Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"Ningún problema puede resolverse hasta que es reducido hasta alguna forma simple. El cambio de una vaga dificultad a una forma concreta, específica, es un elemento esencial del pensamiento."

- J. P. Morgan

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[Hace 4 Años]

- ¡Abran la puerta! ¡Sáquenme de aquí! – Gritaba la voz de una niña

El sol todavía estaba presente con su fuerte tono naranja antes de que se ocultara, ya no había ningún estudiante rondando por una de las escuelas del pueblo de Sachimura, técnicamente todos los pasillos gozaban de un pacífico silencio tranquilo, a excepción de un salón en concreto.

- ¡Por favor que alguien me saqué! – Exclamó la voz fémina.

Uno de los casilleros del salón se movía con mucha fuerza intentando romper las bisagras de esta pero no se podía mover ni un milímetro debido a la carpeta y objetos que tenía en frente.

- Necesito salir... tengo que encontrarme con Akko.

Adentro de dichoso casillero se encontraba Shiori con unos doce años de edad luchando contra una puerta metálica que la impedía salir. No tenía idea de cómo llegó allí, lo único que recordaba era que había recibido una nota de un maestro que la citaba después de clases, pero cuando ingresó al salón alguien le puso un trapo con cloroformo en su cara y de allí no recuerda más.

Por suerte, gracias al ruido de las campanadas, ayudaron a despertarla finalmente. Había de admitir que cuando despertó pensó en lo peor, pero no sentía que no le había pasado nada malo ya que ella no sentía dolor por ningún lado, pero la camisa de su uniforme se sentía extrañamente muy mal desacomodada.

Sin embargo, el comienzo de su angustia empezó cuando observó entre las pequeñas rendijas el reloj pegado en la pared de su salón, faltaba pocos minutos para el anochecer y tenia que salir rápidamente de ese lugar para apresurarse a encontrarse con Akko antes de que el sol que oculte en el mar.

Al cabo de unos segundos, como si sus suplicas fueron escuchadas, alguien abrió la puerta. Se trataba de uno de sus maestros de literatura.

- ¿Señorita Nakamura? ¿Cómo llegaste hasta aquí? – Preguntó el maestro anonadado por cómo se encontraba Shiori.

Pero antes de siquiera explicarse, ella tomó sus cosas, agradeció al maestro y salió como alma que se lleva el diablo hacia la playa de Sachimura.

Entre varios trotes y corridas ella veía como el sol estaba casi cerca de tocar el horizonte del mar.

- "Por favor. Por favor. ¡Dime que aun estas allí!" – Suplicó mentalmente Shiori esquivando los carros, las bicicletas y las personas que rondaban por allí.

Cuando el tiempo pasó Shiori ahora estaba corriendo cuesta abajo en una inclinada gran pista vacía, por esa zona se podría llegar más rápido a la playa. Sin embargó, los problemas estaban lejos de terminar ya que, en un mal movimiento de pies, la sacerdotisa, terminó por caer fuertemente al duro pavimento y dio unas breves vueltas hasta frenar.

Todo lo que quedaba presente era el sonido del mar golpeando la arena junto con las fuertes corrientes de viento, todo el cuerpo de Shiori dolía mucho pero aun así logró abrir sus ojos escarlatas, podría decir que todo hubiera terminado bien de no ser que ahora del tono naranja del cielo ahora se torno morado para finalmente dar paso al cielo azul con las primeras estrellas que empezaban a salir una por una.

- No... - Susurró desconsoladamente Shiori, parándose del piso y empezar a cojear lo poco que le quedaba de camino hasta tocar la playa.

Girando la cabeza de izquierda a derecha intento buscar una cabellera roja brillante o la melodía de su voz cantando, pero no había nadie. Las únicas almas que todavía estaban en esa zona, era tan solo ella y el mar.

Shiori había llegado tarde a su encuentro por una vez en su vida...

Como un nudo empezara a formarme en su garganta acompañado de un fuerte picor en sus ojos, ella tan solo dejó liberar sus lágrimas mientras exclamó a los cuatro vientos.

- ¡AKKO...!


Capítulo 42:

"El punto débil de lo imposible"

Amanecer del segundo día

- Quedan 2 días para completar el contrato de Azul –

A la hora del almuerzo después del largo y arduo día escolar tanto Shiori como Jack, Ace, Deuce y Grim estaban reunidos en el pasillo del instituto repasando todo lo que Leona les había recomendado sobre buscar la mejor manera de ganarle a Azul.

- ¿Buscar una manera de destruir los contratos invencibles? ¡Es una gran idea! – Dijo Ace estando muy de acuerdo con el plan. – Aunque suene un poco cobarde pero no tengo ninguna queja.

- Es cierto que eso nos puede resultar más beneficioso. Aunque sea cobarde. – Añadió Deuce.

- ¡Cállense! ¡No es momento de decir que es cobarde! – Replicó Grim.

- Si van a hablar de cobardía, Azul fue el primero en lanzar la piedra. – Dijo Jack, resaltando lo obvio. – Nos dijo que tomáramos una foto del océano y planeó en secreto interponerse en nuestro camino todo el tiempo. Leona puede que su idea sea cobarde, pero es muy inteligente. Creo que hay mérito en intentar lo que dijo.

- No sienten que la palabra "cobarde" empieza a sonar como una palabra... - Comentó Deuce.

- Oouuuh... Sólo el recordar el ser perseguido por los gemelos bajo el agua está haciendo que mi piel se levante. – Añadió Grim recordando con temor todo lo que pasó en el mar del Coral.

- Un concurso de velocidad... - Pensó Deuce. - ¡Podría ganarles si pudiera montar una moto acuática mágica!

- ¡Ay, si como no! Pero aun así... con que sirenas y tritones, eh – Ace habló. – Si los hermanos Leech son morenas entonces... ¿Azul también debe de tener una forma original bajo el agua?

- Ahora que lo mencionas, estoy bastante seguro de que Leona lo llamaba "Octo-bastardo"

Al instante tanto los ojos de Deuce como los de Shiori se abren con sorpresa, en especial la de la sacerdotisa ya que recordó a alguien muy especial.

- ¿Su verdadera forma es la de un tritón tipo pulpo? – Exclamó Deuce.

- El termino correcto es Cilophytes. – Corrigió Shiori sacando la bolsita Omamori para abrazarla a su pecho con una leve sonrisa de nostalgia y felicidad al recordar - Akko – Murmuró en silencio Shiori, aunque mucho de los presentes lo escucharon.

- "¿Quién es Akko?" – Pensaron alarmados y con una leve aura sombría sobre sus frentes los jóvenes presentes.

Por su cabeza pasaron muchas alternativas. ¿Era alguien del instituto? ¿Qué tipo de relación tenían para que Shiori esbozara una sonrisa de tan solo pronunciar su nombre?, Pero dichas preguntas fueron cortadas abruptamente por Grim cuando habló.

- ¡Ffgna! ¡Si tiene más piernas bajo el agua, parece incluso más fuerte que una morena!

- E-es por eso que estamos diciendo que debemos pensar en una manera de luchar contra ellos que no implique ir al océano de nuevo. – Comentó Jack.

- Pero primero lo primero, tenemos que encontrar los contratos. – Comentó Shiori pensando ahora en alguna idea. – Veamos... Si fuera Azul ¿En dónde los guardaría?

- Tengo la sospecha de la bóveda de la sala V.I.P. – Opinó Jack.

- Nada mal, es más creo que eso tiene sentido. Buen trabajo Jack – Felicitó Shiori al corpulento joven.

Realmente Jack lucho con todas sus fuerzas para no agitar la cola que lo dejara expuesto a sus emociones.

- ¡Sí, eso está decidido! ¡vamos a colarnos a Octavinelle! – Sentenció Grim alzando la pata al aire.

- Ahora no debería haber nadie allí ya que el almuerzo es antes de la hora de apertura. – Dijo Deuce empezando a emprender rumbo junto con los Ace, Jack y Grim.

Shiori viendo que ya estaban zarpando entonces nuevamente guardar el omamori en su cuello y dio el alcance a los chicos en medio pasillo.

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Después de caminar por los pasillos, traspasar el espejo, entrar por las zonas en la que solo el personal tiene acceso y de llegar a la puerta a la sala V.I.P., Grim se pegó a la pared para mirar a todos lados como si fuera alguna clase de gato espía.

- No hay moros en la costa, ¡Avancemos! – Murmuró Grim abriendo la puerta con cuidado para que todos entraran con sigilo a la sala.

Ya adentro de la habitación comenzaron a inspeccionar un poco el lugar.

- Es verdad... parece que todavía no hay nadie. – Dijo Jack acercándose a la gran caja fuerte que había detrás de la pared.

- La caja fuerte tiene una cerradura de seguridad y se necesita una llave... - Dijo Deuce tomando el candado para ver el tipo de cerradura.

Creo que todo lo que faltara era buscar ya llave y abrir la bóveda, pero entonces las orejas de Jack se levantan de golpe y se movían hacia un ruido que iban en aumento hacia la zona en la que ellos se encontraban.

