Nota del autor:

Hola y bienvenidos nuevamente mis queridos lectores. Espero que este capítulo sea de su agrado.

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Advertencia: Este capítulo puede contener violencia o escenas sexuales explicitas, por lo que se recomienda discreción por parte del lector.

Lean y comenten


Moonbeam

Capítulo 61 – The only thing I cannot give

Si bien levantar el Sol era una de sus más importantes tareas, la princesa sinceramente deseaba no tener que haberlo hecho… de haber sabido lo que encontraría en el instante en el que los rayos del sol comenzaron a despertar a los habitantes de Canterlot, no se habría marchado al castillo de las dos hermanas.

Si bien, Celestía y Clover partieron al viejo castillo tan pronto como el hechizo de Luna se desvaneció. La princesa se aseguró de enviar a un mensajero para que hablara con Caramel y Hurricane. El mensaje era bastante simple, mientras ella y Clover se aseguraban de ocultar el libro que mantenía aprisionado a Vice, Caramel y Hurricane se asegurarían de organizar a los soldados para que hicieran un rondín en la capital y tan pronto como la princesa volviera a Canterlot, ambos podrían entregarle sus informes.

Esa noche algo había estado molestándola mucho desde el instante en que sintió la magia de Luna combinada con aquella extraña presencia. Por lo que pensó que sería buena idea enviar a los ya exhaustos soldados a revisar que nada malo hubiese ocurrido, con el objetivo de calmar aquella extraña sensación.

La monarca estaba segura de que pronto tendría una crisis. Se encontraba completamente desvelada por los sucesos del día anterior. Se sentía emocionalmente exhausta por el arrebato emocional de su hermana durante la madrugada, el cual podía comprender a la perfección. Agradecía enormemente a Clover por decidir esperar a que la princesa Celestia terminara de hablar con la princesa Luna antes de partir juntas de vuelta a la capital, para lo cual usaron el carruaje que era alado por un par de guardias reales el cual habían usado para llegar rápidamente al viejo castillo. Viajar acompañada de Clover le permitió a la monarca desahogarse un poco mientras le relataba a la hechicera lo mal que habían salido las cosas y lo mucho que esperaba que Luna pudiera tranquilizarse para poder hablar las cosas con la menor de las monarcas.

Mientras se encontraban en el cielo, la princesa optó por encender su cuerno y comenzar a levantar el Sol en el horizonte, si bien la Luna no estaba completamente oculta aún, la princesa consideró que no habría problema alguno mientras Luna pudiese tomar una siesta. Solo esperaba que su hermana menor pudiese calmarse un poco tras un buen día de descanso. Sin embargo, ni Celestía ni Clover estaban listas para lo que presenciaron al entrar en la capital.

El caos cubría la capital. En las calles se podían observar a cientos de ponis gritando nombres mientras buscaban desesperados por el paradero de varios desaparecidos. Otros simplemente rompían en llanto completamente desconsolados. Entre los ponis Celestia logró visualizara una muy preocupada SweetCandy. La anciana yegua que dirigía el orfanato prácticamente se arrojó a los cascos de la gobernante tan pronto como la monarca les pidió a los guardias que aterrizaran al frente del orfanato para hablar con la anciana.

-¡No están!- lloraba desconsolada la anciana. -Cuando entré a sus habitaciones solo encontré sus camas vacías.- lloraba la anciana mientras la princesa ordenaba a los dos guardias y a Clover revisar las entradas del edificio.

-No hay señales de que alguien forzara las cerraduras- comentaron los soldados tras inspeccionar las puertas frontal y trasera del orfanato.

