CAPITULO 40

A sus 16 años, el abuso continuo, pero más que físico, fue mayormente sexual.

—¿Cómo no podría hacerme adicto a esto?, ¡este culito tan estrecho me encanta!.

Aquellas fueron las palabras lujuriosas de su tío Biasti, quien salvajemente penetraba a un sometido Torke en cuatro patas sobre la cama de su habitación, el borracho panzón llega al clímax y llena el ano del úrsido joven de su esencia masculina.

—Tanto coger me dio sed, iré por más ciceón.

Se levanto de la cama vistiéndose y retirándose satisfecho, mientras recostado con el rostro en la almohada yacía el joven Torke, entre lagrimas sollozando entre jadeos y con su ano chorreando la blanca semilla de su tío.

—1 año… ha pasado un año…

A si mismo se repetía el tiempo en que tal tortura sexual empezó a azotar su vida, casi todos los días, era sometido por el libido de su tío, ya fuera de día o de noche, solo en horas de trabajo tenía el alivio de saber que no sería violado, pues Biasti era consciente de que necesitaba de forma vital que su sobrino hiciera dinero.

Pero los ojos de aquel joven úrsido mostraban una mirada vacía de felicidad, un mar de desesperación del cual en lo más recóndito de su mente rogaba porque todo terminara, incluso en la calma de la muerta, pero carecía del valor para quitarse la vida por su propia voluntad.

Solo quedaban dos años para que cumpliera la edad mínima para hacerse legalmente con la herrería y hogar de su padre, entonces todo terminaría, ese infierno finalmente llegaría a su fin, pero en el fondo sabia, que ante tal tormento, un día llegaría a su límite y puede que decida culminarlo de forma abrupta.

Fue en esa precisa noche, él úrsido regresaba de la casa de baño, limpiando su cuerpo después de un arduo día de trabajo, cuando fue a su habitación a dormir, dejando su ropa recién lavada a un lado, siente un agarre agresivo por la espalda. Luego es arrojado violentamente contra la cama y puesto en cuatro patas.

Un nauseabundo hedor a alcohol inundo el ambiente, seguido de una verga pulsante frotando entre sus nalgas, había vuelto, su tío Biasti regreso en un completo estado de ebriedad, y sin medir palabra alguna, violo a su sobrino. Metió su pene sin importar los gritos de Torke, ignorando su fatigado estado, con tal de satisfacer sus deseos carnales, el solo empujo su erecto miembro en su interior.

—Ya basta…

Torke rogo porque parase, pero su tío estaba más concentrado en el placer mientras penetraba a su sobrino, ignorando toda suplica de este, a pesar de que Torke levantaba el volumen con cada ruego.

—Ya bata… ya basta… ¡ya basta!... ¡ya basta por favor!...

Solo podía oírse los jadeos de gozo de su tío entre cada embestida, luego sus manos fueron con descaro a las tetillas del joven úrsido y comenzó a apretarlas como si fueran los senos de una mujer. Tales pellizcos solo hacían que el dolor de Torke fuera peor, Biasti las apretaba con una furia bestial, mientras seguía embistiendo como un animal en celo. Fue entonces que al joven oso llego a su límite emocional.

—Ya basta… ¡ya basta!… ¡HE DICHO YA BASTA! -Exclamo Torke en colera.

Dejándose llevar por la ira, Torke le lanzo un puñetazo a su tío asestándole en el rostro, este cae de la cama y se da con la cabeza en el suelo, su sobrino reacciona viendo lo que acaba de hacer, un miedo pronto cunde en él al observar sangre salir alrededor de la cabeza.

—¿Tío Biasti?...

Se levanta de su cama para corroborar que su tío no hubiera muerto, que solo hubiese quedado inconsciente y malherido, pero no sentía su aliento y menos el latir de su corazón.

—Esta…

En evidencia, su tío había muerto, en el fondo Torke estaba devastado por lo ocurrido, primero porque era la primera vez que le arrebataba la vida a alguien y segundo, la muerte de esa persona, aunque fuera alguien a quien tanto odiaba, tendría consecuencias negativas.

[—]

Llamo a las autoridades, quienes le escoltaron a casa, tres guardias observaron con disgusto el cuerpo de aquel oso panzón en el suelo, exigieron una explicación y Torke empezó a relatar desde el principio lo ocurrido. Este conto como vivía su padre, quien luego de su muerte, fue forzado a vivir con su tío, hasta que cumpliera 18 para legalmente ser dueño de la herrería. Fue honesto con respeto al trato que aquella vil persona le dio, todas aquellas agresiones físicas y sexuales vividas en su primer año con él.

Los guardias que al principio sospechaban de un asesinato, quienes miraban a ese joven oso con ojos hostiles, pronto cambiaron su mirada, se tornaron más compasivas y entendieron la escena de los hechos. Aquel adulto abuso de ese joven, de su propio sobrino y sangre, quien, aún cansado después de un largo día de trabajo, fue salvajemente violado.

