Una sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"Muchos han comerciado con ilusiones y falsos milagros, engañando a la estúpida multitud."
- Leonardo Da vinci
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Capítulo 43:
"Robar a un estafador"
La luna reinaba en los cielos de un hermoso estanque en la que una pequeña balsa navegaba con tranquilidad con dos personas que se miraban fijamente cara a cara, nuevamente se trataba de Ariel con el príncipe Eric en su intento de obtener el beso de verdadero amor para que ella pudiera quedarse con su príncipe.
- La noche romántica de la sirenita. – Susurró Shiori nuevamente estando parada en medio del agua.
- Al menos dime tu nombre. – Suplicó Eric a Ariel quien intentaba hacer mímicas con sus manos para poder deletrear su nombre.
- Se llama Ariel. – Susurró Sebastián sosteniéndose de un costado del bote.
- ¿Ariel? – Se pregunto Eric confundido por la voz, pero al instante la sirena asintió con la cabeza mientras tomaba las manos del príncipe. – Ariel, es muy bonito...
En lo que las criaturas marinas y las aves iban dirigiendo la barca hacia el medio del estanque mirando como poco a poco la cara de los jóvenes se iban acercando sus rostros para esperar en tal ansiado roce de labios, sin embargo, la barca de pronto se sacudió fuertemente y expulsó a Ariel y Eric hacia el agua mientras que a la lejanía se podían ver a los dos lacayos de Ursula alejándose del lugar.
Entonces como si de pronto nuevamente la gravedad apareciera, Shiori, entonces nuevamente se sumergió al fondo del estanque mirando nuevamente como el escenario se iba oscureciendo mientras que únicamente se escuchaba la voz de la bruja del mar.
- Bien hecho muchachos. Estuvo cerca, demasiado... Ay, pero están resbalosa, es mejor de lo que creí.
Shiori en lo que miraba a su alrededor toda no podía ver nada solo podía sentir como se hundía más y más, como si estuviera cayendo al abismo del mismo estanque, pero omitiendo el hecho de la presión del sitio empezaba a aumentar.
- ¡Bien, es hora de que Úrsula meta sus tentáculos en el asunto! – Exclamó la bruja de mar.
Cuando Shiori finalmente llega al fondo del océano su caída fue amortiguada con las suaves arenas y rocas que había en el lugar mientras nuevamente el escenario nuevamente se iluminaba. Ahora frente a ella podía ver al Rey tritón con su tridente dorado y a Úrsula junto con Ariel, quien ya estaba devuelta en su forma original, siendo retenida por los secuaces de la cecaelia.
- ¡Detente, Úrsula! ¡Suelta a mi hija! – Exigió Tritón amenazando con el tridente.
- Eso nunca, me pertenece. Hicimos un trato – Respondió Ursula mostrando el contrato dorado. – Pero estaría dispuesta a intercambiarla por otro pez aún mejor. – Resaltó ella mirando con codicia el tridente del rey de los mares. - ¿Qué dices aceptas el trato o no?
Y así Tritón, desviando su mirada, apuntó con su tridente al contrato y cambio el nombre de Ariel por el suyo. Luego, al igual que en todos los sueños, la imagen se oscureció dejando a Shiori nuevamente sola con sus pensamientos.
- Ella siempre quiso el tridente desde el principio. – Murmuró Shiori pensando en Azul y en las similitudes que tenía Úrsula con él. Tal parecían que estos sueños realmente eran mensajes que le traban de decir algo. – Pero a diferencia del tridente ¿Sera que esa foto sea algo importante para él? ¿Y por qué?
Trató de pensar en alguna respuesta a esa incógnita, pero ninguna hipótesis la convencía del todo. A medida que pensaba de pronto un zumbido seguido de un lento y grave tarareo en forma de eco resonó en toda la oscuridad haciendo que poco a poco la mirada de Shiori pasara de pensativa al asombro puro.
Fue entonces que el tarareo se volvió nítido y pudo escuchar claramente tanto una voz como una canción familiar que solo podía existir entre sus memorias.
La rosa que destino / This rose is our Destiny
El conocerte / michibikare
Un encuentro causal / Futari wa ima
Qué recuerdos removió / mou ichido deau
Shiori mirando por todos lados ahora desesperadamente intentó nadar con todas sus fuerzas hacia el origen de la voz mientras gritaba una y otra vez.
- ¡Akko! ... ¡¿Eres tú?! ... ¡AKKO!...
Entonces a lo lejos se pudo ver una luz celeste empezó a brillar a lo lejos con una especie de dos pequeñas partículas de color rojo y blanco que daban lentas vueltas una de la otra mientras juntas soltaban leves destellos como si fuera un cristal, sin duda alguna esa era el aura de Akko junto con la melodía que siempre cantaba cuando esperaba a que ella llegara a la orilla del mar, su punto de encuentro.
No he olvidado / Donna toki mo
Lo que prometimos / ano yakusoku
Un triunfo a la vez / Wasurenaide
Que todo salga como había soñado / yato koko made kita yo...
Entonces Shiori abriendo sus labios para continuar con la melodía estaba a punto de tocar la luz sin embargo todo al final se oscureció. Dejando únicamente el silenció del abismo junto con un gran rugido marino.
Las luces del amanecer trapazaron por la ventana de la habitación de Leona logrando que Shiori nuevamente abriera sus ojos lentamente y reconocer que estaba echada sobre el futón junto con Grim. Levantándose del futón miró a todo su entorno para ver que Leona nuevamente está dormido en su cama con una mala cara como si no hubiera dormido por un buen rato. Y a decir verdad eso fue lo que pasó ya que después de negociar con Leona sobre las consecuencias de no ayudarla en este plan para recuperar su dormitorio y a sus amigos, de escuchar tantas canciones de Curse Metal y otras canciones pesadas Leona al final no le quedó de otra que aceptar el trato de la sacerdotisa y finalmente poder dormir tranquilo, aunque con un mal pitido en sus orejas que no lo dejaron en paz.
- Estos sueños realmente están vinculados a la realidad – Murmuró Shiori tomando su uniforme escolar y su cinturón para irse a cambiar.
Aunque al recodar el final de su sueño nuevamente ella sacó su talismán para acariciar levemente la tela. Últimamente estuvo soñando con Akko, quizás su subconsciente estaba intentando decirle sobre su asunto pendiente y de lo mucho que extrañaba los viejos tiempo a su lado.
- "¿Cómo le estará yendo? ¿Estará bien? ¿Las cosas en el mundo espiritual le están yendo con normalidad?" - Era muchas de las preguntas que dominaban su mente... desde aquel día... pero hasta que no lo use tendrá que vivir con la duda hasta que decía usar el talismán.
Quizás a lo mejor cuando ella llegue a ser una abuelita lo descubrirá, Sin embargo, tenía que admitir que por momentos tenía muchas ganar de tener la valentía y hacer la invocación poder hablar de una buena vez, pero luego lo dudaba. Quizás tal vez era porque ella aun tenia miedo por saber la verdad de sus sentimientos tras aquel día.
– Muy bien crucemos los dedos. – Sentenció ella despejando sus pensamientos mientras se colocaba la bolsita bajo de su camisón.
...
Una vez que ella termino de alistarse, arreglarse y de despertar a Grim para planificar los últimos detalles de su plan final ahora solo faltaba despertar al león durmiente, quien justo acababa de bostezar mientras cambiaba de posición en su cama. En lo más profundo de ella, sintió un poco de culpa por todas las molestias que acusó, pero los caminos de la vida son misterios y ella tiene que acoplarse según la situación lo amerite.
Solo de esa manera solo podría seguir viviendo.
- Buenos días~ - Murmuró levemente Shiori acariciando levemente la cabellera de Leona mientras emitía su energía áurica para dos cosas: la primera despertar al hombre y segunda para aligerar el pesar de ojos, ojeras y dolor de cabeza ocasionadas por el insomnio.
Leona al escuchar la voz de la joven cerca solo se llevó la mano a los ojos para masajearlos y finalmente abrirlos para mirar a la mujer albina que lo ayudaba a aligerar su dolor junto con su mascota al lado.
- ¿Eh?... ¿Ya estás despierta? – Murmuró Leona frunciendo levemente el ceño. – No es justo ¿Por qué te ves renovada?... Gracias a ustedes, he perdido horas de sueño.
Shiori solo soltó una pequeña risilla nerviosa como si fuera la única respuesta que podría dar por en este momento.
- Tch...hoy es el tercer día prometido. – Dijo Leona. – Más te vale ganar conta ese contrato del pulpo antes de que se ponga el sol. Así que será mejor que estés lista.
- Descuida no pienso perder, De una u otra manera ya no me veras por aquí por lo que tendrás nuevamente tu cuarto para ti solito. – Prometió Shiori revisando sus tablillas de madera para después guardarlas en su cinturón y dirigirse al punto de encuentro con los demás.
Sin embargo, ya para cuando estaba lista para traspasar la puerta, la voz de Leona nuevamente la detiene.
- Gatita...
La sacerdotisa, al escuchar su apodo, solo paró en seco y regresó su mirada esperando y escuchando atentamente todo lo que Leona tenía que decirle.
Por unos segundos él solo se quedó callado como si estuviera pensando en lo que iba a hablar, aunque no duro mucho ya que simplemente le dijo:
- ... No te extralimites esta vez ¿De acuerdo? y ten cuidado.
Shiori se sorprendió un poco por las palabras de Leona, pero ella sabía que muy en el fondo de él lo decía con buenas intenciones a lo que asintiendo con su cabeza le sonrió de vuelta y se despidió con la mano mientras que el Líder de Savanaclaw veía como su silueta femenina se alejaba poco a poco.
Leona, por otro lado, sabia muy bien que no dijo esas palabras solo como palabras de aliento sin también porque estaba preocupado por ella. Cuando ella regresó ayer a su dormitorio, antes de que diera todo ese espectáculo en su cuarto, pudo percibir levemente el dulce olor de su sangre impregnado en su uniforme. En un inició no le preguntó nada ya que se veía normal y sana por lo que dedujo que ella, al no querer preocupar a nadie, se curó a sí misma y borró las evidencias de sus heridas, pero... ¿Qué fue lo que lo causó? Y más importante ¿Por qué sus sentidos se estaban inquietando? Sin embargo, había algo más que lo trastocaba un poco, y no era por ser celoso ni nada por el estilo, pero también pudo percibir el leve aroma de otros dos olores distintos: Uno era totalmente desconocido, pero que poseía un leve tiño similar al aura de la albina y el otro lamentablemente tenía la desdicha de reconocerlo fácilmente... era el aroma de un familiar lagarto cornudo.
- ¿Qué es este sentimiento? – Susurró Leona a sí mismo un poco pensante.
Era la primera vez que le estaba pasando estos sentimientos, pero no era un tonto para darse cuenta de lo que era... son sentimientos de posesión y de algo más.
¿Quién podría culparlo? Si lo pensaba bien cualquiera que conociera a Shiori rápidamente tomaría interés en ella, ya que es alguien interesante porque siempre podría sorprender a uno de manera inesperada. Era entretenida ya que siempre tenía algo nuevo que compartir, aunque sea algo pequeño e insignificante como una planta o algo que leyó hace poco. Era dulce ya que tanto su personalidad como su manera de ser eran de una índole afectuosa y cariñosa que hacían sentir a uno como si no fuera un rechazado. Era fuerte porque a pesar de siempre ser compasiva con todos ella poseía una gran fuerza que agregaba un atrayente contraste contra su imagen "supuestamente delicada" y finalmente, más que todo, era hermosa porque son todas estas cualidades y acciones que mencionó lo que hacían que Shiori fuera alguien valiosa y única.
Cualquiera seria dichoso de esta a su lado... Incluyéndose él mismo.
- No pienses tonterías. – Sentenció Leona ahora echándose al futón para percibir el aroma de la albina que se había impregnado en la almohada. – Demonios...
