¡YA REGRESAMOS CON MAJOKKO FIVE!
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Shizuka estaba en su apartamento mientras veía la televisión al parecer daban en la sección de política donde había un tonto debate entre el nuevo gobierno de Roxas como de la nueva oposición en el parlamento pero escuchar a un montón de viejos orates hablando quejándose acerca del país con un lenguaje desconocido más horas de completo aburrimiento no era lo suyo.
La pequeña suijin se levantó del sofá, estaba en un pijama conjunto blanco de chaqueta y short con los dibujos estampados de un delfín. La loli miró la hora en su celular, eran las nueve de la mañana a lo que decidió irse al baño no sin antes bostezar y rascarse el culo. Después de hacer sus necesidades digestivas, Shizuka fue a la cocina donde fritó unos huevos, unas tostadas y café.
La pequeña suijin luego de devorar su desayuno fue hacia el cuarto donde estaba su amiga de la infancia como su sombra amiga, la loli golpeó varias veces la puerta.
-Oe, Kagemin… Ya amaneció, así que levántate
-…
-Bien, no es mi culpa si no te levantas
-Entra…- Se escuchó desde adentro la voz de la kage en su habitación
La pequeña de coletas decidió girar el pomo de la puerta y dar con la pequeña habitación que consistía en una cama ancha como una pequeña lámpara de luz, un televisor en una pequeña mesa más un pequeño armario y una pila de libros. Entre las sabanas negras estaba la joven chica del parche durmiendo plácidamente, se movió un poco de lado acomodándose mientras la más pequeña se acercó para dejarle el desayuno sobre la pequeña mesa de noche.
-Mmm…- La joven abrió su único ojo mientras sentía el aroma del aceite recién freído como por el aroma del café caliente- Ah, eres tú Shizu, ¿Pasa algo?
-Nada, solo te preparé el desayuno- Respondió la suijin- Oye, ¿Sigues dándole vueltas a lo que ha sucedido en el parque? Ya sabes, esa chica llamada Amalia
-No… No sé de qué estás hablando- La chica se sonrojó tratando de evitar la mirada
-Vamos no me mientas, Kagemin. Sé que estás toda preocupada por esa pequeña chica
-No…- La peliazul del parche hizo un puchero y se cubrió con la sábana como si ese tema la incomodaba demasiado
-Expresa tus opiniones, amiguis
-Shizu, ahora no…
La mencionada se rió pícara
-Jajaja… Hablar poco y pensar mucho, eso es bueno y más cuando tienes a una chica de cabello azul frente a nuestro departamento
-¡Ya cállate enana!- La chica sombra le lanzó una almohada encima mientras que la pequeña de coletas detuvo su ataque con una sola mano y se fue a hacer el aseo
La chica sombra se acostó de mala manera tratando de arroparse con las sabanas mientras lidiaba con un suceso que tuvo hace menos de un mes, fue cuando la aldea estaba en construcción mientras pasaba por un mal momento al aceptar que Candy, la chica raijin que amó no le podía corresponder ya que desde que Sayaka era niña amaba a Matsuri y la dokushin fue su primer vinculo en vida.
Nunca olvidaba esa mirada celeste como su cabellera de luna nocturna y esa yukata brillante como los jacintos rebosantes del Olimpo…
-Amalia… Ay mi pequeña geisha de luna llena, perdida estoy en tu mirar y no sé cuál es el porqué. Me siento tan extraña al mirar tus ojos.- Aprovechó para sacar su móvil de su yukata negro donde se mostraba la imagen de una joven de cabellera azul celeste y ojos azules fuertes junto a una yukata de un purpura fuerte
- Amalia, quiero saber porque siempre, desde aquel día que te conocí aquella mañana, en el restaurante… Siempre me rindo ante tu mirada, ¿Acaso será por la belleza de ese intenso color azul?- Dos dedos acariciaban la imagen de la joven peliazul -Amalia… No sé el misterio de esos bellos ojos azules ni sé por qué me siento tan paralizada ante la hermosura de tu bella mirada… Solo deseo siempre mirar tus ojos
Cada semana desde aquel incidente en aquel restaurante en el que tuvo que salvarle la vida siempre se encontraba con esa hermosa chica de cabello azul celeste y ojos azules fuertes, antes sus encuentros eran en ese mismo lugar pero ahora se hacían en el apartamento de al frente donde residía aquella joven llamada Amalia.
