Capítulo anterior:

Los recuerdos de la noche de karaoke seguían rondando por su cabeza, al ritmo de un retumbar que sentía en las sienes, producto de las primeras bebidas que si tomó por gusto.

Realmente si se la había pasado bien, sólo habían pasado ciertos detalles que no le habían gustado. En primer lugar, la estupidez que había hecho al cantar y en segundo la canción de él. Esas eran las únicas dos cosas que quería olvidar de esa noche.

Pero ¿podría?

Para no pensar más en eso, encendió su celular y entró a la cuenta de esa red social que Ruffnut le había hecho y en donde lo único que tenía publicado era la foto que Minden les había tomado.

Sonrió al ver a sus amigas, cada una con una pequeña etiqueta por encima que decía su nombre.

"Pop"

Escuchó de repente que sonó el aparato, extrañada, vio que era una notificación de un mensaje de esa red social, un mensaje que al abrirlo sólo decía "Hola"

Extrañada de estar recibiendo mensajes por medio de esa plataforma, presionó en donde venía aquel mensaje y la cual la llevó al apartado del "Chat".

No supo si responder o no, puesto que decía en la parte superior que esa persona que le había enviado el mensaje no formaba parte de sus contactos y no sabía si era alguno de sus amigos pues no tenía tampoco una fotografía con que identificarlo.

"¿Adivina quién soy?"

Fue lo siguiente que recibió, y le causó intriga tanto misterio por lo que insegura respondió.

"No sé… ¿quién eres?"

Luego, observó como por debajo del panel de chat, la persona del otro lado del teléfono al parecer estaba escribiendo, y tardó casi dos minutos cuando finalmente respondió con un texto mucho más largo.

Astrid lo leyó intrigada y conforme lo hacía la intriga se le fue esfumando del rostro para darle paso a un sonrojo que se apoderaron de sus mejillas, así como una sonrisita que comenzó a formársele en el rostro.

Cuando terminó de leer el mensaje, otro más llegó con una pregunta.

¿Podríamos vernos?

Ella, entre risitas respondió.

"Tranquilo, ¿por qué no vamos más lento?"

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Capítulo 42

El pretendiente de Astrid

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Viernes 25 de octubre.

Pasaban un poco más de las 8 de la noche en la casa Haddock – Hofferson en donde todo marchaba con normalidad o eso parecía. En la sala, Hiccup había perdido la cuenta de las veces en que había volteado a ver el reloj y conforme avanzaban los minutos y estos se convertían en horas más se preocupaba.

El motivo: Astrid había salido a hacer unas entregas horas antes de que él regresara de su trabajo y era hora de que aún no regresaba. Algo muy extraño por parte de la hechicera. Empezando por el hecho de que ella no le había avisado que saldría como lo solía hacer; generalmente, su amiga siempre le avisaba un día antes lo que haría y también un aproximado de cuanto tardaría y, bastaba su palabra para que él se sintiera tranquilo, pero, ahora, ni siquiera le había comentado nada.

Era evidente para él que algo le pasaba, algo que los demás eran incapaces de ver y que sucedió a raíz de la noche de karaoke. En los días siguientes a esa salida, ella ya no hablaba tanto con él como antes, sus conversaciones se estaban limitando a ser solo cosas de sus hijos y una que otra cosa del trabajo. En este último punto él seguía poniéndose tenso, puesto que, mientras ella hablaba del invernadero, él le omitía que su carismático y hechizado jefe le mandaba saludos con él cada vez que podía.

¿Era alguna clase de karma que a su jefe le hubiera atraído Astrid? Se comenzó a cuestionar cuando vio los efectos de su hechizo revertirse de cierto modo hacia él, pero con que no se le acercara a Astrid se daba por bien servido, aunque eso no le quitaba lo incómodo que se sentía cada vez que Lenny le preguntaba por "supuesta cortesía" si estaban bien las cosas con ella.

—Astrid ya tardó mucho ¿no creen?

—"Vaya, hasta que alguien lo notó". —pensó con sarcasmo, viendo como su guía adoptiva se asomaba por la ventana para ver si había señales de Astrid.

—Tranquila, ella está bien, además está con Heather.

—"Que consuelo, está con una chica que carece de magia" —pensó Hiccup nuevamente para sus adentros, viendo de reojo lo tranquila que estaba la guía de su amada, mientras ayudaba a los niños con unas tareas.

—Sí, pero no son horas de estar afuera, es decir, tenemos un enemigo al acecho. —comentó Toothless preocupado.

—"¡Por fin! Alguien razonable."

—Hiccup… ¿crees que debamos ir a buscarla?

—¿Eh?

La atención pronto se enfocó en él. A Hiccup le temblaron los labios al no poder responder, una parte quería decir a gritos que "Sí", que sí quería buscarla porque estaba muy preocupado, pero la confusión que sentía en ese momento hacia su compañera se convirtió en un:

—Ella ya está grande y sabe lo que hace.

Dicho esto, se levantó de su asiento con la intención de ir a la cocina, todo esto ante la atónita mirada de sus guías.

—Hiccup, tiene razón. —escuchó antes siquiera poder cruzar toda la sala.

Las miradas se volvieron a la nadder que, con su semblante tranquilo, seguía junto a los curiosos niños que veían confundidos aquellas interacciones.

