Capitulo 40
Entraron en una oscura y húmeda habitación del sótano. El joven estaba apoyado sobre las puntas de los pies con las muñecas sujetas a un gancho que colgaba del techo y su cabeza cayendo pesadamente hacia adelante aparentemente dormido.
Aquel estado era tan deplorable que Tenten sintió la repentina necesidad de desatarlo, untar en sus heridas alguna pomada para la hinchazón y cubrir su cuerpo desnudo con una manta. No podía ver su rostro desde la posición en la que estaba pero su cabello era oscuro como la noche y su blanca piel lucía pálida, ligeramente enrojecida por los azotes. Nouhime le había explicado que ese chico formaba parte del sistema, cumplía voluntariamente su función con total sumisión y predisposición.
Sin embargo ese joven no era cualquier persona. Tenten había leído en su informe que se trataba de un príncipe heredero de unas lejanas tierras que se encontraban al otro lado del océano. Su padre estaba padeciendo a causa de una terrible enfermedad que se llevaría su vida en algunos años por lo que pronto tendría que asumir el trono a tan corta edad. Estaba comprometido desde los tres años con una princesa de un reino vecino y su compromiso formal sería presentado a la sociedad en el lapso de un año. Al ser unos soberanos irremediablemente jóvenes sus respectivos padres habían accedido a enviarlos a la Isla de la Noche como un regalo de bodas, dándoles la oportunidad para que disfrutaran de su juventud antes de acatar con las responsabilidades políticas que les correspondería una vez coronados, además, buscaban que la experiencia moldeara ciertos aspectos de sus personalidades. ¿A qué se refería eso?
Su jefa le había explicado que el gobierno de la isla es muy poderoso, posee muchas influencias en algunos países y aliados importantes, no solo por el entretenimiento que presta sino por la exportación de recursos naturales y minerales que la isla tenía para ofrecer. Por lo general, algunos reinos, familias adineradas, clanes o monarcas mandaban como tributos a príncipes o princesas para ser parte de la servidumbre durante un lapso no mayor a dos años. Los contratos variaban según las necesidades que se quisieran satisfacer. Tenten había preguntado con curiosidad
¿Cuál era la razón para aquello?
Con paciencia Nouhime le explicó que parte de la reputación en la isla recaía en la garantía de seguridad y discreción sobre la identidad de los postulantes en su país. Por otro lado, nunca se realizaría un castigo que dejara alguna marca o maltrato en la piel, ni se provocarán lesiones de ninguna manera. Son custodiados, bien tratados y alimentados adecuadamente. Tal como ocurría con ella.
Cuando cada postulante terminaba su contrato, regresaba a su hogar custodiado por un embajador o embajadora que se aseguraba de devolverle sano, salvo y con su debida recompensa. Adicional a esto la servidumbre en la isla lograba moldear su carácter, de manera que regresaban en mejores condiciones dejando de lado la vanidad, los caprichos habituales en los jóvenes consentidos, muestran un increíble autocontrol y a menudo, poseen una visión diferente del mundo que les permitirá una mayor capacidad de comprensión al enfrentarse a los problemas comunes de las responsabilidades que les corresponderían una vez cumplido su contrato. Todo eso sin contar la obvia exploración de su sexualidad plena y sin inhibiciones que también deja sus beneficios individuales a la hora de cumplir con un matrimonio arreglado. Era aún más ventajoso si ambos habían pasado alguna temporada en la isla.
Esas razones también habían contribuido a la postulación inminente del joven amarrado en aquella incómoda posición. Al igual que su prometida.
Una noche, hace seis meses, el pelinegro había sido secuestrado de su habitación y forzado a entrar al barco para prestar servidumbre por un lapso mínimo de un año, desde entonces trabajaba en la isla como esclavo; a grandes rasgos, esa era la historia del Príncipe.
Antes de adentrarse en la habitación Nouhime le había advertido a Tenten no moverse, ni hablar; solo debía quedarse observando oculta en una esquina de la oscura habitación desde donde apreciaba al joven de perfil.
Podía sentir su propio nerviosismo ante la expectativa de lo que la antigua instructora haría a continuación.
...
La hermosa mujer de cabello púrpura llevaba en sus manos una copa de vino que acercó a los labios del Príncipe, el aludido levantó su rostro y se quedó con su vista fila en ella mientras bebía lo que se le ofrecía. Su deber era comportarse de la manera más respetuosa, como esclavo su mirada debería estar clavada en el suelo ante la presencia de un superior, aún así no dejaba de observarla con intensidad. Bebió de la copa lamiendo los restos que quedaron en sus labios cuando Nouhime la retiró. Tenía unos afilados ojos de color violeta intenso que parecían brillar en medio de aquella oscuridad.