Aquel suceso lo recordaba como si hubiese sido ayer… Hace menos de un mes cuando creía que el amor jamás tocaría las puertas de su corazón, en una mañana cualquiera cuando transitaba por el pueblo, divagando en sus pensamientos.
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Todo comenzó una mañana cuando una cuadrilla de menos de 20 Roshigumis pasaban por una tienda anexa a la plaza de mercado, técnicamente, a un restaurante de familia humilde del pueblo. La chica sombra caminaba llevando algo para el desayuno aunque se la pasaba divagando en sus tristes pensamientos al mirar a dos niñas que jugaban juntas, las dos eran de cabello negro pero sus ojos eran azules y morados como los de Candy y ella.
Remi estaba teniendo un pequeño ataque de nostalgia pues le recordaba a sus tiempos de primaria donde jugaba con la raijin a cualquier juego, Candy siempre se reía a cada rato mientras la chica sombra estaba juntando sus manos con las de su amiga siempre feliz y contenta de pasar el día jugando como estando junto con ella, la chica que comenzó a amar.
La chica sombra ahora estaba caminando tratando de olvidar como en aliviar aquel silencioso dolor que la aquejaba profundamente cual sufrimiento tan digno de los miles de poemas que leía y sabía de pie y letra mientras ignoraba que en frente suyo estaban los gendarmes que caminaban con sus gorras negras cubriendo sus caras mientras caminaban al mismo ritmo militar en silencio, la gente alrededor entró en silencio aunque los murmullos no se hicieron esperar.
-Miren, esa chica del parche no tiene divisa- Señaló uno de los policías señalando a la kage, otro de los uniformados miraba con morbo la yukata negra que portaba la joven de peinado de piña
-Vaya, vaya, eres una kage, ¿No?- Dijo otro de los efectivos haciendo que la joven parara en seco y pusiera atención a sus palabras
-Sí señor, soy una mahou kage. Mi nombre es Remi Kurosaki, hija de las familias nobles de este pueblo
-Ya veo señorita. Se nota que se cree muy valiente al hacer caso omiso de la ley que permite usar la divisa punzó durante, ¿O me equivoco?
-Y lo hace en frente de la autoridad- Agregó otro uniformado
-¿Por qué no peleamos?- Otro de los gendarmes desenvainó su espada listo para darle pelea- Te dejaré ir si me vences
-Lo siento caballeros pero no puedo aceptar sus necesidades- Respondió la pelipiña mientras alzaba la bolsa donde estaba sus compras con el desayuno- Yo solo estoy haciendo las compras de la mañana y aparte de eso, ¿Qué es la divisa que tanto se habla o menciona?
-¡¿Qué?! ¡¿Acaso no sabes que es una divisa?!- Exclamó con indignación otro policía mientras que otro más estalló de risa
-¡Jajaja! No sabe que es una divisa, jajaja
-Te lo diré pequeña ignorante- Uno de los primeros Roshigumi en dirigirse hacia ella le mostró una especie de carnet rojo con la foto de una niña de cabello rosa y ojos azules- Este es una muestra de que somos leales a Nuestra Ilustre Restauradora de las Leyes como también es una prueba de que somos federales y no unos salvajes y traidores unitarios
-Todo aquel que sea leal a la Restauradora debe portar la divisa- Agregó otro policía que mostraba su carnet rojo- El uso es obligatorio, toda que no porta la divisa es un traidor a la patria y condenado a muerte
-¿Solo por algo tan simple hacen ese tipo de cosas?- La joven miró con molestias a los oficiales- Lo siento señores pero me tengo que irme, no quiero tener intromisiones con asesinos como ustedes- La joven caminó con todo porte y dignidad de una dama mientras los oficiales decidieron seguir con su camino mientras los demás paseantes se abrían campo para que toda la gendarme pasara por aquí
-¡A un lado civiles! ¡Los Roshigumi vienen en camino!
-¡Paso al Roshigumi!
Los gendarmes caminaron en junta hasta dar con un restaurante donde uno de los agentes cogió del cuello a un hombre el cual estaba siendo estrangulado mientras unos policías federales estaban sonriendo como disfrutaran viendo sufrir al pobre hombre.
