¡HOLA MIS BELLAS!

Sí... otro domingo que no fallo.

Aquí tenéis el siguiente capi. Que viene completito.

Nos explica cómo ha sido la vida de Bella las siguientes semanas a su huida.

Y... tenéis sorpresita al final.


sollpz1305: Muchas gracias; me alegro muchísimo que te guste la historia. Y "gracias, gracias,, gracias" por entender a Bella. Como bien dices, en la historia de Meyer, Bella los admite sin más. Pero por muy buenos que sean, por mucho que ame a Edward, ellos no dejan de ser vampiros. Y recuerdo, la forma tan atroz que tuvo de enterarse de que los Cullen eran vampiros.

mrs puff: Gracias a ti.

Wenday 14: Gracias a ti por seguirla. Me alegro que te guste.

DanitLuna: Tu intuición, no te ha fallado... Lo veras al final del capi. ;-)

cavendano13: "Empieza el juego, del gato y el ratón"... Muy bueno, y muy acertado. Eso de "Alerta Amber" ha sido muy bueno (aunque su realidad no tiene gracia) pero como "broma" ha estado bien.

Adriu: Creo que el comentario te quedó a medias... ¡jajaja! "Definitivamente la va s..." Supongo que querías decir que la va a encontrar... Veremos a ver. Ellos tienen medios, dineros y sobre todo, sentidos e inteligencia, pero Bella es muy avispada.

"invitado": ¡Uy!, una comentarista enfadada... ¡Me encanta! Como la historia os saca sentimientos, eso es que escribo "medianamente" bien. Bella intentó decirles, varias veces, que no quería escucharlos, que no quería nada de ellos; pero ninguno se paró "realmente" a escucharla. (Lee otra vez desde el capítulo 29)

Ellos tampoco parecen conocer el significado de las palabras: "empatía, escuchar, respetar"

Nancygov: "Siento mucho lo de tu papá". Yo tb soy cercana a mi papá, pero definitivamente, donde esté mi madre... Tu comentario, ha sido de "primer página, de portada" Tienes razón en todo. Voy a hacer hincapié, sobre todo en una cosa que has dicho: "Ella sigue enamorada de Edward" No necesita darse cuenta... Lo sabe. Y eso ha sido de gran peso para irse. Porque sabe que fácilmente él, podría hacerla cambiar de opinión sobre su mortalidad, y le teme a él, y más... a ella misma. Ella claro que le tiene miedo al parto, sabe que podría morir, pero prefiere arriesgarse a morir, antes que convivir con "vampiros". Su bebé es semi vampiro, pero sabe, o eso espera, que él/ella, tenga una gran parte humana; además, no puede odiarl , porque es su hij . Además, es un milagro, ya que ella no podía tener hijos.

Gracias, gracias... por tu SUPER comentario.

Mapi: Gracias a ti.

PaolaValencia: ¡Jajajaja! Me quedo más tranquila sabiendo que es algo personal con el personaje en si, no solo con mi Bella. Seguramente si yo fuese lectora, también le estaría lanzando "pullitas" a esta Bella... ¡jajaja! Edward está dolido... y por eso hasta ahora, no ha movido un músculo por buscarla. Veremos qué pasa al tener la duda de que pueda estar embarazada.

Jade HSos: Bella no quiere morir. Lo que no quiere es ser vampira. No los ha dejado explicarse, es verdad, pero no quiere saber nada. Le asusta que existan de verdad, y su naturaleza. Habrá que seguir leyendo...

alicecarolina11: ¡jajajaja! Me encanta que te encante y todas tus preocupaciones. No dudes que si la encontraran, se armaría un gran lio! Pero aunque ellos son muy inteligentes, Bella es muy audaz.

Eso de "bajar dos"... lo dice mi hijo... ¡jajajaja! Que gracia me hizo leerlo. Pero si, seguramente si Edward, sobre todo, hubiese respetado el espacio que ella pedía... Pero entonces, no tendría fic que seguir escribiendo... ¡jajajaj!

Perdona por tus uñas... (carita de angelito)

paz399: Graciassssssssssssssss! Por fin alguien que "ama" a esta Bella".


CAPÍTULO 40


Cinco semanas llevaba Bella con los Thomas, y no encontraba momento para irse. A ese paso, acabaría dando a luz allí, y no podía arriesgarse.

