Los dos ejércitos chocaron espadas,flechas y garras se enfrentaban,Percy con Riptide luchaba con un fomore, Piper, Annabeth y Reyna se enfrentaban a un Fachen particularmente grande la hija de Bellona distrajo al monstruo mientras las otras dos lo herían.
América y Canadá masacraban a un buen número de Fomores ¿quién iba a decir que el tímido canadiense fuera tan aterrador? Ivan,Yao y Arthur pulverizaban a varias Dracenae, Alemania y las dos Italias se enfrentaban a hadas oscuras como podían lanzándoles tomates y atacándolas con sus espadas.
Jason luchaba contra una Dracaenae, Clarisse con su lanza eléctrica electrocutaba a unas empousa mientras Leo como una supernova achicharraba a algunos centauros Nuckelavee.
—¡Toma esa! Sois más horribles incluso que tía Rosa—luego miró el muro y las puertas que daban al interior del armatoste y se le ocurrió una idea—¡Escocia, Irlanda!—los dos se volvieron hacia él—Escuchad necesito vuestra ayuda tengo una idea—se la dijo rápido y éstos expresaron incredulidad.
—¡¿Qué dices?! ¡eso es peligroso!—
—Es una buena oportunidad así podremos matar a muchos y poder entrar— las dos naciones negaron con la cabeza pero cedieron a regañadientes ,rezaban para que el plan de Leo funcionara.
Leo montado en su dragón Festus voló por encima de los dos ejércitos esquivando lanzas, bolas de fuego y hechizos como podía pero con la distracción de sus amigos pudo volar sin problemas se acercó todo lo posible a las puertas.
De repente un rayo gris salio disparado hacia ellos Festus lo esquivó por poco.
—¡¿Qué demo...?!—exclamó, delante de las puertas había una mujer vestida de negro con runas tatuadas en su piel, sus manos brillaban preparándose para lanzar otro hechizo. A su lado había tres hombres vestidos de negro como las fuerzas especiales pero llevaban espadas y sus rostros los tapaban una máscaras, una tenía una expresión maliciosa, la otra de rabia y otra en forma de cráneo.
—Carman—dijo Percy reconociendo a la diosa que vio en su sueño,y los que estaban con ella eran seguramente sus hijos.
—Jason vamos a ayudarles—los dos en sus caballos se apresuraron a socorrer a Leo y Festus,pero uno de los enmascarados a una velocidad supersónica se plantó delante ellos. Jason a duras penas consiguió parar la espada del enmascarado con Gladius.
Carman les dio una sonrisa helada—Ahora podremos vengarnos de vosotros despedíos de vuestros amigos—en ese momento su mano formó una gran bola de oscuridad, fuera lo que fuese no era nada bueno.
Leo intentó desviarse a otro camino pero otro de los hijos de Carman se lo impidió con una cuerda de energía negra que sujetaba una de las patas del dragón mecánico. Percy también estaba luchando contra otro de los hijos de Carman y no sabía que hacer,la diosa estaba punto de lanzar la bola cuando un rayo verde impacto en el pecho de Carman la diosa con un grito horrible voló hacia atrás y chocó contra las puertas.
Aquello fue suficiente para distraer a los tres hijos Festus les lanzó un chorro de fuego junto Leo al que lo sostenía con una cuerda este lo soltó y retrocedió. Jason salto de la grupa de Tempus y le empaló la espada en el pecho haciendo que se desintegrara.
El que peleaba con Percy se lanzó contra Jason pero no llegó lejos ya que Percy no le dio oportunidad,Blackjack lo golpeó con sus cascos,y Percy le clavó la espada en el cuello. Miró abajo y vio que Leo se estaba encargando del otro, Festus atacaba con sus garras y éste se defendía con la espada y hechizos pero no se dio cuenta de que Leo se había bajado del dragón con el martillo preparado,le lanzó una tarántula de metal al otro. Lo partió por la mitad hasta que éste acabo partido en dos por Leo.
Pero para su incredulidad, de los restos de los tres empezaron a recomponerse hasta que los tres volvieron a estar de pie.
—Maldición—dijo Jason, iba a ser más difícil de lo que creía pero los tres de repente se pusieron a arder hasta que quedaron reducidos a cenizas. Oyeron un grito horrible en las puertas,Carman se puso de pie mientras un aura oscura y como un torbellino la rodeaba, las runas dibujadas brillaban en su piel.
—¡TÚ MALDITA BRUJA!—
—Lo que te mereces arpía—se volvieron hacia la voz, sonriendo y sosteniendo dos antorchas mientras su imagen se doblaba en tres personas estaba Hécate.
La diosa se volvió hacia los semidioses—Gracias distrayendo a los hijos de esa mala bruja pude destruirles, el fuego de mis antorchas impedirán que vuelvan en un pequeño tiempo—
Carman la miró con odio—Te destruiré bruja mediocre—
—¿Mediocre? Exageras, al menos no soy una vergüenza usando una magia tan corrupta para hacer maldades Carman,este es tu fin—
Dicho eso ambas brujas se enzarzaron en una lucha lanzándose hechizos y cuando estos chocaron formaron una gran explosión. Aprovechando la situación Leo junto Jason y Percy se subieron en sus corceles y se acercaron a las puertas cuando estuvieron lo suficientemente cerca Leo sacó un objeto, una especie de botella de vidrio que contenía fuego.
Los ojos de Percy y Jason se abrieron de par en par fuego griego pensaron a la vez. Con una sonrisa a lo joker Leo lanzó la botella al otro lado de las puertas desde arriba y se apresuró a volver con ellos. Los tres no perdieron tiempo y se fueron de allí lo más rápido que pudieron.
