¡YA VOLVIMOS CON MAJOKKO FIVE!

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Matsuri fue la primera en lanzarse sobre el monstruo, dio un salto mientras invocó una bola de virus que reunió con toda sus fuerzas en su mano derecha. La dokushin lanzó su ráfaga hacia el rostro del monstruo pero el adefesio respondió mandándola a volar de un manotazo, la pequeña pálida iba a chocarse contra de las barandas de construcción pero fue salvada por Sayaka que fue como un relámpago, obviamente Matsuri se sonrojó ante la nobleza por parte de la raijin.

Ahora fue el turno de Candy que fue de un salto hacia arriba hasta tratar de acabar con la criatura de una patada descendente giratoria creando un tornillo eléctrico que iba hacia uno de los grandes ojos del yokai pero éste usó rayos ópticos mandando a la raijin al suelo pero la chica eléctrica no se rindió así de fácil a lo que saltó lo más que pudo hasta detenerse tapando el sol formando una X con su cuerpo y comenzó a girar de esa manera mientras una corriente eléctrica la estaba rodeando hasta que una ráfaga eléctrica fue hacia el cuerpo del monstruo exactamente en pleno tórax pero dicho ataque fue repelido enviando a la raijin al suelo aunque la joven amortiguó su caída con una acrobacia.

-Demonios, no importa lo que hagamos. Nuestros ataques no sirven de mucho para matar a esa cosa

-¡AARRGGHH!

-¡Rin-chan!

La raijin vio que Karin se desplomó sobre el suelo mientras gritaba de dolor y todo porque nuevamente ya tenía una hemorragia de sangre negra que casi empapó su ropa a lo que la raijin intentó invocar con su magia algunas vendas pero dio un puñetazo sobre el suelo.

-¡Mierda! ¡Agoté mi ki en ese ataque!

-¡Ahora es mi turno!- Remi invocó un pergamino gigante y lo abrió sacando una lluvia grande de armas ninjas que dieron de lleno sobre el yokai pero el monstruo las repelió dando un enorme soplo haciendo que armas ahora fueran a la chica sombra pero era un clon mientras que la original estaba hincada en el suelo

-Aunque insistamos el resultado será el mismo- Comentó Candy que estaba mirando el suelo como al Yaken Musculoso que estaba dañando otra edificación partiéndola en dos- Ni siquiera ha notado nuestros golpes. Nunca en mi ahora corta vida no había luchado contra una bestia así

La pequeña Matsuri miró con completo enojo a la pobre kajin que estaba con los ojos algo nublados debido a sus heridas. La dokushin apartó a su novia raijin de la kajin y cogió a ésta del cuello como si no le considerada nada pues desde el vamos, la pelirrosa era descendiente de militares que fueron causantes de la muerte de su abuelo como de su padre.

-¡¿Tienes alguna idea mejor, genio?! ¡Todo esto es culpa de tu padre! ¿Dónde carajos se supone que está?

-Matsuri, ratoncito, calmate- La pobre Candy trató de apaciguar a su amada

-¡No Sayaka! ¡No me voy a calmar!- Dirigió su mirada de completo enojo hacia la pobre Karin que estaba mirando de lado, de hecho la pobre kajin no esperaba que en esta situación su padre, el sheriff del pueblo, el que debía proteger a la aldea como dar ejemplo terminara estando ausente sin hacer nada al respecto

Era obvio viniendo de un radical oficial del ejército que solo daba la mano a quienes eran kajin como él pero nunca a otro elemental pues a esas personas las consideraba débiles y ahora con el nuevo gobierno que se cernía- Aunque no todo el público sabía por el momento del dichoso golpe de Estado por parte de los federales liderados por Roxas- ahora se les consideraba solo como salvajes, traidores y criminales contra la patria.

-Lo sabía, no tienes nada que decir- La pequeña pálida soltó a la pelirrosa dejándola sobre el suelo como si no le importase nunca nada de ella- Tu padre es un inútil y lo sabes

-…

Matsuri se levantó rápidamente y le señaló con el dedo de manera bastante incriminatoria mientras que su ceño fruncido ahora cambió a un gesto de completo odio y desprecio.

-¿Sabes qué cabeza de fresa? ¡Desde que te has mudado aquí solo nos has traído problemas! ¡Por tu culpa, el ejército ha metido las narices en nuestra escuela como en la aldea, hemos terminado en un laberinto en el que por cierto mataron a Candy y ahora un puto monstruo que está arrasando todo el pueblo y no hay ningún guardián para detenerlo! ¿Qué será lo próximo? ¿Vas a meternos en lios con tu maldito libro y tu estúpida obsesión con los Cinco Elementos?