Para ella, sería lo más seguro, pero no podía ponerlos en semejante embrollo, ya que no tenía ni idea de como sería el parto y lo que podría pasar.

Llevaba unos días dándole vueltas, buscando una excusa suficientemente creíble para que la dejaran marchar; no es que fuese su prisionera, pero no quería irse de malas formas, después de que la habían tratado como a una hija. Y el que ella estaba encantada con ellos, también dificultaba su propósito de irse.

Además ahora, su vientre tenía el diámetro de un embarazo de siete meses, y los Thomas pondrían el grito en el cielo si ella decía que se iba, sola.

Ellos estaban enterados sobre su abuela y su madre, que no habían sido buenas con ella, por lo que ponerlas de excusa, no valía. Así que pensó en algo que nadie en su sano juicio, pondría peros:

"El padre del bebé."

Con esa excusa, Margy no pondría pegas a dejarla ir.

·

Cuando llevaba una semana allí, en una salida de compras con Margy, la señora se había armado de valor y le había hecho la pregunta que Bella esperaba:

Y el padre del bebé, ¿qué?

- Es complicado, Margy. Teníamos diferencias sobre el futuro.

- ¿El bebé no venía en buen momento para él? - Soltó con tono mordaz.

- No… - Bella sonrió - En este caso, fue más bien al revés. Él quería que hiciésemos vida en Forks, que nos casáramos… - Bella bufó, siguiendo su propio teatro - Pero yo quería crecer, expandir mis horizontes. Tengo 23 años y no he vivido nada. - Su rostro y su voz eran sinceros, porque en ese momento, estaba diciendo grandes verdades - Él, es unos años mayor que yo, y ha desarrollado su carrera, al punto de ahora, poder trabajar desde casa, cosa que le apasiona, pero a mí… no tanto.

- Las cosas han cambiado mucho desde que yo era joven. - Margy sonrió con cierta picardía. - Me alegro muchísimo que todo haya evolucionado tanto y las mujeres tengamos el privilegio de poder decidir y elegir. - Bella asintió - Pero el problema, es que sigues queriéndolo. - No era para nada una pregunta. - Aunque pareces enfadada, no había visto ese brillo en tus ojos desde que has llegado, hasta ahora mismo, que has hablado de él. - Le alzó las cejas, y Bella no pudo más que suspirar y morderse el labio.

Durante los siguientes días, hubo algún comentario más, pero muy breve y sin llegar a ser íntimo. Por lo que Bella estaba tranquila a ese respecto. Y Margy, se percató perfectamente de que hablar de su ex, le hacía daño, así que no revolvió más en el tema.

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·

Su relación con los Thomas, y más concretamente con Margy, se vio alzada a un nivel mayor rápidamente. Habían congeniado.

Margy estaba repleta de amor por dar y Bella estaba necesitada de amor por recibir. Era un acuerdo perfecto.

El matrimonio se desvivía con Bella y ella, les devolvía gustosa gestos cariñosos.

Margy cambió la dieta que seguían en casa, y modificó sus recetas a gusto de Bella.

Iban juntas a dar paseos por el lago, menos el paseo matutino que lo hacía Bella sola.

Bella la ayudaba a cocinar y con las tareas más ligeras de la casa, y a cambio Margy le masajeaba los pies por las noches, ya que se le hinchaban.

Ben dejó de pescar, tanto, para no incomodarla con el olor del pescado, y le entregó una copia de las llaves del coche, para su uso y disfrute.

Bella era feliz allí. Estaba tranquila, arropada, querida y protegida. Pero no podía ponerlos en peligro. Charlie había sido muy claro cuando le explicó lo de no contar el secreto de los Cullen, bajo pena de muerte.

Carlisle y Edward también se lo habían repetido en numerosas ocasiones, aunque ella no quisiera escucharlos.

·

La relación con su bebé, también fue en aumento. El miedo por no saber, al parto… seguía ahí. Pero entre ella y su hijo, se forjó una comunicación que tenía a Bella maravillada.

El bebé no le hablaba tal cual, pero le mostraba sus deseos a través de modificar sus sentimientos.

Le transmitía su deseo de comer, abriéndole el apetito.

