Que lo disfruten :)

Capítulo 41.

Noche de Karaoke.

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El mes de octubre estaba pasando rápidamente, en las noticias y los medios de comunicación en general habían disminuido su cantidad de reportajes acerca de los atentados que se habían registrado en Berk Island y ahora hablaban de las mejorías que estaban teniendo cada uno de los heridos, así como de noticias de otro interés.

En la casa Haddock – Hofferson se podría decir que todo transcurría con normalidad, Stormfly se encontraba tranquila y había vuelto a su trabajo de vigilar a los niños junto con Toothless ya que se determinó que ambos, como dragones maduros, le harían pensar al enemigo dos veces antes de atacar; Alúmini por su parte no replicó aquella decisión y volvió a su labor de ayudar a Astrid en el invernadero o en cualquier tarea que se le asignara.

Lo único importante de los últimos días, tal vez para la familia, es que el menor de la casa había cumplido su 5° año de vida el 10 de octubre, y para celebrarlo, invitaron a varios de sus compañeros para que lo acompañaran en una pequeña fiesta que se organizó en la casa.

Cabe mencionar que era la segunda vez que a Hiccup y a Astrid les tocaba organizar una fiesta infantil, la primera había sido con Zephyr cuando celebraron su cumpleaños el 20 de abril, en aquella ocasión la niña había invitado alrededor de 5 niños (incluyendo a Nuffnut y a Akito) y se entretuvieron con algunos juegos de mesa y luego viendo algunas películas mientras comían pizza y algunas golosinas hasta que los padres de los niños fueron por ellos.

Pero ahora, con Nuffink, había sido diferente, siendo sus amigos y él más pequeños, se dedicaron a correr por toda la casa, los jardines el invernadero y en fin todo el lugar que ameritara ser visitado, por lo que los guías y Astrid estuvieron casi detrás de ellos en todas las horas que duró la fiesta, mientras que Hiccup atendía a los padres de los niños invitados, puesto que siendo el primer año de preescolar de los menores no se conocían del todo a diferencia de los padres de los amigos de Zephyr.

La fiesta se había organizado el sábado 12 de octubre por la tarde y terminó alrededor de las 9 de la noche, para ese entonces Astrid había sido la que más agotada había terminado y en sí un poco fastidiada del griterío de los niños, además de otras cosas que comenzaban a fastidiarla y la ponían últimamente de mal humor. Mientras que Hiccup quedó harto de haber estado cocinando todo el día para todos los invitados y también de vigilarlos minuciosamente en caso de que alguno de ellos fuera a ser controlado inesperadamente.

Hasta la fecha, sólo Toothless y él sabían que Viggo Grimborn, un hechicero del tipo "captor", estaba deambulando por Berk, o es lo que suponían ya que después de lo sucedido en el parque no se había vuelto a aparecer.

Los siguientes días al supuesto atentado se dedicó a buscarlo por cada uno de los rincones que se le hacían sospechosos, pero, cada vez que lo hacía, Berk se le iba haciendo un lugar más grande, por lo que decidió mejor poner otro plan en marcha: reforzar la seguridad de su hogar, por lo que ahora, en su tiempo libre, se dedicaba a mejorar la barrera mágica que cubría su casa, un trabajo que le estaba costando mucho hacer puesto que su intención era impedir en su totalidad la entrada a cualquier persona o ser vivo que no fuera de su confianza o que se acercara con malignas intenciones.

Toda la familia estuvo de acuerdo con aquella decisión, aunque, claro está, que más de la mitad de los miembros desconocía el porqué de ello.

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16 de octubre 2019.

—Tal vez si muevo esto hacia este lado, el campo mágico se concentrará de forma más eficiente y con mayor resistencia.

Hiccup, levantó una tabla que a simple vista parecía ser parte de un cercado pero que, por dentro, contenía una gran cantidad de egni el cual conectaba con otras piezas similares y que en conjunto levantaban un cercado mágico de más de 20 metros hacia lo alto y encerraba toda la propiedad en una especie de cúpula transparente y electrificada.

Después de haber hecho algunos cálculos y haber visto algunos cuantos conjuros con Astrid, pudo determinar la forma de hacer un escudo más eficiente al anterior y del cual el enemigo debería tener mucha precaución si es que quería entrar.

—Listo, creo que ya quedó. —celebró para sus adentros, cuando ajustó la última pieza de su cercado y un escudó de color rojizo se activó frente a sus ojos, el cual era invisible para aquellos que se encontraban fuera del perímetro de su propiedad y/o carecían de poderes mágico.

—¡Vaya! Veo que ya quedó. —escuchó tras él la voz de su guía.

—Sí, por fin…—respondió agotado. —Y tú… ¿A qué hora llegaste?

—Hace unos minutos, antes de que activaras esta cosa y lo bueno, capaz y nos hacía dragón frito a mí y a Stormfly.

—Eso es algo que hay que ver… ¿quieres intentarlo? —Le ofreció ir hacia afuera del escudo.

Toothless lo pensó.

—Mmm… después de ti.

Hiccup sólo rio y rodó los ojos y con paso seguro se aproximó hacia el límite del escudo, ahí, dando otro paso, traspasó mágicamente aquella barrera, sintiendo solamente los destellos del egni que lo recubrieron en su camino hacia el otro lado.

—¡No te preocupes! ¡Anda! —animó a su dragón a seguirlo.

Este, aún un poco inseguro, tragó saliva y caminó hasta cruzar la barrera, sintiendo sólo cosquillas por el egni que lo recubría.

—Vaya… si es más insignificante de lo que se ve. —suspiró aliviado, viendo que desde afuera no era siquiera notable.

—Pero lo es… —aseguró Hiccup, sacando de su bolsillo un objeto que estaba envuelto en una bolsa que decía "evidencia".

—¿qué es eso?

—Es una pieza que pude recuperar de lo de la investigación que se hizo cuando se "incendió" la casa de Harald, la tenían guardada en la estación, así que la tomé "prestada" para hacer este experimento.

—Oh… ya veo…

Toothless la vio con interés, a su perspectiva parecía ser sólo una pieza decorativa que había quedado chamuscada; sin embargo, en el mundo oculto se tenía bien conocido que las pertenencias de un hechicero siempre quedaban impregnadas con algo de su esencia e incluso se podían convertir en objetos mágicos dependiendo del significado de tal objeto para la persona.

Con guantes puestos que impedirían "contaminar la evidencia", Hiccup sacó con cuidado el objeto de la bolsa. Al tenerla en su mano, no pudo evitar mirarla con rencor mientras evocaba un recuerdo de meses atrás, cuando su propietario en medio de su muerte y con una sonrisa le dijo: "Al menos me deshice de uno de ustedes", refiriéndose a su hijo no nato, el cual no había podido ver la luz debido a sus actos.

Reviviendo la ira y la tristeza que sintió en aquellos días, lanzó con rencor el objeto hacia donde estaba la barrera invisible. El objeto se topó violentamente con la barrera, quedando primeramente pegado a esta, como una mosca en una trampa de papel pegadizo, para después ser electrificado y quemado casi en un abrir y cerrar de ojos y finalmente caer casi como un pedazo de lodo ante los pies del hechicero y dragón que vieron boquiabiertos aquel magnifico resultado.

—Funciona. —susurró el sonriente Toothless, viendo como los residuos se iban secando paulatinamente hasta quebrarse en más pedazos para finalmente quedar reducido a polvo.

—Sí, eso parece…

—Oye…pero tengo entendido que esto sólo lo hará con personas, seres u objetos que contengan egni o magia ¿ya resolviste cómo será con otras personas? Me refiero a los que no tienen magia.

—Sí, eso fue la parte difícil de hacer. Como tú dices, esto que acabamos de ver. —señaló la barrera invisible. —Sólo lo hará si se trata de un hechicero o lo que sea que sea mágico, ya que detecta cuando este emana egni.

—¿Sea bueno o malo?

—Así es, la naturaleza del egni puede ser engañosa, así que lo hice sólo para que Astrid y yo podamos traspasarla, siempre y cuando nuestros egni no se vean alterados, es decir, sólo en el hipotético caso de que nos manipulen o algo por el estilo, la barrera no nos dejará entrar, esto aplicará también para ti, Alúmini y Stormfly.

—¿Y los niños?

—Sí los niños vienen de afuera hacia adentro podrán pasarla también, pero… puse una especie de candado que les impedirá salir de la barrera si no está alguien de nosotros acompañándolos, es como un cercado a prueba de niños.

—¡Wow! Eso es excelente, pensaste en todo… pero, volviendo otra vez al tema ¿y si se trata de una persona común y corriente?

—Para las personas normales, se creó un segundo filtro, y para eso ¿tienes lo que te pedí?

—¿Lo que me pediste?... ¡Ah, sí! ¡Claro! —exclamó Toothless, descolgándose rápidamente una mochilita que llevaba a la espalda en la cual guardaba una serie de fotografías. —Tal y como me lo pediste. —se las entregó.

—Sí, son excelentes… muchas gracias. —felicitó Hiccup viendo las fotos de cada uno de sus conocidos. —Estas fotos nos ayudarán con este segundo filtro, ya que si la barrera detecta que es uno de ellos y también detecta que no hay nada de malo en su esencia o que no está siendo manipulado por un objeto o algún hechizo, los dejará pasar sin problemas.

—Ok, pero no puedes tener las fotografías de todo el mundo.

—Lo sé, pero por la demás gente confío en que sólo toquen el timbre del cercado y esperen a que los recibamos, en el remoto caso de que alguien intente entrar por la fuerza, por ejemplo, un ladrón, no llegará muy lejos de este punto del jardín ya que activaría uno de los tantos escudos de luz que se dibujaron en toda la propiedad, quedaría encerrado en menos de lo que canta un gallo.

—¿Y qué hay de los animales? Ya sabes, perros, gatos, ardillas, aves…

—Si son animales comunes y corrientes la vibración de la magia los hará retroceder y rodear, si están siendo controlados por alguien, también quedarán atrapados antes de que puedan acercarse a la casa.

—Vaya… pues sí que pensaste en todo, es un sistema de seguridad que se podría vender muy bien en el mundo oculto.

—¿Eso crees? —rio Hiccup viendo atentamente las fotografías para ajustar los últimos detalles.

En estas estaban Heather, Dagur, Mala, Tuffnut, Ruffnut, Nuffnut, Alberick, Mako, Akito, Snotlout, Miden, Fishlegs algunos clientes de Astrid, así como sus compañeros de trabajo, otros maestros de la escuela de sus hijos y por último se sorprendió al ver una fotografía de alguien que pensó ya no vería más.

—¿Toothless? —le mostró la fotografía.

El dragón al observarla no pudo evitar ponerse nostálgico.

—Me pidió que la tomara por si acaso. —explicó el dragón tomando la fotografía que correspondía a Rorik.

—entonces… ¿lo vio?

—Sí, ambos… aunque desde lejos, en el café ese de siempre con esa señora tan gritona, también hay una fotografía de ella, Stormfly también le tiene mucho aprecio, y tengo entendido que harás algo por todos los que se encuentran en las fotografías, además de ponerlos en tu filtro.

—Sí, es un hechizo de prevención y cuidado, muy leve, pero que nos ayudará a saber si en determinado caso alguno de ellos se encuentra en peligro.

—Bueno, supongo que le alegrará saber eso. —dijo el dragón tratando de animar la conversación.

—Estoy seguro de que sí, bueno qué tal sí vamos a… ¿Snotlout? —susurró, frunciendo el entrecejo al ver que un conocido se acercaba a la propiedad.

—¡Hola! ¡¿cómo estás, tonto?! —saludó este, por fuera de la propiedad.