—¿Qué dices Stormfly? —cuestionó Toothless sin entender.

La nadder suspiró.

—Tal vez Astrid se fue con Heather a pasar un tiempo entre chicas, no tiene nada de malo eso. ¿verdad, Hiccup?

—Ah… no. —respondió este con cierto titubeo. —Pero…—apretó los puños. —Creo que… debió avisar.

—Sí. —asintió Stormfly, siendo comprensiva. —No te preocupes, yo hablaré con ella después, cuando llegue.

—Pues creo que llegó la hora. —dijo Alúmini aún pendiente en la ventana. —Porque acaba de llegar.

—¡¿Qué?

Hiccup fue el primero en reaccionar y rápidamente fue hacia la ventana para ver si era verdad, y en efecto así era, Astrid acababa de llegar y en compañía de Heather, ambas se veían en perfecto estado de salud y también muy ¿alegres?

Desde el interior de la casa se podían escuchar como estas dos reían, risas que se acrecentaron conforme más se acercaban a la puerta principal.

—Ay, en serio Astrid, la verdad no me esperaba eso. —escuchó Hiccup decir a Heather en cuanto entraron, y nuevamente sintiendo euforia y también un poco de molestia fue encararlas.

—¡¿Dónde estabas?! —gritó dirigiéndose principalmente a Astrid, la cual lo vio con el entrecejo fruncido.

—¿Disculpa? —respondió esta con un tono ofendido.

Hiccup tragó saliva antes de seguir hablando, no quería que sus intenciones y preocupaciones se malinterpretaran.

—Es muy tarde, nos tenías… o más bien nos tenían preocupados a todos. —continuó, incluyendo a la silenciosa jardinera en sus enunciados.

Aunque ese "nos tenían preocupados" iba más de su parte que del resto de los presentes.

Astrid resopló.

—Lo siento. Se nos fue el tiempo de las manos.

—Pero valió la pena ¿verdad? —le siguió Heather con una risita cómplice. —Dile porque Astrid.

Esta de estar apenada y cabizbaja, levantó la cara y sonrió ampliamente.

—¡Ya vendimos todo! —anunció felizmente. —incluyendo lo que nos habían cancelado por culpa de…

—No lo menciones. —pidió Heather para no aguadar la celebración.

Y así lo hizo Astrid, y tan buenas eran esas noticias que las primeras en ir a felicitarlas fueron Stormfly y Alúmini, pues ellas contribuían también en dicho negocio. Hiccup se sintió pésimo por unos momentos, aunque luego logró sentir felicidad al ver que una de las preocupaciones que tenía su amada por fin se había esfumado.

—Pero… ¿cómo fue? ¿Quiénes o quién compró todo el sobrante? —preguntó Stormfly interesada.

—Esa es la parte buena de la historia y motivo por el cual tardamos tanto. —dijo Heather con una risita. —pero… ¿nos dejarían pasar primero?

Viendo que apenas y pasaban de la puerta, Hiccup se hizo a un lado para que ambas chicas pasaran, tanto Heather como Astrid se fueron directamente a la cocina, siendo seguida por las guías y por último por Toothless y él, y ahí, tomando un asiento en la mesa contaron su historia.

—¿Se acuerdan que un cliente por culpa de "ya saben quién" me canceló todo? —preguntó Astrid.

Las guías, Toothless y hasta Hiccup respondieron con un sí.

— Bueno, él digamos…—sonrió. —se sintió mal por lo que me hizo así que le pasó mi contacto a una persona que estaba interesada en comprar ciertos productos.

—Una persona que está muy lejos de aquí. —comentó Heather, exhausta.

—Así es. —continuó Astrid, sin borrar su sonrisa. —Estuve hablando con él…

—¿con él? —interrumpió Hiccup preocupado.

—Sí. —asintió esta como si fuera lo más obvio. — Y bueno, después de hacer ciertas "negociaciones" por teléfono me pidió que si le podía hacer la entrega hasta el muelle sur de Berk.

—Oh… y ¿por eso tardaron tanto? ¿La persona no es de los locales de aquí? —preguntó Alúmini, comprendiendo a donde iba todo.

—Sí, así es. —respondió Heather. —Dice que viene de la isla que queda al sur, pero su negocio, es más, como decirlo "marítimo", es un mercader que va de isla en isla vendiendo mercancía que no se puede conseguir fácilmente en los locales.

—Así es, tal como lo dice Heather, pues se interesó en nuestros productos que no tienen fácilmente en otras islas y me las compró, así de simple.

—Ay, Astrid… pero eso no es todo…—le insinuó Heather con una sonrisita burlona, una que para nada le gustó a Hiccup, ya que pudo ver cómo su lady se sonrojaba al escucharla.

—¿Por qué? ¿Qué más pasó? —preguntó Stormfly curiosa.

—Pasa que Astrid no me cree, cuando le digo que ese mercader le compró todo porque se enamoró a primera vista de ella.

Silencio total por parte de los presentes.

Hiccup fue el más afectado con aquella declaración, quedó espantado y más al ver cómo Astrid se encorvaba en su asiento avergonzada y no negaba para nada lo dicho por Heather.

—¿Cómo es posible eso? —preguntó Alúmini sin entender.

