OS 72. La jovencita de los ojos de lluvia

POV NARRADOR

-Haddock-

-Hofferson- retribuyó a su saludo

-¿Qué haces?- le preguntó curiosa mientras se asomaba sobre su hombro

-Peleo con este papel- se quejó volviendo a hacer otra bola de papel y aventándola mientras Chimuelo se ponía a jugar con ella –dame la ubicación As... por Thor¡- le suplicó girando la cabeza para verla, esta se abrazó completamente de su cuello y negó

-Ha sido mi mejor secreto por años... no hay manera de que lo revele... solo resiste, falta una semana-

-Podría acompañarte esta vez- le insistió el castaño

-Nope- se negó la chica besando su mejilla y dirigiéndose a la puerta de la forja

-¿A dónde vas?- le interrogó dibujando una sonrisa de lado al verla irse

-Ah... una fiesta que planear, un viaje que preparar y tan poco tiempo-

-Astrid...- se quejó –sabes que no me gustan las fiestas- le dijo con los ojos en blanco

-Lo sé...- respondió la chica regresando a él volviéndolo a abrazar por la espalda –pero Berk las adora... así que ellos van a tener su fiesta, y yo te voy a tener todo para mí-

-Escápate conmigo ese día y asunto resuelto- le dijo mientras la sujetaba y atraía hacia sus piernas –no sería la primera vez- decía acercándose lentamente para robarle un corto y travieso beso

-Sabes que a tu papá le gusta que pases tu cumpleaños en Berk- se quejó la chica –pero tranquilo, mientras ellos festejan... bueno- finalizó con otro beso similar

-Sería prudente practicar ese bueno por ahora...- la molestó comenzando a acariciar sus muslos

-Aléjate Haddock... estoy ocupada- se quejó risueña levantándose, zafándose de su agarre y saliendo, dejando al castaño sonriendo divertido... -aunque no tengo planes para esta noche- le murmuró asomándose en la puerta

-Lo tendré en cuenta M'Lady- le respondió, un par de miradas en complicidad y Astrid se fue.

POV ASTRID

-¿Cómo vas?- le pregunté a Patapez quien corría de un lado al otro con hojas y listas

-Al borde de la histeria... pero bien- yo solo puse los ojos en blanco y me puse a revisar la lista de cosas que íbamos a necesitar para la cena... es enorme ¡

-Patapez es solo una fiesta- le dije tratando de que se relajara, como siempre, Patapez era el encargado de organizar todo, cosa que agradezco infinitamente.

-Es el cumpleaños del heredero de Berk-

-Es el cumpleaños de Hipo... ¿si?... nuestro Hipo...- el me volteó a ver con recelo levantándome una ceja –si Patapez sé que es lo mismo... pero sabes que no le gusta ese término, así que solo es una fiesta de cumpleaños ¿bien?-

-Pero Astrid... -

-Patapez-

-Bien... pero a Estoico no le va a gustar esto... le gusta recordarles a todos que es el próximo jefe de Berk - me advirtió –Y ¿Cuándo saldrás?-

-Mañana al amanecer- le conté -¿estás seguro que podrás con todo aquí?-

-Astrid, Astrid Astrid... no es mi primera fiesta- me dijo engreído –lo tengo controlado- yo solo suspiré y asentí.

POV NARRADOR

El sol del otro día aún tenía sueño para levantarse, las estrellas sabían que era su tiempo de esconderse y la luna ya finalizaba con su vida esa noche...

A la Orilla le hacían falta algunas horas para despertar, exceptuando a una madrugadora ojiazul.

En la cabaña de Astrid, ella terminaba de vestirse mientras el castaño aún dormía boca abajo, víctima del abandono de la chica a la que tanto le gustaba proteger al dormir. Cuando al fin la ojiazul terminó de vestirse y trenzar su cabello se sentó en la cama y comenzó a acariciar suavemente la espalda desnuda del chico.

-Ya me voy- le avisó en un murmuró cuando este comenzó a despertar

-Pequeña aun es de noche... quédate otro rato- le pidió con voz ronca

-Quiero llegar lo más rápido, para regresar igual de rápido- le afirmó acercándose para besar su cabello –tu duerme otro rato-

-No vayas...- Astrid negó –o de preferencia déjame acompañarte-

-Duerme mi amor... nos vemos en tres días- le dijo divertida deteniéndolo cuando este se quería levantar

-Cuídate por favor... Te amo- murmuró al fin el castaño

-Y yo a ti-

POV ASTRID

Un día de viaje, una noche acampando y aquí estoy, los viejos mercados del Este ¿Por qué no le digo a Hipo a dónde voy?, bueno, no son los lugares más seguros del archipiélago, y los instintos sobreprotectores de Hipo lo volverían loco si lo supiera

-Cuídate nena- le pedía Tormenta mientras la escondía en la cueva en el mismo lugar de cada año, tomé solo lo necesario, coloqué mi hacha, y me dispuse a llegar a los mercados a pie.