Hiccup, queriendo probar su nueva invención, ocultó rápidamente todas las fotografías por detrás de su espalda, incluyendo la de Rorik, y en susurros recitó las palabras: "protección/dispérsate", al hacerlo, las fotografías se disolvieron de entre sus manos y volaron hacia diferentes puntos de la cúpula para unirse a esta, justo cuando Jorgenson llegó a la entrada del cercado.

—Hola… Snotlout ¿cuánto tiempo sin verte? —saludó con una sonrisita nerviosa.

—Sí, desde que resolviste ese caso, donde ¡yo! por ser héroe, casi pierdo la vida. —presumió este, con el cuello alzado donde era visible la tremenda cicatriz que le había quedado. —Claro está, que todo para salvar a mi linda Minden.

—Sí, cof… claro…—tosió Toothless disimuladamente.

—¡¿Y qué te trae por aquí?! —preguntó Hiccup, para que la atención no se enfocara en su imprudente guía.

—¿No me vas a dejar pasar primero, grosero? —regañó este, recargándose en la pequeña puerta de madera, que a ojos del dragón y hechicero lo dejaron con la mitad del cuerpo afuera y la otra adentro de la barrera.

Nada le había pasado.

Hiccup y Toothless suspiraron aliviados, y este primero más seguro de su nueva barrera protectora lo dejó pasar sin más.

—Y bien… me decías.

—¡oye! a mí también me da gusto verte, por cierto, gracias por no haberme ido a visitar en el hospital, ni llevarme flores o por lo menos chocolates o un globo. —reclamó este infantilmente.

Hiccup se rascó el cabello, sin saber que decir.

—Lo siento, es que tuve mucho trabajo, ya sabes que tu caso… bueno…

—Sí, escaparon esos malhechores lo sé, pero igual creo que me sigues debiendo una y por eso estoy aquí…

—Ah, ¿sí? —cuestionó este confundido, y Toothless igual respingó. —¿Qué te debo?

—¡Una salida al karaoke, tonto! Desde que saliste de la concesionaria, la cual por cierto no es lo mismo sin ti y el gordo, prometiste que iríamos.

—Ah… sí, cierto, pero…

—Además…—interrumpió Snotlout susurrante, viendo a su alrededor como si se sintiera observado.

—¿Qué? —susurró Hiccup intrigado, y Toothless igual se les acercó para escuchar el chisme.

—Necesito que me hagas un favor…

—¿Cuál?

—Invita a Astrid.

—¡¿QUÉÉÉÉÉ?! —gritó este, poniéndose colorado.

—Cállate, tonto. —lo sujetó Snotlout del cuello para seguirle susurrando. —No sé qué te sorprendes si siempre van los dos juntos, pero necesito que le digas que invite a Heather, porque… Fishlegs irá, y tratará de hacer un movimiento con ella.

—Ah… ¿con qué era eso? —suspiró el hechicero. — ¿Y por qué no la invita Fishlegs directamente?

—¡¿Estás loco o tienes nueces en el cerebro?! Heather aún lo detesta, y ni se diga tu mujer, la cual creo que recientemente ha tenido problemas por su causa. ¿o me equivoco?

—No, no te equivocas, Fishlegs se está convirtiendo en una competencia fuerte para ella.

—Sí… dudo que quiera encontrarse con alguien como él, así que Fishlegs llegará de casualidad y nosotros estaremos ahí, para el despiste; ¡además!, para recordar viejos tiempos, invité también a los gemelos y al cretino ese con el que ahora está Ruffnut.

—¿Throk? —frunció Hiccup el entrecejo.

—Sí… Truka, Throktonto Como sea que se pronuncie. Así que… ¿qué dices, tonto?

—Mmm… creo que hacen muy complicadas las cosas. —sinceró este rascando su cabello. —porque… ¡Primero! Astrid y Heather no pueden ver a Fishlegs, Ruffnut y Heather tampoco se pueden ver… ¿no crees que desde ahí ya está todo mal? Además de que no estoy seguro de que Astrid quiera ir, ni yo… últimamente he tenido mucho trabajo y lo que menos quiero es salir, quisiera descansar.

—Ay, ¡Hiccup! suenas como alguien de 50 años. —lo estrujó Jorgenson. —¿Dónde quedó ese Hiccup divertido? ¿el que cantaba horrible en el karaoke?

—¿Eh…? ¿Cantaba horrible?

—Como si no lo supieras, y la verdad no sé quién apestaba más si Fishlegs, Ruffnut, Astrid o tú… cantaban horrible todos, los únicos rescatables éramos Heather, Tuffnut y yo, por supuesto, que tengo voz de ángel caído del cielo.

—¿Astrid cantaba mal? —fue lo único que se le quedó al hechicero.

—Sí, tarado. ¿qué no lo recuerdas?

—Ahh…no… yo

¡MALDITA SEA! ¡OTRA VEZ ME LO HIZO!

La casa pareció retumbar por un tremendo grito que provino del patio de la casa, había sido tan resonante que los pájaros de los árboles vecinos y unos que aguardaban en el árbol hermanito, salieron huyendo despavoridos.

—Es Astrid… ¿qué le habrá pasado? —se preguntó Toothless susurrante.

—No lo sé. —susurró el preocupado Hiccup, adelantándose rápidamente para averiguar lo que pasaba.

Toothless y Snotlout al ver que se estaba yendo, le siguieron los pasos para también averiguar. Al momento que llegaron al patio trasero, donde estaba el invernadero, todo el ambiente ser tornó un tanto extraño ya que, por un lado, estaban Stormfly Alúmini con semblantes preocupados, viendo justamente al otro par de féminas que hablaban a unos pasos de ellas en privado, o al menos eso trataban. Hiccup inmediatamente pudo percibir que su dama estaba furiosa por lo enrojecida de su cara, sus dientes rechinantes y sus puños apretados, o al menos uno de estos ya que una de las manos sostenía el teléfono celular con fuerza que parecía que lo rompería.

—Calma Astrid, sólo hay que buscar un nuevo comprador. —Alcanzó a escuchar aquel consejo por parte de Heather.

—Stormfly… ¿Qué? ¿Qué pasó? —preguntó Hiccup sin entender.

La dragona resopló molesta, pero tratando de mantener una postura.

—Pasa que ese tal Fishlegs le volvió a robar clientes a Astrid.

—¡¿Cómo?! ¿Otra vez?

—Así es, Hiccup. Un cliente había prometido comprar un lote de especias y verduras, pero ese tal Fishlegs se nos adelantó, al parecer le ofreció un mejor precio que no pudo resistir y ahora nos canceló, nos dejó botadas con todo. —contó la albina gruñendo. —Astrid acaba de colgar con ellos.

Hiccup resopló, comprendiendo ahora el motivo del disgusto de su amada y no pudo evitar ver de reojo a Snotlout que, al sentir su mirada, sólo rio nerviosamente, y concluyó que no podría ayudarlo con eso de la cita y el karaoke, sus pensamientos ahora sólo estaban enfocados en Astrid, a la cual últimamente notaba muy frustrada y molesta.

No le gustaba verla así.

Ganas no le faltaba de decirle que no se lo tomara mal, que no tenía que preocuparse del gasto invertido pues con lo que él ganaba y tenía ahorrado bastaba para toda la familia, pero sabía que no podía hacer eso, ya que su Astrid era una mujer independiente y también de negocios, además que era una persona muy competitiva que de seguro no se dejaría vencer por su regordete amigo.

—Sólo hay que buscar a alguien más que lo compre…

Vio que Heather seguía aconsejándola, pero a Astrid, la veía como si le estuviera a punto de reventar la cabeza, pues se sobaba las sienes como si le dolieran.

—Últimamente está muy enojada, siento que está muy estresada. —le susurró Stormfly preocupada. — La notó así desde que… bueno… desde que pasó lo de Rorik. —mencionó con voz bajita. —¿Crees que siga enojada por lo que hice?

—No. —le susurró Hiccup en secreto. —Claro que no está enojada contigo.

Estaba muy seguro que no era eso, puesto que Astrid lo había comprendido esa misma noche, cuando entre lágrimas se apoyó en él, y él para consolarla sólo la abrazó y le habló dulcemente. Esa noche se había dado cuenta de que Astrid había sido muy empática con la situación de Stormfly pues a su perspectiva ese rompimiento le dolió como si ella hubiera sido la enamorada, algo que pensó era por el fuerte vínculo que tenía con la dragona.

—Hiccup…. ¿Puedes ayudarme con ella? ¿apoyarla? Por favor. —escuchó de repente.

Inmediatamente sus mejillas se coloraron ante la petición de la dragona, y su corazón le bombeó rápidamente de sólo pensar que la guía de su amada ya le tenía la suficiente confianza como para encargarle a su ser más preciado.

—Tú te has convertido en un buen amigo para ella, por eso… por eso…

—S-sí, yo lo haré —aceptó este gustoso esa labor, sentía como si le hubieran dado un privilegio que antes no tenía.

—Bien, entonces… ve… dile algo, por favor. —pidió Stormfly, tratando de ocultar una sonrisita traviesa.

—¡Claro, yo…! —se preparó Hiccup mentalmente para ir a donde estaba su amada cuando…

—¡Oye, Astrid!… ¡Yo te compraré algunas cosas!

La voz de su visita no esperada, interrumpiendo su momento de gloria.

Las jardineras que, hasta ese momento, habían ignorado que tenían público vieron que más personas habían llegado a su lugar de trabajo, siendo los más extraños Hiccup que parecía como si lo hubieran congelado a medio caminar y, a un lado de él, estaba Snotlout levantando su mano como si fuera un estudiante de primaria.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Astrid, con el entrecejo fruncido, ignorando por completo al hechicero que estaba aún paralizado por tan abrupta intervención.

—Pues qué más…—rio este. —Si Moana no va a la montaña, la montaña va a Moana. ¿Verdad, tonto? —preguntó, dándole un golpe en la espalda a Hiccup que lo hizo salir de su estado de congelación.

—Es al revés, idiota. —corrigió Heather. —Y es Mahoma, no Moana.

—Pero entendieron… ¿no? —se excusó este, haciendo un berrinche.

—Ok… ¿y me decías? —volvió a preguntar Astrid, sobándose la sien.

—Ush… te pareces a Hiccup. —resopló este, señalando al que estaba sofocado por tremendo golpe. —Vine a visitarlos porque ustedes ya ni llaman, ni siquiera saludan… además te dije que quería comprarte algo, el gordo la otra vez quiso venderme muy caro, confío en que tú me darás mejor precio.

La hechicera rodó los ojos con fastidio y miró de reojo todo lo que un cliente le acababa de cancelar.

—Tienes razón, me temo que tendré que bajar el precio, porque si no ¡todo esto! se desperdiciará. —admitió señalando un par de enormes canastos con producto. —¿Qué es lo que llevarás?

—Uhmm… dame un kilo de eso, y también de eso. —señaló Jorgenson.

—¿Y sólo a eso viniste, Snotlout? —preguntó Heather, viendo como Astrid juntaba todo lo pedido en una canasta.

—Eh… no, vine para preguntarles si quieren ir al karaoke este sábado.

En ese momento, todo el mundo se silenció, Hiccup que, aún no se recuperaba de todo lo anterior, dejó de toser para luego enrojecer, no había esperado que su excompañero de trabajo soltara la invitación como si nada después de lo sucedido con Astrid. Era momento de decirle un rotundo NO.

—Yo ya le dije que…

—¡¿El karaoke?! —interrumpió Heather emocionada, dejando a Hiccup con su "No" en la punta de la lengua. —¡Ay, sí! Hace mucho que no vamos… ¿qué dices, Astrid?

