Shot basado en el final del capítulo "el inicio de la destrucción", traigo un perro coraje atorado desde que culparon a Hiccstrid por que perdieron la Orilla, finalmente, no era la primera vez que se quedaban solos y no hizo diferencia cuando llegaron y sobre todo HICCSTRID NECESITABA UN MOMENTO A SOLAS ¡
Perdón me exalte... continuemos hermosas y equilibradas personitas.
POV HIPO
Expulsados, como simples niñatos nos sacaron de nuestro propio hogar, ¿Cómo pasó tan rápido?, sabía que estos nuevos cazadores eran peores que Viggo, pero simplemente no tengo palabras, obligan a dragones a atacarnos.
Volamos al lugar más cercano y seguro por el momento, con Mala en la isla de los defensores del ala, todo nuestro camino fue en silencio, derrotados y agotados no teníamos muchas ganas de hablar.
-Bienvenidos a su nueva casa Hipo Haddock, todos pueden quedarse todo el tiempo que necesiten- nos dijo Mala después de que le contáramos lo que había pasado
-Gracias Mala- le agradecí ya agotado, había sido una noche dura -escuchen chicos...
-Ya sabemos- me interrumpió Tacio mientras acariciaba a Gallina -lamentas permitir que tu relación personal fracture el precioso vinculo que tienen los jinetes de dragones...-
-Y si vamos a competir con este nuevo y mejorado enemigo, tenemos que concentrarnos como si fuéramos uno- completó su idea Tilda
-Tienen razón...- admití viendo como Astrid cruzaba los brazos y fruncía el ceño
-Tu cabaña ¿Por qué la explotaste?- dijo al final mi ojiazul
-Había cosas ahí que era muy importantes cosas que no quería que los voladores tuvieran- le explicaba, las piezas y el prototipo del Ojo del Dragón dos estaban ahí y si ellos se daban cuenta podría ser contra producente
-¿Te refieres a esto?- me preguntó Patapez mientras de un costal tiraba todas las piezas
-¿Qué?... como es que... es que... ¿Cuándo?- le decía nervioso rascándome la nuca
-Cuando comenzó el ataque, yo arriesgué todo lo que tenía para recuperar tu pequeño secreto- presumió Patán golpeando mi espalda
-¿No eras tú Patán el que estaba tratando de que no fuéramos por eso?- le reprochó Patapez... lógico, tanto heroísmo de Patán hacia mí siempre resulta sospechoso
-Noooo...- negó -Cállate Patapez- se quejó
-Yyyyy...- me dijo emocionado señalando el dibujo de mi prototipo -¿cuándo planeabas contarnos que estabas construyendo otro ojo del dragón Hipo?-
-Emmm- pude apenas murmurar cuando me encontré con la mirada asesina de mi prometida, no me quedó de otra más que sonreírle, sonrisa fácilmente traducida a "estoy muy jodido".
-Vengan... les mostraremos sus cabañas... - nos dijo Mala mientras nos guiaba a una de las cabañas –esta está libre, tiene cuatro habitaciones, las suficientes para que todos reposen tranquilos-
-PIDO CUARTO SOLO ¡- gritó Patán entrando corriendo
-Son lugares pequeños, no creo que los dragones quepan, pero dormirán seguros y a gusto en las afueras, es una noche cálida, sé que estarán bien- nos dijo Throk, todos asentimos, excepto mi medio primo quien ya había abandonado a Colmillo para ganar una habitación solo
-¿Compañeros?- me preguntó Patapez, la vista mal humorada al suelo de mi ojiazul me dejó en claro el mensaje, al parecer hoy mi compañero de habitación sería otra clase de vikingo rubio
-Por supuesto- le dije tranquilo
-Bueno, la Gallina está cansada- dijo Brutacio entrando con su hermana –Pido la cama-
-Ah no hermano... esta vez me toca... - se quejó entrando Tilda
-Bueno... descansen, mañana verán las cosas con mayor claridad- nos sugirió Mala mientras se retiraba con Throk, pude sentir a Astrid tratando de entrar a la cabaña pero detuve su brazo.
-Espera... tenemos que hablar- le dije tranquilo y esperamos a que Mala y Throk se hayan alejado lo suficiente –sé que estas molesta por que no te dije que trabajaba en el Ojo...-
-Hipo no estoy molesta por eso- me confesó soltándose de mi agarre y sentándose en la entrada –ni siquiera estoy enojada contigo... estoy molesta con esta situación-
-Lo sé... obligar a los dragones y quitarnos la orilla es demasiado- Astrid ¿se río frustrada? ¿Por qué?
