¡HOLA MIS BELLAS!

Aquí estoy, un día antes de lo, últimamente, habitual.

Pero estos capis, me están resultado muy fáciles de escribir, y sumando que he tenido unos días tranquilos, y un poco de insomnio (jajaja), pues aquí tengo el capi, y os anuncio, que el siguiente está casi listo.

Este capi viene muy completo, así que os aviso que dispongáis de un ratito largo para leer.


Wenday14: Gracias! Me alegro que te guste. Que me digas eso, es mi pago por mi trabajo.

Adriu: ¡Jajaja! Me alegro de despertar en ti emociones al leer. Preguntas mucho, y no puedo decirte nada, ¡jajaja! Este bebé es increíble, protege a su madre como a si mismo. ¿Tendrá algún don?...…

Cavendano13: Como siempre… muy acertado tu resumen ;-)

mrs PUff: Gracias a ti.

sollpz.1305: Por supuesto que te respondo. Gracias a ti, por volverte una "comentadora" habitual. La parte triste es exactamente eso: Que Edward no puede experimentar el embarazo, pero esa ha sido su condena por no desvelarle a Bella su "secreto" y agobiarla de esa forma. Si llegará al parto, lo sabréis en capi 42.

alicecarolina11: ¡jajajaja! Si, el pajarito pió tarde... jajajaja. Me encanta cuando lo llamáis "vampibaby"... jajaja! Los Cullen están desquiciados al confirmar que está embarazada, veremos cómo se organizan.

PaolaValencia: Te adelanto en exclusiva que el bebé SI nace, bien. Lo que pasa después... Tendrás que esperar a leer el capi 42.

invitado "Mapi": Siento mucho lo de tus uñas... ;-) Solo un capi más y saldremos de dudas.

nydiac10: ¡Por los pelos! Ella tuvo y tiene sus razones para irse. Ellos son vampiros. Seres superiores, con dones, con capacidades inimaginables... Beben sangre. Ellos, realmente, están muertos. Eso es lo que ve Bella y la hace tenerle una mezcla entre miedo y asco.

Nancygov: Gracias guapa, en mi familia, estamos todos bien. Leyendo tu espléndido comentario, pensé que hubiera sido una forma grandiosa de que se enteraran: que fuesen a rebuscar en casa de Bella y encontraran el test (me di de cabezazos al leerlo), pero la apunto para un próximo fic ;- Muy buena reflexión sobre "Cuándo los piensa avisar"... pero ya lo tengo pensado. Cuándo lo leas, verás que sencilla fue la respuesta ;-) Y buenísima pregunta la última... ¿se convertirá o preferirá morir? Todo se sabrá en el capi 42. Gracias a ti, y tb espero que estés bien. Me encanta que te encante leerme.

Jade HSos: Uy... lo has reducido todo mucho... ¡jaja! y no será tan sencillo como lo expones...

MIL GRACIAS A TODAS POR COMENTAR. Y ESTOY SUPER CONTENTA DE VER QUE SIGUEN AGREGÁNDOSE NUEVAS "SEGUIDORAS". MÁS SABIENDO QUE AL FIN AUN LE QUEDA UN TIRÓN...

·


CAPÍTULO 41


- Dime Margy. ¿Qué tal? - La saludó alegre por saber de su amiga. Aunque habían hablado hacía tan solo dos días.

- Bella… - Solo por la manera de pronunciar su nombre, un escalofrió le recorrió la columna. - Han estado aquí unos chicos, preguntando por tí.

Por un momento, dejó de respirar; incluso de escuchar.

·

- ¿Unos chicos? - Preguntó en un murmuró casi inteligible, debido a los nervios.

- Eran un chico y una chica… - Silencio - Tremendamente guapos - Bella apretó los ojos, y tuvo que sostenerse al coche temiendo caerse. - Él era muy alto y con el pelo marrón y ella bajita, muy delgada y con el pelo corto y negro - Tragó con fuerza la bilis que le subía por la tráquea, y se agarró con fuerza la ropa a la altura del corazón, en un acto reflejo de evitar que le saliera del pecho.

- ¿Cuándo estuvieron ahí, Margy? - Los latidos le golpeaban las sienes y toda ella temblaba ante la respuesta.

- Hace unos diez minutos que se han ido. - Y Bella pudo soltar todo el aire que, sin ser consciente, había retenido en sus pulmones durante el último minuto.

- ¿Dijeron algo?

- Preguntaron por ti, y les dije que te habías ido… Bella... - Suspiró la señora - ¿Qué pasa? No fuiste a reunirte con el padre del niño. ¿Dónde estás? - Le preguntó con la voz tomada por las lágrimas. - ¿Estás bien?

- Margy, es muy complicado de explicar, créeme. Mi intención no fue mentirte, pero no podía involucrarte. Lo siento… Perdóname por favor.

- Lo sé, nena. Tranquila. Te hubiéramos intentado ayudar, pero supongo que tus motivos tendrás. - La comprensión de esa mujer no tenía límites, y Bella sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas. Hasta que se percató de una cosa.