Sabía exactamente a donde me dirigía, el mismo viejo local con el mismo anciano extraño y adorable, el viejo Olson, secretos para salir entero de este lugar, mantén un perfil bajo y no hables con más personas que con las necesarias.

-¿Qué mierda?- pregunté cuando llegué a mi destino, no había nada, ni siquiera el puesto... giré a ver al puesto vecino, bien... a preguntar –Buenos día- lo salude cortésmente

-Hermosa dama... tengo tanto para ofrecerle ¿Qué le interesa?, tenemos joyería de dientes de dragón...- si bien no cazan dragones, no son amigos de ellos y por eso es que aun hoy, tengo que esconder a Tormenta

-En realidad quería saber qué pasó con ese puesto- le dije señalando el lugar vacío

-¿El viejo Olson?... murió hace unos meses- yo abrí los ojos como platos y retuve la respiración –pero te puedo ofrecer lo que tú quieras-

-Busco libros de dibujo... -

-Niña aquí tienes cientos de ellos- me dijo enseñando todos lo que tenía en su inventario... revise y revise, no era ninguno de ellos... mientras yo negaba pasando libro por libro sintiendo su papel podía sentir la mirada del señor -¿buscas algo en específico?-

-Papel de pasta de fresno- le expliqué

-Espera un momento...- me dijo acercándose demasiado a mí –eres la jovencita de los ojos de la lluvia...- yo sonreí de lado y asentí –El demente Olson siempre hablaba de ti-

-Era un buen tipo- dije nostálgica tratando de ganar un poco de espacio personal

-Lo lamento muchacha, esos libros dejaron de existir hace siglos aquí, Olson solo traía cuatro al año, solo cuatro... para la famosa portadora de los ojos de lluvia- si así me decía ese anciano

-¿De dónde los traía?- le pregunté curiosa

-Créeme muchacha... si no eres un mercader experimentado y un vikingo sin temor a la muerte no querrás ir allá...- saqué mi hacha y la clave justo a su lado haciéndolo saltar

-La muerte no es un problema para mí...- le aseguré arrogante -¿Dónde es?-

-¿Arriesgarás tu vida por un libro?... eso es demasiado patético...- quizá tenía razón, pero eso no quitaba el hecho de que igual lo haría.

-En cierta medida es más importante ese libro que mi vida... ¿Dónde es?...-

-¿El fiordo Aurland?... Astrid esto es una mala idea en todos los sentidos-

-Ossur... es importante... no quería molestarte pero no encuentro a Johann por estos mares- el negó

-Johann, ¿flaco extraño y boca grande?- yo asentí –ese tipo no me agrada, me da mala espina-

-Ha sido nuestro mercader de confianza por años...- le conté pero él seguía negando

-Nunca te fíes de alguien que habla demasiado querida, normalmente hablan por que algo tienen que callar- ¿a qué se refiere? -pero volviendo a lo nuestro, te puedo acompañar, pero necesito que seas consiente que es arriesgado y lejano-

-No quiero que me acompañes solo quiero que me digas como llegar, el mercader no supo explicarme- le aseguré

-Si algo te pasa, no quiero enfrentarme a la furia del famoso maestro de los dragones- yo dibujé una sonrisa divertida

-Hipo es inofensivo- le aseguré

-Nunca tacharía de inofensivo a alguien de entrenó a un furia nocturna- se burló –además no creo que Bjorg le haya gustado que su hija vague por esos rumbos sola-

-Te lo agradezco Ossur... pero con Tormenta estaré bien...- lo pude escuchar gruñir indeciso –por favor-

-Bien- suspiró rendido –Pero escúchame con atención... vuela alto, antes de llegar ahí te encontraras con la zona de remolinos y tormentas- "perfecto" pensé para mí –quienes navegan sin experiencia no sobreviven... y quienes navegan con experiencia tienen un 90% de tampoco vivir... sigue esta ruta, es más larga pero más segura- me dijo dibujando la línea –se consiente, esta fuera del archipiélago, te tardarás dos días en ir y otros dos en regresar-

-Llegaría un día antes de su cumpleaños- escuché a Ossur reír

-Muchacha... te estoy diciendo que puedes no salir viva de ahí y te preocupa la fecha de llegada para no perderte una fiesta... me caes bien- yo dibujé nuevamente una sonrisa -cuando llegues al fiordo encontrarás inmediatamente los mercados, muévete con cuidado, no están acostumbrados a los dragones, no te acerques con Tormenta, a lo que vas y sales de ahí ¿bien?-

-Claro- le dije segura dirigiéndome a la salida

-Y Astrid, si en cuatro días no has llegado... yo mismo iré a buscar a Hipo-

-No necesito que Hipo me salve- le refuté

-Si no llegas en cuatro días... daré por hecho que si... no subestimes ese fiordo...- yo asentí y me dispuse a salir... Bien aquí vamos.

