Capitulo 42
Era extraño que el aire se sintiera tan cálido, era como si la suave brisa del mar protegiera el lugar. El Castillo era casi místico, como sacado de un mundo de fantasía. Tenten se dio cuenta que no era tan lúgubre una vez que estuvieron lo suficientemente cerca para detallarlo. Las torres eran extremadamente altas y de un color gris que brillaba bajo la luz del sol. Había abundante vegetación por todos lados, bellos árboles de colores, algunos probablemente cultivados ya que no crecían de manera natural en la isla. Los vitrales que adornaban los ventanales del palacio eran tan hermosos, brillaban con la luz del sol menguante del atardecer resaltando los colores que ostentaban. Al cruzar el puente pudo observar que el Castillo se extendía hacia abajo; cerca de la playa había contrucciones que complementaban y se conectaban con la parte principal de la edificación mediante puentes, escaleras o incluso ascensores adaptados para que no desentonaran con el diseño clásico del lugar. Nunca había visto tal despliegue de arquitectura, era un estilo diferente a lo que había visto o conocido, una mezcla de todos los estilos de construcción que conocía y a su vez, tan original que no lograba identificarlo. Le había ocurrido lo mismo al admirar la arquitectura en la Casa de Nouhime, era como una versión en miniatura del gran Castillo, podía apreciar las sutiles similitudes que compartían.
Toda aquella majestuosidad la llenada de admiración, entendía todo el alboroto de aquellos que tenían la oportunidades de visitar el hermoso palacio pero al mismo tiempo dentro de su corazón el odio hacia Kyoshi crecía y aumentaba hasta niveles estratosféricos. La despreciable mujer llevaba veinte años, tal vez más, viviendo bajo todo el esplendor que le brindaba el Castillo, teniendo la vida de reina caprichosa y egoísta que siempre fue. Sus crímenes son atroces, la fachada de monarca es perfecta para ocultarlos tras la hermosura de la isla. Ahora entendía porqué Nouhime no pudo proteger a su hija de la pareja de monarcas. Antes había sido una líder de un clan importante, ahora era una verdadera reina, sin embargo seguía siendo una usurpadora que disfruta con engañar y arruinar la vida de personas inocentes, de jóvenes inocentes. No tiene perdón, Kyoshi debe ser destruida.
Pensar en toda aquella injusticia inyectó en su ser valentía lo que provocó que su temor se esfumara, tal vez sentiría inseguridad porque no sabía lo que le esperaba en realidad, pero su decisión seguía más firme que nunca. Por otro lado, Nouhime había tenido razón, el lugar era tan descomunal que no podía sacudirse la perplejidad de su impresión. Su grandeza haría imposible que se encontrará con Kyoshi por casualidad, además, Nouhime le había explicado que no asiste a los eventos pequeños, siempre los observa de lejos y su representante es Masamune, de tal manera que la única forma de llegar a ella era en el gran evento de fin de año que tendría lugar en tres semanas, la subasta. Tenten sabía que estaba preparada para afrontar los retos que se le presentaran, a como diera lugar la destruiría.
Mientras pasaban por la entrada del Castillo pudo observar que había una gran cantidad de personas diseminadas por todo el paisaje, todos alegres y ataviados con sus mejores galas como si todas las horas en el palacio fuesen una gran celebración elegante. En el fondo agradeció a Nouhime que hubiese escogido para ella un atuendo adecuado, toda su comitiva, incluso los cocineros iban engalanados aunque cómodos para soportar la caminata del viaje.
Cuando llegaron a la entrada ornamentada del gran salón principal notó que la sala era enorme y exquisitamente adornada en todos sus rincones. Había largas mesas de manera tallada distribuidas, sobre las cuales reposaban ya los platos y copas que serían abastecidos dentro del poco tiempo que faltaba para el inicio del banquete de la cena. El aire estaba impregnado con el aroma de la comida que pronto sería servida y las personas de movían pausadamente mientras buscaban su lugar entre las mesas. Ignoraba si tenían un sitio establecido o si todos tenían un trato igualitario, en este momento eso carecía de importancia, sabía que estaba cerca de encontrarse con uno de los soberanos.
