Capitulo 43


Es inútil definir con palabras la majestuosidad de lo que había de ocurrir esa noche. Aquel espectáculo visual que se había bañado de magia en donde la esencia de la mujer se había nutrido con la gloria del triunfo venidero.

Fue muy sencillo distinguirla entre la multitud de mujeres y hombres engalanados, apareció caminando con tal ímpetu sobre el pasillo que la llevaba hacia el escenario, tan imponente que era imposible no voltear a mirarla.

Esa tarde Tenten lucía especialmente encantadora, su arrebatadora belleza se había resaltado con una gran cantidad de joyas en su vestuario y peinado que enfocaban irremediablemente las miradas en ella, llamando la atención de todos al caminar debido al sutil sonido de las campanas que colgaban del ostentoso tocado fijo a su cabello que había sigo recogido en un elaborado peinado con trenzas enlazadas en lo alto de su cabeza, juntas en un moño embellecido por aquel adorno que parecía una corona. Por primera vez su rostro estaba libre de todo mechón o flequillo, no había ni un solo cabello fuera de lugar. Mostraba una imagen completamente acorde al personaje que estaba interpretando, una princesa.

El maquillaje tan sutil solo servía para dulcificar los rasgos de su rostro. Un pequeño símbolo pintado con tinta roja en forma de flor de loto adornaba su frente, sus ojos delineados con delicadeza y sus labios de color rojo intenso, todo complementado con un encantador sonrojo en sus mejillas. Una de las cosas que más resaltaba era su expresión escéptica e indiferente que los presentes podían observar. Su orgullosa postura y su mentón levantado casi hacían retroceder a la multitud que había quedado hipnotizado por ella.

No solamente sus joyas y rostro hermoso se robaban las miradas, su vestimenta ostentosa provocaba murmullos de admiración. El cuerpo de la castaña estaba oculto bajo muchas capas de tela. La primera consistía en una gruesa y enorme túnica fabricada en tela de seda labrada, de un hermoso color morado con rosas adornadas de oro, plata y perlas, la prenda tenía enormes mangas que caían hasta sus tobillos, de cuello alto tan similar al que había usado toda su vida en su vestuario diario. Aquella chaqueta mostraba un estilo elegante, aún así resaltaba ya que cubría cada parte de su piel con excepción de su rostro y parte de su cuello. Caminaba con la espalda erguida y el semblante orgulloso de una princesa, como si se dirigiera hasta el altar en el que sería coronada ante toda la corte como reina.

Se instaló en el centro del escenario, firme, estática, perfecta. Su pecho se movía rítmicamente en una danza que determinaba la lentitud de su respiración relajada mientras esperaba sin mover ni un solo centímetro de su cuerpo, solo parpadeaba sutilmente mirando a la nada. La multitud que se congregaba bajo la cúpula al atardecer murmuraba y la señalaban completamente intrigados por su extraño comportamiento.

Finalmente, Masamune llegó a la estancia e inmediatamente sus sirvientes desnudos se pusieron en movimiento, preparando frente a la joven debutante un improvisado pero cómodo asiento hecho de almohadones de terciopelo y una pequeña mesa que llenaron de frutas, vino y manjares que solo él podría degustar. Todo frente al escenario que, esta noche, no estaba elevando sobre el suelo.

Antes de instalarse en el cómodo lugar de honor, Masamune camino firmemente había Tenten, llegando en pocas zancadas de sus largas piernas frente a ella. Al igual que los demás se veía desconcertado con su elección de vestuario, sin embargo sentía un magnetismo tan intenso que lo atraía a ella, no dejando atrás que la elección de su ropa le recordaba a Kyoshi, aquella vez cuando se conocieron.

Cuando el hombre se detuvo frente a ella, a unos cuantos metros de distancia Tenten volvió a detallarlo. El caballero estaba resplandeciente, arrebatador en su sobretodo de terciopelo azul con detalles en plata, una gruesa faja de seda lo identificaba como el monarca de la isla. Las cintas que ajustaban el sobretodo estaban flojas, por lo que se apreciaba su camisa blanca con los botones sueltos que dejaban ver la sutil sombra del vello que cubría su pecho y sus musculosas piernas estaban enfundadas entre unos pantalones blancos ajustados; en general, todo su atuendo le daba el aspecto que debía tener un rey extranjero. Bien, técnicamente, Tenten era la extranjera en este lugar.

El hombre apreció su vestuario dando un rodeo, no se veía complacido y ciertamente no lo estaba, a pesar de que le recordaba a su reina se había acostumbrado a la desnudez de aquellos que le pertenecían y esta joven también le pertenecía, o al menos lo haría muy pronto. Quería ver un poco más.

