Nota del autor:

Hola y bienvenidos nuevamente mis queridos lectores. Espero que este capítulo sea de su agrado.

Recomiendo las siguientes melodías para este capítulo:

-Exorcist – Hiroyuki Sawano

-ScaPEGoat Hiroyuki Sawano

-KABANERIOFTHEIRONFORTRESS – Hiroyuki Sawano

-Tears of the Dragon – Team Medical Dragon 3

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Advertencia: Este capítulo puede contener violencia o escenas sexuales explicitas, por lo que se recomienda discreción por parte del lector.

Lean y comenten


Moonbeam

Capítulo 64 – Regrets

El aroma salado de la carne expuesta y el glutinoso sonido de la sangre que emergía de los cuerpos le provocaban ganas de vomitar. Su cuerpo entero temblaba de terror al ver como la criatura disponía de sus compañeros con extrema facilidad. Más a pesar de eso, el guerrero no retrocedió ni un centímetro y prosiguió con su labor, dibujando el símbolo arcano alrededor de Shayla usando su Boomerang de hueso.

AAAAHHRRGL

El grito ahogado de otro de los guerreros le heló la piel, mientras observaba el instante en el que uno de esos tentáculos de alquitrán empalaba a otro de sus compañeros desde su cola hasta emerger por su boca cubierto de sangre y saliva.

Otra de las cebras, cuyo rostro había sido parcialmente arrancado se puso en pie energizando una de sus patas frontales con el resto de la reserva de magia que le quedaba, antes de arrojarse contra la criatura emitiendo un grito de batalla llenó de odio y desesperación.

El maltrecho y cadavérico cuerpo de Zephora se dio la media vuelta mirando al guerrero antes de recibir el impacto en su rostro. La explosión arrancó la carne y pelaje del rostro del cadáver de Zephora junto con trozos del hueso de su pómulo izquierdo. A pesar de esto Middy simplemente sonrió abriendo su boca para morder con fuerza la pezuña del guerrero arrancándole con éxito su extremidad. El guerrero por su parte cayo inmóvil sobre el ensangrentado césped, su vida a punto de extinguirse por haber usado lo que quedaba de su magia arcana, al tiempo que se desangraba por causa de la herida en el muñón de su extremidad.

Dos Cebras más se lanzaron al ataque combinando sus hechizos arcanos de fuego y hielo en un intento por causar tanto daño como les fuese posible. Ambas cebras saltaron simultáneamente antes de arrojar las esferas de energía contra la criatura; mientras sus capas ondeaban a merced del viento.

Del cuerpo de Zephora emergieron múltiples y viscosos tentáculos formados por lo que parecía ser una substancia similar al alquitrán, los cuales se encontraban envueltos con llamas de fuego negro con destellos púrpuras. Las numerosas extensiones se lanzaron contra las cebras como si se trataran de enormes y alargadas estacas.

Uno de los tentáculos golpeo la esfera de hielo congelándose al instante mientras que la segunda esfera hizo estallar otro de los tentáculos. Uno de los alquimistas maniobró en el aire usando la rotación de su cintura para evitar el ataque de la criatura, sin embargo, el rostro de su compañero fue alcanzado por uno de los tentáculos, el cual perforó el ojo del alquimista atravesando su cráneo de lado a lado al tiempo que varios tentáculos más se empalaban en su cuerpo, convirtiendo al poni en queso gruyere.

El alquimista aterrizó en el suelo, al tiempo que otros de sus compañeros pasaron a su lado a todo galope, ambos alquimistas con sus cuerpos envueltos con la brillante aura que producía la magia arcana.

Middy usó el tentáculo que el alquimista había congelado, para aplastar a uno de sus atacantes, cuyo cuerpo explotó al contacto haciendo añicos varios de los tentáculos.

El otro alquimista continuó galopando a toda velocidad mientras eludía los múltiples tentáculos en un intento por alcanzar el cuerpo principal. Middy golpeó con fuerza el suelo usando la maltrecha pata de Zephora al tiempo que chasqueaba la lengua.

-Tu ataque suicida no te servirá de nada- habló la criatura usando múltiples voces al unísono.

AAAAAHHH

Gritó la cebra mientras continuaba aproximándose a su objetivo, saltando un tentáculo que intentaba derribarlo por debajo antes de arrojarse al suelo para derrapar por debajo de otro tentáculo que intentaba golpearlo desde arriba. El alquimista estaba a escasos metros de su objetivo, si lograba alcanzarlo podría hacer que su cuerpo entero estallase junto con su oponente. La cebra giró su cuerpo para reincorporarse en un fluido movimiento y continuar con su carrera, cuando una estaca de alquitrán emergió del suelo perforándole el cuello; acto que detonó el hechizo arcano que el alquimista había conjurado en su propio cuerpo haciéndolo explotar en mil pedazos.