Entonces Tenten vio a lo lejos la figura del monarca masculino llamado Masamune sentado en la hermosa y larga mesa de honor que estaba dispuesta para dos personas, sin embargo él comería solo. Un repentino nerviosismo la dominó, de nuevo el recuerdo lejano la dominaba, parecía que iba a enfrentarse de nuevo a Takahashi Tachibana. Sin embargo, a medida que se acercaba notó que no se trataba del mismo hombre y sin poder evitarlo, suspiró de alivio. En esos momentos extrañó la calidez del agarre de su gemela.
- Bienvenida al Castillo, Lady Nouhime. Han pasado tantos años desde la última vez que nos vimos mi querida - Dijo con una voz que sonaba jovial y a la vez fría, sumamente protocolar. Se acercó a la mujer de cabello púrpura y la saludó con un beso en cada mejilla. Tenten recordó la opinión de Nouhime sobre él, una marioneta de Kyoshi, tal y como lo había sido Takahashi alguna vez. Tuvo que reprimir un sobresalto al recordar que ese hombre era el padre biológico de la hija de su señora, el bastardo que la había entregado. Tenten no se atrevió a alzar la vista en dirección a él y entonces escuchó la voz de Nouhime que decía.
- Mi primera debutante, un tributo traído de las lejanas tierras del fuego en el continente. La más hermosa que habrás visto. Estoy muy orgullosa de ella, mi primera debutante del amor - La presentó.
La voz de Nouhime la asustó. Ante aquella solemne presentación recordó la seriedad del evento al que se presentaría y sintió que su pulso se aceleraba.
- Preciosa - Dijo Masamune mientras la examinaba - Absolutamente exquisita. Todos deberían admirarla. ¡Jin! - Llamó sutilmente pero con voz firme y refulgente.
Tenten seguía con la mirada baja, el miedo a ser reconocida la mantenía cohibida, afortunadamente se interpretaba como nerviosismo y eso fascinaba a Masamune. El sutil alboroto continuaba en el gran salón cuando un hombre alto, bien vestido y de cabello negro se aproximó, aunque Tenten no logró verlo con total claridad. Cuando el mayordomo se acercó para hacerla levantar el rostro y examinarla fue que pudo detallar a Masamune.
- Exhíbela - Lo escuchó ordenar mientras la miraba con deseo.
Alto y corpulento, con un abundante cabello rizado, de un castaño tan oscuro qué casi podía ser negro, largo hasta sus hombros, era un hombre maduro pues su melena oscura estaba adornada por algunas canas. En su rostro se notaba una expresión severa, orgullosa y altiva, acentuada por su ordenada barba cortada al ras de su piel. Sus ojos castaños brillaban a la luz de las antorchas encendidas pues pronto oscurecería. Usaba una túnica verde ribeteada de perlas y bordados de oro que resaltaba su belleza.
Tenten hizo uso de todo su autocontrol para no mirarlo con odio. Ese hombre despreciable sabía que ella había sido obligada a venir a la isla; es decir, el rol que ella representaba como nieta del Señor Feudal, una de las muchas víctimas de su red de tráfico. Apartó su mirada y la fijó en la pared tras él en el que habían bellos murales pintados que mostraban un jardín de fantasía.
- Masamune... - Protestó Nouhime.
- Querida, si todos los que han ido a tu Casa ya la han visto no veo porqué nosotros no podemos - Respondió el monarca casi cariñosamente.
- ¿Desea que la desnude, señor? - Preguntó Jin, el mayordomo.
Masamune pareció reflexionar unos momentos, como si estuviera considerando la propuesta indirecta del hombre mientras Tenten sentía que su corazón se había detenido dentro de su pecho.
- No es una postulante Jin, no lo olvides - Agregó Nouhime un poco agresiva sin dejar de hablar respetuosamente.