Cuando nuevamente estuvo frente a ella la tensión en el recinto casi se podía palpar. Mientras él la apreciaba todos los espectadores había guardado un silencio solemne, como si el show ya hubiese empezado. Era una situación extrañamente desconcertante pues Masamune solo se limitaba a sentarse, beber y a disfrutar de las presentaciones, había hecho lo mismo cada noche durante todo su reinado y desde el inicio de la temporada de los debutantes en el Castillo se había limitado a apreciarlos de lejos. Era poco usual que verlo interactuar tan íntimamente con uno de ellos, esa chica castaña debía tener algo que lo intrigara en extremo.

Por otro lado, los ninjas presentes ocultos entre la multitud, analizaban a los personajes de otra manera. Se presentaban como dos frentes, listos para dar batalla en una lucha donde uno es considerablemente más fuerte que el otro. Sin embargo las acciones de los seres humanos pueden ser proclives, sobretodo las de un personaje como Masamune; en este enfrentamiento imaginario donde el arte es el principal arma, depende de Tenten alterar a aquel hombre inalterable, envolverlo en su juego y darle la estocada final para que caiga rendido a sus pies.

Esa noche se determinaría el triunfo de toda la misión.

Masamune le sonrió encantadoramente y entonces se dirigió directamente a ella por primera vez.

- ¿Cuál es tu nombre? - Interrogó relajado mientras un espectacular esclavo corpulento y castaño le acercaba a una copa de un espeso vino de color borgoña.

- Tenten - Respondió ella con su todo de voz educado y dulcificado como debía ser el de una princesa.

- ¿Tenten? - Dijo pensativo - Ten Ten - Articuló risueño mientras se dejaba caer cómodamente en su asiento - Me gusta, es particular. Nunca había escuchado un nombre así.

Tenten le regaló una fingida sonrisa tímida, como si se hubiese sentido inmensamente alagada por su comentario.

- Bueno, dime "Ten Ten" ¿Qué tienes preparado hoy para mí? Bueno, para todos nosotros.

- Mi único deseo es complacerlo a usted, mi señor - Contestó sumisa, había aprendido muy bien en la Casa de Nouhime sobre la manera correcta de dirigirse a él. Afortunadamente, Lady Nou había servido en el Castillo y conoció bien a Masamune, no por nada era el padre biológico de su hija. La mujer de cabello púrpura le había enseñado muy bien cual era la mejor manera de seducirlo.

Ella era una buena estudiante. Masamune estaba completamente eclipsado por ella y aún no había hecho nada demasiado relevante; el postulante continuaba llenando su copa de vino pues el hombre no había parado de beber desde que llegó a la cúpula, daba la impresión que la bebida solo lo hacía sentir más sediento, o quizás era su fascinación por la mujer lo que le hacía sentir cierta ansiedad.

Neji y Sasuke cruzaron una mirada cómplice, al parecer todo iba muy bien. Ambos ninjas, expertos en analizar el comportamiento de las personas habían comprobado las palabras del mayordomo, efectivamente Masamune estaba perdidamente enamorado de ella o al menos tan cautivado como lo estaría por su postulante favorito o incluso tal vez del mismo modo en que estaba atraído por Kyoshi. Sea como fuere, Tenten había llamado su atención y eso era totalmente esperanzador.

- ¿Es en serio? Umm, Así que complacerme ¿Eh? ... Bien, veamos cómo puedes complacerme - Dijo el hombre.

Repentinamente extendió uno de sus brazos, el esclavo inmediatamente le extendió lo que solicitó sin decir una palabra. Una gloriosa espada con grabados en la hoja metálica, empuñadura de piedras preciosas que tomó con precisión y la colocó en la mejilla de la castaña.

Ella se sobresaltó levemente pero al contrario de lo que Masamune creía, sintió nostalgia más que miedo. El tacto del hierro en su piel se sentía tan familiar y a la vez tan lejano que despertó cierto anhelo en ella por rememorar el pasado. Lo que daría por tomar esa espada y tener un combate real después de tantos meses... Bien eso no iba a ocurrir.

Masamune se entretuvo paseando la punta de la filosa arma por la tersa piel de su rostro hasta que llegó a su cuello, la veía embobado. Su estado de embriaguez era evidente. Con la espada provocó que Tenten levantara su mentón dejando completamente a la vista su blanco cuello. Con movimientos rápidos y precisos Masamune cortó los botones de la chaqueta estilo cheongsam dejando al descubierto que debajo de ésta la castaña usaba un bonito vestido de color azul sin tirantes, con una gruesa cinta amarrada en su talle alto, de falda ancha fabricada con una tela suave, con varias aberturas que dejaban mostrar que bajo el vestido la joven usaba un ancho mono del mismo color en un tono más oscuro el cual, a penas dejaba ver la piel de sus tobillos.

