El Nuevo Lord Protector:
Capítulo 64: Sesshomaru, no sabes nada aún IV
—Akira es el segundo que intenta venir a decirme que eres una bruja, una inumochi. Una manipuladora, una susurradora de deseos. No voy a permitirlo.
—Puedo demostrar que se equivoca.
—No sé en qué estás pensando, pero no voy a permitir que te pongas a ti misma en peligro.
Rin sólo le respondió con una sonrisa, y gesticuló con sus labios una disculpa. Se abrió paso entre todos los demonios preparados para luchar, temblando cada vez más por lo que tenía pensado hacer. Si todo lo que decían era cierto, vendría a ella, cumpliría su promesa de responderle con la verdad la próxima vez que la viera y… como su inumochi, no podría hacerle daño.
Juntó todo el aire que tenía en sus pulmones, pero no gritó ningún nombre, ya que no lo sabía. Se sentía mal por hacerlo así, sería deshonroso para él, pero no había más salida. Silbó fuerte, pronunciado, y durante todo el tiempo que pudo. Sabía que estuviera donde estuviera, lo estaba llamando y escucharía y acudiría a su llamada.
Pasaron unos instantes de expectación en los que todos miraban al cielo, en la misma dirección que Rin, a lo sumo girándose por si veían algo más en alguna otra dirección del cielo. Rin se quitó el collar que llevaba puesto en su cuello, gesto que sólo reconoció Sesshomaru, quien no pareció dar muestras de ello. Estaba aterrada. Pero si ese collar era del clan de Sesshomaru y tenía un propósito sobrenatural en particular, era mejor no llevarlo puesto. Apenas se lo terminó de quitar, en el cielo apareció arremolinándose una forma negra, para que luego se viera más nítidamente como un perro de dimensiones considerables, que se acercó hasta quien lo había llamado dando unas vueltas en el cielo, cautelosamente.
—¡Yo te he llamado! ¡Preséntate ante mí!
—¡YO NO SOY UN BURDO INUGAMI, MASCOTA HUMANA!
—Tú te has comportado como una mascota, acudiendo a mi llamado. Si no eres un inugami, preséntate antes mí y explica por qué has venido.
El perro demonio negro se presentó ante ella, convirtiéndose en su forma humanoide. Estaba fúrico, la miraba con los ojos inyectados en sangre, mientras empezaba a dar vueltas alrededor de ella, amenazante, pero sin hacerle absolutamente nada.
—¿Cómo es que me has llamado? No te he revelado mi nombre.
—No me molesto en llamar por el nombre a un perro, silbo y debería de venir.
El inuyokai se paró delante de ella, su respiración acelerada denotaba que estaba todavía más molesto que antes. Lo trataba como un vulgar perro. Pero ella no se inmutaba ante tal amenaza. Vio a su alrededor y se vio rodeado de demonios perro del asqueroso clan de la luna. Los malditos bastardos a los que había tenido que venir a anunciar la guerra y que le habían encontrado porque Sesshomaru había seguido su rastro. Se había estado escondiendo de los suyos tras que descubrieran que había sido alimentado por un humano, y ahora que le habían encontrado y corría tras el llamado de ella y se veía rodeado de otros perros, estaba doblemente muerto. Pero nadie estaba haciendo nada, nadie lo estaba amenazando, ni los guardias que antes se le habían abalanzado encima hacían nada por alejarlo de allí o capturarlo.
—Arrodíllate, muestra un poco de respeto —le escuchó decir suavemente a su ama. No quería hacerlo, pero se sentía obligado a obedecer.
Tras su orden postró una de sus rodillas en el suelo y agachando la cabeza le preguntó: —¿Qué desea mi ama?
Una serie de murmullos y exclamaciones se escucharon entre los espectadores.
—Ya lo sabes, aquella vez te pedí que cuando volviera a verte, me respondieras con la verdad, y sólo te haré unas cuantas preguntas, nada más. Podrías comenzar con tu nombre, ¿cuál es?
—Mi nombre es Roinin, mi señora.
—Oh, guerrero sin maestro, ya veo… Lo siento, pero ahora yo soy tu ama.