- ¡Ah si! En eso tiene razón, solo quítale la capa de viaje, el calzado y quizás algunas piezas de su vestuario para que puedan apreciarla mejor, con eso será suficiente por ahora. Naturalmente si protesta o habla deberás castigarla. Veremos qué tan buena ha sido la instrucción de "la Víbora" - Concluyó con burla antes de regresar a su asiento.
Nouhime le dedicó una profunda mirada de odio cuando le dio la espalda, a Masamune no le había bastado con arrebatarle a su inocente hija adolescente sino que además de eso el muy bastardo estaba sumamente complacido de haberle asignado como postulante a una joven que venía en contra de su voluntad. Todo había sido a propósito y se complacía de sus acciones al burlarse así de ella, la estaba retando y ella lo haría pagar con creces. Se acercó sutilmente a Tenten para darte un firme apretón en el brazo que le indicaba mantenerse firme en su resistencia ante cualquier cosa que sucediera y a su vez obedecer como se esperaría se ella. Compartió una mirada elocuente con Jin antes de asistir dándole permiso de cumplir con la orden y luego se acercó a la caravana para pedirles que continuaran hacia las habitaciones que se les asignaron mientras que a sus invitados los condujo hacia una de las mesas dispuesta para ellos.
- Voy a inmovilizarte. No te preocupes demasiado, terminará más pronto de lo que crees - Le susurró Jin mientras le quitaba la capa con delicadeza y hacía algunos ajustes en su vestuario.
Su ropa siempre tenía algún toque tradicional que la identificaba como princesa del País de Fuego; además, la Casa de Nouhime representaba el continente por lo que ella siempre se esforzaba en reflejar su origen en su propia vestimenta y en la de sus empleados. Tenten usaba un sencillo vestido de color beige de una sola manga amplia que protegía su brazo derecho mientras el otro quedaba completamente al desnudo, sin ningún accesorio que lo adornara. Todo el conjunto tenía detalles en tonos amarillo, naranja y marrón. La minifalda del "kimono" llegaba más arriba mitad de sus muslos con unas pronunciadas aberturas en los costados que dejarían casi completamente desnudas sus piernas si no llevara bajo esta otra falda ajustada de cuero marrón. El obi que enmarcaba el conjunto era de tela delgada en color naranja, su finalidad era acentuar su diminuta cintura y culminaba en la parte trasera con un enorme lazo. Las medias que cubrían sus muslos eran del mismo color de la falda y sus botas llegaban hasta las pantorrillas con una plataforma cómoda para el viaje, también de cuero marrón. Lucía espléndida, al menos de momento.
La castaña levantó su vista hacia el hombre despues que los preparativos terminaron, él la guio hasta la parte derecha de la mesa de Masamune donde había una columna de la que colgaban unas tiras de cuero. Entonces ella supo que iban a amarrarla como lo habían hecho en el barco. El hombre la hizo levantar los brazos y ajustó las tiras con firmeza. La posicionó dándole la espalda al salón de modo que solo podía ver el bello mural, supuso que Masamune quería detallarla bien, cosa que podía hacer desde la posición en la que estaba. Jin le aclaró que luego la haría volver hacia las mesas y cuando todos los presentes hubiesen saciado su curiosidad la dejaría ir. Así que Tenten se preparó para permanecer en esa posición todo el tiempo que durara el banquete.
...
Llevaba demasiado tiempo en esa posición humillante. Todo el que se acercaba para admirarla tocaban su cuerpo sin pudor ni decoro. La habían abrir las piernas, bajar o levantar la cabeza, incluso algunos examinaban sus dientes y la tocaban, Evidentemente. Por fortuna tenían prohibido desnudarla por lo que ninguno se atrevía a tocarla bajo la tela de su vestimenta. Los oía conversar como si ella fuese una pieza de arte en exhibición, una escultura humana; hablaban sobre su piel, cabello, senos, piernas y todo su cuerpo como si ella no pudiera escucharlos.
