Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.


Silencio.

Yaoyorozu sentía como a sus pulmones les faltaba el aire, pero no quería respirar, su miedo le decía que con su sola exhalación podría delatar su posición, así que ahí estaba, apretando el cuchillo mientras sus ojos ardían.

Los segundos fueron eternos y pesados, hasta que su cuerpo se exasperó y respiró, ocasionando que ella volviese a abrir los ojos.

Seguía habiendo silencio.

Ignorando el dolor de su clavícula rápidamente cambió el cuchillo de mano para poderle marcar a Todoroki, sus dedos eran torpes, pero debía de aprovechar ese tiempo que le estaba dando Midoriya para poder avisar de sus movimientos, tal vez no fuese tan tarde después de todo.

Tal como prometió el policía, le contestó al segundo timbre, y ella bajando el máximo del volumen tanto como del móvil como de su voz, se permitió hablar cortadamente:

— É-Él está aquí — Dijo en voz baja, parecía que Todoroki no había entendido lo que susurró, así que tuvo que ser fuerte y volvió a repetir lo mismo, teniendo miedo sobre hacer un ruido más notorio. — Midoriya está golpeando la puerta y quiere entr…

— Voy enseguida para all... — La interrumpió Todoroki sin siquiera terminar su oración, había entendido lo grave de la situación.

Yaoyorozu entonces escuchó en la llamada mucho ruido, él ni siquiera había perdido un milisegundo en colgar el celular. Donde quiera que estuviese, se estaba encargado de ir ahí mismo para su casa, porque después de un momento de ruido, de nuevo hubo silencio, dando a entender que ya había abandonado su posición inicial.

A pesar de querer ser fuerte y silenciosa Yaoyorozu empezó a temblar mientras las lágrimas salían de sus ojos, el dolor de sus huesos pasaba a segundo grado, ahora todo era cuestión de suerte: ¿Quién la encontraría primero? ¿Midoriya o Todoroki?

Todoroki Shoto sabía la importancia de su nuevo puesto, desde niño siempre soñó con él, y si bien sus hermanos veían con desagrado el trabajo de su padre y eso les ocasionó problemas familiares, él fue el único que lo vio cómo su máxima aspiración. Soñaba con tener una misión muy importante que lo hiciese manejar a exceso de velocidad con las torretas encendidas al mismo tiempo que hablaba por la radio pidiendo refuerzos, todo eso mientras una chica en peligro aguardaba por él.

Y tarde se había dado cuenta que los deseos, por más inocentes que parezcan, podrían ocasionar un sufrimiento terrible. Sentía el corazón acelerado, un posible asesino estaba libre, lo había considerado su mejor amigo, y ahora estaba a punto de herir a una chica por la que por fin había logrado sentir algo más.

Siguió pidiendo refuerzos mientras se regañaba por olvidar su celular, no sabía si Yaoyorozu seguía escondida o había pasado algo, y eso le sacaba de quicio, muchos le dijeron que aún era inexperto en su área e iba a tener problemas para adaptarse al puesto, pero nunca creyó que por esa inexperiencia una vida se pudiese perder. No, no lo haría si en esa ocasión alcanzaba llegar a tiempo.

Cuando llegó a la zona donde residía Yaoyorozu vivió los momentos más largos de su vida, porque tuvo que apagar la torrera mientras bajaba la velocidad. Si Midoriya seguía en la casa de ella, debía de atraparlo, y tal vez con el escándalo que estaba creado, haría que escapase de nuevo, y era lo menos que deseaba hacer.

Se estacionó bloqueando una cochera enfrente del edificio de la chica y sacó su arma, el edificio se veía tranquilo, pero sabía que era de esos lugares exclusivos en dónde varios arrendatarios sólo asistían los fines de semana o días vacacionales, así que seguramente estaba más sólo de lo que parecía.

