Capitulo 44


- ¿Estás seguro? - Cuestionó Neji con incredulidad sin dejar de sentirse enfadado consigo mismo, él debió notarlo.

- Completamente - Respondió Sasuke convencido - Era ella. Un sirviente lo reafirmó. Se retiró de inmediato cuando terminó la presentación del juego ¿Deberíamos decírselo?

Neji analizó las palabras de su compañero por unos segundos.

- ¿Crees que la haya reconocido? - Cuestionó Neji reflexivo.

- No lo sé - Respondió el Uchiha - Pero da igual ¿No crees?

- Si, claro. Podría haberla visto antes. Esperemos que la reconozca como su gemela - Concluyó Neji - Hay que decírselo. Si no se encuentran antes, es seguro que estará presente el día de la subasta. Tenten debe estar preparada.

...

Los días en el Castillo estaban próximos a terminar. La gran subasta tendría lugar el último día de esa semana. El encuentro entre Tenten y su destino estaba a la vuelta de la esquina. No había nada que pudiera evitarlo y ella no quería hacer nada que pudiera detenerlo, se entregaba a él de forma voluntaria.

En esa pequeña estancia privada dejaba que aquella sensación la envolviera. Después de su impresionante triunfo en el gran comedor todo había sido infinitamente más sencillo. Era una celebridad, no había ni una personalidad importante en el Castillo que no hubiese ido a ver alguna de sus presentaciones luego de aquella noche de prueba. Nouhime había cancelado los encuentros individuales porque no se daba abasto, ni había suficiente tiempo en su agenda para ocuparlo con visitas privadas, razón por la cual sus presentaciones eran cada vez más cortas para que pudiera asistir a los banquetes grupales en los que podía compartir con los personajes más importantes del Castillo y darles así la oportunidad de tener algún contacto con ella. No había vuelto a tener un encuentro con Masamune desde aquella noche. Mitsunari lo había censurado de acercarse a ella como castigo por su reprobable comportamiento aquella tarde en que la atacó, pero Nouhime dijo que eso sería sumamente beneficioso y que la haría aún las deseable para él; era casi un hecho el que Masamune la compraría en la subasta, estaba casi arreglado, aunque hubiese un postor mejor.

Así transcurrió la última semana; la subasta sería el día siguiente en la noche, por lo que Tenten estaba confinada en su lujosa habitación privada. Las presentaciones habían terminado, había hecho todo lo que le habían pedido, cualquier cosa que pudiera para demostrar el gran honor que era para ella estar en este lugar, habría besado las lustrosas botas de cuero del monarca si hubiese sido necesario. Sonrió con ironía ante ese extraño pensamiento. La verdad era que todos querían besar sus pies después de su redención, todos estaban locos por ella. Eso era beneficioso pero no le importaba demasiado, después de todo solo la querían como si fuese un objeto que pudiera pertenecerles en algún momento. Todo era un engaño, una farsa, ella no era una princesa, ni tampoco una celebridad, solo era un simple reflejo de lo que Nouhime ordenaba que fuera. Esa mujer era realmente impresionante. Es increíble las cosas que pueden ocurrir cuando es el amor el punto de impulso en el actuar de una persona. Nouhime había infiltrado en el Castillo a una docena de ninjas solo para salvar a su hija, estaba rompiendo sus propias reglas de vida porque alguien se había atrevido a tomar lo que más preciaba en la vida.

No podía culparla, ella misma había cambiado y estaba haciendo todo aquello por amor a su hermana. Conocía a muchos que habían hecho grandes actos extremistas por amor, es un sentimiento tan poderoso.

Amor.

Inevitablemente sus pensamientos se desviaron hacia Neji.

En ese lujoso y cómodo jacuzzi lleno de burbujas y escencias perfumadas permitió a sus pensamientos divagar en el recuerdo de ese hombre al que amaba con locura.

Suspiró.

Casi podía sentir sus caricias sobre su cuerpo. Se sentía infinitamente feliz al saber que él le correspondía, era su motivación cuando se sentía flaquear, adoraba sentir el sutil roce de sus dedos sobre su piel cuando se cruzaban en algún momento, sentir su mirada ardiente cuando la observaba bailar o conversar animadamente con otra persona.