Si quería mimos, Bella se sentía de pronto mimosa y llena de amor.

Cuando algo no le gustaba, a su madre se le revolvía el estómago.

Pero la relación era mutua. Ya que Bella fue percatándose de que el bebé, también entendía, y reaccionaba, a sus propios deseos y anhelos.

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Aunque hubo un incidente que la hizo comprender el alcance del "poder" de su hijo/a:

Por las mañanas, solía ir a pasear por la orilla del lago; quería mantenerse ejercitada y no engordar demasiado.

Iba caminando tranquila, cuando de pronto, tropezó con una rama, precipitándose hacía el agua.

Ya tenía tanta tripa, que su equilibrio se veía afectado, por lo que no consiguió estabilizarse y caía empicada, sin control; cuando de pronto, notó como el bebé se movía, y sin más, sin ser consciente de cómo, se irguió, recuperando el equilibrio, como si nada hubiera pasado.

- ¡Dios mío! - Murmuró alucinada. - ¿Tu has echo esto? - Preguntó mirándose la tripa.

Una sensación de bienestar, la invadió.

- Sí… Te comunicas conmigo a través de los sentidos. - Habló maravillada, abrazándose la tripa con gran mimo. - Haremos un gran equipo, pequeño. - Y la sensación se vio aumentada, sacando a Bella una tierna sonrisa. - ¿Me ayudarás a entenderte? - Otra oleada de bienestar. - No me mates para nacer, ¿de acuerdo? - en su voz, se percibía una alegría renovada.

Desde ese día, Bella se sintió mucho mejor. Dejó aparcados sus miedos y dudas, y comenzó a disfrutar de su embarazo, las pocas semanas que le quedaban, de una forma más plena.

·

Como se sentía tan bien con ella misma y allí con los Thomas, decidió hacer algo para entretenerse y así, que los días pasaran de una forma más llevadera. Ya que en cuanto se quedaba distraída, el recuerdo de Edward la atormentaba.

Se sentía mal por haber desaparecido de esa manera, de no comunicarse con él de ninguna forma y sobre todo, por el bebé.

Tal como le explicara Charlie, que se diera un embrazo entre un vampiro y un humano era muy difícil; poquísimas veces se daba, y ella estaba haciendo que él, se lo perdiera.

Pero tenía dudas, tenía miedo y se sentía insegura respecto a ellos.

Sabía que antes o después, tendría que llamarlos y hablarles del bebé, una vez nacido, pero intentaría alargar ese tiempo de "individualismo" todo lo que pudiera, ya que en cuanto entraran en su vida, otra vez, ellos tomarían las riendas de todo. Incluida su vida y la de su hijo.

Así que en un intento de estar distraída y no pensar en Edward, se apuntó a un curso por correspondencia, y así, añadirlo a su currículum. El tema elegido: Matrona (Ayuda en partos)

A parte de engrosar su currículum, toda la información que pudiera reunir sobre embarazos y partos, le serían de alguna ayuda.

·

En el aeropuerto, había usado su nuevo nombre falso; el que le había facilitado el contacto de Charlie; En un intercambio de lo más discreto a las puertas del aeropuerto de Seattle, punto donde habían quedado: ella le dio el dinero acordado y él su nueva documentación:

Documento identificativo. Pasaporte. Nueva tarjeta sim para el móvil y el título universitario.

"Emma Wallas"

Cuando se había comunicado con él, tuvo sus dudas, pero cuando sostuvo toda esa documentación en sus manos, sintió como un grandísimo peso se evaporaba de sus hombros. Usando un nombre falso, sería imposible que nadie diera con ella.

·

Cuando tuvo que dar sus datos para solicitar el curso, lo pensó un momento y al final se declinó por facilitar los reales.

Para ese entonces, llevaba más de diez días con los Thomas y no había tenido ningún tipo de "susto". A parte de que había recibido un mensaje de Jacob, diciéndole que los Cullen no tenían idea de su paradero.

También así, se evitaría tener que dar explicaciones cuando llegara un paquete a nombre de una tal: Emma Wallas.

Cuando mandó el resultado final del curso, fue cuando se decidió a hablar con Margy sobre su marcha.

