OS 62. A la manera Berserker (Part II)

POV NARRADOR

Después de un par de horas recibiendo un tour por el sitio, los gemelos estaban decepcionados, esa isla era más ordenada y pacífica que el mismo Berk, lejos de la locura Berserker que ellos tanto habían anhelado, Patán peleaba con el aprendiz galardonado que para su mala suerte, era su mini versión de Berk, Gustav...

Durante la ceremonia, fueron víctimas de un golpe de estado liderado por Salvaje y un grupo de vikingos descontentos por la fraternal alianza con los jinetes de dragones, aquellos a quienes habían perseguido y tratado de matar incontables veces.

La astucia y determinación de esos jinetes acabó con el golpe de estado antes de que la luna llegara a la isla Berserker, para esa noche, lo que sería una cena en celebración a su galardonado, se convirtió en una fiesta de victoria.

Aunque no comparable con los ánimos y la grandeza de las fiestas en Berk, los Berserkers se divertían y conforme el hidromiel se acumulaba en sus cuerpos poco a poco dejaban salir su naturaleza maniática

-ESTO ME ENCANTA- gritó Brutacio mientras un grupo de vikingos lo llevaban sobre sus hombros para ahogarlo en un barril de hidromiel y su hermana se reía a carcajadas de el

-Y así fue como me convertí en el héroe de tu jefe- le decía seductoramente Patán a una Berserker quien emocionada lo escuchaba con atención las exageradas historias del jinete

Heather y Patapez destinaron su tiempo a estar juntos, tímidos el uno con el otro, simplemente conversaban entre sí sonrojándose de repente cuando los sentimientos salían a la charla.

Sentada desde una banca lejana, en soledad una rubia los observaba a todos, mientras esperaba que la fila del área de comidas disminuyera, su Chico Dragón rehusándose lo más educadamente posible a seguir las rondas de hidromiel que sus admiradores Berserkers le daban y tratando de escapar de ahí, a Patán fallando en su intento de conquistar a la chica cuando se cayó de la silla, a la pareja de enamorados y a los gemelos, extrañamente, se sentía feliz.

-¿Puedo acompañarte?- una voz a su espalda llamó su atención, ella le regaló una sonrisa y lo invitó a sentarse a su lado

-Fantástica fiesta- lo felicitó Astrid

-Si bueno, cuando se trata de festejar todos los vikingos somos iguales... ¿un tarro?- le ofreció Dagur y Astrid negó -¿enserio?-

-No bebo... pero no te detengas por mí- le respondió en calma mientras respiraba relajándose al fin y Dagur bebía un par de tragos

-Sé que lo hiciste por Heather, pero gracias de igual manera por luchar hoy por la isla- le dijo apenado Dagur

-Somos jinetes, luchamos en donde debemos y tú nos ayudaste a defender nuestro hogar hace un tiempo- le dijo tranquila levantándose de su asiento y comenzando a caminar hacia la zona de comidas –y Dagur... no lo hice solo por Heather- le dijo guiñándole un ojo y yéndose a servir algo mientras el jefe de esa isla se quedaba emocionado conteniendo una sonrisa alegre al saber que poco a poco, se ganaba el aprecio de la rubia.

-Hermosa mía- atacó con un abrazo por la espalda a la ojiazul quien se servía un par de bocadillos

-¿Y tus admiradores?- lo molestó

-La fama vino tan rápido como se fue- se lamentó el chico recibiendo un cubo de manzana que Astrid le ofreció

-Debió ser tan triste, llegar a la cima y caer tan rápido-

-Bastante doloroso- le dijo para después besar su mejilla y sujetar su mano –ven- Astrid se estiró para tomar el plato que con tanto empeño se había preparado y siguió el caminar de Hipo

-¿A dónde vamos?- le preguntó la chica tratando de que de su plato no cayera nada

-Debe estar por aquí- dijo mientras buscaba entre las calles de la isla –listo ven- dijo al identificar la construcción

-¿Qué?... enserio ¿ahora?- se quejó la chica

-¿Qué tiene de malo?-

-Hipo, en verdad te vas a poner a trabajar en una forja desconocida a esta hora a mitad de una fiesta- le recriminó de malas Astrid mientras ambos entraban

-Dagur me pidió un favor...- le explicó buscando el trofeo que estaba guardado ahí

-¿Y qué hago yo aquí?- se quejó la chica sentándose sobre una mesa y dejando su plato a lado disponiéndose a comer hasta que sus intenciones fueron interrumpidas por un beso del castaño

-No quería trabajar estando solo- la molestó divertido

-Pudiste pedirle a alguno de tu club de fans-

-Mmmm, a una dama quizá... - trataba de molestarla abrazándola mientras la rubia se concentraba más en tratar de comer que en el frustrado intento de Hipo de ponerla celosa

-Mjum- le dijo zafando una mano de su abrazo y llevando un trozo de pan a su boca que fue brutalmente interceptado por Hipo quien masticaba victorioso aquel bocado, Astrid entrecerró los ojos con coraje

-Delicioso- dijo al terminar de masticar retando a la chica, aceptando tal duelo la rubia intentó varias veces más siendo vencida por un Hipo dispuesto a hacerla enojar... finalmente en el plato solo quedaba el ultimo cubo de pan.