- ¡Alguien viene! – Dijo Jack mirando hacia la puerta.

- Oh, mierda... ¡Tenemos que escondernos! – Dijo Ace mirando por todos lados para buscar algún sitio, pero por cualquier punto seria demasiado obvió para ser visto a la primera vista.

- ¡Bajo el escritorio! – Murmuró Shiori indicándole a los jóvenes donde esconderse.

No lo dudaron dos veces y todos se metieron al hueco del mueble lo mejor que podían. Ya para cuando todos estuvieran bien escondidos con ella, siendo la última en ingresar, se acomodaron bien entre ellos para caber bien a pesar de estar muy apretados. Ace y Deuce estaban al lado derecho tratando de no moverse mucho, Jack al tener más masa muscular tenía que mantenerse un poco más pegado a la pared del mueble mientras se colocaba en cuclillas porque, aparte de que su cola lo fastidiaba mucho, frente a él y casi pegada a su cuerpo estaba Shiori sosteniendo a Grim mientras colocaba una de sus manos a la altura del hocico del felino para que no soltara algún ruido fuerte. No era por sentirse incomodo o por sus instintos de lobo, pero esta posición en la que el casi su cuerpo cubría todo el delgado cuerpo de la albina, le permitían estar cerca de su aroma.

Su presencia junto con la adrenalina del momento lo hizo sentir como si tuviera alguna clase rara de dominio sobre su presa, pero esta no era una presa se trataba de Shiori y por más caballeroso y respetuoso que era con ella, por algún motivo culposo, se sentía muy bien el tener cerca de Shiori de esta manera.

Lup-dup... lup-dup... lup-dup... lup-dup... lup-dup... lup-dup...

- "Ese latido..." – Pensó Jack moviendo levemente sus orejas al escuchar un fuerte latido cerca suyo. – "¿Es el mío? O ¿El suyo? Se siente tan cálida y pequeña, además se mueve mucho y el aroma de su cabello y su piel... - Levemente movió su nariz para percibir el aroma de Shiori. - ...es como si fueran frutillas silvestres... ¡Basta!" – Se recriminó a si mismo apretando las uñas de sus dedos muy fuertemente que incluso estaban empezando a dejar marcas en la palma de sus manos... - "Cálmate no eres un animal, solo resiste un poco..."

- Perdón... - Murmuró casi levemente Shiori sacando a Jack de sus pensamientos. – Se que es incómodo, pero tratare de no moverme mucho...

Shiori por otro lado sentía como su corazón empezada a bombear demasiado rápido por culpa de su ansiedad, pero sabia que tenia que controlarlo o de lo contrario todo estaría perdido.

- No te preocupes. - Respondió Jack ahora tranquilo. – "No me incomoda..." – Pensó finalmente.

- No hay espació aquí... - Se quejó silenciosamente Ace estando al medio de los dos jóvenes. – Jack, ocupas mucho campo.

- ¿Qué dijiste? – Respondió el albino con una vena pulsante en su mejilla.

- ¡Oye, no te muevas...!

Pero antes de que alguien replicara algo el sonido de la perilla girando a un lado junto con el ruido de la puerta abriéndose enmudeció a todos los presentes escondidos en el escritorio.

El sonido de las suelas de zapatos pisando por el piso empezó a sonar más fuerte hacia la zona de los jóvenes escondidos. Mientras más se acercaba el ruido el bombeo de la sangre de los presentes empezó a acelerar mucho más de lo normal y aumentó un gradó más cuando vieron un par de piernas frente al hueco que miraban hacia la dirección en la que estaba la bóveda.

Los escondidos se sentía como si ahora podrían entrar en un paro cardiaco en cualquier segundo.

Una vez que el sonido de las llaves seguido de un ruido metálico finalizó la voz de dicha persona resonó:

- Ahora, vamos a ver...

De todas las personas que había entrado en este lugar, de todas las posibles personas que pudieron haber entrado en este sitio tenía que ser el menos que querían ver cara a cara.

- "Es Azul" – Gritaron mentalmente todos los escondidos.

Deuce viendo lo poco que podía pudo observar la gran cantidad de contratos dorados clasificados y ordénanos dentro de la bóveda.

- Ese es... ¡Los contratos que firmamos! – Dijo él en un tono muy bajo.

- Así que los guardó en la bóveda. – Respondió Ace.

- Uno, dos, tres... fufufu... - Rió suavemente azul contando la cantidad de nuevos contratos que hizo para posteriormente guardarlas en la bóveda.

- Ese idiota está contando los contratos como si fuera dinero con una gran sonrisa en su cara. – Refunfuño Grim.

- Es un pasatiempo bastante desagradable. – Dijo Jack estando un poco decepcionado por las actitudes de Azul y su negocio turbio.

- ...Hm. Probablemente debería volver. – Dijo Azul mirando la hora de su reloj para cerrar de regreso su bóveda no sin antes colocar sobre su mesa tan solo un contrato y retirándose del lugar tan pronto como él llego.

Y cuando por fin escucharon la puerta cerrarse todos soltaron un suspiro de alivio y salieron de su escondite.

- Casi nos atrapa. – Dijo Grim sudando varias balas de sudor frías.

Shiori, caminando hacia un extremo de la pared, sintiendo como sus palpitaciones se recomponía de vuelta, de algún modo era una suerte que Azul por fin se alejara, ahora todo lo que quedaba hacer era seguir adelante con el plan. Y con un suspiro regresó su mirada hacia el grupo.

- ... ¡Espera! Miren, dejó un contrato encima de la mesa... - Dijo Jack mirando sobre el escritorio de Azul.

- ¿En serio? ¡Que suerte! – Exclamó Ace alegremente. – Vamos, saquémoslo de aquí y veamos si podemos destruirlo.

- Jujuu Azul es más torpe de lo que pensaba. – Rió Grim. – Veamos~

Era una suerte de que tuvieran un contrato cerca de ellos y estaban a punto de tomarlo, pero para Shiori sintió un extraño presentimiento ya que era demasiada buena suerte como para si quiera tener esta ventaja a su favor.

Y valla que tenía razón, porque ni bien los presentes acercaron sus manos al objeto una extraña pero familiar energía para la sacerdotisa empezó a emitir cerca de ese mismo papel.

- ¡Esperen no lo toquen! – Intentó advertir Shiori a tiempo, pero al colocar su mano a la altura de Deuce y Jack con la intención de alejarlos... ya era demasiado tarde.

¡BZZZZZZZT!

Las amarillas descargar eléctricas golpearon a todos los presentes haciendo que hasta hicieran que sus esqueletos aparecieran en intervalos de segundo y levantaban sus cabellos alocadamente.

- ¡AAAbabababababababab! – Exclamaron todos.

- ¡Byaaahhhh! Mi cuerpo está hormigueando. – Dijo Grim con la piel erizada.

- ¡Ughhhhh! – Exclamó Shiori sintiendo como las descardas entumecían poco a poco su cuerpo.

Sabía que debía de detener a la cadena eléctrica y lo único que podía anularlo era otro campo eléctrico con la misma carga.

- ¡Aguarden un momento! – Dijo Shiori.

Moviendo sus dos dedos a la altura de su mentón convocó solo un pergamino que voló hacia el frente del contrato para para empezar a brillar en su típica luz lila.

- ¡Dios del trueno, ve al frente! – Ella exclamó.

El pergamino empezó a emitir una frecuencia menor que no sirvió de mucho para liberarlos, por lo que la sacerdotisa tuvo que aumentar más la frecuencia de voltaje. Poco a poco sentía como el sabor metálico invadió su boca, pero no debía de parar en ningún momento o de lo contrario podría ser peor por lo que continuó aumentando la frecuencia hasta alcanzar niveles demasiado altos que de no ser por la curación divina y que los chicos tuviesen su marca habrían muerto ante la sobreexposición eléctrica.

Aumentando más la frecuencia del voltaje finalmente Shiori pudo romper el campo magnético liberando a todos del hormigueo y curándolos de los espasmos que tenían.

- Todos están... - Shiori quiso preguntar si todos se encontraban bien, pero al final una punzada de dolor en su vientre la detuvo seguido de un gran vómito de sangre que ella expulsó por la boca, esta vez la cantidad fue mucho más grande que la última vez y que terminó por embarrar gran parte de su uniforme y el piso limpio.

- ¡Shiori! – Exclamó en un tono preocupado Ace acercándose a la albina para ayudarla a levantarse mientras la ayudaban a recomponer su respiración. El verla de este modo provocó que una gran punzada de preocupación surgiera dentro de ellos y querían cerciorarse de que ella no saliera más lastimada.

Y paso con los mismo con los demás quienes se acercaron para ver que tan grave estaba Shiori y muy a pesar de los leves espasmos su prioridad ahora era ella.

- Estoy bien... no se preocupen por mí. – Solo alcanzó a decir Shiori mientras cerraba los ojos por un instante y empezó a emitir su aura para curar todo el daño interno que sus órganos sufrieron.