Aquellas palabras tan duras de la dokushin eran como flechas que daban en lo más profundo de la mente de la kajin que trataba de luchar contra la pérdida de sangre aunque en cualquier momento ella podría terminar muerta en cualquier momento por la hemorragia. Candy por su parte trataba en vano de calmar a su novia, no la culpaba pues ella vivió una vida dura pero no era para que culpase a Karin de sus desgracias.

-Ojalá nunca te hubiera conocido, Namahono Karin… Me das asco

La pelirrosa alzó una mano que estaba temblorosa a lo que la raijin demostrando su buen corazón unió su mano con la suya para saber de su estado el cual estaba bastante grave, la pequeña pálida trataba de ignorarla aunque recibía una mirada fulminante de su antes rival Remi .

-¿Qué? Tú sabes que todo es su culpa, ¿O no Sombra?

-M-matsuri…Por favor…- Hablaba entrecortadamente la kajin que trataba de moverse sin éxito

-¿Ahora qué quieres Namahono?

-Por favor… Curame…- La pobre ya tenía cerrado el ojo izquierdo sintiendo como sus fuerzas se le estaban yendo en ese instante- Ese Yokai es bastante poderoso, tanto como tú y Candy lo saben… Sus respectivos elementos no tienen ninguna ventaja sobre esa bestia

-…

-Matsuri… Sé que tienes pociones y medicinas y sabes como usarlas

-Por favor Matsuri, tienes que hacerlo- La raijin tomó las manos de su amada dokushin la cual trataba de rechazar la petición de la kajin pero no podía evitarse sentirse vulnerable ante la dulce mirada de la rubia de listones rojos

-Sayaka, no te metas

-Claro que me meto, ella es mi mejor amiga- Aclaró la raijin con un gesto algo serio, cosa que dejó sin habla a la dokushin- Sé qué estás enojada con ella por lo del diario como por lo que le hicieron a tu abuelo y ese asunto de los Cinco Elementos pero no ha sido su culpa

-Yo concuerdo con lo que dice Candy-sama- Irrumpió Remi que estaba viendo como estaba su amiga kajin- Karin-san no tiene la culpa, todo esto ocurre gracias al ambiente como la actualidad en la que estamos viviendo desde aquellos sucesos del Día Zero, quizás todos tuvimos un familiar y lo perdimos pero no es nuestra culpa

-¡AAHHRRGG!- La pobre chica pelirrosa estaba gritando ante el incesante dolor de sus heridas a lo que las dos jóvenes elementales contrarias trataron de auxiliar a su amiga que estaba próxima a perder el conocimiento, la chica sombra presionaba la herida mientras su amor no correspondido trataba de usar su chipote chillón para tratar de darle energía a su amiga

-Rin-chan…

-Estoy bien…- Miró a la negligente dokushin- Matsuri… Ese yokai está destrozándolo todo y yo… Yo puedo ayudarles

-Tú no puedes vencer a un yokai ni de broma. Sólo un soldado con un buen nivel de pelea le…

-Ya lo sé…- Cortó la chica herida- Pero si concentro toda la energía que me queda en un único ataque puedo al menos causarle quemaduras en sus piernas. El yokai tratará de pararse a pesar de las quemaduras, eso nos hará ganar tiempo hasta que llegue algún adulto

-Lo siento, Namahono. Yo no ayudo a terroristas- Respondió así de simple la dokushin que se volteó de espaldas mientras unas manos envolvieron su cintura, era Candy que abrazaba fuertemente a la más bajita que trataba de zafarse, la raijin acercó sus labios hacia el oído de su amada la cual quedó muda mientras un sonrojo le traicionó a los ojos mientras la mahou kage ya llevaba anotado y claro el punto débil de su anterior rival

La chica pálida se volteó de mala manera, apretó sus puños y cerró los ojos. Por la manera en que le gritó se hubiera jurado que era una niñita tsundere, a la raijin le hacía gracia en como actuaba la dokushin. Mientras tanto Matsuri infló sus cachetes y cerró los ojos haciendo una de esas caras graciosas al gritar.

-¡Tú ganas Namahono! ¡Lo haré!- Gritó exasperada- ¡Pero ni creas que lo haré pero no por ti, sino por Pueblo Kuuga!- La pequeña dokushin invocó una bata blanca que le quedaba muy bien mientras que la raijin con la poca magia que le quedaba se transformó en una atractiva enfermera, camiseta blanca hasta las pantorrillas, medias largas hasta esa parte con sujetador y tiara sobre su cabellera larga

Remi al ver aquel atractivo resaltado por ese traje de enfermera se sonrojó aunque la dicha no duró por mucho debido a que el monstruo estaba por destruir otra edificación abandonada a lo que decidió saltar al ataque aunque ella sabía del obvio resultado.

