—Buen viaje. Señor. —dijo el oficial haciendo un saludo militar desde el interior de la vaina. —Lo veré dentro de la simulación.

El Capitán Simmons respondió al saludo y dió un paso atrás mientras la puerta se cerraba automáticamente casi sin hacer ruido. Las vainas eran completamente herméticas y no poseían ventanas que permitieran ver a su ocupante desde fuera; estaban diseñadas para sobrevivir incluso a descompresiones explosivas y mantener a quien estuviese en su interior vivo hasta que pudiese llegar un posible rescate.

El enorme cilindro que albergaba al oficial se retrajo lentamente y desapareció dentro de la pared ante la mirada atenta del Capitán. Solo quedaba una vaina abierta y lista para recibir a su futuro ocupante una vez que comenzara el Gran Salto.

El Oficial Ushida era el último de los tripulantes del Puente de la Macross 41 en entrar a su vaina. El enorme recinto en donde se gestionaba toda la operación de la Flota de Emigración quedó casi en silencio mientras el solitario Simmons caminaba junto al silencioso radar situacional y se sentaba en su silla de Capitán.

—Aurora. —llamó.

El holograma de la oficial Aurora apareció de inmediato frente a él. —A sus órdenes Capitán. —anunció la IA haciendo el saludo correspondiente mientras se colocaba en posición de firme.

—Reporte.

—La ocupación de las vainas ha alcanzado el 89% —afirmó la IA. —Los preparativos avanzan según las proyecciones estimadas, no se esperan cambios significativos en las fechas fijadas. —informó.

—Por fin algo de progreso. —suspiró el hombre. —¿Han podido regularizar la logística de los docks de amarre?

—Afirmativo. En este momento ya no quedan más naves en vuelo alrededor de la flota. Quedan algunos preparativos de última hora para asegurar las últimas naves atracadas, pero nada que ocasione retrasos significativos.

El Capitán confirmó aquello dando un rápido vistazo al radar holográfico. En aquel momento la flota se había reducido a la Macross 41 y la enorme estructura colonial acoplada al poderoso portanaves de batalla. Todas las fragatas y corbetas que componían la defensa de la Expedición (Unas cuarenta naves en total) estaban ahora ancladas a la Colonia como pulgones adheridos a una enorme hoja meciéndose al viento.

Aquella también era algo innovador en materia de desplazamientos por el medio FOLD en la Galaxia. Generalmente cada nave de la flota creaba su propia burbuja WARP y por medio del efecto Klauss-Mendel, al igual que sus contrapartes de agua y jabón, poseían la propiedad de coalescencia en una burbuja masiva que podía abarcar la flota entera y, en caso de la falla de alguno de los reactores, podía mantener a la nave en problemas dentro del medio dimensional de forma segura.

Pero el efecto de unir varias burbujas tenia una pequeña desventaja; cada burbuja emitía una resonancia ligeramente diferente que, si bien en un salto de duración normal no creaba demasiados problemas, en periodos largos de viaje podía llegar a causar una diferencia que crecía exponencialmente a medida que lo hacía la energía para mantener el FOLD en movimiento.

La Flota 41 necesitaba entonces de una única burbuja para lograr El Gran Salto que los científicos del Consorcio Macross aseguraban que era perfectamente posible y que ya había sido exitosamente probado con drones en procedimientos FOLD superiores a los tres meses de duración.

La representación holográfica de la flota mostraba ahora todas las naves ancladas y formando parte de una misma superestructura monumental. Todos viajarian juntos en una sola burbuja.

—Solo queda una situación por regularizar. —informó la IA desplegando una ventana frente a su Capitán en donde apareció el esquema de una nave en Tres Dimensiones. —Se trata de un Drone Minero Clase Apis ID #T7647 actualmente anclado en el Dock 26B.

Simmons frunció el ceño ante aquello. —¿Qué sucede? —preguntó.

—Una situación irregular. Se trata de una nave que ingresó al Dock principal sin la autorización apropiada y en violación al protocolo de tránsito de carga de la flota. Mis registros indican que le fué asignada una Identificación que no corresponde al tipo de nave y carga que transporta.

—Eso es una falta grave. —dijo Simmons. —¿Adulteraron la ID del Drone?

