OS 70. El alma del equipo

Continuación de Herida Profunda

POV NARRADOR

-Debe estar por aquí... crecen las marcas en estos árboles- decía Heather señalando las marcas que Patapez claramente había tallado

-VENCIIII A ASTRIIIIIIIID- un grito llamó su atención proveniente de un lado del bosque, segundos después corriendo apareció Patán respirando agitado pero con una sonrisa evidente –vencí a Astrid- dijo resoplando

-¿De qué estás hablando?...- le preguntó con los ojos en blanco el castaño

-Vencí a Astrid...le gane... Hipo le gane a Astrid- le decía emocionado dando saltos

-¿En dónde está Astrid?- preguntó Heather

-No lo sé... se fue, retiro, dimitió ¿se dice dimitió?... nah no importa el asunto es que la rubia perdió- decía sin salir de su estupor

POV HIPO

-¿Estas imbécil Patán?- le reclamé cuando me contó exactamente lo que paso –lo que le dijiste la vez anterior no es nada frente a esto... por Thor usa el maldito cerebro-

-Patán fuiste muy lejos- dijo Heather quien al parecer comprende las consecuencias de esas palabras

-Tu y yo... vamos a conversar muy enserio cuando lleguemos a la Orilla- le advertí a Patán -¿te encargas?- le pedí a Heather, ella asintió y se dispuso a seguir trabajando con Patán... ahora, ¿en dónde está exactamente Astrid?... Chimuelo en estos momentos me sería extremadamente útil, bien... a caminar.

Después de un rato al fin, aunque estaba aliviado por dejar de caminar tanto y de verla sana y salva, una opresión en el pecho se apoderó de mi cuando la vi, sentada en la pequeña embarcación que nos trajo hasta aquí amarrada a la costa, mirando a la nada mientras discretamente se limpiaba un par de lágrimas... bien Patán enserio está en problemas conmigo.

-Astrid lo que este imbécil dijo no tiene un gramo de verdad- le dije en cuanto llegué a ella y la abrace por la espalda –ya lo he hablado contigo cientos de veces- sin respuesta de ella –As, háblame-

-Es lo que todos piensan- me dijo sin emoción

-Astrid... nadie piensa eso, ni siquiera Patán, fue solo un comentario idiota dicho por un idiota en una guerra que llevaron demasiado lejos... él sabía cómo lastimarte pequeña, y se aprovechó de eso- esta rubia no hablando, créanme es más angustiante que cuando habla -¿Me amas Astrid?-

-Sabes que si-

-Entonces ¿Cuál es el bendito problema?... Astrid me frustra enserio no poderte sacar de la mente esta clase de estupideces por eso es lo que son... estupideces... escúchame, tú eres mi segunda al mando por lo que eres y has demostrado como jinete, lejano a lo que siento por ti, Thor prácticamente por ti yo soy el líder, pero tú eres el alma de aquí... yo solo les enseño a montar dragones amor, pero tú eres la que nos mantiene unidos ¿tengo que recordarte quien los convenció de que lucharan a mi lado durante el nido?...-

...Flashback...

POV NARRADOR

-Entonces... ¿Qué harás al respecto?-

-Probablemente algo estúpido-

-Sí, pero eso ya lo hiciste -

-Entonces algo alocado-

-Eso está mucho mejor-

-Necesito llegar a ellos Astrid- le decía mientras apresurados caminaban de regreso al centro Berk –recuperar a Chimuelo, vencer al nido y demostrarle a Berk que los dragones no son malos-

-Yo no veo como pueda fallar ese plan- le dijo sarcástica la ojiazul haciendo reír en el mismo tono al adolescente

-Solo quedan buques de guerra dañados, pero podría hacerlos funcionar... necesito...-

-Hipo- lo detuvo sosteniendo su brazo haciendo que el castaño se sonrojara –no me lo tomes a mal, pero tú y yo juntos, no tendríamos la fuerza para hacer zarpar un buque de esos, son para vikingos enormes... varios de ellos-

-¿Astrid Hofferson admitiendo que no tiene fuerza para algo?- la molestó

-Oye soy pequeña...pero tranquilo podría dejarte en el suelo cuando se me de mi gana- le advirtió sonrojada ahora ella

-No lo dudo... pequeña – la molestó haciendo sonrojarse aún más a la chica... Hipo se detuvo haciendo que Astrid lo mirara curiosa –Astrid... no necesito un barco... necesito un dragón, y en la arena tenemos algunos... ven- le dijo comenzando a caminar hacia la arena –cuando esté allá y pueda liberar a Chimuelo...-

-Hipo deja de hablar en singular, estoy contigo en esto- el castaño la miró curioso y se detuvo una vez más

-Es peligroso...- le advirtió el chico

-Yo lo veo más bien como algo divertido- respondió despreocupada la ojiazul –pero no podemos solos... necesitamos refuerzos-

-Sí, buena suerte encontrando a alguien- le dijo sarcástico el chico

-Tu encárgate de los dragones... yo me encargo del equipo, te veo en la catapulta- le dijo segura tomando un rumbo diferente dejando al castaño casi embobado hasta que se recordó que tenía cosas que hacer.