—Bueno, es una suposición mía, un juego — rio Heather divertida. —Pero cómo no pensarlo, si, según Astrid… sólo le íbamos a vender "ciertos" productos. —insinuó haciendo unas comillas con sus dedos. —Le íbamos a dar a escoger de entre todo lo que llevábamos, incluyendo lo cancelado, de acuerdo a lo que Astrid había negociado con él

Hiccup se volvió para ver la reacción de Astrid, pero esta seguía encorvada en su asiento.

—Pero les juro…—siguió Heather con normalidad. —El tipo ese al verla fue como un… no sé, pareció deslumbrado porque después a cada cosa que le decía Astrid le dijo que sí. Por eso le compró todo al final y prometió seguirle comprando.

—Ah… ya Heather. —pidió Astrid abochornada.

—¡¿Qué?! No te hagas, fue bastante amable contigo, además el sujeto es bastante atractivo, tenía lo suyo.

¿Atractivo? ¿Lo suyo? —vomitó Hiccup en sus pensamientos.

—¿Cómo era? —preguntó Stormfly interesada y viendo a la vez de reojo a cierto hechicero.

—Mmm… pues era como de nuestra edad y uff… no sé ni cómo describirlo, era muy atractivo y "perdón" —se disculpó insinuante ante su amigo. —Pero se veía muy lindo con Astrid, ya que era muy atento con ella, y precisamente tardamos porque se ofreció a "darnos" un paseo en su barco. Yo era el mal tercio, claro está.

—¡¿Y aceptaste, así como así, Astrid?! ¡¿Confiaste a la primera?!—preguntó Hiccup sin poder creerlo.

Astrid se encogió de hombros.

—Es un cliente nuevo, además me dijo que podía ayudarnos a comerciar en otros lugares. ¿Qué se supone que tenía que hacer? ¿Rechazar la oferta?

—Si nosotros fuéramos personas normales, créeme que no te diría nada, pero ¡NO LO SOMOS! Hay alguien que nos acecha y no podemos ¡confiarnos de nadie! ¡¿QUÉ NO CAPTAS?!

—¡Lo sé! —se levantó Astrid molesta de su asiento para encararlo. —Y lo siento, pero tampoco me tomes de ¡estúpida! Creo que puedo ser capaz de enfrentar a alguien manipulado o lo que sea que se me ponga enfrente. Además, tengo derecho a ver por mi negocio y esto fue necesario, tengo que expandirme más por si a tu amiguito Fishlegs le siguen dando ganas de seguirme fastidiando.

Hiccup apretó disimuladamente los dientes, incapaz de responderle.

—Y si me disculpas, ya no quiero hablar al respecto, iré a ver a mis hijos.

Dando por terminada así la "celebración", Astrid salió enfurecida de la cocina, siendo seguida por Stormfly, Alúmini y Toothless que fue arrastrado por esta última, los que se quedaron en la cocina, solamente guardaron silencio.

—Creo que te pasaste Hiccup, Astrid no hizo nada malo. —le dijo Heather, levantándose de su asiento.

Hiccup rodó los ojos y quiso arrancarse el cabello.

—Me preocupa. —se excusó.

—Estabas celoso. —corrigió Heather.

—Bueno sí, pero me preocupa más, tú no sabes de lo que esos malvados son capaces de hacer.

—Me doy una idea, y te comprendo por ello, pero por lo demás NO… en fin, me tengo que ir, me despides de Astrid.

—No, Heather…—resopló Hiccup. —Te acompaño a la salida. —dijo rendido.

—Gracias.

Para no tener que pasar por la puerta principal, Heather optó por salir por el patio trasero. Hiccup la siguió con sigilo, viendo como esta estaba igual de cabizbaja que Astrid. Como si a ella también la hubieran regañado o reprochado algo.

—Hablaré con Astrid y me disculparé. —le prometió a la jardinera cuando por fin llegaron a la puerta del cercado.

—Creo que sería lo mejor, porque como te digo ella no ha hecho nada malo. — opinó esta, soltando un suspiro melancólico.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Hiccup, viendo demasiado extraño que ella estuviera así, y empezó a dudar que fuera por lo que pasó en el interior de la casa.

—Todos tienen sus problemas ¿no? —respondió esta con la misma melancolía y dándole la espalda cruzó la acera para dirigirse a su casa.

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Horas mas tarde.

Las asperezas no pudieron limarse tan fácilmente, durante la cena fue notorio que había molestia en el ambiente, pero por los niños, no se tocó más el tema del "trabajo" de Astrid, por lo que Hiccup perdió su oportunidad de hablar con ella.

Cuando todos se fueron a dormir, él por más que intentó no pudo hacerlo, y cuando eso le pasaba sólo había un lugar que podía relajarlo, así que no dudó ni un momento y se dirigió hacia la azotea de su casa.

A diferencia de noches anteriores, ahora Astrid no estaba ahí. Hiccup entonces hizo cuentas de que la última vez que había estado ahí con ella, fue cuando sucedió lo de Stormfly, después de eso, ya no habían vuelto a coincidir.