Había una intimidad entre ellos más allá que cualquier contacto físico, era como si pudieran leerse las mentes. Se pertenecían el uno al otro.

Estaba haciendo un esfuerzo muy grande para evitar usar sus propias manos sobre su cuerpo y fingir que eran las de Neji. Sentía un deseo muy inmenso por tener su rostro enterrado entre sus piernas, enloqueciéndola con las caricias de su lengua y es que solo le bastaba recordar su mirada perversa cuando sabía que la tenía en sus manos para que todo su cuerpo ardiera como si estuviera metida en un horno. Se había vuelto una adicción.

Lo extrañaba tanto.

Lo que sentía por él era tan intenso que incluso el inminente encuentro con Kyoshi no podía eclipsar su deseo por él. Quería sobrevivir. Quería entregarse a él enteramente, o al menos físicamente porque su alma y sentimientos ya le pertenecían.

La verdad, su estadía en la isla solo había contribuido a fortalecer su relación. Nunca habría creído que seguir los consejos de Nouhime le hubieran ayudado a conquistarlo por completo, si es que hacía falta. Habían superado tantas cosas juntos. La más importante de ellas había sido la inseguridad de los celos ¿Cómo podrían dejarse arrastrar por ellos estando en un lugar semejante? Ella se la pasaba acompañada de atractivos especímenes tanto masculinos como femeninos día y noche, recibiendo cumplidos, atenciones, besos, hasta caricias furtivas de aquellas personas que deseaban complacerla y a quienes ella decía complacer.

Sonreía con un sonrojo adornando sus mejillas cuando recordaba aquellas ocasiones en que Neji estaba presente y escuchaba los comentarios de algunos huéspedes que le confesaban fantasías sexuales en las que los poseían a ella y a Neji buscando excitarla; en su opinión aquellos comentarios eran muy ocurrentes, algunas veces graciosos, sobretodo porque jamás llegaría a pasar.

Neji se había convertido en uno de los cuidadores más populares en la Casa de Nouhime. A menudo era solicitado por huéspedes y visitantes para que fuese él quien los atendiera. Cada vez que le preguntaban su opinión sobre sus servicios no dudaba en elogiar sus cualidades, y es que el hombre es realmente talentoso con esas manos, con o sin doble sentido.

Su boca se le hacía agua y al mismo tiempo se le secaba al pensar en sus delicados dedos recorriendo su piel buscando relajar sus músculos mediante un masaje en el que su intimidad terminaba completamente humedecida, lo mejor era cuando sus dedos se inmiscuian entre los pliegues de sus labios vaginales... Simplemente exquisito.

Por otro lado, ella nunca había sentido celos al verlo con otra mujer. De hecho, estaba casi acostumbrada, desde que lo conocía siempre había sido un chico popular entre las féminas que lo perseguían constantemente; en la academia, en sus misiones, en restaurantes, no era diferente en este lugar. Cabe destacar que su personalidad es lo suficientemente repelente para que las chicas se alejaran de él sin necesidad de intervención alguna de su parte, o al menos, no lo molestaban durante demasiado tiempo. Su personalidad indiferente era equitativa a su atractivo masculino.

Ayudaba en parte la excentricidad de Gai-sensei y de Lee que hacían su parte al avergonzar a las chicas con sus inocentes e inoportunos comentarios sobre la fuerza de la juventud o la lucha por conquistar el amor de Neji, cosas asi.

Tal y como ocurría con las mujeres en la aldea, muchas chicas en la isla caían rendidas ante los encantos naturales del castaño, y eso que Neji solo hacía su trabajo como cuidador, ella lo había visto trabajando en algún perfecto cuerpo de una bailarina que necesitara un masaje o con algún visitante. Notaba que en sus ojos perlados solo se reflejaba el interés necesario para hacer bien su trabajo, casi como lo haría un médico.

Bendita fuese su personalidad perfeccionista. Mientras se dedicaba a sus labores no se permitía distraerse con otra cosa por lo que no había peligro de que se enamorara de alguna mujer. Trabajaba en los cuerpos femeninos al igual que en los masculinos, sus masajes se habían vuelto los número uno en la Casa, la misma Nouhime lo había puesto a trabajar solo con los clientes más importantes incluyéndola a ella y, por supuesto, a su debutante. Por esa razón siempre tenían la oportunidad para escaparse y entregarse apasionadamente.