-Alguien ejecutó un hechizo de levitación, es posible que se tratara de un unicornio, debió sacar a los niños por la ventana situada en la entrada principal- comentó Clover mientras examinaba el enorme ventanal situada sobre el pórtico del orfanato. -Sin embargo, el rastro de magia es muy sutil, no podría reconocerlo, pero puedo asegurarle que es un hechizo muy bien practicado. Quien quiera que lo haya hecho es un poni muy diestro ya que se aseguró de no dejar rastro suficiente para hacer una identificación.- Añadió la hechicera antes de bajar la voz para asegurarse de que únicamente la princesa del Sol pudiese escucharla. -La mayor parte de los rastros de magia que se encuentran presentes tienen que ver con el hechizo que la princesa Luna convocó ayer por la noche.-

-Entiendo, no se preocupe SweetCandy, le aseguro que buscaré a los potros de inmediato.- dijo la princesa, tras lo cual la anciana no dejaba de agradecerle por el apoyo, esperando… deseando que la princesa y su guardia real fuesen capaces de localizar a los huérfanos desaparecidos.

A partir de ese momento, las malas noticias no dejaban de llegar y tan pronto como puso una pezuña en el castillo de Canterlot para comenzar a organizar las búsquedas, Hurricane, Puddin y Caramel la abordaron a ella y a Clover the Clever comentándole que algo muy malo había ocurrido y era importante que lo hablaran en el salón del trono para asegurarse de que nadie los interrumpiera. Todo esto provocó que el párpado de la princesa del Sol comenzara a moverse de forma involuntaria.

La deidad guió al grupo hasta el Salón del trono con el objetivo de discutir lo que fuera que tenía tan inquietos a los ponis. Su sorpresa fue mayor en el instante en el que abrió las puertas del salón del trono para encontrarse cara a cara con su, ahora pareja oficial. Blueblood se encontraba sentado a los cascos del trono, un par de guardias colocados a su lado, una de las mucamas había colocado una manta sobre él y acababa de entregarle una taza de té.

En el instante en el que el lord cruzó su mirada con la de la princesa Celestia, la deidad supo de inmediato que su mañana solo seguiría empeorando.

La princesa tomó asiento en el trono para escuchar con atención lo que tenía a todos tan estresados. Para asegurarse de mantener la compostura, la princesa se aseguró de pedirle a la mucama que le sirviera un par de tazas de té mientras la gobernante escuchaba con atención a los presentes.

Conforme los minutos pasaban la princesa comenzó a mostrar más signos de su irritación. La gobernante comenzó a mover sus alas inconscientemente mientras apretaba los dientes. Si bien las tazas de té podían mantenerla serena, lo que había ocurrido la noche anterior no era ningún juego, y aparentemente las cosa se habían salido por completo de control.

-Princesa, Canterlot fue atacada durante la noche- comentó Hurricane. -Tan pronto como recibimos su mensaje Caramel y yo organizamos a un grupo de soldados para patrullar la capital… desafortunadamente, hemos descubierto que la mayor parte de las familias nobles que residían en Canterlot han sido asesinados durante la noche.-dijo Hurricane.

-Platinum fue asesinada anoche mientras dormía en su alcoba- dijo Caramel –La casa de la comandante Hurricane también fue atacada, pero afortunadamente la comandante se encontraba con nosotros en el castillo cuando sucedió.- añadió el capitán de la guardia real.

-Yo tampoco me encontraba en la capital cuando ocurrió el ataque, estuve atendiendo asuntos en las tierras de Fillydelphia.- comentó Puddin entre sollozos.

-También recibimos varios reportes de ponis desaparecidos, la mayoría de ellos potros y potras en situación de calle o huérfanos.- añadió Hurricane.

-¿Han encontrado alguna pista?- preguntó la princesa del Sol mientras movía su pata impaciente.

-Bueno, todavía no tenemos algo circunstancial.- comentó Caramel.

-Tal parece que nadie se dio cuenta de lo que ocurrió, todos estaban dormidos y nadie escucho gritos de auxilio o algún ruido durante la noche.- añadió la comandante.

-De lo que si estamos seguros, es que se trató de un ataque sincronizado hecho por un número muy grande de ponis.- explicó Caramel -Probablemente más de 100, ya que atacaron objetivos específicos en distintos puntos de la capital.- añadió con preocupación.

-Es imposible que nadie se percatara de un ataque de esta magnitud…- dijo la princesa antes de callar por completo. Los ojos de la monarca se abrieron de par en par mientras su mente comenzaba a trabajar a toda velocidad.