Masamune hizo una seña a su esclavo para que la desligara del pesado sobretodo y frunció el seño con desacuerdo, lo único diferente que había revelado era que en su cuello usaba una bella gargantilla que hacía juego con el resto de sus joyas y que bajo las largas mangas de la chaqueta morada había dejado caer unas mangas de tela suave aún más largas del color azul oscuro que combinaba con el pantalón bajo su vestido. Resignado el hombre se dejó caer pesadamente en su asiento de almohadones y enfundó su espada. Había esperado algún tipo de vestimenta más reveladora, más acorde al lugar; aun así no dejaba de sentirse intrigado por la mujer. Con un aplauso indicó que podía dar inicio la presentación.

Nouhime no podía dejar de sentirse complacida, su plan iba marchando a la perfección, afortunadamente Masamune no había cambiado. Hizo una seña con su cabeza hacia los músicos que se organizaron rápidamente y empezaron a tocar una bella melodía que interpretaría Tenten.

La pieza musical era una obra maestra de gran calibre dentro de la masa de grandes obras espectaculares que se presentaban cada día. Su voz no era remotamente parecida a la gloriosa armonía que salía de los labios de los cantantes que Nouhime había traído con ellos. Sin embargo, solo era necesaria la entonación correcta pues lo importante era la ejecución de los instrumentos y el baile, lo que eclipsaría a Masamune. Aquella tarea se había vuelto difícil, era explicar de qué manera esos minutos de precisión emocional y aquella historia que relataba la canción lograba calar hasta los huesos, conmocionado no solo al rey sino también a los oyentes desde lo más profundo de su interior.

"En el norte hay una belleza; que supera las existentes en el mundo, ella estaba sola hasta que los ojos se fijaron en ella.

Una mirada suya destruirá una ciudad; otra mirada derrocará una nación.

No se puede saber si va a ser una ciudad o una nación la que será derrocada.

Pero sería difícil contemplar tanta belleza otra vez"

Masamune estaba absorto en el relato y la música. No solo eran los movimientos sutiles de la mujer que bailaba lo que lo cautivaba, era mucho más profundo lo que sucedía en su interior.

Tenten se movía con gracia, belleza y ternura, usaba las largas mangas como instrumentos para embellecer su danza, dibujando formas imaginarias en el aire; al girar, la tela parecía que la envolvía. Interpretaba la letra de la canción con sutileza haciendo pausas para complementar la interpretación con su cuerpo.

Cuando Neji la miró sonrió con algo de nostalgia. Los movimientos de las mangas le hicieron recordar los pergaminos que siempre acompañaban a Tenten y que los hacia bailar de la misma manera. Ella era perfecta para esa danza, su belleza también lo había cautivado, pero eso había ocurrido desde hace ya bastante tiempo, esa mujer lo atraía cada día más.

Nouhime sabía que el rey amaba aquella canción, aunque desconocía que no solo era la pieza poética favorita de Masamune, esa letra lo identificaba por completo. Retrataba los sacrificio que había hecho para ganarse el amor de su adorada reina. Kyoshi había llegado a su vida para revolucionarla y cambiarla a su voluntad.

Masamune estaba atado a Kyoshi de una manera que él mismo no podía identificar. Había intentado dejarla tantas veces sin éxito, estaba atado a ella, su cuerpo y voluntad no obedecían los deseos de su mente. Ella era una especie de hechicera que lo tenía atado en un embrujo y aquella canción se lo había recordado. Su único consuelo en aquella majestuosa prisión eran los postulantes y visitantes que se desvivían por complacerlo, era la única manera de escape que tenía en esa prisión. Le enfurecía haber recordado toda su desgracia.

Entonces odió a la mujer que bailaba tanto como odiaba a Kyoshi y aún así no podía dejar de amarla. Debía admitir que a quien odiaba era a sí mismo por dejarse atrapar en las redes de aquellas brujas, no sabía que había en ellas que lo atraía tanto ¡Solo eran mujeres! Si bellas, como todas las que venían a la isla, le atraían tanto como los adorables caballeros con sus fuertes y musculosos cuerpos paseándose por el palacio. Aún así nadie era como Kyoshi, excepto tal vez esa mujer que bailaba. La deseaba con tanto anhelo...

La danza estaba por terminar, Tenten interpretaba con delicadeza el último verso de aquel poema musical alargando la última sílaba al mismo tiempo que giraba rítmicamente y culminaba dándole la espalda al público para luego contorsionar su cuerpo trazando un arco con su espalda de modo que su cabeza casi tocaba el suelo, su rostro quedó a los pies del monarca y la gente prorrumpió en un estruendoso aplauso cuando los instrumentos musicales finalizaron el último acorde.

