POV ASTRID
Un sentimiento agridulce se apoderaba de mi cuerpo conforme regresábamos a la Orilla, Tormenta estaba aquí, y estaba bien, pero regresábamos sin Garff, sé que el estará mejor allá y nuestros dragones aquí estarán más seguros, pero admito que voy a extrañar a ese muchacho demasiado y sé que Tormenta también.
-Te lo aseguro Astrid, ese lugar será perfecto para Garff... ahora si estoy seguro- me decían Patapez mientras llegábamos y todos nos reuníamos en la Casa Club
-Ojalá, aunque ver a Astrid envenenada o al borde la muerte nunca pierde su gracia...- yo solo me golpeé la frente cuando Brutacio dijo eso e Hipo me miró curioso, ¿Qué parte de no le digan nada a Hipo no entendió este imbécil?
-Cierto Hermofesor... tiene cierta gracia ver a la invencible Astrid no siendo tan invencible- completaba para mi colmo Tilda
-Esperen ¿de qué están hablando?- mierda... -¿Astrid?- yo solo hice una mueca rendida y me giré para verlo
-Bueeeeno... ya sabes, no conseguían el veneno y "le quedaba poco tiempo a Tormenta"...- le dije con comillas al aire –y no tuve más opción-
-Debiste ver la cantidad de veneno que trajo a nosotros...- decía exagerando sus movimientos Brutacio
-Y todo de un solo golpe...-
-Espera ¿Qué?... ¿COMO CONSEGUISTE EL VENENO?- me preguntó en un modo muy molesto, casi como suele hablarles a los gemelos... diario
-Bueno solo se me ocurrió una forma... tomar el veneno directamente con mi puño-
-A ver, a ver, a ver... ¿peleaste frente a frente con un dragón tan venenoso que en una noche te mata si es que no te mató cuando te le acercaste tanto?-
-Ah... suena peor cuando lo dices así- me justifiqué –pero oye... todo bien, el antídoto hizo efecto muy rápido- Hipo solo guardo silencio... no es bueno
-¿Chicos nos dan un minuto?- les ordenó con un tono serio dirigiéndose al resto de la pandilla
-¿Astrid regañada?...- escuché murmurar a Brutacio
-Definitivamente estamos en el archipiélago alternativo- sugería Patán saliendo
-No es cosa de todos los días...- afirmaba Tilda
-¿Pueden callarse?- escuché a Patapez mientras todos salían al fin, un muy incómodo y molesto silencio se apoderó de la casa club, incluso Tormenta y Chimuelo salieron dejándonos en completo mutismo solo a nosotros.
-Hipo...- dije harta de aquello -¿puedes decir algo?-
-Has hecho cosas muy imprudentes Astrid... pero esto lo supera con creces- me recriminó
-Hipo no es tan grave igual era para conseguir un antídoto...-
-¿Y si el antídoto no hubiera funcionado?...- me interrumpió sentándose en una silla respirando decepcionado -no solo habríamos perdido a Tormenta sino a ti-
-Es Tormenta de quien estábamos hablando... ¿Y si hubiera sido Chimuelo?- entonces al fin me miró –hubieras hecho lo mismo- el negó
-No Astrid habría agotado todas las opciones antes de hacer algo tan estúpido... ¿Cuáles fueron tus intentos ah?... ¿los gemelos?... Astrid por Thor- continuó regañándome –en este bendito momento te puedo ofrecer otras tres formas de conseguir ese veneno sin necesidad de pelear de frente a ese dragón-
-No se me ocurrió ninguna otra Hipo... lo siento ¿sí?, no soy como tú- le dije ya comenzándome a sentir molesta –solo no estaba dispuesta a perderla-
-¿Sabes que es lo irónico de todo esto?... me declaraste muerto por días por un par de rasguños que me hice... pero semanas después te pones a pelear a puños con un maldito dragón... Astrid solo quiero que te des cuenta de lo imprudente que eso fue- entonces se puso de pie y se encaminó a la salida
-Hipo...-
-Lo siento Astrid- me interrumpió –en este momento no quiero ni siquiera verte- fue todo lo que me dijo antes de irse
POV HIPO
Cuando salí por supuesto, Patán, Patapez y los gemelos fingían silbar mientras estaban pegados a la puerta, me limité a poner los ojos en blanco y montar en Chimuelo.
¿Por qué estoy tan molesto?... vamos Thor, como si no fuera suficiente ponerse a pelear de frente con dragón enfurecido que con no más que un golpe puede matar a esa pequeña vikinga, pero aparte, ¿Qué hubiera pasado si el antídoto no hubiese funcionado?... ya viví esto con Astrid en el pasado, y recordarlo o pensar que pudo pasar de nuevo pone mis nervios de punta.