Extrañaba esos días.

En el Castillo no se podían dar ese lujo. Nouhime había tenido mucho cuidado en no dejarlos solos. Ella sabía perfectamente lo que ocurría entre ellos y no se podía permitir el descuido de que alguien los encontrara en una situación comprometedora pues en el Palacio los debutantes eran intocables. De allí que casi fuese descalificada cuando Masamune la atacó en medio de la multitud. Bien, eso ya era parte del pasado. Afortunadamente había sabido encaminarse de la mejor manera y ahora era la debutante más deseada.

Lo único que quería era que todo terminara pronto para poder definir su relación con Neji. Si sobrevivía claro está. Aún no estaba segura sobre cuales serían las consecuencias del cumplimiento de su promesa hecha hace años. La verdad irrefutable es que ella iba a derrotar a Kyoshi.

Se relajó durante un rato más en el jacuzzi. Le gustaba la sensación de las burbujas y el agua tibia que acariciaba su piel. Esperaba que esa sensación de adormecimiento se llevara su excitación cuando un sonido llamó su atención, alguien había entrado en la habitación y se encaminaba al cuarto de baño, venía hacia ella.

Todo su cuerpo se preparó para atacar pero cuando reconoció el chakra del inesperado invitado se sintió extrañada y a la vez tranquila, aquella persona no venía con intensiones de hacerle daño.

Usaba una esponja para tallar la piel de su brazo cuando Sasuke entró en el cuarto. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírse cuando él desvío su mirada avergonzado por haber irrumpido en un espacio tan privado.

Por alguna razón el chico siempre se mostraba ligeramente tímido cuando estaba en alguna situación comprometedora con ella, era extraño ya que siempre actuaba con seguridad y arrogancia frente de las mujeres que lo buscaban en la Casa; si no hubiese aprendido a conocerlo no habría notado ese pequeñísimo gesto de timidez, era divertido. A pesar de ser tan solicitado, Nouhime se había asegurado de mantenerlo a salvo puesto que él sería el encargado de comprar a su hija en la subasta, suponía que lo estaba reservando para ella. Aún así Tenten nunca desaprovechaba la oportunidad de incomodarlo cuando la situación se prestaba para eso, después de todo era un ninja muy talentoso y nunca podría superarlo en un combate, razón por la cual no iba a desaprovechar nunca la oportunidad de intimidarlo un poco.

- Hola - Saludó Tenten con tono casual. Como si estuviesen en una calle concurrida y no en la intimidad de un baño con ella desnuda, cabe destacar.

El pelinegro carraspeó su garganta y le devolvió el saludo sin mirarla. Eso fue demasiado, ella no pudo evitar reír abiertamente de modo que él no hubo más opción que mirarla para determinar que le parecía tan divertido.

- Es extraño que seas tímido ¡Vamos! Me has visto en peores condiciones antes. Además, hay muchas burbujas aquí - Explicó la castaña divertida mientras continuaba riendo.

Sasuke finalmente se acercó al rectangular jacuzzi y se sentó en el borde más alejado de su compañera, no estaba en la habitación por capricho. Sabía perfectamente que a la castaña le divertía en gran manera haber descubierto su lado tímido, no estaba acostumbrado a estar cerca de las mujeres y en los momentos de cercanía, sobretodo cuando la fémina estaba desnuda o semidesnuda era porque algo ardiente pasaría entre los dos, por lo que le costaba un poco comportarse respetuosamente que ante una situación claramente comprometedora.

A pesar de lo que pensara la castaña él no tenía mucha experiencia con las mujeres, sus amantes se habían limitado a Karin y luego Sakura. Debía admitir que no era el mejor acompañante para ellas, solo las había usado para el momentáneo placer que le permitía una relación sexual.

Durante su estadía en la isla había compartido varios encuentros con algunas chicas a sugerencia de Nouhime quien se había empeñado en "enseñarle"; había logrado limitarla a pocos momentos como esos. Sin embargo, la suspicaz mujer había notado su pequeño interés por la cantante Nya, así que se había aprovechado de su debilidad con ella para persuadirlo en que mantuviera una especie de relación estable con ella. No se podía quejar, la mujer le atraía y si, debía admitir que había aprendido muchas cosas, pero algo de su pasado y presente había colisionado descubriendo la dolorosa verdad que había utilizado de manera despreciable a aquellas chicas que decían amarlo, se había aprovechado de sus sentimientos por él para complacerse a sí mismo. Estaba avergonzado de su actuación y en cuanto regresara a la Aldea trataría de corregirse.