- Margy… ¿Por qué aseguraste que no me había encontrado con él?

- Porque se presentó… Dijo que era Edward - Bella apretó los ojos con tanta fuerza que creyó no poder volver abrirlos nunca. - Y que era el padre del bebé.

Según su cerebro recibió la información, Bella sintió un mareo que la hizo desestabilizarse. Pero su bebé, atento a cualquier necesidad o percance de su madre, la "ayudó" a ponerse erguida y a mantenerse entera.

- ¿Dijeron algo más? ¿Les dijiste donde había ido yo?

- Lo siento… si. Les dije que habías ido a Seattle. Según lo dije, me di cuenta de que no tenía que haberlo dicho, pero fue tarde. - La voz de Margy sonó llena de disculpa.

- Tranquila Margy, no pasa nada. Es normal. Y tampoco quiero convertirte en una mentirosa.

"Aunque intentaras mentirles, Edward hubiera leído tu mente… Así que…"

- Por ti, mentir no es nada. - Respondió la señora resulta. - Solo me preguntaron cuándo te habías ido, y cómo habías estado. La verdad es que parecían encantadores, y… si me permites decírtelo, a él, cada vez que tu nombre se decía, se le iluminaban los ojos, al igual que a ti por él.

- Si. Se que me quiere mucho, pero… Margy, en serio, es muy complicado. Ahora tengo que dejarte. - Apremió. - Si vuelven o notas cualquier cosa rara, llámame, por favor. Yo te llamaré para que estés tranquila, ¿de acuerdo?

Nada más colgar, Bella se metió en el coche y salió zumbando a su apartamento.

"Sabe lo del bebé… ¡Dios mío! ¿Cómo se habrán enterado? Madre mía… Ahora si que no cesará hasta dar conmigo. ¿Debería dejarme encontrar? Pero… entonces, estamos en las mismas que al principio. ¡Maldita sea! ¿No pueden dejarme en paz?"

Aunque estaban a cinco horas de distancia, no tenía mucho tiempo. Necesitaba ultimar un plan, improvisado, para despistarlos.

Porque algo le decía que no tardarían en dar con ella.

·

Los víveres, los tenía todos metidos en el maletero del coche, cubiertos con un plástico, para que no se vieran, al igual que una maleta que había preparado con ropa, enseres y alguna ropita del bebé; una maleta de escape rápido. Introdujo el material médico que pudo reunir, el resto de ropa y enseres personales y las cosas del bebé.

Se fue a un renting de coches y allí, organizó su nuevo plan, contratando un nuevo coche.

·

·

Llevaba una semana en la casita de las afueras, (10 semanas gestación) sin el más mínimo movimiento extraño. Y sin salir a absolutamente nada de entre las paredes de la casa.

Estaba tan paranoica, que incluso había comprado, e instalado, un sensor de movimiento en las escaleras exteriores, las que daban acceso al pequeño porche de entrada.

Había comprado también, unos artilugios que se colgaban a los pasadores de las ventanas, y estos emitían un ruido si alguien, desde fuera, los intentaba abrir; algo parecido a las campanitas que cuelgan de las puertas de algunos comercios para avisar de que entran clientes.

Tal era su paranoia que, cuando alguna vez se despertaba sobre saltada, juraba que tenía la mejilla fría, y que era porque Edward la había encontrado y ese frío era de su mano, que la había acariciado.

Pero, eso, la hacía machacarse a preguntas, que no hacían otra cosa que agobiarla más:

¿Qué haría Edward si la encontraba?

¿Estaría enfadado?

¿Le perdonaría todo?

¿Estaría contento por lo del bebé?

¿Y sí, al ella no querer convertirse, se llevaba al bebé?

¿Y si se lo llevaba y no volvía a verlo, nunca?

Era tal, la fuerza de esas preguntas y lo mucho que la afectaban, que incluso alguna vez llegaba a vomitar.

Su corazón bombeaba frenético, sus oídos pitaban, la respiración se le entrecortaba, y un sudor frío, le empapaba la frente y la espalda.

"A este paso, se me acabará adelantando el parto"

Pensaba, lanzándose a llorar ante eso. Ante la idea de que a su bebé pudiera pasarle algo por su culpa.

Aun le quedaban algo más de tres semanas para dar a luz, y eso en un embarazo como el suyo, en que cada semana contaba como por 3, sería tener un bebé de 6 meses.

"Tranquilízate, Bella. Por tu bebé."

Y como solía pasar, su hijo, se comunicó con ella, mandándole oleadas de bienestar.

Bella sonrió, sintiéndose tranquila de que el bebé estaba bien.

·

Aunque no quitó el sensor ni los artilugios de las ventanas, si que comenzó a salir fuera. El primer día solo por la propiedad, que tenía una entrada con un par de árboles y un jardín trasero.

El segundo, se arriesgó a dar un paseo por los alrededores, acercándose cada día, a comprobar cuánto de lejos estaban sus vecinos.

Uno estaba a 16 minutos caminando, otro a 22. Al siguiente, ya no se arriesgó a ir tan lejos.