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Amanecer del día final
- Quedan 10 horas –
Después de que Shiori y Grim se reunieran con Ace, Deuce y Jack, que era lo que iban a hacer el día de hoy para vencer a Azul y a los hermanos Leech en su propio juego. Esta vez iban a contratacar con toda su fuerza, sin embargo, la mirada de los chicos era todo un poema ante la idea que Shiori les dijo.
- ... ¿Lo dices en serio? – Preguntó Jack masajeando su nuca.
- Con todos esos claro, debemos apresurarnos para dirigirnos hacia el mar del coral. – Puntualizó Shiori dándoles la espalda para comenzar a caminar rápidamente mientras los demás la seguían mientras continuaban con la conversación.
- Woah woah woah. – Balbuceó Ace tratando de buscar algún sentido a toda esta charla. - ¿No que todos estábamos de acuerdo en aceptar que conseguir esa foto es imposible por culpa de los hermanos Leech?
- Estoy de acuerdo también, es un poco imprudente. – Añadió Deuce.
Grim solo pudo soltar una risita seca mientras giraba su cabeza hacia el dúo de anemonas y les dijo:
- Tsk tsk tsk... tienes que escuchar nuestro plan. Primero... Cought... Cought... - Pero al instante una tos seca carraspea su garganta.
- ¿Qué te pasa? ¿Estas resfriado? – Preguntó Ace mientras alzaba la ceja ante la voz rasposa del felino.
- No, grité un poco ayer, así que... - Al instante Grim se detuvo ya que no era momento para dar explicaciones sobre lo que pasó ayer. – Ejem, eso no importa, les explicaré nuestra estrategia para hoy. Escuchen atentamente...
...
Ya estando en el trayecto final del recorrido al pasillo de la cámara Grim terminó los últimos puntos del plan.
- ¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ'?! – Exclamaron Ace, Deuce y Jack al mismo tiempo.
- ¿Hablas en serio? ¡Amiga mía, esa es una estrategia audaz! – Comentó Ace abriendo los ojos al no poder creer que dicho plan había venido de la mente de Shiori.
- Increíble. Shiori, realmente eres una mujer valiente. – Felicitó Deuce sonriendo de oreja a oreja.
- Aun así, ¿De verdad crees que funcionará? – Preguntó Jack a Shiori.
A lo que ella, deteniendo su camina a pocos metros del lugar cuyas puertas ocultaban al espejo de la oscuridad, les dijo firmemente.
- Ya saben cómo dice el dicho: "cuando llegas al fondo lo único que queda es subir." – Entonces Shiori abrió las puertas de la cámara.
- Tiene razón hemos llegado hasta aquí, así que no tenemos más remedio que apostar a la idea de Shiori. – Comentó Deuce estando de acuerdo con la albina. – No hay mucho tiempo hasta el atardecer.
- Cierto, preferiría no esperar a que el atardecer venga. – Apoyó Ace.
Con dos votos a favor solo quedaba la opinión de Jack.
- ... Bien, Entonces no tenemos tiempo para quedarnos, vamos. – Sentenció Jack ahora soltando una sonrisa orgullosa al grupo. – Eres realmente imparable una vez que has tomado una decisión, Shiori.
- Ya era hora de que mostrara su lado atrevido. – Rió Ace, aunque tuvo que detener dicha broma ya que ahora tenía la mirada escarlata de Shiori sobre él.
- ¿Tú realmente quieres que te dé un fuerte abrazó verdad? – La sacerdotisa solo alzó una ceja mientas colocaba sus manos a la altura de su cintura.
- ¡Esta bien vámonos! – Solo respondió el joven con el tatuaje de corazón adentrándose a la cámara del espejo de la oscuridad lo más pronto posible para salvar su pellejo dejando atrás a un Jack un tanto confundido por la actitud de Ace y un Deuce suspirando por la actitud de su rival.
Ya con todos los presentes listos Grim interrumpió el ambiente con su voz chillona.
- ¡Vamos a por esa foto! – Alzó su pata al cielo.
- Así es ~ - Respondió Shiori acariciando su cabeza peluda – Al Museo memorial de la Atlántica... esta vez no habrá nada ni nadie que nos detenga.
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Un gran cartel que estaba colgado al costado de la columna del museo tenía inscrito con letras grandes y rojas que el museo hoy estaba cerrado y que no recibía atención al público por el tema de los horarios establecidos.
- ¡¿Está cerrado?! – Todos exclamaron al mismo tiempo.
- Oye, oye... este es el peor momento para que nos pase esto. – murmuró Jack
- No hemos sido atacados por los hermanos Leech en lo absoluto hoy, ¿Acaso ellos lo sabían? – Pensó Deuce ante las posibles opciones.
- Viejo... no sé qué decirte. – Suspiró Ace mostrando su ya claro ceño fruncido.
- Como los dioses les encanta ponerme retos. – Suspiró Shiori mirando hacia el cielo.
- ¿Me están diciendo que deberíamos correr con la cola entre las piernas después de venir hasta aquí? – Gruñó Jack no queriendo rendirse tan pronto.
Esto realmente era un mal giro de acontecimientos, pero tendrían que pensar en buscar rápidamente una manera de entrar sin ser vistos por los guardias.
- En momentos como estos me gustaría tener la piel como la de Akko, de ese modo podríamos entrar sin ser vistos incluso si ellos estuvieran distraídos. – Murmuró Shiori.
Pero gracias a esas palabras hicieron que una gran idea apareciera en la mente de Ace.
- Esperen un segundo. Tengo una idea. – Dijo Ace acercándose un poco más a la zona junto con todos los demás.
- ¡Ffgna! Supongo que incluso los guardias del mundo de las sirenas también son tritones, eh. – Murmuró Grim mirando a la esquina de la columna.
- Eso es bastante obvio... - Susurró Deuce cerrando el hocico del gato.
- Bien. Mantendré la atención del tritón sobre mí y ustedes irán por detrás para que saquen la foto para que nos larguemos de aquí. – Ace explicó su plan.
- ¿Vas a estar bien solo? – Preguntó Jack mirando al joven del tatuaje de corazón.
- Jack, eres demasiado honesto para tu propio bien, Deuce se tropezaría a la mitad del camino así que dejen esto al experto. – Sonrió Ace con mucha confianza mientras nadaba hacia la entrada.
Todo los demás que quedaron viendo que era lo que Ace estaba a punto de hacer. Con el nudo apretando en sus gargantas ellos imaginaban las múltiples posibilidades en que la situación solo podría empeorar, pero por suerte, milagro de los dioses o lo que sea esta vez no fue de ese modo.
Ace ya estando casi cerca dio una leve respiración, miró a la dirección en la que estaba otro letrero de cerrado, se paró a un lado cerca del guardia y entonces entró en personaje.
- Uuhwaaaahh, ¿Hablas en serio? – Exclamó Ace expresando una mirada de sorpresa.
El gritó de algún modo llamó la atención del guardia quien se acercó a Ace para verificar cual era el problema.
- ¿Hm? ¿Puedo ayudarte joven? – Preguntó el tritón de aspecto longevo.
- ¿El museo está cerrado hoy? No puedo creer esto. – Ace fingió un tono triste sumado a una mirada llena de derrota. – Tenía muchas ganas de venir aquí...
- Oh, vaya... - Dijo el tritón sintiendo simpatía por Ace. – Qué cola más extraña tienes. ¿Eres de la superficie? ¿Viniste aquí solo?
- ¡Sí! Siempre he admirado a las sirenas desde que era niño. – Ace sonrió ahora luciendo emocionado. – Bebí una poción mágica que compré con mi mesada para finalmente poder visitar este lugar. – Después caminó alrededor del tritón para hacerlo girar hacia otro lado con la idea de que sus ojos maduros estuvieran enfocados solamente en él y no a su espalda. - ¡Increíble! ¡Realmente eres un verdadero tritón! ¡Te ves muy bien! ¡¿Puedo verte más de cerca si no es mucha molestia?!
- Oh-oh ¡Claro, ¿Por qué nó?! – Respondió alagado el guardia. - ¿Quieres ver mi aleta dorsal?...
Y así la charla empezó a surgir mientras a la lejanía el grupo de Shiori se encontraban viendo la escena con los ojos bien abiertos por el asombro del nivel actoral que tenía Ace a la hora de parecer normal frente a alguien.
- Vaya, ese tipo no tiene ningún problema en mantener una mentira. – Murmuró Grim no estando para nada sorprendido.
- ¡Esa es nuestra señal! La seguridad está completamente distraída por la conversación. ¡Entremos mientras tenemos la oportunidad! – Sugirió Deuce mirando al grupo quienes asintieron la cabeza para nadar en silenció y así adentrarse al museo con total éxito.
...
Para los jóvenes fue una suerte el no haber lidiado con las puertas con cerrojos debido a este lugar pareciese que no tuviera dicho sistema de seguridad salgo a los guardias, pero que aun así seguía siendo un poco problemático teniendo en cuenta de que ahora había intrusos en el museo.
El interior era como una especie de mezcla de aberturas y mini cuevas en las que hacían simulación de alguna infraestructura casi similar a las clásicas apariencias de las exhibiciones de los museos. En medio de todo ese lugar había la imponente estatua del rey Tritón con su tridente y al frente de él estaban el gran mural pegado sobre una pared de roca blanca que tenía adherido varias fotografías llenando cada espacio.
- Este es el lugar que Azul señaló. – Dijo Jack mirando el mural para analizar cada foto. – Foto conmemorativa de la visita del Músico imperial: Horacio XII... Foto conmemorativa de la visita de la cuarta princesa... Hay un montón de exhibiciones. Es cierto que probablemente no se den cuenta si incluso falta uno.
- Veamos... la foto conmemorativa del príncipe Rielle de hace 10 años es... - Murmuró Deuce buscando con la mirada hasta detenerse hacia un lado. – Lo encontré. Es esta ¿verdad? – Sacó la foto del mural para inspeccionarla. – Príncipe Rielle, visitando con sus amigos de la escuela...parece que es de cuando estaban la escuela primaria.
- Hay un montón de pequeños niños en él. – Dijo Grim mirando también la foto.
- ¿Por qué nos ordenó algo así? – Se preguntó Jack arqueando una ceja.
- Supongo que será algo importante para él. – Dijo Shiori viendo la foto, pero cuando su mirada se fija en el pequeño niño pelirrojo, con una cola de pez de color verde turquesa y ojos color azul profundo tan solo un personaje con dichas características se le vinieron a la mente. - ¿Ariel? – Murmuró la albina en voz baja y si movía su visión a otro lado podía ver a dos niños idénticos mirando hacia un lado de la foto justo donde estaba...
- No lo sé... ¡De todos modos, deberíamos tomar esto y llevarlo de vuelta a Azul para que podamos quitarnos las anémonas! - Dijo Deuce entregando la foto a Jack para que este lo guardara rápidamente.
- Me sorprende que no halla sonado ninguna alarma. En realidad, es sólo una vieja foto conmemorativa, me siento aliviado. – Suspiró Jack relajando un poco los hombros.
- Si, aunque la idea de robar toda sigue siendo un mal sabor de boca. – Comentó Shiori intentando luchar severamente contra sus valores morales. – Tendré que dar los 108 sutras del perdón después de que todo esto acabe.
Todo iba según lo planeado: llegaron al museo, tienen la foto y ahora solo quedaba regresar con Azul y así acabar con el plazo del contrato, sin embargo...
- ¡¿Qué están haciendo aquí?! – Se escuchó un gritó detrás de los jóvenes.
Todos al instante dejaron de respirar y no dudaron en voltear sus miradas para ver que a sus espaldas había un grupo de tres guardias apuntándolos con a sus afiladas lanzas.
- ¡Ffgna! Mierda, son los guardias. – Exclamó Grim erizando su pelaje aun estando bajo el mar.
- No se puede evitar que todo vaya de acuerdo con el plan. – Asintió Jack mirando con cuidado al grupo de tritones acercándose. - ¡Vamos a tener que ponerlos a dormir! – Luego sacó su pluma listo para atacar.