-Patapez... necesito que vayas a la zona de la catapulta, te cuento luego es urgente- le decía al chico quien leía cómodamente bajo la sombra de un árbol cerca de su cabaña, sin entenderle mucho decidió obedecerla.

-Arriba Bruts... tenemos cosas que hacer- les dijo a los hermanos despertándolos de su siesta

-Oyee- se quejó Brutilda

-A la catapulta, ahora...- les ordenó yendo al Gran Salón donde Patán estaba devorando unas chuletas de yak –Vamos cabeza de carnero, te necesito en la catapulta ahora- le dijo golpeando su cabeza

-¿Acaso eso es una cita?- le dijo pícaramente

-Tómalo como quieras- le mintió

-Esto no se parece ni remotamente a una cita- se quejó Patán con los brazos cruzados y el ceño fruncido en cuanto llegó a la catapulta –y ¿qué hace el aquí?- dijo señalando a Hipo

-¿Enserio?- le murmuró entre dientes a la ojiazul el castaño cuando vio al singular equipo que Astrid trajo

-Era eso o nada- le respondió en el mismo tono –Chicos, nuestros padres, tíos, primos y amigos están en peligro, están subestimando el nido, tenemos que recuperar a Chimuelo...-

-A ver, a ver, a ver...- dijo deteniéndola Patán –no me vas a salir que tú ya también eres amiga de esas bestias-

-No son bestias... lo que hacen lo no pueden controlar- los defendió Hipo

-Tu cállate Hipo-

-En verdad... no creo que intervenir o meternos en esta guerra por recuperar a la mascota de Hipo sea una buena idea- dijo nervioso Patapez

-Esto va más allá de Chimuelo Patapez...- insistió el castaño –se trata de acabar con esto de una vez por todas, esta guerra innecesaria-

-¿Enserio?... Astrid esperas que nos enfrentemos a Thor sabe que por la espina de pescado ¿pero en que estás pensando?-

-Su nombre es Hipo, y confío en el- Hipo sorprendido sin saber que decir la volteó a ver desconociendo cómo reaccionar, Astrid no lo sabía, pero era la primer persona en toda la corta vida del castaño que confiaba en el... incluso en un plan tan loco como aquel que el ojiverde ya tenía en mente –Yo voy a pelear, por mi gente, mi padre que está allá, el jefe de mi aldea, Chimuelo y el resto de los dragones... si ustedes quieren hacerlo, son bienvenidos a la arena, si no, nadie va a juzgar su cobardía, pero si se deciden a pelear sepan de una vez que el líder de esta misión será el... y tendrán que escucharlo como tal- les dijo sin más girándose y llevándose con ella al castaño

-Creo que solo seremos tú y yo- dijo resignado el chico al notar que ninguno de ellos los seguía, Astrid sonrió de lado

-Ya vendrán- dijo en completa seguridad

-¿Quieres intentar?- le dijo Hipo acercándose a la jaula del Nadder dispuesto a entrenarlo, Astrid entrecerró los ojos y negó

-Es más entretenido desde aquí- Hipo dibujó una sonrisa correspondida por ella y se dispuso a entrenar al nadder amarillo y azul

-Si tu plan es que te coman... definitivamente usa el Gronckle – lo sorprendió la voz de Patapez, antes de abrir la jaula, cuando se giró pudo ver al resto de los chicos entrar a la arena, volteó a ver a Astrid quien solo levantó los hombros victoriosa

-Fuiste listo al pedir la ayuda del arma más letal de la aldea- se le acercó de más Brutacio hasta que Patán lo hizo a un lado

-Me encanta este plan- le dijo el pelinegro

-¿Estás loco?...- le preguntó Brutilda acercándose todavía más al chico acabando por completo con su espacio personal -pero me gusta- le dijo con una voz coqueta hasta que Astrid la tomó del casco y la alejo de Hipo

-¿Y cuál es el plan?- preguntó sonriente la ojiazul, sonrisa correspondida por el castaño en complicidad.