La que recolectaba, la vio con el entrecejo fruncido.

—¿Karaoke?

—Ay, sí, a dónde se va a cantar, a beber y si alguien canta algo movido igual se baila. —trató de convencer Heather haciendo unos pasitos de baile.

—¿Es un bar?

—¡Dah, pues claro! ¿Qué esperabas que fuera? ¿Un parque de diversiones? —respondió Jorgenson con sarcasmo.

—Entonces no voy. —rechazó Astrid con notoria molestia. —Toma, son 50 libras… después me devuelves la canasta. —dijo entregándole los productos.

El asustado Snotlout al verla enojada, se limitó sólo a sacar su cartera y pagarle; mientras que, a un lado de él, Hiccup festejaba para sus adentros que Astrid hubiera rechazado la invitación; sin embargo, al ver como esta sólo tomaba el pago y se regresaba a la casa con su remarcado ceño fruncido, pudo percibir que había algo más que le molestaba.

—Stormfly, Alúmini… ¿pueden ayudarme a guardar el sobrante dentro del invernadero, por favor? Tengo que ver si los niños ya terminaron con la tarea. —pidió antes de entrar.

—Eh… sí. —respondieron las guías femeninas al mismo tiempo y rápidamente se dispusieron a hacer la tarea encomendada, mientras que los demás presentes, sólo veían como la rubia entraba a la casa.

—¿Qué acaso dije algo malo? —preguntó Snotlout temeroso, al escuchar como Astrid, después de entrar a la casa cerraba la puerta con un golpazo.

—Sí, serás idiota… acaba de pasar lo de los atentados en el parque y ella estuvo ahí con los niños. —justificó Heather, pensando que su molestia era debido al comentario de él.

Pero Hiccup, disintió con aquel pensamiento, ya que Astrid en sí era la que había combatido con más esmero esa batalla, algo más tenía.

—Pues lo siento, yo no sabía eso, de cualquier modo, creo que debería relajarse un poco, no tomárselo tan personal.

—Bueno, en ese aspecto sí te doy la razón… últimamente la noto estresada… Hiccup ¿por qué no la convences de ir al karaoke? —pidió Heather.

El hechicero entonces reaccionó.

—Uhm, No creo poder hacerlo, además yo tampoco quiero ir… —admitió con fastidio. —Vayan ustedes y los gemelos…

—¿Los gemelos? —repitió Heather irritándose de inmediato, algo que Snotlout le reprochó con señas a Hiccup.

Este sonriente de haberse vengado por su intervención, sólo le devolvió la mueca con otra de satisfacción.

—Ush… bueno, como quiera iré…—no tardó en decidir la jardinera refunfuñona. —Quiero cantar, beber y divertirme un rato… aunque tenga que ignorar a Ruffnut toda la noche.

—¡Ese es el espíritu Heather! —celebró Snotlout con los puños en alto. —Deberías aprender de ella, Hiccup.

Este sólo rodó los ojos con fastidio.

—Snotlout, como que ya es muy tarde ¿no? —dijo para correrlo con sutileza.

—Oh, sí. —no captó este la indirecta, pero viendo al cielo, pudo ver que ya quedaba poco para que anocheciera. —Me retiraré, dile a Astrid que tal vez mande la canasta con Minden. —avisó señalando lo que llevaba.

—Sí, claro… yo le digo.

—Entonces, adiós, tonto.

—Yo también me voy, Hiccup… —avisó Heather. —Dile a Astrid que la veo mañana, está tan enojada que ni adiós me dijo.

—Sí, yo hablaré con ella. —respondió este, dando un suspiro.

—Bien, te la encargo, ¡Nos vemos! —se despidió la jardinera, corriendo rápidamente para encaminarse junto con Snotlout hacia la salida.

"Te la encargo" otro suspiro salió del hechicero, Heather era la segunda persona que le pedía entre líneas que cuidara de Astrid, algo que sin duda quería hacer, pero viendo todo lo sucedido y esa extraña actitud que ella estaba tomando, no sabía cómo abordarla.

A unos metros de él, vio que Stormfly, Alúmini y Toothless que, había ido a ayudarlas, terminaban de guardar lo cancelado dentro del mismo invernadero.

—¿Era todo, amigos? —preguntó, acercándose a ellos.

—Sí, pero me preocupa qué es lo que haremos con toda esta mercancía. —comentó Stormfly preocupada.

—Es lo mismo que quisiera saber, ¡andando! Entremos y hablemos con Astrid.

Tanto el hechicero como los guías entraron a la casa y apagaron por ese día las luces del patio del invernadero. Al no encontrar a nadie en la cocina, se dirigieron inmediatamente a la sala, donde Astrid en su faceta de mamá, explicaba con mucha paciencia algunas cosas a Zephyr. Mientras que Nuffink, sólo se entretenía pegando unos recortes en su libreta.

—Hey… ¿cómo van? ¿Les ayudo en algo? —se acercó Hiccup a ellos para ver si se necesitaba de algo.

—No, gracias. Astrid ya me explicó cómo es esto de las fracciones, me explicó más fácil que el maestro Alberick. ¡Mira! Si se parte un pastel a la mitad con Sky y esa mitad la hago desaparecer entonces solo me queda medio pastel.

—Impresionante…—susurró Hiccup, viendo los garabatos en su libreta, un pastel que tenía la figura de una calaverita.

—Fue la única manera que se me ocurrió para explicarle, cambié al "villano" por un pastel. —comentó Astrid, poniéndose de pie. —¿Cómo te fue a ti? Vi que ya activaste la barrera

—¡Oh, sí! Y funciona de maravilla ¿verdad, Toothless? —se giró este hacia su guía.

—Diría que ¡Súper bien! Es una súper barrera, nadie podrá traspasarla.

—Eso suena maravilloso, entonces así Hiccup y Astrid pueden ir al karaoke sin problemas. —dijo Stormfly con una sonrisita.

—¡¿Qué?! —exclamaron los aludidos confundidos.

—Sí… ¿por qué no aceptan la invitación de Snotlout y salen con él a ese lugar?

—Yo ya dije que no quiero ir. —rechazó Astrid, cruzándose de brazos.

—Yo también dije que no, no me siento con ánimos. —dijo igualmente Hiccup.

—¡Precisamente por eso! —exclamó la nadder, confundiendo más al grupo. —Ambos han estado trabajando como locos, Hiccup, tú con tu trabajo y con esa barrera que de seguro te tenía sin poder dormir y Astrid, trabajaste mucho para sacar el lote de la cosecha y te la rechazaron, sé que eso te tiene muy frustrada.

—Ay, ni me lo recuerdes. —refunfuñó esta resoplando.

—Ambos han estado muy estresados, cuidan a los niños, lo cual si me permiten decirlo lo hacen de manera excelente, trabajan arduamente en sus respectivos trabajos, combaten al "I" del titiritero, ¿no creen que por lo menos se merecen una noche para ustedes mismos? ¿Hace cuánto que nos salen a divertirse?

Los hechiceros lo pensaron.

—Pues… supongo que desde antes del hechizo. —respondió Hiccup inseguro, rememorando su último evento en el lugar de los Hofferson.

—Mmm ¿el preescolar? —respondió Astrid, sin poder recordar realmente un momento divertido para ella.

Toothless rio, pensando que se trataba de simple sarcasmo por parte de la hechicera, pero Stormfly, Hiccup y Alúmini vieron que lo decía en serio.

—Estoy con Stormfly. —concordó la albina al saber sus respuestas. —Creo que lo necesitan y se lo merecen.

—Pero yo no quiero ir, ¡no me gustan los bares! —replicó Astrid fastidiada.

—Astrid…—interrumpió Stormfly. —Tú serás ahora el cliente, no la entretención.

Aquel comentario sobresaltó ligeramente a Hiccup, quien, viendo de reojo a su amada, vio como esta se silenciaba.

— "Así que era eso" — pensó atando unos cabos; cabos en donde Astrid desde la adolescencia había sido obligada a trabajar en los nombrados "bares/teatros" del mundo oculto. No sabía desde que edad exactamente, pero hace 10 años le había tocado ver al menor de los Hofferson trabajar, no dudaba de que el viejo patriarca del clan la hubiera obligado también desde los 14 años.

—Hiccup… ¿tú que dices? —preguntó Alúmini.

—Ah… bueno… es que. —titubeó, rascando su cabello y viendo de reojo a su compañera. Una parte de él, después de escuchar a Stormfly quiso ir, pero la otra le decía que, si Astrid no iba, él tampoco lo haría.

—¡Ush! ¡Está bien! ¡iré! —interrumpió Astrid de repente, rodando los ojos.

—Yo también iré. —respondió finalmente Hiccup, tratando de no verse demasiado obvio.

—Amigo… —habló Toothless, enseriado.

—Eh… ¿sí?

El guía abrió la boca para insinuarle que no se olvidara de lo de Viggo y lo peligroso que podía ser que saliera a divertirse, pero al ver que este extrañamente comenzó a verse más feliz por esa salida, inmediatamente lo hizo reconsiderarlo.

—Eh… ¡Nada! diviértanse… pero no demasiado. Si van a beber, asegúrense de tomar un taxi o que alguien los traiga de vuelta y por los niños no se preocupen, Stormfly, Alúmini y yo los cuidaremos muy bien ¿verdad chicas?

—¡Sí! —exclamaron estas entusiasmadas.

—Entonces ¿nosotros no iremos a cantar al karaoke? —reclamó Zephyr.

—No, señorita… no al menos hasta que cumplas 18 años ¿verdad, Hiccup? —preguntó Toothless con una sonrisita.

—Los 30, de preferencia. —corrigió este muy seriamente.

—Ush… falta mucho para eso. —respingó Zephyr, haciendo un puchero, pero regresando su vista a la tarea.

—Me traen algo... ¿sí? —pidió Nuffink, inocente como siempre.

—Sí, claro… una cerveza para cuando tengas también 18 ¿verdad, Astrid? —preguntó el burlón Toothless.

Esta, sólo lo observó con una mirada asesina.

—Te traeré un jugo, Nuffink.

—Ok, pero que sea de guayaba. —pidió el menor, continuando con su labor de pegar los recortes en su libreta.

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Sábado 19 de octubre 2019

El día de la salida grupal por fin había llegado.

El grupo de amigos había acordado que se verían a la 9 de la noche en un bar karaoke llamado "Cantos mortales", el cual quedaba a unos 30 minutos en auto. Hiccup, Astrid y Heather habían acordado irse juntos, mientras que Snotlout y los gemelos acordaron encontrarlos en el lugar. A Dagur también le habían hecho la invitación, pero debido a que este estaba de guardia tuvo que rechazarla.

El tema de que Fishlegs los encontraría posteriormente fue un secreto que Hiccup tuvo que guardar obligadamente a petición de Snotlout, por lo que no le quedó de otra más que callar y esperar lo mejor que, en todo caso, era una reconciliación.

Después de un ajetreado día de labores el anochecer había llegado. Faltaban exactamente 30 minutos para las 9 cuando Hiccup vio por quinta vez el reloj que había en la sala, lugar en donde se encontraba junto con sus hijos y Toothless, quienes estaban entretenidos viendo el televisor. Ya se encontraba listo para la salida, no había tardado mucho en arreglarse y vistió casualmente: pantalón negro y zapato del mismo color, una camisa blanca que tenía dibujado un feroz dragón y por encima una chaqueta ligera color café oscuro.