- ¿Disfrutas de tu penitencia, querido príncipe? - Preguntó Nouhime suavemente, sin ironía en su todo de voz.
Por alguna razón, el joven estaba castigado. Tenten había leído en su informe algo relacionado con una actitud poco sumisa y arrogante, por lo que estaría castigado durante tres semanas sentenciado a limpiar los baños públicos del edificio y sus alrededores a merced de los empleados. La castaña se sobresaltó y luego sintió pena por el joven cuando lo escuchó soltar una carcajada ante el comentario de la mujer, esa había sido una pregunta retórica. No había sido una respuesta inteligente, sin embargo, la mujer sonrió.
Lady Víbora se acercó tanto que sus senos casi rozaron el pecho del hombre - Eres un príncipe muy malo - Expresó la mujer mientras con una de sus manos le acariciaba el trasero justo sobre las marcas rojas donde había sido azotado. Tenten notó como el hombre se retorcía bajo sus caricias sin evitar soltar suspiros de satisfacción, todo su cuerpo se tensó, en especial su masculinidad.
- ¿Qué has aprendido? - Preguntó con su tono de voz seductor pero autoritario.
La castaña percibió como el joven estuvo a punto de soltar otra carcajada y respondió con tono humorístico - A ser totalmente obediente, mi señora.
La mujer acercó nuevamente la copa a sus labios mientras preguntaba con más severidad - ¿Tienes miedo de mi? ¿O de los que te han utilizado estos días?
- No sé quien me inspira más temor - Contestó el joven sorprendiéndose de su propia respuesta.
Nouhime le había explicado a Tenten que los esclavos debían aprender a dirigirse a sus superiores, eran entrenados para usar cierto tono de voz y dar respuestas casi automáticas para ocultar sus sentimientos pues su función era la de complacer. El joven no usaba ese lenguaje con Nouhime y la castaña temía por él, pues la mirada de su señora era severa aunque estaba infinitamente complacida con el príncipe. ¿Tal vez era uno de esos rebeldes que todos aman? Esperaba que si, no quería ser testigo de como su señora lo castigaba o peor, que la obligara a ella a castigarlo. De momento parecía haberse olvidado de su presencia en la habitación y ella no iba a hacer nada para recordarle que estaba allí.
- Eres rudo ¿No es así, príncipe?
- Solo si eso la complace, mi señora - Contestó el hombre. Tenten casi suspiró aliviada cuando notó que esa si era una respuesta automática que se esperaría de un postulante. Aunque seguía sonando demasiado sarcástico.
- ¿Nunca has sido castigado por una mujer? - Preguntó mirándolo con sarcasmo.
- Pocas veces - Respondió el joven quien a penas podía controlar su excitación ante las caricias de la mujer.
- ¿Te crees demasiado bueno para ser castigado por una mujer, Príncipe? - Preguntó Lady Nou usando el tono automático mientras alternaba su mirada entre la castaña y el sonrojado joven que se retorcía bajo sus caricias. Tenten sabía que la estaba examinando cuidadosamente.
- No si es una mujer competente - Respondió tratando de contener una sonrisa altanera.
¿Acaso ese chico esta loco? Pensó Tenten boquiabierta. Ella misma se estremeció al darse cuenta de que Nouhime la mirada. Estaba inevitablemente estática, no sabía que sería de ella si la mujer le ordenaba reprenderlo por su impertinencia. Ciertamente ella sería "competente" a la hora de castigarlo como había indicado el príncipe; despues de todo era una ninja. Para su sorpresa Nouhime rió y Tenten se sintió ligeramente aliviada, no podía saber si su suave carcajada había sido causada por su expresión o porque simplemente le divertida el atrevimiento del atractivo caballero.
- No me pareces muy asustado - Le dijo. Ella elevó su rostro para que quedara a la altura del joven y lo besó. Él se enloqueció, estremeciéndose de pies a cabeza, tratando de acercarse más a ella, restregaba sin pudor su erección en el traje inmaculado de la mujer. Cuando Nouhime dio un paso atrás el príncipe se adueñó de su cuello besándolo con desesperación.