Otra vez sobrepasó los límites del pergamino y están eran las consecuencias por aumentar el voltaje de lo normal, pero al menos ya no eran electrocutados por el campo.

- ¡Ahahahahahaaha! – irrumpió una familiar risa de un gemelo en específico que resonó en la sala.

- Oh Vaya, vaya. Están temblando como si los hubiera atacado un pez gato eléctrico. – Dijo una suave voz que todos reconocieron al instante– Eso es bastante feo, muchachos. - Se trataban de Azul junto con los hermanos Leech entrando a escena.

- ¡Bastardos... sabían que estábamos aquí! – Gruñó Jack todavía recuperándose.

- Pero por supuesto que lo sabía. – Respondió Azul. – Tu cola peluda estaba a la vista desde debajo del escritorio. – Resaltó como si fuera lo más obvio. – Parece que todos ustedes intentaron robar mi contrato, pero... - Levantó el papel dorado para mostrarlo a los demás. – Tiene un hechizo que electrocutará a cualquiera, que no será yo, al momento de tocarlo. Es una pena que terminaran de ese modo. – Dijo Azul mirando es especial a Shiori.

- ¿Ha-has llegado tan lejos que incluso puede hacer eso? – Habló Ace en un tono cargado de sorpresa.

- Ya te lo dije, ¿no? El contrato nunca se va a poder romper.

- ¡Ahahaha~! ¡Estos chicos son tan tontos! – Rió escandalosamente Floyd. - ¿Por qué sigues regresando si sabes cómo va a resultar?

- Eh. Floyd. Me sentiré mal por ellos si te ríes demasiado. – Añadió Jade sonriendo tétricamente. – Están haciendo todo lo posible con su limitado conocimiento. Fufufu.

- Los chicos malos que intentan robar algo importante necesitan un buen castigo. – Azul nuevamente tomó la palabra para que él, junto con los gemelos, sacaran sus plumas con las brillantes gemas lavandas indicando que estaban listos para iniciar un duelo.

- Tenemos que enseñarles buenos modales para que nunca más piensen en volver a hacer esto de nuevo. – Dijo Jade acercándose.

- Les daré a cada uno de ustedes un turno para ser apretados. – Dijo Floyd del mismo modo.

En eso los tres jóvenes de Octavinelle lanzaron tres hechizos de agua que iban a prisa hacia el otro grupo.

- Ggh... ¡Aquí vienen, Chicos! – Dijo Jack empujando a los demás hacia un extremo de la habitación para esquivar el ataque.

Cuando todos de levantando de sus puestos iniciaron la batalla con un intercambio de hechizos de agua y fuego. A cada hechizo que aparecía era anulado con otro contraataque y a medida que avanzaba el tiempo la situación solo se ponía más riesgosa ya que Azul contaba con muchas magias únicas que tenía a su disposición; magia de luz, magia de oscuridad, etc y etc. Era una suerte que por el momento nadie estuviera saliendo heridos de gravedad, pero era una total desventaja para el grupo de Shiori ya que ella, debido al estado deplorable de salud en el que se encontraba, entonces estaba buscando una manera de esquivar lo más que podían los ataques mientras priorizar la curación hacia sus amigos, aunque sea con lo poco que podía.

- Huff, Huff... Mierda, ¿La magia del jefe del dormitorio es así de fuerte? – Jadeó Jack intentando esquivar los ataques para lazar otro hechizo.

- Si no pueden hacer tanto entonces robar el contrato está fuera de discusión. – Se burló Azul tratando a los demás presentes como si fuera un grupo de orates descerebrados.

- ¿Quizás sería mejor si se apresurara y fueran al Museo Memorial de Atlántica~? – Preguntó inocentemente Floyd.

- El límite de tiempo es solo hasta que el sol se ponga mañana. – Jade completó la frase. – No te queda mucho tiempo.

- Aunque si te golpeó fuerte te quedas a descansar en la enfermería, eso significa que tu tiempo se acabará más rápido. – Finalizó Floyd masajeando su cuello para luego seguir luchando como todo un loco.

Pero por mucho que avanzaba la batalla Shiori esta vez tenía que abstenerse de usar la marca para no empeorar su estado y colocar a sus muchachos y a ella misma en desventajas. No podría usar correctamente el muro de mándalas porque de lo contrario podría romperse fácilmente. No podía usar el loto ascendente porque debido a los espasmos podría enviar a alguien más por error hacia el techo y no podía el Tengu Tennin porque si Floyd usa su magia única entonces podría cambiar el curso del ataque y lastimar a alguien más o peor aún herir a sus queridos amigos

- ¡Tengo que hacer algo rápido! – Dijo Shiori esquivando otro ataque de Jade para luego empezar a correr a toda velocidad hacia su dirección.

Ella pensó que con el cuerpo del joven tritón ahora hecho como ser humano entonces podría aplicar la parálisis nerviosa y así poder salir de la sala con todos los demás.

La pelea hubiera terminado de ese modo de no ser que Floyd anticipó dicha acción de Shiori y la tomó con fuerza su brazo para lanzarla hacia el otro extremo de la habitación en donde se encontraba la pared llena de libros provocando que estos terminasen esparciéndose en el suelo.

Levantándose se suelo rápidamente ella estaba lista para seguir de no ser que alguien la toma por las muñecas de Shiori y las planta en la pared con mucha fuerza.

- Ya quedó claro de que se te será imposible ganarme en esta apuesta, Shiori-san. – Dijo Azul mirando fijamente la cara cansada de la albina mientras que de sus manos una especie de brillo recorría, se trataba de otra clase de magia única robada que le daba fuerza en sus manos. – La opción más favorable para todos es si tan solo te rindieras. No puedes ganarme, solo te queda aceptar tu destino como la pobre alma en desgracia que eres. Tus patéticos amigos nunca se quitarán esa anemona, serás mi sirviente y trabajaras para mí.

Sin embargo, Shiori no respondió.

- Tch, al menos di algo o suplícame clemencia. – Azul chasque la lengua ante el silencio de la joven, pero no deja el tono amenazante y cortante para seguir intimidando a Shiori. – o es que ¿Acaso tus amigos no te importan?

- "¿Pedir clemencia?" – Pensó la sacerdotisa.

Entonces ella, reconociendo esas palabras, abrió sus ojos y las levantó su mirada hacia los ojos de Azul. fue en ese instante que se percató de la mirada que este tenía. Esa clase de mirada ya las había visto tantas veces hasta el cansancio cuando estaba en la escuela primaria y secundaria. Era la típica mirada de superioridad que tenían sus anteriores compañeros de clase contra ella con el fin de herirla tanto físico como emocionalmente con todas esas bromas pesadas, amenazas anónimas y hasta golpes.

- ¡Shiori! / ¡Aléjate de ella! – Dijeron tanto Ace y Deuce junto con Jack y Grim intentando acercarse a Azul para derribarlo, aunque sea con fuerza bruta, pero Jade y Floyd no se lo permitieron.

- "Es verdad de alguna manera siempre me han molestaron" - Pensó Shiori apretando sus manos. – "Nunca comprendí el motivo de su enfado irracional hacia mi o cuales eran sus motivos para odiarme. Nunca les hice algo y nunca hice algo para detenerlo."

Pero lo que si ella tenía entendido era que cualquier clase de agresor ya sea pequeño, adolescente y hasta incluso adulto ocultaba siempre un trasfondo doloroso. Nadie puede lastimar a otro a menos de que este verdaderamente loco o debido a algo que lo marcó mucho desde muy pequeño. Si eso es así entonces por consecuencias esa persona se desquita con los demás del único modo que sabe hacer.

- Ya entiendo... - Murmuró Shiori teniendo ahora la mente clara al mismo tiempo que relajo las manos.

- Oh, entonces ya entendiste la situación y te vas a ren... - Pero al instante Azul se detiene al instante porque la mirada que Shiori tiene ahora no estaba hecha por la ira, tristeza o desesperación, sino era una cara llena de empatía y hasta pena.

- ¿A ti también te paso lo mismo? – Preguntó Shiori levemente.

- ¿Huh? – Azul arqueó la ceja.

- Me estás tratando de intimidar porque también conociste ese horrible sentimiento de ser acosado e intimidado sin motivo alguno por alguien que se entretenía viendo tu dolor todos los días ¿No es así?

Al instante todo el entorno de Azul se quedó callado por las palabras de la albina. ¿Acaso sus oídos escucharon mal lo que ella acaba de decir?

- D-de que tonterías hablas. – Dijo Azul tratando de no perder la compostura de siempre, pero esas actitudes y tartamudeo fueron las señales para que Shiori finalmente activar su Ajna para ver el gran torbellino de emociones inestables que el aura de Azul ahora estaba padeciendo.

Estaba trastocado.

Azul, por otra parte, al ver esos ojos rojos al instante sintió nuevamente eses sentimiento de estar expuesto e indefenso frente a alguien seguido de las risas de burla de aquellos niños que él conocía muy bien que siempre resonaban dentro de su cabeza.