Se sentó sobre las tejas, tratando de relajarse, pero ni la noche, las estrellas o el viento fresco lograban calmarlo. Intentó distraerse tarareando, justamente la canción que cantó la noche de karaoke la cual tenía muy presente desde ese día. Era realmente pegajosa y aplicaba muy bien con lo que le pasaba.

Es que no puedo vivir… en un mundo sin ti…—susurró, levantando su mano hacia lo alto, y al hacerlo, comenzó a ver con interés todas las líneas que dividían su palma.

Esto lo hizo recordar una clase optativa de la academia de magia, "Quiromancia", en la que se supone enseñaban el arte de la adivinación mediante las marcas de nacimiento. Él la había tomado por mera curiosidad, y porque nadie más la tomaba, así como la de botánica porque no eran de mucho interés y también porque no le encontraban sentido el estar viendo por un año completo las palmas de otras personas, él sólo cursó dos días de esa clase ya que le fastidió rápidamente y optó por darla de baja, pero lo poco que había aprendido se le quedó como un tatuaje, hecho con hierro ardiendo, en su cerebro.

—Esta es la línea de la vida. —se señaló en su palma, sonriendo al ver que era muy larga, por lo que supuso viviría muchos años. —Ahora, la línea del amor…

—¿qué estás haciendo?

Se heló al escuchar esa voz, y en un movimiento mecánico se volvió hacia la que había hablado.

—A…Astrid.

En efecto, era su dama, quien con el entrecejo fruncido lo veía raro.

—Ah… no podía dormir. —se excusó rápidamente, cruzando sus brazos para el despiste.

—Eso veo, bueno, te dejo…—se despidió esta, dándole la espalda.

—Eh… ¡no! ¿tampoco puedes dormir? —preguntó antes de que se fuera.

Astrid se giró hacia él con su semblante frívolo de siempre.

—No, pensaba escribir un poco aquí. —le mostró su diario. — pero bueno ya que estás tú aquí…—se volvió a girar para irse.

—¡No, espera! —la detuvo nuevamente, poniéndose de pie. —Perdón por cómo reaccioné hace unas horas. No fue mi intención ofenderte o hacerte sentir mal.

Astrid, sin mirarlo, apretó disimuladamente sus labios, luego se volvió hacia él y le sonrió levemente

—Yo también me disculpo. —expresó con sinceridad. — Debí avisar que tardaría. No lo volveré a hacer.

Hiccup sintió alegría de ver que habían hecho las pases o eso parecía, puesto que Astrid aún parecía que quería irse.

—¿Te quieres sentar? —invitó rápidamente.

Pero Astrid, sólo hizo una mueca de incomodidad.

—Mm… no, es que, como que ya me está dando sueño.

"Mentira" pensó Hiccup, pues hace menos de un minuto ella había confirmado que no podía dormir.

—Anda, estaba haciendo una lectura de mi mano. —le confesó él avergonzado, mostrándole la palma.

La reacción de Astrid entonces cambió de incomodidad a una de incredulidad para luego pasar a una risueña.

—¿Crees en eso? —cuestionó riendo.

Hiccup se encogió de hombros y rio igualmente.

—¿Quieres que lea tu mano?

—Mmm… no creo mucho en eso de la lectura de manos, por eso no tomé esa clase, se me hizo muy tonta.

—Pues yo sí la tomé, bueno fui sólo a dos clases, las que creo que son suficientes porque, de hecho, no tiene mucha ciencia. Así que… ¿qué dices? ¿Te atreves? ¿quieres que lea tu fortuna, destino o como quieras llamarlo?

Astrid sonrió de lado, escuchando todo aquello como una clase de reto.

—Pienso que es una idiotez, pero… ya que insistes. —aceptó acercándose a donde estaba.

Hiccup celebró por sus adentros y volvió a sentarse sobre las tejas, acto que imitó Astrid para poder estar más cómoda.

—¿cuál mano?

—La derecha, por favor.

Astrid se la mostró sin más, sosteniendo su diario con la izquierda y contra su pecho.

Hiccup sintió nervios de sólo tomarle la mano, y teniéndola junto a la suya pudo percibir lo suave que era y no sólo eso que era un poco más pequeña a comparación de su mano.

—Veamos…—la observó, tratando de verse como todo un experto. —Mmm… que interesante, la línea de amor. —jugó, aunque en realidad quería ir al grano y ver esa línea en toda su plenitud. —dice que…

La observó, en sí era una línea larga, un poco curveada y casi sin raíces saliendo de esta, lo que le daba a suponer que sin duda alguna ella estaba destinada a… a… a ¡NADA! Estaba en blanco y no sabía que significaba, mentalmente se recriminó por no haber tomado esa materia completa, pero para no verse como un idiota, la siguió viendo con interés.

—¿Qué… qué dice? —cuestionó Astrid al ver que tardaba.

—Uhm… o ¡vaya! —fingió Hiccup ante ella. —Veo que… un hombre muy pronto llegará a tu vida. —dijo convencido, sí, convencido de que él podía llegar a ser ese hombre.

—Que idiotez. —rio Astrid, retirándole la mano.

—¡No! En serio…—volvió Hiccup a tomarla, con tanta naturalidad que ni siquiera tuvo tiempo para titubear. — bueno es al menos lo que puedo ver, tú línea es muy larga y casi recta, lo que me hace pensar que, bueno… tal vez estés destinada amar incondicionalmente y sólo una vez en la vida o eso creo.