-Como en los viejos tiempos, ¿No?- Dijo la raijin mientras la dokushin lidiaba con su sonrojo aunque eso le causaba algo de nostalgia

-Sí, como cuando jugábamos en el parque- Una pequeña sonrisa asomó en el rostro de la chica pálida pero no debían perder tiempo en la nostalgia pues debían que curar a la kajin que estaba en medio de la convalecencia

Se pusieron manos a la obra, la dokushin comenzaba a sacar de su bolso todos los instrumentos médicos como químicos mientras la enfermera raijin estaba invocando una pequeña camilla con tal de colocar a su amiga y una cobija blanca, usaba su reloj que tenía en su mano derecha en cuya pantalla estaba una especie de termómetro.

-Bien doctora Nezumi, ¿Cuál es su diagnóstico?

-Hemorragia externa y pérdida de sangre

-Excelente observación

-Bien…- La pequeña pálida alistó un tubo de ensayo- Primero hay que limpiar la herida. Sólo aplicaré algo de ungüento de hidrocortisona para recuperar energía y luego una anestesia local para aliviar su dolor durante un rato. El resto lo harán en la clínica. Por suerte me quedan jeringas

-Hablando de eso, ¿No te pinchan cuando metes la mano en la bolsa?

-Un poco, pero estoy acostumbrada

-Bien, trataré de ver su temperatura- La raijin colocó su mano derecha sobre la frente de la kajin pero en eso se alejó mientras se ponía a gritar estilo anime al tiempo que agitaba su mano como si algo la hubiese lastimado

-¡AYAYAYAYAY! ¡RIN-CHAN MALVADA, ME QUEMASTE LA MANO!

-¿Qué pasó Sayaka?- Preguntó Matsuri mirando con preocupación

-Tan solo la toqué y me quemó la mano

-Es bastante obvio- Tomó la mano de su amada y luego miraron a la pelirrosa que estaba respirando agitada como si tuviese pesadillas-En estos momentos Namahono tiene fiebre, cuando un mahou kajin tiene una enfermedad su temperatura corporal aumenta mucho más, lo suficiente como freir lo que sea o causar un incendio devastador a grandes escalas

-Ya que lo dices…- Candy mostró en su reloj que el termómetro acabó de superar más de los 100 grados- Alistaré el algodón mientras tú has el ungüento

-Me quitaste las palabras de la boca- La pequeña pálida alistó pequeño tubo de ungüento mientras la rubia alistaba unas pinzas pequeñas y un pequeño trozo de algodón.

Matsuri sostuvo el algodón mientras Candy tenía el tubo de ensayo dejando que el pedazo entrara al tubo como impregnándose del líquido médico. Ya sacado el trozo, Matsuri se inclinó hacia donde estaba la herida ubicada exactamente en el estómago en forma de una notable X.

-¡AAAAHHHH!- Gritó Karin al sentir el ardor del algodón sobre su herida

-Lo siento, Namahono. He apretado mucho- Se disculpó la dokushin a lo que decidió de manera lenta limpiar la herida mientras Candy le subió la camiseta a su amiga hasta la boca con tal de que la mordiera y de esa manera aguantara el dolor

Luego de unos minutos, la pequeña pálida alistó la anestesia para frenar la hemorragia desde adentro, justo cuando iba a dar el picnchazo de pronto a unos escasos centímetros de la piel la aguja se derritió por completo dejando callada a la dokushin y a su novia.

-¿Qué mier…?

-¡Demonios! No puedo inyectarle la anestesía- Dijo entre dientes Matsuri al ver que la situación les seguía estando en su contra mientras miraba la aguja de su jeringa la cual estaba literalmente partida en dos- Con una temperatura tan alta, lo que ponga se evaporará. No sabía que eso de los mahou kajin fuera tan exagerado, con la fiebre alta que tiene no se puede hacer nada

-¿No hay alguna otra opción? ¿Cómo alguna medicina?- Preguntó la raijin mientras miraba en su reloj que el termómetro estaba a más de 120 grados

La dokushin suspiró haciendo temer lo peor

-Sayaka, me temo que no. Ni siquiera una medicina común con una dosis muy fuerte no puede hacer nada ante eso aunque…- Miró hacia los lados- Habría otra manera aunque no se si sea del todo cierto

-¿A qué otra manera te refieres?- Preguntó la raijin cuya curiosidad la estaba matando

-Una manera de hacerlo sería contraarrestrar su temperatura, algo muy frío. Algo como…

-Un elemental contrario- Irrumpió una joven de cabellera blanca y ojos azules a lo que Candy y Matsuri quedaron sin habla al ver la apariencia de la joven extraña

La chica que estaba presente era una joven de unos 1,57 de estatura, cabellera larga de color plata, sus ojos eran azules celestes como su mirada era infantil. Usaba una especie de vestido azul negro fuerte- el azul que todos conocemos- que remarcaba todo su cuerpo que apenas comenzaba a crecerle el busto.

