Este Fic es una adaptación de la novela "Déjame amarte" de Maruena Estríngana la cual les comparto sin fines de lucro,
sino para dar vida a mis personajes favoritos de Bleach pertenecientes al "Trol mayor" Tite Kubo. Espero lo disfruten.
Dentro de esta adaptación se han realizado algunos cambios para que se ajusten a los personajes de Bleach.
Capitulo 40
Ichigo
Entro al despacho de Byakuya y le cuento todo lo que he descubierto y lo que
pienso sobre que el cabecilla vivía en este pueblo sin perder detalle de ninguno de
sus gestos. Mi padre tenía anotado el nombre de este pueblo en sus notas. Yo pensé
que era porque aquí estábamos viviendo nosotros o mi madre, no le di importancia
dada la obsesión que sentía por mi madre, pero tras escuchar el nombre varias veces
así como de pasada entre los cabecillas de la banda se han activado mis alarmas y
esto me hace pensar que es aquí donde se esconde, desapercibido, pasando por una
personas normal y corriente. He reconsiderado la idea de ir a la cárcel a
interrogarlo... y la he descartado. No quiero volver a verlo en mi vida y la gente que
lo ha interrogado en este tiempo sólo ha conseguido que se mofe de ellos. Mi padre no
hablará pues sabe que como los delate 'Arrancar' mandará matarlo como ya ha hecho
con otros. Y valora mucho su vida. Ojalá no salga nunca. El problema es que por
poder ser, puede ser cualquiera, y yo estar equivocado en lo que pienso... ojalá.
—¿Estás seguro, Ichigo?
—Casi seguro, y pienso dar con él. He pasado el informe a mis superiores y están
investigando a las personas que viven en este pueblo. Estamos cercándolo y es
cuestión de días que demos con él. He recabado las suficientes pruebas como para
poder cazarlo y he puesto chip de localización al coche de uno de sus más allegados.
Es posible que ya sepan dónde está pues me informó que iba a verse con él. Y por si
esto fuera poco, hay patrullas de secreta por todo el pueblo para captar cualquier
movimiento sospechoso y atraparlo. El círculo al fin se ha estrechado.
—Sabes que si te pillan te matarán. Que ''Arrancar'' no te perdonará esto —me
recorre un escalofrío.
—Lo sé, pero él caerá conmigo.
—¿Alguno en concreto? —miro a Byakuya con intensidad.
—Algo me dice que esta comisaría es uno de los sitios donde se esconde.
—Eso que dices es muy fuerte, Ichigo...
—Sólo así se explica cómo ha podido burlar a la policía todos estos años.
—Si vas investigar a las personas que llevan tantos años aquí sabes que me estás
poniendo en el ojo del huracán.
—Lo sé —Byakuya se tensa.
—Haz lo que tengas que hacer. Te ayudaré, no dejes de informarme de todo —asiento
y salgo a realizar una ronda por la ciudad con uno de los coches policía.
Estamos haciendo una tranquila ronda cuando diviso a uno de los integrantes de la
banda de ''Arrancar'' metiendo en un coche una caja de cartón. Al estar infiltrado en la
banda, tengo que hacer la vista gorda y hacer como que no veo nada sospechoso en
ello, pero si quiero llegar al fondo tengo que ir allí.
—Para en doble fila —le digo a mi compañero—. Tengo que hacer unas cosas
cerca. Te busco ahora.
Asiente y hace lo que le digo. Me acerco a donde está Tosen y veo que sale otro
más con otra caja. Parecen nerviosos, miran a todos lados. Me acerco a ellos y sin
darme tiempo a que me explique, Tosen me apunta con su pistola.
—¡¿Se puede saber qué haces?! —le digo sacando la mía y apuntándole—. Suelta
la pistola, que soy yo, imbécil.
—Y un puto topo, Ichigo y a mí nunca me has gustado.
Miro hacia su labio partido, el que yo le cuando nos peleamos.
—Si así fuera ya estarías entre rejas —le digo, sin delatarme, pues no soy estúpido
como para ignorar que me apunta con un arma y puede tener órdenes de disparar a
matar. Sabía lo que hacía, pero eso no lo hace más fácil.