Tras la explosión la estaca se contrajo por debajo de la tierra una vez más antes de que Middy levantase la maltrecha pata del cuerpo en el que se había hospedado. El alquimista que momentos antes había logrado congelar uno de los tentáculos, observó con horror el instante en el que la punta de la estaca que había perforado el cuello de su compañero se transformaba una vez más en la maltrecha pezuña del cadáver de Zephora.

Al igual que la pata de la cebra, el resto de los tentáculos comenzaron a retraerse hasta regresar al cuerpo de Middy. A su alrededor se podían observar los cuerpos, o los restos de los cuerpos de los alquimistas que había asesinado. Así mismo se podían escuchar los gimoteos de dolor de muchos otros más alquimistas que se hallaban heridos de gravedad.

-Realmente no puedo entender su actitud- dijo Middy usando un conjunto de melodiosas voces al unísono. -Si están dispuestos a sacrificar sus vidas usando hechizos tan peligrosos, ¿Por qué no simplemente aceptan su destino y dejan que los mate sin oponer resistencia? Nos ahorraríamos mucho tiempo y me ahorrarían molestias. Inclusive podrían ahorrarse el sufrimiento… Bueno la mayor parte del sufrimiento- añadió la criatura con tono burlón.

Kendall apretó los dientes al notar la forma en la que aquella criatura se burlaba del dolor por el que atravesaban las cebras que, a pesar de haber recibido heridas mortales, aún continuaban retorciéndose de dolor. Aparentemente la criatura no tenía intención alguna de rematarlos y los dejaría morir lentamente.

-Criaturas como tú jamás entenderán lo que significa arriesgar la vida por aquellos a los que más apreciamos.- Respondió el guerrero cebra con rabia. Quedaban muy pocos de sus compañeros, y al ver lo fácil que le resultaba a aquella criatura acabar con la mayoría de los alquimistas que intentaban enfrentarla, no tenía más opciones que confiar en Shayla.

La criatura por su parte emitió un resoplido combinado con lo que parecía ser una risa irónica. -No puedo creer que sigas pensando que esto ayudará en algo a las princesas, solo mira allá.- respondió la criatura señalando con su casco.

Kendal observó completamente sorprendido el estado del castillo. El techo al igual que varios de los muros y torres habían sido destruidos por completo, de algunas de las habitaciones se podía apreciar la luz de las llamas que consumían el interior, llamas causadas por lo que parecía ser un hechizo ígneo de gran poder. En el cielo sin embargo se podía apreciar a las dos alicornios combatiendo la una contra la otra. Ambas princesas estaban enfrascadas en su propio combate mientras que otro grupo de ponis parecía combatir en la cercanía. A juzgar por las armaduras de los soldados, Kendall supuso que se trataban de dos de los soldados de la guardia nocturna y dos soldados pertenecientes a la guardia real.

-Fueron ustedes quienes envenenaron el corazón de las princesas. Ellas jamás habrían hecho algo así de no ser por ustedes.- Reprochó Kendall. Si podía hacer que la criatura continuara monologando quizá podría ganar más tiempo para que Shayla terminara el conjuro.

-En realidad no hicimos mucho, un pequeño susurro por aquí, otro por allá. Simplemente les mostramos el camino, pero fueron ellas quienes decidieron tomarlo.- Comentó la criatura mirando a Kendall a los ojos.

El guerrero, sin embargo, no podía dejar de sentir esa extraña sensación al ver el cuerpo de su amada hecho pedazos, el cual era controlado por aquella sombra que se ocultaba en el interior del cadáver de Zephora.

-Ustedes no hicieron más que manipularlas. Corrompieron sus corazones porque les temen. Tienen miedo de que la magia de la armonía las destruya.- respondió Kendall.

-La armonía no es más que una simple ilusión. El mundo está lleno de odio y conflicto, Incluso los mismos ponis quienes son considerados como la raza más amable no son nada más que hipócritas. Ellos ven a otras criaturas como una amenaza: Dragones, Grifos, Minotauros, Yetis e incluso las cebras como ustedes; son vistas como extraños por muchos de los ponis de este reino. Incluso entre ellos mismos existe racismo. Unicornios, Pegasos y ponis terrestres solo se unieron porque de ese modo lograron apartar a los Windigos de estas tierras; Pero desde que ellos desaparecieron, en el reino han comenzado a surgir nuevamente esos conflictos.- Respondió la criatura.

