Este Fic es una adaptación de la novela "Déjame amarte" de Maruena Estríngana la cual les comparto sin fines de lucro,
sino para dar vida a mis personajes favoritos de Bleach pertenecientes al "Trol mayor" Tite Kubo. Espero lo disfruten.
Dentro de esta adaptación se han realizado algunos cambios para que se ajusten a los personajes de Bleach.
Epílogo
Ichigo
Bajo mis manos por la espalda de Rukia mientras miro molesto a todo el mundo
que nos está observando en este momento.
—Alégrate un poco, Ichigo. La gente está feliz por nosotros —Rukia lo dice con
una sonrisa bailando entre sus bellos labios. Bajo mi cabeza hacia ellos y la beso sin
importarme una mierda que la gente vea lo mucho que deseo a mi esposa. Mi esposa,
pensé que nunca sabría lo que era tener una.
—¿Y si son vamos ya? Este traje me está asfixiando.
—Ichigo, es nuestra boda y éste es nuestro primer baile. No podemos irnos así, sin
más.
Pongo mala cara y Rukia se ríe de mí.
—No queda bien que te rías del futuro padre de tu hijo.
—Es que es muy gracioso cuando te pones cabezota —Rukia se alza y me besa—-. Y,
por cierto, seguro que es niña.
—No, no podría sobrevivir a un mini tú —bromeo, sacando otra sonrisa de Rukia.
Tras mi desastrosa pedida de mano donde me olvidé hasta de que tenía un ramo de
flores escondido y había comprado pétalos para poderlos sobre el suelo de lo
nervioso que estaba, fuimos a comprar un test de embarazo. Rukia me contó su miedo
a hacérselo por temor a perderme. No me había preparado para ser padre, pero
cuando supe que había esa posibilidad y luego el test lo confirmó, me sentí
tremendamente feliz. No podía dejar de acaricia el estómago de Rukia y de pensar
que ahí estaba mi hijo. Es increíble cómo alguien tan pequeño puede cambiar tu forma
de ver la vida. Ahora sólo pienso en ser un mejor padre y en cuidarlo para que nada
le pase, ni a él ni a su madre.
Se lo contamos a la familia, que como buenos cotillas que son, no andaban muy
lejos esperando saber qué respondía Rukia a lo de casarse y a lo de trabajar juntos en
la librería/cafetería. Pues no pensaba seguir con aquello si no era siendo un equipo.
Mi madre quería hacer una boda por todo lo alto y sabía que a Rukia le haría ilusión,
así que le dije que sí pero que tenía sólo un mes para organizarla. Pensando que con
tan poco tiempo era imposible que organizara una gran boda... qué equivocado estaba.
Había subestimado a mi madre y su capacidad para organizar fiestas. Por suerte, a
Byakuya le han dado el alta hace poco y ha podido acompañar a su hija al altar.
Cuando me la entregó me dijo que como le hiciera algo me mataba y aunque sé que
está de broma, también sé qué hará lo que esté en su mano para hacérmelo pagar si
hiciera daño a su pequeña. Rukia no podía tener un padre mejor y me alegra saber que
me perdonó el dudar ante las evidencias. Me confesó que en su lugar hubiera hecho lo
mismo. Quien no ha podido venir, ha sido Miyako que, tras no celebrarse su boda, ha
desaparecido y Rukia sólo sabe de ella que está bien. Espero que pronto sepamos más
de ella y de qué está pasando.
La pieza termina y mi hermano Ashido trata de quitarme a Rukia; y digo trata pues la
acerco más a mí y miro de manera amenazadora a Ashido que se aleja a por Yuzu,
riéndose de mi ataque celos.
—Sabes que sólo tengo ojos para ti.
—Sí, esto lo hago para recordar por qué sigo aquí. Dudo que pueda aguantar mucho
en esta fiesta si no te tengo cerca. Me está empezando a picar la camisa. Estoy
deseando quitármela...
—Y yo estoy deseando ayudarte —me dice, mordiéndose los labios—. Me
encantas así vestido. Lástima que no te guste vestir de traje.
—Voy a ayudar a mi hermano con la empresa, eso o acaba muriendo de estrés. Por
desgracia para mí, y por suerte para ti, me verás con traje más de una vez.
—Sabré compensarte por ello —me dice, de forma sugerente.
—A la mierda la fiesta. Ya he aguantado suficiente —cojo a Rukia en brazos y salgo
con ella del baile.
Mi madre protesta mientras mi padre le dice que hemos aguantado más de lo que
esperaban. El coche de novios está en la puerta de la casa, abro la puerta y dejo a
Rukia en su sitio. Antes de alejarme la beso y me pierdo entre sus ojos al separarme.
Veo tanto amor en ellos que me cuesta aceptar que es por mí. Que he encontrado a
alguien que me ha hecho entender el verdadero significado de la palabra amor.
—Te amo, Rukia, y siempre lo haré.
—Gracias —la miro, extrañado porque me dé las gracias por quererla—. Gracias por
dejarme amarte.
Le sonrío, entendiéndola, y la beso sabiendo que no es que la dejara a amarme, es
que desde que la vi no hacerlo era impensable. Ella me completa y da sentido a mi
mundo.
Porque ella da sentido a la palabra vida.
