¿Acaso es todo lo que quieres decirme?

— Si te soy sincero, tío William, estoy muy contento por los dos, especialmente por Candy —comentó Archie mientras se dirigían a un restaurante cercano a las oficinas Andrew—. Es un descanso que se haya olvidado de aquel engreído... No me gustaba nada para Candy.

Albert lo miró sorprendido, pues él apreciaba mucho a Terry y recordaba haber compartido muy buenos momentos junto al muchacho. Él creía que era un gran chico, un poco perdido debido a su juventud. Inquieto, con ganas de descubrirse a sí mismo, como todos los jóvenes a esa edad, y con necesidad de explorar todo su potencial interno en la interpretación. Albert solo sabía lo que le había confesado el propio Terry, que en el fondo había admirado mucho a su propia madre. Que realmente, el rencor que siempre había mostrado hacia ella no se debía únicamente a creerse abandonado en su infancia. Había resentido la valentía que había demostrado aquella mujer, capaz de rechazar una vida fácil y acomodada, por su propia vocación y sentía que ella tenía una fortaleza que le faltaba a él mismo, de tal forma que se recordaba a su propio padre. Aquel padre que había sido capaz de arrancarlo de los brazos de su madre, al no querer ella renunciar a su carrera y al no aceptar su oferta de matrimonio. Para su padre había sido una vergüenza enorme haber sido rechazado de aquel modo. I no perdía oportunidad para recordarle lo infame e indigna que había sido su madre. No podía entender que ella no le amara lo suficiente como para sacrificar aquella tontería del teatro y vivir a su lado, como la duquesa que él había creído que merecía ser.

Eleanor, por su parte, había luchado mucho por hacerse respetar y valer, en un mundo que aún seguía dominado por hombres. Qué el hombre que amaba, como a nadie jamás había llegado amar, fuera capaz de darle aquel ultimátum, le partió el corazón. Pero lo peor fue cuando se llevó a Terry, apartándolo de su lado por años e intentando borrar su propia existencia de la memoria del pequeño. Había perdido la cuenta de las cartas que había llegado a escribir y enviar a su retoño... Jamás recibió respuesta alguna.

Muchos años después, su hijo se presentó de improviso, sorprendiéndola completamente. Por aquel entonces ella ya había vuelto a encontrar a otra persona que le había devuelto la fe en el amor y se hallaba en mitad de una romántica velada con ella. Al ver a Terry frente a su puerta, sintió una gran vergüenza de lo que pudiera llegar a pensar de ella su propio hijo y lo echó.

Al día siguiente lo buscó por todas partes para poder explicarse, ya sin la presencia de su amante. Fue quien le hizo ver su error cuando, por fin, logró que le explicara su repentino cambió de humor. Por ella se hubiera escondido o salido por la puerta de servicio, si hubiera sabido reaccionar. Lamentablemente, Terry partió tan pronto como pudo, embarcando en el Mauritania, que partía al día siguiente. Eleanor quedó devastada de nuevo. Era la segunda vez que perdía la persona que más le importaba en el mundo. Por desgracia, aquel año lo tenía lleno de actuaciones. No fue hasta el verano que se sintió suficientemente liberada de obligaciones contractuales como para intentar hablar con Terry y disculparse en persona.

Cuando Albert conoció a Terry, rescatándolo de una monumental paliza en una taberna a la que había entrado para cenar, se sintió inmediatamente identificado con él y las frases sin sentido que parecía soltar en su borrachera. Él mismo siempre había sido apartado de su propia familia y, aunque las circunstancias poco tenían que ver, entendía lo frustrante que podía llegar a ser y la rabia contenida que podía llegar a provocar aquel sentimiento de rechazo, más en plena efervescencia adolescente. No pocas veces había buscado peleas, tan solo para desquitarse de esa misma frustración con su propia familia. Luego, más calmado, gracias al dolor de los golpes recibidos, recordaba aquella pequeña llorona llena de pecas y coraje, que era capaz de sobreponerse y recuperar la alegría, tras recibir un poco de amabilidad, y acababa avergonzándose profundamente de sí mismo.

Él podía ver el noble corazón de Terry. El muchacho solo necesitaba saberse comprendido. Por eso, en Londres, cuando Candy y él empezaron a mostrar signos de su evidente atracción, no dudó en ningún momento de que formarían una pareja perfecta. Por aquel entonces, Candy, le parecía aún una chiquilla y ni se había planteado que pudiera llegar a enamorarse de ella algún día. Terry podría protegerla si fuera necesario... Aunque, pocas veces lo necesitaba. Candy era perfectamente capaz de defenderse sola, la mayoría de las veces. Río al recordar las pintas que llevaba cuando regresó al apartamento, tras buscarlo por medio Chicago y de pelearse para rescatar a Neal. Aun así, le resultó muy extraño que Archie demostrara aquel rechazo por su compañero de internado— Creí que ustedes eran amigos...

Archie fue el sorprendido entonces, ¿Amigo él de aquel fantoche, que además le había robado el cariño de Candy?... Su hermano quizá se hubiera resignado de inmediato, pero él se pasó casi todo el año ocultando sus verdaderos sentimientos hacia la rubia— Solo le soportaba por Candy —confesó—. Porque ella estaba demasiado ciega como para ver como es en realidad.

Albert se quedó blanco. Jamás hubiera esperado aquella respuesta ni el evidente desprecio que entrañaba— ¿Por qué? —Quiso entender a su primo.

