CAPITULO 39

La ciudad de Arquion no posee muros, pero numerosos guardias patrullan puntos vitales para evitar la entrada a sospechosos individuos y están erigidas varias torres de vigilancia en los alrededores del gran poblado. Un par de guardias observan con atención el aproximarse de una carreta, mantenían una postura firme con sus lanzas de bronce a la mano.

—Oye, ¿qué ese no es…?

Uno de los guardias mirando con más detenidamente se percata entonces de quien conducía aquella carreta, era Torke Almaforga, acompañado de su aprendiz Tiqulis, junto al lince Kailo y su amigo humano Isaac.

—¡El maestro herrero Torke!.

—Lo vieron salir hace como 4 días, y como no volvía, se temía lo peor.

—¿A dónde habrá ido?.

—Quien sabe, además viene acompañado de ese tal "humano", no recuerdo que los guardias que lo vieron salir mencionaran que estuviera a su lado aquella vez.

Los guardias callaron al tener a Torke Almaforga en la entrada, quien se detuvo y tuvo que explicarle que traía consigo minerales de cobre para usar en su herrería, los guardias no indagaron la procedencia de aquellos minerales del oso, pero si de porque el humano le acompañaba.

—Isaac Alkano, el humano, salvo mi vida -Fue su declaración acompañado de una sonrisa.

Explico que fue capturado por bandidos y llevado a su guarida, no dio detalles sobre la ubicación de la guarida, pero sí de que los forajidos tenían en mente obligarles a usar sus talentos para forjarles armas. Aquel plan fue frustrado por Isaac y compañía, quienes pudieron de alguna forma "rastrear" la guarida, eliminar a todos los criminales y rescatarle.

Aquella explicación oculto varios detalles, como la existencia de Khenya y la presencia de asesinos de "Los Cuatros Pilares del Mal", relataron que los bandidos eran de poca monta, pero sorprendieron al oso herrero superando sus habilidades guerreras de antaño. Los guardias aceptaron sin dificultad las palabras relatas por el Sapien herrero y permitieron su ingreso.

Mientras se dirigían hacia la herrería, con el pasar de las horas, de boca en boca la historia sobre el "rescate del maestro herrero Torke Almaforga" llegaría a toda la ciudad, y su principal protagonista, Isaac el humano. Tales hechos llegarían también al propio gremio de aventureros, y con ello, a los oídos del propio maestro del gremio que dirigía el lugar.

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Para el anochecer, habían descargado todos los minerales dentro de la herrería, como también las demás herramientas de minería y otros artículos que Tiqulis subió a la carreta.

—Escuche por mi aprendiz, que los dos originalmente habían venido a mi negocio a pedir un encargo para que fabricase una espada de bronce personal, ¿no es así? -Torke salió a relucir el tema.

—Esto… sí señor, es para Isaac, él… necesita una espada resistente, específicamente de naturaleza mágica -El lince conto.

—Aunque no hay necesidad de tanta prisa, además aun esta el tema del costo de su fabricación -Isaac comento.

—¿"Costo"?, después de lo que han hecho por mí, ¿en verdad creen que les cobraría tal servicio?.

Cuando el maestro herrero hizo tal afirmación, el dúo quedo boquiabierto, el mismo Torke había afirmado que les haría esa espada personal mágica totalmente gratis, ahorrándoles hasta el último Divity.

—¿¡D-de verdad!? -Kailo estaba aun perplejo de tal noticia.

—Mi maestro esta realmente agradecido por lo que hicieron, yo también… en verdad, gracias por salvarle -Tiqulis expreso con sincera gratitud.

—Fabricarles un arma mágica es lo menos que debería hacer por mi salvador, siempre serás bienvenido aquí -Afirmo el maestro herrero.

—Yo… en verdad muchísimas gracias señor Torke -El humano sonríe con regocijo.

—Vamos chico no seas tan formal conmigo, dime solo Torke, puede que sea un viejo, pero no tanto, ¡Jajajajajajaja!

El maestro herrero había sido salvado, el cobre extraído con éxito, además de ser un mineral con altas concentraciones de energía magia, lo que lo hacía más que idóneo para utilizarle para la fabricación de un arma mágica.

—No tiene idea del gran favor que nos hace, se… quiero decir, Torke -Dijo un emocionado Isaac —Entonces se lo dejaremos a su cuidado, volveremos en un par de días.

—¿"Días"?, jejeje… chico, subestimas mis habilidades, por algo soy un "maestro herrero" -Aclaro el úrsido —Tendrás listo tu arma en la siguiente noche.