Tenten fue testigo de como la mujer se apartó bruscamente y lo miró con severidad pero habló con voz tranquila - Estarás en muchos problemas cuando salgas de aquí Príncipe. Te arrepentirás.
- Soy tu esclavo - Dijo el hombre con voz temblorosa, y lo decía en serio; aquella amenaza lo había atemorizado. Aún así agregó con atrevimiento - Además, no puedo soltarme de estos malditos ganchos.
- Eres completamente incorregible, Príncipe rebelde - Dijo ella, no había cambiado su tono de voz divertido, aún así sus amenazas eran veraces. El príncipe estaba en serios problemas. Cuando Nouhime posó su mirada en la castaña supo que ella también lo estaba. Maldición - Acércate - ordenó.
Tenten intentó caminar a paso firme aún así sus piernas temblaban ligeramente debido al nerviosismo.
- Ella es una nueva instructora -- Informó cuando la castaña llegó a su lado - Haga lo que haga, no te muevas.
- Si, señora - El príncipe dirigió su abrasadora mirada hacia ella.
- Quiero que prestes mucha atención a su reacción - Susurró Nouhime a Tenten y agregó - Bésalo.
Cuando su mirada chocolate se conectó con los ojos violeta del Príncipe Tenten pudo notar cierta sorpresa en ellos y cortó la conexión. Al parecer no estaba acostumbrado a que los instructores lucieran inseguros. Se sintió avergonzada, debía dejar de comportarse tímidamente ya que en esa isla la timidez era símbolo de debilidad y ella no era débil.
De súbito recordó su impertinencia y sus palabras: No si es una mujer competente; y entonces se llenó entonces de valor. Después de todo, ella también tenía cosas que comprobar así que levantó su rostro dispuesta a leer la expresión de aquel joven. Por otro lado, Nouhime la estaba evaluando y ella había se prometido ser una aprendiz competente.
El joven estaba sujeto a la estricta orden de no moverse, así que se animó a acercarse íntimamente. Su nariz casi rozaba con la suya. De su boca exhalaba un aroma atrayente y provocador aunque quizás era la atmósfera que había creado Lady Nou.
Entonces descubrió la similitud. Muchas de las expresiones del Príncipe le recordaban el estado que había presentado Neji la noche anterior. Su respiración entrecortada, su piel caliente, su mirada intensa, tragaba pesadamente como si su boca estuviera hecha agua y su erección se sacudía como si tuviera vida propia.
El hombre no la conocía pero la deseaba, o al menos deseaba algo de ella, un beso, una caricia o una reprimenda. Casi no se podía quedar quieto, su cuerpo temblaba e inconscientemente se movía buscando acortar la distancia que lo separaba de Tenten; su duro miembro tocaba ligeramente la tela de su falda y el ronroneaba cada vez que sentía aquel roce. Entonces ella lo comprendió a cabalidad: El Príncipe quería estar aquí, disfrutaba de la tortura, el sufrimiento y sobretodo añoraba la violencia de la sexualidad.
Tenten dirigió su mirada hacia Lady Víbora y ella se la devolvía con una sonrisa perversa al haber leído en sus castaños ojos el entendimiento, como si de una revelación se tratase. Con un gesto le hizo saber que esperaba el cumplimiento de su orden.
Entonces Tenten rodeó los masculinos hombros con uno de sus brazos para tener soporte, notó que el príncipe estaba ardiendo; se acercó cuidando de no tocar demasiado su cuerpo y lo besó con agresividad. La respuesta del joven no se hizo esperar, le devolvía el beso como si hubiese recibido una descarga eléctrica, succionaba sus labios para lograr que los abriera y atacarla con su demandante lengua, cuando Tenten se apartó bruscamente el protestó silenciosamente mientas ella se dirigía a la salida haciendo que sus tacones resonaran en el suelo pulido.
Nouhime se acercó al caballero y le susurró al oído - Te estaré esperando - Dijo mientras apretaba su miembro con fuerza.
El príncipe se removió sintiendo el dolor mezclado con placer que su agarre le provocaba y respondió con voz ahogada atormentado por aquella sensación - Si, señora.
...
Tenten se detuvo frente a la gran Casa para mirar las estrellas, siempre eran brillantes cuando el cielo se encontraba libre de nubes era como un gran océano oscuro y misterioso. Nouhime la sacó de su ensueño, le ordenó tomar un baño y prepararse para la jornada de esa noche. Aún le correspondía representar su papel como mesera.