— ¡Oh! Tenías que haberlo visto. Siempre pavoneándose. Como si fuera el dueño del lugar y fuera el único que no estaba obligado a respetar las normas ni a nadie... Y encima tenía a todas las chicas locas por él. De verdad, aún no sé que le ven... —se enfurruñó, mientras traspasaba la puerta y buscaba su mesa habitual.

— ¿Me lo parece a mí, o estabas un poco celoso...? —bromeó Albert... A veces olvidaba que su primo también era mucho más joven e impetuoso. El comentario le canjeó una mirada asesina—. De todas formas, ... Todas, todas las chicas, no estaban locas por él... Al menos, un par de ellas no —Río más abiertamente, refiriéndose a Annie y a Patty, mientras se sentaban junto al ventanal. No pudo contener las carcajadas cuando comprobó que Archie había captado el sentido y estaba rojo como un tomate.

— ¡Bah! Tuvo suerte que no le partiera la cara un par de veces —trató de desviar la atención mirando distraídamente al exterior, recordando los sentimientos contrapuestos que tenía en aquel entonces, bailando entre Candy y Annie.

— ¿De veras? —volvió a sorprenderse Albert—, pues entonces tendré muy presente no regalarle una foto de nuestra familia jamás —pensó en voz alta, recordando la tunda que él mismo le había propiciado en Chicago. Terry no había llegado siquiera a rozarle en sus intentos de golpearlo, pero dudaba que con Archie se hubiera mostrado tan desvalido. El muchacho sabía pelear y le sobraba energía, pero había estado demasiado borracho como para acertar. Y, por más que apreciara al único primo directo que le quedaba, Archie era demasiado refinado. No daba la sensación de ser el tipo vencedor en las trifulcas. Pero prefirió no decir nada al respecto.

— ¿Qué tomarán los señores? —preguntó el camarero al llegar a su mesa.

— ¡Sorpréndame! —aventuró alegremente Albert—, hoy parece ser el día de las sorpresas... no estropeemos la racha —acabó, devolviéndole una carta que no iba a utilizar.

Continuará...


Yo quería acabar este fic el pasado 2020, pero, es que tiene vida propia y creo que me van a tener que frenar ustedes.


Referencias a "Candy Candy La historia definitiva", de Keiko Nagita:

Pg. 164 - 165 - Terry hace su 'gran aparición' en el internado causando furor entre las chicas, durante las oraciones.

Pg. 178 - 179 - Candy visita a escondidas la habitación de los hermanos Cornwell en el internado. Se nos muestra por primera vez la dualidad de los sentimientos de Archie respecto a Candy y Annie. Si no hubiera tenido ningún sentimiento de aprecio por Annie, no hubiera supuesto un problema para él que ella también ingresara en el internado.

Pg. 192 - Candy se reune a escondidas, en lo alto de un árbol, con los hermanos Cornwell y Stair bromea sobre los sentimientos de Annie y de Archie.

Pg. 194 - De noche, Candy se equivoca de habitación, saltando al interior de la de Terry donde encuentra la foto dedicada de Eleanor Baker a su hijo.

Pg. 199 - Encuentro de Terry con su madre. Aquí me he tomado la licencia de humanizarla más y no respetar esta parte de la historia. Para mí, lo importante era resaltar el sacrificio que suponía para una mujer, tener que renunciar a parte de ella misma, tan solo por amor. Ella es la que se llevaba todas las críticas, cuando a un hombre no se le suele exigir que renuncie a esa faceta de él mismo, y menos, por amor. Se daba por sentado, que si alguien debía renunciar a su trabajo era la mujer, como si este apenas fuera un capricho y no parte de sus propias inquietudes y necesidad de realización.

[...] Había cruzado medio mundo por ella, ¿Y qué respuesta había obtenido? Eleanor Baker era una sinvergüenza. Accedió a encontrarse con él, sí, pero, a la hora de la verdad, frunció su bonito ceño, arrastró al joven a la parte posterior del estudio de grabación, lejos de miradas indiscretas, y le ofreció un sobre lleno de dinero.

"Vete a Londres y no vuelvas nunca más. ¡Ni siquiera mi mánager conoce mi pasado! Terence... Cometí un craso error al dejarte esa foto... No puedes enseñársela a nadie, ¿me oyes? ¡No puedes decirle a nadie que soy tu madre! Todo el mundo sabe que soy soltera y sería un escándalo sí...", le había dicho la mujer.[...]

Pg. 213 - 214 - Reencuentro de Candy, Albert y Terry en la cabaña del zoo de Londres.

Pg. 248 - Eliza cae al lago en Escocia y Terry la rescata, echándole la bronca a los hermanos Cornwell por su inconsciencia, llamándoles inútiles.

Pg. 250 - Eleanor Baker visita a su hijo en Escocia.

Pg. 267 - Los hermanos Cornwell hablan, veladamente, de sus sentimientos hacia Candy. Archie muestra su desprecio hacia Terry y Stair su conformidad con la floreciente relación que percibe entre Candy y Terry.

Pg. 275 - 277 - Archie va a buscar a Terry para pelearse con él, culpándolo de la futura expulsión de Candy.

Pg. 320 - 321 - Descripción de la fotografía más importante en la casa actual de Candy.

Pg. 331 - Descripción de otra de las fotografías en la casa actual de Candy, donde salen Candy, Archie, Patty y Annie. No se describen más fotos en la novela, dentro de la casa de Candy.