- Mis ojos me permiten ver toda la realidad Azul y me dicen que tu también has sufrido mucho y que por eso tratas de compensar esas cicatrices tratando a los demás como si fuéramos escoria o inferiores a ti. – Luego Shiori susurró algo solo para él. – Pero solo te diré algo ¿Como piensas ser mejor que los demás si tú te conviertes en la misma escoria que ellos?

Algo dentro de Azul se rompió como si fuera una tensa cuerda delgada, era enfado.

- ¡Tu que sabes de eso! – Exclamó Azul soltando una mano para abofetear a Shiori.

Pero ese fue su error.

Shiori viendo que tenía una mano libre y viendo la acción de Azul entonces ella con mucha velocidad adormeció la palma de Azul, sorprendiéndolo en el proceso, y luego tocó la base de su abdomen con la única idea de... ¿Sobarla en círculos repetidas veces sin llegar al grado de lastimarlo?

- ¿Pero que demo...? – Azul quería decir algo, pero abruptamente es cortado por una familiar sensación cálida recorre su garganta como si quisiera salir de él, por lo que rápidamente suelta a la albina y se lleva la única mano movible a la boca tratando de evitar que saliera la tinta que había empezado a rezumar de entre sus dedos.

Entonces aprovechando que Azul se distrajo, Shiori se alejó de él deslizándose a un lado y con una serie de básicas maromas retrocedió hacia a atrás hasta regresar con su grupo.

- ¡Azul! – Exclamó Jade acercándose junto con Floyd corriendo hacia joven de lentes intentando ver que era lo que le pasaba, por suerte no era nada grave sin embargo había algo que lo inquietaba un poco ¿Cómo diablos ella pudo inducir un vomito a Azul y no uno cualquiera sino hacer que el escupiera su tinta? - ¿Cómo sabias...? – Pero fue interrumpido por la albina

- Es muy fácil si lo piensas bien, desde hace nueve años conozco a alguien muy similar a ti en lo que respecta a tu anatomía. – Respondió Shiori mirando al trio de Octavinelle con una sonrisa muy a pesar del leve dolor de su interior. – Puede que ahora parezcas como todo un humano, pero eso no quita que por más efectiva sea una pócima o un hechizo de transformación no quita el hecho de que aun conservas la mayoría de tus órganos marinos dentro de ti al igual que Jade y Floyd, y gracias a los libros de anatomía de este instituto puede comprobar que en efecto tanto tu morfología como la de Akko son totalmente similares.

- "Así que este tal Akko..." – Pensaron Ace y Deuce.

- "¿También es un tritón pulpo?" – Luego pensó Jack.

- "Yo estoy perdido en la conversación" – Dijo Grim sin entender mucho de lo que dijo Shiori pero solo tenía en mente de que sonó épico por como provocaba una extraña reacción de trio de Octavinelle.

En efecto, la idea principal de Shiori era la de ganar tiempo para terminar de curar totalmente a sus amigos y algunas heridas suyas, y que mejor manera que distrayendo al adversario con una charla emotiva.

- Escúchame bien Azul porque solo te diré esto una vez. – Advirtió Shiori ahora adoptando una pose desafiante. – Numeró uno, realmente detesto tener que lastimar a las personas porque no le encuentro sentido y que tal vez por eso termine lastimada muchas veces, pero ni siquiera estando herida, lastimada o mutilada voy a permitir que tú o los hermanos Leech sigan lastimando a los amigos que más amo mientras siga respirando. Número dos, ni estando chiflada pienso rendirme tan fácilmente ante los demás y mucho menos a ti porque soy la peor chica terca que encontraras. Y numeró tres, yo no voy a dejarte que me intimides tan fácilmente. – Sentenció Shiori ahora mostrando nuevamente su mirada llena de determinación.

Tanto Ace, Deuce, Jack y Grim se sintieron muy orgullosos e inspirados de ver de nuevo a la sacerdotisa de pie desafiando a los hermanos Leech y Azul con sus creencias y demostrando de lo que Shiori Nakamara estaba hecha. Sin duda alguna está loca pero amable mujer era la más increíble chica al que tenían el orgullo de decir que era su mejor amiga... y algo más.

- Es verdad no nos rendiremos fácilmente. – Dijo Deuce a un lado de ella mostrando su apoyo.

- ¡Je! ahhahh no soy tan bueno invocando magia, pero... - Dijo Ace levantando rápidamente su pluma mágica hacia los hermanos Leech. - ¡Ven a mí, caldero!

En eso un caldero de tamaño medio salió disparado rápidamente.

- ¡Oye, no seas un copión! – Exclamó Deuce viendo como Ace se copió su mejor hechizo.

Por otro lado, mientras el caldero de aproximaba Floyd se situó al frente a Jade y Azul para solo soltar su típica sonrisa arrogante.

- Ya se los dije ayer, ¡Eso no va a golpearme! – Encendiendo su ojo dorado mientras alzaba su pluma para recitar. – "Bind the heart"

Entonces el caldero desviando su trayectoria golpeó con fuerza a la cerradura de la caja fuerte a su vez que provocaba una pequeña abolladura.

- ¡Floyd! ¿A dónde apuntas tus hechizos? – Gritó muy enfadado Azul una vez que se limpio toda la tinta de su boca con su muñeca. – Recuerda que no debes golpear la caja fuerte, ¿Verdad?

- Ah, perdón~... - Se disculpó Floyd tontamente mienta sacaba la lengua con la idea de apaciguar la molestia de Azul.

Entonces corriendo hacia donde golpeo el caldero Azul verificó que tan grave eran la abolladura.

- ¡Ah, hay un rasguño en la puerta! ¿Los diales y las bisagras todavía funcionan?... uff menos mal. - Una vez que comprobó que todo estaba en orden entonces regreso al mismo tono enfadado para recriminar a Floyd. - ¡Siempre te digo que dejes de lanzar tu magia única sin pensar! ¡¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?!

- Ya te dije que lo siento. No te tienes porque enfadarte por un pequeño rasguñito del tamaño de la cría de una malagua. – Respondió Floyd también mostrando su molestia.

- ¡Será un problema si está roto! – Azul gritó esta vez muy desesperadamente como si hubiera perdido totalmente sus estribos.

La pelea seguía de largo haciendo que tanto Shiori, Ace, Deuce, Jack y Grim empezaron a ver la situación con una gotita de agua bajando por sus cabezas porque el trio de Octavinelle se desviaron del tema principal para pelar verbalmente entre ellos. Bueno tampoco la idea era quedarse para ver todo el drama, así que aprovechando que todos estaban distraídos aplicaron lo mismo que hicieron cuando pasó la interrupción en el Mar del coral y simplemente ellos empezaron a escapar a escondidas.

- Cálmense los dos. Si no lo hacen... - Intervino calmadamente Jade señalando con su dedo hacia la zona en que el grupo se dirigían a la puerta de salida – se van a escapar.

- ¿Eh? – Solo dijeron Azul y Floyd mirando hacia donde el dedo señalaba al grupo de jóvenes con la puerta abierta.

- ¡Ahora es nuestra oportunidad! ¡Hasta la próxima! – Gritó Grim empezando a acelerar su carrera junto con los demás dejando atrás tan solo una cortina de humo con sus siluetas que terminó por evaporarse para dar a entender que en efecto ya se habían escapado.

Azul reaccionando al instante exclamó:

- ¡D-deténganse ahí mismo! ¡Jade, Floyd, tras ellos!

- No. Te enojaste conmigo y ahora estoy de mal humor. – Argumentó Floyd sentándose al sofá casi roto para cruzarse de brazos omitiendo el desorden del lugar.

- ¡Ahora no es el momento para esto! ¿Por qué están tan malhumorado? – Exclamó Azul tratando de contener la poca paciencia que tenía.

- ¿Y por qué estás tan espinoso, Azul? Que importa que la caja fuerte esté rota, ¿No se supone que los contratos son invencibles?

- ¿¡Estás insinuando que debería llevar todos los contratos donde quiera que vaya!? Ah ... – Entonces Azul percatándose de que no llegaba a ninguna parte con esta pelea con Floyd, luego acomodó sus lentes y se masajeó su cabeza para tranquilizarse. - Esto no servirá. Casi quedo atrapó de nuevo junto con el estado de ánimo de Floyd. Dios mío Jade, sigue vigilándolos y... no descuides la protección de Floyd.

- Como órdenes. – Asintió Jade tomando la muñeca de su hermano quien simplemente se dejó guiar, al igual que un niño en su rabieta siendo llevado por su mamá.

- Estoy aburrido. Voy a saltarme las clases de la tarde y tomaré una siesta en alguna parte. – Sentenció Floyd aun echando humo por las orejas mientras mantenía su puchero.

- Ay, ¿Qué hare contigo? – Suspiró Jade.

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Saliendo del espejo del dormitorio Octavinelle por fin el trio de anemonas, Shiori y Jack respiraron agitadamente mientras reposaban sus espaldas a la pared en búsqueda de recuperar energía.