POV HIPO

-¿Como que ya se tardó no?- me dijo Patapez cuando llegaba junto a mí a la pista de aterrizaje

-Debió llegar ayer- le respondí preocupado

-Ya sabes cómo es Astrid... quizá se le fue el tiempo- yo asentí, mi amigo tiene un punto –esta mujer me va a causar un infarto un día de estos-

-Si uno de ustedes no se muere por alguna tontería que hacen... morirán de preocupación por una tontería que el otro haga...- se burló haciéndome reír

-No tengo palabras para contradecir eso...- admití rendido

-Démosle un día más... y entonces nos preocuparemos- yo asentí con un suspiro pesado no me encanta la idea, pero no tengo ni siquiera una ruta por la cual comenzarla a buscar –anda ¿Qué te parece una ronda de Mazas y Garras-

-Nunca podría negarme...-

POV ASTRID

O los dioses me quieren mucho... o todos exageraron sobre la ruta de este lugar, llegar fue sencillo, claro que a mitad del camino recordé que no había avisado nada a la Orilla sobre que me tardarían unos poquitos... muchos... días más... pero detalles.

Cuando llegué, a lo lejos del fiordo lo pude ver, el pequeño poblado que Ossur mencionó -vamos nena- le pedí a Tormenta para descender en el bosque.

Con el claro clima de un fiordo, estaba helando, incluso siendo de día el frio calaba y mucho, me cubrí con una capa, escondí a Tormenta en una cueva que encontré y me dispuse a caminar por el bosque.

Tallando mis manos para encontrar algo más de calor y viendo vapor salir de mí boca con cada exhalación me encaminé en el solitario y blanco bosque

-Muchacha- escuché de la nada, cuando voltee no había nadie así que solo seguí mi camino –pts muchacha-

-¿Quién es?- pregunté a la nada cuando no veía a nadie, tomando mi hacha claro, pero simplemente no encontré a nadie -¿Qué demo-

-Muchacha-

-Quien seas aparécete de una maldita vez- grité girándome a la izquierda cuando regresé mi mirada al frente ahí estaba la que me hablaba... una anciana, cubierta con pieles de yak y caminando con un bastón

-Tu dedo- me dijo sin permiso tomando mi mano –es una hermosa argolla- comprendiendo su intención la aleje de su tacto

-Gracias... - le respondí con recelo

-Pagarán enormes cantidades por ella aquí- yo comencé a caminar hacia atrás

-Si bueno... no está en venta- le respondí –con permiso- dije tratando de salir de ahí

-Oye muchacha... - me detuvo de nuevo –si quieres tu dedo cuando regreses te recomiendo que la guardes- asentí quitándomela y guardándola en el morral que traía colgado para después salir de ahí

El ambiente es raro aquí, la gente te mira, casi escaneándote para ver que te pueden quitar... suspiré profundo y comencé a revisar de puesto en puesto hasta que por fin...

-Siii- dije emocionada, librerías –busco libros de dibujo- dije inmediatamente –pero que sean de papel de pasta de fresno- mal encarada la mujer me enseñó cuatro libros

-Los más exclusivos... setenta monedas de oro por ellos- yo abrí los ojos cuando me dijo el costo

-Pero... ¿Por qué subieron tanto?-

-Al contrario muchacha, han bajado- me dijo despreocupada –con la poca compra de estos los estamos rematando... dame 50 de oro y te los llevas-

-¿Ya no harán más?- ella negó

-La gente no los compra, ahora prefieren economía frente a calidad... es el mejor papel, pero no lo vale para simples dibujos-

-Pero es el favorito de Hipo...- murmuré, comencé a revisar el bolso –solo tengo 20, mi mercader solía dármelos en 10 los cuatro... no creí que costaran tanto-

-Tu mercader era un imbécil-

-No, simplemente era bueno...- dije con una sonrisa

...flashback...