Cuando vio por sexta vez el reloj, comenzó a desesperarse, pues ya se acercaba la hora y Astrid aún no bajaba de su habitación, y Heather tampoco no se había dignado a llegar a la casa como había acordado. En cuanto a la primera, no quería presionarla, ya que sabía sería en vano, pero a la segunda sí que le mandaría un mensaje para apurarla; sin embargo, esta se le adelantó, mandándole un mensaje que le llegó justo en ese momento.

"Hiccup, te vas con Astrid, tuve que hacer un encargo de mi hermano, yo llegaré por aparte.

Heather ;)"

—¿Qué?... no nos acompañará, eso… quiere decir que… —enrojeció al considerar que se iría al karaoke únicamente con Astrid.

Pensar que ambos se encontrarían solos en un auto en medio de la noche lo hizo pensar muchas cosas, cosas que quiso quitarse de la cabeza pues le hacían acelerarle el corazón y aumentar la temperatura del cuerpo.

—Tranquilo, Hiccup… tú sólo vas a conducir. —se dijo así mismo, inhalando y exhalando lentamente.

—¡Ya estoy lista!

Pero aquella meditación y sus mantras se fueron al demonio cuando escuchó aquella voz, y más cuando al girarse vio a la dueña. Aquella mujer que de por si era preciosa ahora lo estaba más.

—Oye Astrid, te ves muy bien… —halagó Toothless desde su lugar con una sonrisita.

—¡Muy bonita! —se maravillaron Nuffink y Zephyr con ella.

—¿Eso creen? —preguntó esta sonrosada, echándose un mechón de su cabello suelto detrás de la oreja.

Los que estaban en la sala afirmaron nuevamente y con mucha seguridad. El único que no dijo nada fue Hiccup, que con la boca abierta veía maravillado lo que tenía enfrente:

Su lady con una falda color negra que le quedaba un poco más arriba de la rodillas y se alargaba hasta arriba de su cintura, una blusa corta color verde aqua que terminaba justo por debajo de su busto, dejando un pequeño espacio liberado entre esta y la falda y que exponía su aperlada piel, también llevaba un pequeño saco color negro que igual no le cubría demasiado pero complementaba muy bien el vestuario, así como las largas botas que le llegaban a mitad de las rodillas.

—Sí… ¿verdad que Astrid se ve bonita, Hiccup? —preguntó Zephyr, dándole un empujoncito.

El hechicero despertó de la ensoñación y vio con un sonrojo a su niña que, en su inocencia, no sabía qué tan afectado estaba por su madre.

—¡Eh… sí! ¿Ya nos vamos? —respondió, poniéndose rápidamente de pie para ir a la salida. —Heather, no vendrá con nosotros, dijo que nos esperaría allá.

—De acuerdo. —se encogió Astrid de hombros, no tomándole mucha importancia. —Niños… se cuidan bien, háganle caso a todo lo que digan Toothless, Stormfly y Alúmini.

—¡Sí, Astrid! —canturrearon los menores con una sonrisita.

—¡Eh… niños, nos vemos! —se despidió rápidamente Hiccup, saliendo de la casa.

Astrid lo siguió sin tanta prisa, dejando atrás a los sonrientes guías que esperaban que esa salida relajara un poco a sus protegidos.

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En el auto, Hiccup trataba de concentrarse en el camino que tomaría; sin embargo, eso le estaba costando demasiado, empezando por el hecho de que Astrid, al subirse al auto, se le había subido de más la falda, algo que fue imposible de no ver y también como se la acomodaba, casi le causa un paro cardiaco, pero por respeto desvió rápidamente la mirada, aunque quitarse aquellas imágenes de la mente era lo más difícil.

"Calma, Hiccup. Calma Hiccup, ella es tu amiga, la mamá de tus hijos, la mujer que amas y respetas, tranquilo, respira, tranquilo, respira."

—¿Te encuentras bien?

Y otra vez su meditación se le quebró como un espejo al escucharla.

—eh… sí… ¿por qué preguntas?

—Llevamos como dos minutos en el auto y no lo has encendido.

—Ah, sí… perdón. —balbuceó, encendiendo torpemente el auto. —Creo que me quedé dormido con los ojos abiertos.

—Si no quieres ir, estamos a tiempo de retractarnos.

—¿Eh? —Hiccup se desconcertó. —Pero tú…

—Yo en realidad no quiero ir, pero… supuse que tú sí, por eso acepté. —confesó Astrid, encogiéndose de hombros.

—¡¿Qué?!

—¿No fue así?

—Ah sí. —admitió Hiccup, tragando saliva. —Pero, ¡digo! Sólo porque no creí que fuera justo que uno saliera y el otro no.

—Justamente eso pensé. —concordó Astrid con una leve sonrisa.

Hiccup suspiró aliviado, viendo disimuladamente a su compañera.

—Pero… si no quieres ir, igual yo no tenía muchas ganas.

Astrid chasqueó la boca y sonrió.

—Ya estamos en el auto y estoy arreglada, vamos ¿qué tan malo puede ser?

Hiccup sonrió, concordando con ella y sintiendo más tranquilidad en su corazón.

—Bueno, entonces… ¡vámonos!

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Con la cabeza despejada de ideas, Hiccup condujo con tranquilidad y sin ninguna distracción, mientras que Astrid se limitó a ir en silencio y a observar las luces que conformaban esa parte de la ciudad; así estuvieron durante los primeros minutos de su recorrido hasta que ambos se vieron repentinamente atrapados en el tráfico debido al poco tiempo que duraba el semáforo y la gran cantidad de autos que transitaban en ese momento.

Al ir lentamente, fue que el hechicero se dio la oportunidad de ver una vez más a su compañera; y con menos euforia y más conciencia admiró lo hermosa que era. Quería decirle lo que sentía, ya no soportaba más ocultarlo porque de antemano pensaba que era demasiado obvio, pero le daba miedo que ella lo rechazara y buena razón tendría para hacerlo después de los años que pasaron siendo enemigos.

Pensar en que ella podría alejarse con su confesión lo abrumaba, pese a que lo quisiera o no, no quería que dejaran de ser amigos, ella era la primera mujer con la que se complementaba perfectamente, a diferencia de Raizel, a quien tenía que darle gusto por el placer de su compañía. Astrid para nada era así, siendo tan solo amigos, ella lo consideraba e incluso pensaba que lo cuidaba cuando le ordenaba comer o dormir, le encantaba el buen equipo que formaban y también el modo en que ambos estaban criando a sus hijos, le gustaba que su modo de ser chocara con el de ella, ya que eran muy diferentes, pero también iguales en algunos sentidos, así que… ¿qué más podría pedir?

—¿En qué piensas?

—¿Eh? —musitó, dando un parpadeo que lo hizo ver que la fila del tráfico no había avanzado ni un centímetro, y eso que sintió que llevaba pensando horas. —Perdón… ¿Dijiste algo?

—Sí, te pregunté qué ¿en qué pensabas? Porque estabas como que ido.

—Ah, sí… es que… pensaba en ¡¿por qué no avanza la fila?! ya tardamos demasiado. ¿No crees?

—Podríamos arreglarlo. —sugirió Astrid maliciosamente, emanando egni de su mano.

Hiccup soltó una risita.

—Me tientas, pero podríamos causar un accidente o acumulación de autos en otro punto.

—Lo sé, además no tenemos tanta prisa por llegar, apuesto a que los demás ni siquiera han llegado. —comentó Astrid relajándose en su asiento.

—Tal vez sea verdad… por cierto. ¿cantarás algo esta noche?

—Mmm… no.

—¿Por qué no? ¿Acaso es por lo que pasa cuando cantas?

—En parte así es, pero en realidad la verdad creo que me gustaría, por esta ocasión, ser sólo, una espectadora, pasé años de mi vida siendo la entretención de otros, ahora espero lo contrario.

—Mmm ya veo. —susurró Hiccup, avanzando nuevamente unos cuantos centímetros hasta que otra vez quedaron varados. —Y… eh…

—¿Sí? —incitó Astrid, viendo como su compañero parecía encorvarse desde su asiento. —¿Qué pasa?

—Eh… no quiero verme entrometido, pero… ¿desde cuándo… empezaste a trabajar en los bares de tu familia?

Astrid suspiró, sintiendo un poco de incomodidad con el tema.

—ah… ¡no respondas si no quieres!

—No, está bien… no es tan malo como parece, a partir de los 16 años casi 17 fue que empecé, por eso tuve que dejar la academia avanzada.

—Ah, sí… lo recuerdo.

—El abuelo Hofferson tenía esperanza de que me volviera una buena hechicera, pero a partir de lo que pasó en la exhibición me degradó a solo a una persona más del clan y pronto arrastró a Camicazi conmigo.

—¿Tu hermana?

Astrid asintió.

Camicazi a pesar de ser una excelente hechicera no era de la plena confianza para el abuelo, quien sólo vio en ella otra mercancía para negociar tal como me veía también a mí, pero dado que no recibía ninguna propuesta seria para nosotros, pronto comenzó a exhibirnos a nosotras y a nuestras habilidades en los bares, los cuales regularmente eran frecuentados por personas con mucha influencias o riquezas.

—¿O sea que tu hermana también absorbe emociones mediante el canto?

—Sí, cuando empezamos, trabajamos en los bares comunes y corrientes, esos en los cuales casi no había orden, y hacíamos… ya sabes, entreteníamos a las personas y absorbíamos sus emociones con tal de que consumieran más, lo peor era cuando pedían el especial…

—¿El especial? ¡Espera! Si no mal recuerdo… era eso que hiciste con ese hombre, en nuestro último día en el mundo oculto.

—Mmm… sí, algo así, ese era el especial más "refinado", si se le puede decir así, se supone que en ese bar teatro sólo atenderíamos casos especiales como el de ese hombre, pero antes no eran así.

—Entonces… ¿cómo eran?

—Es… muy vergonzoso, Hiccup. —desvió Astrid su mirada hacia la ventana.

Fue entonces que el hechicero imaginándose algo soltó un grito ahogado, al mismo tiempo que el claxon del auto de atrás lo obligó a avanzar la poca distancia que se había movido la fila.

—¡No nos vendíamos! —aclaró esta rápidamente cuando el auto nuevamente se detuvo. —No al menos nuestros cuerpos.

—Ah… ok, entonces… —indagó Hiccup intrigado, hasta que se dio cuenta de que estaba siendo imprudente. —Ah… lo siento.

—No, es que…—gruñó Astrid sonrojándose. —Los especiales antes eran un conjunto de ciertas canciones con ciertos ritmos que ponían eufóricas a las personas que lo quisieran, como te lo puedo explicar… los hombres a veces… querían… o más bien buscaban…

—¿Excitarse? —concluyó Hiccup, dando otro grito ahogado.

Astrid sonrió de lado y se encogió en su asiento.

—Sé que está mal…

—¡Por supuesto! está mal que haya hombres que paguen por eso. —replicó Hiccup, indignado. —No puedo creerlo…

—¿En serio te molesta? —curioseó Astrid confundida. —Es decir, ¿tú nunca lo hiciste alguna vez con alguna mujer? Porque recuerdo que una vez me insultaste así. ¿lo recuerdas?

—¿Qué?… —musitó este, sin entender hasta que…

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Hace 10 años.

¡¿QUÉ HACES AQUÍ ESTÚPIDO?! —reclamó Hofferson con un elevado tono de voz que llamó la atención de los clientes y músicos que ya se encontraban en el bar/teatro.

Venía a divertirme un poco, a beber, ver algunas mujeres y escuchar algo de música ¿qué es lo que parece? —respondió él con obviedad.

Pues aquí no encontrarás nada de eso, y menos la parte de "mujeres y música", jamás cantaría para ti, así que ¡LARGATE!