No obstante, con Tenten la situación era un poco diferente. Era lo más cercano a una amiga que había tenido. Por primera vez en mucho tiempo sentía algo de respeto por una mujer y no quería sobrepasar ninguna línea con ella. Sabía que estaba a un solo paso para que el sentimiento fraternal que sentía por ella se convirtiera en algo menos fraternal. Ella por otro lado parecía burlarse de él por sus recatos y a pesar que lo molestaba un poco mantenía tanta distancia como podía. Ninguno los dos necesitaba algún sentimiento que confundiera su relación.

Ahora bien, en estos momentos tenía información importante para compartir y lamentablemente no tenía tiempo para divertirla - Tuvimos una reunión con el capitán Yoshihiro - Dijo sin rodeos.

- ¿Ya está aquí? - Cuestionó Tenten borrando su expresión divertida mostrando total interés en lo que tuviera que decir.

- Desde que llegaron los visitantes al Castillo -- Explicó el pelinegro, notó como ella se sorprendió - Ya todos los ninjas infiltrados están en este lugar. Cada uno tiene una tarea asignada para el día de mañana. Estamos trabajando en conjunto con los aliados que pertenecen a la isla para capturar a Masamune sin alterar el orden público. Se han organizado varios planes de acción y se me encargó informarte sobre esto. No sabrás los detalles ya que debes estar concentrada en tu misión pero debes saber que todo lo demás está cubierto.

Ahora fue el turno de Tenten el sonrojarse. Todos estaban trabajando arduamente, como verdaderos ninjas en una misión secreta mientras ella se limitaba a sonreír y pavonearse como una delicada princesa que vivía para bailar y entretener al público. Sabía que su misión como debutante era tan importante como el trabajo que sus compañeros hacían en las sombras pero aún así no podía dejar de sentir que les estaba dejando el trabajo más difícil. Se sintió inevitablemente avergonzada. El mismo Sasuke se había esforzado en llegar hasta ella sin levantar sospechas, probablemente a través de incómodos pasadizos secretos o escalando los muros por el exterior del Castillo mientras ella tomaba un relajante baño de burbujas casi a punto de masturbarse mientras pensaba en Neji; sin mencionar que sin ningún atisbo de sensibilidad se había burlado de él por mostrarse tímido con ella.

Estaba a punto de decir algo a modo de disculpa cuando él la silenció con un simple gesto. Extendió su brazo y abrió la palma de su mano en la que estaba un pequeño objeto parecido a un botón. Ella lo miró extrañada a lo que él explicó.

- Es un dispositivo rastreador - Explicó mostrándole una pequeña pantalla en la que se veía la luz parpadeante que representaba la localización de ese botón en el Castillo - Ningún tipo de seguridad en la isla podrá detectarlo. Con esto sabremos tu ubicación exacta en la torre y llegaremos hasta allá. Debes distraer a Masamune mientras llegamos.

Tenten tomó el dispositivo y lo examinó de cerca para luego mirar a Sasuke con incredulidad - ¿Dónde se supone que voy a ponerlo?

- No necesito saberlo, solo debes asegurarte de llevarlo contigo - Ante esa respuesta Tenten frunció el ceño y dejo el botón en una de las repisas.

- Sasuke, voy a escapar - Él la miró sin comprender - El capitán Yoshihiro no sabe sobre mi interés personal, ni que voy a matar a Kyoshi. Si llegan a donde yo esté no me dejarán ir a buscarla. Así que me encargaré de que Masamune me diga donde estará ella y me iré antes que lleguen.

Sasuke la comprendía, ya él y Neji se habían encargado de eso pues contaban con la posibilidad de que ella buscara escabullirse para buscar a Kyoshi por iniciativa propia. Debían dejarla tomar sus decisiones, aún así no la dejarían ir por su cuenta.

- No le debes explicaciones a nadie. Después de todo el Hokage ya sabe lo que harás. No te preocupes por Yoshihiro - Le dijo Sasuke tranquilizándola. Gesto que ella agradeció - Hay otra cosa de la que debes estar advertida - Continuó - Kyoshi estuvo presente cuando jugabas el Eco. Lo vio todo.