Entró a su habitación, se despojó de su disfraz y lo dejó dentro de la cesta correspondiente para que la cuidadora su viniera a traer su atuendo de la noche se lo llevara. No la esperó, preparó su propio baño y dejó que la calidez del agua relaja sus tensos músculos, aunque su agotamiento era mayormente mental. Se sentía completamente agotada, abrumada por los descubrimientos que había hecho esa semana.
Relajó su cuerpo por completo dejando que la sensación de serenidad la dominara. En una hora empezaría su turno, arreglarse tomaba su tiempo pero no le importaba llegar tarde, no esta noche. El chirrido de la puerta al abrirse indicaba que su cuidadora había llegado. Seguía sin abrir sus ojos cuando notó el movimiento de la persona que tomaba la esponja para ayudarla en su labor. Sin embargo, aquel olor...
Cuando abrió sus ojos Neji estaba frente a ella. Tan imponente, tan fuerte e irremediablemente hermoso. Era todo lo que podía desear. Apareció como un sueño sacando de su mente todos los recuerdos que la abrumaban. Tan solo con mirar esos ojos perlados ella se sentía en un mundo de ensueño, no contuvo la sonrisa de su rostro pues él era la razón.
- Hola - Saludó casi adormilada sin borrar la sonrisa de su rostro.
Neji depositó un tierno beso en su mejilla mientras le ofrecía una toalla para que pudiera secar su cuerpo mojado. Tenten aceptó su ofrecimiento, se levantó saliendo de la tina y dejó que él la ayudará secar su cuerpo.
- ¿No deberías estar en otro lado? - Preguntó la mujer sugerente. Suspiros de satisfacción se escapaban de sus labios al sentir sus caricias sobre su cuerpo mientras la secaba.
- No notarán mi ausencia - Expresó tranquilamente sin dejar su labor. A Neji le estaba costando la misma vida resistir el impulso de enterrar su nariz en su cuello para aspirar la dulce fragancia de su piel.
Puede que hayan sido los acontecimientos de la noche anterior o que había desaparecido durante todo el día, pero nunca había sentido con tanta intensidad ese palpitante deseo de envolverla en sus brazos. Ella lo hacía sentir seguro, querido y deseable. Se preguntaba como era posible algo así, teniendo en cuenta que su amistad en poco tiempo había cambiado radicalmente. Día a día su relación se había vuelto más íntima y él era cada vez más dependiente de ella, era una relación su trascendía mas allá de lo físico.
La vida de Tenten había cambiado radicalmente. Las complicaciones la habían alcanzado de una manera muy agresiva y cuando empezó a notar que su semblante era cada vez más nostálgico no pudo soportarlo, decidió hacer todo lo posible para regresarle el brillo que siempre la había caracterizado. La acompañaría y soportaría todo por ella. Nunca había soportado verla triste.
Un repentino pensamiento negativo se apoderó de él mientras con una segunda toalla secaba el largo cabello de su compañera ¿Y si la perdía? Se torturaba imaginando el fatídico escenario en el que ella perdía la vida al cumplir con su destino. No, no lo permitiría.
Ella lo miró de soslayo regalándole una de sus radiantes sonrisas - ¿Eres cuidador ahora? - Preguntó juguetona.
- Podría serlo - Respondió con simpleza.
Tenten pensó que Nouhime tenía razón, la verdad es que Neji Hyuga podría representar el rol que quisiera en este lugar; no solo él, incluso Sasuke se adaptaría a cualquier puesto que se le ofreciera en la Casa. Ambos eran completamente atrayentes, competentes, además de ser unos genios que aprenden increíblemente rápido. Tal vez debería pedirle a Nouhime que haga a Neji su cuidador así podría verlo seguido. Sonrió ante esa posibilidad, sería muy tentador.
Recordó la imagen del Príncipe que había conocido ese mismo día; solo que esta vez no era el joven monarca quien estaba desnudo y parcialmente inmovilizado, en su mente veía al Hyuga dispuesto en la misma posición solo para ella. Tuvo que tragar pesadamente. Era demasiado tentador. Ya déjalo Tenten. Se reprendió mentalmente, sí que la estaba afectando la atmósfera de la isla. Claro, jamás admitiría ante Nouhime que estaba perdiendo esa batalla.
Caminaron hacia la habitación y Neji se dispuso a sacar del armario todos los implementos necesarios para el masaje. Tenten lo miró extrañada.
- ¿Es en serio? - Preguntó divertida e incrédula. Neji sonrió ante su actitud.