Sin embargo toda la atmósfera se cortó abruptamente. Algunos de los presentes callaron de inmediato, otros ahogaron un grito. Los músicos quisieron intervenir, no solo ellos, los ninjas de la Hoja completamente desconcertados casi le caen encima a Masamune de no ser por la intervención de la misma Nouhime que los sostuvo antes de que pudieran arruinarlo todo, con una mirada les hizo saber que ella misma se encargaría de resolverlo. Se precipitó corriendo tan rápido como sus impactantes sandalias se lo permitían.

¿En qué momento todo de arruinó?

Tenten estaba dando los últimos movimientos de su danza quedando su rostro a pocos centímetros del cuerpo de Masamune, cuando la última nota musical de desvaneció en el aire y los aplausos se escucharon ella se atrevió a mirar el rostro del hombre.

Lo que vió logró asustarla.

El hombre la mirada con odio, un profundo odio mezclado con resentimiento ¿Qué lo había provocado? Estaba tan desconcertada que no logro anticipar su actuación. Masamune inclinó su cuerpo y con uno de sus largos brazos la jaló colocándola bajo su cuerpo con ninguna delicadeza. La hizo caer al suelo del escenario y se subió sobre ella para arrancar cada pedazo de tela que lograba tocar con sus manos, buscaba desnudarla ahí mismo, sin importar nada ni nadie.

Tenten no sabía cómo actuar; sabía de sobra que podía quitárselo de encima con un solo movimiento pero hacer eso era algo impensable, tampoco sabía si sería adecuado gritar y actuar como una víctima, después de todo se trataba del rey. Decidió poner un poco de resistencia solo para que no la desnudara pues sabía que como debutante estaba protegida y lo que estaba haciendo Masamune, rey o no, iba en contra de las reglas.

En medio de todo aquel alboroto logró observar los rostros de algunos de los presentes que se veían horrorizados por el acto que tenía lugar y entonces supo que su razonamiento había sido acertado, incluso el joven postulante que acompañaba a Masamune estaba boquiabierto sin saber que hacer. Ese tipo de cosas no ocurrían en la isla, él no podía forzarla y entonces opuso mayor resistencia, tanto como la pondría una delicada princesa.

No habían pasado demasiados segundos cuando Nouhime se aproximó diciéndole furiosamente a Masamune.

- ¡Basta! ¿Qué crees que haces? Estás rompiendo las reglas ¡Déjala ir! - Vociferó furiosa, cuando colocó sus manos sobre él para llamar su atención éste le lanzó un manotazo que la hizo caer sobre el duro suelo y entonces todo se alborotó nuevamente.

Los músicos se precipitaron, incluso el esclavo desnudo se salió por completo de su papel y se abalanzó sobre Nouhime para protegerla de las personas que se acercaban; Neji y Sasuke corrieron a separar al hombre de Tenten que estaba completamente deshecha, sus vestidos rasgados, su cabello enredado, sus joyas dispersas por el suelo, casi había perdido toda la parte superior de su vestido y se cubría con los pedazos de tela que había encontrado. Masamune parecía poseído.

Cuando estuvo asegurado por varios de los músicos e incluso visitantes Neji lo soltó y se acercó con delicadeza a Tenten para cubrirla con su propia chaqueta. Ambos se miraron preocupados sin saber como la gravedad de aquellos actos afectaría sus planes tan elaborados.

Repentinamente Mitsunari Ishida apareció. Con una simple orden todas las personas fueron obligadas a dispersarse dejando casi vacía la cúpula al cabo de unos minutos.

Sasuke se había quedado al lado de Nouhime quien se había lastimado un tobillo debido a la posición en la que había caído y Neji permanecía cerca de Tenten cubriéndola con sus brazos protectoramente. Esperando a la expectativa aquello que anunciaría Ishida.

El albino observó a los presentes, cuando vió a Tenten y reconoció a los demás sus delicadas facciones se contrajeron en una mueca de desagrado. Miró con severidad a Masamune quien ya se había calmado y entonces empezó a hablar.

- ¿Se puede saber en qué demonios estabas pensando? - Expresó furioso - ¡Acabas de arruinar a esta chica! ¿Crees que alguien la querrá después de la humillación que le has hecho pasar?

Masamune había enmudecido, sabía que había metido la pata hasta el fondo. Por otro lado, los ninjas habían quedado impresionados con lo que había dicho Mitsunari ¿Cómo que la había arruinado? Tenían demasiados meses preparándose para ese momento, no iban a permitir que la expulsaran de ninguna manera. Tenten veía suplicante a Neji y luego a Sasuke. No podía comprender del todo aquellas palabras, Mitsunari no podía estar hablando en serio ¡No era su culpa! Antes que alguno pudiera decir algo Nouhime se adelantó.

- Sabes bien que esto no es justo Mitsunari ¿Vas a castigarnos por el error de Masamune? - Interrogó con cierta rigidez en sus labios, intentando contener la furia en sus palabras.

- Lo sé Nou pero las reglas son las reglas. Lo siento muchísimo, créeme - Dijo suavizando su tono de voz.