Astrid lo miraba atenta y en silencio mientras el castaño con seguridad sacaba al pesadilla monstruosa y extendía su palma para tratar de tranquilizarlo, cuando Patán lo sintió muy cerca, propio a sus nervios, se agachó a tomar un arma pero Astrid no se lo permitió

-Ah ah- le regaño y Patán solo tragó saliva y volvió a su sitio

-¡¿Qué?!... no no- dijo cuando sintió la mano de Hipo atraerlo a la cabeza del tranquilo dragón

-Shh relájate- le decía el castaño depositando la mano de Patán en el pesadilla monstruosa –tranquilo, no hace nada- el pelinegro no pudo evitar una sonrisa cuando se quedó solo su mano en la cabeza del ya entrenado dragón sin sufrir una herida

-¿A dónde vas?- dijo nervioso al ver a Hipo alejarse de el

-Van a necesitar algo para sostenerse- les informó tomando un par de cuerdas y entregándoles a cada uno algunas

-Bien gemelos su turno...- Hipo repitió la misma acción que con Patán con los mucho menos nerviosos y muy emocionados gemelos

-Agg un mismo dragón- se quejó Brutacio

-Y tengo que compartirlo con ya sabes quién- dijo en el mismo tono la hermana

-Ya se... detesto a ese quien- todos pusieron los ojos en blanco

-Patapez...-

-Saben que... yo paso, soy un hombre de paz...- decía tratando de huir cuando llegó su turno

-Patapez está bien- lo tranquilizó Hipo

-Te gustan los dragones ¿no?... pues ahora podrás montar uno- lo convenció la ojiazul, Patapez tomó aire e Hipo repitió la acción anterior en el chico y una amable Gronckle

-Ay Thor ay Thor ay Thor- decía para si cuando la dragona se le acercó, su miedo pasó cuando esta comenzó a lamerlo cariñosamente –Ay Thor... eres una bolita de carne- le dijo cambiando su tono rápidamente mientras Astrid sonreía orgullosa de su amigo.

-Tu turno- le dijo rozando el brazo de la chica

-Lógicamente es el nadder- suspiró rendida

-Yo te advertí desde hace rato que era para ti- le dijo burlón

-Sabes que lastimé a esa dragona en los entrenamientos- le decía mientras caminaban hacia la jaula

-Los dragones no son rencorosos... pregúntale a Chimuelo- la tranquilizó -¿lista?-

Astrid respiró profundo un par de veces y asintió, Hipo entendió su señal y abrió la jaula...

...fin del flashback...

-¿Cómo supiste que Tormenta era la indicada para mí?- preguntó Astrid recordando la historia

-Simple instinto- le confesó el chico -¿entiendes Astrid?... ¿entiendes que tú fuiste la razón por la que se formó el equipo?... si tú no me hubieras apoyado me hubiera quedado en ese muelle esperando sin saber que hacer mientras Chimuelo, mi papá y el resto de esa gente era masacrada por el muerte roja, y si por gloria de los dioses se me hubiese ocurrido algo... seguramente hubiera ido solo como un imbécil y las cosas pudieron terminar de manera también trágica... nuestra historia... MI historia hubiera sido muy distinta sin ti y honestamente esa versión no me agrada-

-Eso no cambia lo que te hice en el pasado-

-Aaaaastrid por Thor... - se quejó frustrado –TU NO ME HICISTE NADA, escúchame, no necesitaba que me defendieras ni cuidaras ni nada de lo que tu mente se inventa, llevaba una buena vida ¿sí?, no era sociable ni el más querido, pero no llevaba una vida triste agónica ni obscura como tú te imaginas... por favor... ¿Cuántas veces tengo que hablar de este tema contigo?-

-Te amo- le dijo acomodándose en su pecho mientras Hipo negaba rendido

-Lo sé...- se rindió al fin, el castaño lo sabía, Astrid llevaba una herida del pasado mucho más profunda que él mismo, porque si bien para él era sumamente sencillo dejar en el pasado lo que le lastimaba, Astrid tenía esa mala tendencia de cargar con ello.

La misión terminó cuando para sorpresa de absolutamente todos los gemelos fueron quienes encontraron la cola de Chimuelo, cuando llegaron al barco se encontraron con la tierna escena de un castaño acunando y acariciando el cabello de la ojiazul quien hacía varios minutos se había quedado dormida víctima de su propio cansancio emocional.

-Somos jefes- le murmuró Brutilda a Heather mientras regresaban en un silencio ordenado por el castaño, la pelinegra puso los ojos en blanco de solo imaginar aquello

-Hipo yo...-

-Hablaremos de eso en la Orilla Patán- le dijo con un tono seco, Hipo podía pasarle y consecuentarle muchas cosas a Patán, pero a conciencia había lastimado a Astrid de la peor forma y aquello era el límite del paciente y ecuánime líder.