-Yo la entiendo amigo... también daría mi vida por ti- le susurraba a Chimuelo mientras dábamos un paseo –pero lanzarte a la alternativa final sin buscar otras opciones... esta vez rebasó el límite de la imprudencia-
Después de un buen rato volando y tranquilizando mis nervios aterrice en mi cabaña, no pude evitar sorprenderme cuando Patapez estaba esperándome afuera de mi cabaña sentado en la entrada
-¿Amigo?- le pregunté curioso cuando lo vi
-Yoo... venía, bueno ya sabes- tartamudeaba invitándome a sentar a su lado, yo por supuesto emulé su postura y me senté en la entrada –no te enojes con Astrid...-
-Ya no estoy enojado- le confesé –pero me siento decepcionado de ella... después de todo lo que ha pasado, solo creí que sería un poco más cuidadosa con ella misma-
-Bueno... está claro que son el uno para el otro- me dijo haciéndome escapar una sonrisa –al menos ella sigue entera- me dijo señalando mi prótesis
-Patapez yo perdí una pierna, Astrid casi muere envenenada en dos ocasiones- le recordé
-Así que es eso- yo volteé a verlo curioso –piensas en el azote de Odín-
-¿Y cómo no hacerlo?... Astrid envenenada con límite de tiempo, pero a diferencia de esa vez, ella se metió en esto a plena conciencia-
-Bueno Hipo... ya sabes lo que ella vive cada vez que pones tu vida en riesgo- me recordó –que es mucho más seguido de lo que te das cuenta-
-La mayoría de veces no tengo opción- le refuté mientras este se ponía de pie y se dirigía a Albóndiga
-Yo estuve con ella Hipo... ella tampoco tenía opciones- me dijo antes de partir.
POV NARRADOR
Una sensación de malestar se apoderó del castaño, se sentía decepcionado con la ojiazul, pero también con el mismo, porque él ya la conocía, esa Astrid que prácticamente puso su vida en riesgo de dos maneras distintas, sea enfrentarse al dragón o que el antídoto no sirviera, era exactamente la misma Astrid que amaba. Cansado de recordar a la ojiazul agonizando cuando el azote, y de pensar e imaginar que hubiera pasado si el antídoto no hubiese servido en esta ocasión se cambió, quitó su prótesis y se dispuso a dormir, no fue hasta que escuchó la puerta de su habitación abrirse, que se giró y tras tallar sus ojos pudo ver a una rubia con ojos culpables.
-Ven- le dijo tranquilo estirando su mano en modo de invitación, aceptando tal exhorto, la ojiazul se acercó a él acostándose en la cama mientras el castaño la abrazaba por la espalda y besaba su cabello
-No quiero que estés enojado conmigo... Hipo sé que lo que hice fue tonto y que lo peor de todo es que no me arrepiento – le confesó la ojiazul –por Tormenta lo haría de nuevo-
-Estoy muy seguro que no recuerdas mucho de cuando te infectaste con el azote, pero yo sí...- le contaba mirando a la nada acariciando con su pulgar la mano de la rubia que tenía entrelazada mientras estaba rodeando su cintura –yo recuerdo cada momento en el que veía tu vida escaparse frente a mí, en ese momento tú ya eras mi vida pequeña... y de todos te veía irte-
-Esto era diferente...-
-Claro, porque el veneno es tan poderoso que te hubiera matado mucho más rápido y por lo que sé mucho más doloroso...- le reprochó el castaño
-Pero no lo hizo...-
-Astrid, contigo no puedo jugar muerte súbita, lo siento... por más que pueda disfrutar retar a la muerte de vez en cuando, no puedo apostarte a ti, así de simple- le dijo apretando el abrazo –estaba molesto contigo si... en primera porque no me lo dijiste, si no hubiera sido por la común imprudencia de los gemelos ni siquiera me entero, en segunda por el modo en el que te pusiste en riesgo y en tercera quizá por que exagerar es parte de mí- le confesó haciendo a la rubia dibujar una sonrisa divertida
-Tengo una pregunta Haddock...-
-Dime- le respondió en calma
-¿Cómo tu y yo hemos llegado con vida hasta este momento?- Hipo rio divertido, gesto que compartió de inmediato la ojiazul
-Es la clase de preguntas que no me dejan dormir en las noches...- le dijo burlón, Astrid sin separarse del abrazo se giró sobre si para verlo de frente y este suavemente acomodaba un mechón de su despeinada trenza
-¿Ya no me odias?-
-Aun lo hago- la molestó –escucha... solo... ten más cuidado pequeña... por asuntos de responsabilidad moral más que nada-
-Ah... responsabilidad moral- lo retó la chica mientras este asentía
-Claro, ¿Qué haría tu servidor sin ti?...- Astrid estiró el cuello solo un poco para estar a la altura de sus labios en una dulce invitación a un beso que el castaño aceptó inmediatamente sosteniendo su nuca y profundizando aquel tacto
-Ahora sabes lo que es un día siendo Astrid con un prometido suicida- se burló sobre sus labios al terminar aquel beso
-Ya comienzo a hacerme una idea- admitió el chico para después regresar a otro beso, tan suave y dulce como el anterior -¿Dónde está Tormenta?-
-Abajo durmiendo con Chimuelo- le contaba la chica mientras comenzaba a ser acorralada por el castaño y la cama
-¿Cerraste tu cabaña?- le preguntó mientras su traviesa mano ya comenzaba a recorrer su costado por debajo de su blusa
-Si- dijo entre un suspiro motivado por la fría mano del castaño
-Bien... porque no creo que esta noche vayas a regresar ahí- le advirtió haciendo escapar una sonrisa pícara de la ojiazul
-Mmmm... si no tengo otra opción- le dijo en tono pícaro comenzando a desabrochar su armadura, una sonrisa de complicidad entre ambos fue más que suficiente para saber que las cosas estaban solucionadas.
Patapez tenía razón en algo, eran el uno para el otro, irónicamente sin que estos lo supieran, ambos compartían esa molesta adicción a poner en riesgo su vida por alguien que amaban, pero mientras Astrid ya era una experta en tolerar el miedo de perder a Hipo en cada imprudencia del castaño, este apenas aprendía a hacerlo, porque a diferencia de la ojiazul, Hipo ya supo lo que era perderla en realidad y era algo que ya no podría soportar.