Con tal afirmación dicha por el propio maestro herrero, el dúo quedo más que maravillado, tener un arma mágica gratis y además en el plazo de espera de solo un día nada más. Los dos se retiraron a la habitación alquilada de la posada en la que vivían, despidiéndose de Torke y Tiqulis.

—Muy bien, hora de trabajar -Dijo un energético Torke con el estirar de sus brazos.

—Maestro, permítame ayudarle -Su aprendiz pidió de rodillas —Se que no tengo talento para la herrería con armas mágicas, ¡pero por favor!, ¡permítame ayudarle de alguna forma para aligerar su trabajo!.

Tal diligencia y admiración, aquella determinación dictada por el joven úrsido, llenaba de orgullo a su maestro, veía a ese aprendiz como un hijo, el maestro herrero le levanto poniéndole de pie.

—No es necesario que te arrodilles, Tiqulis, sabes que contar con tu ayuda siempre será un placer.

—Maestro…

El aprendiz estaba conmovido por las palabras de su maestro, tanto que quería llorar, pero en el fondo era consciente de que hacer tal cosa le distraería, debía invertir todo ese tiempo en ayudar a ese gran maestro que le inculco en la herrería. Aquella determinación le lleno de energía, y fue entonces a buscar todos los ingredientes necesarios para acércalo a Torke.

La producción se llevo a cabo, el horno de fundición permitió moldear los minerales extraídos para transformarlo en lingotes, pasaría entonces a ser moldeado en una espada, y es aquí donde entra el factor necesario para la fabricación de armas mágicas. Torke manifestó energías mágicas sobre sus manos, invocando en sus palmas un par de llamas.

Funde las llamas mágicas sobre el cobre que era moldeado como una espada, concentraciones de energía mágica se empezó a tornar en torno a este, el herrero era responsable de aplicar la cantidad necesaria de magia requerida y también la temperatura del mismo a ciertos grados específicos.

Mientras su aprendiz secaba su sudor y llevaba agua a su boca, Torke entonces comenzó con el vital trabajo de martillar sobre el yunque, sin embargo, cada martillazo que daba, estaba cargado en sus manos con energía mágica. Misma que imbuía sobre el martillo que utilizaba, era un martillo especial diseñado para este tipo de fabricaciones.

—Ya casi…

Las horas pasan y finalmente el maestro herrero concluye con su labor, el arma es dejada sobre un recipiente de cobre con agua en su interior, tal agua también en parte estaba imbuida con ciertas propiedades mágicas. Tiqulis quien permaneció a su lado en todo momento, inevitablemente cayo dormido en el suelo.

Torke con sumo cuidado, le levanta y lo deja en la cama de una habitación, luego sale de dicha habitación, dejando la herrería para ir hacia afuera.

—(Ha pasado tiempo desde que no visito ese lugar…) -Pensó el maestro herrero.

Se encamino hacia una dirección en concreto, alejándose un poco de la ciudad, hasta llegar a un campo abundante en arboles y rocas, en dicha ubicación el propio oso herrero da con algo peculiar. Cerca de un grupo de rocas, en la proximidad con un viejo árbol demacrado de hojas muerta, se hallaba clavado en el suelo una oxidada espada de bronce.

—Es increíble, que aun siga allí -Dijo el propio Torke.

Miro fijamente a aquella espada oxidada que se encontraba en el suelo, aquello llevaba mucho tiempo allí, los ojos del maestro herrero se cierran y dan entonces a lugar una serie de recuerdos. El úrsido cae de rodillas, aquellos fragmentos de memorias estaban relacionados con su oscuro pasado.

Una figura sombría se materializo a sus espaldas, aquella sombra tenia la forma de un Sapien oso de ojos rojos, con una tétrica boca de aspecto monstruoso, se acercó al oído de Torke.

—"Jejeje… tu nunca podrás sanar las marcas de tu pasado, YO soy parte de tu historia" -Fueron las palabras de la sombría criatura oso quien las pronunciaba con una maliciosa voz masculina.

Los recuerdos comienzan a manifestarse en la psiquis del maestro herrero, los brazos tiemblan, su cuerpo se paraliza, no era capaz de ponerse en pie y tampoco abrir sus ojos, aquella espada clavada en el suelo se envuelve en un aura de sombras. Toda la luz se desvanece a su alrededor, quedando él completamente en total tinieblas, obligado a revivir aquella oscuridad del pasado.

—"Siempre seré la semilla de la oscuridad que aceche en tu PRESENTE"…

La voz de la sombra retumba en su cabeza, una carcajada maligna hace eco en la oscuridad y entonces horridas imágenes en movimientos se filtran en su consciencia.

Continuara…