- Te dije que podría -- Contestó haciendo referencia a que, efectivamente podría hacerle un masaje y cumplir con todas las labores de un cuidador. Tenten soltó una carcajada que se le hizo increíblemente seductora.
- Bueno, jamás me atrevería a rechazar un masaje de Neji Hyuga - Abrió la yukata que usaba para cubrir su desnudez y se acostó boca abajo en la camilla para recibir gustosa su masaje.
Neji tenía el cuerpo en llamas debido al deseo que ella despertaba en él, sin muchas ganas cubrió su firme trasero con la yukata pues si seguía admirándolo lo menos que haría con ella sería darle un masaje. El olor su piel femenina invadió su mente, quería volver a poseerla, perderse en las curvas de su cuerpo, sentir sus uñas arañando piel de su espalda mientras gritaba al llegar al clímax.
- ¿Estás bien? - Cuestionó la castaña levantando su cabeza para mirarlo. La intensidad de su mirada malva la calentó, si es que eso era posible. Estar desnuda ante su presencia la había excitado previamente y ahora con ver su mirada de deseo su excitación se hizo más intensa.
- No - Admitió Neji y ambos rieron con complicidad.
Tenten regresó a su posición mientras Neji se preparaba para realizar la difícil labor de acariciar su tonificado cuerpo. Extendió sus brazos y posó con suavidad sus dedos sobre la bronceada piel de su espalda.
Ese hombre tenía unas manos milagrosas, largas y elegantes. Hacían magia al obrar sobre su cuerpo, su corazón latía desbocado cuando sentía sus manos apretar con fuerza la zona de su cuerpo que lo requiera: espalda, brazos, piernas... Cuando masajeaba la zona de su cadera y glúteos casi no podía soportar el placer que aquello le producía, la hacía experimentar sensaciones que no sabía que existían; pronto empezaría a delirar, sentía su piel erizarse ¡Dios, lo deseaba! Tardó unos minutos en asimilar que el masaje había concluido.
Esperó unos segundos antes de levantarse, Neji se acercó para cubrir su desnudez con la yukata como lo haría cualquiera de los masajistas que la había atendido antes; sin embargo durante todo el momento no rompieron el contacto visual pues ambos se deseaban con intensidad.
- Lo haces como todo un experto - Recalcó Tenten.
- Estuve todo el día en la clase para masajistas.
- ¡Oh! ¿Así que pasaste todo el día manejando los bellos cuerpos de las bailarinas? - Expresó Tenten simulando un gesto contrariado pues estaba demasiado excitada para sentir celos reales.
- Así fue - Admitió el Hyuga acortando poco a poco la distancia que los separaba - ¿Tú que hiciste hoy?
Neji se había acercado y mientras le preguntaba dejaba un reguero de besos en su cuello al mismo tiempo que aflojaba un poco el nudo de la yukata que él acababa de ajustar. Tenten tuvo que hacer un gran esfuerzo para continuar con la conversación.
- Nouhime me llevó a conocer algunos esclavos.
- ¿Ah, si?
- Si... - Respondió sin poder contener un gemido pues Neji abrió por completo la prenda, acariciaba el interior de sus muslos dirigiéndose lenta y tortuosamente hacia su centro de mayor placer. Todo su cuerpo hervía desde hace mucho rato antes de que él empezará a tocarla íntimamente. Si. Definitivamente sus manos eran milagrosas.
Cuando Neji sintió sus manos acariciando su pecho sobre la tela de su camisa la parte primitiva en su interior cobró vida y cuando sus labios se tocaron quedó sin respiración por unos momentos.
La lengua de Neji exploraba su cavidad bucal hasta que se encontró con la de Tenten para empezar una húmeda y demandante danza. Ella se aferraba a sus hombros mientras él seguía tocándola revolucionando lo completo su hormonas, deseaba nuevamente explorar cada centímetro de su cuerpo con su boca y sus manos. La pasión la abrumaba, tuvo que hacer un gran esfuerzo para no desnudarlo, aún así se bajó de la camilla donde estaba sentada.
Sin dejar de besarse llegaron hasta el borde de la cama, solo se separaron un segundo para que Tenten pudiera sentarse a horcajadas sobre su regazo y volvieron a besarse con lentitud apasionadamente. Neji enterró su cabeza entre sus deliciosos pechos que desprendían un aroma embriagador, los besaba y mordía mientas ella suspiraba cuando apretaba sus pezones. Sentirla retorcerse y moverse contra sus dedos sin contener sus gemidos era la gloria.