-Tú, ladrón, ¡Rindete!- El uniformado le encestó un golpe que lo mandó a volar hacia uno de los comensales del pequeño y humilde lugar
El hombre estaba adolorido ante semejante acción del policía
-L-lo siento… Fue tan solo un… Repentino impulso
-¡Callate unitario!- Gritó el Roshigumi
-Por favor, dejenlo en paz- Intervino una anciana que se acercó ante los oficiales con tal de pedir clemencia- Tan solo se tropezó con ustedes, eso es todo
-Señores, no tienen que complicar más las cosas para la comisaría- Habló uno de los oficiales que trabajaban para Eiji Namahono, el sheriff del pueblo- Nosotros nos haremos cargo del cargo
El Roshigumi miró con burla y cinismo al joven comisario
-Usted es un oficial de tercera categoría, ¿Por qué se atreve a hablarnos así?
-¿Por qué se atreve a hablarnos así?- Le gritó uno de los altos y corpulentos de la gendarmería- ¿Qué no sabe que somos los Roshigumi? ¡Somos los policías nacionales del Reino de Edo!
-D-disculpe señor…- El comisario estaba temblando de miedo ante la altura del enorme hombre- Yo solo…-Un impacto de bala sonó sobre su frente y cayó al suelo sin moverse al instante mientras su victimario estaba sonriendo con total orgullo su crimen
El grandote caminó de manera altanera hacia la anciana la cual cayó sentada del miedo al ver tan horrible asesinato
-¿Tiene que agregar anciana estúpida?
La mujer mayor negó quedamente
-La Roshigumi constituye una fuerza elite, ustedes los comisarios son solo hombres de clase baja cuyo nivel de pelea es muy bajo. En cambio nosotros somos los policías con mejor nivel de pelea hasta nuestra Restauradora nos cede el derecho de matar gente- Dijo un hombre castaño de mirada afilada, presuntamente el líder de la gendarme
-¿Qué esperan para atacar malditos campesinos?- Exclamó el grandote desenvainando su katana- ¡Estoy dispuesto a matarlos a todos ustedes!
Una joven de cabellera azul celeste y ojos azules fuertes estaba pasando por el lugar luego de comprar los alimentos del día cuando de pronto notó que en uno de los restaurantes estaba un tumulto de gente, la joven de yukata purpura se acercó para ver que el hombre como la anciana estaban siendo esposados y llevados a la jefatura mientras los demás uniformados le robaban las alhajas y el dinero al comisario muerto.
-Por favor oficiales no lo hagan- Una joven de yukata naranja y mantel tomó del brazo al oficial más grandote que llevaba esposada a la anciana- Señores, ¿Por qué se llevan a mi madre?
-Por ser unitaria y tratar de proteger a un criminal- Respondió algo enfadado el Roshugumi
-¡Fuera de aquí unitaria!- Otro de los uniformados le encestó una patada de Kung fu en el rostro mandando a la mujer volando hacia otro de los comensales mientras que otra mujer joven de yukata amarilla se arrodilló en frente de la multitud que estaba siendo testigo de aquella triste y cruel escena
-¡Por favor que alguien me ayude! ¡Por favor mi madre es inocente!- La mujer en medio del llanto miró hacia todos lados tratando de ver quien de los testigos daba su mano y sentido de justicia por ella como por su familia- ¡Ella no hizo nada malo! ¡Por favor!
-Arresten a esa mujer también – Dijo el jefe de los gendarmes
-¡…!- Justo la mujer de yukata amarilla iba a ser apresada apareció de repente la joven peliazul en medio extendiendo sus brazos y piernas como si tratase de ser una muralla que protegiera a la pobre victima
-¿Quién eres tú?- Los oficiales empezaron a rodear a la joven mientras esta sacó de su yukata una especie de bastón, de esos que usan los ciegos, a lo que los gendarmes empezaron a reírse descaradamente como si de una pobre miserable se tratase
-¿Qué vas a hacer? ¿Matarnos con esa cosa?
-…- La joven tenía con total aferro el bastón en su mano izquierda como si no dejara que alguno de los uniformados le quitase su arma mientras los policías se acercaban con aire amenazante a la joven peliazul la cual miró por segundos a sus oponentes
El líder de los agentes mandó a cinco de los suyos para liquidar a la chica que apretaba su bastón con sus dos manos mientras miraba a ambos lados como si estuviese temiendo por su vida o quizás…
De pronto el tiempo se paralizó a los ojos de la joven peliazul, ninguno, ni siquiera un policía o un civil de la multitud se movía, absolutamente nadie como si todos fuesen estatuas. La joven miraba por ambos lados, el oficial a su derecha ya estaba por desenvainar su espada, lo mismo que el ubicado a su izquierda. Los dos que estaban al frente, el de la derecha ya tenía desenvainada su arma mientras que el otro no estaba tocando su katana. El que estaba detrás suyo también desenvainó su katana.