Cuando por fin Jin le dió la vuelta pudo admirar el bello salón con largas mesas en las que se servían exquisiteces y su estómago rugió sin que pudiera evitarlo. Inmediatamente se ruborizó pues uno de los hombres que la examinaba le sonrió con complicidad sin perder el brillo de la lujuria en sus ojos verdes, le acercó su copa de vino hasta sus labios para que pudiera beber. Tenten quería rechazarlo, lo odiaba, los odiaba a todos pero sus sentimientos eran producto de la humillación a la que estaba sometida, sea cual fuere la situación debía ser obediente por lo que aceptó su ofrecimiento.
Jin notaba su frustración, era casi un consuelo tenerlo cerca pues cuando alguien se atrevía a tocarla bajo su falda él los reprendía severamente. Cuando el hombre de la copa se alejó de ella, el mayordomo se acercó para ajustar sus cuerdas y le susurró al oído con severidad.
- Más te vale quitar esa expresión asesina de tu rostro. Todos están fascinados contigo, así que no lo arruines ni me obligues a castigarte porque eso es lo que desean que haga y lo haré si me obligas - Ordenó - Con delicadeza quiero que mires hacia tu izquierda.
Tenten respiró profundamente intentando alejar de ella la amargura, el hombre tenía razón se estaba comportando de mala manera. Las personas en el Castillo solo conocían este modo de vivir, no podía culparlos por su curiosidad hacia ella, había entendido desde el principio que los debutantes eran un entretenimiento fascinante para ellos, como un esclavo intocable y eso los hacía mucho más deseables. Con sutileza cumplió la orden del mayordomo y cuando se fijó en su rostro notó que le sonreía, Jin siempre sonreía; sin embargo lo que vislumbró detrás de él la dejó realmente sorprendida casi horrorizada. A lo largo del muro del gran salón, como si se tratara de estatuas había una larga fila de mujeres desnudas en la misma posición que ella estaba. Con la salvedad de que ella estaba vestida y las mujeres no llegaban ninguna atadura, ni ninguna prenda.
No podía ser posible, todas eran mujeres jóvenes como ella, quizás aún más jóvenes pues ella ya contaba con veintidós años y la que estaba más cerca lucía como adolescente. Sin embargo sabía que era mayor de edad, todos los esclavos debían serlo, era una regla muy estricta que se cumplía a cabalidad. Todo era tan confuso, aún así en el fondo se alegraba de no ser la única que estuviera padeciendo de aquella humillación. Aunque realmente no había punto de comparación, ellas decían estar pasándola peor.
- Has visto la exhibición de postulantes, solo los mejores llegan al Castillo. Ahora mira hacia el frente, al lado derecho de la sala. Hazlo con gracia y delicadeza - Le susurró el mayordomo amablemente.
Ella dirigió su mirada con dificultad hacia el otro lado del salón, a través de las figuras que se movían entrando y saliendo de su campo de visión, mientras la examinaban pudo ver más allá de las mesas donde los invitados degustaban el banquete, una hilera de hombres jóvenes en la misma posición que las mujeres desnudas. Naturalmente todos ellos eran hermosos a su modo, al igual que las féminas, la gran diferencia es que ellos mostraban su sexo dolorosamente endurecido y erecto disponible al deleite de quién lo quisiera. Casi sintió lastima por ellos, al menos las mujeres podían ocultar su exitación, para ellos debía ser peor. Si, para ellos debía ser mucho peor.
Evidentemente, Nouhime se había empeñado en que entendiera la filosofía del placer que gobernaba la isla, la había preparado para este momento y Tenten pensaba que lo habia comprendido, aún así no podía evitar cuestionarse ¿Cuál era el propósito de aquello? ¿Qué belleza había en la humillación? De repente los jóvenes empezaron a moverse sacándola de su ensimismamiento, les entregaron bandejas con las bebidas que debían servir a los que disfrutaban del banquete y luego debían recoger las mesas para servir el postre.