- ¿Me dejarías besarte otra vez? - Preguntó contra sus labios mientras apretaba con sus dedos el clítoris.
- Ahh, hazlo... - Respondió ella mientras mordía sus labios y seguía suspirando.
Neji giró con ella en su regazo y la recostó sobre aquel lecho con almohadones suaves. Escuchaba su respiración agitada, movía sus caderas mientras él besaba su vientre y pelvis sin dejar de acariciarla con sus dedos, solo dejó de hacerlo cuando su rostro estuvo frente a su Monte de Venus. Para generar mas expectativa empezó a besar sus piernas; bajaba y subía con sus besos desde su rodilla hasta la parte interna de sus muslos muy cerca de su entrepierna, prolongando así su propio desespero por devorar su húmeda vulva que estaba más que dispuesta a recibir su lengua, abierta hacia él como una flor exhalando el aroma más embriagador y cautivador que había percibido en toda su vida.
A Neji le costaba controlarse, quería besarla con desesperación, sin embargo se contuvo y besó los alrededores de su entrepierna. Ella abrió aún más sus piernas desesperado por sentirlo nuevamente en el medio de ellas. El dejaba lenguetazos en su vello púbico acariciándola como si se tratara de una delicada pieza. Cuando sintió sus labios vaginales con su lengua supo que estaba perdido. Ya no había vuelta atrás.
Subía y bajaba por aquella zona que tanto deseaba, con calma y avidez hasta llegar a su clítoris que succionó como lo había hecho con su senos. A esas alturas ya Tenten gemía sin control - Ah... No pares - rogaba. Aunque sinceramente, no era necesario que lo dijera, pues nada podría detenerlo. Ella se había aferrado a su largo cabello y lo empujaba para hundir su rostro en su interior aunque eso tampoco era necesario ya que él mismo lo hacía gustoso, su sabor se sentía como una delicia en su lengua.
Su erección se sentía apretada y dolorosa pero no era momento de pensar en su propio placer. En esos momentos estaba completamente enloquecido por el cuerpo de su compañera quien tenía una de sus manos sosteniendo firmemente su nuca mientras con la otra se aferraba a su hombro enterrando sus uñas. Gemía y soltaba leves gritos entre suspiros - Ahhh... Neji... - Escucharla decir su nombre en aquel tono provocó que intensificara sus caricias en su clítoris son la punta de su lengua.
Levantó su mirada para verla con su cuerpo arqueado y su cabeza hacia atrás a punto de estallar en un exquisito orgasmo. Cuando lo hizo él ya tenía su lengua metida profundamente en su vagina y recibió el fluido de su placer directamente. Neji dejó que Tenten disfrutara de aquel éxtasis, ella mantenía su cabeza apretada entre sus muslos y él se sentía completamente dichoso. Cuando lo soltó se acercó para ver su rostro.
Ojos cerrados, mejillas enrojecidas, labios entreabiertos, todo combinado con su agitada y profunda respiración que se iba ralentizando poco a poco. Era simplemente perfecta. La vio relamerse los labios antes de decirle:
- Hazlo otra vez...
Él sonrió porque no era necesario que lo volviera a pedir.
...
- ¿No puedo persuadirlos para que se queden? - Decía Nouhime sinceramente entristecida.
- No es posible Lady Nou. Sería demasiado peligroso para usted albergar en su Casa a demasiados ninjas. Ya es suficiente riesgo que se quede Yuuki - Explicaba Kotaro pacientemente una vez más pues desde que su tiempo en la Casa se estaba terminando Nouhime había intentado convencerlos de quedarse.
- ¡Es una pena! - Chilló la imponente mujer como si de una niña se tratase - ¡Está bien! Lo aceptaré. Pero saben que siempre serán bienvenidos nuevamente a la Casa de Nouhime.
Sin poder contenerse lo besó apasionadamente, luego hizo lo mismo con el joven llamado Ren y salió de la habitación dejando a los ninjas de la Hoja tener su última reunión estratégica.
- Bien, es hora de aclarar los últimos detalles - Declaró Kotaro como líder del grupo - Yuuki será su único contacto con el grupo central de operaciones. Hasta ahora hemos trabajo bien de esa manera. Regresaremos al continente a realizar todos los preparativos para la subasta de fin de año. Durante el tiempo que les queda aquí deben representar muy bien su papel.