Agradeció haberle pedido la tarjeta de acceso a Yaoyorozu cuando decidió por voluntad propia regresar a su hogar, tal vez por eso le permitió hacerlo, porque sentía que estaba segura en ese edificio resguardado. Pero tal vez estaba demasiado resguardado y eso lo hizo inseguro, ya que no había un portero, sólo el espacio para pasar la tarjeta de acceso y las cámaras de seguridad, que viéndolas rápidamente se notaba que estaban desconectadas, y el identificador de tarjetas de alguna manera estaba bloqueado y dejaba pasar a cualquier persona sin identificación.

Subió rápidamente por las escaleras evitando tocar la escena del crimen lo menos que podía, la pistola estaba sin seguro y esperaba que Midoriya no portase la suya. Ese caso era el más difícil que había enfrentado, porque estaba luchando contra alguien que conocía todas sus técnicas de rastreo que aplicaba, y también las que no.

Y él estaba en desventaja, él estaba más cerca de la casa de Yaoyorozu y era por eso que había llegado primero, pero eso significaba que estaba sólo con un brazo herido. No sabía cuánto tiempo más tardaría en llegar la ayuda, y por el momento debía de pensar en lo peor: si se enfrentaba contra Midoriya, sería uno contra uno, si es que él no tomaba a Yaoyorozu de rehén o hacía algo más desleal.

Alejó ese pensamiento de su mente, él era el comandante, debía de actuar como tal, no importaba su seguridad, importaba la de Yaoyorozu, más ahora que estaba en su piso.

Supo inmediatamente cual era el departamento de la chica, era el único que tenía trozos de madera esparcidos por el suelo. Se acercó rápidamente mientras veía el destrozo en la puerta de entrada: Midoriya había utilizado una fuerza descomunal para tumbar la puerta, la chapa seguía cerrada, pero la madera se había rendido a causa de los golpes, y fácilmente ese espacio podría ser atravesado por una persona… o tal vez dos.

Entró lo más sigilosamente posible al lugar, pero estaba sumamente callado y quieto, dando esa sensación de incertidumbre que a varios les daba asco y desesperación.

La casa estaba un poco desordenada, pero al parecer no había indicios de lucha. Eso no lo hizo sentir mejor, Yaoyorozu estaba herida, y si se enfrentaba a un tipo que sabía defensa personal para someter a personas que le duplicaban el peso, no había mucho que hacer por ella.

Siguió en silencio mientras analizaba la escena, su mente se debatía entre hablar y no hablar. No quería delatar su posición en caso de que Midoriya aun estuviese escondido por ahí, pero tampoco quería perder el tiempo sin hacer nada en caso de que Yaoyorozu estuviese herida: ahí o en algún otro lugar.

Levantó la pistola a la altura de su pecho mientras el chaleco antibalas de plomo le pesaba cada vez más, debía de moverse, entrar a las habitaciones y desear que Midoriya no le estuviese tendiendo una emboscada.

— ¡¿Pero qué ha pasado aquí?!

Casi disparó cuando escuchó aquello, pero al voltear al origen de la voz, era Hanta Sero, los refuerzos habían llegado.

Lo miró con cara de pocos amigos, necesitaba la máxima discreción en ese momento, y ya había delatado su presencia, sin embargo, en vez de escuchar un disparo o pisadas en contra de él, lo único diferente fue distinguir un ruido en la parte de atrás de un sillón.

Sero y compañía entendieron lo que les dijo con la mirada, así que rápidamente rodearon el mueble, debían ser rápidos. Su entrenamiento los guio, su organización fue casi telequinetica: con simples miradas y gestos todos se posicionaron, era el momento.

A pesar de aun estar herido, Todoroki fue el encargado de acercarse ya que estaba más cerca, y con su brazo bueno, giró el mueble mientras con el herido sostenía la pistola.

La imagen que vio fue de Yaoyorozu totalmente aterrada mientras sostenía un pequeño cuchillo de cocina.

Ambos se miraron, no dijeron nada, ese cruce duró apenas segundos, pero había tanto en aquellas miradas: alivio, esperanza, la felicidad de tener otra oportunidad para poder disfrutar su vida… tal vez juntos.