Una vez más la escena volvió con los policías rodeando a la joven espadachina que estaba aferrando con sus dos manos su bastón, el que estaba a su derecha iba a desenvainar a su arma pero recibió un certero corte en el estomago, el que estaba situado a su izquierda recibió el mismo trato. Los dos hombres al frente suyo tuvieron la misma suerte en menos de un movimiento y el que estaba detrás recibió un corte diagonal izquierda-abajo sobre su cuerpo.
Los cinco maleantes cayeron al suelo instantáneamente mientras que los demás gendarmes como la gran multitud quedaron asombrados ante la agilidad de la joven hasta uno de los testigos tenía un cronometro en el que estaba marcado 4 segundos… 5 hombres fueron muertos creando un circulo de 360 grados en menos de 4 segundos… Era completamente imposible aún para el propio ojo humano hacer tan gran hazaña.
El líder de los gendarmes veía fijamente el arma que tenía la joven peliazul… Aquello no era un simple bastón sino en realidad era una especie de arma blanca camuflada bajo la apariencia de uno… Era un Shirasaya, una espada bastón (De hecho Sasuke en Shippuden usa ese tipo de espada.
El líder de los uniformados ordenó con una seña al más grandote el cual acató la orden encestandole a la pobre peliazul una especie de patada a la sien izquierda mandándola a volar hacia una cerca cercana mientras que la anciana, el joven y las dos mujeres fueron empujadas ahí mismo.
La chica de cabello azul quedó en shock cuando su bastón estaba en el suelo pero un oficial dio con el arma mientras abría su mango sacando el arma el cual estaba completamente impoluta a pesar de haber dado de baja a cinco de esos sujetos.
El líder de los matones con su mirada afilada y sonrisa altanera comenzó a caminar lentamente frente a las pobres cinco víctimas como si tratase de ver detenidamente en cómo serían sus últimos instantes.
-Escuchen bien partida de unitarios, tenemos que matarlos a todos ustedes
-…
-Esto es una advertencia…- El hombre miró fijamente en especial a la joven de cabello azul celeste que miraba con dientes apretados y mirada llena de ira a ese horrible hombre- La Ilustre Restauradora de las Leyes también nos cede el derecho de matar gente para no perder la habilidad… ¡MUAJAJAJA!
El hombre se echó a reír como si fuese un cruel villano mientras que la demás gente estaba comenzando a murmurar. Los cinco inocentes estaban arrodillados en fila recta mientras cinco policías estaban detrás de ellos, uno de los Roshigumi estaba puliendo su cuchillo sobre la cabeza de la anciana que temía lo peor.
-¿Acaso los van a decapitar?
-No es posible
-Toda esa gente es inocente
El líder de los policías al oír tales comentarios ante tal introperio se volteó para ver con severidad a aquellos insignificantes campesinos.
-Señores, lo que estamos haciendo es todo por la paz de Pueblo Kuuga. Debemos cortar el mal de raíz si queremos que no se cometan más delitos
-¡Ustedes son unos malvados!- Gritó con enojo un hombre de sombrero de boina y bigote el cual terminó con sus sesos volando a lo que la gente gritó de terror, en menos de nada los nueve o diez matones restantes rodearon a la turba como si les impidiera escapar
Uno de los matones que tenía dos dientes salidos sacó su katana hacia la joven de cabellos azules la cual estaba mirando con total desprecio a aquel Roshigumi que no dejaba de mirarla con morbosidad desde que la vio al primer segundo.
-Que pasa linda, ¿Dónde está la alegría de antes?- El hombre apuntó la katana mientras la joven peliazul cerró los ojos esperando y temiendo su triste final cuando de pronto unos pasos y una canción de fondo se escuchaban de fondo
-¡Alto! ¡Alto en nombre de la justicia!
(Soundtrack del momento: watch?v=8IVGjDtq8ek)
Era nada ni menos que una joven de cabellera azul tirando a morada recogida en una coleta en forma de piña, un parche en el ojo derecho, una yukata negra con una katana encintada estaba en frente de aquellos asesinos, la joven de cabello azul celeste quedó de piedra al ver detenidamente la apariencia de la joven salvadora, quizás su apariencia era similar a la de un ronin de mala muerte pero su ojo izquierdo por alguna razón reflejaba que era una persona de tan buen corazón, un rubor comenzaba a dibujarse en su rostro pues nunca había visto a un ronin tan extraño como tan hermoso.