"No es posible…" meditó mientras recordaba el hechizo de sueño que Luna había ejecutado durante la noche y los inútiles intentos de la gobernante por despertar a algunos de sus guardias.

-Épsilon estaba al frente del ataque- dijo finalmente Blueblood recuperando la voz. Los presentes lo miraron preocupados.

-Esa es una sería acusación mi lord- dijo Clover. -La capitana Épsilon es la líder del escuadrón personal que protege a la princesa Luna…- añadió la hechicera claramente ofendida, si bien el lord no lo había dicho abiertamente, insinuar que Épsilon había estado al frente del ataque, era lo mismo que indicar que la Princesa Luna había ordenado aquellas acciones, algo que sin duda alguna era difícil de creer. Sin embargo, le parecía curioso que la Princesa Luna hubiese usado aquel hechizo de sueño precisamente la misma noche que se llevó acabo el ataque.

-Les juro que no es una mentira. Ella y un par de ponis de aspecto extraño irrumpieron en mi mansión ayer e intentaron asesinarme. Si no fuera por la intromisión de Siegfried y los otros guardias nocturnos, estoy seguro de que Épsilon también me habría matado- añadió el lord de crin rubia.

Caramel había sido informado por Wind Chaser de la participación de la capitana de la guardia nocturna en el asesinato de los nobles que habitaban en los límites del reino. Por lo que no le costó trabajo imaginar que la capitana podría estar involucrada en lo ocurrido.

Hurricane por otro lado miró preocupada a la princesa, si bien la comandante honró su palabra a la princesa ocultando el hallazgo de los residuos de sangre y la similitud de los cortes en las victimas de Épsilon, sabía que sería imposible ocultar aquello ahora que Blueblood había sido testigo del ataque de la noche anterior. El verdadero problema era que, si la princesa de la noche realmente había solicitado nuevamente el ataque a la capitana de la guardia nocturna, o si aquello había sido realizado por decisión propia de Épsilon, ambos casos resultarían en una traición al reino de Equestria. El hecho de que Siegfried, Merak y Alcor se hubieran presentado para detener a Épsilon podría indicar que, tras haber hablado con la princesa, el resto de los guardias nocturnos hubiesen recibido la orden de buscar a Épsilon y probablemente fue entonces que la encontraron dirigiendo el ataque. De ser el caso, Épsilon sería acusada de traición y el resto de los guardias nocturnos, así como la princesa de la noche podrían resultar inocentes en esta ocasión por las razones correctas.

-Si lo que dices es verdad, la guardia nocturna debió ser enviada por la Princesa Luna para detener a Épsilon. No tenemos tiempo que perder debemos hablar con la princesa Luna y aclarar el asunto.- comentó Hurricane. -Pero si lo que dices es verdad Blueblood, la capitana será acusada de traición.- añadió mirando a la princesa Celestia.

-De acuerdo, Caramel…- habló Celestia recuperando la atención de los presentes. -Envía un mensaje al viejo castillo.- ordenó la princesa mientras tomaba un trozo de pergamino, una pluma y tinta. -Que le entreguen esta carta. Necesito la presencia de toda la guardia nocturna al igual que la presencia de mi hermana aquí en Canterlot lo antes posible.- añadió la princesa antes de enrollar el pergamino, posteriormente procedió a atarlo con un lazo sobre el que colocó un sello de cera.

"Lo lamento Luna, sé que aún sigues molesta, pero no podré dejarte en paz hasta que este asunto quede resuelto" pensó la princesa.

-¡Princesa!- la repentina voz de la cebra llamó la atención de los presentes mientras la alquimista entraba en la habitación. -No será necesario a la Princesa Luna convocar, pues el culpable ha venido por su propia voluntad- dijo entre rimas Zephora.

La cebra cojeaba, su pata marchita lucía un estado mucho peor, mientras la maldición parecía continuar extendiéndose a gran velocidad.

-¿Zephora de que estas…?-

-Por la ventana deberá observar, si este misterio desea solventar- añadió la cebra apuntando con su pata marchita a la ventana situada al oeste.