-La única forma de lograr la verdadera armonía es brindándoles algo que temer. Nosotros simplemente existimos para cumplir esa función. La función de mostrarles el verdadero terror y sufrimiento. Pues solo aquellos que hayan experimentado el verdadero dolor, finalmente aprenderán a apreciar lo que tienen y dejarán de lastimar a otros. Y aquellos que se atrevan a seguir lastimando, serán conscientes de que nosotros podremos castigarlos con más sufrimiento que el que ellos podrían provocar.- dijo la criatura con tono suave.

-Eso no es armonía, eso es una dictadura basada en una amenaza constante- respondió Kendall.

-El miedo es la mejor forma de control- respondió Middy. -Al saber de nuestra existencia, el mundo entero tendrá miedo de causar un nuevo conflicto. El miedo de saber que nosotros estaremos ahí para castigarlos por sus pecados creará una época de armonía y tolerancia. El hecho de saber que existe algo inalcanzable capaz de infundirles dolor impedirá que los conflictos vuelvan. Tendrán miedo a perder lo que aman, miedo a ser torturados por toda la eternidad, pero sobre todo sentirán miedo de rebelarse en nuestra contra y fracasar en el intento.- continuo la criatura.

-Esa no es la forma en la que las princesas buscan gobernar, ellas tratan de conseguir la armonía a través del dialogo y la tolerancia; Ellas basan su reinado en el amor y la amistad entre sus habitantes- respondió Kendall desafiante.

-Entonces dime, si esa era su meta… ¿Porque están peleando entre ellas ahora mismo? Yo considero que la armonía en la que tanto creen no es verdadera. Porque la verdadera armonía está representada por el equilibrio de la Luz y la oscuridad.-

De pronto una brillante luz iluminó los cielos nocturnos. La enorme esfera de energía producida por la colisión entre la magia de Nightmare y Celestia llamó la atención de Kendall.

-Solo tienes que mirar con atención y te darás cuenta de que ambas fallaron. El corazón de la princesa Luna está siendo consumido por la rabia y los celos que siente hacia su hermana. Mientras que el corazón de la princesa Celestia es consumido por la culpa y la tristeza que siente al darse cuenta de que será incapaz de salvar a su hermana menor.- añadió la criatura mirando a las dos alicornios. -A Celestia no le queda otro método para detener a Luna, más que usar los elementos de la armonía. Pero ahora que su corazón se encuentra lleno de tristeza, confusión y culpa; Al invocar la magia de esas preciadas gemas, la Princesa Celestia transmitirá esos mismos sentimientos negativos a los elementos provocando que estos se corrompan, de ese modo las cadenas que atan a nuestra hermana finalmente se romperán.- añadió Middy sonriendo en el instante en el que la gigantesca esfera de energía comenzó a aproximarse a la princesa Celestía.

Viendo la oportunidad, otro de los alquimistas se lanzó contra la criatura usando su conjuro de magia arcana para crear una cimitarra de fuego. En el instante en el que la cebra arremetió contra la criatura, su cimitarra fue bloqueada por el cuerpo de otro de sus compañeros. El cuerpo de la otra cebra tenía el cráneo hecho pedazos y su cintura se encontraba totalmente torcida, por lo que el guerrero no tenía duda alguna de que aquel cuerpo pertenecía a uno de sus compañeros caídos.

-Nuestro regreso está escrito… Y no pueden evitarlo.- dijo el cuerpo del otro cadáver usando una serie de voces que producían un tono mucho más amenazante. Kendal y el otro alquimista observaron horrorizados el instante en el que los cadáveres de sus compañeros comenzaron a ponerse en pie uno a uno, mientras en su interior ardían feroces aquellas llamas negras acompañadas por esos característicos destellos púrpuras.

-Pero quizá podremos retrasarlo. Sí, sí, sí.- dijo Shayla abriendo sus ojos, las distintas runas y arcanos de colores que adornaban su pelaje y crin brillaban con intensidad al igual que el símbolo arcano que Kendall había dibujado a su alrededor; Ganándose así toda la atención de la criatura que la miraba con asombro.

Shayla se levantó sobre sus patas traseras antes de dejar caer sus cascos frontales sobre el suelo produciendo un destello multicolor de energía que se precipitó al interior del salón del trono. En ese mismo instante, Celestía recibió de lleno el impacto concentrado de energía que se había acumulado en aquella gigantesca esfera de luz, lanzándola directamente al interior del castillo.