Remi caminó lentamente hacia donde estaba el hombre de mirada afilada, los dos se miraron fijamente mientras que la gente comenzó a asombrarse al ver que la joven de parche estaba firme, sin nada de temor o miedo ante la cruel mirada del jefe de oficiales. El jefe de los serenos estaba impresionado mirando fijamente la única orbe de la kage que seguía firme sin mover un solo musculoso.
-Esos ojos… ¿Acaso eres Kuwajiro Oishi? ¿El Hitokiri de los Cinco Elementos?
-El hombre que usted menciona es mi difunto abuelo
-Ya veo…
-Deje ir a esas personas inmediatamente
-¿Acaso estás diciendo que no estás de acuerdo con esto?
-En absoluto
El hombre comenzó a sonreír con total cinismo mientras que la joven kage seguía tan fría como siempre como si esperase la reacción de ese sujeto.
-Para ser una chica mágica tienes la mirada de un asesino- En ese preciso momento desenvainó su espada apuntando al rostro de la chica sombra que seguía manteniendo ese porte firme como esa temerosidad ante ese asesino- Vamos Kuwajiro Oishi, saca tu espada
-Lo siento caballero, no lo haré
El líder miró de reojo a los demás policías que tenían de rehenes a las cinco victimas
-Córtenles las cabezas a esos unitarios, uno por uno
-Sí, señor- Uno de los matones ya tenía el filo de su cuchillo sobre el cuello de la anciana lo que causó que la multitud explotara en quejas y reclamos ante la indignante actitud de la policía
-¡Esto es deprimente!
-¡El derecho de ser policías no justifica el abuso de autoridad!
Dos disparos y dos personas cayeron sin vida en el suelo
-Ustedes si que son una bola de insolentes, sus palabras no son más que insultos a nuestro amado gobierno como a nuestra Ilustre Restauradora de las Leyes- El hombre desenvainó su espada mientras los nueve o diez hombres hicieron lo mismo- Arresten a toda esa gente por ser unitarios y por negarse a aceptar la disposiciones de la ley, pueden usar sus espadas
Los matones decidieron caminar lentamente hacia la pobre la cual ya estaba siendo rodeada mientras que sus posibles asesinos estaban ante la orden definitiva.
-Asesinen a todo aquel que se niegue a obedecer
-¡QUIJOTE LASER BLADE!
La chica sombra desenfundó su katana y rozando con la palma de su mano prendió de luz el filo de su peculiar espada para luego posicionarse en modo de combate.
-No dejaré que sus espadas lastimen a gente inocente. Si quieren pelear, yo responderé
-…
-Yo Remi Kurosaki, seré su contrincante. Ataquen si pueden pero les aseguro que sabrán lo que es la derrota
-Muy bien…- El líder de los policías señaló a los cuatro hombres que iban a ejecutar a los prisioneros como al más grande que debían darle pelea a la joven del parche como en quitarle la vida- Podemos alegar que fue en defensa propia… ¡Mátenla!
Los cinco hombres se acercaron a la kage la cual estaba en posición de combate a la espera de la ofensiva de los supuestos policías, la joven encestó el primer golpe a la altura del brazo derecho al primer hombre, el segundo tuvo un golpe certero de derecha izquierda sobre el pecho y el tercero perdió el brazo derecho cayendo de rodillas ante el dolor como en morir por la hemorragia.
Ahora quedaba de los cuales cinco se lanzaron contra la joven sombra la cual no necesitó mucho esfuerzo, un golpe en el vientre del primero; dos golpes al segundo, pecho y espalda respectivamente; dos en el pecho del tercero; una puñalada fija en el cuarto y al grandote tres golpes rápidos, comenzó en las rodillas, golpeó el pecho y culminó en la nuca terminando con su vida rápidamente.
Los dos gendarmes que aún seguían sin vida estaban con la boca abierta mientras que los rehenes estaban impresionados ante la velocidad que requirió la joven kage para liquidar a casi todos los Roshigumi. El líder decidió darle pelea a la chica sombra mientras que el restante alistó su pistola con tal de disparar a la chica si se presentara la oportunidad.
-Bien oficial, es mejor que le prometa a la gente de este pueblo que jamás volverá la violencia. Ahora cuando termine podrá arrestarme por no tener la divisa o por homicidio
-¡Callate Oishi! ¡Te mataré, ¿Oíste?! ¡TE MATARÉ HIJA DE PUTA!
