Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

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Artemisa: The History of The Queen Ghoul

Capítulo 41: La Profesora Umbridge.

Nadie entendía lo que pasaba.

En algunas ocasiones, los partidarios de Dumbledore, aseguraban que Artemisa Potter, conocía "la situación política actual", pero que estaba apoyando el regreso de Voldemort, solo entre el circulo más cerrado de La Orden del Fénix.

Pero los hijos de los miembros de la Orden del Fénix, habían estado acorralando a Artemisa, y ella les dejó muy en claro que Voldemort no había regresado, y que había sido torturada por sus Mortífagos. De los cuales, solo unos cuantos murieron en sus manos.

Ella había deshecho el encantamiento Colovaria en varias ocasiones, enseñándoles las marcas del estrés, provocadas por la tortura y casi violación: el cabello blanco y las uñas negras; aquello, que eran casi como cicatrices imborrables, dejó a aquellos que apoyaban a la Orden del Fénix, muy extrañados. ¿Realmente solo fueron Mortífagos, o acaso Voldemort había vuelto? De ser así, ¿Por qué no lo decía en voz alta?

La primera mañana del quinto curso comenzó. Varias cartas llegaron para Artemisa, eran casi todas de miembros de la Orden del Fénix, pidiéndole que dijera lo ocurrido en el cementerio, que admitiera el regreso de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

"El tiempo dará la razón a aquel que grita la verdad. Pero en lugar de gritar, quizás debamos de hablar; no voy a colocar a Fudge y a Umbridge en mi contra, solo por seguirle el juego al Profesor Dumbledore; esta guerra no será ganada solo encerrando a los Mortífagos en Azkaban, pues tarde o temprano saldrán, de un modo u otro, tenemos que golpear a Ryddle en serio, y de frente"

No soy una Gryffindor. No voy a cargar de frente contra Fudge ―pensó algo enfadada, por las cartas. Multiplicó la que acababa de escribir, envió a Hugin y Munin, tomó algunas lechuzas de la Lechucería de Hogwarts, y las envió a unos cuantos miembros, de La Orden del Fénix, para que ellos después lo contaran a los demás.

Ravenclaw y Gryffindor, fueron a Historia de la Magia.

Si las miradas mataran, Artemisa y Padma, ya estarían muertas. Hermione las miró furiosa, pues poco les faltaba a sus compañeras, para armar un buen numero lésbico, en plena clase. Ya se estaban besando, y estaba totalmente segura, de que tenían las manos bajo la falda de la otra. Y ni siquiera prestaban autentica atención al profesor.

Afortunadamente, terminaron con eso, cuando fueron bajaron a la mazmorra, para la clase de Pociones.

―En el mes de junio, tendrán un importante examen, y demostrarán lo que han aprendido. ―Dijo Snape a todos. ―No aceptaré a nadie en mis TIMOS, si es que no han sacado un Aceptable. Solo prepararé a los mejores, para los EXTASIS. Lo que significa: despedirme de varios de los presentes.

El Filtro de la Paz, requería de agregar los ingredientes de forma muy precisa. En un tiempo cronometrado preciso y estrecho. Snape gruñó, al ver que varios de los Ravenclaw y Gryffindor, tenían pociones perfectamente hechas. Tuvo que darles notas altas, y dejarlos ir, al sonar la campana. ―Quiero, para dentro de cuatro días, una redacción de treinta centímetros sobre las propiedades del Ópalo.

― "Profesor" ―susurró Artemisa a su oído, agarrándole el brazo derecho y subiéndole la manga. Sonrió, al ver la Marca Tenebrosa, negra. ― "Dígale a Ryddle, que no quiera venir a buscarme; ya me he alimentado suficiente, por este verano, que tenga cuidado donde pisa, o podría tener una fea caída" ―la pelinegra (en el cabello, tenía el hechizo Colovaria) salió de allí, antes de que el profesor pudiera volver su mirada.

Debo de avisarle a Dumbledore, que ella... ella sabe que soy un Mortífago ―pensó el hombre pálido, con el corazón latiéndole a mil.

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Llegó el día viernes, y con él, en la última hora, llegó la primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Al ingresar al salón, Umbridge ya estaba sentada en su lugar. Rápidamente, todos los alumnos tomaron asiento, para que la clase pudiera iniciar. ―Buenas tardes a todos. ―Saludó la mujer, hubo un apagado y aislado «Buenas tardes» ―Ay, ay, ¿así saludan normalmente?, volvamos a comenzar, ¿les parece? ―todos se miraron entre ellos. ―Buenas tardes a todos.

―Buenas tardes, profesora Umbridge ―contestaron, como si aquello fuera primero de primaria.