El título llegaría en tres o cuatro días, tiempo suficiente para planificar su marcha y hacer las cosas bien con los Thomas; ya que les debía esa gentileza. Cosa a parte, es que le salía de ella misma, por lo bien que la habían tratado sin conocerla de nada.

·

- ¿Así que has hablado con él? - Le preguntó entusiasmada Margy, cuando Bella le contó que habían hablado esa mañana.

- Sí… Quiere que hablemos y nos replanteemos el futuro, juntos. - Se sintió mal, porque, que más le gustaría a ella, que realmente su problema "real", tuviera solución.

Margy se levantó de la silla y comenzó a dar saltos y palmas de júbilo.

- ¡Es maravilloso! Estoy segura de que lo arreglareis. Tu lo amas - Bella se contrajo ante esa afirmación, y el bebé se removió, como si estuviera incómodo. - Y él habrá reflexionado, y no querrá perderse la vida de su hijo.

- Más o menos, eso mismo es lo que me ha dicho - Le contestó Bella, ocultando su malestar, producido por los movimientos del bebé.

- Entonces… ¿Cuándo te vas?

- En una semana. No he querido decirle un día exacto, para que esté pendiente - Bella sacó la lengua en un gesto divertido. Margy sonrió cómplice.

- Si, haces bien. Que sufra un poco, para que se de cuenta de lo que ha estado a punto de perder.

- ¿Va a venir él a buscarte? - Le preguntó mostrando no curiosidad, si no preocupación.

- No, hemos quedado en vernos en Seattle. - Le contestó con su coartada más que preparada. Margy arrugó la boca, en claro gesto de disconformidad y aprensión. Bella le tomó las manos y le habló de forma dulce.

- Tranquila, no me pasará nada. Son menos de 5 horas de avión. Además, viajaré en preferente, que aunque no es primera, es mucho mejor que turista. - Le sonrió, guiñándole un ojo.

- No sé… Debería venir él a buscarte. Es un viaje largo y tu… ya estás tan avanzada... - Margy suspiró, sintiendo una gran aprensión en el pecho. Le había tomado un sincero cariño a la chica. - Quiero decirte, que si las cosas no salen bien con tu chico, - la miró con intención - aquí tienes un hogar. Para tí y para tu bebé. - Su mirada se tornó sería y muy sincera. Bella se sintió derretir de amor por esa mujer. - Nos alegraríamos muchísimo de teneros aquí, y ayudarte a criar a tu bebé.

- Gracias Margy. Eres de las mejores personas que he conocido. - Se abrazaron largo rato. - Se nota que eres familia de Charlie - Ambas sonrieron con sendos gestos tristes, pero llenos de amor.

·

Cuando la conversación concluyó y Margy la dejó sola, ya que iba a hacer la cena, Bella no pudo evitar pensar en Edward. Pero de la forma que se tenía prohibida a sí misma: dejando volar sus sentimientos.

Que no eran otros que amor y remordimientos.

Eso, hizo que el bebé comenzara a moverse, dañándola y mandarle oleadas de malestar, que la hacían temblar las piernas.

Por lo que, como pudo, subió a su habitación y se tumbó de lado, y prácticamente tumbada, esa era una posición que al bebé le gustaba.

- Por favor… estate tranquilo. Me estás destrozando - Bella se acurrucó, ovillándose y acariciando su tripa. - ¿Por qué te has puesto así? - Según pronunció la pregunta en voz alta, ella misma se dio cuenta de lo que estaba pasando. - Es, ¿por qué hemos hablado de… tu padre? - El bebé se movió y las sensación de malestar disminuyó un poco. - Lo siento… Lo siento muchísimo. Pero ahora mismo, no puedo darle cara. - Respiró profundo - Te prometo que algún día, te llevaré a que lo conozcas.

Y de golpe, se sintió bien. No… Espléndidamente bien.

- Eres tremendamente inteligente. - Su voz sonó en una extraña mezcla entre maravillada y asustada.

·

·

Dos días antes de irse, ya tenía su ropa nueva, más alguna de la anterior, y sus enseres personales preparados.

Comprobó el móvil viejo, por si había alguna noticia de Jake, pero nada había. Así que, tal y como le dijo el chico que le proporcionara la nueva documentación, lo volvió a desactivar y lo escondió en el fondo de su maleta.