La princesa del Sol golpeo con fuerza el techo del corredor principal rebotando contra el suelo de granito, por el rabillo del ojo pudo ver un destello de colores golpearla por segunda ocasión enviándola directo contra las puertas del Salón del trono. La deidad sintió su cuerpo golpearse nuevamente contra lo que parecía ser un mecanismo construido con piedra sólida. El golpe seco en su espalda causo que su cabeza rebotara contra la endurecida superficie perdiendo el conocimiento al instante.


Nightmare Moon se encontraba aleteando en el cielo. No había forma en la que Celestia fuera capaz de reponerse de una explosión que contenía la combinación de su magia y la de su hermana. Y aún si el golpe no la había matado, estaba segura de que el cuerpo de Celestia debía encontrarse extremadamente mal herido.

"Esto está mal" la oscura yegua escuchó los sollozos de Luna provenir de lo profundo de su mente.

-Esto es lo que querías Luna… Acabar con Celestia y tomar el control. Castigar a todo aquel que se oponga a tu mandato, y destruir a todo aquel que se atreva a lastimarte.- respondió Nightmare apenas con suficiente aliento. -Ahora todo lo que tengo que hacer es darle fin a Celestia- añadió la yegua oscura.

"Te equivocas yo no quiero matarla, solo quería que mi hermana sintiera el mismo dolor que yo sentí. Creí que eso me haría sentir mejor, pero… Pero ahora… Ahora me siento peor…" respondió Luna.

-Princesa Luna- el sonido de aquella voz llamó la atención de la princesa de la noche. Nightmare observó al poni con aquella mirada fría. -Ya es suficiente, no hay necesidad de que se manche los cascos con la sangre de su propia hermana- añadió el guardia nocturno.

-Esto no habrá terminado hasta que logre acabar con la vida de mi hermana- respondió Nightmare con frialdad.

-No- una voz suave se quebró en el instante en el que aquellas palabras salieron de los labios de la princesa de la noche. -No puede ser cierto-

Nightmare se giró para observar a la pequeña pegaso albina que era acompañada por sus padres. Siegfried por su parte se sorprendió al ver al pegaso de pelaje verde brillante que escoltaba a la pequeña familia.

-Lime- musitó el guardia nocturno.

"Snow" Dijo la voz de Luna dentro de la mente de Nightmare Moon.

-Luna es mi amiga. Es una poni amable y protectora. Es una poni inteligente y encantadora. Ella es la poni que adorna los cielos nocturnos con estrellas que deleitan al reino con sus eternas melodías.- dijo Snowdrop apartando los cascos de su madre para avanzar ligeramente hacia el poni que había robado la voz de su amiga.

-Snowdrop- protestó su madre antes de que su esposo la detuviera.

-¿Qué están haciendo aquí?- dijo Nightmare con molestia. -Les ordené que permanecieran en el interior de la Colonia Lunar.- añadió con un tono de voz que indicaba peligro.

-Tú… Tú no eres Luna… ¿Por qué… porqué usas la voz de mi amiga para decir semejantes palabras?-

-Regresen a la Colonia, es una orden.- respondió Nightmare con tono firme.

"Nightmare por favor es suficiente" le habló Luna.

-Princesa- dijo Prim Rose colocándose a un lado de su hija. Todos en la colonia están preocupados por usted. Al igual que mi hija, todos deseamos que vuelva sana y salva a nuestro lado, por favor…-

-¡Es suficiente! No voy a tolerar más actos de rebeldía, esta es la última oportunidad que les doy.- Dijo Nightmare mirando al pequeño grupo con el ceño fruncido.

-Tú, tú no eres mi amiga. ¿Qué hiciste con Luna? ¿Dónde está mi amiga?- respondió Snowdrop al borde del llanto, sus sentidos le decían que aquel poni no era otro que su amada amiga, pero se negaba a creer lo que escuchaban sus oídos. A diferencia de la princesa de la noche que había llegado a la Colonia Lunar, esta princesa tenía un tono de voz que despedía mucha más crueldad, era como si su corazón no fuera el mismo. Como si algún monstruo se hubiese posesionado de su adorada amiga.

-Eres una insolente…- respondió Nightmare con rabia.

"Que piensas hacer Nightmare… ¡BASTA! Ella es mi amiga, no te atrevas a lastimarla."

-Y tú sigues sin entenderlo Luna, ¿No es así? Esa niña te traicionará, lo hará de la misma forma en la que lo hizo Celestia. Yo soy la única en la que debes confiar, yo y nadie más- rugió Nightmare.

-Princesa, basta por favor, ¿acaso no se da cuenta que la está lastimando? - dijo Siegfried colocándose entre ambos.