- Espera Jack no debemos lastimarlos. Recuerda que son guardias, solo están haciendo su trabajo. – Intentó razonar un poco Shiori ocultando las manos a su espalda para realizar una serie de sellos.
- Aunque es contraproducente. Shiori tiene razón, es como si estuviéramos atacando a policías en medio de su patrullaje. – Respondió Deuce tratando de buscar alguna salida sin tener que acudir a la violencia y menos contra un oficial.
- Y si no lo hacemos nosotros seremos los apresados. – Exclamó Grim colocándose al lado de la sacerdotisa.
- ¡Es por eso que lo haremos a mi modo pacifista! – Exclamó la sacerdotisa nadando hacia el frente de los guardias.
Entonces Shiori, llevando sus manos al frente para hacer la posición de manos Zen, paralizó a todos los tritones en sus sitios al mismo tiempo que el sello de la marca de buda se dibujó bajo sus colas.
- Tomen sus lanzas y aléjenlas ellos. – Pidió Shiori mientras se mantenía de pie mirando a los pobres tritones intentando inútilmente moverse, pero dado a que no movían sus colas terminaron pon caer sumamente al suelo arenoso.
Jack y Deuce, viendo que las marcas de sus manos estaban encendidas, se percataron de que la técnica de Shiori no los iba afectar por lo que, acatando la orden, tomaron todas las lanzas y las colocaron a otro lado del lugar.
- Grim, en el cuartó compartimiento de mi cinturón hay un estuche negro. Sácalo.
Grim asintiendo con la cabeza nadó hacia la espalda de la joven y sacó el objeto que la sacerdotisa pidió.
- Ya lo tengo ¿y ahora que hago? – Preguntó Grim.
Viendo que Grim ya tenía su estuche entonces, ella, se acercó al tritón más cerca y con una mano se la extendió hacia el felino.
- Abre el estuche y pásame las agujas que ves alineadas una por una y con mucho cuidado. – Dijo Shiori examinando el cuerpo del tritón.
- ¡¿Agujas?! – Exclamaron todos los presentes mirando a la albina como los ojos casi en blanco.
- Oye, oye entiendo la parte de no pelear, pero ¿Enserio? ¿Agujas? – Dijo Jack viendo como Grim le pasó lo que parecía ser una larga aguja delgada con un pequeño mango.
- Jack créeme que de todos los métodos posibles para continuar nuestro camino este es el método más pacífico que puedo ofrecer. – Dijo Shiori empezando a palpar con sus dos dedos a la altura del cuello del guardia quien veía el filo de la aguja con un poco de miedo. – Perdónenme señor guardia, pero no es nada personal. – Susurró Shiori enterrando la punta de la aguja al cuello ocasionando que el tritón al instante cerrará sus ojos y relajará todo su cuerpo dejándolo inmóvil.
- ¡Ffgna! No me digas ¿Estiró la cola? – Exclamó Grim picando con su cola en forma de tridente al tritón inmóvil creyendo que ya se había ido al otro mundo.
Pero en lugar de responder la pregunta un fuerte ronquido sonó en todo el ambiente provocando que muchos se quedaran con los ojos bien abiertos ante la escena porque, en efecto, el tritón que tenía la aguja en el cuello ahora estaba durmiendo.
- ¡¿Se durmió?! – Exclamaron todos.
- ¿Por qué ustedes se sorprenden? Esto es algo que sabían. – Murmuró Shiori sacando la aguja del cuello mientras miraba a la dirección en la que Deuce y Jack la miraban extrañados.
- Sabíamos sobre los puntos de presión y la parálisis, pero no que podías inducir un sueño. – Comentó Deuce viendo como la albina continuaba pichando los cuellos de los demás guardias mientras continuaba su explicación.
- Si conoces bien todo el sistema nervioso y muscular en el cuerpo entonces por ende sabes en que zonas hay que pulsar para poder suavizar algunas dolencias como también inducir dolores, parálisis e incluso un desmayo. – Luego Shiori viendo que todos ya estaban dormidos borró el sello del piso y con su ahora otra mano libre tomó el estuche de las patas de Grim y sacó brevemente otras agujas más pequeñas para clavarla a las puntas de las cabezas de los tritones. – pero hay casos en las que incluso hay algunos puntos que pueden inducir sueño o hasta alterar un poco la memoria reciente. Es una suerte que la mayoría de las sirenas de su mundo tengan la mitad de su cuerpo similar a la fisionomía de un ser humano – Agradeció sacando la última aguja. - ¡Ya está!
Una vez hecha su labor entonces Shiori vio que cerca del lugar había, lo que parecía ser, varias bancas hechas de corales, un lugar perfecto para colocar a los tritones y hacerlos parece como si realmente se hubieran quedaron dormidos en medio del trabajo. A sí que con esa idea en la mente movió el cuerpo de un guardia y lo llevó hacia esa dirección, con un poco de ayuda que Jack y Deuce pudieron acelerar la huida.
Mientras tanto a las afueras del museo.
- ... Y me encanta esa historia sobre el príncipe humano y la princesa sirena que me leyó mi abuela. – Dijo Ace todavía manteniendo su papel de turista emocionado.
- Esa historia se convirtió en una película, ¿Verdad? ¡Creo que también recuerdo haberla visto cuando era pequeño! – Recordó el tritón longevo. – Es una película de hace 30 años, pero todavía lloro cuando el rey abraza a su hija al final del filme.
- ¡Exacto! ¡Esa escena es súper famosa!
- Estás bastante informado para ser tan joven.
- A mi hermano mayor le encantan las películas. Ese filme también contaba con algunas canciones geniales~ - Entonces Ace, fingiendo un brillo de asombro en sus ojos, le preguntó. – Oh sí, escuche que las sirenas son grandes cantantes. ¿Es eso cierto?
- Ah, no, no. Eso es solo una leyenda urbana. Recuerdo haber sido compañero de clase de alguien que siempre estaba fuera de tono.
A lo lejos de la zona, Shiori, Grim, Jack y Deuce salieron por la entrada posterior del museo para nuevamente rodear el lugar y encontrar a Ace que todavía esta continuando hablando con el guardia.
- ¿Ace todavía no ha terminado? – Preguntó Grim mirando desde el hombro de Shiori.
- Me sorprende que pueda mantener una conversación con alguien que acaba de conocer. – Añadió Deuce.
- Logramos nuestro objetivo. Tenemos que volver a la superficie. – Recordó Jack.
- Tenemos que alejarnos del lugar y muy pronto. – Recomendó Shiori empezando a nada hacia la zona rocosa junto con los demás.
Entonces Ace, viendo atrás del guardia, observo a Shiori junto con los demás saliendo del lugar mientras le hacían señas para que regresara con ellos. Esa era su señal para que terminara con su actuación.
- ... Oh valla mira la hora que es, será mejor que me vaya. – Dijo Ace mirando a su muñeca aparentando tener un reloj mientras se alejaba del guardia.
- ¿De verdad? Pero si estás tan interesado por las sirenas, no me importaría darte un paseo por el interior. – Ofreció amablemente el tritón longevo.
- No, no, no debemos romper las reglas, pero quizás la próxima vez me aseguraré de buscar el horario del museo ¡Hasta luego! – Ace se despidió nadando hacia la zona rocosa mientras esbozaba una sonrisa falsa.
- ¡Vuelve pronto! – Se despidió el guardia con la mano para luego regresar a su puesto de trabajo mientras esbozaba una sonrisa orgullosa. - ...Es muy raro ver a un joven tan compresible el día de hoy.
En eso otro guardia tritón llega al lado del longevo oficial para tomar turno.
- Hey, a que no adivinas lo que pasó allá adentro. – Dijo el guardia más joven.
- ¿Qué pasó?
- Me topé con varios de nuestro hombre durmiendo como si nada en las bancas de las exhibiciones ¡Menudo descaro el suyo! – Explicó el joven mirando hacia la zona rocosa del mar.
- De seguro el cansancio les gano esta vez.
– Tal vez, pero los tuve que despertar porque hoy pasan los cardúmenes de tiburones blancos por la zona y tenemos que estar el doble de alertas. Ya sabes cómo son de salvajes cuando ven a alguien desconocido y no podemos arriesgarnos a que entren por accidente. La última vez casi me da un ataque porque por poco rompen la estatua conmemorativa del rey Tritón.
- ¿Cardúmenes de tiburones? – Pensó el guardia viendo por donde se había ido el joven del tatuaje de corazón. – oh, por Neptuno...
...
Nadando con todas sus fuerzas, Ace, llegó al punto de recuentro junto con los demás que lo estaban esperando.
- ¿Cómo les fue? – Preguntó el joven del tatuaje de corazón.
- Tenemos la imagen. ¡Fue sencillo! – Comentó Grim.
- Perfecto, entonces apurémonos y volvamos a la escuela. – Dijo Ace sonriendo ante la buena racha de buena suerte que están teniendo el día de hoy.
- Sí, mostrémosle esta foto en la cara de Azul. – Añadió Deuce sintiendo cerca la victoria.
Shiori estaba a punto de comentar algo con respecto a la foto, pero dos familiares presencias irrumpieron la tranquila zona y tal parece que no fue la única en notarlo.
- ¡Espere! – Exclamó Jack adoptando una pose de pelea.
En eso dos sombras largas pasaron sobre ellos.
- Hasta que por fin aparecieron. – Murmuró Shiori sacándose los guantes y también adoptaba una pose defensiva.
- Aaaaah~ te encontré~ Mi pequeña Koebi-chan. – Sonrió Floyd en su forma de tritón.
- ¿Cómo están todos? Veo que no han aprendido la lección y regresaron al mar una vez más. – Añadió Jade con su clásica sonrisa tétrica.
- ¡Los hermanos morenas están aquí! – Gruño Jack sacando su pluma.
- Parece que pudiste conseguir la foto. – Comentó Jade nuevamente viendo que el borde de la foto sobresalía del bolsillo superior de Jack.
- Qué asombroso. -Dijo Floyd sonriendo de oreja a oreja. - Buen trabajo chicos, son tan buenos ~ pero... - En eso tanto Jade como Floyd sacaron sus plumas al mismo tiempo. – Será problemático si traes eso de vuelta, así que... juguemos hasta que se ponga el atardecer.
- Sabíamos que estarían aquí. De todos modos, nunca esperé que esto terminara tan fácilmente. – Respondió Ace sacando su pluma. – Nos perseguirás hasta que termine el día y cuando estemos cansado. Piensas robarnos la foto, ¿Verdad? De esa manera, seguiríamos con las anemonas y la foto estará en sus manos.
- Fufufu... Grandes ganancias con poco tiempo son requeridas para obtener la máxima cantidad de retornos, a eso se le llama una estrategia inteligente. – Rió Jade.
- Qué... ¡Realmente son unos malvados y tramposos, bastardos! – Vociferó Jack a los hermanos.
- Entonces, Shiori. ¿Cuál es el plan ahora? – Preguntó Ace a un lado de ella quien miraba a los hermanos desafiantemente.
- Eres la inteligente del grupo, así que obviamente tienes un plan de contingencia. – Comentó Deuce sacando su pluma.
Después de que ella analizara la situación, solo había dos opciones: Pelear o huir. Cualquiera de las dos terminaría con un mismo resultado, pero si todo iba de acuerdo al plan entonces tendría que apostar por la mejor elección.
- ¡Protejan la foto a toda costa! – Comentó Shiori sacando las alas del Tengu Tennin para empezar a lanzar con dificultad las hoces de luz hacia los hermanos Leech que empezaron a nadar a su alrededor mientras disparaban uno que otro hechizo de agua. Como ahora se encontraban muy lejos del museo ya nadie los podrá ver e interrumpir el lugar.
- Ya veo. Que buen plan simple. – Comentó Deuce también atacando a los hermanos con sus picas de hielo. – No sé qué tan lejos podemos llegar sin nuestra magia especial, Pero...