—Afirmativo. Probablemente para desviar a la nave de su destino original y que fuera anclada aquí.

—Busca la Nave Factoría a donde originalmente tenía que ir esa cosa e informa a la Policía Militar; quiero al Capitán de esa nave en custodia lo más pronto posible para que nos dé una "explicación" de lo sucedido. —exigió el Capitán. —Nadie va a saltar los protocolos de seguridad en mi flota.

—A la orden, Capitán. —respondió la IA cerrando con un movimiento rápido de la mano la ficha de la nave en cuestión. —¿Que desea que haga con el Drone #T7647? —preguntó.

—Purga la carga sin procesar y lanzala por una escotilla al espacio… no tenemos tiempo para enviarla a las refinerías y de todas formas ya están todas ancladas y cerradas.

—Entendido. —respondió Aurora moviendo las manos para activar otras ventanas. —En estos momentos no hay personal disponible de logística en el área de atraque donde se encuentra anclado #T7647. —informó.

—¿Puedes hacerlo en forma automática desde aquí? —preguntó Simmons.

—Afirmativo. Una vez que la flota esté en modo automático podré operar toda el área de logística en forma remota.

—Excelente. ¿Algún otro asunto que tratar en la nave?

—No Señor. —aseguró la IA

—Bien. Establezca un canal directo de comunicación con el Alto Mando. —ordenó el hombre. —Es hora de dar nuestro último reporte al Vicealmirante Hughs.

—De inmediato.

Aurora preparó el enlace de comunicaciones encriptando el canal mientras el sistema de comunicaciones creaba el enlace dimensional en la Red Galáctica. Una vez que las credenciales estuvieron establecidas y la conexión fué asegurada por los algoritmos de la IA, la pantalla holográfica se desplegó delante de Simmons para iniciar la llamada.

El Capitán se puso de pié y saludó a la pantalla en el momento que la imagen de su superior apareció en la misma.

—Capitán Abraham Simmons reportandose desde la Flota de Emigración Experimental 41. —anunció.

La persona del otro lado de la comunicación era por supuesto el Vicealmirante Samuel B. Hughs y se encontraba sentado tras su escritorio en una oficina exquisitamente decorada. Era un oficial de alto rango en las fuerzas y su despacho era evidencia del poder que ostentaba en la flota. —Capitán Simmons, que agradable sorpresa. —dijo mirando la pantalla. —En descanso.

—Los preparativos para el Gran Salto están completos. —Informó Simmons bajando el brazo. —La Flota 41 entrará en modo autónomo de forma inmediata y comenzaremos la cuenta atrás en cuanto los sistemas de navegación culminen con la telemetría final.

—Excelente… y si no me equivoco bastante antes de tiempo. —observó el hombre en la pantalla.

—En efecto, mi equipo localizó una ruta segura que nos permitirá ahorrar varios meses de viaje. —explicó con orgullo Simmons.

—Espléndido. El Alto Mando estará encantado con las novedades del proyecto. —respondió el Vicealmirante. —Estas noticias probablemente sirvan para acallar en algo a los idiotas que han estado hablando en el consejo científico.

Aquel comentario cayó como un balde de agua fría. Simmons no cambió de expresión pero sus ojos brillaron por un momento de ira.

—La mala prensa no ha cesado del todo. —continuó explicando el hombre con tono sombrío. —Ni las burlas.

Simmons no respondió pero sabía perfectamente a lo que se refería su superior.

—Una flota de Inmigración compuesta mayoritariamente por Gamers, NEETS e Hikikomoris… somos el hazmerreir de toda la flota. ¿Lo sabía usted, Capitán Simmons? —preguntó.

—Los civiles son civiles. —respondió sin pestañear el Capitán. —Son voluntarios para el proyecto de Conciencia Simulada de Larga Duración. Lo que diga la prensa no es de mi incumbencia.

—Pero debería serlo. —señaló el hombre. —Los asesores de ciencia y tecnología que dictan hacia que proyectos se destinan los recursos son fácilmente influenciados por esa prensa que usted desprecia.

—Mi campo de batalla es el espacio. —respondió Simmons. —No los despachos de los contadores.

