La joven dio un paso y Ralph impidió su avance, Isaac sacó un arma de entre sus ropas para dispararle, estaba encolerizado y quería vengarse por lo de Jack, Candy vio la acción de que podía haber otra tragedia, se puso de pie y gritó—: ¡Déjala venir conmigo! Tú perdiste el derecho de tenerla, después de lo que me hiciste.
Ralph se quedó inmóvil no creyó que Candy fuera a decir ni una palabra de lo que le hizo, miró a sus hombres que a la distancia estaban boquiabiertos de lo que escucharon de sus labios. Ralph se acercó a su hija, la bendijo y la dejó irse.
En el camino se encontraron con Will de frente, vio a su mamá y al amor de su vida, un poco desaliñadas, en su madre no era tan raro, pero en la joven si, ella cuidaba mucho su aspecto.
—¿Para donde la llevas? —preguntó refiriéndose a Candy.
—Tu papá me dijo que las llevara a su casa, debes ir a su lado, fue a recoger el cuerpo de Jack a la comisaría, en estos momentos es cuando más necesita de tu apoyo. Yo después de dejarlas regresaré a su lado por si le puedo servir en algo.
—¿El cuerpo de Jack dices? ¿Qué le pasó?
—Ralph lo mató.
Will agarró las riendas de su caballo y miró a la joven con cierto recelo. Ella como si hubiese escuchado lo que pensó, dijo—: desde hoy dejé de ser su hija.
Will asintió como si estuviera de acuerdo en ello—. ¿Qué tiene mi mamá? La veo muy pálida.
—Tuvo amenaza de aborto por la impresión. —contestó Isaac.
—Quizá hubiese sido lo mejor.
—¿Cómo dices algo así? Será tu hermanito, él no tiene la culpa de lo que me hicieron, además puede ser de tu padre.
—Prefiero que no nazca, a que toda la vida nos preguntemos quién es el progenitor. Lo siento por Candy, pero su papá cavó su propia tumba.
—Mi único padre es William Albert Andrew.
Will acercó su caballo hacia el lado que estaba la joven para darle un beso, ella se inclinó para recibirlo.
—Ve a dejarlas y ve a la finca de los Gibbs por Esteban.
Isaac se agarró el sombrero en señal de que estaba a la orden y se llevó las mujeres a su casa.
Will fue a toda velocidad a la ciudad para buscar a su padre. Lo encontró con el carpintero comprando la caja para sepultar a Jack.
—Me topé con Isaac cuando venía a la ciudad, él me contó lo ocurrido, ahora ¿qué procede?
—Enviáremos su cuerpo para que lo entierren en nuestro campo. Iré a rescatar a Pablo antes de que lleguen a Springfield.
—¿Qué harás con Ralph?
—De él me ocuparé después, ahorita lo prioritario es ir por nuestro hombre.
—Le dije a Isaac que fuera por Esteban, para que venga por nosotros. De seguro que a Pablo lo escoltan 6 hombres mínimo.
—Hiciste bien. Después de esto tendremos que hablar de tu futuro con Candy.
—Veremos si después de que te enteres del por qué la repudié todavía quieres que tenga un futuro con ella.
—¿Crees que no me lo imagino ya? Pablo y Jack nunca se hubiesen atrevido a atacar a nadie sin razón. Debió pasar algo que me atañe a tu mamá o a mí. Mira Will, considero que Candy fue creada para ti, desde que la recibí en mi casa supe que siempre pertenecería a la familia.
Will tragó saliva, sabía que su padre era muy fuerte, pero no era rival para Ralph. Quizá nadie de ellos podría enfrentársele sin salir muerto o gravemente herido.
Ralph vio a lo lejos que Albert y Will fueron a comprar municiones, y que mandaron el cuerpo de Jack en una caja.
Los Andrew se fueron a la salida de la ciudad camino a Springfield, los alcanzaron Esteban, Isaac y se coló Ismael.
—Ismael, esto no es asunto tuyo —le dijo Albert para que se regresara.
—Señor Andrew, todo en lo que se involucre un Gibbs se convierte en mi asunto. Los acompañaré porque va Esteban con ustedes.
Cabalgaron hacia Springfield sin detenerse, los que escoltaban a Pablo se detuvieron para comer algo al mediodía, se pusieron a murmurar:
—El jefe hizo algo muy malo para que este buen hombre quisiera enfrentársele.
—Cállate, un hombre hace lo que debe, nadie aquí es apto para juzgar a nuestro jefe.
Después de una hora y media de cabalgar sin descanso, por fin divisaron a Pablo rodeado por los hombres bajo las órdenes de Ralph, se dieron cuenta que estaban comiendo distraídos. Los rodearon, el primero en disparar, fue Isaac cuya bala dio justo en medio de los ojos del segundo después de Ralph matándolo al instante. Pablo volteó y se dio cuenta que era su señor que había ido a rescatarlo, la balacera siguió, el último hombre que quedaba en pie, apuntó hacia Pablo para no dejar vivo al prisionero, pero Albert reaccionó a tiempo dándole un balazo en la sien. Se bajaron de sus caballos para revisar que Pablo no estuviese herido, al comprobar que no sufrió ningún daño, empezaron a disertar en lo que harían para desaparecer los cuerpos.
—Yo digo que los descuarticemos y los quememos. —Sugirió Isaac, sin ningún indicio de pesar.
—Creo que es mejor enterrarlos y cubrir las tumbas con maleza. —dijo Esteban.
—Los quemaremos y enterraremos sus huesos, ahora vamos a alejarnos de este camino, porque alguien podría pasar y tendríamos que seguir derramando sangre. —decidió Albert.
Se alejaron del camino principal, se adentraron en el bosque, amontonaron los 6 cuerpos para prenderles fuego.
—Yo diré unas palabras alusivas de las que escuché decir a mi papá en los entierros. —se ofreció Isaac después que habían quemado los cuerpos y enterrados los huesos. Todos estaban sorprendidos de que no había ninguna señal de remordimiento en su rostro.
—Regresaremos por otro camino a Chicago, para no pasar en medio del pueblo. Los caballos hay que soltarlos. —propuso Albert.
Escucharon un estruendo, era Isaac que le había disparado a uno de los caballos. — Los caballos suelen regresar al lugar al que pertenecen, si los dejamos libres, alguno de ellos regresará —Iba dispararle a otro cuando Albert lo detuvo.
—Papá tiene razón Isaac, están marcados, aunque los regalemos tienen la marca del alguacil de Chicago, pensarán que los hurtamos.
—No pensé que llegáramos a tanto.
—No se preocupe Señor Andrew, váyanse ustedes, yo me quedaré para hacer este trabajo.
Albert con evidente preocupación en la cara asintió. Se alejaron de ahí, mientras Isaac siguió con aquella carnicería.
En el camino Albert le preguntó a Pablo—: Ahora dime ¿por qué atacaron a Ralph?
Hola chicas, les agradezco los comentarios que me dejaron en el fic el caballero escocés. Gracias por sus oraciones. Este es otro de los fics que se está acercando al final. Un abrazo ya saben que las llevo en un rinconcito de mi corazón a todas las que me regalan sus comentarios, por ustedes es que sigo escribiendo.