- ¡Tenemos que luchar ya que estamos aquí! – Exclamó Jack también atacando.
Los minutos empezaron a correr a medida que la batalla continuaba, Shiori hacia todo lo posible para proteger a sus compañeros con varios muros de mándalas mientras que ellos atacaban a los hermanos Leech que continuaban lanzando sus hechizos a diestra y siniestra. En sus caras concentradas se podía reflejar la dificultad en la que luchaban para mantenerse al margen con los gemelos, aparte de lidiar con un poco arsenal de hechizos limitados debido a las anemonas por lo que Shiori junto con Jack hacia gran parte del trabajo para esquivar, proteger y curar al mismo tiempo.
- Ah... ya me estoy aburriendo de jugar este juego de las atrapadas. – Murmuró desganado Floyd.
- Solo un poquito más. Disfrutemos de esto. - Comentó Jade dando una leves palmaditas a la espalda de su gemelo.
- ¡Oye, Shiori! ¡El sol se va a ocultar si esto continúa! – Comentó Jack viendo como la batalla se estaba alargado.
- ¿Optar por esta estrategia fue nuestra mejor opción? – Murmuró Grim flotando a un lado de Shiori.
- Toda ira bien. – Aseguró Shiori invocando otro muro de mándala para regresar el hechizo de agua. – Estoy segura de que "ellos" lo lograran.
Sin embargo, viendo por el rabillo de su ojo escarlata, una rápida sombra pasó a su costado provocando que ella volteara su rostro hacia la espalda de Grim para ver que a sus espaldas Floyd estaba a punto de atrapar al felino con su aleta.
- ¡Cuidado! - Exclamó Shiori empujando al gato con la mayor fuerza que podía y alzaba sus manos para amortiguar el golpe de la aleta. Al fin dado a la fuerza del contacto ella terminó por ser empujada hacia un lado.
Ella iba a incorporarse rápidamente, pero Floyd al ser más rápido terminó enrollando su cola al cuerpo de la albina dejándola en una posición incómoda a su vez que la empezó a apretar.
- ¡Je je je ~! ¡Por fin te pesqué Koebi~ ! - Exclamó alegremente Floyd apretando de a pocos a la sacerdotisa quien luchaba contra la presión de la cola a su vez que con sus manos intentaba zafarlas con mucha dificultad debido a piel resbaladiza. – Por fin puedo tener una linda expresión en tu cara Koebi~ Déjame verla un poco más. – Luego apretó más su cola haciendo que Shiori frunciera su ceño.
- ¡Shiori! – Exclamaron sus amigos intentando ayudarla, pero Jade con un rápido hechizo de viento los golpeó a todos ocasionando que ellos fueran casi alejados del lugar.
- "Vamos Leona..." – Pensó Shiori mientras se movía con dificultad para evitar ser comprimida. – "Yo sé que puedes."
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A otro lado del instituto, más allá del espejo de Octavinelle y dentro de la sala V.I.P. del Mostro Lounge se encontraba azul reclinado en su sillón mirando con una sonrisa como las horas del reloj iban transcurriendo.
- Fufu... Jade y Floyd deben estar haciendo un trabajo maravilloso. – Murmuró Azul muy contento mientras veía el contrato de la sacerdotisa. – La residencia del dormitorio abandonado, esa foto y la dulce supervisora Shiori Nakamura ya pronto serán mías. – Luego de termina su oración empezó a lanzar una suave pero tétrica risa maniaca.
Pero todo ese festival de risas fue interrumpido cuando el golpeteo desenfrenado llamó a la puerta seguido de un abrupto y sonoro abrir de puerta provocado por un estudiante de Octavinelle que acaba de entrar sudando balas.
- ¡Perdón por la intromisión! – Se disculpó el estudiante de cabello oscuro.
- ¿Por qué tanto alboroto? – Azul alzó la ceja mostrando su total molestia al ser interrumpido.
- Lo siento mucho, pero hay un problema en el Mostro Lounge...
- ¿Qué paso?
- Hay un montón de clientes ruidosos que están causando una escena en el salón y ya que Jade y Floyd no están aquí ahora...
Pero al instante toda la charla del joven es detenido por el simple suspiro de Azul.
- Increíble. ¿No se les han enseñado a cómo lidiar con este tipo de problemas en un restaurante? – Gruño Azul levantándose de su asiento. – Muy bien, voy para allá. – Caminó hacia el pasillo que conecta la sala con el restaurante. – Jade y Floyd no deberían tener problemas para manejar las cosas de su lado. Dios mío...
Uno creería que el desastre seria solo un par de pleitos en algunas mesas por quizás un pequeño error de ODM que sería sencillo de reparar ¿Verdad? o eso Azul pensó hasta que vio el salón de su restaurante siendo plagado por muchos estudiantes de Savanaclaw haciendo tanto escándalo que hasta el lugar parecía como si fuera un zoológico poblado por diversos animales peleando en cada extremo a extremo de las mesas.
- ¿Q-qué está pasando? – Dijo Azul casi boquiabierto por el desastre. – La tienda acaba de abrir, pero ¿Qué es este alboroto?
- ¡Oyes! ¡Date prisa y trae las bebidas! – Exclamó un joven de Savanaclaw golpeando la mesa como si su mano fuera un martillo golpeando una tabla.
- ¡Carne! ¡Trae carne! AHAHAHA! – Rió escandalosamente otro residente en otra mesa.
- ¡Oye, imbécil, esa es la carne que pedí! – Vociferó un tercero viendo como un estudiante de Octavinelle servía un plato a otra mesa.
Azul ya no aguantar ver tanto desastre en su restaurante, es el líder por lo que tiene que buscar el medio más factible para tranquilizar a esta multitud escandalosa. Pero para ello primero tendría que pasar por medio del tumulto de gente.
- Por favor, abran paso, estoy de paso. – Dijo Azul abriéndose un camino entre la muchedumbre.
En eso él tratando de esquivar la gente uno de sus hombros choca con alguien haciendo que el voltease su mirada hacia dicha persona.
- Disculpa. – Dijo Azul brevemente para continuar caminando.
- Oh, no te preocupes por mí ~Shishishi. - Sonrió inocentemente Ruggie llevándose las manos al bolsillo seguido de un leve sonido metálico.
- ¡Oigan, mi vaso está vacío! – Exclamó otro estudiante de Savanaclaw a un pobre estudiante de Octavinelle que parecía como si estuviera a punto de entrar a una crisis nerviosa por el estrés.
- ¡Sí, solo espere un momento! – Dijo Aquel estudiante tratando de pensar en lo que tenía que hacer.
- ¡Líder de dormitorio! – Exclamó otro estudiante junto a su otro compañero de mismo dormitorio acercándose a Azul. – Hemos tenido una cantidad extraordinaria de pedidos y nos hemos quedado sin comida por hoy.
- ¡Las bebidas también están cerca de agotarse! – Añadió un tercer estudiante.
- ¡¿Tan pronto?! Entonces no hay remedio. – Respondió calmadamente Azul acomodando sus lentes. – Conseguiré algo de dinero de la caja fuerte, así que por favor salgan a comprar más ingredientes a la tienda... - De pronto se quedó callado. - ¿Hm...?
Palmeando sus manos a todo su pantalón en búsqueda de una superficie metálica, se percata de que sus bolsillos no tenían nada guardado. Esto solo hizo que él se quedara estático y con un horrible sentimiento de tensión, estrés y sobre todo miedo puro.
- ¡Ah! – Jadeó Azul revisando una vez más cada compartimiento en su ropa, pero ahora mostrando su desesperación. - ¡N-no están aquí...! ¡La llave de la caja fuerte no está aquí! – Fue entonces que se percató de algo. – No me digas... ¡No puede ser...! – Luego él salió corriendo de regreso hacia la sala V.I.P.
Si diríamos que el camino hacia la V.I.P. fue sencillo, estaría mintiendo, ya que con toda la gente moviéndose de un lado a otro dificultaba mucho el sentido de orientación de Azul, pero no imposible para llegar a su destino. Abriendo apresuradamente la sala se percata que su silla estaba al revés de como la había dejado y el motivo era simple porque quien estaba sentado en dicha silla, quien estaba girando en el mismo eje del asiento una vez que escucho el ruido de la puerta y había colocado sus pies con sandalias sobre el escritorio de Azul se trataba del mismísimo Leona sonriendo ladinamente mientras tenía entrelazadas sus manos a la altura de su nuca.
- Hola, Octo-bastardo. – Saludó Leona,
- Leona Kingscholar. – Murmuró fríamente Azul estando ahora el doble de alerta.
- ¿Qué pasa? Te ves bastante asustado para ser alguien que normalmente tiene el control de sus emociones. – Leona solo se burló.
- No es asunto tuyo y más importante aún, ¿Por qué estás aquí?
- ¿Por qué preguntas...? Es sobre esta llave ¿No es tuya? – Leona mostro una falsa confusión mientras extendía un brazo fornido para revelar que dando vueltas en uno de sus dedos estaba el juego de llaves que pertenecían a Azul. – Lo recogí del suelo y gentilmente vine a devolvértelo.
- ¡E-esas son! – Dijo Azul tratando de controlar sus emociones.
- Así que sí son tuyas.
- Regrésamelas. ¡El robo es un crimen terrible! – Exclamó Azul extendiendo su brazo hacia el hombre león.
- ¡Ja! ¿Me estás tratando como a un ladrón cuando vine aquí a devolverlo con bondad de mi corazón? – Rió Leona levantándose de la silla. – Pero te las devuelvo, tómalas. – Entonces se las lanzó al joven de gafas quien las atrapó a tiempo. – Eso es todo lo que tenía que hacer - Luego se dirigió a la puerta y se marchó del lugar no sin antes despedirse. - Nos vemos.
Una vez solo en la sala, Azul, corrió rápidamente hacia el cerrojo y empezó a insertar la llave en el agujero de la cerradura con mucho nerviosismo.
- ¡M-mis contratos...! ¿Están a salvo? – Murmuró Azul dando la última vuelta de la llave para abrir la cerradura.
Al abrir la bóveda, para revisar su interior, solo se topó con algo que generó que el verdadero miedo y la desesperación a escalas muy elevadas, tantas que hasta su rostro terminó por reflejaba todo lo que inútilmente trataba de contener desde hace unos minutos.
- ...No están. – Susurró Azul tocando los estantes vacíos de la caja fuerte. - ¡No están! ¡No están! ¡No están! ¡Todos mis contratos no están aquí! – Antes de si quiera perder los últimos estivos de su sereno temperamento pensó por unos instantes y descubrió que solo podía haber una sola persona quién podría haber robado sus contratos. - ¡¿Ese bastardo se los llevó?!
Finalizó cerrando violentamente la bóveda.
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Ya estando lejos del dormitorio de Octavinelle tanto Ruggie como Leona se encontraban charlando pacíficamente y sin nerviosismo alguno mientras que entre sus manos tenían varias y cientos de contratos dorados brillando bajo el agua oxigenable.
- ¡Shishishi! Los sacamos de ahí sin problemas. – Rió Ruggie.
- Hmph, tus dedos pegajosos son impresionante. – Alabó Leona mirando a los contratos.
- Si no quieres que te roben algo, entonces deberías guardarlo en tu bolsillo. – Asintió el joven de orejas de hiena. – Hay un número loco de contratos aquí. A simple vista puedo decir que hay unos 500 a 600 contratos.
- Hmm. Probablemente ha estado haciendo estos tratos turbios desde mucho antes de venir a esta escuela. – Dijo Leona tocando los contratos con su mano enguantada. – Sacamos los contratos de la sala V.I.P. ahora todo lo que queda es...
"Tengo hambre, tengo sed."
"Soy lo que se robará tu mañana..."
Leona empezó a recitar su conjuro mientras que de sus manos una luz dorada empezaba a surgir de poco a poco según iba avanzando las frases. Sin embargo, una voz familiar irrumpe en el lugar, pausando el hechizó del Líder de Savanaclaw.