- Mitsunari, por favor - Dijo Nouhime como en tono de súplica, recordándole en ese gesto todo lo que estaba en juego. No solo la secreta conspiración contra Kyoshi sino la propia integridad de su hija.

- ¿Crees que no lo lamento? - Respondió como en un trance de odio y se dirigió a Masamune - ¡Lo has arruinado! ¡Mira lo que has hecho! ¡Eres una vergüenza como monarca! Debes saber que esto te traerá serias consecuencias.

Mitsunari estaba furioso, como nunca lo había visto Nouhime. En su mirada reflejaba rabia, frustración y hasta desesperación, sabía lo que estaba en juego pero si no cumplía con las reglas todos sospecharían que había algo inusual y no podían permitir que Masamune o Kyoshi notaran que había algo mal. No les dejarían escapar.

Masamune parecía haber recobrado algo de su compostura, se mostraba levemente avergonzado; había dejado que sus sentimientos por Kyoshi se mezclaran con el deseo que sentía por la joven y los dejó salir en el momento menos oportuno. Debió esperar hasta estar a solas con ella.
Se tomó un tiempo para observar a la chica que a penas lograba cubrir la desnudez de su torso en los brazos de uno de los guardias que vino con Nouhime. Se veía tan frágil y aún así deseable. Su estado de decadencia no había hecho menguar en ella ninguna partícula de su encanto. Sin embargo, Mitsunari tenía razón; los espectadores de aquel acto que tuvo lugar no voltearían a verla otra vez. Él la había arruinado.

- Tal vez haya una manera de resolverlo - Dijo queriendo solicitar una tregua. No había pasado por alto la furia de Mitsunari que no había dejado de admirar el potencial de la chica y Nouhime estaba furiosa con él, era su primera participación como patrocinadora y en un impulso de sentimentalismo le había arrebatado la oportunidad de ganar con su debutante la subasta. Había actuado mal, muy mal.

- Te escucho - Expresó Mitsunari levantando sus brazos en un gesto exasperado ¿Qué brillante solución podría proponer el que lo había arruinado todo?

Masamune se acercó hasta Tenten y se agachó hasta quedar a su altura. Tenten tuvo que apretar fuertemente el brazo de Neji cuando esté se tensó debido a la cercanía del hombre, ella misma se había puesto en alerta. Aún así debían mantener la compostura, si había una manera de continuar con el plan lo recuperarían, si no tendrían que atacar esa misma noche para capturarlo y ella entonces se encargaría de Kyoshi.

- Quiero disculparme querida. Perdí los estribos y por eso lo siento mucho, no debí beber tanto - Dijo con humildad - Pero creo que podemos solucionarlo. Aún no ha oscurecido ¿Quieres intentarlo? Será una prueba dura.

Tenten miró a Nouhime como lo hubiese hecho cualquier aprendiz, consultaría con ella antes de responder, no obstante estaba claro accedería aunque Nouhime no lo aprobara. La bella mujer compartió una mirada con Mitsunari y ambos asistieron. Entonces dirigió su mirada hacia el Uchiha que analizaba la situación con cautela, la miró con aprobación mientras Neji apretaba su agarre sobre ella con disimulo. Entonces ella observó los ojos de Masamune con intensidad y asistió.

- Bien. Entonces nos veremos en el salón de banquetes mañana en la noche -- Respondió sonriente Masamune antes de retirarse.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos Nouhime le susurró a Mitsunari - Debes arreglarlo ¡La chica debe quedarse hasta la subasta!

- No puedo arreglar esto Nou, las personas decidirán. Escoge uno de los juegos, el que más la beneficie y asegúrate de que lo ejecute bien. Si no lo logra se irá - Expresó con firmeza antes de retirarse con grandes zancadas de sus largas peinas. Nouhime bufo con frustración.

- Rápido. No tenemos tiempo que perder - Ordenó a los ninjas.

...

El camino hacia la habitación fue como una caminata de penitencia. Los elegantes huéspedes, los instructores e incluso los postulantes miraban a la comitiva con desagrado. Desentonaban por completo con la armonía y belleza que reinaba en el Castillo, entendieron a lo que se refería Mitsunari cuando decía que la había arruinado. Su aspecto era casi grotesco, presentarla en la subasta sin redimirse de aquel momento vergonzoso sería una irresponsabilidad. Incluso Nouhime recibía miradas reprobatorias ya que no podía caminar con gracia debido a su tobillo lastimado. La perfección era algo que se tomaba muy en serio en este lugar.

Cuando se cerró la gran puerta del ala que le correspondía a Nouhime empezó a dar órdenes sin cesar. Músicos, cuidadores, estilistas, guardaespaldas,... Todos se movían rápidamente a obedecer los mandatos de su señora. Entraron en la habitación privada de Nouhime. Yuuki le entregó una carpeta, la mujer se acercó a la gran cama y dispersó en ella todos los papeles que contenía el folio.