¡Ah! ¿Tú eres la que canta? —señaló Haddock con burla. —Y dime… ¿qué clase de cantos? ¿También bailas? ¿Te quitas la ropa y bailas y cantas deslizándote por un tubo? Porque, si es así, aquí tienes una runa de bronce para que me hagas un privadito.

Con burla puso una moneda sobre la mesa y la cual era la denominación más baja de dinero que había en el mundo oculto.

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Hiccup casi se queda sin palabras.

—Ah…Lo dije porque me irritabas. —se excusó. — pero yo ¡jamás! había hecho eso, lo dije porque es lo primero que se me vino a la mente, pero ahora entiendo porque explotaste más de la cuenta ese día.

Astrid rio.

—Sí, creo que te dejé un ojo morado.

—Así fue.

—Pero, en fin, para no hacerte el cuento largo, cambiamos la modalidad de los "especiales" gracias a mi padre, porque llegó un momento en que también abrió los ojos y vio mal lo que los hombres nos pedían y lo que podían llegar a hacer con esa euforia acumulada.

—Eh… ¿qué quieres decir? ¿Alguien intentó aprovecharse de ti?

—¿Alguien? Más bien algunos, mañosos que se intentaban pasarse de listos, a mí me valía y terminaba golpeándolos y amenazándolos con Sky, pero el problema fue con Camicazi, con ella un pervertido casi sí se aprovecha de ella, porque… la sometió con magia y pues… casi…

Hiccup se espantó.

—¿Y qué pasó?

—Por fortuna, papá llegó y la salvó, y desde ahí nos prohibió volver a trabajar en esos bares, claro está que al abuelo no le gustó demasiado la idea y por eso abrió un bar con una temática más "refinada" y en donde pudiéramos estar a salvo, claro que eso no salvó a mi pobre hermana.

—¿Por qué lo dices?

—Porque el tipo que trató de abusar de ella era de la familia de los "Erets" ¿te suenan?

—Sí, los que tenían el nombre igual fueran hombres o mujeres.

—Sí, fue el hijo mayor el que intentó abusar de Camicazi, un hombre acabado y cuarentón que hasta esa fecha seguía soltero.

—Pero tu hermana… ¿no se casó con el hijo menor? —preguntó Hiccup, confundido.

—Sí, cuando mi padre fue a reclamarles a los Erets junto con mi abuelo, que creo que fue esperando una compensación más que una venganza, el líder del clan le ofreció al depravado para que desposara a Camicazi por su ofensa ¿puedes creerlo? Obviamente papá no aceptó, pero el abuelo, se las ingenió para convencerlos de que en vez de que fuera el hijo mayor fuera el menor, después de todo este tenía la edad de Camicazi y una mejor reputación al mayor, además de que pidió un buen dote.

—Válgame… ya veo.

—Entonces para que todo quedara entre "familia", Camicazi se vio obligada a comprometerse con el menor de los Erets, al principio se negó, pero según ella después se enamoró de él, yo la verdad me quedé con mis dudas. —suspiró. — Y, en fin, es por eso que odio los bares, independientemente si era elegante o no, no me gustaba que los hombres me vieran como un pedazo de carne, tal como ese Niels Lungren. —mencionó con desprecio.

Al hacerlo, el auto dio un frenón, quedando justo detrás de la línea de peatón y a unos minutos de salir del área del tráfico.

—¡¿T-tu prometido?!

—¡Ex prometido! —aclaró Astrid, muy segura. —Sí, ese pervertido salió también de uno de los bares, al verme cantar al parecer le gusté y en lugar de hablarme directamente, fue con mi abuelo a ofrecerle oro.

Hiccup apretó el volante sintiendo coraje de sólo pensar que ese tipo pudo haber sido el esposo de su Astrid. Sin embargo, trató de tranquilizarse y ver las cosas de forma positiva, ella ahora estaba con él, ante la sociedad era su esposa y ambos tenían unos hermosos hijos, nadie podía interponerse en su camino más que la mismísima Astrid si lo rechazaba, pero ese era otro asunto, pensó cuando finalmente el semáforo cambió a verde y tomó otro rumbo para ir al bar karaoke.

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—¡Oigan! Creí que nunca llegarían. —reclamó Heather, cuando finalmente los hechiceros llegaron.

—Estuvimos atrapados en el tráfico. — se excusó Astrid, para después saludar a todos los que estaban presentes.

En una mesa redonda que se encontraba a otras dos mesas del deslumbrante escenario y la máquina de karaoke, se encontraban sentados los presentes: Throk, Ruffnut, Snotlout, Minden, Tuffnut, luego dos asientos vacíos y posteriormente Heather.

—Aquí Hiccy, te guardé asiento a mi lado. —invitó el gemelo señalando entusiasmadamente en el lugar vacío que estaba a un lado de él.

—Y yo, Astrid, te guardé asiento a mi lado. —imitó Heather viendo con desdén a la gemela que igual le respondió con una hipócrita sonrisa.

Viendo que los asientos habían sido apartados, Hiccup movió primeramente el asiento de Astrid, como todo un caballero, para que esta se sentara.

—Awww, Throk… ¿por qué no puedes ser así de cursi? —golpeó la gemela a su pareja, que en ese momento estaba distraído leyendo el menú de bebidas.

—Ahora no querida. —fue lo único que le respondió este.

—Y… ¿ya pidieron algo? —preguntó Hiccup, al ver que al parecer nadie había ordenado todavía.

—No, es que estábamos discutiendo quien sería el conductor designado, todos nos vinimos en taxi. —respondió Snotlout.

—Ah… y ¿entonces para que quieren a uno?

—Porque sabíamos que tú vendrías en el tuyo, por lo que decidimos que el conductor designado serás…

—¡TÚ! —señalaron todos los presentes al castaño.

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué yo?!

—Dah… porque eres el policía responsable y porque tienes una mamá móvil, ahí cabemos bien todos. —explicó Snotlout.

—Ush… no puede ser. ¿por eso me invitaron?

—Claro que no, Hiccy, te invitamos porque te extrañábamos, y también a Astrid, por supuesto. —señaló el gemelo.

—No pues, gracias. —agradeció esta, no creyéndoles.

—Sí, además de que ¡yo! necesito a una "amiga" que me acompañe al baño. —continuó Ruffnut. —Astrid… acompáñame al baño.

—¿Qué? ¿Y yo por qué?

—¡Dah! Porque las chicas no deben andar solas en los baños. —se levantó la gemela de su asiento. —¡Anda, acompáñame!

Astrid rodó los ojos, pero viendo que la gemela tenía un buen punto se levantó para acompañarla, después de todo si algo pasaba fácilmente podía defenderla con Sky.

—Mientras yo te pediré algo, Astrid. —avisó Heather.

Astrid y apenas logró escucharla cuando la gemela la tomó del brazo y la arrastró con ella al fondo, donde se encontraban los sanitarios.

—¿No crees que ella deba escoger? —intervino Hiccup al ver a la jardinera atenta al menú. —Además, nunca he visto a Astrid tomar.

—Porque no lo recuerda, Hiccup, pero Astrid le tomó gusto a cierta bebida cuando estaba hechizada y es justo la que le pediré para que se relaje un poco.

—Uh… pero…

—tranquilo, tampoco pretendo ponerla ebria. —rio Heather. —Por cierto, ¿tú qué harás? —preguntó disimuladamente.

—¿Qué? ¿A qué te refieres? —preguntó el intrigado Hiccup, sintiendo repentinamente como si todo alrededor se desvaneciera ante él a excepción de Heather.

La jardinera, dejó el menú de lado y con sus ojos verdes lo encaró con una sonrisita, eso lo hizo tragar saliva y ponerse más nervioso.

—A mí no me engañas, Hiccup… —susurró. —Sé que te gusta Astrid.

El hechicero dio un grito ahogado y al hacerlo, todo a su alrededor volvió a la normalidad.

—Qué dramático eres —rio Heather. —pero sí, se te nota y bastante, yo no sé cómo Astrid no sé da cuenta si se ve que estás loquito por ella.

—Hea-Heather. —balbuceó Hiccup enrojecido.

—Así que… ¿por qué no tratas de decírselo esta noche? ¿Por qué no le cantas una canción? Cuando estaban hechizados solían cantar juntos puras idioteces, pero ahora puedes cantarle desde el fondo de tu corazón.

—ah… pero…

—¿De qué hablan? —interrumpió Tuffnut que, hasta ese momento, había estado distraído con unas historias de Snotlout.

—Ah… nada, sólo le decía a Hiccup que debería dedicarle una canción a la persona que más ama. ¿no crees que sería lindo?

—Aww… sí. —el brillaron los ojos al gemelo. —Si quieres yo te puedo ayudar, hacemos muy buenos duetos.

—No miente. —comentó Heather. —Entre los dos, las canciones no suenan tan horribles.

—¿Entonces qué dices Hiccy? —preguntó el rubio, colgándose sobre sus hombros. —¿Le dedicamos una canción a tu dama?

El hechicero desvió su mirada hacia donde Astrid se había ido con Ruffnut, y lo pensó, pero no por mucho tiempo, tragó saliva y con el corazón palpitándole rápidamente tomó una decisión y respondió:

—¡Hagámoslo!

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—Hola, hola… ¿de qué nos perdimos? —preguntó Ruffnut después de unos largos minutos en el baño.

—Ya pedimos las bebidas, y ya nos apuntamos para el karaoke. —respondió Heather. —¿Y tú porque tardaste tanto en el baño?

—Porque estaba haciendo del dos. —respondió la burlona gemela. —No seas metiche Heather.

—Ush… ni que me importaras tú y tus necesidades, estaba preocupada más bien por "mi amiga" Astrid.

—Ay, por favor… ¿podemos olvidarnos de estás rencillas por esta noche? —pidió Astrid fastidiada.

—Astrid tiene razón. —dijo Minden, desde su asiento. —Todas deberíamos ser amigas, es más tomemos una foto

—¡Buena idea! —exclamó Snotlout.

—Sólo entre chicas. —le aclaró Minden, levantándose de su asiento y decepcionando a su "héroe".

Ruffnut y Heather se miraron entre sí, y no le encontraron nada de malo, Astrid por otra parte trataba de no verse nerviosa, no le gustaba que le tomaran fotos; sin embargo, eso no fue impedimento para Minden que, poniendo su teléfono celular en posición para una selfie, hizo que todas las chicas salieran sonrientes en su foto.

—Aw… qué bonita salió, Ruffnut tu cabello brilla. —halagó Heather.

—Jeje, gracias, debe ser porque hoy me lo lavé, por cierto, me gusta cómo se te ven las sombras en tus ojos. Creo que somos demasiado hermosas para este mundo y estos idiotas ¿no creen chicas?

—Sí, claro…—concordó Minden sonriente. — ¿Astrid?

—Ah… sí. —respondió esta avergonzada. —Entonces… Heather y Ruffnut… ¿ya se llevarán bien?

Las chicas se miraron entre sí.

—Pues…

—Sí. —respondió Ruffnut, totalmente relajada. —Al diablo Fishlegs, que por cierto viene hacia acá.

—¡¿Qué?!

La otra manzana de la discordia, Heather y Astrid enrojecieron al ver al regordete que campante se dirigía hacia donde estaban ellos.

—¡Hola, amigos! ¡Qué coincidencia! —saludó, aunque fue ignorado.

—Sabes que Ruffnut, sí, al diablo ya sabes quién… seamos amigas de nuevo. —acordó Heather, sin siquiera devolver el saludo al recién llegado.

—¡Excelente! lo publicaré en mi muro, ¡Viva el girl power! Las etiquetaré a todas, Astrid, ¿Ya te hiciste un "Caralibro"?