Los cuerpos danzaban desnudos por todos lados abrumándola. Sin poder evitarlo su vista viajó por el salón buscándolo desesperadamente, sus ojos se habían cristalizado. Siempre que se sentía desfallecer su mirada malva la tranquilizaba. Cuando Jin notó si desespero carraspeó llamando su atención e hizo que dirigiera su mirada hacia una de las mesas cerca de ella en la que se encontraba Nouhime con todos sus acompañantes. Suspiró con alivio cuando sus ojos castaños encontraron a Neji quien mágicamente le ayudó a renovar su voluntad.
Las horas transcurrieron hasta que el banquete finalmente culminó. Durante todas esas horas estuvo reflexionando sobre lo que se esperaba de ella. Su entrenamiento en la Casa de Nouhime debía dar frutos y la verdadera misión había empezado.
...
A los postulantes les había correspondido instalarse en la torre principal del Castillo. Hasta ahora solo habían conocido el gran salón que ocupaba gran parte de la primera planta, tenía numerosas entradas y salidas que los guiaban a distintas salas o zonas del palacio que podían explorar, sin embargo Tenten estaba casi confinada en la habitación que le correspondía, no podía arriesgarse a salir y encontrarse con Kyoshi por error, eso arruinaría la misión de años pues si ella la reconocía y se la llevaba no habría oportunidad de atraparla. Por esa razón nunca la dejaban sola, Yuuki dormía con ella, incluso los guardias habituales de Nouhime tenían órdenes estrictas de no dejarla sola cuando estaba fuera de la habitación; Neji y Sasuke siempre estaban cerca, alertas ante cualquier eventualidad que se pudiera presentar manteniendo el papel que debían interpretar; sabían que en el Castillo habían más ninjas de la aldea infiltrados pero aún no se los habían encontrado. Llevaban cinco días en el castillo cuando Yuuki una noche les informó que se había visto con el Capitán Yoshihiro y que toda la operación iba por buen camino. Sin embargo, había algunas novedades que reportar.
Sea cual fuere el caso, el trabajo de Tenten era convertirse en el mejor entretenimiento entre las postulantes, cada noche se dirigía hacia el salón que había sido ambientado para sus presentaciones. Tenten ignoraba por completo el tema de los demás debutantes pues cada uno estaba separado del otro, distribuidos al rededor del Castillo formando un aro de presentaciones diversas según el talento del debutante. El tema que había escogido Nouhime para ella era el de una bailarina gimnástica y eso era todo lo que le importaba, llevaba meses de práctica en la Casa por lo que ya era algo natural en su desenvolvimiento.
Las personas en el Castillo estaban eufóricas en todo momento, difícilmente se excitaban por las presentaciones cuando el espectáculo de algún esclavo desnudo siendo castigado era mucho más entretenido. Tenten supuso que ese era el propósito; si algún debutante lograba destacarse en medio de todos esos postulantes sería un prospecto que triunfaría en la isla.
Claro que había personas interesadas en ella. Mientras ella bailaba estaba concentrada en realizar su rutina con gracia, precisión y elegancia mientas Nouhime acompañada de sus compañeros estaban atentos a las personas que le prestaban atención pues ellos serían los potenciales compradores. Para que su misión tuviera éxito debían descubrir tres cosas esenciales antes que la subasta tuviera lugar: el comprador, la habitación en la que sería "desflorada" esa noche y el sirviente que la atendería.
El plan principal es que sea el propio Masamune quien la compre en la subasta y así poder capturarlo esa misma noche cuando estén solos en la habitación. Una vez que el hombre esté asegurado como prisionero será sencillo sacarle la información sobre las organizaciones de traficantes que están participando en la isla. Luego de eso Tenten podrá encargarse de Kyoshi, o más bien, podrá matarla sin ningún impedimento.