Cada varios días, llamaba a Margy, para mantenerse informada de nuevas visitas y que ella estuviera tranquila, no se le diera la idea de denunciar su desaparición.

Ningún Cullen, había vuelto por casa de los Thomas.

"Qué tu los hayas visto, claro"

Pensó mordaz.

·

Cuando llevaba dos semanas allí, (12 sem) bastante más tranquila, aunque con sus brotes de histerias, se acordó que desde el día en que había llegado a la casa, no había vuelto a encender el móvil viejo; con el que se "comunicaba con Jake".

Según encendió el móvil, comenzó a pitar, indicando varios mensajes sin leer.

Se mandaban mensajes, sms, ya que le había desconectado el internet, para que no fuese rastreable.

Todos eran de Jacob:

Bella, los Cullen, todos, se han ido de estampida.

¿Estás bien? Me sale el mensaje no recibido ni leído

Me estoy empezando a preocupar en serio… Hace semanas que no se nada de ti. ¿Necesitas algo… Necesitas ayuda?

Los Cullen siguen sin volver. Incluso Carlisle ha pedido unos días en el hospital. ¿Te han encontrado?

¡Bella, por favor! Da señales de vida

He intentado entrar en casa de los Cullen, a ver si averiguaba algo, pero tienen unas medidas de seguridad alucinantes. Estoy muy preocupado. Por favor, contéstame

Tras meditarlo mucho, decidió mandarle un mensaje a Jake y así, tranquilizarlo.

No quería seguir conspirando y exagerar las cosas, maquinando en formas de localizar un número, a través de un sms.

Jake, tranquilo, estoy bien. Los Cullen, de alguna manera, me han localizado y he cambiado de sitio. A una ciudad más grande. Siento mucho haberte asustado, pero todo va bien. Se me olvidó por completo este móvil, con todo el tema de mudarme. Gracias por todo, volveré a escribirte.

Y sin pensarlo mucho, lo envió.

No era justo dejar a Jake preocupado por su culpa.

·

·

9 semanas

63 días

1512 horas

- ¡No se qué seguimos haciendo en Seattle! - Bufó desesperado Jasper. - Ella no está aquí. Seguro.

- Esperar. - Respondió Alice.

- ¿Esperar? - Le devolvió la pregunta. - ¿A qué, exactamente? - La miró desencajado, hasta que cerró los ojos, para serenarse. - Lo siento Alice. - La nombrada le sonrió con cariño.

- ¿Por qué no volvemos a casa? - Insinuó con cuidado Emmet, ganándose las miradas de todos; parecía tan descabellado lo que acababa de decir, que incluso Edward levantó la cabeza, de su posición habitual, mirando al suelo.

- ¿Y la dejamos a su suerte? - Le contestó el propio Edward.

- Edward… ella no quiere que la encontremos. Ha echo cosas para evadirnos, como si fuese una espía profesional. - Tal lo decía, Emmet gesticulaba asombrado de cómo Bella consiguió darles esquinazo. - Hemos estado rastreando Seattle, intentando dar con un rastro, con algo que nos diera alguna pista, y no hemos encontrado absolutamente nada.

- Emmet, ya no es por el simple echo de encontrarla. Es por su seguridad. Por su propia vida. Puede morir al dar a luz con gran facilidad, ¿o no escuchaste lo que Carlisle nos explicó? - Contestó exaltado.

- Si. Eso lo entiendo, pero parece que estemos dándole caza. - su voz sonó afilada.

- No está en Seattle. Eso ha tenido que ser una estrategia para despistarnos. - Confirmó muy segura Rosalie. Ganándose miradas consternadas por parte del resto.

Todos, incluso Edward, pensaban eso. Pero veían demasiado conspiratorio que Bella organizara un viaje que no tomaría, solo como medida de despiste.

- Pero… ¿Cómo ha podido ir a otro sitio? - Preguntó estresada Alice. - Visteis las fotos, está… ¡embarazadísima! - Exclamó, haciendo con sus manos el gesto de una barriga.. - Estará torpe, cansada… y eso suponiendo que esté bien. Que el bebé no la esté secando, agotándola. - Murmuró lo último, mirando con ojos cuidadosos hacía su hermano, el cual no pudo evitar soltar un bajo gruñido.

- Por las fotos, no parecía estar mal. - Se añadió Carlisle a la conversación. - Estaba sonrosada, rellenita, y muy hermosa. - En su voz, se veía la adoración que sentía por esa chica. - Creo que el bebé ha sabido controlar su sed.

Esme suspiró aliviada. Rose, aunque intentaba evitarlo, una sonrisa tierna se escapaba entre sus labios. Jasper sonrió de lado. Y Emmet frunció los labios, molesto.

- Y cuándo la encuentres, ¿qué? ¿Qué vas a hacer? - Volvió a la carga.

- Ayudarla a que no muera. - Le respondió sin ninguna duda, y muy tranquilo.

- ¿La vas a convertir? - Preguntó asombrado.