—Eh… no, yo no tengo eso.

—Ush… bueno, dame tu celular entonces.

—¿Eh? ¿para qué? —preguntó Astrid, sacándolo igualmente de su bolsillo.

—Te haré una cuenta. —se lo arrebató la gemela y sin pedir permiso comenzó a picotearlo.

—¿Me puedo sentar con ustedes? —preguntó el ignorado Fishlegs.

Heather no le respondió y sólo volvió a su asiento y Ruffnut hizo lo mismo, al igual que Minden, Astrid, lo fulminó con la mirada.

El regordete sintió la pesada mirada de la hechicera y por un momento pensó que lo mataría; sin embargo…

—Sólo no te robes la silla y tampoco le seas infiel.

—¡Uhhhhh! —se burló el gemelo, mientras que los demás sólo veían como la satisfecha Astrid volvía a tomar asiento a lado del nervioso Hiccup.

—Está bien. —asintió el regañado Fishlegs, y tomó asiento a lado de Heather, quien siguió ignorándolo, pretendiendo ver el teléfono.

—¿Tú sabías que vendría? —le reclamó Astrid por debajo a Hiccup.

Este sólo rio nerviosamente y tomó de su bebida sin alcohol, pues, después de avisar que sería el conductor designado le pusieron un brazalete para restringirle la ingesta de bebidas embriagantes.

—¡HOLA, HOLA A TODO EL HERMOSO PÚBLICO PRESENTE! ¡¿ESTÁN LISTOS PARA LA NOCHE DE KARAOKE?! —saludó el anfitrión del bar desde el escenario.

—¡SÍÍÍÍÍÍÍÍ! —gritaron todos los presentes llenos de entusiasmo y levantando sus bebidas, al mismo tiempo que las luces se apagaban, dejando sólo el escenario con todo el esplendor.

—¡BIEEEEEEN, QUE COMIENCE LA FIESTA!

—¡SIII WUUUU QUE COMIENCE LA FIESTA! —gritó el eufórico Tuffnut, ganándose así el puesto como el más escandaloso del bar.

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En los minutos posteriores, de uno en uno o en grupos iba los clientes pasando al escenario para cantar sus respectivas canciones, algunos lo hacían mal, otros pésimo, pero también había quienes lo hacían más o menos bien; sin embargo, lo más gracioso era cuando la supuesta máquina de karaoke te evaluaba el canto del 0 al 10.

Pese a todo, Astrid se la estaba pasando bien, riendo a carcajadas cuando la gente se decepcionaba con los 6 que obtenían, aunque lo hubieran hecho bien y calificando con 10 a quienes lo hacían peor, ni qué decir de las bebidas, la que le había sugerido Heather era realmente buena y no estaba tan cargada de alcohol además que tenía un sabor frutal muy fresco. Poco a poco dejó de importarle que su rival de negocios estuviera ahí y se dedicó a disfrutar de la noche en compañía de todas aquellas personas que se habían convertido en sus amigos.

Luego, después de casi una hora de estar escuchando a extraños, por fin llegó el turno de las personas de su mesa, Snotlout fue el primero en pasar y realmente no mintió cuando dijo que cantaba bien, la canción que había elegido era una canción llamada "Cómo me enamoré de ti" y por supuesto se la dedicó entre lagrimitas a su querida Minden.

Cuando terminó, la maquinita lo calificó con un 5 y un gran ¡uhhhh! Que lo hizo respingar por el resultado obtenido, pero cuando vio que su novia estaba más que feliz se olvidó de la calificación aleatoria y se dedicó a besarla enfrente de todos sus amigos.

—¡Es mi turno! —se levantó Heather de su asiento, guiñándole a Hiccup, pues habían quedado de que este la observaría para aprender a cómo hacerlo cuando ya le tocara su turno.

—Heather, ¿puedo pasar contigo? —pidió Fishlegs tímidamente. —llegué tarde y no alcancé a inscribirme y de seguro pasará mucho para que pueda pasar a cantar.

Los presentes en la mesa se le quedaron viendo a la expareja, haciendo que Heather sintiera un poco de presión, puesto que la estaban pasando bien y no quería quedar como la amargada, irritable y vengativa.

—Ushh… está bien, entonces aprovecharé para pedir otra canción.

—¿En serio? ¿Por cuál? —preguntó Fishlegs esperanzado.

Heather se acercó a él y se lo susurró en secreto.

—¿Te la sabes?

—¡Me fascina! ¡Eso significa que…!

—Ush… claro que no, solo vamos a cantar ¡anda!

Tomándolo de la mano, estiró a su ex hacia el escenario, donde después de hablar con el anfitrión, este cambió la canción.

—¡Y CON USTEDES HEATHER Y FISHLEGS CANTANDO: "TU HAS ROBADO MI CORAZÓN"!

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"¿Cómo es que me enamoré de ti, mi amigo?"

Comenzó Heather a cantar con una sutil y hermosa voz.

"No sé exactamente lo que lo causó"

Le siguió Fishlegs, ensoñado.

"Qué bello es, conocerte al fin"

"Después de pasar tanto tiempo solo"

"¿cómo es que todo brilla cuando estoy contigo?

"¿cómo es que logras que nada se vea igual?"

"¡¿SERÁ ESTO AMOR?, LO QUE COMIENZO A SENTIR!"

"¡PORQUE ES MUCHO MÁS DE LO QUE ESPERABA!"

Algo en esa canción llamó la atención de Hiccup, ya que se imaginó que se trataba de unos amigos que, después de mucho tiempo, por fin habían aclarado sus sentimientos y que, a pesar de sus diferencias, no pudieron evitar enamorarse, tal como a él le pasaba con Astrid.

"TÚ, HAS ROBADO MI CORAZON"

"¿Ahora que haré?"

"Me siento como en una prisión"

"En la que me quiero quedar de por vida"

Y al parecer no era el único que estaba siendo afectado por la canción, Heather y Fishlegs se estaban complementando muy bien, y quienes los vieran y no los conocieran fácilmente los podrían confundir con una pareja de enamorados, pues terminando la canción, se tomaron de las manos para dar la nota final.

El púbico estalló en aplausos y chiflidos emocionados con tan inspiradora interpretación, y la máquina de Karaoke al final les otorgó un merecido nueve que llenó de más satisfacción a la pareja; sin embargo, volviendo a la mesa, todo volvió a ser como antes, Fishlegs a pesar de querer hablar un poco con Heather fue ignorado, cuando esta comenzó a hablar con Hiccup.

—Así como yo lo hice. —le aconsejó nada disimulada, dejando a la confundida Astrid con el entrecejo fruncido, aunque luego captó de dónde venía ese ánimo pues los siguientes nombres que mencionó el anfitrión fue justamente el de Hiccup y el de ¿Tuffnut?

—Ha llegado nuestro turno, mi amigo. — se levantó el gemelo viendo hacia una de las pantallas que estaban por algunos puntos del bar en donde también se mostraban las letras, y como si fuera una especie de guerrero besó sus tres dedos medios y luego levantó la mano en la misma posición hacia estas como en una película muy conocida.

Hiccup se levantó sin más de su asiento y siendo casi arrastrado al escenario por su amigo, tomó nerviosamente uno de los micrófonos que le ofreció el anfitrión.

—Muy bien, Hiccup y Tuffnut ¿alguien especial a quien le vayan a dedicar esta canción? —preguntó picaronamente el anfitrión.

Hiccup respingó para sus adentros, porque hasta ese momento el hombre ese no había cuestionado las selecciones de sus clientes, era como si el universo se estuviera empeñando en hacerlo confesar sus sentimientos.

—¡A todas las hermosas damas de este lugar! —contestó Tuffnut para su sorpresa, dejando de lado el hecho de que la canción realmente si iba dedicada a alguien especial.

—Muy bien, pues adelante muchachos…

Y la canción comenzó, Hiccup con los nervios sacudiéndole las piernas, no pudo evitar quedársele viendo a Astrid, tal como Heather se lo había aconsejado, y pronto se vio inmerso en un mundo donde sólo estaban ella y él, y estando así, los dos solos, tomó aire y el valor y comenzó a cantar.

"Hoy quiero decir la verdad"

"El por qué he estado extraño"

"Actuando siempre raro"

"Son tantas noches sin tu amor"

"Mi alma te lo pide"

"Dame una resolución"

"Siento mucho dolor"

"Que está dentro de mi alma"

"Y mata a mi corazón."

"Vivo… sin tu amor"

"las fuerzas se terminan"

"Te ruego ámame a mi"

"¡PORQUE NO PUEDO VIVIR… EN UN MUNDO SIN TI!"

En ese momento fue como si una brisa esplendorosa terminara con lo oscuro escenario del karaoke, para dejarlos expuesto a él y a su amada en un campo abierto de flores.

"Mi mundo se acaba si no estás"

"No puedo estar en un mundo sin ti"

"Mi mundo se acaba si no estás, a un lado de mi"

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"De tu boca quisiera escuchar"

"Que me quieres tú también"

"Que no importa lo que pasó ayer"

Su más grande deseo, que simplemente ella lo amara por lo que era hoy y no por el pasado tan tormentoso que ambos tenían. Realmente quería eso, quería que ella supiera eso.

"Siento mucho dolor"

"Que está dentro de mi alma"

"Y mata a mi corazón."

Pero la inseguridad no lo dejaba, el miedo al rechazo los cuales sabía se iría si ella le daba un sincero: sí.

"Vivo sin tu amor"

"las fuerzas se terminan"

"Te ruego, por favor, ámame a mi"

Porque simplemente ya no sabía cómo vivir en un mundo sin ella.

"¡PORQUE NO PUEDO VIVIR EN UN MUNDO SIN TI!"

"Mi mundo se acaba si no estás"

"No puedo estar… en un mundo sin ti"

"Mi mundo se acaba si no estás, a un lado de mi"

Sin embargo, la persona que estaba enfrente de él sólo le sonreía, no decía más, y cuando se comenzó desvanecer junto con aquel campo de flores, fue el momento de despertar.

"Mi mundo se acaba si no estás….

a un lado de mi"

La canción terminó y Hiccup despertó de la ensoñación para darse cuenta que estaba siendo aplaudido por varias personas, y también que Tuffnut estaba colgado a sus hombros y al parecer habían cantado abrazados.

Quiso golpearse contra la pared, pues si eso había hecho de seguro no se había visto tan serio como se vio en su imaginación; sin embargo, la única opinión que quería estaba frente a ella, e ignorando el 7 que le puso la máquina por su interpretación, regresó incómodo a su lugar.

—Awww, Hiccup, eso fue muy lindo. —felicitó Heather conmovida.

Este agradeció el halago a su amiga; y miró a Astrid, esperando alguna palabra de ella, pero nada, ella no dijo absolutamente nada.

Astrid estaba como si fuera la única sentada en esa mesa, pues cuando llegaron, sólo le dio un sorbo a su bebida y siguió viendo al escenario, una actitud que hirió a Hiccup, pues pensó que la canción dejaría muy claro lo que sentía por ella.

Pero al parecer no había sido así.

—Ush… Astrid… ¿no vas a decirle algo? —reclamó Heather, reprochando aquella actitud de parte de su amiga, pues le parecía inconcebible que, a su amigo, siendo tan atento con ella, ni siquiera lo tomara en cuenta.

Fue entonces que Astrid, dejando su bebida en la mesa la vio con cierto fastidio y luego se volvió a Hiccup.

—Lo hiciste bien, pero te fallan las notas altas. —dijo finalmente, para luego regresarse con Heather. —¿Contenta?