—Eso crees. —repitió Astrid con sarcasmo. —¿Lo dices por mi nuevo cliente?

Hiccup rodó los ojos, recordando ese insignificante detalle.

—Tal vez. —tuvo que aceptar de mala gana para no levantar sospechas. —Eres libre después de todo.

—Eso creo yo también, pero… no sé… tal vez, algún día…

Hiccup tragó saliva, esa frase la recordó de la canción que ella había cantado ese día. Esa canción que lo había hecho fantasear con los ojos abiertos.

—… Debería darme la oportunidad con alguien que de verdad me pueda llegar a querer ¿no lo crees? —continuó Astrid reflexiva.

El hechicero sintió el corazón reprimido; sin embargo, asintió.

—Sí.

Astrid le devolvió la sonrisa y luego observó nuevamente su mano.

—¿Qué más puedes leer según tú en mi mano?

Hiccup despertó de su ensoñación y pese a todo, siguió con el juego, ahora buscando la siguiente línea.

—Bueno, está es la línea de la vida. —señaló. —Y…

Nuevamente desconcierto, Hiccup miró que la línea de vida en la palma de su amiga era corta, no estando muy seguro que fuera esa, se miró su propia mano para compararlas y sí había una gran diferencia en cuanto a la longitud de la línea.

¿Astrid estaba destinada a morir antes que él? Se preocupó de sólo pensarlo y su corazón comenzó agitarse con dolor de sólo pensar que podía perderla para siempre.

—¿Qué pasa?

—Ah… es que…es que…

—¡ah, ya sé! —interrumpió esta, al verlo balbucear. —Viste mi línea de vida muy corta ¿verdad?

Hiccup se sorprendió, parecía que Astrid nuevamente lo había engañado y sí sabía algo de quiromancia.

—Eh… sí.

—Sí, yo también la había visto, digo, no tomé las clases, pero al menos sé cuál es cada línea. —confesó esta, viéndose la mano. —¿Y sabes lo que pienso?

—¿Qué?

—Que son solo líneas, Hiccup, marcas de nacimiento, no dicen absolutamente nada. O al menos es lo que yo creo.

"Vaya, que directa" —pensó este aún preocupado.

—En fin, fue divertido esto… pero mejor ya me voy. —dijo poniéndose de pie. —Que descanses.

—Sí, que descanses. —susurró viendo como su amiga desaparecía de su vista.

Pese a querer creer lo mismo que ella, Hiccup no pudo quitarse de la cabeza la idea de que Astrid en algún punto de la vida moriría, pero ¿cuándo? Era la pregunta, esa línea había sido tan corta que le daba a pensar que moriría siendo joven, que su enemigo podría llegar a matarla y él viviría una larga vida sin ella.

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Mientras tanto, en la habitación principal, Astrid se encerró tan rápido como pudo y en cuanto lo hizo, inmediatamente limpió su mano, queriendo quitar la sensación de tener la de su compañero sobre la de ella.

Después de hacerlo, se volvió hacia la cama, donde vio que la pantalla del celular prendía y apagaba. Rápidamente fue a tomarlo y vio que unos mensajes le habían llegado.

"Lo siento, no puedo posponerlo más"

"¿Crees que podamos hacerlo mañana?"

"Me estoy desesperando"

—Mañana. —leyó nuevamente, mordiendo sus labios. —El plan era hacerlo el lunes.

Pensó que sería difícil, sin embargo, no podía dejar ese juego al que se había prestado desde hace una semana, pero, aun así, no podía dejar al que estaba del otro lado de la línea.

— "Por supuesto, ¿dónde te veo?"

"No te preocupes, ya tengo todo planeado, yo iré por ti ¿Te parece bien?"

¿Estás seguro? Es que aquí puede verte, ya sabes…

"Me las ingeniaré, tú sólo no te muevas de tu casa"

"por favor, te necesito"

Astrid, resopló y sonrió.

—"Está bien, yo también veré como le hago para que no sé dé cuenta."

"Eres la mejor"

Por supuesto que ella era la mejor, pensó la sonriente Astrid, apagando su celular, y pensando en lo que acababa de hacer, trató de idear un plan para deshacerse principalmente de Hiccup.

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Sábado 26 de octubre; 10:00 am

Hiccup no había podido dormir, la línea de vida de Astrid lo había puesto a pensar más de lo que había hecho su línea de amor, estaba preocupado, muy preocupado, y temía que algo le fuera a pasar si la descuidaba.

Y como seguía sin poder conciliar el sueño, ya no encontró un motivo por el cual seguir en el sofá por lo que se levantó con pereza para hacer el almuerzo.

Al cabo de unos minutos de haber empezado a cocinar lo que comerían, escuchó que alguien bajaba por las escaleras, instintivamente se giró para ver quién era, y este resultó ser Toothless, que aún adormilado, rascaba sus ojos entre bostezos.

—Buenos días.

—Buenos días, Hiccup. —saludó este perezosamente.

—¿Eres el único que se levantó?

—No, ya todos se levantaron, sólo que Astrid decidió de una vez bañar a los niños y Stormfly y Alúmini se quedaron para ayudarla.

—ah, ya veo… entonces seguiré haciendo el desayuno.