En ocasiones anteriores los guardias nocturnos habían escuchado a la princesa hablar consigo misma, pero hasta ese momento todo comenzó a cobrar sentido. El repentino cambio de actitud de Luna, las largas conversaciones que la princesa tenia en el interior de su habitación cuando se encontraba a solas. Y el notorio cambio físico que la princesa había sufrido.

"Son dos personalidades" concluyo Siegfried. "Dos personalidades que han estado compartiendo el mismo cuerpo". En ese momento se encontraban frente a Nightmare Moon, esa yegua no era la princesa Luna que ellos conocían. Y aparentemente a pesar de su incapacidad visual, la pequeña pegaso albina había sido la primera en notarlo. Era esa la razón por la que Snowdrop debió pedir que le permitieran seguir a Luna después de que las legiones abandonasen la Colonia Lunar. Snowdrop también estaba intentando recuperar a su amiga.

-Snow tiene razón, es suficiente de todo esto, no necesita seguir así, ya no más.-

Lime se aproximó a Siegfried, mientras que los padres de Snowdrop se situaron al lado de su pequeña hija.

"Basta Nightmare, ¡BASTA!"

-Deja de darme órdenes- respondió la encolerizada yegua energizando su cuerno una vez más. Aparentemente ambas personalidades se encontraban en un conflicto.

-Princesa ¡NO!- gritó Siegfried Saltando sobre la potra albina para usar uno de sus hechizos de transporte para evitar que la princesa acertara.

AAAAAAAAHH

El grito de agonía de su padre fue lo último que la pequeña escucho antes de reaparecer junto con Siegfried a la orilla del bosque.

-Papá, ¿Qué pasó con mi papá?- dijo asustada la pequeña.

Siegfried dirigió la mirada en la dirección de Lime y Prim Rose, ambas descendían a toda velocidad para atrapar al pegaso que había recibido el ataque de la princesa.

-Maldición Celestía- gruñó el guardia nocturno. -Soy un completo estúpido- añadió antes de tomar a la pequeña y emprender el vuelo en la dirección en la que se encontraban los padres de la pequeña que había comenzado a llorar.

Cuando Siegfried llegó al lugar, Lime Juice se encontraba brindando primeros auxilios al corcel, mientras Prim Rose tomaba a la pequeña Snowdrop entre sus cascos.

Poco después observó a la princesa dejarse caer en picada, seguramente para rematar a Celestia.

-¡A dónde vas?- dijo Lime tomando el casco de Siegfried mientras lo miraba preocupada. -Esa no es la misma princesa Luna por la que has peleado todos estos años. Si te interpones te matará-

-Lo sé pero si la princesa Celestía muere a manos de Luna; Estoy seguro que tendremos menos oportunidad de recuperar a la verdadera Luna.-

-Eres un caso perdido- respondió Lime.

-Lo dice la yegua embarazada que cruzó medio reino para escoltar a esta familia con tal de asegurarse de que estuviesen a salvo.- Respondió Siegfried.

-Pero a diferencia de ti. Yo sí sé lo que hago.-

-Solo espero no volver a equivocarme- respondió Siegfried antes de besar a Lime una última vez. Fue un beso corto, quizá un par de segundos, pero para el teniente se sintió como una eternidad. Sin decir nada más el corcel emprendió el vuelo antes de desaparecer con un sonoro PUFF. Debía impedir que las princesas se mataran la una a la otra, No estaba en contra de que una de ellas ganase la pelea, pero sabía que el peso de asesinar a un poni que consideraba un hermano podía convertirse en una carga imposible de soportar. Y no deseaba que las princesas cargasen con una carga como esa.


Celestia abrió los ojos para encontrarse en un lugar extraño, a su alrededor se podían observar cientos de luces similares a pequeñas esferas que resplandecían como si se encontrara en medio de un cielo nocturno interminable.

Lentamente la princesa se levantó sobre sus cuatro patas antes de comenzar a caminar. Realmente no tenía la más mínima idea de a donde se dirigía, pero por alguna razón sentía que ese era el camino correcto. Una pequeña sombra comenzó a materializarse frente a ella. se trataba de un pequeño poni de color púrpura, su crin lucía un color azul similar al tono del manto nocturno, el cual era atravesado por un par de franjas perfectamente lineales, una del color de una uva y otra de un tono rosa brillante. Aquel poni no lucia particularmente distinto del resto, a excepción de aquel enorme par de ojos amatistas que la miraban directamente mientras le sonreía amablemente. Un par de ojos amatistas que reconoció de inmediato.

-Tú…- dijo Celestía aproximándose a la poni. -Tú eres la yegua del árbol. La yegua que había estado en mis sueños- añadió la princesa del Sol, sin embargo, al notar que la poni carecía de alas rápidamente comenzó a dudar.