- Escuchen bien. Cada uno de estos papeles contiene la explicación de los juegos populares entre las actividades del Castillo. La mayoría de ellos no son opcionales, sin embargo necesitamos algo impactante para que no la descalifiquen - Explicó mientras hacía una mueca de dolor.

- Necesita que le revisen ese pie Lady Nou - Informó Sasuke - Yuuki por favor, encárgate de su tobillo, es una simple torcedura.

- ¡No, esto es más importante! - Replicó Nouhime haciendo una mueca de dolor.

- Tranquila - Dijo Neji sosteniéndola por los hombros mientras la guiaba hasta un sofá cerca del balcón - Somos un equipo y conocemos bien las capacidades de Tenten, encontraremos el mejor juego para que logre destacar, usted puede ayudarnos desde aquí.

Yuuki se acercó para revisar el tobillo de Nouhime, afortunadamente había recibido entrenamiento inicial para ninja médico, ese conocimiento era muy conveniente para esta situación por lo que se encargaría del tobillo sin ningún problema.

Tenten se había quitado las ropas rasgadas detrás de un biombo, se colocó una yukata sencilla para cubrir su desnudez y se acercó a examinar aquellos papeles mientras luchaba por quitarse el adorno que se había enredado en su cabello.

- ¡Ahh! - Exclamó cuando el artefacto metálico le jaló uno de los mechones castaños - No tiene caso. Creo que tendré que cortarme el cabello.

- Permíteme - Dijo Yuuki acercándose a ella. Con unos pocos movimientos precisos logro sacar las horquillas necesarias para retirar la corona y desenredó con paciencia y rapidez los mechones de cabello castaño que se habían enredado con los adornos que colgaban - Son gajes del oficio - Explicó cuando Tenten la miró con admiración.

- Salvaste mi cabello - La joven sonrió antes de regresar con Nouhime - ¡No perdamos más tiempo - Dijo al tiempo que tomaba una de las hojas.

Inmediatamente los colores se subieron hasta su rostro y abrió los ojos con incredulidad cuando leyó las letras escritas que explicaban el juego del "Ring" -Amm... Creo que podemos descartar éste - Expresó carraspeando su garganta mientras dejaba el papel en la mesa de noche y trataba de que sus pobres ojos se recuperaran después de lo que acababan de leer, pero en realidad solo debía acostumbrarse a las detalladas descripciones de una gran cantidad de juegos tan perversos como en Ring; el circo, la placa giratoria, las flores, bolas doradas, pony, las carreras, la danza, la plaza,... Todos tenían nombre infinitamente inofensivos que desentonaban por completo con el esfuerzo físico que conllevaba su ejecución.

Después de varios minutos los jóvenes casi se rendían en su búsqueda. El humor de Nouhime había mejorado considerablemente a costillas de los jóvenes ninjas. Se divertía a lo grande mientras les explicaba en qué consistían algunos de los juegos y castigos que eran considerandos como tal según las actuaciones de los postulantes; sobretodo se regocijaba al verlos avergonzados o abochornados por causa de su inocencia. Le encantaría ver a los atractivos caballeros enfrentándose en el Ring o a su queridísima debutante participar en las Carreras, claro que para eso tendrían que ser postulantes. Por ahora debería conformarse con admirarse de su belleza y también con su capacidad de aprender, habían evolucionado mucho en los meses que convivieron bajo su tutela. En cierta forma se había encariñado con ellos, los tres se habían vuelto intocables para ella y de alguna manera quería protegerlos; adoraba la inocencia que aún guardaban a pensar de llevar casi cuatro meses viviendo en la isla, era parte de su encanto. Aunque ganas no le faltaban de llevárselos a la cama, uno por uno o los tres al mismo tiempo. Eso sí que sería deliciosamente satisfactorio. Sea como fuere sería interesante.

- ¿Qué les parece este? - Dijo Sasuke extendiéndole el papel a sus compañeros.

Neji examinó el escrito por unos minutos y Tenten se acercó para mirar sobre su hombro - ¿Eco? - Susurró.

- ¡Pero claro! ¡Es cierto! No se como pude olvidarlo. ¡El juego del Eco es perfecto para ti! - Expresó Nouhime emocionada despertando de su ensoñación. Se levantó y acercó a Sasuke caminando con lentitud aunque su pie ya estaba en perfectas condiciones - Fue un juego que quedó en el olvido, no es muy conveniente para los esclavos por obvias razones y tampoco es una prueba fácil de superar. Digamos que quedó en proceso de adaptación.

Tenten leyó las reglas del juego y sonrió - ¿Lo conoces? - Preguntó Sasuke notando que la pareja parecía hacer reconocido el juego.