Estaban acercándose a la batalla cuando una gran explosión que sonaría alrededor de diez kilómetros ésta fue tan grande que muchos cayeron al suelo por la fuerza de la explosión, vieron cómo las puertas quedaron destruidas y sin protección. Los monstruos no tuvieron tiempo de reorganizarse ya que una lluvia de flechas de plata los alcanzó matando a varios,se escuchó de fondo un cuerno de caza.
Leo nunca se había alegró tanto de ver venir a las cazadoras Artemisa, liderando el grupo estaba Thalia con su aterrador escudo y su lanza hacia que incluso los centauros monstruosos retrocedieran aterrados.
—¡Cazadoras ahora!—ante la señal de su teniente lanzaron otra ráfaga de flechas. Viéndose casi vencidos los monstruos escaparon en dirección hacia la fortaleza mientras les pisaban los talones.
Los tres semidioses desde el aire los atacaban hasta que el ejército Fomore se metió dentro,estaban apunto de entrar cuando horrorizados vieron algo extraño.
De las paredes,el suelo y los escombros de la puerta empezaron a formarse venas y de ellas salió sangre y ésta con gran rapidez cubrió la superficie dañada donde empezó a formarse de nuevo.
—¿Qué? —Annabeth, nunca había visto una edificación así.
—¡Mirad!—dijo Hazel,la sangre no solo cubría la superficie si no también los cuerpos de los monstruos que habían matado. Paso por sus pies, asqueándolos, se apartaron la sangre fue cubriendo los cadáveres. De repente los cuerpos empezaron a moverse y volvieron a la vida completamente curados.
—Dioses—dijo Thalia, así no acabarían nunca.
Carman sonrió—Esta fortaleza guarda más sorpresas—
Hécate entrecerró los ojos hacia ella se volvió a los semidioses—Esto es magia negra la fuente de su poder tiene que estar en el interior de la fortaleza si lo destruís ya no se podrá regenerar ni resucitar a los que lo habitan—
Sin perder tiempo fueron a las puertas antes de que se regeneraran, Isla lo miró preocupada al ritmo que se regeneraban no llegarían a tiempo.
—¡Apartaos!—dijo una voz
Se volvieron y allí estaban Zeus, Poseidon y Hades los tres tenían sus armas brillando y listas para descargar su poder. Sabiendo lo que iban a hacer se apartaron mientras los tres dioses lanzaron una ráfaga de poder a la puerta la explosión fue tan grande que de no ser por una barrera que los protegió estarían volatilizados.
Cuando el polvo se disipó vieron al que los había protegido de la explosión Lugh usando sus poderes sonrió asintiendo hacia ellos miraron hacia las puertas. Éstas estaban destruidas de nuevo pero antes de que pudieran regenerarse Lugh dibujó unas runas en el suelo murmurando palabras después de eso la sangre empezó a ir más lento ralentizando la regeneración.
Entraron por fin en la fortaleza donde fueron recibidos por más monstruos y otro titán éste iba encapuchado vestido como un cazador,llevaba cuchillos de caza en el cinturón y un carcaj repleto de flechas y su arco negro pulido estaba en su mano con cuatro flechas listas. Con una habilidad sorprendente disparó las fechas acertando a cuatro semidioses justo en la frente
Lugh lo miró y maldijo—Lelantos—
—El titan de la caza—dijo Annabeth sorprendida.
Lelantos volvió a sacar flechas y colocarlas en el arco esta vez apuntando a Percy y sus amigos sabían que esquivar las flechas del titan era prácticamente imposible. Pero antes de que se les ocurriera algo una lanza voló en dirección a Lelantos quien lo esquivó y en su lugar disparó todas las flechas a su atacante que resultó ser Ares. El dios de la guerra junto a Clarisse bloquearon las flechas con sus escudos éste sonrió al titan, que sacó sus cuchillos de caza.
—Si alguien va a matar al mocoso seré yo—con eso los dos se enzarzaron en una encarnizada batalla mientras Clarisse junto a Chris peleaban contra unos Telekines.
El castillo se convirtió en un campo de batalla,los Olímpicos restantes llegaron junto a los demás Tuatha Dé Danann Epona en su caballo arroyaba a los monstruos y Lugh luchaba a diestra y siniestra. A su lado estaba Poseidon y Zeus con su rayo fulminaba a los monstruos que se encontraban en el aire mientras que Hades con su yelmo de oscuridad hacía de las suyas y complicaba las cosas a los fomore y antes de que éstos tuvieran idea se encontraban muertos. Dagda junto Atenea peleaban con dos Fomore,enormes de armaduras rojas,que llevaban unas espadas de púas mientras Hermes y Hefesto se enfrentaban a los hijos de Carman que se habían regenerado de nuevo.
De repente la fortaleza entera empezó a temblar como si sufriera un terremoto Percy perdiendo el equilibrio se habría caído al mar de no ser por un pegaso negro.
—Gracias amigo—
—Ten cuidado jefe—
—¿Que está ocurriendo?—preguntó Ludwin con su espada manchada de sangre mientras ambas Italias agotadas se paraban a su lado.
Percy notó la magia aumentando a un nivel demasiado alto miró en la torre donde estaba la sala del trono y se dio cuenta que esa zona en particular brillaba más, Mael debía estar allí ya que no lo vio en la batalla. La fortaleza como un rompecabezas gigantesco empezó a retorcerse y moverse desplazando torres hasta que dio forma a una cosa completamente distinta.
—¡Jefe mire! ¡se ha convertido en un monstruo!—
Percy miró y no creía lo que veía, y los demás estaban igual algunos de ellos miraban aterrorizados.
—¡¿Qué demonios!?—
