el medio demonio, así como sentir el olor a excitación que ambos cuerpos expedían - ¡Kagome! – volvió a llamarla

- ¿Qué pasa Koga? – sabía que si el demonio lobo estaba ahí era por algo urgente

- Te necesitamos en la sala de conferencia – informó serio

- Entiendo – musitó – Por favor llévame lo más rápido posible – pidió al pelinegro, éste apareció entre la vegetación

- ¡Ni se te ocurra tocarla imbécil! – gritó el peliplateado

- ¡Inuyasha! – respondió molesta la azabache – Es mi trabajo, deja de comportante como un tonto – lo miraba con reproche. Volvió su vista a los ojos azules – vamos – el demonio lobo la tomó entre sus brazos y partió corriendo entre un remolino

- ¡MALDICIÓN! – gruñó gritando a todo pulmón el ojidorado… ese maldito los había interrumpido justo cuando ella debía responder ante tan importante proposición. Sin pensarlo mucho, recogió las ropas de ella y de él, corrió hacia la mansión para tratar de averiguar qué era lo tan importante. Suponía que había sido chiva del sarnoso para interrumpirlos.

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- ¿Qué pasó? – preguntó la azabache ingresando con la bata puesta, caminando para sentarse en su lugar

- Sango nos llamó – informaba el mayor – Naraku y un ejército de demonios vienen en dirección de la propiedad. Deberían llegar en 20 o 30 minutos, no más –

- Ya era hora – musitó tranquila y confiada

- El problema es que son demasiados para nosotros, Ukyo – era Ryoga quien estaba preocupado ahora

- ¿Cuántos? –

- Cientos y quizás más – informó James

- ¡Maldición! – expresó mientras su puño daba contra la mesa – proyecten la imagen satelital – ordenó. Inmediatamente pudieron ver en sus tablets una mancha morada oscura acercándose desde el ala norte. La chica se quedó pensando un momento, aún estaba desconcentrada por la declaración del hombre que amaba, pero debía dejar eso de lado. Cuando supo que hacer, su corazón le pidió guardar silencio, pero ella lo omitió… debía cumplir con su rol como fuera – James, cuando estuve en el hospital, ¿mandaste a pedir mi encargo? –

- Sí, están guardadas en la armería. Con la reserva que tenían de antes y las de esos días, nos enviaron 3 –

- Tres… no son muchas, pero bastará. Aún así… - se tocaba el mentón con su mano mientras diseñaba la estrategia a utilizar – no podremos pedir refuerzos. Los demonios matarán a demasiados de los nuestros, y con tres no podremos protegerlos a todos… no queda de otra – levantó la vista fijándolas en el mayor de los hombres. Él asintió, con los años había aprendido a descifrar las estrategias de la chica, por lo que comprendió cual tenía en mente

- ¿Qué planeas hacer? – preguntó Ryoga

- Ve a despertar a los Taisho y tráelos para acá, incluyendo a Isayoi. Yo iré a cambiarme. Nos vemos en 5 – informó levantándose de la mesa para luego desaparecer tras la puerta

- Ve por los hijos, yo iré por el matrimonio – ordenó James

A los 5 minutos estaba la familia Taisho envueltos en sus batas esperando en la sala de conferencia. Se abrió una puerta desde la pared sur, por donde ingresaron los tres agentes y el medio demonio. Traían consigo unas pequeñas bolsas, así como varias armas de distintos tipos.

- ¿Qué ocurre que nos han reunido a esta hora? – preguntó Inu-no

- Naraku se acerca – informó Ukyo – El muy cobarde trae consigo un ejército de demonios –

Al escuchar esto, Isayoi abrazó con fuerza a su marido, mientras que ambos herederos apretaron los dientes.

- ¿Cuál es el plan? – preguntó el patriarca

- Usted e Isayoi se quedarán resguardados en la armería junto con James. Es el lugar más seguro que tenemos dentro de la mansión – miró al mayor de los agentes, éste le hizo un gesto con la cabeza en señal de aprobación – Inuyasha y Sesshomaru deberán quitarse sus anillos y detener al ejército que viene. Lo más probable es que intenten atacar la mansión desde el lado norte y este, por lo que su deber es evitar que pasen. Con Ryoga y Koga nos dirigiremos al bosque para atraer a los guerreros que aún deben estar vivos junto con Naraku. Allá podremos atraerlo a la trampa que hemos preparado y darle fin de una vez por todas –

- Yo también pelearé – informó Inu-no

- ¡No! – respondió cortante la castaña – Naraku quiere que usted sea testigo de todo lo que pasa para causarle sufrimiento y luego matarlo, no lo permitiré. Acá se hará lo que yo digo –

- ¿Qué pasa si me opongo? – quién más que Sesshomaru cuestionando

- Quitaré la protección que tiene Rin y yo misma guiaré a los demonios a su apartamento – replicó desafiante y fría

- No te atreverías – respondió furioso

- Ponme a prueba si quieres. No estoy jugando, esta será la última batalla con el maldito de Naraku si todos me hacen caso y siguen mis instrucciones. ¿Aún te quieres oponer? –

- No – fue la escueta respuesta del mayor de los hermanos

- Bien. Por lo que tengo entendido, ustedes tienen sus propias armas. Para que funcionen, no pueden estar cerca de mí, o mi poder de sacerdotisa las purificará. James, a ustedes les dejaré mis Sai para armar un campo de energía dentro de la armería. Ryoga, tú llevarás tu espada y tu lanza retráctil, sabemos que las pistolas no les causarán mayores daños –

- ¿Para qué son esas? – preguntó de repente Isayoi apuntando las pequeñas bolsas

- Para proteger a Ryoga, así como para las armas – respondió sin dar mayores detalles Ukyo

Dicho esto, colocaron las flechas, el arco, la espada de doble filo, la espada de Ryoga y la lanza retráctil sobre la mesa. Hicieron un pequeño orificio en la primera bolsa, desde donde emanó un pequeño chorro de color rojo, los jóvenes agentes comenzaron a rociar las armas, asegurándose que cada parte de éstas quedara bañada de aquella sustancia.


Continuará…

Hola! Gracias si aún sigues leyendo esta loca historia que vino a mi cabeza. Espero que la sigas disfrutando tanto como lo fue al principio.

Les comento que ya no queda nada para el final y eso me tiene muy nerviosa. Los últimos 3 cap (que serán publicados lunes – miércoles y sábado de la próxima semana) me costó demasiados redactarlos. Y no porque no tuviera la idea, sino porque no quería que el final no estuviera acorde a la historia, no quiero defraudarlos… hacerles sentir que leyeron todo para un final que deje mucho que desear.

En fin…, ahora solo quedará publicarlos y ver qué les parece. Por lo mismo, hoy más que nunca sus reviews serán más ansiados, pues necesito saber si debo corregir o cambiar algo sobre la marcha.

Gracias a quienes pasaron a leer mi nueva historia "The Bartender" con los personajes de Ranma.

Saludos y que disfruten su fin de semana!