—Buena respuesta, Capitán. —respondió pensativo el Vicealmirante. —Pero no es suficiente; no si queremos asegurar la supervivencia de este proyecto y doy gracias a Dios que pudimos usar ese juego de mierda para convencer a tantos civiles como para llenar una nave colonial. Realmente no envidio su posición, Capitán.

—Es un orgullo para mi estar al mando de esta flota, Vicealmirante Hughs. —aseguró el Capitán Simmons. —Y mi trabajo es proteger la vida de esos civiles durante el Salto. —agregó.

—Y estoy seguro que hará un excelente trabajo. —respondió el Vicealmirante Hughs. —Por cierto; ¿Cómo está su hija, Capitán? La última vez que la vi aún estaba en la academia.

El Capitán Simmons respondió sin alterar su tono de voz. —La Teniente O'Higgins se encuentra desempeñando sus tareas de forma satisfactoria en su Escuadrón asignado. —informó.

—Es una pena que una joven tan talentosa desperdicie su linaje militar a los mandos de un simple caza. —dijo el Vicealmirante. —La era de los pilotos de combate ya ha quedado en el olvido.

—Señor. —dijo Simmons. —Nuestros pilotos de combate son el orgullo de la flota y su disciplina y profesionalismo son valores que no pueden ser tomados a la ligera.

El hombre de la pantalla suspiró. —Capitán. —dijo inclinándose sobre el escritorio de caoba. —¿Ha visto recientemente los informes de rendimiento de las tropas?

—Si Señor. —respondió Simmons. —Estoy al día con la información referente a nuestras capacidades militares en todos los frentes.

—Entonces sabe que el porcentaje de derribos asistidos por unidades autónomas es muy superior al de los pilotos "convencionales". —afirmó. —Y no se trata de algo nuevo… desde hace más de diez años que la tendencia continúa en esa dirección entre todas las ramas de la fuerza.

—La asistencia al piloto aumenta la probabilidad de alcanzar objetivos. —respondió el Capitán. —Pero la tarea de un piloto de combate no es solo acertar blancos.

El Vicealmirante Hughs sonrió desde detrás del escritorio. —Los tiempos cambian, Capitán. —dijo. —Y las estadísticas no están hablando a favor de los pilotos de combate… tal vez usted y yo estemos ante una de las últimas generaciones.

—Es posible. —coincidió Simmons. —Pero este tema ya se discutió antes en la milicia y siempre se llegó a la conclusión de que una máquina nunca puede reemplazar por completo a un ser humano, solo complementarlo y ayudarlo en su tarea.

—Ya veremos. —respondió Hughs enderezandose en su sillón. —¿El próximo reporte será desde dentro de la Simulación, supongo?

—En efecto. —respondió el Capitán. —Una vez que iniciemos El Salto enviaré un reporte con la telemetría e informes de todos los sistemas que recolectaremos durante la etapa final del procedimiento.

—Excelente, entonces le deseo un buen salto, Capitán. —dijo el Vicealmirante haciendo un saludo militar.

—Gracias, Señor. —respondió el Capitán contestando el saludo. —Simmons fuera.

La pantalla se apagó y el puente de la Battle 41 volvió a quedar silencioso mientras Simmons volvia a sentarse en su silla de Capitán a la vez que se masajeaba las sienes cansadas. Aurora había permanecido a su lado pero fuera del alcance de la transmisión de video y se acercó inmediatamente apenas hubo terminado la misma. —¿Se encuentra bien, Capitán? —pregunto.

—No. —respondió el hombre. —Para nada, pero como me encuentre yo no importa en absoluto. ¿Entiende?

—Si Señor. —respondió la IA.

—Perfecto… ya es hora, puedes tomar el control de la flota.

—Entendido. —respondió Aurora haciendo un saludo. —La Flota 41 entra en modo automático efectivamente a partir de este momento.

Las luces del puente cambiaron a un tono azulado y bajaron de intensidad. Las terminales de operación, una docena de puestos de comandos equipados con terminales de procesamiento para las diferentes estaciones de combate de la nave se iluminaron y representaciones holográficas de sus ocupantes aparecieron en los sitios vacíos.

—Casi como fantasmas. —murmuró Simmons mirando aquellas imágenes etéreas que lo rodeaban.

