Las primeras luces del día hicieron que Raven Reyes se reclinase hacia atrás apoyando la espalda de una de las paredes cercanas a la enorme cristalera de una de las casas francas que el Departamento de Policía de Scranton Crow ocupaba no muy lejos del centro de la ciudad.
Cuando vio aparecer a Clarke por la puerta se llevo la cargada taza de humeante café a los labios y cruzo uno de sus brazos sobre el pecho. Algunos de sus compañeros infiltrados ya estaban allí vestidos de paisano y dispuestos a soportar una vez más la charla del jefe que como siempre era pura fanfarronería y ademanes de la vieja escuela, todo experiencia, rudeza y brusquedad.
—Llegas tarde —comentó Raven por lo bajo a su compañera de trabajo y antigua compañera de academia fijándose en el rostro aciago y apagado que traía la rubia.
—Ni me hables —murmuro Clarke dirigiéndose a una mesa llena de algunas cajas de donnuts que alguien se había encargado de traer junto con el café comenzando a servirse una taza.
Raven que la siguió con la mirada observando su descuidado aspecto y su ropa manchada de algo parecido a tierra por detrás hizo un gesto.
—Tranquila, aún no ha empezado.
Clarke que ni se volvió a mirarla demasiado cansada para excusarse con su amiga hizo un gesto con la mano cogiendo una de las jarras para servirse café en una taza.
—Tía, tienes un aspecto de mierda —comentó Raven aún reclinada en la pared moviéndose ligeramente—. ¿Dónde coño has estado? —viendo la ropa tan sucia—. ¿Has hecho escalada o qué?
Sterling, un moreno y desgarbado compañero policía encargado de infiltrarse en otro de los talleres Nakaras y en el club Red Sky como clientes se acercó a ellas con un par de vaqueros desgastados y una camiseta negra con algunas manchas de grasa de motor, se acercó a ellas para hacerse con uno de los donnuts glaseados.
—¿Qué me diríais si os dijese que he tenido una fantasía con vosotras dos y una bañera llena de espuma caliente? —planteó él con una soez sonrisa que pretendía resultar seductora.
Clarke que volvió la cabeza al oírle le ignoró llevándose la taza a los labios pero Raven no se pudo resistir.
—¿Que puede que te hayas confundido y en lugar de espuma fuese nuestro vomito? —le respondió Raven con una falsa sonrisa entusiasta.
Sterling que borro un poco su sonrisa se llevo el donnuts glaseado a la boca dándole un mordisco y siguió de largo con cara de pocos amigos por el chasco que se había llevado.
—Gilipollas... —no pudo evitar murmurar Raven terminando por separarse de la pared y acercarse a la mesa junto a Clarke—. Vamos, ¿qué te pasa?
Ya que en cualquier otro momento del día Clarke hubiese sido la primera en ponerlo en su lugar y ni siquiera se había molestado en insultarle.
Clarke que levantó la vista no se atrevió a mirar a Raven a los ojos sujetando la taza entre sus manos.
—Me estoy planteando dejar este caso —admitió la rubia en voz baja viendo como algunos agentes más intercambiaban palabras no muy lejos de donde se encontraban ellas—. Creo que empieza a afectarme demasiado.
—¿Estás de broma? —preguntó Raven incrédula teniendo que bajar la voz—. No puedes hacer esto, no ahora que estamos a punto de pillarles. Ni te lo plantees, además Anders no te lo permitirá.
—Es que no... no puedo, yo...—comenzó diciéndole Clarke a Raven algo afectada.
Justo en ese instante el Teniente Anders de la División de Delitos Mayores del Departamento de Policía de Scranton Crow apareció por la puerta con aspecto serio, sagaz y perspicaz.
El repentino sonido de un radio transmisor colgado del cinturón de Anders hizo que este lo desenganchase y se lo llevase a los labios.
—¿Todo despejado?
Cuando la confirmación le llego del otro lado Anders asintió con la cabeza y apago el transmisor dejándolo sobre la mesa más cercana.