- ¡Detente! – Exclamó Azul frente a unos metros de Leona y Ruggie.
- ... Oh, ya está aquí. – Murmuró Leona volteando su mirada hacia Azul, pero sin dejar de tocar los contratos. – No des un paso más si realmente te importa lo que les suceda a tus contratos.
- Devuélvelos... ¡Por favor devuélvelos! – Exigió Azul en un tono muy enfadado pero asustado.
- Ya, ya, al menos trata de mantener las apariencias ¿Qué pasó con tu máscara de ser perfeccionista? A juzgar por como estas, parece que la deducción se la gatita fue la correcta.
- ¿De qué... hablas...?
Fue entonces que Leona recordó todos los acontecimientos de la noche pasada con Shiori en su habitación.
- Entonces. ¿Me estás diciendo que si los contratos son totalmente invencibles entonces porque tiene que guardarlos en la caja fuerte? – Dijo Leona pensando en la hipótesis de Shiori.
- ¿Eh? ¿Hm? ¿Qué quieres decir? – Grim trató de pensar por donde iba la conversación.
- Ah ahora que lo mencionas, es un poco extraños ya que, según Azul, el contrato no se puede destruir porque electrocutara a quienes lo tocan. – Dijo Ruggie también conectando los puntos. – Pero si eso es cierto, entonces ya no hay necesidad de ponerlos en una caja fuerte, ¿Verdad? Puedes dejarlos tirados como lo hace Leona con su billetera ya que no corre riesgo se ser robados.
- ¡Ah! Hablando de la caja fuerte. – Grim recordó algo. – Ese tipo se enojó demasiado cuando la caja fuerte se rayó un poco.
- Tienes razón, primero se asustó cuando el caldero golpeó la bóveda, luego sintió alivio cuando comprobó que nada se rompió y después empezó a discutir con el joven Floyd por el tema de no tocar la caja fuerte. – Dijo Shiori recordando los acontecimientos de la sala V.I.P
- Ya veo. Es cuestión de sentido común mantener las cosas importantes a salvo, así que ni siquiera pensamos en cuestionarlo. – Razonó Ruggie mirando hacia Leona. – Incluso los hábitos de un príncipe mimado que no tiene ninguna experiencia con la pobreza también pueden ser bastantes útiles a veces.
- Tch. Sigues hablando de más, maldita sea. – Gruño Leona ante el comentario de la hiena.
- Eso significa que la electrocución de los contratos también fue parte de su gran engaño. – Murmuró Shiori atando otro cabo.
- ¡¿Qué?! – Exclamó Grim entre sorprendido y enfadado.
- Sencillo dejó el contrato sobre la mesa a propósito porque los vio merodeando por ahí, ¿no? – Preguntó Leona a Shiori, quien respondió su pregunta asintiendo con su cabeza. – Luego hechizo los contratos que tenía en mano con magia relámpago para que cuando ustedes lo tocaran él, a la lejanía, la activara. No caigas en una trampa tan obvia, tonto.
- ¡Ese bastardo de Azul! ¡Es un pequeño tramposo y ruin! – Refunfuño el gato echando humo por las orejas.
- Tal parece que será mucho más rápido ir a averiguar qué pasa si sacan los contratos de la caja fuerte...
Fue lo último que contó Leona mientras miraba a la cara llena de asombro de Azul, pero mezclado con el sentimiento de rabia.
- ¡¿Todo fue planeado por Shiori?! – Dijo el joven de lente sin poder creer que una muchacha que pareciera que ni podría lastimar ni a una mosca sería capaz de llegar a tales extremos para ganar. - ¿Por qué? ¡¿Por qué se interpone en mi camino?! Que le quiten las anémonas a los demás no le beneficia de ninguna manera, ¿Verdad?
- Bueno, estoy de acuerdo contigo en ese aspecto, pero... - Luego Leona recordó todos los acontecimientos de su sueño sumado a los eventos de su estado Overblot con ella. – "Supongo que es debido a esa moralidad y disciplina con la que se crió lo que la hace más fuerte que cualquiera" – Luego pensó él para nuevamente dirigirse al joven de lentes. – Lo que lleva a mi segundo punto. – Sonrío de oreja para finalmente hacer una pequeña pregunta irónica teniendo en cuenta la situación del momento. - Oye Azul ¿Quieres hacer un trato conmigo?
- ¿Huh? – Azul solo lo miró confuso.
- Si tuviera que devolverte esto, ¿Qué recibiré a cambio?
- L-lo que quieras. – Tartamudeó el joven con lentes. - ¡Notas de examen, tesis de graduación, alteración de es tus registros de asistencia, hare lo que quieras en realidad!
- Oh, es una oferta muy tentadora. – Sonrió Leona ante las propuestas
- Entonces... - Azul podría sentir el gran alivio calmando su histeria ya que la negociación haya funcionado, o eso hubiera sido el caso si Leona no lo hubiera interrumpido.
- Pero... Lo siento, pero no creo que pueda devolvértelos. – Fue lo que Leona dijo.
- ¿Eh? – Azul miró desconsolado.
- Verás, todavía tengo una pequeñísima cuasi amenaza pasivo-agresiva colgando sobre mi cabeza ahora. – Murmuró él recordando, con una sombra morada sobre su frente, todo el espectáculo de ruidos infernales de ayer. – A menos que ayude a deshacer estos contratos para la gatita y su mapache, provocarán un alboroto frente a mi habitación todas las noches hasta la mañana.
- ¿Hah?
- Si ella pierde su dormitorio, yo perderé mis horas de sueño. Así que destruirlo será mucho más favorable para los dos.
Azul solo podía ver al líder del dormitorio de Savanaclaw como si lo que acababa de decir fuera la cosa más rara y sin sentido en toda su vida.
- Nome digas... ¡¿Solo por eso, tú...?! – Murmuró Azul.
- Subestimaste a la gatita al creer que se rendiría tan fácilmente. – Respondió Leona ahora haciendo brillar más su magia única. – Ella puede llegar a ser tanto una buena heroína como también una buena villana si se esmera... y eso es algo que te supera, Azul.
- Esto no puede ser real... - Los ojos de Azul empezaron a temblar a la vez que su voz fallaba. - ¡Para! – Exclamó a modo de súplica.
- Ahora...
"¡Inclínate ante mí!"
"¡Rugido del rey!"
- ¡NOOOOOOOOOOO! – Solo fue lo único que pudo gritar Azul.
Viendo como el brillo dorado engulló a cada contrato, estos, poco a poco empezaron a volverse en partículas arena que se esparcían por todos lados hasta desintegrarlos sin dejar rastro alguno, como si simplemente hubieran desaparecido como polvo que se lo lleva la corriente de marina.
- Mis... mis contratos dorados fueron... - Tartamudeó Azul en un tono bajo mientras se quedaba estático en su mismo sitio. – Todo... son ahora polvo.
- La magia única de Azul es "Es un trato". – Dijo Ruggie viendo como la arena se esparcía por el entorno. – Dicen que cualquiera que firme un trato contigo no puede tocar el contrato.
- Montaste un buen espectáculo para convencer a todos de que tus contratos eran invencibles, pero no existe hechizo perfecto – Dijo Leona recordando cada palabra y teorías que Shiori le dijo en su habitación. - Si evalúas la situación, luego de ingresar a la sala V.I.P. creí que los contratos serían invencibles mientras los tocabas, pero no tuve problemas para convertirlos en arena con mis poderes. Lo que significa que la intuición de la gatita siempre fue la correcta. Al final, tus contratos son solo papel pergamino.
- C-cómo... podría... - Siguió murmurando Azul.
- Sabes algo Leona, te conozco lo suficiente para decirte con seguridad que si alguien te hubiera amenazado como lo que hizo Shiori rapidamente lo mandarías a volar – Rió Ruggie percatándose de un detalle muy obvio. – Entonces me preguntaba "¿Por qué hiciste todo lo posible para ayudarla?" y creo que lo acabo de descubrir.
- ¿Eh? – Leona solo alzó su ceja mientras miraba a la dirección del joven con orejas de hiena.
- Una de las razones era porque secretamente querías destruir el contrato que hiciste con Azul en aquella ocasión ¿Verdad?
- ¡Ja! A nadie le gustan las personas entrometidas, ¿Sabes? Solo soy un buen líder que no puede sentarse de brazos cruzados cuando una señorita está en problemas Hehheh. – Fue lo que respondió Leona en un tono que cualquiera diría que obviamente estaba mintiendo, pero la mayoría de esas palabras guardaban una pequeña verdad que él solo sabia.
- Bah ha, Ni siquiera puedes decir eso con una cara seria. – Respondió Ruggie con una leve risa.
- "O eso es lo normal que diría, pero si ese era tu plan entonces solamente habrías destruido solo el tuyo sin importar los demás." – Pensó Ruggie pero ahora para sí mismo. – "Esto también lo hiciste por la misma razón por la que yo también habría hecho algo como..." – una imagen mental de Shiori sonriendo y de todos los momentos que pasaron a su lado pasaron rápidamente por su cabeza mientras que un calor recorrió levemente en su cara mientras admitía una realidad que no creyó imposible. – "...Creo que ambos en secreto también lo hicimos por ella."
Sin embargo, toda esa charla mental terminó cuando empezaron a escuchar un débil gimoteo que solo podía provenir de un solo punto. Azul estaba temblando desde su mismo sitio como si de pronto hubiera una corriente de viento helado recorriendo a su entorno. Leona en un inicio solo pudo alzar una ceja mientras miraba ahora el extraño temblor, pero eso solo fue la punta de iceberg porque tan pronto Azul dejó de temblar su rostro se dibujó una mirada llena de traumas seguido de varios gritos de agonía mientras se agitaba bruscamente como si tuviera em medio de una convulsión.
- ¡AH! ¡AAAHHH! ¡NO QUIERO ESO! – Exclamó Azul tapándose los oídos mientras que el sonido de las risas infantiles resonaba en su cabeza como ecos que iba y volvían dentro de su mente. La inestabilidad de las emociones del joven fue demasiada que sus ojos azules se empezaron a empañar con una cortina medio cristalina con oscura. - ¡LO ODIO! ¡LO ODIO! ¡LO ODIO!
Al instante tanto Leona como Ruggie se sorprendieron mucho por el cambio agresivo que Azul tuvo en su comportamiento.
- Se fueron... - Murmuró débilmente Azul. – La colección que trabajé tanto para construir... Mi omnipotencia...
- ¿Y ahora qué le pasa? – Leona solo siguió mirando confundido la situación.
- Su personalidad cambio de repente... - Añadió Ruggie del mismo modo en el que se encontraba Leona.
- ¡AHHH! ¡AHORA TODO ESTA HECHO POLVO! ¡¿POR QUÉ DEMONIOS HAS HECHO ESO?! – Nuevamente Azul gritó mientras regresaba a su tono tranquilo, pero sin ocultar los sentimientos que reflejaban su rostro. – Sin eso, yo soy... yo...
Entonces nuevamente es su mente pudo recordar y escuchar esas mismas voces del pasado que lo dejaron marcado desde siempre.
- Ugh, que desagradable – Dijo un pequeño tritón jalando de sus tentáculos.
- Corran otra vez va a vomitar su tinta. – Dijeron otro grupo de tritones corriendo del lugar mientras se burlaban.
- ¡Azul lento! ¡Azul lento! ¡Azul lento! ¡Azul lento! ¡Azul lento! ¡Azul lento! – Cantaron dicha mofa mientras lo señalaban a él con sus sonrisas llenas de burla.
- Eres patético... - Repitieron todos al mismo tiempo y en una sola voz mientras lo rodeaban.
- ¡HE VUELTO A SER UN ESTUPIDO E INSERVIBLE TORPE PULPO, BASTARDOS! – Exclamó Azul ahora llevando sus manos a su cara para ocultar sus lágrimas y evitar seguir humillándose más, todo esto al mismo tiempo que una bruma oscura en forma de neblina empezó a salir de su entorno contaminando así el agua que los rodeaba. – No quiero eso... ¡No, no, no! ¡No quiero volver a ser como era antes!