El hombre se lanzó con la katana alzada hacia la joven piña azul y le encestó un golpe directo a la integridad de la chica pero de pronto ésta desapareció y apareció detrás del jefe de matones encestándole un golpe a la espalda que lo mandó a volar por el cielo hasta caer en el suelo sin vida mientras que el único Roshigumi que quedaba estaba muerto del susto a lo cual se paró y se echó a correr como alma al diablo.
La gente aplaudió a la kage que ignoraba aquello mientras veía los cadáveres de las personas a quienes venció como a las víctimas mortales que dejaron los policías. Invocó unos mantos blancos y cubrió todos los cadáveres por igual hasta que encontró lo que podía ser un bastón blanco, la joven peliazul se levantó muy emocionada para tomar lo que era suyo.
La chica pelipiña del parche decidió quitarle las esposas como en liberar a los demás rehenes mientras la gente se le aproximaba para felicitar a la kage por su hazaña. La chica sombra sin vacilar, tomó su mano con la de la joven de cabello azul celeste, ambas chicas estaban sonrojadas mientras se miraban tiernamente.
-…- Una voz de dulzura y sentimiento se escuchó a los oídos de Remi
-¿Está usted herida? ¿No le hicieron nada?
-…
-Gracias a Dios- Soltó un alivio la joven ninja mientras no dejaba de mirar fijamente a la persona que salvó
La joven que estaba viendo se llamaba Amalia Saeki, una mahou gekko (Elemental de luna) al instante que vio era lo más hermoso que jamás había visto. Era una chica de piel normal, cabellera lisa color azul celeste que le cubría sus orejas como ojos azules fuertes nocturnos pero uno a la distancia los confundía con ojos morados.
Era una joven como de unos 15 o 16 años, con una fisonomía encantadora propia y típica de su edad cuya estatura era igualada ante su salvadora pero superada por mínima diferencia, una frente pequeña pero majestuosa y bella, de aquellas que podías besar, esos ojos azules llenos de expresión y sentimiento, y una figura hermosa, cuyo yukata de purpura fuerte parecería escogido para hacer resaltar la reluciente figura que se cernía ante ella…
Sin duda alguna ver a esa chica era como ver un poema digno hacia la noche…
Según lo que le había esa chica era viuda desde hace dos años, su pretendiente murió a manos de oficiales del ejército que por cierto la torturaron quitándole las cuerdas vocales pero de alguna forma lograba hablar por medio de la mente pero era la primera vez que lograba hacer ese tipo de contacto ni creer que solo la única persona que la entendía era una kage.
Y ahora ante los ojos de la gekko, quizás la joven kage tenía la apariencia algo deleznable de un ronin de lo peor, de aquellos que matan por placer comúnmente con esos ojos amatistas pero ese único ojo como ese rostro de ángel eran lo bastante fácil como para distinguir el bien con el mal.
Esa extraña apariencia podría servir para un pintor cualquiera o un poeta cualquiera para plasmar aquella figura y esas dimensiones junto a su cutis algo morena pero reluciente como el raso, tenía el colorido de las rosas y parecía tener la suavidad de los jazmines.
-Supongo que eso es suyo, Amalia-san- La joven del parche reservada como respetando el hecho de que la joven era viuda le dio el shirasaya pero envuelto en una tela de color blanco que hacía un buen juego de colores sobre su cabello
-…- La joven sonrió tiernamente tomando con total aferro el arma que pertenecía a su difunto marido aunque agradecía el gesto de la menor
-Si la próxima vez quiera desenfundar su arma, utilice una rápida postura batto con el pie derecho, eso le puede dar una ventaja contra sus oponentes suponiendo la velocidad con la acabó con esos sujetos
La joven asintió el consejo y agradeció la postura aunque se quedó más de tiempo con la kage en tratar de arreglar el restaurante…
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Remi sentía que el peso del sueño invadían sus ojos mientras la imagen de aquella hermosa chica invadía su mente, ignoraba que unos brazos invadían su cintura por su espalda a lo que la kage se volteó para ver a…
-Amalia… Qué bueno que viniste, geisha de mi corazón…
La joven de cabellos albiceleste sonrió mientras que la kage besaba su frente mientras dejaba que su apariencia lunar reposara sobre el fornido cuerpo de la chica sombra aprovechando ver su yukata y viendo sus cicatrices de batalla y después el olor que desprendía la guerrera la adentró en el mundo de los sueños como la kage por el olor a jazmines de su fisonomía.
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¡YA VOLVEMOS CON MAJOKKO FIVE!