—Oh, no, si lo que quieres es coger a mi jefe. ¿Acaso te crees que somos tontos? Pero
no caeré con ''Arrancar'' —y tras decir esto apunta al aire y sale corriendo. Su
compañero se queda rezagado y le pido que no mueva si no quiere correr la misma
suerte que su amigo.
No me hace ni caso y sale corriendo en dirección contraria. Pido refuerzos mientras
corro tras Tosen esquivando a la gente. Y por jugarretas del destino, al doblar la
esquina veo a Rukia con Ashido y Yuzu, veo como Tosen los empuja para pasar a su
lado. Ashido reacciona rápido y evita que Yuzu se caiga. Paso a su lado, miro a
Ashido y asiente sabiendo qué es lo que tiene que hacer.
Escucho a Rukia llamarme y a Yuzu. No les hago caso y corro tras Tosen que,
cuando nota que le cojo terreno, dispara hacia mí. Esquivo la bala lo justo para que
sólo me roce el brazo. Joder. Al final voy a parecer un maldito colador. Pido
refuerzos que sé que no andarán lejos.
—Vuelve a hacer el intento de dispararme y te juro que te mato, pedazo de cabrón.
—¿Tú y cuantos más como tú?
Noto la preocupación pintada en su rostro y cuando gira a la derecha sonrío pues se
ha metido en un callejón sin salida. Me adentro en él. Una vez más, alza su pistola
para dispararme y yo a su vez apunto con la mía a su mano para que suelte el arma, lo
hace y corre aunque sabe que está acabado. Llego hasta él, trata de golpearme y le
apunto con la pistola.
—Estás detenido.
—¡No puedes detenerme! ¡Soy de los tuyos!
—No lo parecía cuando tratabas de matarme y, la primera vez puede pasar, pero no
pienso hacerlo una segunda.
—Esto te saldrá caro, Ichigo. No podrás atrapar al jefe y él te matará.
—Yo no he hecho nada. Sólo me defendía. Eres tú el que ha hecho enfadar a ''Arrancar''.
—Él me ha ordenado que vaciara ese piso y que disparar a cualquier que me lo
impidiera. No eres tan inmune como te crees. El siguiente en caer serás tú.
Le pongo las esposas y lo llevo hasta el coche de patrulla que hay cerca. A uno de
mis compañeros le pido que me acompañe al piso que estaban desalojando. Llego al
coche y meto las cajas en el coche patrulla antes de subir al piso que tenían como
tapadera. Es un barrio caro y no todo el mundo puede permitirse vivir aquí. Casi
siempre que piensas en donde se vende droga tiras a pensar que es en lugares con
pisos más económicos y de dudosa reputación para pasar desapercibidos. Que sea
aquí me hace tener, otra vez más, la certeza de que se creían tan seguros que no
esperaban que nadie los encontraran. Lo que me duele es sacar esto ahora y más
porque lo esperaba. Todo ha pasado justo después de hablar con Byakuya. Una vez
más, el peso de la traición se anida en mi interior. Y, pese a eso, sigo aferrándome a
la posibilidad de que todo no sea más que una coincidencia, que no tenga nada que
ver pese a que todo indica que sí. Que Byakuya no es quién dice ser.
Empecé a dudar de él cuando me dijo lo de las fotos de Rukia, lo fácil que le había
resultado todo. Regresé a la joyería con una orden y con mi superior, pues me debía
un favor. Al preguntar al joyero dijo que Byakuya no había ido a por esas fotos ahora.