- Eso fue escalofriante. – Suspiro Deuce mirando al grupo.

- Sí, ¿Por qué Jack es demasiado grande? – Dijo Ace recordando el motivo de la pelea contra Azul.

- Ugh... ¡Es sólo porque soy mas voluminoso que ustedes! – Justificó Jack cruzándose de brazos intentando evadir el tema. – Además, los lobos siempre han sido grandes, ¿saben?

- No se preocupen, hicimos lo que pudimos. – Dijo Shiori quitándose el saco ensangrentado para palpar su abdomen en búsqueda de alguna herida, ella sabia que usar la alta frecuencia en los pergaminos provocaban que la mayoría de los órganos internos terminen rasgados y en el peor de los casos con... – ¡Ugh!... – Gimió al sentir la punzada a la altura de su abdomen superior.

- ¿Te encuentras bien Shiori? – Preguntó Deuce alarmado al ver la expresión de dolor de Shiori.

- Si... solo... necesito un momento para recuperarme. – Dijo Shiori encendiendo su tatuaje para curar dicha zona.

- Me preocupa mucho que estés usando esos pergaminos aun sabiendo que te estas lastimando – Dijo Ace también acercándose. - ¿No existe otro modo para evitar ese dolor?

Lo más aterrador para él y Deuce no fue el enfrentarse a los hermanos Leech sino el hecho de ver a Shiori tan herida o en un estado crítico como la pérdida de sangre.

Jack de igual modo sabía que esta era la segunda vez que la sacerdotisa perdía más sangre que la anterior vez y se estaba preocupando mucho que ella realmente necesitara ir a un hospital a tratarse el tema de sus heridas aun sabiendo de que su marca le permita curarse a un nivel asombroso, pero aun así no podía dejar de estar preocupado por ella.

- Usualmente no hay riesgo al usarlos ya que el poder que tiene no lastima al usuario, lo que llega a herir es cuando sobrepasas cantidad de voltaje normal en el pergamino. Es por eso como consecuencia ocurre el sagrado interno. – Explicó Shiori sintiendo como poco a poco el dolor se iba.

- Pero aun así úsalos con mucho cuidado o, de ser posible, trata de usarlos lo menos que puedas – Aconsejó Jack estando atento a cada expresión o malestar de la chica. - . No los utilices tan deliberadamente.

Shiori podía ver con claridad en los ojos de los demás que ellos realmente estaban muy preocupados por su bienestar y a pesar de que estaba agradecida por su apoyo tampoco quería causarles esa angustia.

- Perdónenme si los hice preocupar. - Se disculpó Shiori. - Pero si no los hubiera usado no podría haber roto el campo eléctrico del contrato.

En esa parte nadie la refutó, pero aun así tendrían que evitar que la albina se sobreexponga de ese modo, no podrían tolerar que ella saliera herida por continúa anteponiendo a los demás que a ella misma y a pesar de que esa era su noble naturaleza, ellos, se comprometieron personalmente a también mejorar en sus habilidades como magos si quieren también protegerla al igual que ella hace con ellos.

- Pero... ¿Realmente vas a estar bien? – Preguntó Grim acomodándose en el hombro de la albina sobando su cara contra la de la sacerdotisa.

Shiori, sintiendo como su cuerpo ahora se sentía mejor, ella con su clásica sonrisa y acariciando su peluda cabeza le respondió.

- Me siento mucho mejor, ya no hay nada de qué preocuparse.

Muchos todavía la miraron expectantes esperando a que esas palabras no sea alguna clase de mentira de la chica, pero al ver que no mentía entonces decidieron creer en ella.

- Cambiando de tema. Esos contratos, ni siquiera pudimos tocarlos, y mucho menos destruirlos... - Comentó Deuce ahora resaltando el resultado de este encuentro.

- Supongo que esto es todo lo que podemos hacer por hoy. – Comentó Jack.

- Perdimos todo un día. – Gruñó Grim.

- ¿Hay realmente una manera de destruirlos? – Preguntó Ace desarreglando su cabello terracota por estrés.

- Hmmmm... - Shiori trató de pensar en algo, pero de algún modo nada se le venía a la cabeza y eso la preocupó mucho ya solo le queda un día para vencer el contrato de Azul y se estaba quedando sin opciones.

Esta vez llegó a un callejón sin salida.

Entonces nuevamente ocurrió ese fuerte palpitar en su pecho haciendo que ella abriera los ojos y llevara sus manos a la altura de pecho, esto solo significaba una cosa. Nuevamente tenía un mal presentimiento.

- "¿Por qué me siento incomoda?" – Pensó la sacerdotisa un poco alarmada pero preocupada.

Goteo...

Goteo...

Goteo...

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Las horas pasaron rápidamente, cuando por fin las clases terminaron, mayoría de los estudiantes empezaron a regresar a sus dormitorios y el cielo se estaba tornando de un color entre naranja y morado. Dentro de todo ese tumulto, Shiori, empezó a caminar por todo el familiar camino frondoso estando un poco absorta entre sus pensamientos para si quiera notar por donde iba. Ella les dijo a los chicos que ella iría a limpiar su saco para quitar las machas carmesíes que se estaba secando aparte de querer caminar un poco para ir a tomar aire y a refrescar su mente, muchos insistieron en acompañarla, pero ella de algún modo los convenció de estar sola esta vez.

Había tantas cosas que por su mente pasaban, pero ahora más que soluciones tan solo aparecían más problemas sin resolver. Entonces alzó su mirada hacia una familiar rejilla, se trataba de la reja del renovado dormitorio abandonado.

- Regresé al dormitorio abandonado por costumbre. – Suspiró Shiori mirando su segundo hogar.

Ella había regresado a su refugió por costumbre y eso le resultó irónico ya que ahora nuevamente los pensamientos sobre lo que va a pasar mañana si no hacía algo rápido volvieron a su mente. Podría perder el lugar que con tanto cariño había reconstruido, seria una sirviente y sabrá los kamis cuanto tiempo eso durará para que ella pueda regresar a su casa, le habrá fallado a sus nuevos amigos y habrá perdido finalmente.

- ¿Qué voy a hacer? – Suspiró Shiori sacando la bolsita Omamori de su bolsillo para quedársela viendo por un buen rato mientras recostaba sobre la reja. – Akko, dime ¿Qué puedo hacer para ganarle?

Ella sabia que era muy poco probable que Akko le respondiera. Aun recordaba con tristeza el motivo por el que ya no podían verse y era entendible teniendo en cuenta que Akko, al ser una criatura Yokai totalmente redimida, ahora tenía sus obligaciones en el mundo espiritual y ya no tenía motivos para estar en el mundo terrenal. Realmente fue una minúscula felicidad fugaz cuando se reencontraron en el mundo espiritual cuando paso lo del incidente del viaje escolar, como ansiaba por aclarar ese asunto pendiente, pero incluso con todo lo que pasó aun tenía miedo de recordar ese momento. Ahora que lo recordaba también recordó lo demás que dijo ante de que empujara su alma de regresó por el portal y darle el Omamori.

- Escúchame mi pequeña Kappa, nunca lo olvides que por más que la marea se vea tormentosa; Se que serás capaz de encontrar una salida ante todas esas peripecias de tu vida si tienes la fuerza física y espiritual necesaria. - Dijo Akko entregando el Omamori a sus pequeñas manos. – Se que ahora será casi imposible verte otra vez, pero si tu... - Pero luego se detuvo para pensarlo mejor y después movió su cabeza de un lado a otro a modo de negación. - No me mal entiendas esto, pero si sientes que ya no puedes más, si la situación se pone más peligrosa o si ya estás en el trayecto final no dudes en decir mi verdadero nombre y en donde sea que tu estés yo vendré por ti ¿De acuerdo? Recuerda que solo tienes una oportunidad, así que úsalo bien.

Puede que esa no sea la respuesta que buscaba, pero el hecho de recordar que no estaba sola del todo la reconfortaba un poco, luego levantando su mirada hacia el frente se dio una leve abofeteada a sus dos mejillas para luego sentenciar:

- Esta bien Shiori, deja de lloriquear y a trabajar.

Y así viendo como el cielo se tornó azul dando paso a la hora nocturna mostrando a las primeras estrellas en el firmamento seguido de unas luces verdes neón que empezaron a flotar en el entorno como si fueran luciérnaga.

- Whoa... son hermosas. – Dijo Shiori mirando hipnóticamente las luces.

Entonces unos pasos suenan al costado de Shiori seguido de la aparición repentina de un aura majestuosa que ella ya había sentido antes.

- Esta presencia, podría ser... - Ella giró su mirada rápidamente para toparse con el mismo chico con cuernos que había estado rondado por las noches en su dormitorio.

- ... ¿Eh? Tú no eres... - Dijo el joven azabache.

- ¡Oh, Tsunotaro! – Respondió sin pensar Shiori acordándose del apodo que Grim le había recomendado usar para identificarlo ya que nunca supo su nombre.