Meses después del nido

POV NARRADOR

De ser el rechazado del pueblo, Hipo se convirtió rápidamente en el personaje más admirado de la aldea, y como siempre, cada persona ahí quería redimirse y ganarse la simpatía del muchacho, así que un mes antes de su cumpleaños, todos ya comenzaban con las alegorías que Hipo tanto detestaba y le incomodaban.

Astrid por su parte tenía una guerra interna tratando de encontrar un buen regalo para su cumpleaños, Hipo le había regalado una hermosa caja de metal tallada en su cumpleaños en donde Astrid guardaba todas sus cosas importantes, y la ojiazul quería corresponder, pero simplemente bloqueada por su poco talento para regalar no sabía exactamente que darle.

Recorrió todo Berk en busca de alguna idea o algo bueno, cuando Johann llegó una pequeña niña fue casi aplastada por enormes vikingos que abarrotaban el barco del mercader buscando regalos grandiosos para el heredero de Berk, haciéndose paso trató de encontrar algo, pero nada, nada que le inspirará darle un regalo a Hipo, todo era tan impersonal y frío.

Rendida y decepcionada llegó a su casa y se sentó en la mesa frustrada, hasta que escuchó a su papá entrar.

-¿Mal día?- le preguntó revolviendo su cabello

-Solo estoy cansada... practicar con Tormenta es un reto- le mintió, no era muy afecta a contarle problemas de esa clase a nadie

-Sigue sin encantarme que tu dragona ande por la casa...- la molestó -¿Por qué no te tomas unos días?... sirve que cuidas a mamá- Astrid levantó la cabeza curiosa, Bjorg le regaló una sonrisa de lado –no hay corteza por estos lados, la helada afecto a todo este lado del archipiélago, algunos iremos mañana a los mercados del Este-

-¿Puedo ir?- dijo emocionada la chica con la esperanza de encontrar algo ahí pero Bjorg negó

-No son sitios para ti...- Astrid entrecerró los ojos –son peligrosos mi niña... -

-Puedo con ellos, tengo a Tormenta- le aseguró

-Que Berk haya hecho las paces con los dragones, no quiere decir que todo el archipiélago también... no hagas ninguna tontería, te cuento esto porque confió en tu cordura...- le dijo dándole pequeños golpes en la cabeza en manera paternal –descansa-

-Descansa papá- se despidió, aun sentada en la mesa tratando de convencerse que tenía que obedecerlo... pero vamos, era Astrid.

-Quédate en el cielo Tormenta- le dijo a su dragona cuando vio el barco en el que iba su papá zarpar, Berk estaba en silencio, apenas había despertado el jefe que despedía a los enviados por la corteza, incluido Bjorg y Bocón, sobre el cielo, una discreta dragona siguió la embarcación, sin perderla se daba el lujo de parar unos minutos para que las alas de Tormenta descansaran y regresaba a la carga.

-Los mercados del Este- murmuró al verlos de lejos –vamos al bosque- le pidió a Tormenta, encontró una cueva y Tormenta se quedó escondida ahí.

Una adolescente en uno de los mercados más peligrosos y llenos de fugitivos, marginados y caza fortunas, no pasaba definitivamente desapercibida, pero ella simplemente estaba disfrutando conocer el lugar

-Ejem- se aclaró la garganta un hombre a espaldas de la entretenida chica, Astrid hizo una mueca y rendida se giró

-Hola Bocón- dijo levantando los hombros cuando lo vio con los brazos cruzados –es un gusto encontrarte por estos rumbos-

-¿Estás loca?... ¿Cómo se te ocurre venir aquí?... si tu papá te ve...-

-Bocón necesito un regalo para Hipo y ni Johann ni Berk tienen nada...- dijo al fin la chica haciendo que Bocón cambiara su rostro a uno más enternecido

-Bien... pero quédate pegada a mí y por nada del mundo te se... ¿Astrid?- dijo volteando al notar que la chica ya se había ido a los puestos

Como un magnetismo enviado por los dioses, la niña comenzó a ver los artículos de navegación y libros del puesto de un viejo mercader... Hasta que se detuvo en uno grupo de ellos...