—Sí, señora.
—¿Puedes responderles a todos por qué a pesar de que te he tratado como un vulgar perro y que fácilmente puedes ignorarme e irte, e incluso matarme, has respondido a mi llamado y te postras ante mí?
—Sí, mi señora. Porque es mi ama humana y debo obedecer y proteger.
—¿Y cuándo y por qué me convertí en eso para ti?
—Cuando intenté amenazarla y me respondió dándome de comer.
—He dado de comer a muchos a lo largo de mi vida, soy una mujer y he cuidado de otros, y nunca me he convertido en el amo de nadie por ello. Explícate.
—¡NO LO SÉ! —le respondió gritando angustiado —Sólo sé que no hay que confiar en los humanos, y ni mucho menos aceptar sus ofrendas o comida. Si sus malditos guardias no me hubieran sometido y me hubiera obligado a tragar esa comida no estaría aquí. Escuché las leyendas y las advertencias y no me habría arriesgado a comer nada que venga de un humano por mi cuenta. Los humanos sois la alimaña que pudre las tierras, con su codicia, sus guerras y sus…
—No sigas en esa dirección, no delante de este Sesshomaru —dijo Sesshomaru, apareciendo detrás de Rin, comenzando a enfadarse. Nadie debía hablarle así a Rin.
—¿Cuáles son esas leyendas?
—Éramos guardianes de las moradas de los dioses y uno de nosotros devoró el sol, oscureciendo la tierra. Casi conseguidmos eliminar la alimañana y nos han maldecido para seguir las órdenes de quiedes intentamos ejecutar. Nadie cree en esos cuentos chinos pero no vamos a arriesgarnos aceptando regalos de seres tan despreciables.
—Es suficiente. —Le dio la espalda y comenzó a alejarse, esperando que Rin lo siguiera y dispuso a ordenar: —Matadle.
—¡No!
Sesshomaru Se dio la vuelta de nuevo, para mirar a su mujer, intentando ocultar sin demasiado éxito su molestia.
—Respóndeme una vez más, Roinin-san — se acercó unos pasos y se arrodilló ante él, hasta quedar a su altura. —Sabes que puse a prueba eso sólo como una medida para protegerme a mí y a los que se encuentran bajo nuestra protección en esta montaña. Dime: ¿Cuándo será esa guerra de la que me amenazaste?
—En un eclipse de sol, que alineará la entrada del infierno a las espaldas de la luna y la entrada a la morada de los dioses en el paraíso. Pero tiene que ser en uno en particular, y no conozco los detalles. Aún faltan años, habrás envejecido para entonces.
—Bien. ¿Y cómo puedo liberarte? No necesito súbditos nuevos.
—¿Qué?! —le preguntó el inuyokai, al unísono de otros tantos que observaban la escena. ¿Cómo que quería liberara a un prisionero del clan enemigo tras que hubieran anunciado la guerra? ¿Acaso estaba loca?
—No voy a rebajarme a tomar ni prisioneros ni rehenes. Tampoco creo que deba faltar el respeto a criaturas libres del cielo y especialmente vengativas. No quiero que intenten comerme cuando baje la guardia.
—¿Cómo sabes que…?
—¿Qué eres un perro hambriento y que me comerás si no te doy de comer? Me he criado en un pueblo pequeño, sé lo furiosos que son los perros hambrientos. Ahora respóndeme.
—Cualquier ser sobrenatural encerrado por un humano sólo hace falta la voluntad de éste para ser liberado. —Respondió una de las gemelas que miraban divertidas la escena, mientras flotaban cerca de allí —¡Pero pídele que haga más cosas antes de liberarlo! Puede bailar para ti, conseguirte riquezas y matar a sus enemigos, se está comportando como un inugami de la suerte después de todo.
—¿Cualquier cosa?
—Cualquier cosa —respondió Roinin avergonzado, mirando hacia un costado, evitando a todos.
—Tengo un último pedido entonces, Roinin-san. Por favor, sé libre y vive mucho. Y no olvides mi misericordia de liberarte.