La jardinera quedó en shock y más cuando Astrid volvió su vista al escenario en donde Throk, Ruffnut y Miden ya estaban interpretando una canción.

—Mmm… gracias, Astrid. —susurró finalmente Hiccup, respondiendo tímidamente a su crítica y a pesar de sentir el corazón roto, trató de seguir pasándola bien.

—De nada… ahora sigo yo. —dijo, poniéndose inesperadamente de pie.

—¿Qué? Pero ni siquiera te inscribimos. —comentó la confundida Heather.

—Lo sé, yo lo hice.

—Ah… Astrid, ¿no dijiste que no cantarías por lo que ya sabes? —recordó Hiccup extrañado con su actitud. —Si usas el rango valkiriko absorberás las emociones de los presentes.

—Puedo cantar sin usar el rango valkiriko. —aseguró esta con su ceño fruncido.

—¿Y qué vas a cantar? —cuestionó la jardinera extrañada.

—Una canción que escuchó a cada rato y no puedo quitarme de la cabeza. —respondió esta molesta, abandonando la mesa al momento que el resto del grupo regresaba.

—¡Ahora sigue…! —tomó el anfitrión su lista. —¡A… ¿Astrid Hofferson? —pronunció no muy seguro de haber escrito ese nombre antes.

—Sí, soy yo… —respondió la rubia, ya cerca del escenario.

Uno que otro hombre en el público al verla comenzó a chiflar ruidosamente, pero cuando esta se volvió a ellos y le vieron su enseriado rostro se silenciaron por completo, pues a simple vista pudieron ver que esa mujer emanaba autoridad y respeto.

—Eh… no encuentro tu canción, linda. —le decía el anfitrión, mientras buscaba en su listado de canciones.

—Oh, sí, claro que está. —le aseguró esta, mientras colocaba el micrófono en su base, para no tener que cargarlo. —¡Mire ahí está! —le dije sin siquiera ver el aparato.

—¡Ah! —exclamó el hombre extrañado, pues juraba nunca haber visto el título de aquella canción, la cual ni siquiera tenía el nombre de quien la cantaba. —Ok, pues… ¡empecemos! —trató de animarse y se volvió a su público. —¡Estimados presentes, Astrid Hofferson con… "Darte lo que quieres"!

En la mesa de amigos, Heather y Hiccup seguían mostrándose confundidos, mientras que los demás sólo comenzaron a burlarse de ella.

—Amigos, a cubrirse los oídos que esa Astrid cantando sola es un dolor para el tímpano. —se burló Jorgenson cuando la sutil y lenta música empezó.

Pero Hiccup, no creía que fuera así y más porque veía que Astrid se lo estaba tomando en serio, cantaría con el potencial que tenía, cantaría como cuando actuaba en esos bares, pues hasta comenzó a mecerse al ritmo de esa inquietante melodía, su vista la tenía perdida en un punto del bar, pero justo antes de comenzar a cantar la desvió hacia donde estaban, hacia donde estaba él.

"Por favor, pon tus ebrios brazos alrededor de mi"

"Dejaré que me llames "Tuya" esta noche"

Snotlout y el resto de la mesa y público en general se quedaron boquiabiertos al escucharla, pues no sonaba como una inexperimentada sino como una profesional que desbordaba sensualidad en su voz.

"Porque cuando estoy deshecha es lo que necesito"

"Y si tú me das lo que quiero, entonces te daré lo que quieres"

Hiccup tragó saliva, algo en la letra de esa canción lo comenzó a inquietar, era como un cosquilleo que comenzó en su cuello y comenzó a expandirse al resto de su cuerpo.

"Por favor dime que soy la primera y la única"

"O miente y al menos dilo esta noche"

"Tengo un nuevo remedio para la soledad"

"Y si me das lo que quiero, te daré lo que quieres…"

¿Era acaso alguna invitación a hacer algo? comenzó a cuestionarse Hiccup conforme la escuchaba, quien sentía que toda esa música era como una invitación tentadora a hacer lo que sólo en sus fantasías podía.

"Cuando apagas las luces"

"Hay estrellas en mis ojos"

"¿Será esto amor?"

¿Amor? Se sobresaltó Hiccup, comenzando a sentirse mareado.

"Tal vez, algún día"

"Así que no apagues las luces…"

"Te daré lo que te gusta..."

¿Lo que le gustaba? Ella era lo que le gustaba, pensó con la cabeza dándole vueltas.

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"No es complicado tomar emociones prestadas"

"Cuando "amor" es una palabra que nunca aprendiste"

"Y en una habitación llena de botellas vacías"

"Si no me das exactamente lo que quiero, entonces tendrás lo que mereces"

¿Qué quería exactamente? Levantó la cabeza para averiguarlo, pero en ese momento ella ya no se encontraba en el escenario, sino frente a él, y con el micrófono en una mano y la otra alzada hacia él, lo invitó a hacer algo más.

"Cuando apagas las luces"

"Hay estrellas en mis ojos"

Le cantó, mientras lo jalaba fuera del bar en dirección al estacionamiento.

¿Esto es amor?

"Tal vez, algún día"

Le susurró muy cerca de sus labios, cuando lo tumbó en el asiento trasero y se subió arriba de él.

"Tengo esta escena metida en la cabeza"

"No estoy segura de cómo termina"

Pero el sí sabía cómo debía terminar, y alzó un poco el rostro para besarla, un beso que esta le correspondió con pasión insegura.

¿esto es amor?

Le volvió a cuestionar.

"Tal vez, algún día"

Lo volvió a dudar, pero de lo que si estaba segura era que quería que algo más pasara en esa noche.

"Así que no enciendas las luces"

"Te daré lo que te gusta"

Sí, en efecto, eso era lo que le gustaba, pensó, deleitándose con las lujuriosas caricias que comenzó ella a darle. Tan ardientes y apasionadas que sentía como si quemaran, pero… ¿era correcto? La detuvo, sólo para cerciorarse.

"Te daré una última oportunidad para que me tengas"

"Si me ofreces un último cigarrillo"

Le ofreció, besando su cuello.

"Pero ya casi amanece"

"Y ahora qué te di lo que quieres"

"Todo lo que quiero es olvidar"

¿Olvidar? Él no quería eso, no quería olvidarse de lo que estaban haciendo y cuando ella pretendió irse, la jaló de vuelta a él e invirtió posiciones, ahora él era quien estaba encima de ella.

"Cuando apagas las luces"

"Hay estrellas en mis ojos"

Le cantó ella acariciando su rostro.

¿Esto es amor?

Le cantó insegura.

"Tal vez, algún día"

Creyó, no muy convencida.

Él no encontraba una manera de hacerla creer y sólo la besó con ternura, mientras sus manos comenzaban a acariciar la longitud de su figura.

"Tengo esta escena en mi cabeza"

"Y no sé cómo termina"

Siguió cantando ella, dejando que él la tocara por donde quisiera.

¿Esto es amor?

Pero seguía cuestionando con cierto aire de dolor.

"Tal vez algún día"

Pero por esa noche, pensó levantando el rostro de él… no lo pensaría demasiado.

"No enciendas las luces"

"Te daré lo que te gusta…"

Le prometió atrayéndolo a sus labios.

Él por su parte no se negó al amor que le estaba ofreciendo y la sostuvo con fuerza, dejándose caer por completo encima de ella para eliminar cualquier distanciamiento entre los dos, mientras aquella inquietante música de fondo comenzaba desvanecerse a lo lejos, hasta que desapareció abruptamente al igual que ella, el auto y el estacionamiento.

—¿Qué?

De un parpadeo, Hiccup volvió a la realidad, una realidad en la cual él seguía sentado con sus amigos en una mesa de un bar karaoke, al frente, estaba Astrid, aún con el micrófono entre sus manos, el anfitrión y el público presente estaban boquiabiertos.

—¿Qué pasó? —preguntó confundido, hasta que…

—¡OH, DIOS MIO! ¡CHICA! ¡ESO FUE MARAVILLOSO! —gritó el emocionado anfitrión y enseguida a él estallaron varios aplausos.

Astrid agradeció con una sonrisita nerviosa sus aplausos, aunque la única que pensó que lo había hecho mal era la máquina la cual la calificó con un 4, pero poco le importó y bajó del escenario para volver a la mesa, cosa que se volvió difícil cuando algunos hombres la interceptaron en el camino.

—Hiccup… —zarandeó Heather al confundido hechicero.

—¿Eh? ¿qué? —respondió este, aun no captando la realidad.

No sabía lo que le había pasado, como es que escuchando una canción había imaginado todo aquello que pareció tan real. ¿Acaso Astrid lo había hecho? comenzó a cuestionarse. A pesar de que una parte de él añoraba que así fuera se le hizo un tanto difícil imaginárselo, debido a como ella prácticamente había ignorado su canción, pero entonces ¿qué había sido aquella fantasía? ¿Un producto de su misma ansiedad, temores y amor? ¿o algún efecto secundario por escuchar la voz de ella, aunque no fuera un canto en un rango valkiriko?

—¡HICUUUUUP!

Escuchó de repente, y volvió a parpadear para volver a la realidad.

—¿Qué? ¿Qué?

—Que te des prisa… ¡Haz algo, si no te la van a robar! —masculló Heather entre dientes, señalando con su cabeza lo que pasaba a unos cuantos metros de donde estaban.

Sin embargo; Hiccup seguía sintiéndose como si hubiera bebido, por lo que no reaccionó rápidamente. Aquella fantasía la seguía sintiendo tan real que aún no se recuperaba del todo; sin embargo, aun así, se puso en pie y se dispuso a ir por su falsa esposa, cuando vio que esta por sí sola ya había despachado a aquellos hombres. Sintió felicidad al ver que no les había prestado atención; pero, cuando esta se disponía a continuar con su camino otro hombre, mucho más alto que los anteriores le bloqueó el camino, y lo peor de todo es que no era cualquier sujeto, quedó boquiabierto, pues ese hombre era alguien conocido por él.

—¿Capitán…?

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—Hola, preciosa… soy Lenny… ¿cómo te llamas? —le ofreció su mano.

Astrid frunció el entrecejo al verse bloqueada nuevamente por otro tipo cuando recién se había deshecho de tres; sin embargo, este nuevo, se veía más tosco pues parecía que casi medía los dos metros de altura.

—Astrid, creo que el anfitrión lo había mencionado. —respondió esta por mera cortesía y estrechó su mano.

—Cierto, perdón. —dijo este, sonrojándose. —Quiero decirte que cantas muy bien.

—Mmm… gracias. —sonrió ella levemente, no quería verse muy grosera.

—¿Me aceptarías esto? —ofreció el capitán una rosa envuelta en celofán, de esas que iban vendiendo los encargados por las mesas. —Es que realmente me impresionaste, y bueno yo quise…

—Gracias. —la aceptó Astrid apenada y sin saber realmente también que responderle, a pesar de la apariencia que tenía ese tipo se le hizo que era alguien muy tímido.

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En el otro extremo, Hiccup seguía boquiabierto, pues a diferencia de los otros hombres que se le habían acercado, Astrid ya se estaba tardando en deshacerse de su capitán, con el cual al parecer estaba teniendo una conversación muy agradable.

Y confirmó esto, cuando vio que Lenny le ofrecía una flor y Astrid la aceptaba sonrosada.

—¡Ve, Hiccup!... Tienes que ir. —le chasqueó Heather los dedos para que despertara.

Así lo hizo, y no importándole que él fuera su jefe y que ella ni siquiera lo tomara en cuenta, se dirigió hacia donde estaban ellos a hacer, como vulgarmente se diría: marcar su territorio.