-Libros de dibujo hechos de papel de pasta de fresno, los mejores para los mejores dibujantes...-

-¿Qué diferencia hay entre ese papel y el otro?- preguntó curiosa

-Siente su textura, su color, el fresno evita que el carboncillo o la tinta se traspase... y es más resistente... ¿te gusta dibujar?- ella asintió

-Tengo un amigo que lo hace siempre...- le dijo sin dejar de ver aquellos libros

-Tengo libros para nova...-

-Hipo no es un novato...- lo interrumpió enseguida viéndolo directamente a los ojos haciendo sonreír al anciano

-Hacían muchos años que no veía unos ojos tan parecidos a la lluvia...- dijo viendo sus hermosos ojos azules -estoy seguro entonces que a tu amigo le gustará mucho dibujar en estos-

-Bien- dijo convencida esculcando entre sus bolsillos -¿10 monedas de oro serán suficientes por ellos?- enternecido por la inocencia y la ilusión que aquellos ojos al fin contentos revelaban el anciano aceptó

-Es justo lo que cuestan-

Durante años, Astrid regresaba por los mismos libros y Olson, muy a pesar de que los compraba a un precio casi siete veces más alto seguía dándoselos al mismo precio, porque aunque vio cambiar año con año a la niña convirtiéndose en una mujer más sabia y segura, seguía teniendo los "ojos de la lluvia" con la misma ilusión y emoción, al comprarlos y para aquel viejo mercader, esa felicidad era más importante que monedas de oro.

Si es necesario aclarar, Bjorg jamás se enteró de la insurgencia de su hija, para su mamá se había ido con Tormenta a acampar en un entrenamiento, y solo Bocón supo de aquella rebeldía, que hasta el día de hoy, sigue guardando en secreto, incluso cuando su joven aprendiz se quebraba la cabeza tratando de saber de dónde sacaba aquellos maravillosos libros la chica.

...fin del flashback...

-Lo siento muchacha... 20 no es suficiente...- se negó la señora

-¿Puedo llevar al menos uno por ese precio?... estoy lejos de casa, no puedo ir y venir por más- admitió la chica

-Vienen en paquete de cuatro... así que si no traes... no me hagas perder el tiempo- le dijo con una despectiva seña

-Puedo ofrecerte lo que te falta... por tu hermosa joya- le dijo la anciana que había visto en el bosque haciéndola saltar del susto al darse cuenta que estaba ahí

-Olvídelo... no me interesa-

-Esos libros son importantes para ti jovencita... y para ese Hipo del que hablaste... son los últimos cuatro ¿enserio los vas a perder por una simple joya?... o quizá pueda considerar esa brillante hacha como un costo justo- insistió la anciana, Astrid tuvo una idea, al parecer a aquella mujer cualquier cosa que brille le llama la atención

-Mi hacha y argolla valen cientos de libros de esos...- le dijo arrogante –pero...- dijo sacando su cuchillo de la bota y mostrándoselo –hecho con un hierro especial, no se deforma ni pierde el filo- habilidosamente la chica lo puso al sol haciéndolo reflejar dándole más brillo y sin más lo lanzó a la madera que tenían enfrente, se acercó a él y lo desclavó –ni una astilla o deformación- le dijo -30 monedas de oro por el-

-Demasiado por un chuchillo- se negó la mujer

-No es cualquier cuchillo...- la retó segura –y le daré un catalejo- le dijo sacándolo también, la anciana nuca había visto algo similar –le permitirá ver a la distancia- decía enseñándola a usarlo

-Mmmm... te daré 25 por todos esto- le dijo haciendo que Astrid se quejara con un suspiro

-¿Aceptaría 45?- preguntó desesperada la ojiazul, pero la mujer se negó

-50 muchacha-

-Vamos- dijo casi rendida la chica

-Tengo un trato para ti...- le dijo la mercader al ver su desesperación –ves a ese tipo de ahí... me debe 100 monedas... haz que me pague y los libros son tuyos- le dijo burlona, Astrid levantó una ceja

-Espere... ¿puedo conseguir los libros, solo torturando a alguien para que pague algo?... y yo aquí perdiendo el tiempo- dijo tomando su hacha y tronándose el cuello.

-Suficiente, se acabó... voy a ir a buscarla- dijo Hipo cansado de esperar

-Ajam... ¿y a dónde exactamente?- lo molestó Patán

-No see... ¿sí?, no tengo idea porque claro cada año hace lo mismo- se quejó

-Hipo es Astrid- dijo Patapez entrando con una nota –dice que ya llegó a Berk que está ayudando a Estoico en la fiesta, que nos ve ahí en dos días- Hipo suspiró aliviado, sin leer la nota, agradeció y salió dejando a un nervioso Patapez

-¡¿Qué?!... hahahahahah hasta yo sé que Astrid no escribe con faltas de ortografía- se burló Patán viendo la nota -¿los gemelos?-

-Debí revisarla primero... gracias a Thor Hipo no la vio- dijo aliviado

-Y le mentimos a Hipo ¿por qué?- preguntó burlón

-Astrid llegará, estoy seguro... espero-