Que lo hizo al poco de salir y que pagó una gran cantidad por ellas. Que él era el
comprador misterioso. ¿De dónde sacó ese dinero si vive en una humilde casa? Que
tuviera dinero para pagar las fotos me puso sobre avisto. No entendía qué podía
querer de las fotos de Rukia. Empecé a investigarlo y entonces encontré algo que me
hizo mosquearme aún más. Fue Aizen quien me dijo que Rukia era igual a la exnovia
de Byakuya la tarde que Byakuya me dio las fotos, pues entró al despacho y las tenía
a la vista, al verlas me lo dijo, que cuando la conoció, se quedó impresionado por el
parecido y que no entendía por qué Byakuya no había hecho alusión algo así. Cuando
me fui, investigue la antigua comisaria de Byakuya y encontré una foto de él con una
joven idéntica a Rukia. Bajo el pie de página del periódico decía que la mujer había
sido encontrada muerta de un tiro en la cabeza cosa que, por supuesto, no nos había
contado. Hacía alusión a que al registrar la casa encontraron droga en su domicilio y
el caso quedaba archivado pues se creía que era un ajuste de cuenta porque la mujer
estaba metida en la banda de ''El gato''. Un nuevo caso archivado, y más porque ella
era policía y todo apuntaba a que era corrupta. Una mujer idéntica a Rukia y Byakuya
liado con alguien que pertenecía a esa banda y quien, a su vez, archivó el caso de
quien era su pareja, sin más y no sé encontró nada contra él o él supo taparlo muy bien
todo. Todo eso me hizo pensar que sabía muy bien lo que había pasado. Lo que
descubrí me hizo querer seguir tirando del hilo y regresar al pueblo de Rukia con una
foto de Byakuya. Lo más escalofriante es que el tabernero lo recordaba porque decía
que era un hombre muy raro que fue varios días a la cafetería. ¿Qué hacía Byakuya en
el pueblo de Rukia? Byakuya nos dijo que su hija murió. Rukia, que habían visto
como disparaban a alguien. Y rizando más el rizo, Byakuya alegó que había sido
disparado por un traficante justo por las mismas fechas en que se quemó la casa de
Rukia. Lo que me hizo pensar que Byakuya fue al que dispararon los padres de
Rukia. Rukia ya no les servía porque no la podían usar como moneda de cambio y
ella era lo valioso que le quitaron al jefe de la banda, si creían que él estaba muerto
ya no les servía la niña.
Cada vez estoy más seguro de que Rukia es la niña que Byakuya nos dijo que había
sido robada al nacer y que había muerto. Tenerlo todo anotado hace que luego las
cosas cuadren. Las fechas por las que alegó que la pequeña había muerto eran las
mismas que Rukia tenía anotadas como fechas del disparo en su casa y del incendio.
Muchas coincidencias.
Y luego está que Kaien ha visto a Byakuya observando a Rukia muchas veces y andar
siempre cerca de ella. Cuando tuve todo esto, supe que tenía que regresar y que un
paso en falso podría suponer la muerte de Rukia pues, sin saberlo, sin plantearlo, está
metida en todo esto desde el principio. Que por una casualidad del destino acabó en
el mismo pueblo de su padre y de un posible traficante de drogas.
Quiero pensar que si Rukia corriera peligro ya la hubiera atacado y desde que
atrapamos a Kugo, Rukia no ha sufrido ningún otro ataque. Que si la quisiera muerta ya
hubiera hallado la forma de matarla.
Lo peor es que, en el fondo, temo estar equivocado. Me cuesta aceptar que alguien
tan apreciado por mi familia sea el mayor traficante de drogas de este país.
Mis compañeros han localizado el piso gracias a un vecino. La puerta está cerrada.
Le doy una patada y ésta salta. Con las prisas no la han cerrado con llave. Entro y no
vemos más que una casa aparentemente normal. Hay varios papeles en el suelo que se
han olvidado con las prisas y al fondo un cuarto con la luz encendida. Vamos hacia él
y vemos un gran alijo de droga. Llamo a mis superiores para informales. Registro
entre los papales que encuentro y me quedo de piedra cuando veo uno tirado en el
suelo y encuentro la firma de Byakuya. Sigo registrando el cuarto con un nudo en el
pecho, debatiéndome entre mi deber y la amistad. ¿Cómo ha podido hacer esto?
Aunque todas las señales lo apuntaban, tener la evidencia delante no lo hace más
fácil.
Sigo registrando no hay nada importante. Bajo hacia las cajas y registro en ellas.
Necesito algo más antes de dar la orden. Algo más. Registro una de ellas y entonces
encuentro una caja con el nombre de Rukia. La abro y es un dosier detallado de
la vida de Rukia desde que Byakuya la encontró, después de que Rukia huyó de la
casa. De Rukia en el orfanato. De Rukia con Miyako riendo feliz. De Rukia con algunas
parejas. Estas fotos las paso rápido, cegado los celos. La rabia me nubla la visión al
saber que Rukia pensaba que nadie la seguía y sí que lo estaban haciendo, pero no
quien ella creía.