Abrió el pequeño bolsito de viaje, y revisó sus billetes:

El falso a nombre de Isabella Swan a Seattle y el verdadero, para Emma Wallas a Portland

A 495 km de Forks.

Estaba lo suficientemente lejos de allí… de ellos, pero también cerca por si tenía que llamarlos y que llegaran rápido.

No por ella, si no por el bebé. Ya que si algo le ocurría al alumbrarlo, el bebé se quedaría solo y desvalido y por muy inteligente que fuese, no dejaba de ser un bebé y podría morir sin atenciones de un adulto.

·

Dos días después, Ben y una muy afligida Margy, la despedían en el aeropuerto, haciéndola prometer mil veces, que se mantendría en contacto y que volvería para enseñarle a su hijo, o hija.

Liarlos para que no la acompañaran hasta la puerta de embarque fue bastante sencillo, debido al pequeño ataque de llantina que le dio a Margy.

- Creo que es mejor despedirse aquí, es menos… traumático - Comentó Bella, sinceramente emocionada por tener que dejar a los Thomas.

- Si, querida. Bella tiene razón. - Apoyó Ben, también afectado. - Solo le quedan unos minutos para embarcar, no estará sola a penas nada.

- Aprovecharé a comprar algunas revistas para el viaje, así que voy con el tiempo algo justo. - Margy asintió.

Volvieron a despedirse con abrazos y lágrimas, y tras una última mirada, Bella se fue pasillo a través.

La suerte es que para ambos viajes, se iba por la misma zona. Incluso las puertas de embarque estaban cerca la una de la otra.

Lo malo, es que tendría que esperar una hora para facturar y otra hora y media hasta que la dejaran subir. Y eso con la suerte de ser embarazada y tener el privilegio de subir la primera y no esperar cola.

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El viaje en avión, fue diferente al anterior. Está vez iba más serena, más madura. Aunque tenía ciertos temores que no se le pasaban; como era el momento del parto. Pero ahora ya no tenía miedo por ella simplemente, si no por su hijo/a. Por el miedo a que no le diera tiempo a avisar, ella muriera y el bebé se quedara solito.

Lo que a Bella le estaba pasando, es que su instinto maternal, había aflorado en todo su esplendor.

Desde Carson City, había estado mirando donde vivir, no quería deambular sin un sitio previamente reservado.

Necesitaba vivir en un sito un tanto alejado, sin vecinos alrededor, ya que así, podría camuflar el tiempo de su embarazo y el momento del parto.

Reservó un apartamento para una semana, en el centro de Portland. Así se abastecería de enseres para el bebé, artículos que necesitaría para el parto y comida. Estando en un sitio tan grande, pasaría desapercibida para poder moverse sin llamar la atención de nadie.

Después, encontró una pequeña casita en una zona apartada, a las afueras de la ciudad. Era modesta, sencilla, pero por las fotos y la descripción de la agencia que la anunciaba, estaba muy bien conservada y poseía todos los servicios:

Agua caliente, calefacción, chimenea, cocina completamente equipada, dos habitaciones y un baño. Y todo amueblado.

Era perfecta.

Por la sensación que el bebé le mandó, parecía que él/ella, opinaba lo mismo.

Pagó ambas viviendas en efectivo, y por adelantado.

La casita a las afueras, la rentó por un período de tres meses, para desentenderse de los pagos. Ya que para el momento de ir a vivir allí, estaría embarazada de 10 semanas, por lo que le quedarían unas 4 para dar a luz.

Así, tendría unas semanas de margen, y decidir si seguía allí o se volvía a mudar. Todo dependía del bebé.

Portland era una ciudad preciosa. Tenía un punto intermedio entre gran ciudad y zona tranquila. Podría adaptarse perfectamente a vivir allí.

Llevaba cuatro días allí, realizando compras en distintas tiendas, ya que no quería hacerse habitual en ninguna y poder ser fácilmente reconocible.

Había encontrado una tienda nueva, y compró varias cosas. No sabía el sexo del bebé, por lo que seguía comprando ropa en blanco, gris y beige. Aunque no pudo evitar comprar un par de trajecitos de recién en rosa; eran tan preciosos… y ella no perdía la esperanza de que fuese una niña.

Ya se había abastecido de una cuna, de una silla para el coche, una bañera, e incluso un cochecito. Además de leche de bebé, biberones y demás enseres.