- Si así evito que muera, si. - Su respuesta, aunque fue rápida, no era improvisada. En la firmeza que usó, se captaba la seguridad de haberlo meditado, mucho.

- Ella no quiere ser como nosotros - La voz de Emmet era seria y denotaba su rabia por la convicción de su hermano.

- Ella ahora, es madre. ¿Crees que preferirá morir, que quedarse con su bebé y vivir para siempre con su hijo? - Emmet inhaló profundo, y algo iba a replicar, cuando Edward volvió a hablar. - Bella me confesó, el día que se enteró de todo, que no podía tener hijos. - La sala jadeó ante semejante noticia. - Por un problema en el útero. - Justo en ese momento, estaría colorado si pudiera - Parece que ese problema, no ha sido impedimento para que… bueno… mis genes, obraran el milagro.

- Milagro por partida doble, entonces - Añadió Carlisle, no pudiendo ocultar una sonrisita pícara. Edward meneó la cabeza, pero unas líneas asomaron en las esquinas de sus ojos.

- A lo que me refiero, es que para ella, esto es más milagroso que simplemente algo médico. Aunque sabe esto desde que era casi una niña, pude captar perfectamente que seguía doliéndole la idea de no poder tener hijos. Y ahora… - abrió los ojos, dándole énfasis a sus palabras - Va a ser mamá. Cumplirá su sueño. Vuelvo a preguntarte, ¿Crees, que preferiría morir? - Edward miró fijamente a su hermano, el cual comenzaba a dudar.

- No, no lo creo. - Respondió al fin. - Pero… debes preguntarle. Una vez hecho, no hay vuelta atrás. - Edward asintió, reconfortando así a su hermano.

- Edward… ¿Y si no fuese necesario convertirla? Que pudiera seguir siendo humana. Eleazar dijo que eso podía pasar. - Edward pestañeó aturdido. - Y en ese supuesto, que ella no quisiera nada con nosotros, lo imprescindible de que el niño se relacione con nosotros… como si fuerais padres divorciados - Edward frunció el ceño, sin acabar de entender a donde quería llegar Emmet - ¿Tu, le quitarías el niño? - Soltó con la voz nerviosa.

Toda la sala se quedó enmudecida. Nadie se había planteado nada de eso. Ni que Bella pudiera seguir siendo humana, ya que era una posibilidad entre varios millones, ni que en ese caso, no quisiera vivir o relacionarse habitualmente con ellos, y muchísimo menos ninguno llegó a pensar en que, Edward… ¿sería capaz de arrebatarle el niño a Bella?

- Emmet, ¿Cómo preguntas eso? - Lo reprendió Esme. Ella, aunque había regañado a Emmet, no pudo evitar mirar con aprensión hacía Edward.

- ¡Jamás! - Respondió enérgico. - Quisiera creer que la posibilidad de que ella, no quiera nada con nosotros, no existe. Pero aunque fuese así, no le arrebataría a su hijo, por nada del mundo.

- También es tuyo - Le recordó mordaz Rosalie, alzándole una ceja.

- Nuestro hijo. - Rectificó. - Intentaría estar presente en la vida de "mi" hijo, todo lo posible, molestándola a ella, lo imprescindible. Pero no dejaría de intentar… acercarme - su intención quedó clara que era en una situación "romántica".

·

La pregunta de Emmet, le dio qué pensar.

¿Eso es lo que Bella creía? ¿Qué le iba a quitar al niño si la encontraba?

Se afligió cavilando en lo poco consciente que nunca fue Bella, del amor tan inmenso que sentía por ella.

También meditó otras partes de la conversación con Emmet. Le había prometido preguntarle a ella, si daba su consentimiento a ser convertida, pero sabía perfectamente, que si se diera el caso en que llegara justo en el último minuto, y sin opción a preguntarle, lo haría.

La mordería y la convertiría en uno de los suyos. Sin dudar.

No iba a cargar con el peso de dejar a su hijo sin su madre, cuando ese niño, o niña, llegaría a ser inmortal como él, por toda la eternidad.

Si ella se lo echaba en cara, pues tendría que lidiar con eso. Le pediría perdón todos los días, mientras siguiera vivo, pero de ninguna forma, la dejaría morir teniendo él, el remedio para evitarlo.

Siendo egoísta, también era una forma de que ella, al fin, consintiera que él, volviera a acercarse a ella. Serían de la misma especie, y él podría cortejarla hasta recibir ese perdón. La eternidad es demasiado larga para estar enfadado con alguien, y más, si ese alguien es el padre de tu hijo, y de una forma u otra, tienes que relacionarte con él.

Lo que más agobiaba a Edward, era una pregunta en concreto:

Si la encontraban con tiempo… ¿Cuál sería la reacción de Bella, respecto a él?

·

·

Durante días, siguieron rastreando Seattle de cabo a rabo. No sabían qué hacer, ni cómo continuar la búsqueda, y "olfatear" la ciudad era una forma de mantener la mente ocupada.