No obstante, Masamune no había mostrado demasiado interés en ella. A pesar de ser castaña y cumplir con los rasgos físicos que prefería, parecía que no había logrado impresionarlo. De tal manera que habría de hacerse un plan alterno que se adaptara a sus nuevas necesidades. Lo principal sería descubrir quién sería su sirviente esa noche pues tendrían que sustituirlo.
- Ese hombre es imprevisible - Explicó Nouhime con frustración refiriéndose al monarca mientras se paseaba por la bella habitación que ocupaban - Es posible que te compre en la subasta o tal vez no. Por ahora lo único que tenemos a nuestro favor son tus rasgos físicos. No podemos decir con certeza que se haya impresionado con otra cosa.
- Lady Nou, he hecho todo lo que usted me ha dicho - Expuso Tenten con preocupación. Y era cierto, todo lo que había aprendido lo había puesto en práctica, no sabía qué más tendría que hacer para llamar su atención.
- Lo sé querida, no es tu culpa - La tranquilizó - Ese maldito va a tomar la decisión a última hora, como siempre. ¡Ash! ¡Si tan solo pudiera acercarme a Jin sin levantar sospechas! Él tiene que saber algo, pero es imposible para mí hacer eso. Deben encargarse ustedes ninjas. Jin puede darnos la pieza del rompecabezas que nos hace falta. Estamos a un solo paso de caer a un precipicio o de llegar a la cima -- Expresó vehemente dedicándole una mirada severa a los jóvenes.
Neji y Sasuke intercambiaron una mirada cómplice. No tenían permitido improvisar pues arriesgarían la misión pero en vista de que el plan no iba como lo esperaban se requería de una actuación estelar alternativa. Así que silenciosamente decidieron que esa noche se involucrarían un poco más.
El Castillo estaba en un terreno increíblemente extenso, lleno de torres, salas, pasillos, mazmorras e interminables construcciones que lo caracterizaban. A pesar de que habían desplegados una gran cantidad de guardias en cada piso, Neji notó que además de eso no había otro tipo de seguridad; Nouhime les había comentado que las cámaras estaban prohibidas para resguardar la integridad de los postulantes y huéspedes que preferían mantener su anonimato, de hecho, era común que usaran solamente su nombre de pila, sin apellidos, ni reputación. Con su visión infalible logró identificar cada zona del Castillo hasta memorizarla, se había dedicado a ello desde el primer momento en que llegó; cuando tuvo la oportunidad le proporcionó esa información a sus compañeros, incluso determinó el sitio exacto en el que se encontraba la habitación de los monarcas, que abarcaba todo un piso entero. Cuando realizó aquel descubrimiento, la tentación de acercarse a hurtadillas y matar a la reina el mismo se hizo muy fuerte; sin embargo no podía arriesgarse de esa manera, además era primordial que la misma Tenten se encargara de la mujer, sino, era posible que la maldición nunca se rompiera.
En vista de la duda que se había presentado, ambos jóvenes acordaron crear una oportunidad esa misma noche para que Neji se acercara al mayordomo Jin en el momento oportuno. Nouhime creía que él podía tener información sobre el interés de Masamune por Tenten, así que debían comprobarlo, si no se haría necesario crear una nueva estrategia que tal vez no les funcionaria tan bien. Antes de precipitarse era necesario descartar cualquier posibilidad con el odioso hombre.
...
Cuando Tenten bailaba lucía como una ninfa inmensa y poderosa. Sonreía delicadamente como si acabara de recibir un maravilloso cumplido, recorría la estancia haciendo girar su cuerpo mientas las faldas de su vestuario la seguían, su cabello se balanceaba como si estuviera flotando en el aire. Su rostro sonriente observaba a los presentes reluciente y risueño, la luz de las antorchas hacían resplandecer las joyas cocidas diestramente a su vestuario, algunas veces regalaba una caricia delicada a sus admiradores durante su presentación, si era propicio.