-No hablo de eso...- se quejó –Hipo no tenías por qué disculparte, ni ellos tenían el derecho de culparnos por perder la orilla... los hemos dejado a cargo de la Orilla cientos de veces, no estuvimos a la altura de la situación, hayamos llegado antes o después igual la hubiéramos perdido-
-Pero pudimos hacer la diferencia- le reclamé –no podemos ser así de egoístas somos un equipo y ya habíamos hablado respecto a permitir que nuestra relación se interponga con los jinetes... fuimos descuidados pequeña... pero no va a suceder-
-Bien- me dijo en un tono decepcionado poniéndose de pie –discúlpame por ser egoísta y creerme con el derecho de estar con mi prometido... te prometo que no volverá a pasar-
-Astrid- le dije pero simplemente me ignoró y entró a la cabaña, respiré pesado, creo que necesito algo de aire –vamos compañero-
POV NARRADOR
-Debe ser una mala noche para ti Hipo Haddock- le dijo Mala mientras Hipo pensaba en todo y en nada al mismo tiempo sobre la estatua del Gran Protector
-¿Tú crees?- le preguntó sarcástico bajando con Chimuelo y recargándose para hablar más de cerca con la reina
-Puedo ver en tu mirada que algo más allá de los acontecimientos actuales te molesta- Hipo dejó escapar un suspiro agotado
-Estoy abrumado Mala...- confesó el chico –perder la Orilla es casi la punta del iceberg... mi equipo está quebrado, perdí su confianza y permití justo lo que no quería, que mi relación afectara al estabilidad del equipo- Mala dejó escapar una risa divertida
-Hipo Haddock, si tu equipo estuviera realmente quebrado, habrían decidido retirarse del juego, pero si en este momento vas y les dices que es hora de luchar, todos y cada uno de ellos se levantaría inmediatamente y lucharía a tu lado-
-¿Y si ya no confían en mí?-
-La confianza se pierde cuando un líder abandona sus principios y los del equipo, no porque tuvieron una derrota- Mala suspiró –escúchame, Astrid y tú, llevan un peso enorme sobre sus hombros, un peso que ninguno de ellos puede comprender-
-Entonces ¿Cómo puedo equilibrar mi relación con mi trabajo?- preguntó rendido el castaño
-Hipo... por lo que he visto, creo que ustedes lo mantienen bastante bien equilibrado, pero el fulgor de una derrota a veces nos hace ver problemas en donde nos los hay... descansa y verás que el día de mañana las cosas tendrán una nueva perspectiva- lo tranquilizó Mala, Hipo le regaló media sonrisa y se dispuso a irse -no se trata de elegir uno o el otro, ser trata de fluir como uno mismo-
-Gracias Mala, por todo- la aludida asintió y el castaño regresó a su hogar temporal.
Cuando aterrizó se despidió de su dragón quien se fue a acomodar a dormir con el resto de los dragones. Cuando entró a la calmada y bien decorada cabaña comenzó en silencio a recorrer las habitaciones de sus amigos.
En silencio abrió la de Patán, ahí estaba hablando dormido mientras tenía un pie fuera de la manta para regular su calor, Hipo puso los ojos en blanco cuando el nombre de Astrid fue mencionado, pero a estas alturas el castaño ya estaba acostumbrado, cerró la puerta y continuó a la habitación de enfrente.
Los gemelos, Hipo no pudo evitar dejar escapar una sonrisa divertida al ver a Gallina cómodamente dormida sobre la cama mientras los gemelos dormían en el suelo, una competencia de babas y ronquidos se llevaba a cabo, estos chicos, incluso para dormir eran divertidos y raros.
Entonces se encontró con las dos habitaciones paralelas, en una dormía la ojiazul y en la otra su apalabrado compañero de cuarto, Hipo veía como decidir en qué habitación dormir como un equivalente de elegir entre su relación o su equipo.
Hipo lo meditó un segundo, pero finalmente abrió la puerta derecha.
Ahí reposaba dormida una silueta enorme que apenas cabía en una de las camas, Patapez como siempre, dormido boca arriba con sus manos cruzadas dejando escapar pequeños silbidos a modo de ronquido. Hipo se acercó a su cama correspondiente y abrió la manta destendiendo su cama y golpeando su almohada, finalmente salió de ahí para dirigirse a la habitación que en realidad había elegido.
Esa pequeña trampa para que Patapez piense que Hipo durmió ahí le dio la respuesta que tanto estaba buscando Hipo, no tenía que renunciar a su equipo, pero tampoco tenía que afectar a su tan funcional relación con Astrid, todo lo que el necesitaba era ser más listo.