—Bien, comencemos —empezó diciendo recorriendo con la mirada el pequeño salón de la casa viendo que estaban todos—. Nos ha llegado una información fiable sobre Becca Pramheda. Está organizando algo grande en el club y pronto recibirá visitas importantes. Nuestra agente infiltrada en el Red Sky ha oído de quienes se tratan.
Nikki una agente rubia unos diez o doce años mayor que Clarke y Raven que estaba de pie en una esquina de la sala con un vestido negro y corto perfecto para su tapadera y maquillaje suficiente para blindarla más que su chaleco antibalas miro al resto.
—Paxton McCreary finalmente vendrá aquí a la ciudad.
—Esperad, ¿hablamos de ese Paxton McCreary? —preguntó uno de los agentes que recién se incorporaba a toda prisa por la puerta—. ¿Del peligroso narcotraficante?
—Ese mismo, Becca espera poder reunir a algunos de sus contactos y cerrar acuerdos con ellos posiblemente en el Red Sky —informó ella apoyándose de una de las mesas apoyando un pie por delante del otro con bastante confianza y seguridad en si misma—. Para ello sabemos que está organizando algo muy especial. Aún no sabemos el que pero estamos trabajando en ello.
—No la pierdas de vista —ordeno el Teniente Anders mirando después a otro de los agentes.
—¿Trey?
El apuesto hombre hizo un gesto con la mano mirando a sus compañeros e hizo un gesto.
—Anoche en Mildford se celebro una carrera, hubieron un par de peleas y algunos incidentes aislados uno de ellos relacionado con la chica de Clarke —señaló él mirando hacia el otro lado de la habitación con un débil gesto de cabeza. Algunas miradas fueron a parar a Clarke interrogantes entre ellas la de Raven.
—Se solventó sin mayor incidencia —repuso la rubia agente no queriendo darle mayor importancia pillada en falta.
Trey que volvió a mirar al Teniente Anders siguió hablando como si nada.
—Craig Derrick estaba allí—dijo él en tono soez explicándose.
—¿Sinclair le invitó? —preguntó el Teniente Anders a Raven.
La chica sacudió la cabeza sosteniendo aún la humeante taza en la mano.
—No, no ha sido cosa suya —respondió Raven con un gesto—. Russell Lightbourne le invitó. Le escuché hablando con Sinclair en su despacho acerca de la carrera de anoche.
El Teniente Anders escuchó aquello e hizo un gesto.
—¿Y el chico Woodward?
Clarke se tenso ligeramente a su lado y dirigió los ojos hacia Raven conteniendo la respiración por un momento. La supuesta mecánica hizo un gesto con la mano sintiendo sus ojos en ella mirando aún a Anders.
—No creo que este directamente involucrado en las carreras —reconoció Raven con franqueza—. Si bien es verdad que se encarga de arreglar los coches que pasan por el taller, se larga en cuanto tiene oportunidad y he oído a Sinclair quejarse demasiado a menudo de él y de su falta de compromiso y de ambición.
—Bien, ¿Clarke? —preguntó ahora el Teniente Anders mirándola directamente—. ¿Qué pasa con Lexa Woodward? ¿has avanzado algo más con ella? ¿has conseguido que te presente a Becca? ¿que te lleve al club?
Clarke que se quedo muy quieta al escucharle sintió varias miradas de sus compañeros recaer sobre ella y se hundió ligeramente en el sitio.
—En realidad de eso quería hablarle...
Anders que le dedico una dura mirada levantó la mano con un gesto inflexible.
—Sin excusas. Quiero resultados y los quiero cuanto antes.
Raven miro a Clarke a su lado y la vio bajar lentamente la mirada apartándola, y justo cuando Anders iba a decir algo más un agente entro y se acercó a su lado hablándole algunas palabras en voz baja.