Al ínstate tanto Leona como Ruggie se colocaron alertas no solo al ver lo tenso que se puso el ambiente sino porque también presentían que había un aura oscura rodeando a Azul.
- ¿Qué está pasando? El agua se está volviendo turbia. – Dijo Leona dando un paso hacia atrás.
- ¡Eso es porque acabamos de romper sus esperanzas! – Respondió Ruggie también retrocediendo con cuidado mientras dibujaba una sonrisa tranquila y hablaba con mucho cuidado. - Oye, Azul... v-vamos a calmarnos, ¿Sí?
Pero Azul solo les devolvió una mirada llena de odio puro mezclado con la vergüenza y rechazo que se sentía a sí mismo en ese mismo instante.
- ¡CÁLLATE! – Exclamó él. - ¡USTEDES NO TIENEN NI IDEA DE CÓMO ME SIENTO AHORA! Siempre se burlaron de mi por ser un "pulpo asqueroso, estúpido y lento" ... ¡NUNCA LO ENTENDERÁN! – Luego de haber gritado tanto hasta el punto en que su voz empezó a doler entonces cerró los ojos por un momento empezó a calmarse para finalmente pasar al silencio. Pero no era un silencio agradable porque ahora él soltó un largo y tétrico suspiro mientras relajaba todo su cuerpo. Sin embargo, dicho mutismo no duró mucho cuando Azul nuevamente dirigió lentamente su mirada oculta hacia donde estaban Leona y Ruggie. – Hehhehheh... Ah, ya veo... solo tengo que robarlos de nuevo si se han ido... Dámelo... - Y alzando rápidamente su cabeza reveló la mirada más enloquecida e inestable que Azul nunca en su vida expresó mientras extendía sus dos manos:
- ¡DAME ESE PODER QUE TANTO TE ENORGULLECE Y AMAS!
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Goteo...
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De nuevo en el mar del coral tanto Shiori aún seguía luchando contra la cola de Floyd mientras que Jade impedía el pasó a los demás para evitar que vinieran a salvarla. Los minutos cada vez pasaban lento y la presión de la cola de Floyd se fortalecía más.
- Oye, oye será mejor que te rindas Koebi-chan~ - Dijo Floyd todavía manteniendo su sonrisa al ver como la mirada se Shiori se fruncía cada vez más. – Me voy a detener si les dices a tus amigos que nos entregue la foto. Es así de fácil~
Shiori no respondió la conversación de Floyd. Era como si de repente su capacidad de hablar fuera dificultosa que lo único que podía hacer era solo mover los labios lentamente en intervalos de tiempo.
- ¿Qué pasa? ~ – Preguntó Floyd acercando su torso ahora a la altura de la sacerdotisa. - ¿Quieres que apriete más?
- ¡Shiori! – Gritó Deuce intentando acercase a ella, pero de pronto un aletazo de parte de Jade lo empujó hacia otro extremo para chocar con Ace y juntos caer por el golpe.
- ¡Maldición! – Exclamó Jack de igual manera, a pesar de tener buenos reflejos para esquivar ataques el hecho de que sus movimientos bajo el agua hacían que su capacidad de desplazarse de un lado a otro fuera un poco más lenta de lo normal y no ayudaba mucho, eso sumado al hecho de que Jade una vez acabado con los dos jóvenes de Heartslabyul luego nadó con velocidad hacia él para continuar peleando.
Era una situación totalmente desventajosa para los amigos de Shiori.
- ¿Y bien? ¿Qué dices Koebi-chan? – Preguntó una vez más Floyd.
Él acerándose un poco más hacia la albina podía sentir como poco a poco su sonrisa se extendía más ante la falta de respuesta de la joven, sin embargo, al acercase un poco empezó a escuchar con un pequeño ruido que Shiori susurraba provocando qué él ahora alzara una ceja. ¿Qué era lo que tanto decía? Fue lo primero que pensó acercándose un poco más para poder escuchar la voz de la chica.
Pero lo único que puedo interpretar de ella era que decía...
- Tres... dos... uno...
Entonces, de la nada, ella sacó sus dos brazos de la cola de Floyd lo atrajo hacia su cuerpo para ahora abrazarlo con mucha fuerza.
- ¿Oye que estás haciendo? – Preguntó confundido Floyd intentando zafarse de los brazos de ella.
Pero extrañamente algo raro le estaba pasando a sus brazos. Ellos no le respondían correctamente, es más hasta estos empezaron a hormiguear.
– "¿Qué me pasa?" – Pensó Floyd mostrando su indignación.
- He encontrado muchas cosas interesantes en la biblioteca, joven Floyd.
Floyd escuchó fuerte y claro la voz femenina. Al alzara su mirada pudo toparse cara a cara con la mirada normal y tranquila de Shiori como si ahora ya nada le estuviera doliendo.
- A diferencia de un ser humano el cuerpo de un pez tarda un poco más en procesar el bloqueo del sistema nervioso debido al grosor de su piel. – Explicó ella mientras su mirada brevemente se dirigía hacia un punto por debajo de ellos.
Floyd sin saber mucho de lo que ella decía solo dirigió su mirada hacia el mismo punto que ella veía solo para comprobar que en efecto, al final de su cola, tenía clavada dos agujas en ella.
- ¿En qué momento? - Fue lo que dijo Floyd.
- Cuando ibas a golpear a Grim con tu aleta caudal aproveche tu impacto para colocarte las agujas y esperar a que tu propio cuerpo haga todo el trabajo. – Dijo Shiori ahora enrollando más sus brazos a los costados del torso del joven tritón.
– Debo admitir que la fuerza de tu cola no están nada mal... - Admitió ella mientras ella regresaba su mirada escarlata hacia el joven. - Pero te confieso que he recibido abrazos mucho más fuertes que esos... - Luego miro seriamente al joven. – Ahora ¿Puedes quitar tu cola de mí?
- ¿Y porque debería hacerlo? – Solo respondió fastidiado mientras cada vez más intentaba mover sus brazos, pero muy inútilmente.
– No quiero llegar a estos extremos, pero veo que no me dejas otra opción. – Entonces ella alzó dos de sus dedos para que, de su cinturón, un pergamino de madera saliera flotando hacia ella y se adhiera en el medio de ambos.
- Última advertencia Floyd, suéltame. – Enfatizó Shiori intentando persuadir al joven de que la soltara, pero él otro cada vez más tenía una cara de pocos amigos.
– No quiero. – Fue lo que sentenció Floyd apretando su cola con mucha más fuerza, pero sin ocasionar que la albina hiciera una mueca.
- Está bien pero luego no digas que no te lo advertí. - Entonces Shiori estando segura de lo que iba a hacer entonces ella abrazó con todas sus fuerzas el cuerpo de Floyd provocando que esté empezará a sentir como su columna empezaba a tronar y a doler debido a presión que ella aplicaba.
Floyd de alguna manera sentía como si esta presión fuera similar o peor que la misma presión del abismo "Mientras uno se sumerja más en la oscuridad del océano más la aumentaba presión de su cuerpo". Nunca pudo imaginar que dicha chica poseía tal fuerza de agarre.
Pero antes que miles de pensamientos pasaran por su mente miró con cuidado hacia la tablilla que tenían para ver que esta tenía algo inscrito en la superficie. Era una especie de lenguaje extraño que le resultó terriblemente familiar ya que esa única letra tan solo la vio una vez... cuando junto con su hermano fueron a investigar el huerto de la chica.
No hacía falta pensarlo tanto para ver las obvias intenciones que la albina tenía en este momento.
- No serias capaz, tú también terminaras electrocutada. – Desafió Floyd.
- Un pequeño dato para ti morenita-san... – Dijo Shiori acercándose a un costado de la cara de Floyd en donde supuestamente estaban antes sus orejas para susurrarle. – Yo ya estoy acostumbrada a recibir descargas eléctricas.
Entonces influyendo un poco de su energía áurica en la tablilla brilla ella finalmente exclama con todas sus fuerzas.
- ¡Dios del trueno, ve al frente!
La salinidad del mar sumado a sudor de la piel de la albina rociando parte de la piel de Floyd hizo que fuera un excelente conductor eléctrico ya que podían ver como una especie de rayos lilas los golpearon a ambos uno seguido de otro.
Floyd luchaba por no separarse de ella con todas las fuerzas posibles mientras lanzaba un grito de exclamación por la frecuencia de los rayos sumados a la presión de los brazos de la joven. Poco a poco podía sentir como su cuerpo empezaba a emitir espasmos.
- ¡Shiori! – Exclamaron tanto Ace, Deuce, Jack y Grim al ver la escena.
- ¡Floyd! – Exclamó Jade dejando de lado a los jóvenes para nadar a salvar a su hermano.
Jade al llegar a ellos, muy a pesar de que también sabía que se iba a lastimar no podía dejar a su hermano, por lo que sin dudarlo metió las manos en las corrientes eléctricas e intento abrir los brazos de la chica para liberar a su hermano, pero sus esfuerzos fueron en vano ya que el agarre era tan fuerte que incluso con las garras rasgando la piel de la chica no lograron si quiera aflojar ni un poco.
La situación ya no podía continuar de esa manera por lo que mientras intentaba una vez más sacar los brazos de Shiori una y otra vez le decía a su hermano.
- ¡Floyd suéltala! ¡Tienes que soltarla!
El hermano Leech en un inicio no quiso hacer caso, ya sea por terquedad del momento o porque simplemente no tenía ganas de hacerle caso, pero realmente con las convulsiones recorriendo su cuerpo sumado al hormigueo entonces ya no lo pudo aguantar más y entonces, a regañadientes, liberó su cola de la albina al mismo tiempo que ella liberaba la presión de sus brazos con la idea de alejarse mutuamente.
En un extremo Jade sostenía a Floyd quien jadeaba repetidas veces y por otro lado Shiori también jadeaba mientras se recomponía lentamente debido a gran presión que ejerció Floyd, en esta ocasión no había necesidad de sobrepasar los límites del pergamino por lo no hubo ningún derramamiento de sangre o algún órgano lastimado.
Shiori realmente odiaba tener que llegar a estos límites de violencia, pero al menos procuró que la frecuencia solo fuera lo suficientemente insoportable para que Floyd la soltara y lo suficiente suave para que no lastimara a los gemelos de gravedad.
Por unos breves segundo el silencio reino del lugar y luego una brillante luz parpadeó de repente en todo el lugar casi dejando ciegos a los. Sin embargo y felizmente para todos no duro mucho porque luego desapareció.
- ¿Qué era esa luz? – Preguntó Jack nadando hacia un lado de Shiori para cerciorarse de protegerla mientras ella se recomponía.
Pero mucho más importe que dicha luz tanto Shiori y Jack notaron una diferencia en Ace, Deuce y Grim. Y en efecto los ya mencionados también fueron los primeros en notarlo.
- ... ¿Hm? ¡Ah! ¡Deuce, tu anémona se fue! – Exclamó boquiabierto Ace señalando la cabeza del peliazul.
- ¡Ggh, tienes toda la razón! – Respondió Deuce tocando la punta de su cabeza libre de cualquier protuberancia.
- ¡El mío y el de Ace también han desaparecido! – Sonrió Grim al sentir más liviana ahora su cabeza.
- Menos mal. – Suspiró de alivió Shiori mientras Jack la trasportaba junto con los demás. – Lo sabía ¡Sabía que Leona y Ruggie lo iban a lograr!
Al escuchar dichos nombres, Jade, soltó un jadeo de mucha sorpresa mientras quitaba las dos agujas de la cola de su hermano quien ahora por el momento se estaba apoyando sobre él.
- ¿Qué acabas de decir? – Preguntó Jade.
- ¿Qué quieres decir con eso, Koebi-chan? – Añadió Floyd mostrando su cara de molestia.