—¿Quieres que te ayude con algo?

—Sí, por favor me puedes traer…

No alcanzó a terminar de decir lo que quería pues se empezó a escuchar el timbre de su celular, el cual había dejado en el sofá. Dejando a Toothless a cargo de la comida, se apresuró a ir por él, creyendo que era una emergencia de trabajo, pero lo que escuchó cuando respondió fue sólo un gran…

—¡HICCCCUUUUUUUPPPPPPP! —de parte de un amigo.

—Ush… ¡Fishlegs! —masculló con el oído adolorido. —¡No grites así! —regañó, saliendo de la casa para hablar con más tranquilidad.

Del otro lado de la línea sólo pudo percibir una especie de lloriqueo.

—Lo siento Hiccup, pero es que no sabes lo que he decidido.

—¿Cerrar tu negocio y dejar el de Astrid en paz? —preguntó con seriedad.

—¡No! Eso jamás, además, si Astrid ha perdido no es mi culpa, es la oferta y la demanda.

—Sí, sí, claro. —rodó los ojos con fastidio. —Entonces que…

—No puedo decírtelo por teléfono. ¿crees que puedas venir a mi casa?

—¿A tu casa? —repitió cansado. —No sé, iba a descansar.

—Ay, Hiccup por favor, es de vida o muerte, necesito a mi mejor amigo.

—pensé que Snotlout era tu mejor amigo. —dijo, sintiéndose halagado.

—Pues… si me lo ponen en escalas, tú tienes el primer lugar.

Hiccup no podía con tanta adulación que entre gruñidos no pudo negarse a la petición de su amigo.

—Está bien. ¿a qué horas te veo?

—En dos horas si quieres.

—De acuerdo, allá te veo.

Volviendo a la casa, se encontró con que el resto de su familia estaba ya bajando para el desayuno, Astrid incluida y la cual se veía desaliñada a diferencia de los niños y las guías que estaban muy bien arregladas.

—¿Van a salir o qué?

—Sí, Astrid nos pidió llevar a los niños al centro comercial para comprar unos materiales que necesitan para sus clases, además de zapatos nuevos que necesitan para las clases de deporte, iremos volando para hacerlo rápido, Toothless también nos acompañará ¿quieres ir? —invitó la albina con una sonrisa.

—Eh… bueno, yo… ¿tú no irás, Astrid? —preguntó a la desaliñada rubia.

—No, lo siento. Tengo que preparar unas cosas, para… ya sabes el nuevo cliente, me pidió unas cosas… ayer. —respondió esta precavidamente.

—Oh… ya veo.

—Entonces ¿qué dices, Hiccup? ¿vamos? —preguntó nuevamente Alúmini. —Zephyr y Nuffink aparte dicen que si podemos llevarlos a ver una película.

—¡Sí, anda Hiccup! ¡Vamos! —invitó Zephyr. —Te vas a divertir, ¿sí, sí, sí?

Hiccup sonrió a su niña, con esos ruegos se le hacía imposible decirle que no, aunque luego recordó que ya había hecho un compromiso con su amigo.

—Quisiera, pero saben, acabo de hacer un plan con Fishlegs, me pidió ayuda con algo y ya le dije que sí.

—¿Qué? ¿Por fin va a cerrar su negocio? —preguntó Astrid con molestia.

—No, nada de eso, pero al parecer era algo importante, sonaba desesperado, así que…—se encogió de hombros.

—Ouh… y ¿cómo cuánto tardarás? —preguntó intrigada.

Pero Hiccup sólo negó con la cabeza.

—No sé, pero yo aviso si tardo o si en todo caso puedo alcanzar a los niños y a los demás en el cine.

—Ok, me parece bien. —concordó Alúmini.

—Entonces ya quedamos, Hiccup, tú nos avisas, vamos niños. —apuró Stormfly a los menores para que fueran a la cocina.

Llevándose las guías a los niños, Hiccup y Astrid quedaron frente a frente.

—Astrid… ¿Y tú tardarás mucho también? —preguntó él, como no queriendo.

—Uhm, sí. —respondió ella con un poco de titubeo. — haré unas cosas aquí y luego saldré, probablemente llegue muy tarde.

"¿muy tarde?" se extrañó Hiccup, pensando que si eran cosas del nuevo cliente tendría que viajar hasta el sur.

—¿Heather irá contigo?

—No, se tomó el día, me dijo que se sentía un poco enferma.

—Oh…

—Pero descuida, estaré perfectamente bien. —aseguró ella con confianza, y dio por terminada la conversación en ese punto para dirigirse a la cocina.

—Yo también lo espero. —susurró Hiccup sólo para él, tratando de pensar positivamente, pensar que nada le pasaría a su Astrid, pensar en que ella era lo suficientemente fuerte como para poder acabar con lo que fuera.

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Horas más tarde, después del desayuno y un breve reposo, los guías y los niños salieron al centro de la ciudad al mismo tiempo que Hiccup salió para ir a la casa de Fishlegs según lo acordado.