La escena se desvaneció tan rápido como apareció. Sero y compañía movieron más el mueble para ver aquello que Todoroki encontró y entonces Yaoyorozu reaccionó: comenzó a llorar con fuerza y soltó el cuchillo, mientras un oficial la ayudaba a ponerse de pie. Ella aceptó la ayuda después de segundos, pero al levantar sus brazos, hizo una mueca de dolor, a simple vista su clavícula se había vuelvo a desviar.

Y eso era lo de menos en ese momento.


— Pero… Está bien ¿Cierto? — Preguntó Uraraka mientras miraba a los ojos a Mina y a Kendo, las únicas dos mujeres, además de Mirko, en tener la autorización de poder contactarse con ella.

— Sí — Respondió Mina mientras ella respiraba aliviada. — En ese momento Yaoyorozu ya se encentra en una casa de seguridad en la comisaría de Shiketsu.

Uraraka entonces estiró el cuello intentando relajarse, la nota que había visto la petrificó, Yaoyorozu ni siquiera se había recuperado de su primer accidente y ya había sido atacada por segunda ocasión, las fotos de la puerta destrozada y la casa desordenada le impactó profundamente, sin duda Midoriya las quería muertas, y pronto.

— Seguramente te estás preguntando porque te estamos enseñando esto — Dijo Mina, y ella entendió que se había quedado callada por un largo periodo de tiempo.

Pero no podía evitarlo, su mente buscaba de forma desesperada alguna explicación para todo ese caos, y lo único que respondía su mente era que Midoriya actuaba por venganza, y no entendía porque ¿No se había conformado con destrozarla moralmente como lo hizo? ¿También quería lastimar a sus cercanos?

— ¿Por qué debo de estar informada? — Respondió ella con duda. Cuando él la lastimó no lo odió, de hecho pensó que su actuar fue en parte su culpa. Cuando asesinó a Tsuyu, estaba demasiado triste para odiarlo, pero ahora que Yaoyorozu ya había sufrido dos ataques, se sorprendió a ella misma, nunca había odiado tanto a una persona en su vida.

— De hecho, el ataque fue hace varios días. — Confesó Mina.

— Necesitas ver otro video — Dijo Kendo con voz baja, Uraraka no supo cómo sentirse, si Kendo estaba ahí significaba que algo con los medios estaba mal.

Asintió con la cabeza, mientras pensaba también que era aquello tan grave como para que Mirko permitiese que esa información llegase a sus oídos, y vista, en ese caso.

El video empezó a cargar, y ella abrió los ojos todo lo que pudo, era un video selfie grabado por Himiko Toga, la distinguió inmediatamente, a pesar de los labios partidos y los moratones que cubrían todo su rostro.

Ochako perdón!". Decía Toga con la voz ronca, la nombrada quedó petrificada al ver en alta calidad las heridas de la rubia "Yo no sabía lo que él estaba planeado, yo… nunca pensé él fuese así. Perdón por estar al lado de un monstruo tan ruin mientras tú sufrías en silencio. ¡Enserio lo lamento tanto!".

Uraraka no daba crédito a lo que estaba presenciando, miles de ideas pasaban por su mente.

— Este video es de una USB que llegó en una caja hoy en la mañana a la comisaría — Anunció Mina mientras pausaba el video, al parecer a ella también le había sido difícil verlo. — Chitose ya lo tiene en su poder, pero queríamos que tú lo vieses primero.

Ella permaneció callada, dando a entender que necesitaba terminar de ver ese video que parecía íntimo.

"Si te preguntas por estas heridas, sí, él me las ocasionó, ¡Es un psicópata! Al enterarme de tu situación decidí enfrentarlo y es verdad, él me confesó que todo lo que tú dices es verdad". Toga había comenzado a llorar en ese punto, y por primera vez Uraraka vio un gesto sincero en ella. "No te sientas mal por no haberlo denunciado antes, yo también me percaté de cosas que posiblemente te hubiesen ayudado en tu caso, él me dijo tantas cosas que sentí asco, aunque no sé si también tiene que ver el hecho de que me golpeó en el vientre".