Los presentes miraron el horizonte. El grupo se aproximó con lentitud, incrédulos por lo que estaba ocurriendo en el exterior. La enorme Luna plateada había comenzado su acenso una vez más despidiendo un brillo intenso mientras la oscuridad de la noche comenzaba a cubrir al reino por completo.

-No tenemos más opción, si deseamos responder a la agresión.- dijo la cebra aproximándose al grupo, detrás de ella comenzaron a presentarse el resto de las alquimistas que habían permanecido apostadas en la periferia del castillo tras la batalla con Vice. -Los elementos debemos recuperar, antes de que la gobernante de la oscuridad haga su entrada triunfal-

-¿Agresión?- dijo extrañada la princesa del Sol -¿De qué estás hablando?-

-He tenido una visión, de un reino y su destrucción.- dijo la alquimista, antes de repetir la premonición que le había hecho a la princesa meses atrás.

Aproximándose la noche está.

Y aquella a quien más teme se mostrará.

Un sacrificio deberá rendir.

Si victoriosa ha de salir.

Sangre inocente habrás de derramar.

Si realmente la deseas salvar.

En su prisión mil años se mantendrá.

Hasta que el crepúsculo la logre liberar.

Recitó la cebra mientras el resto de las alquimistas se agrupaban a su alrededor. Celestia deseaba que todo fuera tan solo un mal sueño. Red le había hablado de sus planes por traer la noche eterna con ayuda de las criaturas de la oscuridad. ¿Acaso aquella profecía que la cebra le había hecho, hablada de su inevitable enfrentamiento en contra de su propia hermana?.

"No, me niego a creer que Luna haya sido consumida por la oscuridad." pensó la princesa, sin embargo, no podía negar que la muerte de Chrysalis había afectado mucho a su hermana. Celestia había fallado en proteger al poni especial de Luna y por consecuente a su hermana misma.

-Caramel olvida la nota, nos movilizaremos al viejo castillo de inmediato debo asegurarme de que Luna se encuentra bien.- ordenó la princesa con urgencia. -Hurricane, Clover y Zephora necesito que estén atentos y listos, lo que sea que haya ocurrido anoche, está lejos de haber terminado.- Los presentes asintieron. Celestia dirigió su mirada a Puddin y Blueblood. -Hurricane…- la voz de la princesa retomó su atención. -Quiero que le pidan a los ciudadanos que se refugien en el castillo.- añadió la monarca sin dejar de observar el horizonte. -Estoy segura que, en la situación actual, este fenómeno no hará más que provocar una mayor histeria colectiva…-

-Si resguardamos a los ponis en el castillo al menos eso les dará una sensación de seguridad y podrá prevenir que el caos se esparza con rapidez- añadió la comandante comprendiendo lo que pensaba la monarca.

-Por favor mantenlos a salvo hasta mi regreso- dijo la princesa. La comandante asintió.

Celestia se aproximó a Zephora. por un momento la monarca y la alquimista se miraron la una a la otra. -Su majestad…-

SLAP

La princesa abofeteó con fuerza a la cebra sorprendiendo a todos en la habitación. -Te dije que no te perdonaría si algo malo llegaba a pasarle a mi hermana- respondió la princesa con tono molesto antes de darse la media vuelta para comenzar a organizar al resto de los ponis mientras daba ordenes específicas a cada uno.

La cebra se dio la media vuelta sonriendo macabramente mientras colocaba su pata marchita sobre su mejilla enrojecida. Estaba segura que la fuerza del golpe había roto uno de los dientes de su cuerpo prestado, pero era algo que a Middy no le preocupaba en ese momento… Era una enorme ventaja poder acceder a los recuerdos de sus víctimas, de ese modo podía saber cómo interactuar, y actuar correctamente mientras usaba aquel disfraz. Todo lo que tenía que hacer ahora, era asegurarse que Celestia usara los elementos contra la princesa de la noche.