-Así es, este es un lugar muy especial para mí y dadas las circunstancias, pensé que no sería problema si me mostraba ante ti sin usar ningún hechizo para ocultar mi apariencia real, Además creo que ahora no tendré problemas para resolver tus dudas.- comentó la pequeña poni púrpura.

-Es un alivio saberlo, pero antes que nada me gustaría saber… ¿Dónde estamos?- Preguntó Celestia al ser incapaz de reconocer el lugar.

-Este, bueno es un lugar que existe en todo momento y no existe en realidad, pero por lo que he podido deducir es algo así como un punto intermedio entre el mundo mortal y el otro mundo, un lugar que interconecta dimensiones y tiempo. Lo podrías ver como una especia de estación de tren que conecta con todos los destinos posibles- explicó la poni.

-Eso significa que Luna realmente terminó con mi vida.- dijo Celestia postrando su real trasero sobre la superficie inexistente debajo de ella.

-Si y no. Yo diría que un ataque como ese debió haberte matado, pero tu magia de alicornio permitió que llegaras a este sitio en lugar de ir directo al otro mundo.-

-Pero tú no eres un alicornio, bueno al menos no aquí- comentó la princesa meneando sus alas para resaltar su punto.

-La verdad es que siempre preferí esta forma.- comentó la otra poni. -No es que me esté quejando.- Añadió rápidamente la yegua meneando sus cascos de un lado a otro frenéticamente. -Es solo que… esta es la forma en la que conocí a mis mejores amigas y ciertamente es la forma que decidí tomar cuando me reuní con "ella" en el otro lado. Pero, si lo prefieres puedo retomar mi forma de alicornio. Después de todo en este lugar no tenemos una forma definida, simplemente adquirimos la forma con la que nos identificamos- añadió la yegua de pelaje púrpura.

-No es necesario, además creo que te vez adorable en esa forma.- Bromeó Celestia antes de recibir una mirada un tanto extraña por parte de su acompañante. -¡Ejem!- carraspeó la princesa antes de proceder. -Por lo menos ahora puedo confirmar que no eras solo un sueño, pero no tenía idea de que existían otros alicornios a parte de mi hermana y de mí-.

-No los hay, bueno al menos no en tu época. Pero estoy segura de que conocerás a más- dijo sonriendo la otra poni.

-Entonces… supongo que eso significa que tu viniste para guiarme en mi camino al otro mundo.

-Si es lo que deseas te puedo mostrar el camino, pero estoy segura de que eso no es lo que realmente quieres.- comento el poni de color lavanda.

-No.- Confesó la princesa del Sol. -No podría irme y dejar a Luna en su estado actual. Tengo que corregir mi error.- dijo la princesa con el ánimo por los suelos.

Celestia notó entonces la mirada empática de la otra poni. Por alguna razón supo en ese momento que podía confiar en ella.

-Puedo ayudarte con la solución a tu problema. Pero debo advertirte que si aceptas mi ayuda, deberás aceptar el precio.- le advirtió la yegua.

-¿El precio?- repitió la princesa confundida.

-¿Recuerdas las sombras de las que te hablé?-

-¿Te refieres a Elly, Vicy, Middy, Maddy, Anny, Nighty y Helly?- preguntó la princesa. Su acompañante meneo la cabeza de forma afirmativa.

-Así es, las siete sombras representan el lado oscuro que se opone a la armonía, se podría decir que su objetivo es crear caos, sufrimiento y dolor para mantener el balance que existe entre la luz y la oscuridad.- explicó la otra poni.

-Entiendo-

-Las gemas que recibiste representan el espíritu de los elementos que se encontraban bajo el control de Luna. Zephora me pidió que te los entregara para asegurarme de que la luz de los elementos no se contaminara con la oscuridad que residía en el interior de la princesa Luna. Pero al hacerlo, provocamos un desbalance en ellos, ya que a pesar de que ahora los elementos de la risa, la amabilidad, la lealtad, la honestidad y la generosidad se encuentran bajo tu control, el elemento de la Magia aún se encuentra conectado tanto con la princesa Luna como con usted.- explicó la poni.

De repente comenzaron a aparecer cientos de imágenes al rededor de ambas. Todas contenían memorias de gran relevancia para Celestía, momentos felices al igual que momentos llenos de tristeza. La yegua de pelaje color lavanda tuvo que aguantar las ganas de reír al notar que muchas de las imágenes mostraban a la Princesa degustando algún postre en particular.