Aurora tardó quince minutos en culminar el proceso y cuando finalmente todos los sistemas devolvieron confirmaciones en verde, la IA se volvió hacia su Capitán. —La Flota 41 está en modo automático. —dijo. —Todos los sistemas en verde y listos para la operación.

—Excelente. —dijo el Capitán Simmons levantándose de la silla. —Lo dejo todo en tus manos.

Aurora se apartó un poco y dejó que el hombre caminara junto al globo. —¿Desea que le informe de la situación a intervalos regulares o solo ante situaciones imprevistas? —preguntó.

—Deme un reporte cada dos horas. —ordenó el hombre. —Estaré en mi oficina mientras tanto.

—Entendido.

El Capitan Simmons salió del puente de mando de la Battle 41 dejando a la IA sola en el medio del mismo. Aurora esperó a que la puerta se cerrase tras lo cual se volvió hacia los enormes ventanales de vidrio a contemplar el mar de estrellas frente a ella.

—«Interesante» —Pensó mientras abría la ficha del Capitán Simmons y de inmediato varias páginas con observaciones fueron agregadas a su base de datos. Un resumen era particularmente interesante y de interés para esta historia:

"La incomodidad del Capitán Simmons ante el interés del Vicealmirante Hughs por su hija fué evidente. No solo su presión arterial y ritmo cardiaco se elevaron de inmediato ante aquella observación, también se detectaron una media docena de enzimas y hormonas relacionadas con la ira y la preparación del instinto biológico del combate.

El pico de esta actividad hormonal llegó en cuanto el Vicealmirante mostró su decepción ante la carrera elegida por La Teniente O'Higgins, pero un análisis lingüístico y del Comportamiento Humano señalan que hubo un segundo significado tras esas palabras… ¿Una indirecta hacia el Capitán Simmons tal vez? ¿A que se refirió Hughs cuando habló del "Linaje" militar? ¿Se refería a la posibilidad de que la Teniente O'Higgins estableciera lazos nupciales con otro integrantes de las fuerzas armadas para mantenerlo? ¿Acaso no era el hijo del Vicealmirante Hughs de la misma edad que la Teniente O'Higgins…?"

Aurora invocó la base de datos y buscó la información sobre el hijo del Vicealmirante Hughs. La ficha apareció delante de ella y la IA sonrió al comprender hasta que punto todo aquello estaba interconectado.

Ian A. Hughs. Aquella era la misma persona que había protagonizado el incidente de la Academia de Oficiales en La Tierra que, eventualmente, haría que Joyner se uniese al proyecto de la flota 41.

—Vaya vaya. —pensó la IA. —¿Es esto lo que llaman "destino"? —se preguntó mientras cerraba la ficha de Ian Hughs y volvía a abrir la de Simmons para agregar aquella información extra.

Sin embargo pronto dejó de escribir. Aquello era parte de su rutina para comprender la motivación humana y poder responder mejor a su interacción con los humanos a bordo de la Flota 41, pero esos informes eran internos y nadie, ni siquiera los ingenieros que la programaron tenían acceso a ellos, además tenía cosas más importantes de que ocuparse.

Primero tenía que ocuparse del asunto del Drone #T7647. Las órdenes del Capitán eran simples pero lanzar carga al espacio desde una escotilla requería de cierta burocracia administrativa previa. Su rango en la flota le permitirá autorizar cualquier tipo de orden logística por lo que producir las peticiones, enviarlas a sí misma y aprobarlas solo demoró una fracción de segundo.

Una vez que el papeleo estuvo archivado utilizó las cámaras de video del enorme hangar para localizar la nave en cuestión.

El Drone clase Apis estaba anclado en el Dock 26B, un sector destinado a naves de carga y de logística en general. Lo primero que hizo Aurora fué buscar la grúa más cercana equipada con las plumas adecuadas para aquel tipo de carga y una vez que revisó los pasos previos a su puesta en marcha, comenzó a moverla lentamente hacia donde se encontraba el Drone.

La grúa era gigante y, por supuesto, extremadamente lenta. Se trataba de una grúa-puente que se movía por medio de rieles a cada lado del enorme Dock de anclaje y tenía una enorme capacidad de carga en las seis plumas que colgaban de gruesos cables de acero reforzado. La estructura se movió por encima de #T7647 y se detuvo en silencio mientras los poderosos motores de las bobinas en donde se enrollaban los gruesos cables se ponían en funcionamiento.