El perro demonio la miró ojiplático, y la calidez de la sonrisa de ella llenó su corazón. Sonrió suavemente en respuesta, para con un brillo entre naranja y dorado, convertirse en un perro negro e irse surcando los cielos.
Enseguida Akira se acercó a la pareja, a diferencia del resto que les guardaban cierta distancia. Más aún después de toda esa escena, tenían casi miedo de que les pasara exactamente lo mismo. Hasta había incluso muchos que estaban asustados por haber comido en aquella cena de recibimiento de que se hubieran convertidos en perros sirvientes de un humano.
—Esto no ha hecho más que demostrar mi punto, Sesshomaru. Se supone que heredarías el poder de tu abuelo, ya eres capaz de ir a reclamar su reinado, pero nadie, —y me incluyo en ellos— te seguirá si has sido subyugado por una humana.
—En realidad era por comprobar si de verdad se podían hacer esas cosas que decís que pasan con los humanos, porque nunca hapasado nada parecido con Sesshomaru.
—No estoy hablando contigo, mujer, y después de esto entiende que no quiero tener nada que ver con un humano, me da igual que sea tu esposa.
Rin se giró a mirar a su esposo, y le dijo con voz firme, y una expresión graciosa, que intentaba ser seria: —¡Osuwari!
Sesshomaru la miró primero sorprendido, luego ceñudo. ¿Acaso había tenido las agallas de decirle que se sentara como solía hacer aquella sacerdotisa con el retardado de su hermano?
—¿Veee? Le acabo de dar una orden, y no le da la gana hacerlo, por tanto no lo hace. No soy su inumochi ni nada raro. Soy su esposa, estamos esperando un hijo, estoy a su lado como su mujer y cuido de todo cuando tiene que marchar. No hago nada más ni nada raro. Así que guárdese sus miedos y sus preocupaciones por donde le quepa.
—Akira, marcharás con los tuyos al atardecer, aprovecha la luna llena.
—¿Piensas molestarte en venir, Sesshomaru? ¿O piensas quedarte aquí encerrado recreándote con que en pocos años has conquistado esta montaña y todas las tierras de la isla de Kyushu?
—Lo sabrás más tarde —dijo mientras cargaba a Rin en su hombro, sorprendiéndola, para comenzar a caminar hacia el interior del palacio. —Ahora pírate de mi vista.
Sesshomaru la miraba, pensativo, sentado estoicamente en el centro del tatami, mientras Rin luchaba por evitar en llanto, frente a él, evitándolo, mirando por la ventana. Llevaban bastante tiempo así, hasta incluso le habían llevado a Rin su comida del mediodía, y llevaba el suficiente tiempo allí como para haberse enfriado del todo. A ninguno de los dos les gustaba la situación que estaban viviendo. Rin se había enfrentado a un perro demonio, llamándole, para demostrar que ella no era una bruja, una inumochi que había subyugado a Sesshomaru. Pero al hacerlo había roto una promesa y la confianza de Sesshomaru, ya que había dado de comer a otro, convirtiéndose sí esta vez en su inumochi, demostrando el poder que tenía como humana. A su vez, Sesshomaru pensativo, todavía rumiaba el hecho de que necesitaría todavía más poder para conseguir las respuestas que ambos necesitaban. Y para ello necesitaba abandonar a Rin y volver con Akira y sus hombres al continente, para pronto reclamar soberanía sobre todos los ejércitos del clan como le correspondía. Por no hablar de que estaba haciendo todo lo posible por no hacerle caso a esa parte instintiva suya que se sentía celosa de que Rin hubiera dado de comer a otro. Porque racionalmente había sido testigo de cómo había utilizado su poder y se había comportado como la digna ama de las tierras haciendo eso. Pero estaba en los límites de aguantar su hambre.
—Tienes hambre, ¿verdad?
—Rin, no es momento para eso.