Rosalie, que era una informática magnífica, intentó rastrear su móvil, pero estaba desconectado. La última vez que pudo "pillar" una ubicación fue en el aeropuerto de Seattle, hacía seis semanas, cuando Bella había huido de Forks.

Desde ese día, ese móvil no había sido usado de nuevo.

·

- Podríamos acercarnos al matrimonio con los que convivió. - Sugirió Jasper - Estoy seguro que se comunica con esa señora. Por como Alice me dijo que hablaba de Bella… - Alzó las cejas, mostrando un aire conspirador.

- No sería mala idea. - Apoyó Rosalie. - A lo mejor a ella si le dice donde está.

- No. - Edward fue tajante. - Bella no le dirá donde está, porque sabe que yo puedo leerle la mente. Si ha sido tan lista para darnos esquinazo, ese fallo sería absurdo.

- Por probar… - Insistió Alice. Edward se inclinó de hombros. - Pues sacaré billetes.

·

10 semanas

70 días

1680 horas

Para esta visita a casa de los Thomas, también se unió Jasper. Ya no solo por ayudar en algo, si no porque era una manera de liberar su propia mente, y distraerse. Tal vez así, se le ocurriera algo, o viera algo que se les había pasado inadvertido.

- ¿Sabemos algo más de Jenkins? - Preguntó Edward desde el asiento del copiloto, del coche que habían rentado en el aeropuerto de Carson City.

- Sigo en contacto con él, como sabes. - Respondió Jasper, en el asiento del conductor. - La única vía que ve, es dar con alguna coincidencia en los vuelos. En las mismas fechas que Bella voló. - Edward asintió. - Pero desde los atentados de Nueva York, la protección de datos en los vuelos están muy controlados por el FBI y tiene que andar con mucho cuidado.

- Eso también lo había pensado yo - Murmuró, sintiéndose un miserable. - Cuando ella voló, tuvo que usar un nombre falso. - Suspiró y se llevó la mano al pelo.

- Edward - lo llamó Alice con voz dulce y sentida - No te sientas mal, no lo estás haciendo por el simple hecho de encontrarla; por traerla de vuelta por los pelos - Rodó los ojos intentando esconder la sonrisa, recordando que Rose había usado esas mismas palabras. - Lo estamos haciendo por su seguridad; por su vida.

- Ella no lo verá así. - Contestó frustrado y… herido; dejando vagar su mirada por la ventanilla del coche.

- Pues se lo haremos entender. - Respondió Jasper muy serio. - Es verdad que no le dimos tiempo cuando nos lo pidió… Nos lo exigió, más bien. Pero esto es muy diferente.

·

Llegaron cerca de la casa de los Thomas, y con cuidado, escondieron el coche. Era ya entrada la madrugada, lo habían planeado así, para no levantar sospechas. Esa era una zona donde todo el mundo se conocía. Si alguien veía un coche extraño, la noticia de que había gente desconocida pululando por allí, llegaría veloz a oídos de los Thomas. Y entonces Bella sabría que ellos andaban rondando la zona.

Querían que ella pensara que habían pasado por allí preguntando por ella, pero que no habían vuelto. Que Bella creyera la casa de ese matrimonio un sitio seguro; un refugio donde volver si se veía apurada.

Con el sigilo de tres fantasmas, entraron en la casa. La recorrieron, captando un ligerísimo aroma a Bella. Hacía demasiados días que se había ido y la señora de la casa, era de las antiguas, que limpiaba a fondo su casa casi todos los días, pero una nota de su esencia, aún pululaba en el ambiente.

En su dormitorio, el olor se potenciaba. Aunque estaba muy limpio, la señora Thomas no había sido tan minuciosa limpiando con productos que ocultaran su olor.

- ¿No os huele un tanto distinto? - Preguntó Alice, alzando su nariz y olfateando profundamente.

- Si. El olor de Bella no es puro. Hay otro que le da connotaciones distintas.

- Oler bien. - Ordenó Jasper - Ya se que estamos desentrenados, pero sacar vuestro instinto de vampiros. - Rodó los ojos. Edward y Alice olfatearon despacio, diferenciando cada nota de olor. Jasper meneó la cabeza, molesto. - ¡Huele a nosotros! - Exclamó exasperado.

- ¿A nosotros? - Le preguntó confuso Edward.

- A vampiro… - Contestó con fatiga. - Es muy, muy tenue. Pero está ahí. - Edward y Alice abrieron los ojos con espanto. - ¡No! - Casi alzó la voz Jasper, con cierta desesperación - No huele a uno de los nuestros, a un vampiro… Este olor, es del bebé. - Se miraron entre ellos, con una mezcla de sentimientos en los ojos. - Cuando Bella se fue, debía estar ya bastante desarrollado y su parte de vampiro también. Ambos olores se han fusionado. Los de la madre y los del bebé.

Edward se separó unos pasos de sus hermanos, dándoles la espalda. No quería que le vieran el sufrimiento reflejado en el rostro. Aunque sabía que Jasper estaba captando todo su dolor.

El dolor por la pérdida de su amada por un lado, y por el otro, que ella estuviera quitándole el tan preciado milagro de la paternidad.