- No realmente. Es decir, no como un juego, más bien como un entrenamiento. Ocurrencias de Gai-sensei - Confesó la castaña.

Repentinamente se levantó y exculcó hasta lo último de su equipaje extrayendo de una pequeña caja uno de los pergaminos que había traído consigo. Deshizo el sello de protección e invocó unas pequeñas dagas, con hojas de doble filo curva y mango diminuto. En realidad eran unas filosas armas que podía ocultar en la palma de su mano. Sostuvo tres en cada mano y le dijo emocionada a Neji - ¡Hagámoslo!

- Tenten - Expresó renuente - Es solo un juego de niños.

- ¡Ja! Lo dices porque ni Lee, ni tu pudieron ganarme - Dijo mientras tomaba objetos de diferentes tamaños, los colocaba formando un círculo, se quedó en el centro, cerró los ojos y esperó.

Transcurrió un minuto sin que nada ocurriera hasta que ella abrió sus ojos - ¡Vamos Neji! ¿Sabes cuántos meses llevo sin poder hacer algo parecido? - Él no pudo resistirse a su mirada suplicante. Cuando ella notó que había accedido a su petición volvió a cerrar los ojos y esperó. Neji tomó un bol que contenía pequeños frutos secos y arrojó uno que golpeó el espaldar de una silla que Tenten había colocado junto con otros objetos segundos antes.

Ella al escuchar el ruido que se encontraba a su derecha realizó un medio giro y arrojó con precisión una de las dagas que se enterró en el lugar exacto que Neji había golpeado. La siguiente vez el Hyuga golpeó tres objetos, Tenten al identificar los sonidos que hicieron arrojó sus dagas en el mismo orden y tiempo que Neji había impuesto. La acción se repitió hasta que las seis dagas penetraron los objetos que Neji había marcado como objetivos. Tenten abrió sus ojos con un poco de timidez, temerosa de haber fallado debido a los meses en que había perdido práctica. Sin embargo su puntería seguía siendo perfecta, se sintió aliviada por ello.

- ¡Eso fue increíble! - Dijo Nouhime visiblemente sorprendida sin borrar de su rostro aquella sonrisa de admiración - No podrás usar los cuchillos pero se perfectamente lo que haremos ¡Después de esa noche no habrá hombre o mujer que pueda resistirse a ti! Yuuki, busca a Yue Jing. Vas a estar increíble ¡Ya verás!

Nouhime seguía hablando sobre el plan que había armado para la presentación de esa noche. A penas tendrían pocas horas para prepararse y había tanto que hacer, aún así tenía esperanzas de que Tenten triunfaría en aquella prueba. Solamente con aquella demostración había demostrado la habilidad necesaria para impresionar a todos los espectadores.

...

Silencio, quietud. Ningún sonido se oía a excepción de la leña crepitando y derrumbándose en el fuego de la gran chimenea que adornaba el gran salón. Casi nunca estaba encendida debido a que el clima general era tropical, sin embargo esa noche en particular era fría debido a la lluvia monzónica que algunas veces tenía lugar en ese eterno verano.

Tenten se hallaba en el centro del salón que había sido adaptado para la ocasión. Rodeada por unos objetos similares a tambores, cada uno emitía un sonido diferente al ser golpeado. El juego era simple. Masamune arrojaría una o varias semillas hacia los tambores y Tenten tendría que tocar cada uno de ellos siguiendo el tiempo que los músicos determinaran sin dejar en ningún momento de bailar.

Nouhime había optado por seleccionar un atuendo y maquillaje de un estilo más sensual. El peinado era similar al que había usado esa misma tarde en la cúpula, solo que la corona que adornaba su cabello tenía forma de dragón dorado. La parte superior era similar a un corset de color rojo con adornos dorados, la amplia falda tenía aberturas en los costados y sus piernas estaban enfundadas en un cómodo pantalón ancho que hace juego con la parte superior; sin embargo lo que más resaltaba de su atuendo era una ancha chaqueta que caía hasta el suelo, con mangas anchas que dejaban ver sus finos dedos enfundados en unos adornos similares a garras doradas que se miraban debido a la transparencia; lo particular era que de éstas caía una fina tela de casi dos metros de longitud. El objetivo era golpear los tambores con esa tela.

Tenten mantenía una posición similar al de una bailarina, con sus ojos cubiertos por una suave tela esperaba pacientemente, al igual que músicos, a que Masamune iniciara el juego. Todos en el salón habían cenado y ahora estaban a la expectativa de saber que ocurriría. Muchas personas habían perdido totalmente el interés en la chica, aún así la curiosidad los mantenía en el salón a la espera del siguiente movimiento.