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—¿Y vienes con alguien? ¿Te puedo invitar algo de tomar? Estoy solo, mi mesa está por allá. —señaló este, una pequeña mesa que estaba esquinada al fondo del bar.

—Uhm… lo siento, es que yo…

—Astrid…

La aludida como Lenny se volvieron hacia el que había hablado, viendo que se trataba del joven castaño que, con una apariencia tranquila, pasaba "casualmente" por ahí.

—¡¿Haddock?! —exclamó Lenny desconcertado.

—Sí, que… raro encontrarlo aquí, capitán. —masculló este entre dientes.

—¿Capitán? —repitió Astrid con una ceja alzada, hasta que lo captó. —¡Oh! ¡él es tu jefe!

—Sí, así es. —respondió Hiccup sonriente.

Lenny vio aquella interacción un tanto desconcertado y cómo no quería errar, optó por preguntar.

—¿Ustedes se conocen?

—Ahmm… —balbuceó Haddock sin saber que decir o cómo presentar a su compañera.

—Eh… ¡sí! por supuesto. —respondió Astrid inesperadamente por él. —Soy… su esposa. —se presentó con cierto titubeo.

Sin embargo, que ella lo dijera, aunque fuera sólo una mentira para deshacerse del cuestionamiento de Lenny, hizo que a Hiccup casi se le saliera el corazón de entre el pecho de la felicidad.

—¡Sí! ¡Mi esposa! —le siguió Hiccup la corriente, aunque hablando más seriamente. —Y tenemos dos hijos. —le aclaró.

—P-por supuesto…—musitó Lenny aún boquiabierto y sin saber que más decir. —Tienes suerte Haddock. —dijo finalmente, dándole un golpe en el brazo.

—Sí, claro… —masculló este entre dientes. —Eh… Astrid, los demás nos esperan y creo que el anfitrión está esperando a que nos vayamos para pasar a la siguiente persona. —señaló al que estaba en el escenario esperando a que todo el mundo se calmara.

—¡Ah, claro!... eh… bueno, señor… Lenny. Fue un placer conocerlo. —se despidió Astrid alzando su mano.

—El placer fue todo mío, señorita…—respondió el capitán con cierta coquetería. —Perdón, señora. —corrigió estrechando delicadamente su mano.

—Adiós, capitán. —se despidió Hiccup más crudamente, comenzando a apurar indiscretamente a Astrid para que ya se soltara de él.

—Adiós Haddock… que pasen una buena noche.

Hiccup ya no respondió a eso y sólo escoltó a Astrid hacia su lugar, mientras que Lenny, dándole un último vistazo a la figura de la mujer de su empleado, volvió a su lugar solitario.

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En la mesa, Astrid y Hiccup tomaron nuevamente asiento, esta primera dejando con cuidado su "obsequio" frente a su bebida.

Hiccup observó la delicadeza con la que había dejado la rosa en la mesa, y algo dentro de él hirvió, pero de la ira, y más al darse cuenta de que la probabilidad de que ella lo amara era casi nula, por lo que también concluyó que aquella fantasía no era más que un producto de su propio deseo por ser correspondido.

—Vaya, parece que le agradaste a mi jefe. —comentó con cierta molestia cuando otra persona comenzó a cantar y el resto del grupo comenzó a burlarse de lo mal que lo hacía.

—Se me hizo alguien lindo. —sinceró Astrid, viendo la rosa. —cuando hablabas de él en la casa, me lo imaginaba más tosco y amargado, tanto así que me lo imaginaba como un viejo gruñón, pero de hecho es bastante joven y se ve que es bastante sensible.

—Sí, bueno ya que importa…—evadió este celoso y tampoco le iba a decir que Lenny era así porque estaba hechizado.

—Sí que importa. —repitió esta con flojera. — ¿qué tal canté? ¿Te gustó? —preguntó con seriedad.

En ese momento, todos los recuerdos de la fantasía volvieron a Hiccup, quien petrificado no pudo siquiera responder.

—Me lo imaginé…—susurró Astrid repentinamente para ella misma.

—Eh… ¿qué? —preguntó Hiccup, doblemente confundido.

—Nada, quisiera beber más ¡Mesero! —ignoró esta, evadiéndolo por completo y por lo que restó de la noche.

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Pasaban más de las dos de la mañana, Hiccup conducía de vuelta a casa después de haber dejado a la gran mayoría de sus amigos en sus casas, por suerte todos habían alcanzado un lugar en el auto y a pesar de que tuvieron que poner a Snotlout en la cajuela no hubo reproches de su parte porque prácticamente lo habían subido dormido.

Ahora con él, solo estaban Heather y Astrid, la primera después de que el auto se vació se acostó en toda la longitud del asiento y se quedó dormida. Astrid por su parte, en cuanto se subió al auto y prácticamente arrancó se quedó dormida recargada sobre la ventanilla.

Hiccup la vio de reojo cuando se detuvo en un semáforo, nunca la había visto durmiendo de esa manera, así como nunca la había visto bebiendo como lo hizo, ya que casi toda la noche se la pasó bebiendo de aquel coctel que le había sugerido Heather, así como unos tragos que le fueron invitados por desconocidos y el mismo Lenny que no se retiró del lugar hasta que sus amigos y él lo hicieron.

No pasó por inadvertido que su capitán no le quitó los ojos de encima a su falsa esposa, hasta había tenido el descaro de acercarse al escenario cuando Astrid volvió a pasar para ser una de las coristas de Ruffnut, vio cómo le aplaudió como un idiota a pesar de que su lady sólo se había dedicado a corear unos: ¡Oh!, ¡Oh!, ¡Oh! Y muy mal hecho puesto ya estaba un poco ebria.

No le gustó para nada ese atrevimiento de su parte; sin embargo, trató de relajarse y pensar que la probabilidad de que esos dos se volvieran a encontrar eran pocas, tampoco lo creía capaz de acercarse a su casa y si eso pasaba de cualquier manera la barrera le impediría el paso pues de antemano detectaría que las intenciones de su visita no son buenas. ¿O sí?

Comenzó a sentirse abrumado de sólo pensarlo, pensar que Astrid pudiera fijarse en alguien más que no fuera él. La parte razonable de su mente trataba de decirle que no debía reprochárselo, meses atrás se suponía que él quería que ella encontrara la felicidad en otro hombre, pero cuando se dio cuenta de sus sentimientos por ella, desechó por completo esa idea, hasta ese momento.

Si Astrid se enamoraba de otra persona, ¿qué se supone que debería hacer él? ¿Dejarla ir?

Eso sería lo correcto, pensó entristecido, pero su corazón se rompía con tan solo imaginárselo.

Afortunadamente, llegaron a su hogar, antes de meter el auto en la propiedad, Hiccup se estacionó a medio camino, pues Dagur en su auto al parecer también acababa de llegar y fue quien ayudó a su hermana a salir del auto.

Con la Deranged menor a salvo en su casa, Hiccup entró a su hogar, dejando el auto estacionado enfrente del garaje, por un instante de segundo pensó que tendría que llevar a Astrid cargando hasta su cama; sin embargo, en cuanto apagó el auto esta despertó como si nada.

—Ufff… por fin llegamos. —fue lo único que le dijo antes de salir del auto. —Buenas noches.

Por supuesto toda aquella actitud desconcertó a Hiccup, pues viéndola caminar como si nada le hizo suponer que ella había estado fingiendo no solamente el ir dormida, sino el también estar ebria.

¿Por qué lo hacía? No lo comprendía; pero por esa noche ya no podía hacer nada.

Bajó de auto sintiendo cansancio y lo único en que quiso pensar por el resto de la madrugada era descansar en su sofá. La noche de Karaoke no le había sido del todo placentera, al contrario, lo había dejado más agotado y más confundido de lo que ya estaba.

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En el otro lado de la moneda, después de dejar a Hiccup en el auto, Astrid entró a la casa procurando hacer el mínimo ruido; sin embargo, cuando consideró que los silenciadores estaban encendidos, subió con más normalidad por las escaleras, dejando atrás tanto a su compañero, así como los recuerdos de esa noche, donde la mayor parte del tiempo fingió estar ebria para que no la molestaran con cuestionamientos.

Antes de ir a su habitación, fue a revisar la de sus hijos, y sonrió con ternura al ver que estos dormían, así como los guías que, aunque estaban dormidos, los seguían cuidando de cerca.

Viendo que no habían pasado incidentes, se dirigió a su habitación en donde al entrar lo primero que hizo fue quitarse las largas botas, así como la falda. Luego, hizo lo mismo con la blusa para ponerse otra más cómoda para después seguir con el ritual de desmaquillarse.

Una vez que estuvo lista se echó sobre la enorme cama con cansancio, y a pesar de que sentía fatiga por alguna extraña razón no pudo conciliar rápidamente el sueño.

Los recuerdos de la noche de karaoke seguían rondando su cabeza, al ritmo de un retumbar que sentía en las sienes, producto de las primeras bebidas que si tomó por gusto.

Realmente si se la había pasado bien, sólo habían pasado ciertos detalles que no le habían gustado. En primer lugar, la estupidez que había hecho al cantar y en segundo la canción de él. Esas eran las únicas dos cosas que quería olvidar de esa noche.

Pero ¿podría?

Para no pensar más en eso, encendió su celular y entró a la cuenta de esa red social que Ruffnut le había hecho y en donde lo único que tenía publicado era la foto que Minden les había tomado.

Sonrió al ver a sus amigas, cada una con una pequeña etiqueta por encima que decía su nombre.

"Pop"

Escuchó de repente que sonó el aparato, extrañada, era una notificación de un mensaje de esa red social, un mensaje que al abrirlo sólo decía "Hola"

Extrañada de estar recibiendo mensajes por medio de esa plataforma, presionó en donde venía aquel mensaje y la cual la llevó al apartado del "Chat".

No supo si responder o no, puesto que decía en la parte superior que esa persona que le había enviado el mensaje no formaba parte de sus contactos y no sabía si era alguno de sus amigos pues no tenía tampoco una fotografía con que identificarlo.

"¿Adivina quién soy?"

Fue lo siguiente que recibió, y le causó intriga tanto misterio por lo que insegura respondió.

"No sé… ¿quién eres?"

Luego, observó como por debajo del panel de chat, la persona del otro lado del teléfono al parecer estaba escribiendo, y tardó casi dos minutos cuando finalmente respondió con un texto mucho más largo.

Astrid lo leyó intrigada y conforme lo hacía la intriga se le fue esfumando del rostro para darle paso a un sonrojo que se apoderaron de sus mejillas, así como una sonrisita comenzó a formársele en el rostro.

Cuando terminó de leer el mensaje, otro más llegó con una pregunta.

¿Podríamos vernos?

Ella, entre risitas respondió.

"Tranquilo, ¿por qué no vamos más lento?"

Continuará.

Según yo iba a ser corto, pero fueron 14500 palabras XD.

Canciones:

Tú robaste mi corazón de Selena.

Mi vida sin ti de Angels

Give what you like de Avril Lavigne

¿Y qué opinan hasta este momento? El momento HiccupxAstrid ¿creen que él se lo imaginó o que ella le hizo algo, un poco de ambos o ninguno de los tres?

¿alguna idea con el mensajero misterioso?

Lo sabrán en el próximo capitulo: El pretendiente de Astrid.

Agradecimientos especiales a Maylu Liya, Mispy, K FanNeurtex, Amai do, 2Sonic1808, LadyAira14, Nina. Muchas gracias por sus comentarios y su incondicional apoyo y paciencia.

A los seguidores, anónimos y favoritos espero que les haya gustado. Nos seguimos leyendo

01 de octubre de 2020