Astuta la chica solo miraba aquella última pieza sin hacer ni un solo movimiento, el chico esperaba paciente a que lo tomara pero contrario a eso fue sorprendido por un beso que gustoso recibió, y aunque sus labios estaban teniendo una deliciosa conversación, las manos de ambos vagaban muy lentamente hacia el plato, pero amante al peligro y la muerte y dispuesto a enfurecer a su prometida el chico hizo una pequeña trampa y abrió los ojos encontrando enseguida el trozo de pan milímetros antes que la rubia, victorioso terminó el beso y comió la pieza de pan mientras enrojecida de coraje por haber perdido la rubia planeaba como asesinarlo

Cruzada de brazos, haciendo pucheros y frunciendo el ceño la chica en silencio observaba a Hipo trabajar modificando el trofeo que Dagur le iba a entregar a Gustav antes del golpe de estado. Hacer las modificaciones, y darle un toque personal no le llevó más que unos 10 minutos.

-Listo- le dijo limpiando su trabajo y ofreciendo su mano a la rubia para salir pero esta la rechazó ofendida y salió con el rostro en alto ignorándolo –solo por curiosidad, ¿me odias porque tienes hambre, porque me comí tu comida o porque te gane?-

-Sabes la respuesta- le respondió dejando de caminar y acercándose a su oído –y también sabes la penitencia por hacerme enojar- le advirtió volviendo a caminar

-Aaaaaaa no Hofferson, ya habíamos hablado de eso- se quejó el chico detrás de ella –no puedes castigarme así cada vez que hago una broma-

-Debiste pensarlo antes de dejar sin cena a tu prometida- le dijo fingiéndose aun ofendida caminando directo al Gran Salón.

Hipo resignado caminó detrás de ella con el trofeo escondido en una manta y finalmente se lo entregó a Dagur.

Dagur se puso de pie y aclaró su garganta tratando de llamar la atención, la aclaró un poco más fuerte y después un poco más sin que nadie lo notara, rendido puso los ojos en blanco -¡CALLENSE!- gritó esta vez sí llamando la atención de todos que lo miraban curiosos, Dagur caminó al centro del Gran Salón y tomó el trofeo dorado que tenía su propio rostro tallado -Este trofeo es para el vikingo que más se lo merece en la tierra, un vikingo que ejemplifica el verdadero significado de ser un Berserker-

-Agg es falso de todos modos, no me importa- le dijo Patán llegando a lado de Hipo cruzándose de brazos con desinterés mientras Gustav comenzaba a caminar arrogante al centro del salón

-Desafortunadamente no eres tu Gustav- le dijo deteniendo su paso -Patán... ven aquí y recibe lo que es por derecho tuyo- Patán abrió los ojos sorprendido y emocionado, y entre un pasillo de aplausos y porras recibió tal galardón.

Mientras todos escuchaban el discurso de aceptación de Patán que nadie pidió una rubia se servía un nuevo platillo

-Con permiso-

-Gracias- dijeron los gemelos pasando por ahí totalmente ebrios robándose todo lo que estaba en el plato de la ojiazul quien con coraje miraba su plato vacío de nuevo

-AGG GEMELOS¡- les reclamó siguiéndolos dispuesta a lastimarlos, cuando desaparecieron de su vista se resignó a no golpearlos y a servirse de nuevo pero antes de llegar a la mesa dos vikingos peleando cayeron sobre ella tirando al piso y aplastando toda la comida, con los ojos en blanco y resignada dejó caer su plato al suelo y se fue a sentar mientras más y más vikingos se unían a la pelea.

Hambrienta, se aferró a su tarro de agua, que al parecer era todo lo que tendría en el estómago ese día, no había cenado la noche anterior, ni almorzado ni comido ese día, pero no tenía muchas más opciones ya. Hasta que un plato tan servido como el primero se posó frente a ella y alguien revolvió su cabello

-Solo bromeaba pequeña- le dijo Hipo divertido besando su cabeza para después sentarse junto a ella –jamás te dejaría sin cenar-

Con cada mordida la hambrienta vikinga se sentía en el Valhalla mismo, mientras con su hacha amenazaba a cualquiera que tuviera el atrevimiento de acercarse a ella o a su mesa.

La noche rápidamente pasó, debido a que su compañera de habitación pasó toda la noche en el Gran Salón hablando con Patapez y con su hermano, Astrid finalmente decidió que esa vez, no castigaría a Hipo.

Por la mañana, alegres, descansados, frescos y felices los dos únicos vikingos que solían festejar con moderación se despedían de los agotados y envueltos en resaca anfitriones.

Patapez, quien sin resaca pero no acostumbrado a pasar toda la noche en vela, abrazó profundamente a Heather antes de decirle adiós de nuevo.

Patán abrazaba a su trofeo y le decía adiós a su conquista de la noche anterior.

A los gemelos... a los gemelos Eructo y Guacara se los tuvieron que llevar dormidos, ni siquiera Loki podría despertarlos.

-Vaya Patán, estas muy complacido ah- le dijo Hipo en el vuelo de regreso a casa al ver que Patán abrazaba y lustraba su trofeo

-Ser nombrado el vikingo más malo, más listo y más loco dentro y fuera del archipiélago aaaa... si, y tengo la prueba justo aquí...- dijo levantándolo al aire hasta que su vista se centró en la base del trofeo -¿QUÉ?... Patatonto ¿Escribió Patatonto? AAAAAAAAAA- gritó frustrado

Astrid volteó a ver a Hipo quien le guiñó el ojo en complicidad.