Debía reconocer que esto de las compras y preparar la llegada del bebé, obviando lo escabroso de su otra mitad genética, era genial. Las dependientas se desvivían por ella, aconsejándola y llenándole los ojos de artículos.

Aunque solo estaba embarazada de casi 10 semanas, el volumen de su vientre, aparentaba estar cerca de los 8 meses.

Por eso, desarrollaba en la gente un instinto de ternura y gentileza.

·

Justo cuando estaba introduciendo las bolsas en el maletero del coche que había alquilado, a nombre de Emma Wallas, su móvil sonó.

Le extrañó y su corazón se saltó un latido de angustia, ya que nadie tenía ese número.

"Margy Thomas"

- Oh… Margy - Suspiró, llevándose la mano al corazón.

Recogió las bolsas que le habían caído de las manos, y mientras las colocaba en el maletero, con cuidado de no destapar todo lo que tenía allí guardado, contestó al teléfono.

- Dime Margy. ¿Qué tal? - La saludó alegre por saber de su amiga. Aunque habían hablado hacía tan solo dos días.

- Bella… - Solo por la manera de pronunciar su nombre, un escalofrió le recorrió la columna. - Han estado aquí unos chicos, preguntando por ti.

Por un momento, dejó de respirar; incluso de escuchar.

·

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5 semanas.

35 días.

840 horas.

Y los Cullen seguían sin noticias de Bella. Ni tan solo un mísero mensaje, y eso, es lo que más les dolía a todos.

La incógnita sobre si Bella estaría embarazada, seguía siendo eso, una incógnita. Pero tras hablar Carlisle con sus amigos, Los Denali, que le pasó eso mismo con una humana, las probabilidades de que Bella si estuviera embarazada, ganaron posiciones.

Los malos humos, habían dado paso a la desesperación y preocupación más sinceras, sumiendo a toda la familia en un estado de tristeza absoluta.

Caso a parte era Edward. Había pasado por varios estados de ánimos distintos:

Enfado

Dolor

Traición

Desolación

Tristeza

Angustia…

Pero por más que quería odiarla por hacerle esto, no podía. El amor que sentía por esa joven, era superior a cualquier otro sentimiento.

Desde el momento en que había entrado por primera vez en su casa, y sus mejillas se sonrojaron al mirarlo, y tras decirle aquel:

- Hola, soy Bella.

Había sido suyo. Por siempre. Para siempre. Por toda la eternidad.

·

Tras esas semanas tuvo tiempo para meditar lo que había ocurrido durante aquellos cuatro días, y observar su propio proceder con Bella, y fue más que consciente que no estuvo bien. La presionó sobre manera, cuando ella solo le pedía un poco de tiempo para poder absorber y digerir todo lo que estaba ocurriendo. Y él, no se lo dio.

Pero también era consciente que podía haber echo las cosas de otra manera; si no quería arriesgarse a decir donde iba, para que ninguno la controlara, que no lo dijera, pero por lo menos, en estas 5 eternas semanas, podía haberse comunicado de alguna manera. Incluso a través de Jacob Black.

Pero ella lo eliminó de su vida, de un plumazo. Como si él, no le importara ni lo más mínimo.

Y eso, dolía. Dolía y hacía arder su alma.

·

·

- ¿Dónde estará? ¿Cómo habrá echo para evadirnos de está forma? - Se preguntaba Rosalie, danzando por el salón.

- Si realmente está embarazada… ¿Cómo se le ha podido ocurrir desaparecer así? - la preocupación de Esme, ganaba a su disgusto. Emmet asentía a las preguntas sin respuestas de su madre,

- Porqué es tonta. Tonta de remate. - Respondió Rosalie saliéndole el veneno a borbotones-

- Rose… - la llamó condescendiente Emmet. - No es que sea tonta, ella simplemente está, o estaba, asustada. - Respondió de forma calmada, ganándose un bufido de su esposa.

- Yo creo lo mismo, hijo - apoyó Esme. - Le he dado muchas vueltas a esos cuatro días, repasándolos de delante a atrás y viceversa - Explicaba la matriarca, ganándose la atención de todos los presentes - Y fuimos demasiado agobiantes. En extremo - Rodó los ojos, mostrando un gesto culpable - No le dimos el tiempo que pedía, y lo exigió muchas veces. Pero ninguno parecíamos escucharla, solo estábamos ansiosos porque nos escuchara, porque nos entendiera. - Suspiró, abatida.