Se estaba perdiendo esto, cuando había sido una ilusión frustrada desde que nació como vampiro. Un sueño, un imposible, hecho realidad.

Sintió amargura. Sintió rabia.

Jasper frunció el ceño, alarmado y lleno de dolor ante los sentimientos que captaba emanar de su hermano.

·

Tras la pausa para procesar lo del olor y que Edward se calmara, comenzaron a husmear.

Lo que querían encontrar era un ordenador, ya que sabían que el billete que Bella había sacado, o billetes, habían sido a través de la página web de la compañía aérea.

Pero en toda la casa, no había rastro de ningún ordenador.

- Lo ha echo a través del móvil. - Alice asintió completamente segura.

- Pero su móvil está inoperativo desde que tomó el vuelo en Seattle. - Respondió Edward; pero según acabo de pronunciar la última palabra, una bombillita se iluminó en su mente. - Tiene otro móvil. ¡Por supuesto! - Se llevó la mano a la frente, sintiéndose un estúpido. - Esto confirma que de alguna manera, ha conseguido una identidad nueva. Así, ha podido conseguir otro número y otra cuenta, y de esa forma moverse por internet sin que la localicemos. - Las conjeturas fueron volviéndose realidad, a medida que hablaba e iba hilando cada idea.

- Por eso Rosalie no podía localizarla. Su antiguo móvil si está inactivo, pero tiene otro nuevo. - Asintió Alice. - Y desde él, ha contratado los vuelos. Por que está claro que ha sacado dos billetes diferentes.

- A la Sra. Thomas le dijo que iba a Seattle a encontrarse con el padre del bebé, pero era mentira. Le dijo eso, imagino que para que no pusieran peros a que se fuera sola y con el embarazo tan avanzado.

- Las fotos de Jenkins, mostraban un embarazo de unos siete meses, por lo que comentó Carlisle. - Recordó Jasper. - Bella tuvo que urdir un plan bien atado.

- Y que no desvelara donde iba, por si dábamos con está dirección y yo me presentaba aquí. Por eso ya os dije que Bella no le dirá nunca a estas personas donde está realmente.

- Pero… - Alice meneaba la cabeza, furiosa - ¡Esta chica es tonta de remate! - Gruñó. - Nadie sabe donde está. Está ocultándose mejor que un criminal en búsqueda y captura. Si le pasa algo al dar a luz… morirá sin que nadie sepa donde está.

Las imágenes que comenzaron a pasar por la mente de Alice, sacaron un bajo gruñido en Edward.

- Lo siento - Se disculpó, sacando las horribles imágenes de su mente. - Pero… es así. Morirá y su cuerpo se descompondrá y nadie sabrá…

- ¡Basta, Alice! - Edward alzó la mano, para hacer parar a su hermana.

- ¿Y el bebé? Por muy desarrollada que tenga su parte vampira, durante días, necesitará las atenciones de un adulto. Por si solo, si ella muere, no conseguirá sobrevivir…

- Está cerca - Edward cortó a Alice. Sus palabras le abrieron una nueva pista, poniendo a funcionar su magistral mente de vampiro, la cual parecía entumecida. - Vámonos. No tardaran en despertarse, luego volveremos y estaré atento a algún pensamiento. - Miró a sus hermanos con ilusión - Se me ha ocurrido algo… Os lo contaré fuera.

·

Se sumergieron en lo más profundo del bosque que colindaba con el lago; en el otro extremo de las viviendas.

- ¿Quieres contarnos ya a que ha venido ese "está cerca? ¿Qué se te ha ocurrido? - Increpó Alice.

- Ella está cerca de nosotros. - Jasper y Alice lo miraron sin entender. - tu misma me diste la razón. - Miró hacía su hermana con el brillo de la esperanza. - Es consciente de las altas posibilidades de que muera al dar a luz, y estará cerca para avisarnos. Para que vayamos a por el bebé. - Jasper y Alice asintieron, también sintiendo como una ilusión crecía dentro de ellos.

- ¿Cerca de Forks? - Preguntó no muy seguro Jasper. Edward meneó la cabeza.

- Algo me dice que no está lejos de Seattle. - Confabuló. - Cerca de Forks, no, porque no hay ciudades grandes, y ella no se iría a un sitio pequeño. Tener en cuenta que tiene que camuflar su embarazo. Le queda una semana para dar a luz… - Necesitó tomar aire ante la magnitud de sus propias palabras. - Tiene que estar escondida en algún sitio, donde haya podido hacer compras, pasando desapercibida, y luego recluirse para poder alumbrar sin llamar la atención de nadie. No puede arriesgarse a que algún vecino se percate o la oiga, y correr el riesgo de que llame a emergencias.

- Recapitulemos… - Jasper tomó la voz de mando. - Ciudad grande, con tiendas para abastecerse de varias cosas durante dos o tres semanas, vivirá en una casa a las afueras con vecinos alejados… - resopló. - Hay muchas posibilidades Edward.