Tenten no la había presentido pero fue capaz de adivinarlo. Los dragones ocultos en sus entrañas lo habían advertido, una extraña perturbación en el salón que la hizo sentir inquietud en su interior. Sabía que pronto la vería, su hermana le había contado todo lo que recordaba sobre sus encuentros con Kyoshi para que supiera como comportarse cuando se vieran por primera vez. En el fondo esperaba que la mujer la reconociera como la hermana mayor, quería ver su cara cuando descubriera que su destrucción la había encontrado. Sin embargo, sería mejor que ocurriera cuando estuvieran solas, no quería que Kyoshi escapara de ella.

- Una cosa es segura - Dijo Tenten con la mirada perdida - Nos encontraremos mañana.

El hombre de cabello azabache podía comprenderla. Cuando un encuentro es inminente no había nada que pudiera detenerlo.

- Si algo sale mal, sabes lo que tienes que hacer para sobrevivir ¿No es así? - Dijo Sasuke mirándola severamente. Ella evadió su mirada luego de unos segundos en los que no pudo soportar más su intensidad.

- No quiero tener que recurrir a eso - Contestó con amargura - Pero si, lo sé.

- Bien - El pelinegro dio la vuelta para salir por donde había entrado cuando la voz de la joven la detuvo.

- Sasuke ¿Somos amigos?

Él se detuvo extrañado por la repentina pregunta, nunca lo abría adivinado, menos en un momento como el que vivían, pero la chica hablaba en serio - Si - Respondió con sinceridad.

Ella sonrió aliviada, desde hace muchos días tenía esa duda. No es como si fuese algo relevante pero le alegraba la idea de que su sentimiento por el chico también fuese recíproco.

- Me alegra saberlo - Dijo con una sonrisa radiante - Agradezco mucho todo lo que has hecho para ayudarnos. Y también, discúlpame por todo lo que te dije aquella vez que nos vimos por primera vez - Admitió ella avergonzada - Y por molestarte todo el tiempo. La verdad es que a veces hablo demasiado.

- No hace falta que te disculpes. Aquella vez tenías razón - Respondió antes de salir.

...

El día siguiente era todo un festival, una gran fiesta con bombos y platillos, todos en el Castillo se habían vestido con sus mejores galas. Tenten estaba sentada junto a Nouhime, su instructora, en una mesa de honor dispuesta en el gran salón, recibiendo complacida a todos los que se acercaban a saludarla buscando recibir una migaja de su atención; mientras los compradores de la subasta pujaban por uno y otro debutante, ansiosos por hacerse sus dueños esa misma noche.

Tenten hubiese sentido compasión por aquellos que había puesto sus esperanzas y su dinero en ella, ya que era obvio quien la reclamaría esa noche. No obstante, aún en medio de todo aquel libertinaje, los fondos recaudados en la subasta eran destinados a una buena obra. Las ganancias se distribuían de la siguiente manera: 10% para el encargado de su instrucción, 10% al Castillo, 30% que se distribuía en obras de caridad según el lugar de orígen del debutante y 50% para el debutante. Los montos de las pujas eran tan exagerados que 10% bastaba y sobraba para cubrir los gastos de su estadía en la isla por todos los meses que llevaba en ella y a la vez le dejaba una cuantiosa ganancia a Nouhime a su disposición para ser destinada al fin que ella prefiriera. Sobretodo cuando ella era la debutante más popular. Además, aquellas personas estaban más que complacidas en participar, ya que mientras más dinero recibía el debutante, era más probable que se quedara en la isla como esclavo por al menos dos años, lo que les daba la oportunidad de poseerlo en algún momento.

Tenten se limitaba a sonreír y a recibir halagos. Solo un grupo selecto sabía sobre su verdadera misión en la isla, supuso que Nouhime o el mismo Mitsunari se encargaría de consolar a aquellos que quedarían decepcionados cuando ella repentinamente desapareciera de aquel mundo llevándose consigo aquellas fantasías que nunca podrían realizar.

Por otro lado, se preocupaba por mantener su vista ocupada, sobretodo apartada de la mesa principal en la que estaban Masamune y Kyoshi disfrutando del banquete y atendiendo a los invitados. Cada vez que había peligro de que su mirada se cruzara con la de la mujer Neji o Sasuke se interponían para lograr atraer su atención.