Épsilon abrió los ojos, a su alrededor solo había oscuridad y sin embargo podía distinguirse a sí misma con total claridad. Lentamente la capitana se puso en pie soportando a duras penas el peso de su propio cuerpo.

COFF, COFF, COFF.

Tosió la yegua escupiendo sangre en el suelo. Podía sentir cada parte de su cuerpo arder de dolor. Un dolor lo suficientemente intenso como para mantenerla en un estado casi inconsciente.

-Tengo que soportar, solo unas horas más. No puedo morir antes de que Luna me ejecute, echaría a perder el propósito de todo esto.- dijo la yegua. -Solo un poco más y podré morir cumpliendo mi deber.- añadió la capitana.

-Porque rendirte ahora Épsilon, porque pensar en la muerte ahora, ¿qué sentido tiene morir después de todo lo que has soportado? Chrysalis se ha ido… mi hermana me ha traicionado y muy pronto enviará a sus soldados a cazarme como a una criminal.- Épsilon reconocería aquella voz en cualquier lugar.

-¡Princesa Luna!- dijo la yegua volteándose para encontrase frente a frente con la alicornio índigo que la miraba con ternura.

-Te necesito con vida Épsilon, eres la única en quien puedo confiar ahora. La única que puede entender mi dolor y la única que puede sanar mi corazón- dijo la princesa derribando a la capitana sobre una suave cama que parecía haberse materializado de la nada.

-No lo entiendo princesa…- Era probable que estuviera soñando, no existía forma alguna en la que Luna se lanzara sobre ella de ese modo.

-Por supuesto que lo entiendes, sabes bien a lo que me refiero… Yo sé lo que sientes por mí. Se lo que has sacrificado por mi bienestar y sé muy bien que sacrificarías mucho más con tal de asegurar mi protección- le susurró Luna mientras mordía suavemente el cuello de la capitana.

-Princesa… Luna… Esto no puede ser yo… yo ya estoy condenada, jamás podría pedirle que aceptara mis sentimientos… no cuando sé que pronto me apartaré de su lado- dijo la yegua intentando resistir la urgencia de arrojarse a la princesa de la noche, quien lentamente continuaba con sus caricias sobre su cuerpo.

-¿Así que esto es lo que tu corazón más desea?- la voz de otra criatura la sobresaltó de pronto. Épsilon abrió los ojos para encontrarse con la figura de una sombra formada por llamas negras y amarillas. La criatura la miraba expectante, con una enorme sonrisa en el rostro mientras Luna continuaba con sus caricias.

-¿Quién eres tú?- preguntó la yegua haciendo lo posible por no gemir por el placer que le causaban las suaves caricias de la alicornio. La capitana se mordió el labio en un intento por concentrarse en la criatura que la miraba expectante y no en la princesa que recorría su cuerpo con deseo.

-Yo querida… Soy Elly, la única que puede posponer el día del juicio y hacer realidad tu deseo… Yo puedo brindarte el poder para seguir adelante y proteger a Luna de su destino- dijo la criatura relamiendo la mejilla de la capitana con una lengua similar a un tentáculo hecho de alquitrán. La sensación de aquella lengua era grotesca y causo que el cuerpo de la yegua se tensara por completo.

-Tú… Tú no sabes lo que deseo-

-Por supuesto que lo sé, he visto lo que tú vez a través de tu ojo izquierdo, después de todo, yo soy el obsequio que la princesa Luna te entregó para asegurar que cumplas con tu misión- sonrió la criatura mientras se recostaba a su lado sin entorpecer el trabajo que la Princesa realizaba en el cuerpo de la capitana.

Épsilon intentó enfocarse en su conversación con aquella criatura, haciendo lo posible por ignorarlas suaves mordidas que Luna le daba en sus orejas, tratando frenéticamente de ignorar la sensación de los suaves cascos de la princesa recorriendo su vientre.