- Nosotros no dormimos - le recordó alzando una ceja.

- Ahora tenemos cierta idea de sus planes - Alice volvía a ser ella, emanando energía - Vamos cercando el círculo, tenemos un objetivo. Debemos volver a Seattle y organizarnos entre todos.

- Calcularemos las ciudades más grandes que estén a menos de dos horas de Forks, en avión y en coche.

- Jasper, tu llama a Carlisle e infórmale sobre esto, yo mientras me esconderé e intentaré escuchar algún pensamiento de Margy.

·

·

10 semanas

70 días

1680 horas

Casita a las afueras de Portland.

En esa última semana, Bella se había sentido mucho más tranquila, acomodándose en su nuevo hogar. Incluso tomó flores de un campo al lado de la casa y adornó un par de floreros que encontró en un armario.

Su habitación, que era la más grande, la había preparado, colocando todo el material médico que pudo reunir sin levantar sospechas. Depositó en una mesa todo lo que en un parto normal, necesitaría:

Tijeras, gasas, desinfectante, aguja e hilo para suturas, gasas post parto, suero y aguja para vías.

Incluso había conseguido unas bolsas de antibiótico. El conseguir eso fue una suerte y mucha valentía por su parte, ya que las robó de una farmacia. Mientras esperaba a ser atendida, la farmacéutica dejó el cajón abierto y en un acto casi irracional, tomó dos bolsas escondiéndolas en su bolso.

Sabía que le faltaba algo muy importante: Sangre.

Gracias a su profesión, estaba al tanto de donde estaban las neveras de los suministros sanguíneos, y que no era demasiado difícil llegar, pero con la tremendísima barriga que tenía, sabía que no pasaría desapercibida.

Había organizado el plan de ir al hospital y robar algunas bolsas, el plan estaba bien atado, y no era complicado; lo complicado era esconder esa barriga.

Sabía que su bebé tenía una parte de su padre, y aunque los Cullen no bebieran sangre humana, como le había descubierto Charlie, ellos se alimentaban exclusivamente de sangre; aunque fuese animal. Y su temor era que el bebé, se pareciera más a su padre en la alimentación, que a ella. Cuando naciera, ya lo comprobaría, y entonces llevaría a cabo su plan. Todo lo que fuese necesario por su hijo .

·

- Bueno mi bebé - Bella caminaba por el jardín trasero de su casa, mientras se acariciaba tiernamente el vientre - Nos queda una semana, día arriba, día abajo, para conocernos. La verdad - sonrió traviesa - Es que es una suerte que el embarazo duré tan poco… 40 semanas, deben hacerse eternas. - Rodó los ojos. - Tengo muchísimas ganas de conocerte… de verte la carita, de achucharte, de… saber qué eres. Un niño o una niña… ¡Oh, Dios! con todo este ajetreo, no he pensado nombres. - Se llevó la mano a la frente, asombrada por su tremendo despiste. - Yo voy diciendo nombres y tu me das alguna señal, de los que te gusten, ¿Qué te parece? - Según formuló la pregunta, una sensación agradable le recorrió la columna vertebral. - Bien, tomo eso como un sí - Rió.

Estuvo durante un rato, pensando en nombres. Meditándolo.

Un nombre muy común, no le parecía apropiado para la situación, pero demasiado raro, era "enrarecer" más la situación.

- Charles… Charlie. - Pronunció en voz alta y firme. - Si eres niño, espero que te guste, porque no habrá discusión alguna. El segundo nombre, para que veas que voy a cumplir la promesa de llevarte a conocer a tu padre, y al resto de tu familia, dejaré que te lo ponga él. ¿Te parece? - La agradable sensación, volvió a invadirla.

- Si eres niña, tengo más opciones… Tengo nombres que me gustan…

Bella comenzó a decir nombres de niña, como una metralleta:

Gillian. Harriet. Paige. Sarah...

Pero cada vez que pronunciaba uno, notaba un sensación desagradable, parecido a como si te diera una arcada.

- No te gusta ninguno… - Gruñó Bella, tirada en el sofá.

Esa noche, había tocado cenar espagueti con tomate y bacón. Ambas estaban de antojo.

Tras el festín, y sintiéndose llena a rebosar, Bella se había despanzurrado en el sofá, ya que entre la tripa de por si, más la comilona, no encontraba mejor posición que recostada, con varios cojines en su espalda.

Se acariciaba la tripa con mimo, mientras iba repasando más nombres femeninos.

- Bueno - Bufó, soltando el aire con frustración. - La verdad es que ahora mismo no se me ocurren más nombres. Te he dicho como unos veinte, y ninguno te gusta - Resopló. - Seguiré pensando, alguno habrá que sea del agrado de ambas… Tampoco hay que decidirlo hoy, tenemos más de una semana…

Pero Bella no pudo acabar la frase, ya que un dolor "raro" pareció atravesarla desde su vagina hasta el esófago.

Su primera intención fue alzarse, pero sintió como el bebé se movía dentro de ella. Nunca lo había sentido moverse de esa manera, así que apartó algunos cojines y se quedó tumbada, dándole más sitio al bebé.