Toga movió el celular para poder levantar la blusa holgada que usaba y dejó ver grandes hematomas en la zona del abdomen. Uraraka se percató que ella se movía con dificultad, y supuso que debió de ser un milagro que no tuviese una costilla rota, porque parecía que había recibido una fuerte golpiza. ¿Enserio Midoriya también había descargado su furia contra ella?

"Ochako, él fue quien filtró tus fotografías con Tokoyami" Dijo la rubia con voz sombría después de ocultar sus heridas y se limpiaba las lágrimas. "Una amiga tuya se las envió cuando recién habían sido tomadas, yo las vi en su celular pero no le dije nada… hasta nuestro último encuentro, y entre golpe y golpe, él me explicó que cuando estaba contigo tú eras una chica decente que no podría hacer una sesión fotografía así, así que seguramente hiciste esa sesión de fotos para molestarlo. Pero él no lo permitiría, tú eras la que actuaba mal, así que te demostraría lo que ocurriría si seguías comportándote así, él quiso que fueras viral sólo para que te acosaran y sintieras pena de tu comportamiento y cuerpo, para que te sintieras vulnerable y regresaras con él".

La nombrada no podría creer lo que escuchaba, miró de reojo a la oficial y a su representante, y ambas desviaban la mirada, aún faltaban varios minutos del video.

"Pero su plan no salió como lo esperaba, a pesar de que intentaba estar cerca de ti para cualquier momento en que te quebrarás no lo hiciste, en cambio, aprovechaste esa publicidad que tenías y la usaste a tu beneficio, además de que comenzaste a salir con otro hombre, eso lo enloqueció".

Uraraka olvidó donde estaba y quienes la acompañaban, en ese momento sólo estaba ella y Toga, en una plática que iba a cambiar el rumbo de la investigación para siempre.

"El día antes de que encontrarán el cuerpo de Tsuyu él estuvo pegado a su celular todo el día, no era su celular normal, sino el del trabajo, el que no puede ser rastreado, y me dijo que estaba ocupado por eso. Ese día íbamos a salir pero canceló nuestros planes, y no se reportó conmigo hasta el día siguiente, yo creí que se había acostado con alguien más porque tenía arañazos en sus brazos, aunque ahora me doy cuenta que esos rasguños fueron por algo más turbio".

"Ochako, te juro que intenté buscar su celular pero no lo encontré, lo único que pude hallar fue su celular antiguo, me imagino que el que usaba cuando estaba en una relación contigo, y ese teléfono estaba lleno de videos de ustedes dos… ya sabes…" El rostro de Toga mostraba una clara incomodidad "Creo que nunca te diste cuenta de que él te grababa, porque en ningún momento volteabas hacia la cámara".

"Además, descubrí que ese tercer celular tenía una tarjeta de débito sin nombre vinculada a unas cuentas extrañas, no sé si te sirva la información, pero semanalmente le hacían un cobro cada lunes, hasta que él mismo filtró tus fotos, y de ahí los cargos se hicieron diarios, de lunes a viernes".

— Las flores… — Susurró Uraraka con la voz quebrada, con razón esos regalos le daban mala espina. Tratándose de Midoriya todo era tan surreal, aunque de alguna forma retorcida su plan tenía lógica, y de no ser porque conoció a Bakugou, tal vez si hubiese caído ante las mentiras de él.

"Me siento asqueada Ochako, de haber tenido sentimientos por alguien tan enfermo como él. Aunque no lo creas, tengo miedo, y no me puedo imaginar que tanto miedo sentiste tú; es tan frustrante y desesperanzador que alguien de confianza te destroce de esa forma, no es justo que él decidiera esas cosas por ti, sólo por su orgullo, sólo por sentirse un poco mejor al verte destrozada".