-Yo puedo hacer esto realidad, puedo hacer que permanezcas al cuidado de Luna por toda la eternidad.-

-Ella no me necesitará más, mis hermanos podrán protegerla en mi lugar.-

-Tal vez, pero ellos jamás se atreverán a protegerla de su propia hermana.- le susurró la criatura al oído. -Tienes que ser tú, solo tú tienes las agallas para enfrentar a Celestia, solo tu eres capaz de asesinar a la princesa del Sol para asegurar el bienestar de Luna.-

-Celestia jamás lastimaría a Luna.-

-Tú sabes que eso no es verdad… ¿Por qué te engañas así?- la cuestionó la criatura -¿O es que acaso ya olvidaste todas las veces que Celestia hirió a Luna en el pasado?- añadió la criatura, mientras la capitana sentía su cuerpo ser encadenado, limitando aún más sus movimientos. -Luna corre peligro, el dolor por la pérdida de Chrysalis y la ira que todo esto le ha provocado finalmente le han abierto los ojos. Mientras tú te retuerces de dolor ella saldrá a confrontar a su hermana mayor.- continuó la criatura. Épsilon recobró la cordura en el instante en el que las caricias de Luna cesaron.

La capitana se encontraba atada con cadenas de fuego negro y amarillo mientras la sombra acariciaba el rostro de Luna, quien miraba a su capitana con los ojos llenos de lágrimas.

-Princesa…- murmuró la capitana sin apartar la mirada de la criatura, de entre las sombras emergió la figura de Celestia cargando una de las dagas de heráldica de Épsilon. -No- añadió incrédula.

-Sabes bien que Celestia es capaz de lastimar a Luna… Yo me pregunto, ¿Será Luna capaz de matar a Celestia?.- cuestionó la criatura.

-Luna no podría matar a su propia hermana, ella jamás lo haría- respondió Épsilon con total seguridad.

-Quizá tengas razón.- coincidió con ella la criatura -Pero ambas sabemos que Celestia pondrá el bienestar de su pueblo por encima del de su hermana, lo hizo con Chrysalis y lo hará con Luna- dijo la criatura -Si te rindes ahora… la condenarás- añadió la sombra mientras Celestia continuaba aproximándose a Luna.

-No Celestia…- suplicó la capitana intentando liberarse de las cadenas que la mantenían firme en su lugar. -¡Princesa Luna reaccione!- gritó Épsilon tratando de llamar la atención de la deidad de la noche que no apartaba la mirada de su caballero más leal.

-Si no haces nada, será lo mismo que dejarla morir- le susurró la sombra al oído justo en el instante en el que Celestia hundía la daga de heráldica en el pecho de Luna.

-¡NOOOO!- gritó desesperada la yegua intentando inútilmente de liberarse de sus ataduras.

-¿Puedes sentirlo?, el dolor de ver a tu amada princesa ser arrebatada de tu lado- dijo la criatura golpeando el suelo, acto que desvaneció las ataduras de Épsilon al igual que la figura de Celestia.

-¡Luna!- gritó la capitana corriendo hasta el cuerpo de la princesa para tomarla entre sus cascos y abrazarla con fuerza. Ya no le importaba si aquello era solo un sueño o no, el dolor que sentía en ese momento era real.

-Aun puedes evitarlo…- comentó la criatura mirándola con severidad.

-¿Qué es lo que tengo que hacer?- cuestionó la poni entre dientes. Su rabia crecía en su interior y su semblante se encontraba ensombrecido.

-Elimina a la princesa Celestia, salva la vida de tu amada y finalmente podrás reclamar el corazón de Luna como tuyo.-

-Nunca la obligaré a corresponderme.- respondió la capitana. -Lo único que deseo es protegerla.- la criatura sonrió.

-Entonces hazlo, entrégame tu alma, conviértete en mi recolectora de almas… vuélvete mi ángel de la muerte y obtén el poder para proteger a tu amada.- respondió la criatura. -A cambio te daré el poder para enfrentarte a ella, y te liberaré del dolor que sientes en este momento.-

-Haré lo que sea, con tal de evitar que esto suceda.- respondió la capitana. -Pero, solo con una condición.-

-Te escucho.- respondió Elly flotando a su alrededor.

-Jamás me pedirás lastimar a Luna o a mis hermanos.-

-Es un trato justo.- dijo la criatura extendiéndole el casco.