Esta es la prueba de que Rukia es hija de Byakuya y Sakura. Al final de la carpeta
hay una partida de nacimiento. El nombre es el mismo pero no el apellido, que es el
de Byakuya. Pero, pese a todo, esto no prueba nada. Sólo que si era su padre, se
preocupaba por ella. Quiero creer que no tengo que hacer esa llamada aún. Dejo a un
lado la carpeta y ni se me pasa por la cabeza que Rukia sepa algo de todo esto. No
pienso dudar más de ella. Ya cometí ese error una vez y no lo haré nunca más.
Vacío una de las cajas en el maletero y una foto llama mi atención, en ella aparece
Sakura con una pistola en alto y una mirada siniestra. Le doy la vuelta y leo:
Soy como una arrancar silenciosa que entra y se va sin ser vista. A Armando. El rey
Arrancar.
La dejo a un lado y vacío la otra caja.
—Detective Kurosaki, ¿Ha encontrado algo? —miro de reojo y veo a uno de
mis superiores.
—Sí, pero...
—Hay que ir a comisaría. Éste no es lugar para hacer esto, joven —asiento y entro
en el coche que lleva las pruebas tras cerrar el maletero. Hanataro entra a mi lado y me
pregunta qué ha pasado. Le pongo al tanto de todo. Él ya sabe de mis sospechas de
Byakuya y sé que no hará nada hasta que lo tengamos por seguro, pues es su hermano.
—¿A dónde va mi hermano? —estamos llegando a la comisaria cuando vemos salir a
Byakuya como alma que lleva el diablo—. ¡Joder! No hay duda de que se ha visto
acorralado.
Asiento y detengo el coche para ir tras él. Lo atrapo y lo pongo sobre un coche.
—¡¿Qué haces, Ichigo?!
—¿A dónde ibas?
—Rukia —me tenso—. Corre peligro, he recibido una llamada que me decía que estaba en peligro.
Hanataro me mira y suelto a su hermano para hacer una llamada. Llamo a Ashido y me
informa que Rukia está en mi casa con ellos y no para de ir de un lado a otra muerta
de los nervios. Que casi han tenido que atarla.
—Rukia no corre peligro. Está en mi casa —miro a Hanataro, que tiene un gran pesar
en su mirada para mí esto no es más fácil. Hanataro saca unas esposas.
—¿Qué hacen? ¿Qué es esto, Ichigo? ¿Acaso sospechas de mí? ¿De verdad, Hanataro?—
Estás detenido. No hace falta que te repitamos el juramento que tu tantas veces has
repetido —le dice su hermano.
—¡Pero qué hacéis! ¡Soy inocente!
—Desgraciadamente para ti, es lo mismo que dicen todos cuando los apresamos y
tú los sabes —le digo, sin poder mirarlo a los ojos.
—Sigue tu instinto, Ichigo...
—Mi instinto es el que me ha llevado a ti.
—Rukia...
—No la vueltas a nombrar...
—Ya sabemos que es tu hija —le dice Hanataro—. Lo sabemos todo, Byakuya. Y yo que
soy tu hermano no tenía ni idea. ¡Joder! ¡Es mi sobrina! Merecía saber que estaba
viva. Si me has ocultado esto... ¿cómo puedo creer que no hay más cosas?
Byakuya apartada la mirada, tal vez porque se da cuenta de lo que lo hemos
pillado.
—Lo siento —dice Byakuya, y tras decir esto golpea con fuerza a su hermano en el
pecho y huye.
Corro tras él para atraparlo hasta que me interceptan dos de la banda de "Arrancar" y
me disparan. La gente grita y cunde el caos. No hay duda de que están protegiendo a
su jefe. Ésta es una prueba más. ¡Joder!
Vamos hacia ellos pero lo entran en un coche y desaparecen lejos antes de que pueda
atraparlos. Entro en el coche de patrulla que vas tras ellos tras echarle el alto y lo
seguimos. No pienso dejar que se me escape. No he llegado tan lejos para perderlo
ante mis narices.