"Lo quería a él, no lo niego, pero no encubriré sus mentiras, no cuando alguien tan linda como tú resultó afectada no sólo físicamente como yo, sino mentalmente; él a propósito te bajaba el autoestima sólo para que dependieras de él, él te violó solo para que tuviese miedo de volver a tener relaciones y así te tardarás en conseguir una nueva pareja, y asesinó a tu amiga sólo para que sintieras una soledad inmensa para que pensarás que él era el único que te comprendía".

"Puede que sea algo tarde, y no puedo regresar a alguien que ya partió, pero no seré cómplice para que él siga haciendo de las suyas como si él pudiese controlar tu destino, en esta caja encontrarás toda la evidencia de las cosas que te dije, incluso un poco más, tal vez no sea nada, o tal vez sea la pieza que necesitas para poder encarcelarlo. También está mi expediente médico, para que corrobores el tipo violento que es".

"No sé qué más pueda hacer" Toga hablaba entrecortadamente, al parecer a ella también se le dificultaba hablar sobre el tema "Pero me inspiraste, tú, al hablar, al ser el primer caso de éxito con la Ley de Rae te has convertido en alguien de admirar, eres mucho más fuerte que yo… y por eso tienes todo mi apoyo"

Toga suspiró, y Uraraka, viendo su imagen, la imitó.

"Entre las cosas que te dejé también están varias direcciones de domicilios variados, son de conocidos de Deku, conocidos que pocos saben que tiene. Al inicio pensé que eran ayudantes de la policía, pero tal vez él oculte más cosas de las que pensábamos".

"Ochako, tal como te dije tengo miedo, mucho, y más por hacer este video, así que me iré de vacaciones por un tiempo, no me busques, necesito desaparecer y despejarme, aun así te deseo lo mejor y quiero que sepas que tienes un ángel guardián que te cuidará no importa lo lejos que estemos".

"Te quiero".


¡Volví! ¿Qué sucedió? Bueno, en enero me engripé, y sólo por precaución me aislé y no fui a trabajar, en esas fechas fue cuando actualicé muy seguido porque tenía mucho tiempo libre, sin embargo, pasaron los días la gripe no se me quitó, y a pesar de que el primer estudio que me hice decía que estaba bien, las nebulizaciones y el medicamento que me tomaba no me ayudaban a mejorar. Y la profecía de mi beta, que también estaba enferma, se cumplió: Me dio Covid.

Creo que fue algo que se puede considerar "Sorprendente más no inesperado" Porque bueno, teniendo en cuenta mi trabajo, era de esperar que tarde o temprano me contagiase. No me fue tan mal, no perdí el olor ni el gusto, y tampoco necesité de oxigeno, sólo saturaba un poco bajo, pero aprovechando mi beneficio de ser trabajadora del hospital pude atenderme a tiempo, sin embargo, la luz me molestaba mucho, y eso incluye la luz del computador, además de que el malestar aumentó un poco más y me sentía débil, así que tuve que suspender mi momento de escritura.

Ya estoy bien, recuperada y volviendo a las andadas, sólo con un poco de dolencia en la espalda por la mala postura, espero no me hayan extrañado mucho, y como mi peor miedo ya se cumplió, me siento tranquila, lo superé.

Así que espero estén bien, les guste el capítulo y ya no sé que decir, salvo gracias por acompañarme en este momento. ¡Los quiero!

Agradecimientos especiales a:

Blackangel168: Me encanta responder comentarios, se siente tan bonito leer las opiniones de los lectores *heart* No tuve el corazón para matar a Momo :c simplemente ya quería algo de paz para todos los protagonistas, se lo merecen. El único que no se merece nada es Deku. Ahora tenemos la resolución de Momo y parte de la venganza de Toga, quiero aclarar que a pesar de que ayudó en la investigación mintió para librarse de toda sospecha, tampoco es tan santa como se quiere pintar, pero obviamente no diría que fue la cómplice en el asesinato de Tsuyu. En fin, espero disfrutes el capítulo ¡Besos!

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Nos leemos~~