- Guau… - Inspiró hondo - ¡Qué sensación…! - Pero volvió a no poder acabar.

Otro dolor similar, volvió a enmudecerla, dejándola sin respiración.

Intentó no entrar en pánico. Cerró los ojos y comenzó a sentir los movimientos del bebé. Parecía como si estuviera girando.

Se levantó la camiseta y en su tripa podía ver claramente una mano cerca de su cadera, un pie cerca de su tórax y un bulto un poco por encima de su ombligo.

Efectivamente. El bebé se estaba volteando.

Tras unos segundos, el dolor y el mal estar desapareció por arte de magia. Simplemente sentía una presión en la zona de su vagina.

El parto llegaría antes de la fecha; incluso no creía que llegara ni tan siquiera a una semana.

Aunque su bebé no fuese humano completo, los pasos del nacimiento seguirían el curso natural; y si se había girado y ella notaba esa presión en su vagina, era que se había "encajado"; preparándose, tanto él como a ella, para que el cuerpo de su madre fuese abriéndose.

Respiró profundo, para no entrar en colapso por el miedo. El bebé se había acomodado, ya no se movía y ella no tenía dolores; así que el parto no iba a ser esa noche.

Estaba segura de que su pequeño revoltoso, había obrado su milagro, transmitiéndole calma, ya que por ella misma no lo hubiese conseguido.

- ¿Sabes que eres muy travieso? - Su tono jocoso aun tenía una ligera cadencia jadeante.

El bebé, captando los sentimientos de su madre, se rozó delicadamente, como si fuese una caricia y le envió una sensación de paz y dicha extrema a Bella.

Ella no pudo más que sonreír, enamorada de su hijo.

- Ahora me das mimos, ¿eh? ¿Para compensar el miedo que me has echo pasar? - No pudo evitar sonreír al borde de la risa. - ¡Ya lo tengo! - Exclamó, sentándose de golpe, lo que le permitía su enorme tripa, y con los ojos llenos de entusiasmo - No se cómo no se me ocurrió antes… Edythe (Aydith). Así se llamaba mi única amiga en la escuela primaria. Era… encantadora, sensible y muy pícara, además de preciosa. Ella fue la única que "sobrevivió" a los desaires mi abuela; no se dejó amedrentar por ella, y siguió a mi lado toda la primaria. Aunque éramos pequeñas, era tan sensitiva y empática, que sabía que la intención de mi abuela era que me quedara sola, sin amigas. Como una represalia cuando regresé de Forks. El verano antes de comenzar el instituto, se mudó por trabajo de su padre… Nunca volví a saber de ella. - Se entristeció un momento. - Mi abuela interceptaba el correo, robándome las cartas, para que yo creyera que se había olvidado de mí… La muy hija de… - Gruñó, controlando el insulto dentro de su boca. - Tu eres como ella… - Volvió a recuperar el talante soñador - Esa sensibilidad... Si. Será Edythe.

Entonces, Bella experimentó una sensación de amor comparable al momento cuando ella y Charlie hicieron las paces. Cuando aquel día hablaron y se confesaron lo mucho que se querían y se abrazaron, sellando su amor fraternal.

Igual a la felicidad más pura que sintió cuando su tío le concedió su apellido.

- ¡Te gusta! - no fue una pregunta. No estaría de nada tan segura en su vida de que al bebé le gustaba ese nombre. - Espera… No vi tanto entusiasmo por el de niño… - Bella abrió los ojos y la boca, para dar paso a una tremenda sonrisa. - ¡Eres una niña! - Gritó como enloquecida.

"La niña" se movió suavemente, transmitiéndole una sensación que hasta ese momento, no había sentido por parte del bebé: Amor.

Captó un amor puro e incondicional, emanar de su interior, que la dejó fascinada.

Su hija, estaba diciéndole que la quería. Que la amaba.

- Yo también te amo. Más que a mi vida. - Confesó, sollozando emocionada.

·

Pero mentiría si dijera que nunca antes había sentido ese mismo, o casi, amor. Esa forma de bombear su corazón, era prácticamente la misma que sentía cuando... cuando tenía a Edward cerca.

·

·

Bueno, bueno... ¿por dónde empezamos? Porque este capi da para mucho...

- Bella ha conseguido darles esquinazo, por los pelos... Pero, menudo susto se ha llevado.

- Edward, al fin, ha despertado de su letargo, y sus capacidades vampíricas han despertado. Lo que significa que ha conseguido unir las piezas y saber los planes de Bella. Quedando más cerca de encontrarla.

- Bella tiene todo bastante bien organizado. Y el bebé, se lo facilita al máximo todo. ¿QUÉ DON CREEIS QUE TENDRÁ?

- Y... es ¡una niña! Edythe.

¿RECONOCÉIS ESE NOMBRE? Os doy una pista... Es Edward, en chica. ;-)

ESPERO MUCHOS, MUCHOSSSSSSSS COMENTARIOS!

BESOSSSSSSSSSSSS!