Aurora tomó momentáneamente el control del Drone y desactivó los anclajes magnéticos de la bodega de carga. Toda la parte trasera de la nave quedó libre con un sonoro "¡Clac!" y la grúa comenzó a hacer descender las plumas hacia la pieza de equipo, ahora completamente separada de la nave.

El procedimiento demoró varios minutos. Aurora no sabía el peso del material que transportaba el Drone por lo que tuvo que usar los sensores de la grúa para ajustar el balastro de la misma y mover la enorme bodega con total precisión hasta elevarla varios metros por encima del Drone. Una vez que la misma estuvo asegurada y los sensores de seguridad mostraban indicaciones dentro de los parámetros normales, Aurora comenzó a mover la grúa lentamente hasta la escotilla mas cercana que se podía acceder desde una posición vertical.

Todo el procedimiento demoró mas de media hora pero finalmente la enorme bodega del Drone fué colocada con precisión sobre la compuerta. Las luces de seguridad se encendieron y mientras las sirenas anunciaban la apertura de la misma al compás de las balizas giratorias, las enormes compuertas de acero de un metro de espesor comenzaron a separarse lentamente.

La grúa volvió a ponerse en funcionamiento y la bodega de carga fue bajada hasta la escotilla lentamente ante la atenta mirada de las cámaras de seguridad que monitoreaban el procedimiento desde la propia grúa.

Una vez que la pieza de equipo fuera depositada dentro de la escotilla los anclajes de la grúa fueron liberados y retraídos rápidamente. Aurora entonces comenzó a cerrar las enormes compuertas mientras activaba el siguiente paso de la operación.

Una vez que la compuerta se cerró con un estruendo la gravedad artificial fué desactivada en el interior de la misma. La bodega de carga del Drone no tenía medios de propulsión propia por lo que no podía dejar la esclusa sin ayuda de un remolcador o grúa que lo impulsase, pero Aurora no lo consideró necesario y en cambió decidió utilizar la fuerza de descompresión del aire que había dentro de la esclusa para expulsar la pieza de equipo lejos de la nave.

Desactivó el sistema de descompresión automático y simplemente abrió las puertas exteriores para que la atmósfera escapase libremente al espacio.

Su plan funcionó de maravillas y en cuanto todo el aire escapó rápidamente por la escotilla, la enorme bodega de carga comenzó lentamente a moverse en la misma dirección. El proceso demoró unos diez minutos más y solo cuando la pesada pieza de equipo se hubo alejado un centenar de metros del casco de la Colonia entonces Aurora comenzó a cerrar la compuerta.

La IA escribió un informe detallando la operación y lo archivó en el sistema de logística de la nave. Una vez que la grúa hubiese vuelto a su posición original y los procedimientos de apagado estuvieran realizados, las luces del enorme hangar se apagaron y Aurora dió por terminado el trabajo. Tenía que dedicarse a un centenar de tareas más alrededor de la flota y todas eran igual de importantes que esa, por lo que su atención pronto se dirigió hacia otro lado de la nave, ajena a las consecuencias de lo que acababa de hacer y de lo que supondría para el futuro de toda la flota 41.

Dicen que no hay "Si" en la historia, por lo que realmente no sabemos que hubiese pasado si las cosas se sucedian de forma diferente. ¿Quién podría saberlo? Tal vez de haber sido un técnico humano el que hubiese supervisado aquella operación hubiese notado, al levantar la bodega de #T7647, el poco peso que poseía para estar completamente cargada de mineral sin procesar, o tal vez si una nave de remolque se ocupaba de remover dicha pieza de la esclusa, su piloto hubiese notado el enorme agujero perfectamente circular de cinco metros de diámetro que había aparecido en el piso de la misma y, que por la posición de las cámaras de monitoreo de la grúa desde las alturas, quedaba completamente oculta a la supervisión de Aurora.

Como sea, ahora aquella pieza de equipo se alejaba de la Flota 41 girando lentamente sin que nadie hubiese notado nada extraño, ajenos a la terrible tragedia que estaba a punto de desatarse por los azares del destino.