Grim, tomándose la libertad de responder esas preguntas, solo sonrió presumidamente y les dijo:
- ¡Nosotros hicimos un trato con Leona para que nos ayude con este plan!
- ¿Qué? Ese tipo siempre está holgazaneando y durmiendo todo el tiempo como un león marino. – Bufó Floyd. - No hay manera de que haya cooperado con ustedes.
- Debería haber querido evitar ir en contra de otro líder como Azul ¿Cómo exactamente lo convencieron para ayudarlos? – Preguntó Jade frunciendo el ceño.
- Ja, fue bastante sencillo. No es así Shiori. – Grim miró hacia la albina para ver que solo asentía con la cabeza mientras ella regeneraba las heridas de su brazo.
- Le dijimos que nos iríamos tranquilamente de Savanaclaw mañana si cooperaban con nosotros. Pero si no lo hacía le prometimos mantenerlos despiertos cada noche y para demostrarle nuestro poder musical, así que le dimos una pequeña demostración de lo que el curse metal en alto volumen pueden ocasionar. – Continuó Shiori.
Un escalofrió paso por la columna de Ace y Deuce al recordar dicha voz en aquella vez en el dormitorio abandonado.
- Gracias a eso nos quedamos toda la noche gritando a todo pulmón y no dormimos en absoluto. – Finalizó Grim su narración con victoria.
- "Terminando todo esto le debo una disculpa a Leona por las molestias" – Pensó Shiori ideando en una manera adecuada de disculparse y agradecerle por su apoyo.
Tanto Jade como Floyd solo miraron boquiabiertos como pez fuera del agua ante inesperado escenario.
- Oh, por eso tu voz estaba ronca esta mañana. – Dijo Deuce recordando la rasposa voz que Grim tenía en un inicio.
- Pero ¿Eso no es más una amenaza pasivo-agresiva que un trato? – Comentó Floyd con los ojos en blanco mirando a su hermano que poseía la misma mirada.
- Un tramposo para un tramposo y un villano para un villano. – Comentó Jack cruzándose de brazos.
- Y ahora con sus cuerpos debilitados por las descargas eléctricas podemos estar mano. – Continuó Shiori, pero ahora invocando su círculo de tablillas a su alrededor sorprendiendo más a los gemelos. – Las mejores técnicas se guardan para el final.
- Puedo sentir como la magia de viento fluye por mis venas. – Sonrió Ace lazando con su pluma un hechizo de viento que impactó contra un tumulto de rocas hasta destruirlo. – Es tiempo de la revancha.
- ¡Ven a mí, caldero! – Recitó Deuce convocando su clásico caldero gigantes que impacto con fuerza a un lado. - ¡Sí, ha regresado! – Sonrió girando su pluma entre sus dedos.
- ¡Gyahh! ¡Estamos bajo el agua, así que no puedo confirmar si mi fuego ha vuelto a la normalidad! – Exclamó Grim con lagrimitas cómicas, pero que fueron cesadas ya que Shiori lo tomó con una de sus manos para colocarlo en su hombro.
- No te preocupes Grim, no dejare que nada malo te pase. – Prometió Shiori con una sonrisa dibujada en su rostro.
- Es verdad, estamos totalmente bien para manejar la situación sin tu débil fuego. – Comentó Ace con burla.
Ahora con los equipos en situaciones parejas, los hermanos Leech, solo tenían que hacer una única cosa.
- Volvamos Floyd. Si sus anémonas desaparecieron solo puede significar una cosa... - Susurró Jade al oído de su hermano y pensando con preocupación en Azul mientras que sus manos aún estaban con espasmos. A este paso se les será un poco dificultoso pelear y más aún que ahora esa chica albina traía consigo esas tablillas eléctricas.
- Sí. Esto no es un buen augurio. – Asintió Floyd.
Sin embargo, antes de siquiera nadar de regreso fueron interrumpidos.
- Un momento. Finalmente estamos en plena forma. – Dijo Deuce mirando desafiantemente a los hermanos Leech.
- No diga que se va a casa. – Continuo Ace a un lado de él. – Juega con nosotros un poco más.
Al instante como si hubieran tocado una llaga con sal Floyd se apartó, con un poco de dificultad, de su hermano levemente y miró al grupo de jóvenes muy enfado.
- Son bastante fastidiosos pequeños pescados fritos. – Siseó Floyd masajeando su cuello. – Esto se acabará en un segundo.
- ¡Floyd, déjalos en paz! – Insistió Jade tratando de calmar el temperamento de su gemelo, pero sabía que era inútil ya que cuando la terquedad aparece en él ya no hay nadie que lo pueda detener. - ...Santo cielo. – Jade solo se masajeo la frente para después tomar una decisión. Iba a luchar junto con su hermano.
Y así nuevamente la segunda ronda comenzó.
Los gemelos ahora empezaron con un ataque directo de agua que fueron bloqueado y regresado con el Muro de mándalas de Shiori. Con el cansancio y los espasmos que aun padecían como consecuencia de haber entrado en contacto con la electricidad provocaron que sus hechizos empezaran a flaquear y a no emitir la suficientemente fuerza como para siquiera poder derribarlos fácilmente.
Ace, Deuce y Jack lanzaban uno que otro hechizo de elemento viento y madera aprovechando que tenían a la albina como su escudo ante la primera tanda de ataques de los gemelos. Se podía notar que ahora la ventaja se la llevaba el equipo de Shiori ya que cuando los hermanos intentaban acercarse a cualquiera de los demás integrantes, gracias al sello de la sacerdotisa de que tenían en sus manos, al instante eran protegidos por las tablillas para protegerlos y provocar que los gemelos fueran momentáneamente electrocutados por las tablillas raijin o ser golpeados por la tablilla Khan.
- ¡Maldición y yo que pensé que solo eras un inofensivo camaroncito! – Exclamó Floyd ahora intentado esquivar los hechizos y calderos de los jóvenes.
- Creo que la hemos subestimado Floyd. – Comentó Jade tratando de defender a su hermano con uno que otro hechizó de bloqueo. – Ella pica peor que una medusa.
Los minutos pasan y el intercambio de ataques cada vez se vuelven más estresante y cansado para los gemelos. Ni siquiera pudieron atestarle siquiera un golpe para si quiera rozarlos, y todo porque la albina estaba muy alerta a cada uno de sus movimientos para anular y contraatacar a tiempo. En eso uno de los calderos de Deuce sumando a hechizo de viento de Ace rozaron casi cerca de uno de los brazos de Floyd generando que una pequeña herida que se abriera a la par que empezaba a salir sangre levemente.
Ya no había más tiempo que perder, era más que obvio como iba a terminar la situación.
- Aaaaah, ¡Mierda! ¡Son muy fastidiosos! – Exclamó Floyd ya empezando a perder la paciencia.
- Debemos retirarnos, Floyd – Dijo Jade esquivando otro ataque. - no creo que este sea el momento de jugar con ellos.
- Tch, ya lo sé... vámonos. – Asintió a regañadientes Floyd alejándose del lugar junto con su hermano a toda prisa.
Así la victoria corre a favor del grupo de la sacerdotisa.
- ¡Lo logramos! ¡Se están huyendo! – Festejó Grim alzando su para al aire.
Y no fue el único en festejas ya que tanto Ace y Deuce chocaron puños y soltaron un gran alarido de victoria junto a un Jack que miraba sonriente la escena.
- Nosotros también debemos volver a la escuela. – Dijo el joven albino sacando brevemente la foto de su bolsillo para luego acercase hacia la dirección en la que la albina estaba parada mirando a un punto. – Enseñémosle la foto en la cara de Azul y ¡Será nuestra victoria! – Sonrió el joven esperando ve una reacción positiva en ella.
Sin embargo, Shiori no respondió ya que solo estaba estática en su mismo sin quitar de vista su mirada en su cara ahora palidecida.
- ¿Shiori? ¿Qué te pasa? – Preguntó preocupado Jack ante la falta de reacción de la joven.
Ace y Deuce al escuchar eso al instante abandonan toda la cara de felicidad para cambiarlas a una de preocupación.
- ¿Qué tiene? – Preguntó Deuce llegando a su lado.
- ¿Nuevamente se puso mal por los pergaminos? – Dijo Ace inspeccionando si Shiori estaba sangrando o algo, pero no había nada.
Sin embargo, Shiori en un leve susurro solo les dice.
- No se muevan y no entren en pánico.
En un inicio, los muchachos, no entiendo el significado de las palabras de la albina. ¿Qué era lo que tenía? Se estarán preguntando y la respuesta no tardo tanto en ser respondida ya que ahora notando hacia donde Shiori estaba mirando, todos siguieron su mirada solo para también quedarse quietos en sus mismos sitios, con los ojos abiertos y sin emitir ningún ruido alguna.
- ¡F... f... fgn...! - Grim estaba a punto de gritar, pero gracias a la rapidez de Shiori cubrió su hocico a tiempo mientras no quitaba su mirada de al frente.
Frente al grupo de jóvenes, nadando con mucha lentitud digna de un depredador cazando a su presa había cientos... no miles de grandes tiburones mirando fijamente con sus pequeños y feroces ojos oscuros al grupo de jóvenes paralizados.
Shiori muchas veces se imaginó como se hubiera sentido esas personas de aquella película de Jaws en la escena en la que el tiburón ataca a la gente de la playa, pues ahora ya sabe cómo es la sensación.
- Tiburones blancos. – Susurró Shiori.
- ¿Y ahora qué hacemos? – Preguntó Ace tratando de mantener a raya su nerviosismo, pero de manera no muy efectiva.
- Todos son enormes y con la cantidad que hay pelear con solo los puños desnudos sería un suicidio. – Comentó Jack estando alerta de todo.
- Que tanta suerte tenderemos si usamos magia para luchar contra ellos. – Sugirió un Deuce tenso moviendo lentamente su pluma mágica.
- Idiota, que ni se te vaya a ocurrir hacer una tontería. – Dijo Ace sosteniendo rápidamente la pluma con fuerza para que la bajara, pero al instante Deuce un poco fastidiado de la actitud de Ace jaló la pluma de forma contraria generando que ambos empezaran a sacudir el dichoso objeto de un lado a otro.
- Ya. ya. No hare nada, pero suelta mi pluma. – Respondió Deuce
- ¿Tranquilízate quieres?
- ¿Qué me tranquilicé? ¡Tu tranquilízate!
- No seas testarudo.
- Suéltalo.
-No
Y así el dúo de neuronas empezaron a pelear.
- Oigan dejen de pelear. – Dijo Shiori tratando de detenerlos mientras veía que los tiburones que aun dudaban si acercarse o no. – Oigan... ¡Oigan!
- ¿Qué? – Dijeron los dos al mismo tiempo, pero en un mal movimiento la mano de Ace rebelara hacia él mismo y provocaba se diera un golpe en su propia cara.
Más exactos su nariz.
- Auch, demonios eso dolió. – Se quejó Ace sobándose brevemente la nariz. Pero al levantar un poco la mano pudo ver que una pequeña mancha roja empezaba a flotaba sobre él. Se le había roto una vena y ahora estaba sangrando.
- ¿Ace te sientes... - Shiori estaba a punto de preguntar sobre el bienestar de su amigo, pero al percatarse de que había una minúscula nube de sangre entonces todas las alertas regresaron hacia los tiburones que, al percibir el olor a hierro, todos y cada uno de ellos, como si de la nada se les fueron administrados unas fuertes dosis de adrenalina, empezaron a nadar con fuerza hacia todo ellos abriendo sus grandes mandíbulas llenas de dientes afilados.
Viendo la gravedad del asunto ella sacó lo más rápido que pudo su rosario Juzu y con las tablillas brillantes que aún tenía flotando realizó la cúpula de mándalas y rodeó a todos los jóvenes para bloquear el paso de los tiburones provocando que los depredadores chocaran uno tras otro contra dicha presión lila en forma de pared. Sin embargo, estos al ser unos animales sin raciocinio continuaron golpeando la cúpula desesperadamente creyendo que así lograrían romper el bloqueo, y tenían toda la razón porque a cada golpe de daban poco a poco cada tablilla iban perdiendo fuerza hasta romperse una por una.