Sus presentaciones artísticas a veces eran románticas, otras veces melancólicas, tristes, seductoras y algunas hasta contenían una agresividad violenta que era cautivadora; sea cual fuerte el tema siempre las ejecutaba con dedicación apasionada. Yue jin, la encargada de sus coreografías era una experta en hacer resaltar a la castaña. Todos se quedaban extasiados con su actuación en aquella jaula dorada gigante que era el lugar asignado para ella.
La estancia era un enorme salón circular casi al aire libre rodeado por columnas adornadas por enredaderas, todo pintado de oro con incrustaciones de piedras preciosas en ellas; el techo era una majestuosa cúpula que en el día hacía un hermoso juego de luces debido a los vitrales que lo adornaban. El escenario en el que la castaña de desenvolvía daba vista hacia un acantilado con vista al mar.
Los músicos de Nouhime que marcaban el ritmo de la melodía que ella escenificaba se apreciaban espléndidos al complementarla con su maravillosa interpretación. La hermosa mujer de piel oscura llamada Nya había accedido a venir con Nouhime pues desde que conoció a Tenten se había enamorado por completo de sus presentaciones lo que la había llevado a decidir ser testigo en su aventura, como ella le decía. Por otro lado, un talentoso joven muy delgado, alto, de cabello y ojos negros, con una piel muy pálida era el cantante masculino del grupo; Kanatuly podía interpretar cualquier pieza musical pues su voz era tan dulce como debía ser la de un ángel y a la vez tan agresiva y gutural como debía ser la de un demonio. Finalmente, la tercera vocalista llamada Fraga, era una mujer madura con una voz rasposa y sublime de piel bronceada, ojos castaños, su corto cabello de color rojo intenso enmarcaba su rostro con forma de corazón que le daba aquel aspecto romántico que desentonaba con la voluptuosidad de su figura. El trío de voces era de primer nivel, solo bastaba con escucharlos de lejos para querer acercarse a ver el espectáculo en la jaula dorada.
La majestuosidad de todo el Castillo era abrumadora, Neji podía entender que cualquiera pasase desapercibido ante todo el esplendor que los rodeaba. Por otro lado, los postulantes desnudos se robaban la atención constantemente, parecía que todos los que trabajaban en la isla se habían concentrado en un solo lugar. Las personas enloquecían de euforia cuando alguno era castigado o expuesto de manera vergonzosa en algunas de las tarimas dispuestas precisamente para hacerlos tomar posturas sumamente vergonzosas.
De camino hacia la tarima donde Tenten se presentaba habían observado como una señorita era castigada; colgaba de los pies mientras un instructor la golpeaba con un instrumento alargado mientras el grupo de elegantes espectadores que enloquecían como si estuvieran ebrios y eufóricos de excitación. El Hyuga no pudo evitar dedicarles una mirada reprobatoria.
- No olvides ocultar de tu expresión lo que piensas guapo - Le dijo Nouhime mientras se acercaba para colgarse de su brazo y susurrarle íntimamente al oído para que nadie más pidiera escucharlos - La mujer a la que castigan se llama Lizetta, su contrato terminó hace seis meses, sin embargo decidió alargarlo por un año más. No olvides que muchos están aquí por su voluntad.
Nouhime tenía razón. Todos a su alrededor, los cantantes, músicos, sirvientes, cuidadores y guardaespaldas no dejaban de hablar con emoción de lo maravilloso que era poder servir en el Castillo, no era diferente con los postulantes. La seña de Sasuke a lo lejos llamó su atención sacándolo de sus divagaciones; aquello significaba que había atisbado la presencia de Jin. Neji asintió y se dedicó el resto de la noche a seguir cada uno de sus movimientos con su Byakugan que permanecía oculto detrás de su antifaz.
Cerca de la media noche lo encontró en uno de los pasillos de camino hacia las salas de baño ubicadas en el cuarto piso de la primera torre cerca del jardín en el que estaban. La multitud de personas congregadas le permitía movilizarse sin llamar la atención, en la primera oportunidad de distracción que se le presentó, logró escabullirse por una de las enramadas que adornaba una de las columnas y en pocos segundos estuvo en el cuarto piso, con una rapidez digna de su sensei llegó hasta el cuarto de baño y trancó la puerta para evitar que algún inesperado transeúnte entrara, aunque era poco probable.