―Mucho mejor ―dijo sonriéndoles. ―Por favor, guarden sus varitas, saquen sus tinteros, plumas, pergaminos y libro, por favor. Comiencen a leer, el primer capítulo.

Maldito seas, Fudge. ―Pensó Artemisa, enfadada ― ¿A qué crees que estamos jugando aquí? ―aun así, no habló, sacó sus útiles escolares, trató de ponerse una máscara de calma e indiferencia. ―Es el maldito año de los TIMOS, imbécil, hay una maldita parte práctica, ¿pretendes que aprobemos con lo escrito?

Algunos alumnos, intercambiaron miradas lúgubres; hasta entonces, guardar las varitas, no era una buena señal, sobre una clase que se fuera a considerar interesante.

La profesora Umbridge, miró sorprendida a Artemisa Potter. Definitivamente, esta chica no parecía ser lo que el Ministro Fudge estaba esperando. Él creía a ojos cerrados, que la chica estaba pregonando abiertamente en su círculo íntimo, sobre el regreso de Voldemort.

Fudge y ella esperaban, que el hecho de tener una clase teórica, hiciera a la chica explotar, pero no.

Aquí estaba, Artemisa Potter, comenzando la lectura y sacando apuntes.

Umbridge apuntó con su varita al tablero.

Defensa Contra las Artes Oscuras: Regreso a los Principios Básicos.

―Tengo entendido, que vuestro estudio en esta materia ha sido fragmentado. Por desgracia, el constante cambio de profesores, muchos de los cuales, al parecer no seguían ningún programa de estudio, aprobado por el Ministerio de Magia, ha hecho que estén por debajo de lo esperado, teniendo en cuenta el nivel necesario en el TIMO. Pero no se preocupen, para eso estoy yo. El Ministerio de Magia, ha decidido otorgarles a los alumnos de quinto año, un programa educacional, sobre magia defensiva, cuidadosamente estructurado, basado en la teoría y aprobado por el Ministerio de Magia, que será totalmente seguro. Ahora, copien esto, por favor. ―Golpeó la pizarra con su varita, y en el tablero, aparecieron varias palabras.

Objetivos del Curso.

*Comprender los principios en los que se basa la magia defensiva.

*Aprender a reconocer, las situaciones donde se puede utilizar legalmente, la magia defensiva.

*Analizar en qué contextos, es oportuno el uso de la magia defensiva.

― ¿Tienen todos, un ejemplar de Teoría de la Magia Defensiva, de Wilbert Slinkhard? ―preguntó la mujer, y un sordo murmullo de asentimiento se escuchó. ―Creo que tenemos que volver a intentarlo: ¿Tienen todos, un ejemplar de Teoría de la Magia Defensiva, de Wilbert Slinkhard? ―ahora se escuchó un "Sí, profesora Umbridge" ―Estupendo, por favor, lean la introducción y el capítulo 1, cuyo título es: "Conceptos Elementales para los Estudiantes".

El silencio se apoderó de la clase. ―Esto es como estar en una clase del profesor Binns. ―Pensó Artemisa, dándole una rápida mirada a la profesora Umbridge. ―Excepto que, en este caso, el profesor tiene carta blanca, por parte del Ministerio, necesitaré hablar con... ―Artemisa interrumpió sus pensamientos, al notar que las cabezas de sus compañeros, no estaban agachadas, y al pendiente de los libros, sino que todos miraban a Hermione, cuya mano esta levantada, ella ni siquiera había abierto su libro. Estaba mirando fijamente a la profesora Umbridge con la mano en el aire. Para todos era muy obvio, que la profesora Umbridge, estaba ignorando deliberadamente a Hermione, hasta que ya no lo pudo soportar más, decidiendo que ya no podía seguir ignorando aquella situación.

― ¿Quieres hacer una pregunta sobre el capítulo, querida? ―preguntó Umbridge.

―No es sobre el capítulo, profesora ―dijo Hermione.

―Ahora estamos leyendo ―dijo la profesora, con sus pequeños y puntiagudos dientes. ―Si tienes una duda, la podemos resolver al final de la clase.

―Tengo una duda, sobre los objetivos del curso ―dijo Hermione.

― ¿Su apellido?

―Granger.

―Señorita Granger, ahora mismo estamos leyendo. ―Repuso la profesora Umbridge, mostrando sus pequeños y puntiagudos dientes. ―Puede usted ver los objetivos del curso, en el tablero, si lee atentamente.

―Yo creo que no. ―Dijo ella con decisión. ―No se dice nada, sobre la práctica de hechizos defensivos.