Masamune la admiraba, era una mujer realmente interesante. Había algo en ella que le recordaba a Kyoshi, era como si tuviera la misma escencia de ella. Era inevitable no amarla y odiarla al mismo tiempo. Sin dejar de apreciar su belleza tomó un puñado de semillas de girasol y lanzó una hacia los tambores.

Tenten arrojó la tela con gracia cuando hubo identificado el objeto tocado por la semilla y lo complementó con ágiles movimientos al compás de la música que parecía una orquesta lista para anunciar el inicio de batalla. Masamune arrojó cuatro semillas y la acción se repitió impresionado a los presentes, haciendo que soltaran exclamaciones de admiración y aplausos cada vez que la música hacía una pausa para que Masamune arrojara otra semilla.

Muchos admiraban las habilidades de la mujer para determinar el origen del sonido y ubicarlo con la tema de forma precisa sin dejar de bailar al ritmo de los instrumentos. Masamune aplaudía regocijado por el espectáculo que ambos estaban dando. Era definitivamente una buena manera de remediar su error, aún así no era demasiado impresionante.

Neji no dejaba de analizar la actitud del monarca. Era un tanto extraño su comportamiento, lucía como si estuviera bajo los efectos de una ilusión. Había estado comentando esa posibilidad con Sasuke y en el preciso momento en que fuera capturado evaluarían la posibilidad de que estuviera poseído por Kyoshi de alguna manera. Aunque realmente todos en la isla tenían personalidades excéntricas.

No obstante había una verdad que no podía ser refutada. El hombre estaba fascinado con Tenten de una manera casi obsesiva. Ese tipo de sentimiento era peligroso y destructivo. No podía entender de dónde había surgido si a penas la había visto un par de veces. Una parte de él quería evitar a toda costa que se le acercara, la otra estaba complacida debido a que su interés por ella era justo el objetivo de su estadía en la isla. Con suerte todo terminaría pronto y serían libres de regresar a su vida real.

Sasuke tenía el presentimiento de que algo no estaba del todo bien. Las personas estaban fascinadas por el espectáculo llamativo que tenía lugar. Masamune estaba extasiado, siempre daba la impresión de estar ligeramente ebrio, tenía unos extraños arrebatos de furia en los que perdía momentáneamente la cordura. Neji también lo había notado y ambos temían que algo pudiera salir mal.

Entonces la vió, ataviada con las ropas más elegantes de todos los presentes. Tenía que ser ella.

Kyoshi observaba el espectáculo desde uno de los palcos que tenían vista hacia el salón principal. Casi no podía distinguirla pues usaba un velo para cubrir su rostro pero no cabía ninguna duda, era ella.

El azabache agradecía que Tenten tuviese su rostro vendado pues de esa manera Kyoshi no la reconocería, aunque era muy probable que ya supiese quien era ella, era obvio que la estaba confundiendo con su inofensiva gemela.

Neji estaba tan absorto en Tenten que no había notado la tensión en el Uchiha, no podía evitar sentirse nervioso. Si algo salía mal, todos sus planes se irían al caño.

Cuando Tenten tomó la postura que determinaba su último paso de baile todos en la estancia estallaron en aplausos eufóricos. Los movimientos eran tan impresionantes que no podían evitar estar fascinados por ella. Incluso Masamune aplaudía complacido por su actuación. Las siguientes semillas serían las últimas en ser arrojadas y ella volvería a ser considerada una debutante. Nouhime estaba sentada en la misma mesa que Mitsunari Ishida, orgullosa de su aprendiz, había superado todas sus expectativas y observaba complacida como todos en la sala la miraban anhelantes. Hasta el mismo Mitsunari.

No obstante, los malos presentimientos que embargaban a Neji y Sasuke se hicieron realidad. Masamune tomó un puñado de semillas y las arrojó hacia los tambores.

Reinó el silencio absoluto mientras los tambores no dejaban de sonar debido a los constantes golpes de las semillas que rebotaban entre uno y otro antes de caer en el suelo dejando que la gravedad finalmente se apoderada de ellas.

Tenten escuchó atentamente. Solo le tomó unos segundos determinar cuantas veces había sido tocado cada tambor. Su instinto estaba a flor de piel. Los músicos esperaron un minuto entero antes de iniciar el redoble de tambores que indicaba el inicio de su propia actuación para imitar el sonido del eco que había escuchado.

Sonrió complacida.

El triunfo era suyo y de la manera más espectacular.

.

.

.

Notas:

Este tema de la canción está tomado de un poema escrito por el poet de la dinastía Han: Li Yannian.

Durante un buen rato me estuve resquebrajando la cabeza sobre que hacer para que el encuentro entre los personajes fuese memorable, entonces recordé la película de La Casa de las Dagas Voladoras y me inspire en esas primeras escenas para recrear el baile, la canción y el espectáculo. Fue difícil redactarlo con precisión pero espero que se haya podido apreciar.

¡Feliz año nuevo!