- ¿Tsunotaro? Por Tsunotaro... ¿Te refieres a mí? – Preguntó él mirando con los ojos totalmente sorprendido, pero sin perder su compostura elegante.

- Je je~ bueno como nunca supe tu nombre y además de que me dijiste que te llamara como quieras, Grim me ayudó a bautizarte con este apodo – Sonrió Shiori.

Tsunotaro se quedó quieto unos instantes mirando fijamente a la sacerdotisa para luego soltar una suave risa que al parecer no pudo contenerla.

- Pfft... ¡Jajaja! ¡No puedo creer que ahora yo sea Tsunotaro! Parece que no conoces el miedo. – Sonrió mostrando los colmillos de sus blancos diente. – Está bien, como fui yo quien te dio permiso de cualquier manera. Solamente a ti te daré el permiso para que me llames por ese nombre tan extraño.

Shiori, mientas asentía su cabeza, no pudo evitar soltar otra sonrisa suave debido a que recordó que al igual que Tsunotaro, Akko, también le permitió a ella que podría abreviar su nombre o colocarte un apodo fácil de recordar ya que según sus palabras era un privilegio que se había ganado. Eso significa que había confianza entre ambos.

- ... a propósito, siento como si este dormitorio hubiera sido bastante ruidoso últimamente. – Dijo Tsunotaro mirando al dormitorio. - ¿Tienes nuevos compañeros de dormitorio ahora?

- Bueno, veras... - Shiori conversó un poco sobre lo que pasó con el tema de Azul y su contrato.

- ¿Qué? ¿Un trato con Ashengrotto? Ya veo. Así que esa es tu situación... – La albina solo asintió la cabeza ante las palabras de Tsunotaro mientras fruncia levemente su ceño. – Mañana, después del atardecer, este lugar se convertirá en su propiedad y se volverá en un recinto animado para otros escandalosos estudiantes.

- Ese es el resumen. – Respondió Shiori soltando un suspiro.

- ...Hmph, por cómo se expresa tu rostro me dice que te opones a eso.

Shiori regresando a mirar el dormitorio, nuevamente se quedó pensando en las sabias enseñanzas de Buda que su maestro le enseño. En una de ellas decían que todo los bienes materiales con el tiempo pasan a manos de otros y a si repetidamente hasta que pierda valor al igual que desligarte de todo lo que te conecta a este mundo si quieres lograr la iluminación, y todo eso en solo una pequeñísima parte tenían razón, pero a pesar de que ese dormitorio no era su verdadera casa, era su segundo hogar y no la quiere perder ya que allí guardaba muchos recuerdos con los fantasmas, Grim y sus amigos pero mucho más importante tampoco quiere perder a sus amigos que hizo aquí.

Tantas y tantas cosas pasaban por la mente de Shiori que inconscientemente llevó su mano con el Omamori al pecho y lo apretó.

Tsunotaro pareció sentir un tanto los sentimientos de la joven como el de la diminuta energía que tenía encerrada en su pequeña mano en su pecho. Luego de unos momentos de silencio en los que aprovechó para pensar y ver el lugar, finalmente le dijo.

- ¿Sabía que las paredes de este dormitorio tienen unas maravillosas gárgolas talladas?

- ¿Gárgolas? – Shiori dirigió su mirada hacia donde se encontraba las estatuas sobre las esquinas del techo de su dormitorio y el mural que lo rodeaba. Estaba un poco sorprendía por el repentino cambio de conversación, pero decidió seguirle la corriente. – ¿Te referirse a los canalones de agua?

- Oh ¿Así que ya sabes su función? – Sonrió nuevamente Tsunotaro.

- Bueno de donde yo vengo nuestro templo también las tenían, pero no eran exactamente las figuras de monstruos como los del dormitorio sino tenían la forma de dragones, figuras humanas y algunas deidades espectrales. – Respondió.

- Hmmm, eso suena bastante interesante. – Respondió el azabache tratando de imaginarlos.

Shiori al notar fácilmente esa expresión entonces decidió sacar su cuaderno de dibujo que tenía guardado en su cinturón.

Buscando entre las páginas de su libro encontró los dibujos del templo Nakamura y se las enseño a Tsunotaro, quien al principio se mostró aún más sorprendido por las acciones de la joven. Pero al ver las imágenes de alguna manera se quedó totalmente maravillado en silencio por el gran nivel de detalle que tenían trazos del lugar y las diferentes diversidades de estructuras nunca antes vistas de ese sitio al que la humana vivía.

- Me sorprende mucho el nivel de detalle que posees. – Dijo Tsunotaro viendo perdidamente el cuaderno.

- Gracias, sin embargo, opinó que las puedes apreciar mejor si las ves en directo aun si muchos las consideren grotescas. – Comentó deliberadamente ella haciendo que Tsunotaro estuviera totalmente de acuerdo con ella.

- Es verdad, las gárgolas pueden aparecer como un monstruo tallado con una apariencia siniestra a primera vista, pero... - El azabache cerró el libro para regresarlo a su dueña. – En realidad son un tipo de canalón hecho para que el agua de lluvia no dañe las paredes. Pueden parecer aterradores, pero son seres muy importantes que ayudan a la casa a mantenerse en pie. O eso es lo que creo.

Shiori escuchando para palabra del joven, mucho más alto que los hermanos Leech y hasta el mismo Jack, de alguna manera entendió el simbolismo de sus palabras al mismo tiempo que resonaron dentro de su cabeza.

- Entiendo, hay una brecha entre su utilidad y apariencia ¿No es así? – Preguntó Shiori.

- Hay momentos en que lo que ves es exactamente lo contrario de la realidad. – Dijo Tsunotaro para luego mirar a la joven con una sorpresa. – También me gustaría que este lugar no fuera ruidoso todas las noches, así que...

Shiori, mirando a la mirada verdosa del joven, escuchó atentamente sorprendida lo que él luego le dijo:

- ... Lucha con todas tus fuerzas y demuestra que puedes proteger tu dormitorio.

La sacerdotisa abrió tan grande los ojos ante las palabras de Tsunotaro que ayudaron a que ella nuevamente fortaleciera aún más sus esperanzas de ganar.

- ¡Así lo hare! ¡Muchas gracias joven Tsunotaro! – Gradeció sinceramente la albina.

- ¿Joven? Fuhahahaha. – Rió de nuevo Tsunotaro. – Créeme que de joven no tengo de nada.

- ¿Ah no? – Shiori inclinó su cabeza. – Entonces ¿Quieres que le diga señor?

- No importa, eres libre de elegir. - Luego Tsunotaro de manera inesperada tomó delicadamente la mano de la joven albina en la que sostenía el Omamori y le dio un corto beso en su dorso para que luego con una sonrisa le dijera. – Espero tener otra oportunidad para continuar está conversación. Buenas noches señorita Shiori.

Y después de esa frase él simplemente desapareció, junto con las brillantes luces verde neón que había en el lugar dejando nuevamente sola a una sacerdotisa que se había quedado casi estática.

- Expectativa y realidad son opuesto. – Dijo Shiori mirando el lugar en donde besó para que con la otra la llevara a la altura de sus sonrojadas mejillas que hasta parecían remolacha y con el corazón latiendo a mil por segundo. En efecto nuevamente la ansiedad regresó. – Rayos Tsunotaro, realmente eres misterioso.

A pesar de que Shiori aún mantenía su mente en lo que pasó no se percató de la leve palpitación que resonó en su Omamori.

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- Hoy voy a hacer que limpies la habitación de Leona. – Dijo Ruggie mirando a Shiori y Grim en medio de la ropa nuevamente tirada por la habitación.

Cuando la sacerdotisa regresó al dormitorio de Savanaclaw después de recoger su uniforme nuevamente limpio nunca imaginó que ni bien al regresar tendría que nuevamente arreglar la habitación que había ordenado tan solo el día de ayer.

- "A eso si lo llamo destruido en segundo." – Pensó Shiori viendo mucha de las cosas tiradas por el escritorio, pero al menos el piso todavía seguía impecable como un espejo.

- Tienes que aceptar los términos de nuestro contrato. – Comentó Leona echado en su cama con su clásica sonrisa burlona, la mirada de sorpresa de la albina realmente adorable, pero era también era para reírse ya que sus ojos parecían como si fuera las de un pez fuera del agua.

- Estoy trabajando hasta la muerte para Azul y luego para Leona también... ¡Ya estoy muerto de cansancio? Booohooo – Dijo Grim chillando como Magdalena en el cabello de la albina.

Pero Ruggie omitiendo todo el drama del felino solo continuó hablando con la joven.

- Primero, vas a poner toda la ropa esparcida en la cesta de la ropa y luego organizar las cosas en su escritorio. – Luego el joven con orejas de hiena le señalo cada cajón que tenía el escritorio. – Yo supongo que ya lo sabes, pero lo vuelvo a recalcar por si acaso los accesorios van en este cajón, los libros encima de ese compartimiento. Después de guardar todo, quitaran el polvo con el paño.

Shiori asintió con la cabeza mientras que Grim solo siguió quejándose una vez que detuvo su drama.