Podían entender muy bien la situación entonces, aquel tipo era un parasito, una sanguijuela que se aprovechó de la amabilidad de su hermano mayor, para vivir como un vago y ebrio, quien, hacia trabajar a su sobrino, con la amenaza de vender la herrería si no hacia lo que el indicaba. Para peor, no solo lo explotaba físicamente y se aprovechaba económicamente de él, incluso llego al punto de forzarlo a convertirlo en una herramienta sexual.

Para el trio de guardias, la situación del joven Torke era más que entendible, tal homicidio, no podría considerarse asesinato, para la autoridad aquello seria en si una legítima defensa propia. Pero incluso aunque el muchacho se salvara de ir a prisión, aun estaba el problema legal de la propiedad.

—Muchacho, aun tienes 16 años, ¿comprendes que sin un tutor legal esta propiedad pasara a manos del estado? -Uno de los guardias le declaro.

—¡Por favor!, ¡es mi único hogar!, no puedo perderlo… ¿¡no hay alguna forma de evitar perder mi hogar!?, se lo suplico…

Cuando un Sapien tiene una propiedad, esta se encuentra registrado a su nombre ante el estado y dicho individuo debe pagar obligatoriamente un estimado de impuesto cada mes para conservar la propiedad, o de lo contrario su casa será confiscado junto a parte de los bienes. Como tal, legalmente fue establecido que el titular de la propiedad debe tener como mínimo 18 años, o de lo contrario, no había forma de considerarlo, la única excepción es con un "permiso real" del rey del país, pero no posible en este caso.

Al perder una propiedad a manos del estado, este puede ser vendido a otros Sapien, quien, al cobrarlo, legalmente pasara a ser el nuevo dueño, y el anterior no podrá volver a recuperarlo, a no ser, que el nuevo dueño decida por voluntad propia venderlo y con ello fijaría un precio, ya fuera razonable o una estafa.

—Ni el Semiur tiene la autoridad para hacer tal excepción, aunque… -El guardia pronto pensó en algo —Hay una forma de evitar que tu propiedad caiga en manos de otro, veras… legalmente el estado seria dueño, pero, no será vendida a nadie, sino… que la conservaran para preservarlo, hasta que tu cumplas los 18 años de edad.

—¿¡De verdad!?... ¿¡de verdad es posible!? -Los ojos de Torke se maravillaron con tal buena noticia.

—Pero… es aquí donde viene la parte difícil.

El guardia explico que para que el estado mantenga su casa en "preservación", deberá seguir pagando los impuestos al mes, sin embargo, se le agregaran más cuotas elevadas a causa del tema de la preservación de la propiedad, hasta que Torke cumpla 18. Pero la peor noticia fue, que mientras aquella propiedad sea del estado, el joven oso no podría vivir en ella, y aun más, tampoco trabajar en el taller.

—¿¡Pero como hare dinero entonces!?, ¡mi única fuente de ingreso es la herrería!, yo… no tengo nada sin mi hogar… sin mi medio para hacer dinero… -Confeso el úrsido entre lágrimas.

—En verdad lo lamento chico, así funcionan las cosas aquí, tienes 24 horas para tomar lo que puedas de valor y nunca volver a esta propiedad hasta que cumplas los 18 de edad, eso claro, mientras pagues los impuestos fijados cada mes -El guardia se lo recordó —Otra cosa más, debes enterrar a ese tipo.

El guardia señalo al cadáver de su tío Biasti, por ley, si alguien muere y no tiene familiares, el cuerpo es enterrado por las autoridades, pero si este tiene familiares, ellos están obligados a enterrarlo, o de lo contrario, afrontarían una multa de muchos Divitys.

—Puedes enterrarlo en donde sea, menos en las calles de Arquion, llévalo lejos de aquí, fuera de los límites de la ciudad y entiérralo donde te parezca mejor, tienes 24 horas también para ello, o de lo contrarios te saldrá caro -Le advierte.

Los tres guardias se retiran, dejando a Torke a solas, en frente del cadáver de su tío, emocionalmente abatido, cae de rodillas y con la mirada hacia abajo, comienza a llorar y a golpear el suelo mientras insultaba su desgracia en voz alta. Descargando toda su furia y frustración, así siguió por varios minutos, hasta que finalmente se calmó.

—¿Cómo… como podre hacerlo?, padre, a este paso… nuestro hogar… lo perderé todo.

Entonces la imagen de un martillo golpeando una espada vino a su mente, aquello hizo que se limpiara las lagrimas y pusiera de pie, caminando hacia el taller, en donde al llegar volteo para mirar fijamente una espada de bronce. ¿Qué es lo que Torke tenía en mente?.

Continuara…