-Si tú mueres en este momento, los cinco elementos que están bajo tu control quedarán sin un portador y entrarán en un estado de hibernación hasta que un nuevo poni digno de ellos nazca en el reino. Pero al mismo tiempo esto causará que la Princesa Luna se convierta en el foco del odio y la oscuridad y eventualmente toda esa energía negativa, terminará por liberar a la más poderosa de las siete sombras, causando que el reino caiga en una era llena de desesperación, terror, muerte y oscuridad. Eventualmente esto terminará por llevar el mundo a su aniquilación.-

-No puedo dejar que eso ocurra.- dijo Celestia mirando a la poni con decisión.

-Si decides regresar al mundo de los vivos. Deberás enfrentarte a la princesa Luna y eso solo te dejará dos opciones. La primera consiste en arrebatarle la vida a tu propia hermana, ese acto romperá la conexión que tienes con los elementos de la armonía, los cuales nuevamente entrarán en un estado de hibernación en espera de un nuevo portador. Sin embargo, eso causará que usted permanezca como la única gobernante del reino. Los ponis al igual que otros reinos mantendrán al margen los conflictos, tan pronto se enteren de que usted sería capaz de acabar con cualquier fuente que se atreva a dañar la armonía del reino. Sin embargo, al hacerlo deberá enfrentarse a las tres sombras que continúan libres y deberá encontrar la forma de sellar al resto de las sombras de la misma forma que lo hicieron con Vice.- explicó la yegua.

-No puedo, jamás podría matar a mi propia hermana, es la única familia que tengo, y sin importar en lo que se haya convertido, estoy segura de que muy en el fondo sigue siendo mi querida hermanita.- respondió Celestia colocando su rostro entre sus cascos.

-Lo que me lleva a la única opción que puede elegir princesa.- añadió la poni mirándola a los ojos. -Enfrentarte a Luna usando los elementos de la armonía.- dijo la poni colocando una de sus pezuñas sobre la pata de la gobernante del Sol. -Al hacerlo, estoy segura de que lograrás derrotarla. Al vencerla, detendrás los conflictos una vez más. Pero el acto de usar los elementos para castigar a un inocente, significará romper su conexión con los elementos de la misma forma en la que sucedería con las opciones previas por lo que debes tener cuidado.-explicó la yegua.

La princesa Celestia estuvo a punto de hablar cuando la poni levantó uno de sus cascos para pedirle que guardara silencio. Aparentemente la yegua no había terminado, por lo que Celestia optó por continuar escuchando.

-Sin embargo, usar los elementos contra la princesa Luna, provocará que el elemento de la magia entre en contacto con la magia oscura de las siete sombras, infectando así a los seis elementos de la armonía, los cuales, al ser incapaces de soportar el peso de esa magia, se verán obligados a reencarnarse a sí mismos. Esto al final causará que los elementos renacidos estén destinados a enfrentarse a las siete sombras que quedarán selladas hasta que la magia de la armonía se debilite lo suficiente para despertarlas nuevamente.-

Celestía recordó entonces las palabras de la yegua que la había salvado en el interior del bosque que rodeaba los territorios de la colmena changeling.

"Cuando la noche se apodere del cielo, el gran eclipse cubrirá al sol… Y entonces deberás acabar con la vida de tu hermana, así evitarás que más ponis sufran en el futuro y la oscuridad no podrá reencarnar nuevamente, pero… Debo dejar esto muy claro Celestia. Si lo que quieres es salvar a tu hermana deberás condenarla a una vida en la soledad, hasta que encuentres a la única que podrá salvar su alma de la oscuridad. Pero si tomas esa decisión… entonces condenarás al futuro a repetir la historia y pondrás una pesada carga sobre los hombros de ponis inocentes".

Celestía sabía que lo que decidiría era egoísta. Era consiente de que eso pondría una pesada carga en los hombros de alguien más. Pero se negaba rotundamente a acabar con la vida de su propia hermana. Si había un modo de salvar a Luna optaría por tomar esa decisión y aferrarse a ella. Incluso si con eso condenaba a otros a un terrible destino.

-Lo haré. Detendré a mi hermana sin matarla. Y… encontraré la forma de ayudar a los próximos portadores de los elementos, después de todo será por mi causa que ellos tendrán que sufrir por mis errores en el futuro.- dijo Celestía poniéndose en pie.

La yegua de pelaje color lavanda le sonrió amablemente. -Estoy segura de que hará todo lo posible por ayudarles y no se preocupe princesa, le aseguro que ellos también estarán dispuestos a dar lo mejor de si- respondió la yegua con lágrimas en los ojos. Era extraño, Celestia jamás habría pensado que aquella pequeña poni podría ser tan sentimental.