Ayudaba que Neji se encontraba cerca de ella. Estaba tan encantador, realmente no podía quitarle los ojos de encima al castaño de cabello largo. Quedó maravillosamente sorprendida cuando lo vio, Sasuke tampoco se quedaba atrás, ambos lucían supremamente atractivos. Se esforzaban tanto por protegerla de la mirada de Kyoshi, era conmovedor.

Nouhime se veía orgullosa de ellos; aquellos que se acercaban, una vez dado sus saludos y elogios hacia Tenten fijaban su atención en los apuestos caballeros. El orgullo de Nouhime de mezclaba con el sentimiento de frustración, ¡Deseaba que hubiese alguna manera de convencerlos que se quedarán bajo su tutela más tiempo! Estaba segura de que con ellos el éxito en su Casa sería mayor al del Castillo, bueno, exageraba, pero estaba convencida de que se convertiría en la número uno de las cuatro mansiones de adiestramiento.

Por un lado, Mitsunari estaba completamente enamorado de Tenten desde el primer momento en que se fijó en ella, aunque tratara de ocultarlo, una temporada bajo la tutela de ese hombre perfeccionaría al máximo los encantos de Tenten. Zhu Rong, la futura líder del pueblo nativo había solicitado a Neji para llevárselo a sus tierras cuando terminara la subasta ¡Oh, el encanto del pueblo era algo que siempre la había fascinado! Ese chico regresaría vuelto todo un diamante. En cuanto a Sasuke, bien, no había una sola persona en su Casa que no hubiese quedado enamorada del estoico joven; Nya estaba loca por él y debía admitir que en el fondo ella también estaba un poco obsesionada por el chico, de ser por ella se encargaría de su adiestramiento personalmente. No había pasado una noche o día en el que su deseo por Sasuke o incluso por Neji se hubiera apaciguado. También deseaba a Tenten pero su gusto particular siempre se había inclinado más hacia los hombres.

Había renunciado al castaño, era obvio que estaba realmente enamorado de Tenten y no tenía ojos para nadie más que ella, respetaba eso, encontrar un verdadero amor real era algo infinitamente valioso. Aunque era una pena que sus intentos de seducirlo para mejorar sus habilidades habían fracasado, habría podido enseñarle tantas cosas. La castaña era una chica con mucha suerte, incluso el pelinegro estaba algo fascinado por ella, aunque era fácil determinar que su atracción era algo pasajera. Había creado oportunidades en varias ocasiones que lo alentaran a intentar algo con su querida aprendiz y así terminara de superarlo. Pudo identificar que el chico estaba pasando por un proceso de cambio desde mucho antes de llegar a la isla, era normal que sus sentimientos se confundieran un poco y él era lo suficientemente listo para notar eso. Además, tampoco se interpondría entre la pareja.

Bien, él pelinegro no se salvaría de ella; después de que las cosas se calmaran esa noche haría todo lo posible para hacerlo suyo o si no el cúmulo de sensaciones que la aturdían iban a terminar por matarla.

...

La noche había prevalecido. El último rayo de luz del atardecer se había desvanecido en el cielo violeta que palidecía formando un elevado arco sobre las onduladas y oscuras colinas que se apreciaban a través de los enormes ventanales del gran salón cuando Mitsunari Ishida, jefe de los instructores, qse impuso en el podio para dar los resultados finales de la subasta.

Las pujas eran por cantidades increíblemente ridículas y los instructores encargados de la educación de los debutantes eran elogiados constantemente por su maravillosa labor. Por supuesto, como era de esperarse Tenten obtuvo el primer lugar en la subasta. Tal y como habían planificado esa noche Masamune sería capturado.

Con un gran estruendo de aplausos se dio por concluido el evento del fin de año y se procedió a servir el banquete para recibir el año nuevo. Una vez terminada la celebración cada debutante sería escoltado hasta la torre en la que se encontraban las habitaciones designadas para los preparados finales y recibir al que sería su nuevo instructor o instructora por los próximos dos años que duraba su contrato con la isla; éste dispondría del debutante según sus deseos iniciando formalmente esa noche al despojarlo de su castidad.