—Está bien —masculló al agente contemplando ahora su reloj mirando después al resto—. Ahora tengo que irme, me están esperando al otro lado de la ciudad —dijo él mirando al resto de sus subordinados—. Quiero que esteis atentos a los nuevos movimientos y que me mantengáis informado de todo.
Sterling que le vio marcharse por la puerta aprovecho a moverse y pasar por al lado de Clarke dedicándole una tenaz sonrisita.
—Eh Griffin, que si te está costando mucho que la Woodward se "abra" contigo, puedo darme yo una vueltecita por el club y pedirle un bailecito privado así quizás le saque algo más que información... —comentó por lo bajo deslizando la lengua por sus labios en un pícara sonrisa pretenciosa y cómplice.
Raven fue a decirle algo verdaderamente borde a su compañero pero sin embargo apenas tuvo ocasión porque Clarke se volvió nada más oír aquello y sin poder remediarlo le dio tan tremendo puñetazo en la cara a Sterling que este cayó hacia atrás chocando contra el suelo y las piernas de dos de los agentes que charlaban en aquellos momentos ajenos al comentario.
—¡Clarke!
Muchas de las cabezas de la sala se volvieron ante el brusco sonido y Raven apartó a Clarke por el brazo viendo que estaba absolutamente desbordada y molesta por lo que él le había dicho.
—¡Ni se te ocurra acercarte a ella! —le espetó Clarke amenazante señalandole en el suelo mientras Raven la agarraba.
—¡Joder, Clarke! —le gritó Sterling desde el suelo sintiendo un dolor atroz atravesar su nariz al tiempo que la sangre le brotaba de ella—. ¿Pero es qué te has vuelto loca?
—¡Eh, eh! —se apresuro a decir Nikki apartándose de la mesa viendo a todo el mundo moverse en el sitio y los ánimos algo caldeados—. ¡Calma todo el mundo! ¡Calma!
—¿Qué coño te pasa, tía? —le gritó Sterling dolido al tiempo que se levantaba con ayuda de sus compañeros con la mano en la nariz—. ¡Me has roto la puta nariz!
—¡Intenta siquiera respirar cerca suyo y verás lo que te rompo! —le gritó Clarke intentando ir a por él furiosa con intención de golpearle de nuevo.
Nikki que se acercó a pararla junto a Raven miro después a Sterling fulminante.
—¡Sterling ya basta, ve a limpiarte!
—Puta chiflada —farfullo Sterling soltándose de sus compañeros dirigiéndose a la puerta para ir al baño. Nikki que era la subalterna del Teniente Anders dio una mirada a todos haciendo un gesto con la mano para dispersarlos.
—¿Qué coño hacéis todos todavía aquí? ¿acaso es la hora del café? —les espeto ella mirando a unos y a otros—. ¡Venga, todo el mundo al trabajo!
Raven que tenía el brazo de Clarke agarrado con fuerza de pie frente a ella, trató de apartarle la cara con la otra mano de la visión de Sterling alejándose por la sala sintiéndola temblar de rabia e impotencia.
—Ya, ya está —murmuró Raven a su amiga sabiendo que había llegado a un punto de ruptura total con aquello último que le había dicho Sterling—. Olvidale, ¿quieres?Sabes que Sterling es solo un idiota, vamos.
Clarke que estaba de lo más tensa, furiosa y alterada tan solo le dio una mirada de rabia al verle salir por la puerta escuchando como Nikki despejaba la sala y los murmullos y las miradas crecían.
—Anda salgamos de aquí —le dijo Raven a Clarke tratando de conducirla hacia la puerta sabiendo que su amiga necesitaba hablar—. ¿Qué tal si antes de ir al taller vamos a por un café de verdad y me cuentas qué está pasando?
Clarke que ni siquiera contestó demasiado consternada para dejar de pensar en la imagen de Sterling en el club junto a Lexa verdaderamente tensa, sintió la mano de Raven en su espalda queriendo calmarla y reconfortarla.
—Anda, vamos...
Continuara...