-Bueno creo que es hora de seguir adelante princesa.- dijo la poni de pelaje lavanda levantándose sobre sus cuatro patas.

-Antes de irme, hay un par de cosas más que me gustaría saber.- la otra poni hizo un gesto indicándole que prosiguiera. -¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu nombre?- su acompañante sonrió amablemente.

-Eso es lo que menos importa ahora princesa Celestia. Pero le aseguro que la próxima vez que nos veamos, se lo diré.- dijo la poni colocando su pata frontal en el pecho de la princesa. Mientras le dedicaba una última sonrisa, la poni observó a la princesa Celestia ser envuelta en una brillante luz que la hizo desaparecer con un sonoro Puff.

-Te lo agradezco Shayla. Por haberme dado la oportunidad de verla una vez más. Ahora los elementos reaccionarán a la magia de tu hechizo y podremos sellar al resto de las sombras con la ayuda de la princesa Celestia- sonrió Twilight.


"¿Como pudiste siquiera pensar en hacerles daño? Ellos son mis amigos." Le reprochó Luna.

-Ya te lo dije Luna, esto lo hago por ti. Además un ataque como ese no la hubiera matado, solo pensé en dejarla inconsciente hasta que termináramos con el trabajo.- respondió Nightmare, quien de pronto pudo sentir la energía de su hermana en el interior del salón del trono.

"Celestia" dijo Luna.

-Aún sigue con vida, pero no por mucho.- gruño la yegua oscura antes de dejarse caer en picada.

Celestía despertó algo aturdida por el golpe. Su cuerpo le dolía horrores, sus patas, sus alas y sobre todo su cuerno. A juzgar por el color de su crin y cola era bastante claro que ya había agotado sus reservas de magia, más ahora, sabía lo que tenía que hacer.

El sonido de un objeto de cristal cayendo al suelo llamó su atención. Le dolía en el alma lo que estaba a punto de hacer, pero ya no le quedaban opciones. Había intentado dialogar con su hermana, pero el control de Nightmare Moon sobre Luna era demasiado fuerte para persuadirla de desistir.

El sonido de un objeto cortando el viento a toda velocidad llamó su atención, segundos después uno de los cristales de la ventana se hizo añicos al tiempo que Nightmare accedió al salón del trono para darle fin.

Todo ocurrió tan rápido que le fue imposible registrar lo que sucedió. Celestía energizó su cuerno para convocar la magia de los elementos en un intento por crear un escudo que pudiese repeler el ataque de Nightmare. Un segundo después recordó las palabras de la yegua de pelaje lavanda, lo que le hizo perder la concentración, provocando que el escudo de energía golpeara a Nightmare con toda la magia que se había reunido, envolviendo a la princesa de la noche antes de propulsarla de regreso con una fuerza tan descomunal, que la energía se propagó por toda el área.

En el instante en el que la energía se disipó por completo, Celestia quedó completamente inmóvil al darse cuenta de lo que el conjuro había provocado. Su hermana había desaparecido, pero en el cielo nocturno se podía observar con claridad la enorme Luna plateada en cuya superficie se hallaba la silueta de una yegua oscura.

La princesa permaneció en un estado semi catatónico por un instante mientras su cerebro trataba de registrar lo ocurrido. Su falta de concentración no solo había repelido el ataque de Luna, sino que, además había sellado a su hermana en la Luna que adornaba el cielo nocturno. Mientras la Luna y el Sol comenzaban a separarse una vez más, la monarca intentó asimilar lo que le mostraban sus ojos. El hechizo de la noche eterna se había ido, junto con su hermana y los elementos de la armonía. Acababa de condenar a su hermana menor al encierro en su propia Luna.

A medida que se daba cuenta de lo que había ocurrido, la princesa comenzó a derramar lágrimas, completamente incapaz de apartar la mirada de la imagen que adornaba el astro en el cielo. La Luna se había convertido en un recordatorio de sus fracasos, en el terrible recuerdo de su propio pecado. Incapaz de soportarlo, la Princesa dejó escapar un grito que resonó en todo el castillo. Un grito de profundo dolor que le desgarró el corazón y el alma.

-¡LUNA!-


Notas del Autor:

Muy bien este ha sido el primer capítulo de Moonbeam de este año, espero que halla sido de su agrado. Realmente no tengo mucho que decir esta vez, solo darles las gracias una vez más por seguir conmigo en este largo viaje lleno de altas y bajas. Les deseo un hermoso año y esperemos que sea uno mucho mejor.

Así que… hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.

Marzo/1938 - Octubre/2018

En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020