Astrid fue la única que se quedó en casa y como tal se quedó limpiando o eso aparentó hasta que cada uno de los integrantes se fueron, pues en cuanto se aseguró de que nadie estuviera por los alrededores se metió a bañar y se dedicó a arreglarse para un "encuentro" especial

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En cuanto a Hiccup, debido a que Fishlegs no vivía lejos de donde se encontraba su casa se fue caminando hasta su destino, cosa que le sirvió para pensar y aclarar algunas ideas.

Al llegar a la casa de su amigo, se permitió admirar que este había cambiado algunas cosas en el jardín, cosas que no había visto que tuviera la semana anterior cuando lo dejó en su casa, también la fachada le pareció diferente, casi no podía recordar esa casa como la que había visto la semana pasada.

Dejando esos detalles de lado, así como su curiosidad por los cambios, caminó por el sendero de rocas que llevaban hasta la elegante puerta principal, la cual tenía como timbre una campañilla muy rústica.

—¡Un momento, ya voy!

Escuchó a su amigo en el interior, y algunos segundos pasaron cuando finalmente este abrió.

—¡Hiccup, viniste! —lo recibió Fishlegs con un afectuoso y sofocante abrazo.

—Sí…—respondió este muy apenas. —¿Qué pasa? ¿Estás bien?

—Más que bien. —Lo soltó. —¿Y qué te parece? —preguntó señalando su jardín.

—mmm… se ve bien, veo que hiciste algunos cambios ¿verdad?

—¿algunos? cambié prácticamente todo, ¡en una semana! ¿puedes creerlo? Costó mucho, pero los arquitectos lograron dejarlo como quería a tiempo. Tienes que ver el interior.

De un jalón, Fishlegs estiró a su amigo hacia el interior, ahí le comenzó a decir cosas de cómo estaba anteriormente la casa, cosas que se suponía debía recordar, pero como Hiccup no tenía idea de lo que hablaba no le quedó de otra más que seguirle la corriente, pero en sí, de todo lo que le decía su amigo le dio a entender de que la casa que antes era de un soltero se había transformado en algo más hogareño, como algo que tendría una pareja que tendría una familia.

—Tienes que ver la recamara principal. — siguió Fishlegs con el tour, llevando a su amigo escaleras arriba.

Hiccup lo siguió sin más, hasta que ambos se detuvieron frente a una puerta de madera, el regordete al abrirla, presumió la enorme cama que la adornaba, así como los finos muebles, pero lo que más llamó la atención de Hiccup es que está estaba adornada con un corazón hecho de pétalos de rosas.

—Eh… ¿esperas a alguien? —comenzó a abochornarse.

—Ah… lo notaste ¿eh? —rio el avergonzado Fishlegs.

—Sí, las flores dicen mucho… ¿tienes una cita o algo así?

Fishlegs rio nuevamente.

—Se podría decir que sí. —dijo emocionado.

Hiccup no entendió.

—Amigo. —se tranquilizó el regordete. —¿Le pediré a Heather que sea mi esposa?

—¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!

El grito del hechicero resonó en todo el vecindario.

—Sí. por eso quería tu ayuda, ya tengo casi todo listo, quiero pedirle matrimonio aquí. —señaló Ingerman la habitación. —ofrecerle esta casa, ofrecerle todo lo que tengo, mi vida completa.

—Ah… no sé. —dijo Hiccup sintiéndose acalorado. —¿No tenía ella un novio?

—Por favor Hiccup, es evidente que ella mintió al respecto, además… ¿no viste como cantamos la otra vez? —recordó ensoñado. — Fue por muy poco, pero sentí una conexión muy fuerte con ella ese día. Ella no se ha olvidado de mí.

—¿No te ignoró después? —preguntó este confundido.

—Se hace la que no le interesa, pero pude ver que me veía de reojo.

—¿Cuándo? ¿Cuándo ya estaba ebria? —cuestionó Hiccup, sin comprender de dónde sacaba su amigo tales cosas.

Fishlegs se ofendió.

—El amor es algo extraño Hiccup, Heather y yo estuvimos mucho tiempo juntos antes de… antes de… bueno ya sabes, y desde entonces ni ella y yo hemos tenido pareja.

—Pero creo que ella si tiene un novio ¿o no? —comenzó Hiccup a dudarlo.

—¡No! Snotlout me hizo el favor de investigar, habló a su casa en Berserk y pudo sacarle la información al padre.

—¿En serio?

—Sí, Heather mintió, obviamente para darme celos. Así son las mujeres Hiccup, fingen que hacen una cosa y terminan haciendo otra.

El hechicero meditó aquello y no pudo evitar darle la razón a su amigo, eso era cierto y la prueba viviente de ello era Astrid, la cual había fingido estar ebria y dormida y también había fingido el no saber quiromancia. ¿Por qué lo hacía?

—Creo que Heather debe tener su buena razón para hacerlo, pero creo que ya es tiempo de darnos una oportunidad, y para que vea que voy en serio con ella quiero proponerle matrimonio, que seamos marido y mujer y que tengamos una linda familia como la tuya.

"Ay, si supieras…"

—Por eso amigo. —lo tomó Fishlegs de los hombros. —¿Me ayudarías a buscar un anillo de compromiso, por favor?

—¡¿Qué?! —Hiccup se sonrojó.

—Sí, porque te declaro a partir de ahora y hasta la boda ¡mi padrino!

Hiccup rio nervioso.