Se produjo un leve silencio. ― ¿La práctica de hechizos defensivos? ―repitió la mujer, con una risilla. ―Señorita Granger, no puedo imaginarme en mi aula, ninguna situación, que requiera la práctica de hechizos defensivos. Supongo que no imagina usted, el ser atacada durante la clase, ¿o sí?

― ¡¿ENTONCES NO VAMOS A USAR MAGIA?! ―preguntó Ron sorprendido.

―Señor... Weasley, debe usted de levantar la mano, si quiere que le dé la palabra. ―la mujer se giró y se dirigió a su puesto. ―Si tiene usted alguna duda, podemos resolverla al final de la clase, señorita Granger.

―Leí el libro completo luego de comprarlo. En tres días, en realidad ―especificó la quinceañera, sorprendiendo a más de uno, pero no a los Ravenclaw quienes la conocían muy bien. ―Es evidente, profesora, que Defensa Contra las Artes Oscuras es una materia práctica. Y su único propósito es el de enseñarnos hechizos defensivos.

― ¿Es usted una experta docente, preparada por el Ministerio de Magia? ―preguntó Umbridge.

―No, pero...

―Entonces me temo que no está cualificada para decidir cuál es el "único propósito" de la asignatura que imparto. Magos mucho mayores, y más inteligentes que usted, han diseñado nuestro nuevo programa de estudio. Aprenderán hechizos defensivos de forma segura, y sin riesgos. Sí, señorita...

―Patil. ―Dijo Padma enfadada, algo casi antinatural en ella. ―Profesora, si fuera de estos muros, somos atacados...

― ¿Quién podría desear atacar a niños como ustedes? ―preguntó Umbridge, entonces una mano se levantó, dejando relucir por todo lo alto, el anillo de lady. Umbridge se puso rígida. No habló, Artemisa lo hizo.

―Los Mortífagos sobrevivientes, al combate en el cementerio, del cual fui sacada desangrándome, enloquecida, y con signos de tortura y estrés, que usted puede visualizar, desde donde está sentada, profesora. ―Artemisa hasta ahora, había callado. Umbridge no pudo evitar verlo. ―Y no. No estoy diciendo lo que usted cree que diré. Dije que fueron sus Mortífagos, no él. Ryddle casi se hace en los pantalones, cuando vio lo que causé en su patética casucha. ―El timbre sonó y todos salieron, ya Artemisa estaba guardando todo. ― "Lo he estado negando desde que ocurrió, profesora, porque sinceramente, Dumbledore me alejó de mi familia, y me causó un gran mal, como usted no puede imaginarse; no apoyo a Dumbledore, guardaré silencio sobre la resurrección, seguirá escuchando de mi boca, que fueron los Mortífagos" ―Umbridge no pudo moverse, no pudo contestarle a Artemisa. Había algo más, en la voz de esa niña, la cual podía imponerse a cualquiera. Además, era una Lady del Wizengamot.

Si ella dice que va a seguir negando lo ocurrido y que está en contra de Dumbledore... ―pensó para sí misma, sonriendo alegremente.

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«Grande, muy grande, mayor que la tierra; arde y no se quema, quema, pero no es candela» pronunció la gárgola de la torre de Ravenclaw.

―El sol ―dijo finalmente Luna Lovegood, detrás de Artemisa, Hermione y Padma. El muro les permitió subir.

― ¡¿CÓMO PUEDE SER QUE DUMBLEDORE PERMITA A ESA MUJER DARNOS CLASES, JUSTAMENTE EN EL AÑO DE LOS TIMOS?! ―Gritó Hermione.

―No fue Dumbledore. Fue Fudge ―dijo Artemisa rápidamente, Hermione la miró. ―Fudge, según mi padre, cree que Dumbledore está engrosando las filas de La Orden del Fénix, cree que está creando un ejército, reclutando alumnos y que quiere tomar el control del Ministerio de Magia. ―Hermione abrió la boca. ―Él no cree que Ryddle haya vuelto, sino que todo esto es algún tipo de estratagema.

― ¡Pero tú misma lo viste, él te torturó! ―protestó Lisa.

―Mi palabra, incluso como Lady Junior del Wizengamot, no sirve de nada ante Fudge. Tenemos que llevarlo ante Ryddle. ―Dijo Artemisa. ―Temo... temo que esta pasividad de Fudge, le sirva a Ryddle, para...

― ¿Preparar un ataque? ―preguntó Padma.

―Exacto ―dijo Artemisa, yendo a su habitación y trayendo pergaminos, libros, plumas, tinteros y demás cosas. ―Haré la tarea de pociones. Lo de las propiedades del Ópalo.