- Uchiha como huésped, Hyuga como guardaespaldas y Tenten como debutante. Lady Nou se encargará de asignarle sus tareas diarias; es una buena jefa, pudo tocarles alguien peor. Deben saber que nada del trabajo que ella les asigne será considerado como algo bajo o reprobable. Esta es una misión muy importante y se salvarán muchas vidas si tenemos éxito.
- Uchiha, tu trabajo será esencial. Debes asegurarte que la chica resalte como debutante, visitar las otras casas para relacionarte con los nuevos socios que llegaron a la isla, ganar su amistad y convencerlos que vengan a verla. Nouhime es una mujer respetable y las expectativas sobre su aprendiz estarán muy altas, solo con eso será suficiente para atraerlos.
- Hyuga, es probable que tus tareas sean variadas, sin embargo serán en la Casa, es importante que estés cerca de la debutante y a su vez de Lady Nou, aún así no debe extrañarte que tus actividades varíen constantemente. Un día podrías cumplir con la labor de un cocinero y al siguiente podrías ser el invitado de honor de Nouhime. Dependerá de lo que ella crea conveniente.
- Sea como sea la idea es mantener a uno de ustedes dos cerca de Tenten y Nouhime para protegerlas en caso de alguna situación irregular. Puede ser algún invitado agresivo, una disputa entre bailarinas o que la operación quede expuesta. Dudo mucho que eso ocurra pero hay que estar preparados.
- Tenten, no necesito recordarte que tu trabajo es el más importante. Tus capacidades como ninja no serán cuestionados, lo que realmente se pondrá a prueba son tus aptitudes y actitudes femeninas. Nouhime va a evaluarte y según tus virtudes creará un tema atractivo, no deberá extrañarte que use tu entrenamiento previo a su favor. Superficialmente se le informó sobre el traficante Chisei Uesugi y no le desagradó la idea de una "princesa guerrera". No puedo ponerme en tu lugar pero creo que eso representaría una especie de alivio para ti. Por otro lado, es inevitable que recibas clases de refinamiento, probablemente también recibirás clases de sumisión y por supuesto erotismo. Sea cual sea tu tarea la cumplirás, es una orden. Para los tres. ¿Entendido?
- Si señor.
- Cualquier información de relevancia para la operación final deben informarla a Yuuki y si hay alguna novedad desde el continente se les hará saber por medio de su persona.
Kotaro dio por concluida la reunión y realizó los sellos correspondientes al jutsu de transformación para tomar la forma que Neji había usado para entrar a la isla; Ren formó los sellos y tomó la forma del disfraz de Sasuke.
- Buena suerte - Se despidió Ren - Todo terminará en algunos meses. Hasta entonces.
Se despidieron de su compañera Yuuki y salieron de la habitación con rumbo al transporte que los llevaría al crucero de vuelta a tierra firme.
...
Nouhime había asignado sus deberes tanto a Neji como a Sasuke tal como había indicado Kotaro. El primero sería relegado a tareas temporales en la Casa con el fin de permanecer cerca de Tenten, pues su trabajo principal era ser su guardaespaldas encubierto, al igual que tenía el deber de proteger a la misma Nouhime aunque ella no lo había pedido. Prácticamente se había convertido en el cuidador de las dos mujeres junto con Yuuki. Entre ambos ninjas se alternaban aquellas labores que algunas veces eran sumamente agotadoras.
Por otro lado, Sasuke tomaría el rol de invitado. Su función consistía en unirse al programa de los turistas el cual se trataba de visitas a otros clubes o casas, algunas veces los llevaban a la ciudad o a la playa. Él sería el comprador de Oichi, la hija de Nouhime, razón por la cual ella se empeñaba en hacerlo participe de todas las actividades abiertas al público en la Casa de Sun Jian.
Por regla general, los huéspedes debían permanecer en sus respectivas Casas, sin embargo todos los fines de semana éstas se abrían al público y era común que los turistas visitaran las otras Casas. Cada vez que el pelinegro regresaba Nouhime lo interrogaba sobre el estado de su hija, Sasuke la tranquilizaba diciéndole que estaba bien, que se había adaptado a sus labores como debutante, era talentosa y resaltaba. Sin embargo no se había acercado a ella por precaución.
La primera ocasión que había tenido contacto con la chica, con suma sutileza le entregó un diminuto adorno en forma de serpiente, ella lo miró sorprendida antes de sonreírle y entendió su mensaje, supo que su madre no la había dejado desamparada y que haría lo posible para asegurar su bienestar. La segunda ocasión en la que tuvieron contacto ella le entregó a Sasuke un pequeño adorno para el cabello con forma de mariposa, cuando el Uchiha se lo mostró a Nouhime ella lloró desconsoladamente.