- ¿No se supone que eres el adulto aquí? Al menos conversa lo que se limpió. – Dijo Grim.

Al instante la mirada de Leona se afiló el doble como si fueran dagas y con un tono desafiante de respondió al gato.

- ¿Eh? ¿Has dicho algo?

- Eeeep... No dije nada. – Chilló Grim.

Al pobre como si se le hubiera caído lejía encima perdió el color de su pelaje y voló rápidamente al escritorio mientras que Shiori empezó a recoger la ropa para ganar tiempo.

- Muy bien, empezaré con esta mesa... ¡¿Oh?! – Al instante los ojos de Grim se expandieron al percatarse de todas las alhajas de veía desparramados sobre la superficie de madera desde brazaletes hasta collares. – Hay un montón de accesorios de aspecto caro sólo tirados aquí. ¡Y su billetera también! – Luego con una sonrisa maliciosa mueve su cola cuidadosamente hacia la billetera mientras aparentaba recoger las joyas inocentemente. – Si tiene tanto, probablemente no se daría cuenta de que le faltará uno o dos billetes, ¿Verdad? Es su culpa por ser demasiado descuidado. Ehehe...

Pero antes de que siquiera él pudiera tocar la billetera, Ruggie, la tomó rápidamente y la alejó de su cola.

- Basta. Si él se entera de que te lo robas... - Intento advertir él, pero luego se percató de una realidad indudable. - No, en realidad no se dará cuenta de inmediato si algo falta. – Comentó aburridamente Ruggie conociendo la naturaleza de Leona. Y hablando del diablo, Ruggie, luego se dirigió a él para entregarle su pertenencia. – Leona, siempre te digo que dejes de tirar tus objetos de valor al descubierto. ¡Será un problema si te lo roban!

- Cállate. ¿eres mi madre o algo así? – Gruñó Leona colocando su billetera al otro extremo de su otro escritorio. – No es tan importante si lo roban. No importa lo que hagan con ella, si alguien tiene las agallas para robarme pues entonces que se atreva.

- Por eso te estoy advirtiendo que es un gran problema. – Ruggie luego suspiro. – Supongo que las persona que tratan a un billete Madol como si nada entonces no harán un drama cuando lo pierdan. eh.

Al instante es frase hace que algo dentro de la mente de Shiori reaccionara al instante. Ahora que ella lo pensaba bien si realmente los contratos de Azul eran intocable entonces solo le bastaba con dejarlos a aire libre ya que no había riesgo de ser robarlos ¿verdad? Pero entonces ¿Por qué necesitaba la caja fuerte de su pared junto con un candado? Además, si juntaba eso con el exagerado grito de Azul lanzó cuando Floyd envió al caldero a su bóveda ¿Qué importaba si eso se rompía? de todas formas nadie podría llevárselo como tanto lo afirmaba a menos que...

"Hay momentos en que lo que ves es exactamente lo contrario de la realidad"

Al instante los iris de Shiori se encogieron mientras una gran serie de ideas apareció en su mente.

- Caray... - Se quejo Ruggie. - Esta es exactamente la razón por la que los niños ricos son tan...

- Pfft ahahaha~... - Pero al instante la charla de Ruggie fue interrumpida por una baja risa suave femenina.

- "Técnicamente no digo que su risa no es linda, pero como que algo no me cuadra" -Pensó Ruggie escuchando con los ojos abierto.

Todos los presentes al escuchar el ruido detuvieron todo lo que estaban haciendo para mirar hacia un mismo punto, y esa era hacia donde estaba Shiori sentada recogiendo supuestamente la ropa, pero en realidad ahora sostenía su propio estomago mientras trata de contener la pequeña risa. Muchos solo inclinaron la cabeza en señal de confundió ante la inesperada risa, pero luego sus caras se descolocaron rápidamente porque ella luego empezó a alzar su mirada hacia el techo para solo soltar una fuerte carcajada como si de pronto hubiera escuchado algo muy gracioso.

- ¡Waah! ¿Qué pasó? ¿Enloqueció? – Dijo asustado Grim volando a su costado viendo que era lo que pasa. – ¡Ahhh demonios, su cerebro ya reventó por todos esos rayos! ¡Se le volaron los tornillos! – Luego tomó la manga de su camisa ya empezó a sacudir. - ¡Shiori contrólate!

Después de controlar su risa y el leve sonrojo de sus calientes mejillas, Shiori, se tranquilizó finalmente.

- Es verdad... - Murmuró débilmente ella son el flequillo de su frente cubriendo sus ojos. – la realidad es mucho mayor de las cosas que se ven a simple vista, eso es un hecho. – Entonces colocó una mano a la altura de sus ojos para seguir sonriendo. - ¡Todo este tiempo si era posible! Nada mal joven Azul. – Luego siguió soltando leves risas.

- ¡Shiori! ¡Mantente cuerda! – Chilló Grim todavía jaloneando la manga.

Pero al instante todo nuevamente se calmó para Shiori, ahora si deteniendo cualquier rastro de su risa, acarició la cabeza de Grim con suavidad mientras relajaba la mano que tapaba sus ojos.

- Estoy bien, Grim. No te preocupes – Dijó tranquilamente Shiori. – En aquel momento pensé que tal vez finalmente ya no nos quedaba más opciones y que realmente ya no tendríamos escapatoria, pero ahora puedo ver el camino claramente...

Entonces un leve golpecito sobre la cabeza de Shiori provoca que ella levantara la vista escarlata hasta la dirección de donde provino solo para ver a Leona agachado a su altura manteniendo su ceño fruncido junto con una ceja levantada.

- Oye, no vayas riendo así de repente. – Dijo el ojiverde con las orejas casi apegadas a su cabeza.

- Lo siento, Leona. Pero realmente no lo pude contenerme... - Respondió Shiori ahora volviendo a su clásica mirada llega de confianza y seguridad. – Porqué por fin lo descubrí... ya se cómo vencer a Azul...

- ¿Eh? – Dijeron todos los presentes.

- Los contratos que él pone en la bóveda no son invencibles. Estaría en un serio problema si todos son robados.

Grim abrió los ojos de par en par, Ruggie solo arqueo la ceja mientras dibujaba una sonrisa curiosa en su rostro y Leona... pues él al igual que ella también empezó a reír ante el descubrimiento.

- ¡Ja! ¡Jajajaja! ¡Ya lo entendiendo! Estas empezando a decir cosas interesantes gatita, eh. – Luego Leona le tendió la mano para ayudarla a levantarla del suelo.

- ¿Qué? ¿Qué quieres decir con "interesante"? – Preguntó Grim todavía sin comprender nada.

- Lo que ella trata de decir... - Comenzó a explicar Leona.

...

Cuando los minutos pasaron, Leona, finalmente finalizó su charla.

- ¡Ya lo veo! – Exclamó de felicidad Grim. – Ahora que hemos descubierto su debilidad, apresurémonos e infiltrémonos a Octavinelle...

- No quiero arruinar la fiesta, pero tienes otro problema. – Dijo Ruggie alzando la mano.

- ¿Qué?

- Si lo que dijo Shiori es cierto, entonces los hermanos Leech definitivamente estarán listos para contraatacar y para ser honestos, creo que son mucho más difíciles que una caja fuerte.

- Maldición~ ¡Estábamos tan cerca! - Chilló de motivado Grim mirando al techo en búsqueda de respuestas. – ¡¿Por qué?!

Uno pensaría que todo aquí terminó y que ya no habría escapatoria, pero Shiori no por algo mata su cerebro ideando planes de contingencia por las puras. Ella tenía un único plan secundario en caso de que el primer escenario se llevaba a cabo, todo ahora solo era cuestión de suerte y de qué lado caerá la siguiente pieza del tablero de su destino.

- ¿Y qué pasaría si pudiéramos hace algo con los hermanos Leech...? – Dijo Shiori mirando tanto a Leona como a Ruggie.

Leona, al ver su mirada sabia, que había algo tramando en medio de esas palabras.

- Tendrás que esforzarte mucho si quieres mi ayuda pequeña Shiori... - Comentó Ruggie sonriendo a la albina. – Ya sabes que si uno quieres un servicio tienes que pagar por él.

- ¿Y que te parece si te doy una caja llena de donas a cambio? – ofreció Shiori llamando la atención del joven.

- ¿De qué tamaño estamos hablando?

Shiori solo necesito dibujar con sus manos el tamaño de la caja para que Ruggie abriera los ojos de par en par.

Luego ella pasó su mirada brillante hacia la de Leona.

- Oye ¿Qué estás pensando ahora? Creo que tengo la idea general, pero... No voy a ayudar en absoluto. Involúcrame en cosas problemáticas no es lo mío. – Sentenció Leona firmemente. – Más si es en contra de ese pulpo.

- I-imposible. Todo lo que puedes hacer es rendirte. – Comentó Ruggie aunque por dentro quería aceptar a gritos.

- Hmph. Malvados sin corazón – Refunfuño Grim echando humo por las orejas.