- Ella nos temía, y tuvo más miedo aún, en perder su vida si se quedaba. No simplemente por el miedo a convertirse en lo mismo que nosotros, si no, a perder su vida como persona, su poder de decisión. - Carlisle, muy acertado, se acercó a Esme, y la abrazó de forma tierna, transmitiéndole apoyo y consuelo.

- Hay que encontrarla antes de que de a luz. - Sentenció Alice, levantándose del sillón y moviéndose por el salón. - Eleazar te dijo que era imprescindible que un vampiro con posibilidad de convertir a un humano, estuviera presente. - Recordó Alice, dirigiéndose a Carlisle.

- Pero también dijo que la convirtió porque ya lo tenía hablado con Carmen de que fuera de esa forma. - Contestó él. - No podría decirme cuánto podría haber aguantado, pero el riesgo de muerte no era inmediato.

- No podemos aferrarnos a eso. - Respondió ella malhumorada. - Debemos encontrarla antes. Explicarle detenidamente lo que ocurrirá y que debe aceptar tenerte a ti, al menos, cerca cuando llegue ese momento.

Mientras seguían dándole vueltas a las mínimas señales de Bella, por no decir ninguna, Edward y Jasper entraban en la casa, reuniéndose con el resto de la familia en el salón.

- La hemos encontrado - Soltó pausadamente Jasper. Edward, a su lado, se mantuvo mudo.

- ¿¡Qué!? - Preguntaron el resto, asombrados.

- Contactamos con Jenkins hace un par de semanas - Explicó Jasper - Edward me lo pidió, de forma confidencial - Todos voltearon para mirar al nombrado - Durante días, me estuvo mandando correos donde me decía siempre lo mismo, que no había rastro de ella. Ni un movimiento bancario, un billete de avión, de autobús… ¡nada! Pero que antes o después, cometería un error. - La mirada de Jasper se tornó oscura y misteriosa.

- Está en Carson City - Concluyó Edward la historia, de forma cortante.

- En Carson City, Charlie tiene familia. - Recordó de pronto Carlisle. - Me habló de ellos, alguna vez puntual. Un tiempo, tras conocernos, poco antes de saber nuestro secreto, fue de visita allí. Esa fue la última vez que viajó. ¡Cómo no se me ocurrió! - Se llevó la mano a la frente, con gran frustración.

- Querido, no te atormentes. Aunque te hubieras acordado de esto, no pensaríamos que había ido a algún sitio conocido. - Calmó Esme a Carlisle.

- Bueno… - Rose abrió los ojos, mostrando prisa por saber - Y… ¿Cuál fue el error que cometió?

- Se apuntó a un curso por correspondencia - Respondió Jasper, tras esperar unos segundos y ver que Edward no lo hacía. - Facilitó datos bancarios, y nombre completo. El fallo real lo tuvo hace unos días, al dar la dirección para que le enviarán el título. No hay duda alguna, es ella. - Jasper volvió a mirar hacía Edward, el cual mantenía la cabeza orientada hacía el suelo. - Jenkins mandó a uno de sus hombres a esa dirección. - La familia jadeó ante ese nuevo dato. - Nos ha mandado algunas fotos - Jasper fue perdiendo la voz, mirando, otra vez, a su hermano con aprensión.

Carlisle dirigió su mirada confusa hacía su hijo mayor, ya que la actitud de Edward era de lo más extraña.

"¿Edward?"

- Está embarazada. - Soltó Edward con voz vacía.

Un suave jadeo llenó el salón de los Cullen. Hasta que un tumulto de voces, comenzó a inundar la estancia.

·

·

Bella está encantada con los Thomas. Pero sabe que no puede continuar con ellos.

El bebé es inteligentísimo. Protege y se comunica con su madre, tranquilizándola.

Y los Cullen, comienzan a darse cuenta de que no actuaron bien con Bella.

Y ahora... ¡LO SABEN!

Veremos a ver qué hacen ahora.

ESPERO VUESTRAS OPINIONES, pq este capi, da para mucho!

BESOSSSSSS!