- Esperaba que alguno de ustedes me contactara pronto - Dijo Jin sin sorprenderse por haber sido interceptado de esa manera mientras salía del cubículo y se lavaba las manos con parsimonia - En la noche de la subasta los debutantes serán distribuidos en la habitaciones de la torre más alta del extremo Este; yo mismo me estoy encargando de eso. En el caso de que un enfrentamiento sea inminente era torre resistirá, además, están programando remodelaciones allí para el próximo año. Es el escenario perfecto para una inesperada batalla - Informó el hombre mientras limpiaba el agua que escurría de sus manos - En esa torre hay un camino cercano al Castillo, uno poco transitado que guía hacia una escalera cuyo destino final es la habitación de la reina. Será fácil llegar hasta ella desde allí.
Neji agradeció en silencio la información y se apresuró a preguntar aquello que le carcomía el pensamiento.
- ¿Está interesado en ella? - Inquirió Neji escuetamente.
El hombre que lo veía a través del espejo giró sobre su eje para mirarlo fijamente. Su liso e increíblemente lustroso cabello negro estaba perfectamente peinado aunque un rebelde mechón de cabello enmarcaba su alargado rostro, sus labios siempre sonreían pero sus ojos rojos eran fríos y calculadores, usaba unos elegantes anteojos que lograban resaltar su belleza masculina. Se acercó con elegancia en su andar, cuando estuvo lado a lado con el ninja le dijo:
- Eso es lo menos que debe preocuparle, todos lo están.
...
Las personas pueden llegar a imaginar el futuro pero nunca estar completamente seguros de lo que ocurrirá. Los hombres hacen que un dogma sea una utopía y que una realidad estática se sumerja en el más profundo de los cambios.
Para la última presentación habían planificado un espectáculo tradicional que destacara la gracia, belleza y astucia de Tenten con un perfeccionismo estético que quizás rayaba en lo obsesivo. Todo en ella debía ser brillante y espectacular, como una gota de agua a la luz del sol o una gota de sangre furiosa que ataca al fragor de la guerra. Solo ella habría podido realizar aquella hazaña que la consolidó como la favorita de todo el Castillo.
Tal y como había indicado Jin, Masamune se había enamorado de ella desde el primero momento en que la vio. Cuando llevaban dos semanas instalados en el Castillo la fama de sus bailes logró llegar nuevamente a sus oídos y decidió honrar con su presencia la parte del palacio conocida coloquialmente como Jaula Dorada.
- Está confirmado - Expresó Nouhime con emoción al grupo de ninjas reunidos - ¡Masamune vendrá esta noche! Ya he avisado a los músicos para que hagan los preparativos. Tenten, querida, hoy será un momento decisivo. Cantarás su canción favorita, con eso él no podrá resistirse a tus encantos.
Tenten había memorizado aquella letra. Una corta canción con melodía tradicional que narra la historia de una hermosa mujer que trae aflicción a dos importantes hombres que, deslumbrados por su belleza, están dispuestos a irse a la guerra y entregar todo lo que tienen con tal de poseerla. Supuso que la canción estaba basado en su propia historia, el hombre había entregado su vida y definió su amargo final cuando decidió amar a Kyoshi.
- Estoy lista, Lady Nou.
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Notas:
Los cantantes están inspirados en las voces de Beyoncé, Dimash Kudaibergen y Francesca Gagnon, los espectáculos como los del Cirque du Soleil. El mayordomo pues obviamente en Sebastián Michaelis. Finalmente, me costó mucho decidir cuál sería el aspecto de Masamune pero no le di muchas vueltas, me gustó mucho el aspecto de Alucard del ova cuando se transforma en el conde así que es mismo es.
¡Gracias por leer!