En ese entonces Remi cayó al suelo y con dificultad se levantó aunque con una dolencia en su hombro, de pronto quedó de piedra al ver detenidamente la figura de la joven extraña haciendo hincapié en sus ojos azules.

-¿Shizu?

-¡¿Qué?!- Las dos jóvenes quedaron con cara de WTF al ver que la joven era nada ni menos que Shizuka, de hecho, cuando la chica sombra iba a ver la camilla en donde estaba su amiga resultó que la cama estaba vacía aunque no entendía esa apariencia física en ella

La supuesta Shizuka decidió caminar a paso digno hacia Karin que ya estaba inconsciente de nueva cuenta, Candy y Matsuri se apartaron dejando que la joven peliplata estuviese justo al frente de la pelirrosa. La extraña joven tomó la mejilla derecha de la kajin mientras la otra mano tocó la frente, en tan solo unos segundos el cabello de Karin se puso blanco y sus dos cuernos negros salieron de su cabeza.

-¿Kenshin-oneesama?

-Te debo mi vida como siempre, Zenki-san

-¿Zenki? ¿Oneesama? ¿Acaso escuché mal?- Candy estaba con una cara de sorpresa sin creerse lo que dijo la suijin a la kajin

-Ni tampoco entiendo a esas dos- Dijo Matsuri que estaba igual de confundida

La suijin estaba de pie mientras una especie de aura blanca de tonos azules emergía de su cuerpo mientras que una de tonos rojos emergía de la kajin, era como si fuera un intercambio entre las dos auras mientras una especie de vapor surgía de ese enlace, las tres chicas quedaron anonadadas ante el enorme vapor que se cernía en el escenario.

-Joven Dokushin, sea lo que hagas, hazlo

La aludida decidió preparar una vez más su anestesía apuntando a la herida del estomago de la pelirrosa pero de pronto quedó en pausa cuando de pronto todo lo que veía ante sus ojos se volvió negro mientras las figuras humanas estaban trazadas como si estuvieran en un pizarrón negro hechos de tiza.

De pronto surgieron unos kanjis dentro de miles de colores rodeando a Karin y a Shizuka, la pequeña Matsuri quedó en shock al ver los diversos símbolos y colores a su alrededor. El kanji kaze (風) estaba en un círculo blanco, el kanji Tsuchi (土) estaba en un cuadrado gris, el kanji Hi (火) estaba en un triángulo rojo, el símbolo Mizu (水) estaba en un rectángulo azul.

El kanji Rai (雷) estaba en un circulo amarillo, el kanji Iwa (岩) estaba en un rombo café, el kanji Suiso (水素) estaba dentro de un circulo azul, el kanji Sanso (酸素) estaba en círculos rojos y azules. Y en el pecho de Karin estaba inscrito de rojo el kanji 暁 el cual estaba resaltando de entre todos los kanji.

Matsuri mientras tanto estaba con el ojo izquierdo sangrando mientras éste estaba de color morado con unas comas alrededor de la cornea. La joven dokushin estaba de piedra al ver algo así y de repente sentía que se estaba mareando, se dirigió la mano sobre sus ojos como si sintiera que todo a su alrededor estuviese terminando en un pizarrón.

La raijin se dio cuenta de lo que le pasaba a su novia a lo cual con preocupación se le acercó a ella con tal de saber su estado.

-Ratoncita, ¿Estás bien?... Dime algo

-¿Pero qué demonios estoy viendo?- Comenzaba a tambalearse mientras le temblaba las rodillas

-Matsuri, ¿Qué te pasa?... Tu ojo…- La joven peliazul del parche también se daba cuenta de como se sentía la joven dokushin que en menos de nada miró con algo de tristeza a la raijin y luego a la kage- Sombra, tienes que darle en pinchazo… ¡Rápido!- Tan pronto como lo dijo se desmayó en los brazos de Candy la cual no dudó en atraparla justo cuando caía al suelo

-Matsuri… ¡Matsuri! ¡Amor, ¿Estás bien?!