Como un espectro, Rin fue cuidadosamente a arrodillarse delante de su tocador, a desajustarse el obi. No eran momentos de ocultar su embarazo ya. En cuanto se lo aflojó se dejó caer los hombros de la prenda, para verse en el espejo, reconociendo aquella nueva cicatriz, producto de que Sesshomaru se hubiera alimentado de ella. Se sentía incapaz en ese momento de acostumbrarse algún día a ella. Buscó entre sus ropas el collar que anteriormente se había quitado al llamar a Roinin. Se lo colocó teniendo especial cuidado con no dañarlo ni enredarse su pelo en él, cosa que más de una vez le arrancaba unos cuantos cabellos de la parte más sensible de su nuca. Se levantó para acercarse cuidadosamente a Sesshomaru, arrodillándose delante de él. El brillo rojizo en sus ojos que había vislumbrado antes ya no estaba.
—¿Puedo preguntar a mi esposo en qué está pensando?
—…
—Disculpa lo de antes, quería que Akira te dejara en paz con tanta tontería.
—No has demostrado nada en realidad. No sigo tus órdenes porque nunca me las das, simplemente eso.
—No entiendo.
—Nunca fue tu voluntad doblegarme, como sí lo fue con ese idiota que intentó amenazarte antes. Tuviste suerte de que entendiera que te estabas riendo de Akira, no dándole esa asquerosa orden de sentarme.
—¿Entonces si te doy una ordeno te pido algo lo cumplirías?
—¿No confías aún en este Sesshomaru y que cumplirá en todo lo que le pidas para hacerte feliz como te ha prometido más de una vez?
—Confío en Sesshomaru, y espero en que confíes en Rin de que nunca te pediría nada que pudiera ir en contra de tu libertad, tu honor y orgullo. Aunque…
—¿Aunque qué?
—¿Podré de vez en cuando pedirte un beso?
Sesshomaru como respuesta, la envolvió con su moko-moko, atrayéndola hacia sí, y aprovechando que ella había deshecho en parte su kimono, para abalanzarse y lamer su cuello.
—¡Para! ¡Que me haces cosquillas!
—Tú pediste un beso —afirmó como una obviedad, sin alejarse de ella. Al menos ya no sentía el hambre que sentía antes, y podía beneficiarse de la presencia tranquilizadora de ella en sus brazos, pudiendo pensar mejor.
—¿Has descubierto algo más al llamar a ese imbécil a nuestro palacio?
—Mmmm no realmente, descubrí que era de verdad que podía dar órdenes de esa manera a un perro demonio, que no era una simple leyenda, pero nada más.
—Te has puesto el collar al atardecer en vez de guardarlo como sueles hacer —Le dijo mientras seguía acariciándola con su nariz en el cuello, disfrutando su aroma.
—Bueno, me lo quité para que no provocara problemas con Roinin-san, pero creo que no debería quitármelo. Bueno, es un presentimiento más que otra cosa. —Sesshomaru interrumpió sus caricias para mirarla —Todas esas veces que hemos estado juntos, incluso aquella vez q-queee —su voz empezó a temblar y procuró respirar unas cuantas veces antes de seguir —incluso a-aquella noche que… bueno, que Sesshomaru casi m-me devoró, no llevaba el collar conmigo. No llevaba la luna conmigo, de la misma manera en que las noches que sois más débiles ante purificaciones no está la luna en el cielo para protegerlos. Pero es sólo una suposición.. o sea no me separo realmente de él, me lo quito para que no se enrede mi cabello, pero…
—Madre me dio ese collar antes de irse, diciendo que estaba formado por parte de un trozo de luna que conservamos resguardado en nuestro clan, pero no sé más. Luego me fue a decir que necesitaba una esposa y que me conseguiría una, no necesitaba distracciones en mi camino a la supremacía. Dijo que lo tenía que tener conmigo para cuando decidiera cuál sería la mujer que estaría a mi lado. Por eso te lo he dado en aquella ceremonia que querías celebrar, y con ella podrías llevar algo de mi clany ser reconocida como que formas parte de él.
—Y ahora me salió una luna como la tuya en la frente y no sé si por el embarazo o por qué…
—Akira decía que fue a investigar qué pasaba porque apenas se sentía ya tu aroma o el de nuestro hijo, sólo sentía muchísimo olor a mi veneno. Será eso, pero no puedo imaginarme otra cosa.