Cuando entró a su habitación, la ojiazul ya dormía profundamente, tan agotada como el resto, ni siquiera se dio cuenta cuando Hipo entró, el castaño se quitó su armadura y camisa, se deshizo de su prótesis y se acomodó a dormir abrazando por la espalda a la dormida rubia.
-Shhh... soy yo- le murmuraba tranquilamente cuando la sintió despertarse –duerme está todo bien- Astrid se giró para verlo sin separarse del abrazo y al fin abrió sus ojos
-Creí que dormirías con Patapez- le dijo aun con voz ronca, Hipo dejó escapar una sonrisa divertido
-Si bueno... tenía otra rubia en mente- la molestó golpeando suavemente la punta de su nariz con el dedo índice –discúlpame por hacerte sentir mal... no quería que mal interpretaras eso-
-Es que... solo creo que fue una serie de eventos desafortunados, pero por más que repaso en mi mente, no hemos hecho nada diferente a la forma en la que vivimos en los últimos meses, es decir nos fuimos una semana entera a "Berk" y ellos ni siquiera se inmutaron, solo porque esta vez nos derrotaron... no creo que debamos ser juzgados de esa forma-
-Quiero que entiendas una cosa, tú y yo, estamos viviendo a pasos agigantados, ninguno de ellos, exceptuando en cierta medida a Patapez han tenido algo cercano a una relación, pero señorita nosotros somos igual de novatos en esto, hemos sido más jinetes que pareja... solo necesitamos aprender a encontrar equilibrio- le explicaba tranquilo el ojiverde mientras acariciaba su mejilla –no te quiero lejos de mí ni sacrificar mi tiempo contigo porque eres y seguirás siendo la única razón por la que me mantengo cuerdo, y necesito cerca de mí a mi mujer... pero con este nuevo enemigo, voy a necesitar también a Astrid Hofferson mi compañera de batalla y la voz de mi conciencia-
-¿Se acabó la luna de miel eh?- le dijo con un puchero fingido
-Mmmmm eso podemos resolverlo fácil... cásate conmigo esta noche- le dijo apretando su abrazo –y hablamos amablemente con los cazadores, dudo que no nos den una tregua en honor a nuestro matrimonio- Astrid dejó escapar una sonrisa divertida
-Por supuesto, porque una cosa es matar dragones o capturarlos y perseguir personas para matarlas también, pero otra cosa muy diferente y fuera del límite moral es no respetar el tiempo matrimonial de dos recién casados-
-Exactamente- le respondió divertido el castaño mientras Astrid se acurrucaba en su pecho
-Vamos a recuperar la Orilla- dijo la ojiazul cerrando los ojos
-Lo sé- respondió el castaño acomodándose también para dormir –amor-
-¿mmm?-
-Gracias por estar conmigo- le murmuró cerrando al fin sus ojos
-¿Cómo tu prometida o tu compañera de guerra?- lo molestó
-Por ambas- respondió rindiéndose al sueño hasta que un agudo dolor en su brazo lo hizo sobarse y despertarse –ey-
-Eso fue por ocultarme que estabas construyendo un segundo ojo del dragón- lo regaño para acurrucarse de nuevo en su pecho
-Ejem- aclaró su garganta el castaño -¿Mi segunda parte?-
-Oh si- le dijo divertida levantando el rostro y acercándose a él, tomó su mejilla y lo guio a un muy bien recibido y apreciado beso, lleno de dulzura y amor que cuando finalizó el castaño no pudo evitar regresarle otro beso, un poco más corto pero con el mismo agradecimiento –y esto por todo lo demás-
-No sabes cuánto amo este juego- le dijo sarcástico
-¿Incluso el golpe?- le dijo volviendo a cerrar los ojos dispuesta a ahora si dormir.
-Resultar herido es parte de estar con Astrid Hofferson... pero fácilmente te resignas por la recompensa-
Hipo y Astrid se conocían desde hace tantos años, que pareciera ser que ya no se podían conocer más, pero como pareja apenas llevaban menos de un año conociéndose y equilibrando lo que eran con lo que son actualmente, una nueva batalla se avecinaba, nuevos enemigos les declaraban sus intenciones de destruirlos, ellos como ninguna otra pareja, tendrían que aprender a ser compañeros de vida y también de batalla.
Hipo tenía la mente y el corazón de un líder, Astrid tenía la pasión y el alma de una guerrera, y a partir de ese momento iban a necesitar como nunca ser uno.