- ¡Tenemos que pensar en un plan! – Grito Shiori manteniendo la cúpula lo más que podía.
- ¡Ffnga! ¡Porque siempre nos sigue la desgracia! – Ahora Grim empezó a chilla todo lo que pudo mientras se sostenía de Shiori como su fuera su ancla.
- ¡Maldición no hay tiempo! ¡Debemos pelear con todos! – Exclamó Jack sacando la pluma para esperar el momento en el que la cúpula se romperá-
- ¡Jack recapacita! ¡Son miles de tiburones de más de 5 metros de largo! – Exclamó Ace pichando su nariz para que no salga más sangre. - ¡aun si lográramos vencer a muchos de ellos, un solo pequeño error y nos aniquilaran de un mordisco!
- Mierda. Mierda. Mierda. – Murmuró para sí mismo Deuce sosteniendo su pluma.
Shiori analizando la situación no podría usar todos sus pergaminos contra ellos ya que no alcanzaría y segundo no podría usar su marca en su contra ya que sería maltrato animal, ellos no tienen la culpa ya que solo siguen sus instintos animales, pero si ella no reaccionaba pronto todos podrían morir y todavía no le entregó la foto a Azul como símbolo de su promesa.
- "¿Qué hago? ¿Qué debo hacer?" – Pensó frenéticamente Shiori una y otra vez, pero ninguna idea parecía salvo su instinto de supervivencia que dominaba sus pensamientos.
¿Qué es lo que más deseas?
– ¿Tengo que pensar en algo rápido? – Luego dijo ella, todavía quería seguir buscando la manera de como regresar a su casa.
¿Qué es lo que tú alma quiere?
- "¿Lo que yo quiero?"- Se pregunto a sí misma.
"¿Quieres que todo acabe?"
- "No... no quiero morir" – Ella por primera vez estaba empezando a disfrutar lo que es ser una adolescente normal en este mágico mundo retorcido y quería seguir disfrutándolo el tiempo que pueda al lado de sus nuevos y primeros amigos de su edad, aunque sea un poco más. – "Buda. Kamis. se los ruego, por favor denme una señal ¡Quiero seguir viviendo!"
Los segundos pasaron lentamente y nada en el ambiente parecía haber cambiado en nada ya que ellos todavía estaban enfocados en los depredadores marinos, pero para Shiori no fue así.
Un fuerte palpitar empezó a resonó muy cerca de su pecho en la que podía sentir una pequeña pero poderosa aura familiar. El ruido exterior dejó de sonar en sus oídos ya que toda su concentración de centraba en la dichosa energía.
Los ojos escarlatas de la sacerdotisa solo se pudieron abrir más de poco a poco mientras llevaba su mano al pecho para sacar el origen de ese palpitar y al tirar de la cuerda blanca que rodeaba su cuello, el omamori, sale de su escondite para ahora posarse en su mano mientras poco a poco estaba empezaba a ser rodeada de un aura color azul turquesa que palpitaba constantemente.
Esa era aura que por muchos años había convivido desde que era pequeña.
Cascabeleo...
Una sola poderosa energía que tan solo un individuó poseía.
Cascabeleo...
El aura de alguien que siempre estuvo a su lado hasta el día de su separación.
Cascabeleo...
- No puede ser. – Susurró Shiori viendo como la energía empezaba a crecer más y más.
Esa era la señal divina que tanto ella pedía.
- ¡Por favor que funcione! ¡Chico tengo una idea! – Exclamó Shiori mirando al grupo de jóvenes quienes ahora la miraron expectante. - Escúchenme voy a quitar el muro y necesitaré que ustedes convoquen varios escudos mágicos para seguir protegiéndonos.
- ¡¿Qué?! – Exclamaron todos mostrando ahora una mirada de sorpresa y temor.
- ¡¿Qué piensas hacer?! – Dijo Ace mirando con preocupación a la albina.
- No tengo tiempo para explicarlo, pero... tan solo les pido... – Suplicó Shiori mirando intensamente a todos los presentes con sus brillantes ojos escarlatas. – Que confíen en mí esta vez.
El tiempo avanzaba y la cúpula estaba a punto de romperse. Los chicos estaban en una situación en la que una mala elección podría acabar con sus vidas en tan solo un parpadeo ¿Cuál era la elección correcta? Dejarlo todo a la suerte o confiar en su amiga que a pesar de correr con la peor de las suertes siempre podía buscar una salida, por más arriesgada que sea, para que puedan seguir sobreviviendo.
Creo que la respuesta era muy clara teniendo en cuentas las situaciones anteriores que pasaron juntos. A pesar de lidiar con ese miedo en sus cabezas, Shiori nunca los ha fallado en ningún momento.
Ahora lo que más importaba era el vivir, por lo que todos los presentes arrugando la cara en señal de temor y estrés de escoger una elección tan importante solo cerraron sus ojos y se colocaron alrededor de la albina para alzar sus plumas y decirle a la sacerdotisa.
- ¡Hazlo! – Dijo Deuce.
- ¡Confiamos en ti! – Dijo Jack.
- ¡Adelante loca! – Dijo Ace.
Eso, para Shiori, al escuchar el voto de confianza entonces rompió la cúpula de mándalas y dejar que ahora sus amigos la protegieran mientras tomaba el omamori en sus manos. Tanto Ace, Jack y Deuce protegían y gastaban cada onza de su poder mágico para protegerse y también a la sacerdotisa... no, para proteger a su mejor amiga; porque si ella ya se había arriesgado lo suficiente por ellos entonces ahora era su turno de que le devolvieran el favor.
- Ser un marcado es equivalente a ser un guía entre el mundo espiritual y el terrenal. – Dijo ella recordado todas las enseñanzas de su maestro. – Únicamente mi alma es la única que puede tener acceso a ambos mundos para poder guiar a esas almas...
Los chicos mientras aumentaban más la fuerza de sus escudos pudieron escuchar las palabras de la joven sin entender mucho lo que decía, pero tenían la certeza que era algo relacionado con su mundo.
Entonces ella, tras tomar varias bocanadas de aire mientras continuaba profesando. – ..Sin embargo, con los elementos necesarios y correctos cualquier humano puede invocar a cualquier ente... ya sea un demonio o una deidad.
- "El mundo espiritual de Twisted Wonderland es diferente a la de mi mundo, pero con este omamori puede que tenga quizás tan solo una pequeñísima oportunidad." – Fue lo que ella pensó. – "Por favor que funcione."
Cuando su tatuaje empezó a brillar entonces esa era la señal para empezar a inyectar su propia energía áurica mientras cerraba sus ojos para concentrarse en su totalidad y recitar el rezo.
"Me tragare la ballena y el barco"
"Vaciaré los mares"
"Y apareceré en rojo cuando estés maldito"
Los chicos tan solo abrieron sus ojos de par en par ya que de pronto podían ver como una luz turquesa y lila empezaba a rodear a su alrededor como si fueran auroras boreales mezclada con caleidoscopios.
"Si te acercaras demasiado mis cadenas"
"te atraparan sin dudarlo"
"Pero si dices mi verdadero nombre"
"Yo resurgiré de las profundidades oscuras"
"Y juzgare tu alma."
Entonces Shiori abriendo sus palmas liberó la bolsita que salió disparada hacia arriba de los presentes para empezar a emitir una especie de ondas brillante que se expandieron por todo el mar hasta desaparecerlo hacia el horizonte.
Y finalmente, la sacerdotisa terminó en rezó.
"¡Aparece!... ¡Atkormaru!"
De repente una gran luz inundó todo el mar del coral, sin dejar ningún espacio libre en el que la dichosa luz cegadora no haya pasado. No se podía ver nada ni siquiera el arrecife, ni a los tiburones y mucho menos a los presentes de la zona quienes rápidamente cerraron sus ojos para no quedar ofuscados, pero sin dejar de generar el campo protector mágico.
Los segundos pasaron lentos hasta que la luz desapareció por completo y mostrar nuevamente el lugar intacto. Todo se mantenía tal y como se había quedado. Los chicos poco a poco abrieron sus ojos y pudieron ver que nada en el ambiente había cambiado salvo que ahora los tiburones se sentían desorientados ya que no sabían por dónde nadar. Estaban ciegos.
Estaban a punto de decir abrir la boca para decir algo con respecto a lo pasó, cuando inesperadamente el mar se volvió de un rojo intensó como la sangre y nuevamente volvió al tono normal poco después, sin embargo, las sorpresas recién comenzaban porque más pronto que tarde un poderoso rugido marino resonó en todo el lugar provocando temblores en el lugar. Los chicos lucharon para mantenerse de pie, pero ahora estaban aun expectantes de tener una explicación a lo que estaba pasando.
- ¿Qué fue eso? – Preguntó Jack con el pelaje erizado mirando hacia alrededor, usando sus instintos animales podían sentir que había una poderosa energía a su alrededor que no podría identificar de donde provenía pero que le estaba generándole mucha ansiedad.
Deuce y Ace solo miraron a todos lados esperando algo, pero aún no salía nada.
Grim solo empezaba a temblar como maraca mientras tenía los ojos en blanco por la situación del momento.
Y Shiori solo alzó su mirada para mirar al mar azul mientras activaba sus ojos Ajna para finalmente cambiar su mirada preocupada a una sonrisa llena de muchas emociones encontradas desde el nerviosismo hasta la felicidad.
- Fue hace dos años desde la última vez que te vi... - Susurró Shiori llevando sus manos temblorosas a la dulce opresión que su pecho sentía.
Los segundos pasaron y los tiburones recuperaron su visión nuevamente. Estaban a punto de lanzarse nuevamente hacia sus presas con la idea de devorarlos de un solo mordisco, pero no pudieron terminar de acercarse a los jóvenes porque de pronto algo translucido paso tan rápidamente a su lado logrado hacerlos desaparecer casi al instante.
Los chicos tan solo miraron con los ojos bien abiertos ya que ahora de los miles de tiburones que había ahora solo quedaban unos pocos.
- "¿A dónde se fueron los demás?" – Pensaron los chicos al mismo tiempo.
- No se muevan. – Recomendó Shiori parándose de su sitio.
Pero más temprano que tarde sus preguntas fueron respondidas ya que poco a poco, cambiando de color entre las aguas, apareció lo que parecía ser varias y enormes ventosas gruesas de color rojas que estaban adornadas con marcas doradas que rodeaban a los jóvenes.
Viendo como todo su alrededor empezaba a llenarse por los dichosos tentáculos, ellos, giraron sus cabezas hacia el otro lado solo para poder ver que a sus espaldas había un enorme picó oscuro que se abrió enormemente para revelar que en su interior varios dientes afilados que perdían hacia el fondo con los residuos de los triturados tiburones blancos que los estuvieron atacando hace poco.
- ¡¿PERO QUE CARAJ...?! – Exclamaron los chicos con los ojos bien abiertos, pero fueron interrumpidos por el fuerte rugido que emanó nuevamente este colosal monstruo provocando a la vez otro temblor mucho más fuerte que el anterior.
Todo era una locura ya que ni bien ocurrió el segundo rugido entonces los tiburones restantes, como si de repente sintieran lo que era el concepto del verdadero terror, salieron despavoridos por sus vidas hasta perderse en el horizonte.
Muy a pesar de haberse salvado de un ataque de tiburones ahora tenían otro problema mucho más grande frente a ellos y de aspecto mil veces peligroso. Ellos otra vez no se podían mover. No podían decir nada. solo estaban congelado frente a un enorme pulpo rojo cuyos ojos dorados con la esclerótica roja los miraba fijamente.
Como si los estuviera juzgando...
Continuara...
🙤 · ┈┈┈┈┈┈ · ꕥ · ┈┈┈┈┈┈ · 🙦
Próximo capítulo: "Un anhelante reencuentro"