- Lo hiciste muy bien - Le decía Nouhime a Tenten a modo de despedida, pronto vendrían por ella los escoltas de Masamune para prepararla.

Nouhime la miraba con intensidad y lágrimas en sus bellos ojos grises. Estaba completamente orgullosa de ella, convencida en que su triunfo no se limitaba a haber ganado la mejor puja; ella representaba su venganza, era su justiciera. Kyoshi no tendría oportunidad aún estando en la cima, esa chica la derribaría.

- Voy a recuperar a mi hija - Le dijo a modo de despedida. Antes de soltarla no pudo reprimir el repentino arrebato cubrió la boca de la joven con la suya de tal manera que Tenten no tuvo más remedio que recibir su beso - Tendrás éxito.

...

A lo lejos se oía el débil fragor de las voces, el rugido de la numerosa multitud que celebraría durante toda la noche mientras Tenten estaba temporalmente sola en aquella lujosa habitación en lo más alto de la torre, como si de una verdadera princesa se tratara. Atrapada en aquella estancia esperando ser rescatada por el gallardo príncipe. Sonrió con ironía, ella era su propio príncipe. Jugaba con el pequeño botón que era el dispositivo de rastreo, había sido un poco difícil ocultarlo pero se las había arreglado para mantenerlo consigo incluso después que los cuidadores del Castillo la prepararan. No sabía cuánto tiempo tardarían en encontrarla, esperaba que Masamune llegara pronto para interrogarlo antes que el capitán se lo llevara.

Usaba una bonita prenda íntima. Según le había comentado una de las chicas, el mismo Masamune la había elegido para ella. Era un vestido blanco diminuto, cómodo para dormir. Con una cinta de color azul que ajustaba la prenda bajo sus pechos, de tirantes gruesos y bordes del mismo color de la cuerda. Le permitieron llevar un elaborado sobretodo, amplio, ancho, con bellos bordados de flores doradas con fondo rosado. Daba la impresión de ser un kimono suelto que arrastraba por el suelo al caminar. La había engalanado como la princesa que era.

Su largo cabello estaba suelto, era alborotado por el viendo que se sentía en el bello balcón desde donde observaba a la multitud disfrutar de la fiesta. Cuando escuchó los pasos de aquel que se acercaba por el pasillo entró en la habitación y esperó en el centro de ésta con la mirada en el suelo, tal y como se lo habían explicado. Debía mantener una postura de sumisión ante su nuevo dueño.

Esperaba pacientemente para poder completar su propio plan personal. Interrogaría a Masamune sobre la ubicación de Kyoshi y lo dejaría encerrado para que sus compañeros lo capturaran cuando llegaran, así nadie la detendría. Tenía una misión que completar desde hace muchos años.

El hombre entró en la habitación, se despojó de su chaqueta y se acercó hasta donde estaba ella parada, con paso lento pero decidido. Como si se tratara de un general listo para dar órdenes a las tropas que irían al frente de la batalla, imponente, autoritario y arrebatadoramente atractivo.

- Sé quién eres y qué vienes a hacer aquí - Expresó con su voz grave y masculina.

Tenten lo observó con el ceño fruncido pero cuando sus ojos oscuros le devolvieron la mirada con un entendimiento tácito ella supo que no estaba hablando sobre cosas que no entendía. Masamune sabía a qué había venido, aunque dudaba que supiera quién era ella realmente.

- Ambas se parecen más de lo que crees - Dijo el hombre con su rostro a escasos centímetros del suyo.

- Yo no me parezco a ella - Replicó Tenten intentando ocultar la molestia en su tono de por la comparación.

- ¡Oh si! Si que se parecen mi querida - Dijo el hombre mientras de alejaba para sentarse en un pequeño y mullido sofá e invitando con un gesto a la castaña para que tomara el asiento cerca de él.

Cuando ella lo hizo, sirvió dos copas de vino. Ella estuvo renuente a recibirlo pero tenía curiosidad por escucharlo -- En todo caso - Continuó - Sé porqué estás aquí - Afirmó nuevamente.

Tenten lo miró con la interrogación dibujada en sus bellas facciones a lo que él respondió.

- Nouhime.