Era un juego que ambas tenían, Oichi amaba las mariposas. Durante sus años de instructora Nouhime ostentaba el apodo de "La Víbora", era común entre los ellos tomar el sobrenombre de algún animal y ella siempre se había caracterizado por usar un adorno de serpiente enredada en su pierna. Mitsunari "El Lobo", Sun Jian "El León", Zhu Rong "La Pantera", Sebastián "El Gato", etcétera. Era una cotidianidad entre los instructores.
Sin embargo los sobrenombres entre Nouhime y su hija simbolizaban su vida en la isla a su propia manera y como su relación madre e hija se había impuesto por encima del sistema en el que creían. El trío de ninjas compartieron la empatía con la madre, habían sido testigos de su momento de debilidad en aquella mujer tan fuerte y decidida, aquello los ánimo a reafirmarle su promesa de salvar a la joven adolescente. Kyoshi les había dado una nueva razón para acabar con ella.
El programa que seguía Tenten día a día era mucho más estricto. Nouhime le había asignado demasiadas tareas que la mantenían tan ocupada que casi se había convertido por completo en una debutante de verdad. De no ser por Neji, quien la mantenía con los pies sobre la tierra, seguramente habría perdido su identidad. Aunque algunas veces sentía que olvidaba quién era cuando él la cubría con sus besos llevándola hasta el pico más algo del placer, pues desde la primera noche que habían compartido juntos siempre buscaban la oportunidad de entregarse mutuamente, aunque fuera parcialmente.
Volviendo a su agenda, Nouhime le había explicado a Yuuki lo que debía hacer Tenten día a día, también incluía a Neji los días que le correspondían ser su cuidador.
/ - Iniciará sus días con un baño, masajes y pomadas para aliviar sus molestia si las presenta. De siete a ocho de la mañana deberá presentarse a las clases de etiqueta y refinamiento. De ocho a nueve gimnasio, comunica a Yue Jing que se incorporará en su clase, si requiere más tiempo se puede extender el horario hasta las diez a partir de la próxima semana. Después del gimnasio irá con Keiji a las clases de cocina por una hora. Pasadas las doce del mediodía practicará la rutina de baile y su presentación de los fines de semana.
- Descansará a las cuatro pero a las seis la quiero lista para su turno en la fiesta de la noche, servirá a los visitantes y huéspedes por dos horas, atenderá la barra del bar de nueve a diez y se presentará con las bailarinas de doce a dos de la mañana. Ahí terminará su jornada semanal. Yuuki si no se comporta castígala, si requiere una corrección más estricta consúltalo conmigo.
- Los fines de semana estarás a merced de los socios – Dijo dirigiéndose directamente a Tenten – Escúchame bien, todos los participantes de la subasta tienen permitido el contacto con las debutantes por al menos dos horas, podría ser más tiempo si su membresía es dorada!; durante ese tiempo deberás hacer lo que sea para complacerlos, si desean un contacto más íntimo pueden solicitarlo aunque solo se les concede veinte minutos en una sala privada. Ten en cuenta que mientras más deseable seas, más posibilidades tendrás de llegar al Castillo. Habrá una votación previa, preliminares, si se le puede llamar así. Si no agradas a los compradores te eliminarán – Expresó con solemnidad.
- Por supuesto, hay límites que ellos no podrán sobrepasar, después de todo eres intocable, aún así van a solicitar esas reuniones privadas contigo, siempre lo hacen y tú debes comportarte sea cual sea la situación.
- Prepararé presentaciones especiales para los fines de semana con el fin de resaltar tus mejores virtudes que iremos descubriendo poco a poco. No debe extrañarte que te pida alguna demostración un poco más de tu estilo, una princesa que maneja las armas puede llegar a ser muy llamativa. Sin embargo debemos ser precavidos, podríamos decir que dominas solo una disciplina... Hump, tiro con arco podría ser, es muy sofisticado en las damas o tal vez el sable, ¿Esgrima?. Ya veremos. /
De esa manera había transcurrido el tiempo y se acercaban al último mes en el que empezaría el festival de fin de año cuya exhibición principal eran los debutantes.
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¿Que tal les ha parecido?
Muero por saber sus opiniones.
Si les gusta, recomienden el fic.