Muy bien, el tiro parecía hacer salido por la culata para Shiori pero ella viendo que Leona era un tipo muy duro de roer entonces debía de buscar alguna alternativa que se adaptara más a él.

- ¿Realmente no podemos llegar a un acuerdo pacifista verdad? – Preguntó serenamente Shiori mirando hacia la luna alzándose en lo más alto del balcón.

- No hay nada que puedas hacer... a menos que me demuestres que tan villana puedes ser para conseguir lo que quieres. – Dijo deliberadamente Leona sin imaginar las consecuencias de dichas palabras.

- ¿Villana? – Pensó Shiori imaginando ahora una idea que podría funcionar sin tener que acudir a la violencia. – ¿Si te lo llego a demostrarlo entonces me ayudarías?

- Sí, sí, aunque sé que no lo harás porque... - Leona iba a dar sus motivos por el cual creía que Shiori no podría llegar a ser tan malvada, pero casi al instante fue interrumpido por ella misma.

- Grim prepárate, en la maleta está el parlante de Ace y el USB de Deuce, tráelos por favor. – Pidió Shiori al felino quien al inicio no procesó todo lo que la albina le había dicho, pero luego de sumar uno más uno en su cerebro entonces luego palideció.

- Noooo... ¿Lo harás de nuevo? – Dijo Grim ahora trayendo las cosas que la albina pidió.

- "¿De que hablan?" – Pensaron tanto Leona como Ruggie ahora con los ojos hechos uno puntos.

En unos pocos segundos, Shiori ya sostenía un micrófono es su mano derecha junto a Grim, quien traía una orejera acolchonadas tapando sus oídos flameantes y con otro mini micrófono miraron al frente a los dos jóvenes con el parlante portátil que la sacerdotisa le pidió traer- Era una suerte que todavía lo tenía con ella ya que se lo pidió prestado para entretenerse mientras hacia la limpieza de su casa, no tuvo la oportunidad de devolverlo a su dueño pero tampoco era favorable dejarlo en casa teniendo en cuenta de que los hermanos Leech estaban merodeando por allí y el USB de Deuce... bueno esa era otra historia.

- Caballeros realmente no quiero llegar a este extremo así que por favor les pido su colaboración para que los deje en paz y también a su dormitorio. – Shiori dio su última advertencia.

Por cómo se veían las cosas, la situación había generado un nuevo giro drástico, tanto así que Leona como Ruggie se les había crispado sus espaldas ante un gran presentimiento. Ya saben lo que dice el dicho "Si los tiempos desesperados necesitan medidas desesperadas, entonces soy libre para actuar tan desesperadamente como quiera".

Entonces Ruggie viendo que esta era su ultima oportunidad de reconsiderar la oferta entonces, como si se hubiera teletransportado de un fotograma a otro ahora estaba parado de lado de Shiori mostrando una sonrisa divertida a toda esta nueva situación.

- ¡¿Ruggie?! – Exclamó Leona sorprendido por el cambio de bando.

- Lo siento Leona, pero si Shiori dice que me dará donas solo puedo decir... ¡Hail hydra! ¡Shishishishi! - Solo respondió Ruggie soltando su sonrisa ladina.

- ¡No digas tonterías! – Solo Leona pudo decir.

- Por favor Leona ¿Sí? – Shiori suplicó con su mirada brillante a Leona.

El hombre de tez morena por poco casi cae en las redes engatusadoras de la sacerdotisa, pero su voluntad fue tan fuerte que se mantuvo en su asiento, a pesar de que él estaba curioso de saber o imaginar que tan lejos podía llegar Shiori para hacer que él cambiara de opinión no lo dejaría tan fácil además de que tampoco cedería rápido. ¿Qué podía salir mal?

Esa era la pregunta del diablo.

Entonces ella soltando un respiro entonces solo extendió su mano a la dirección de Grim para qué este le entregara el USB a su vez que este se acercó a Ruggie para que le entregara uno tapones para oídos.

- Por tu bien te recomiendo que los uses. – Advirtió Grim uniéndose al lado de Shiori.

- ¿Eh? ¿Pero por qué? – Ruggie solo los tomó con una ceja alzada.

- Cuenta la leyenda, que mucho antes de que sucediera todo este embrollo de Azul, en el dormitorio abandonado Ace, Deuce, Shiori y yo estábamos jugando un juego llamado verdad o reto.

Empezó a narrar Grim viendo como Shiori alzó al máximo el volumen del parlante y encendía su micrófono.

– Cuando fue el turno de Ace, él creyó que sería gracioso escuchar a Shiori cantar algo que estaba fuera de su zona de confort.

La música de varias guitarras pesada junto con el ritmo pesado de la batería resonó en todo el dormitorio provocando que tanto las orejas de Ruggie como Leona empezaran a crispar por las vibraciones del familiar género musical.

- ¡¿Curse Metal?! – Dijó Ruggie colocándose un tapón de oído mientras que con el otro seguía escuchando la narración de Grim cuya mirada parecía como si fuera uno de esos profetas que avisan del fin del mundo.

- Pero solo descubrimos que Shiori no mentía en lo absoluto cuando ella nos dijo que se tomo muy enserio sus clases de canto cuando le recomendaron practicar todos los géneros musicales. Y este es el resultado. – Finalizó Grim carraspeando la voz. – ¡Allí te voy san pedro!

Entonces Shiori estando sincronizada con el ritmo de la música solo separó sus labios rosados para dejar salir un largo, ruidoso, estridente y pesado grito infernal digno de un cantante de Death Metal.

MIENTRAS MIRO FIJAMENTE A LOS OJOS DE LOS QUE VIENEN / AS I STARE INTO THE EYE OF THE COMING

APOCALIPSIS, LOS VEO ALCANZANDO MI ALMA / APOCALYPSE I SEE THEM REACHING FOR MY SOUL

NO PUEDO ESTALLAR, DEBO CONTROLAR / I CANNOT ERUPT, I MUST CONTROL

NO PUEDO ESTALLAR, DEBO EXPLOTAR / I CANNOT ERUPT, I MUST EXPLODE

ES GRACIOSO COMO MI MENTE INTENTA HUNDIRME / FUNNY HOW THE MIND TRIES TO SINK ME DEEPER

COMO EL MAL TRATA DE VOLTEARME / AS THE EVIL TRIES TO TURM ME AROUND

NO VACILARÉ, LE GRITARÉ AL DEMONIO / I WILL NO FALTER, SHOUT AT THE DEVIL

MIENTRAS LO ENTIRERRO A SEIS METROS BAJO TIERRA / AS I BURY THEM SIX FOOT UNDERGROUND

LAS HORAS ATRAPADAS EN UNA VENTANA / THE HOURS TRAPPED IN WINDOWPANE

COMO ATRAPADO POR CADENAS / AS IT ALL LOCKS ME IN CHAINS

UN VIAJE SIN RUMBO Y... / THE HEARTLESS RIDE AND...

UN VIAJE PENSAMIENTOS DE ESTE MUNDO EN RUINAS / HAPPY OF THIS CRUMBLING WORD

Tanto los ojos de Ruggie como los de Leona parecían salirse de las cuencas, sus mentones casi caían al suelo y sus orejas parecían como si se estuvieran quemando, En especial Leona, pues nunca imaginaron que de la voz suave y tierna como la de Shiori pudiera salir esa clase de grito salido del mismo noveno circulo del averno.

¡NO PUEDES MATARME! / ¡YOU CANNOT KILL ME!

¡SOY UNA OMEGA! / ¡I AM OMEGA!

¡NO PUEDES MATARME! / ¡YOU CANNOT KILL ME!

¡SOY SUBHUMANA! / ¡I AM SUBHUMAN!

¡NO PUEDES MATARME! (¡No puedo estallar!) / ¡YOU CANNOT KILL ME! (¡I cannot erupt!)

¡SOY UNA OMEGA! (¡Debo controlar!) / ¡I AM OMEGA! (¡I must control!)

¡NO PUEDES MATARME! (¡No puedo estallar!) / ¡YOU CANNOT KILL ME! (¡I cannot erupt!)

Realmente Grim luchaba mucho con su aguda voz chillona en los coros, pero solo eso solo fue cereza en el pastel para hacer que las orejas de Leona siguieran erizadas por el ruido.

Las aves que ya empezaron a dormir por la zona se despertaron de repente y salieron despavoridas a pesar de que era de noche. La mayoría de estudiantes de Savanaclaw que ya estaban apunto de cerrar los ojos al escuchar el demoniaco ruido proveniente de la recamara de su líder creyeron que realmente había un demonio en la zona por lo que no dudaron en nuevamente en creer nuevamente en sus dioses y se pusieron a rezar para que parará el ruido.

Esta seria una larga noche para convencer a Leona de prestarle su fuerza para esta misión posible. Pero como Shiori tiene una buena resistencia puede durar un buen par de horas cantando de ser necesario.

Y Así finalizando un gran festival de gritos en la madrugada el segundo día del contrato finalizó.

Continuara...

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Próximo capítulo: "Robar a un estafador"