—Bueno, tendremos que encontrar respuestas. Mmm… más bien tendrás. Tengo que quedarme dentro de palacio durante un tiempo, lo siento, no podré acompañarte, Sesshomaru.
—Tienes que encargarte de traer a nuestro hijo al mundo, eso ya es bastante trabajo. Lo único que no quiero es… —le dijo mientras la abrazaba más y recorría la pierna de ella sugerentemente, comprobando que su reacción no era ya tan abierta como antes —que temas a este Sesshomaru. No sufro más de hambre. —apoyó su frente sobre la suya durante un tiempo, hasta que sintió que se tranquilizó —También debo pedirte algo, Rin
—¿El qué? Lo que necesites.
—Deberás esperarme durante un tiempo, entiende que necesitaré más poder para emprender esta nueva búsqueda, y he de partir con Akira al continente. Los encontré persiguiendo al infeliz que intentó amenazarme a través de ti y libré sus batallas contra los que iban con él, y tengo que abrirme paso hasta reclamar lo que me corresponde por herencia.
—¿Pero cuanto tiempo será? ¿Volverás para cuando nazca el bebé o serán más meses… años? Puedo esperarte todo lo que quieras como siempre he hecho si sé que volverás a por mí, pero… No sé si puedo estar sola de nuevo tan rápido después de que intentaras alejarte de mí, y y y quiero volver a acostumbrarme a ti, superar lo que ha pasado, no quedarme sola demasiado tiempo, yo…
—Rin, ¿confías en este Sesshomaru?
—Por kami-sama, sabes que sí, pero…
—Este Sesshomaru volverá dentro de tres lunas a por ti. Y espero que con más respuestas que antes. ¿Podrás esperarme?
—C-Claro —dijo bajito sin estar demasiado convencida, mientras luchaba por no llorar y se refugiaba en el pecho de él.
Sintió como la abrazaba más, y se dejó, más tranquila que antes, pero aún sufriendo de pensar que volvería a estar sola.
Es mi deseo tenerte a mi lado, y no permitiré que nada ni nadie te arrebate de mí. Ni siquiera si tengo que convertirme en un dios para conseguirlo. Aunque…tus ofrendas, tu confianza en mí… Estoy bastante seguro de que me consideras casi un dios desde el mismo momento en el que me conociste Rin, y como tu dios personal… no pienso defraudarte.
REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS
¡Hola mi gente bonita! ¿Qué os ha parecido este cap? Creo que por fin estoy dando más respuestas, pero todavía falta para que los personajes lo sepan todo, sorry. Nuestro Seshomaru se vuelve a ir, pero esta vez no va a pasar nada chungo, promesa de meñique. Ahora ya sí puede Rin ponerse a cantar canciones nuevas esperándolo :)
Después de tanto tiempo siiii ha vuelto el otro perro, peeero de momento no va a tener tanto protagonismo, no queremos que Sesshomaru le arranque la cabeza en un ataque de celos, más que nada después de que me he molestado en conseguirle un nombre (¿se nota que lo evité como tragar cristal la primera vez que os lo presenté? jajajaj). Y bueno, Sesshomaru volverá con respuestas del continente, y habiendo ido a buscar por fin a su madre. Ahora que Akira lo sabe y es el padre de la prometida que le había buscado Irasue... pues ya es seguro que la señora se enterará de la bodita del hijo XDDD En fin, espero estar arreglando mi karma con este capítulo y que el resto de capítulos de Hanyou no Yashahime no sean tan trágicos como hasta ahora T^T
Respuestas:
Luce3110: Pues pasó que a Sesshomaru no le gusta que le digan nada malo de su Rin. Y SIIII FUE UNA REFERENCIA ABSURDÍSIMA A LAS GEMELAS, que encima de que ya les había planificado otros hijos, no quería hacerles el vacío jajajja. Sí, a mi también me sonó a Sesshomaru es un hada del bosque y tan hermoso y perfecto que ni come jajajajjaja
...
Bueno, como siempre, muchísimas gracias por hacerme saber que os gusta mi historia sois super genialosos, os adoro :3
¡Hasta la próxima!
byeee