La chica del parche mirando que la pequeña pálida tenía una jeringa en menos de nada tomó el elemento y decidió introducir el pinchazo inyectando la anestesia en plena herida en forma de X. Cuando ya había logrado inyectarle la anestesia, en menos de nada la pelialbina de ojos rojos empujó a la chica sombra y saltó a metros de las demás chicas, Shizuka se había desmayado sobre el suelo mientras que Remi fue a auxiliarla.

Karin una vez más gritó de dolor hasta llegar un punto donde se revolcó en el suelo debido al dolor hasta quedarse en cuatro patas llegando a gruñir mientras una especie de aura completamente roja comenzó a emerger de su cuerpo. La joven estaba en cuatro patas cuando de su espalda unos huesos salían de su columna vertebral, de hecho los huesos de su espalda emergían hacía arriba y una cola surgía de su trasero simulando la cola de un reptil.

Sus ojos estaban rojos intensamente mientras sus mejillas tenían rayas en la mejilla, su cabello se volvió rojo y sus ojos cambiaron a verde mientras que sus cuernos seguían siendo negros, el aura rojo formaba la figura de un dragón de Komodo. Las tres chicas estaban sin habla ante ese extraño suceso como la ahora extraña apariencia de Amazon.

-¿Qué pasa? ¿Qué es este ki rojo?- Preguntó Candy que estaba sorprendida ante el poder desplegado de su amiga y líder- ¿De dónde está sacando ese poder? ¿Y que son esas cosas sobre su espalda?-

-Candy-sama… No lo sé, sinceramente no lo sé- Respondió Remi que estaba sin nada que decir al respecto- Es como si Karin-san se convirtiera en una especie de reptil

-GRR… ¡GUUUUAAAAUUUU!- Comenzó a gritar la pelirroja demonio mientras ahora su aura rojo comenzaba a expedir fuego haciendo que las dos chicas cargando a las dos pequeñas cayeran volando sobre el suelo

-¡AAAAMAAAAZOOON!- Gritó la chica demonio que se puso de pie e hizo una X con sus manos como si estuviera en posición de ataque

-N-no lo entiendo… ¿Acaso Shizu-chan la volvió loca o algo así?- Exclamó Candy al ver la nueva transformación de Karin la cual era muy diferente a la anterior

-No lo sé pero su cuerpo como su aura están irradiando una energía vital bastante como para hacer arder al planeta- Remi estaba aterrorizada al ver aquella figura de Dragón de Komodo que se formaba alrededor del cuerpo de su amiga

La chica demonio alzó la mano derecha mientras de la nada una especie de bolas rojas y azules estaban reuniéndose en la mano alzada como si tratase de reunir una especie de bola de energía de color purpura.

-¡¿Qué demonios le ocurre a Rin-chan?! Parece como si tratara… De crear una bola de energía para destruir al yokai- Exclamó la raijin al ver que su amiga tenía reunida una enorme bola morada grande lo bastante para destruir una ciudad

-Es extraño pero esa apariencia y esa transformación…Están fuera de toda lógica…- Opinó la kage que seguía aferrando a su pequeña amiga sobre su cuerpo

Ahora con Karin, la ahora chica demonio estaba al fin estaba reuniendo una bola de energía de color morada algo grande casi como una especie de Mini-Genkidama la cual lanzó hacia el monstruo que estaba en pausa como esperando esa ráfaga que de manera lenta se dirigió hacia el yokai el cual comenzó a desintegrarse completamente mientras hizo contacto con el ataque, el lugar comenzó a iluminarse de amatista y naranja.

Después se oyó una explosión mientras el impacto y la forma eran de una especie de bomba nuclear, en eso Ginpachi que luego de derrotar a un secuaz como a un sequito de máscaras de hierro cayó al suelo ante el temblor producido por el choque de la genkidama oscura, vio en medio de las edificaciones algo brillante tirando a color rojo, Hijikata a lo lejos se paró mientras veía a lo lejos aquella luz roja.

-Una luz roja… Debe ser el sheriff

Después de eso toda la ciudad fue iluminada de blanco que duró unos minutos hasta que finalmente, en aquella escena de edificios destruidos estaba una sola figura tirada en el suelo con una cicatriz de X en su pecho, una joven de cabellera rosa estaba tirada en el suelo estando inconsciente como si no se pudiese mover.

Mientras que del monstruo que invadió la aldea, sólo quedaba nada…

Karin había logrado salvar la aldea y también se consolidó como la persona más fuerte del pueblo e incluso superando de manera controversial e increíble a su propio padre… Su leyenda apenas estaba comenzando…

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¡YA VOLVEMOS CON MAJOKKO FIVE!