Épsilon dudó por un instante antes de mirar el cuerpo de Luna inerte entre sus cascos, la yegua apretó la mandíbula. "Un último trabajo" pensó antes de estrechar el casco de la criatura para cerrar el trato.


Épsilon abrió los ojos, el dolor había desaparecido de su interior, se sentía rebosante de energía, pero por encima de todo podía sentir un incremento importante en su deseo por destazar a sus enemigos, los enemigos de su princesa. Miró por la ventana a la brillante Luna elevarse una vez más sobre el cielo nocturno, antes de llevarse el casco a sus labios.

Las manchas de sangre en su pata frontal y el sabor metálico que infestaba su paladar le dejaron en claro que la criatura únicamente había retirado su sentido del dolor, pues las heridas en su interior no se habían curado.

-Un último trabajo por ti… Luna- dijo la yegua. Su maltrecho ojo izquierdo resplandecía de la misma forma que los ojos de aquella criatura con la que había hecho el trato.

El bullicio del exterior y las constantes ordenes de los soldados llamaron su atención. La yegua se dispuso a colocarse su armadura una vez más antes de sujetar las dagas de heráldica a sus costados. Si arrebatarle la vida a Celestia aseguraba el futuro de Luna, Épsilon no dudaría en tomar la vida de la mayor de las alicornios.

El sonido de la puerta de su habitación abriéndose rápidamente llamó su atención. Su ojo ambarino se centró en los ojos de color frambuesa de la yegua que acababa de entrar a la habitación.

-Épsilon, ¿que estas haciendo?- dijo Sweetcare en una combinación entre sorpresa y pánico.

-Lo único que he sabido hacer desde que era una potra- respondió la capitana aproximándose a la puerta con paso firme.

-¡No, no dejaré que te marches en ese estado!- dijo tajante la enfermera bloqueándole el paso a la capitana.

Épsilon cerró los ojos, su ojo izquierdo aun oculto por el mechón de crin que caía a un costado de su rostro.

"¿Porque?, ¿Por qué te reúsas a ver la verdad?" se cuestionó la yegua "Un monstruo como yo no merece tener a una amiga como tú a su lado" se reprochó la capitana.

-Voy a marcharme Sweet.- dijo la yegua endureciendo la mirada -Con o sin tu aprobación.-

-Tendrás que pasar sobre mí- respondió la enfermera. No podía creer que aquella yegua fuera tan ciegamente fiel a la princesa. -Ya le has dado a Luna todo o que has podido Épsilon… Ya no le debes nada.-

-No todo.- respondió la capitana -Mientras aún quede una chispa de vida en mi interior yo seguiré a su lado.- respondió la capitana deteniéndose hasta estar nariz con nariz con la otra yegua-

-¿Porque no puedes verlo Épsilon…? ¿Por qué no quieres entender lo que siento?- respondió Sweet abrazando a la yegua de pelaje azul metálico.

Las dos permanecieron así por un momento, Épsilon podía sentir las lagrimas que derramaba Sweet empapando su cuello, podía percibir el temblor del cuerpo de la enfermera y ciertamente podía entender lo que la enfermera trataba de decirle.

"Lo lamento" pensó la capitana mordiéndose con fuerza el labio mientras usaba toda su fuerza de voluntad para no derramar ni una lágrima.

Épsilon apreciaba a Sweetcare, aparte de Luna y el resto de la guardia nocturna, Sweet era la primera poni que la había aceptado por lo que era… Y era por esa misma razón que la capitana no podía permitirse dejar que Sweet siguiera atada a una falsa esperanza. Sweetcare deseaba que Épsilon le entregara algo que la capitana no podría darle jamás… Felicidad.


Notas del Autor:

De acuerdo sé que no debería haber actualizado tan pronto esta historia, pero la verdad es que no podía quedarme sin liberar este capítulo.

Espero que hallan disfrutado de este capítulo y nuevamente les agradezco mucho por su apoyo a esta historia.

Así que… hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.

Marzo/1938 - Octubre/2018

En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020