Tenten casi suspiró en su interior. Por un momento había creído que se trataba de su extraña conexión a con Kyoshi a lo que hacía referencia el hombre. Sin embargo en el fondo sabía que, aunque él no lograra explicarlo, ella si estaba en el lugar por un asunto con la mujer. Incluso lo presentía en estos momentos cuando él la miraba. Sabía que no lograba comprender el extraño parecido que tenía Tenten con Kyoshi.

Era normal, ya que su esposa era una usurpadora que se había pasado toda la vida robando el chakra y la energía vital de los miembros exparsidos de su extinto clan. Pensar en eso la llenaba de inseguridad ¿Qué clase de poderes sobrenaturales tenía aquella mujer? ¿Realmente podría destruirla?

Masamune observaba su rostro inescrutable, realmente la deseaba. No la había comprado en la subasta solo para apoyar a Nouhime en su venganza. Sabía que lo merecía, enfrentaría con dignidad el castigo por sus crímenes. Aún así, si había la más mínima oportunidad de que la "princesa" fuese realmente suya, lo intentaría.

- ¿Sabes? Extrañamente me recuerdas a mi esposa - Dijo el hombre mostrando su confusión al respecto - De alguna manera. Creo que la odio tanto como la amo. Tal vez estoy un poco obsesionado por ella. Es algo que nunca he podido explicar; ella logra controlarme muy fácilmente, no puedo negarme a sus caprichos - El hombre rió, hablaba más para sí mismo - Lo siento, debes pensar que estoy un poco loco pero es algo que yo mismo no logro explicar.

Tenten podría presentir algo de verdad en sus palabras. Ya le había dado la impresión que el hombre siempre mostraba una mirada de enajenación y siempre se embriagaba con facilidad. Parecía que su vida no tenía sentido cuando estaba lejos de Kyoshi. En cierta forma le recordaba a Takahashi, el antiguo rey. Al parecer Kyoshi no había cesado en sus viejas costumbres de persuadir hasta el nivel de la destrucción a sus consortes. Eso no le quitaba ni un atisbo de culpa al hombre por los crímenes que había cometido en nombre de su reina, pero si le transmitía algo de compasión. Aquella despreciable mujer destruía todo lo que tocaba. Sus amantes, sus sirvientes, el mismo sistema de la isla que había funcionado tantos años sin problemas hasta que ella metió sus garras en la organización. Solo quedaba lamentarse, no podía hacer nada para salvar a Masamune, llevaba demasiados años bajo el hechizo de Kyoshi; tantos años que prefería ser juzgado como criminal para poder escapar de ella.

- Sé que ella me ha manipulado por muchos años y yo no he sido capaz de oponer resistencia. No pude y lo lamento. Supongo que solo ví las cosas con un poco de claridad cuando me obligó a secuestrar a mi propia hija - Admitió con pesadumbre - Tal vez eso me despertó un poco de mi letargo. Tal vez pueda usarte a ti misma para llevar a cabo lo propia venganza contra ella.

La miraba con intensidad cuando unos sutiles toques en la puerta alertaron a Tenten. El hombre se levantó de su asiento con mucha tranquilidad, como si hubiese estado esperando aquella misteriosa visita. Tenten se puso alerta en su lugar.

- Él te guiará hasta ella - Dijo Masamune antes de abrir la puerta.

En aquel momento Tenten se puso en posición de ataque si era necesario, no sea difícil resistir mientras los refuerzos llegaban para capturar a Masamune. Sin embargo no fue necesario. Cuando la puerta dejó mostrar la figura esbelta y musculosa de aquel caballero que usaba una ropa similar a las de los guardias del Castillo.

Tenten se quedó estupefacta en su lugar, todo estado de alerta se esfumó de su cuerpo para dar paso a la inminente sorpresa al reconocer a aquel joven parado en el umbral de la puerta.

- ¿Tú?

- Es hora de irnos - Contestó el hombre extendiéndole su mano invitándola a acercarse.

Ella dudó solo por un segundo y miró a Masamune con incredulidad. A su mirada él respondió acariciando su mejilla en un gesto increíblemente inocente - No te preocupes por mi, cariño. Me quedaré aquí. Pueden cerrar la puerta si eso te hace sentir más tranquila. No tengo intenciones de ir a ningún lado - Le dijo con una sonrisa mientras se sentaba en el sillón para observar el cielo nocturno.

Entonces Tenten se levantó y siguió al caballero recién llegado.

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