—Ah…eso es muy halagador Fishlegs, pero ¿no le deberías primero preguntar a la chica que ni siquiera es tu novia si quiere casarse contigo?

—Sí, lo sé, pero una cosa a la vez… así que… ¿qué dices? Me acompañas a buscar el anillo perfecto para ella.

Aunque le parecía mala idea a Hiccup, por el hecho de que Heather ni siquiera era la novia de su amigo, no pudo evitar contagiarse de su humor romántico así que aceptó ser su cómplice, pero, por lo visto, concluyó que no podría alcanzar a los guías y a sus niños a ver la película por lo que se apuró en avisarles de que no llegaría; sin embargo, al buscar su teléfono en los bolsillos se dio cuenta de que no lo llevaba con él.

—Oh… ¿podemos ir a mi casa primero? Deje mi teléfono y tengo que avisar que no estaré disponible.

—Sí, claro… no hay problema. ¿Vamos en tu auto o en el mío?

—No traje mi auto. —rio Hiccup

—Oh, no te preocupes, vamos entonces en el mío, sólo espero que Heather no me vea o reconozca mi auto.

—Pues sólo no te estaciones cerca, hoy no trabajó en el invernadero porque al parecer no se sentía bien o algo así.

—Oh, no me digas eso. —susurró Fishlegs preocupado.

—No creo que sea tan grave, entonces ¿qué? ¿nos vamos?

—Sí, voy por mis llaves y nos vamos.

Dejando la futura habitación matrimonial, Hiccup y Fishlegs se marcharon tanto del segundo piso como de la casa en general. Andando en auto, bastaron sólo unos minutos para llegar a la casa Haddock -Hofferson a la cual no se acercaron por completo para evitar que tanto Astrid como Heather no notaran que estaba ahí el regordete.

—Bien, no tardo, espérame aquí. —pidió Hiccup mientras desabrochaba su cinturón, cuando…

—Oye, Hiccup, mira… ¿no es esa Astrid? —señaló su amigo.

Hiccup levantó la cabeza, y al hacerlo perdió el aliento por un breve instante. En efecto, su lady estaba saliendo de la casa "muy arreglada" pero lo mas extraño es que estaba saliendo para recibir a un sujeto.

—¿Quién es ese? —se preguntó extrañado, no reconocía al tipo.

—No sé, pero ¿ya viste? Al parecer le trajo flores a Astrid. —notó Fishlegs, comenzando a espantarse.

Lo mismo sucedió con Hiccup cuando vio que era cierto, aquel sujeto extraño llevaba un gran ramo de rosas el cual le dio a su sonrojada falsa esposa, la cual después de darle un abrazo, lo estiró del brazo para llevarlo al interior de la casa, SU CASA.

—Oh… no. —susurró Fishlegs, temeroso de lo peor. —Hiccup… —se volvió lentamente hacia su amigo.

El hechicero, muy apenas podía reaccionar.

—De… debe haber una explicación. —dijo para sí mismo, sintiéndose como si realmente ella le estuviera siendo infiel.

—¿Qué harás?

¿Qué que haría? Pensó Hiccup, aguantando el no quebrarse ante su amigo, porque no tendría porque hacerlo, puesto que Astrid ni siquiera era su esposa de verdad, por lo que sólo permaneció en el auto en silencio, tratando de aclarar las ideas de lo que acababa de presenciar.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo cuando ambos hombres en el auto se distrajeron nuevamente por la puerta del garaje que comenzó abrirse para darle oportunidad al auto de la rubia de salir junto con su acompañante.

¿A dónde iban? Pensó Hiccup abrumado, sintiendo una horrible sensación en el pecho.

—¿Los seguimos o qué, Hiccup? —preguntó Fishlegs, poniéndose de parte de su amigo y olvidándose momentáneamente de su propuesta de matrimonio.

Pero Hiccup no reaccionó, sólo veía como el auto de Astrid se retiraba cada vez más y más.

Una parte de su ser comenzó a decirle que si ella quería estar con otro debía dejarla, pero su otra parte le decía que tenía que ir a enfrentarla, como si se tratara de un marido despechado y engañado.

—¡Síguelos! —decidió finalmente de poco segundos, optando por escuchar a esa parte que no le permitía dejar a Astrid tan fácilmente.

.

.

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Como iban en el auto de Fishlegs, era poco probable que Astrid lo distinguiera, pero aun así Hiccup se las ingenió para hacer que el auto de su amigo no fuera visible para ella.

El recorrido que ambos coches hicieron no fue tan largo como creyó Hiccup y terminó en un estacionamiento que daba al área comercial del centro, el lugar al que originalmente iría con su amigo a buscar el anillo.

Ahí, aguardaron ocultos cuando vieron que tanto Astrid como su acompañante bajaron del auto, aquel extraño había tenido que ayudar a su amiga, dado a que ella iba muy entaconada, parecía como si fuera a ir a una fiesta, pues llevaba hasta un vestido color azul con el que admitía se veía demasiado hermosa. Mientras que el sujeto, apenas y lo pudo ver, no sabía bien quién era.

Luego, cuando desaparecieron de su vista, fue su turno de salir, tuvieron que preguntar con los encargados del estacionamiento a dónde se habían ido, puesto que Astrid y compañía se habían alejado rápidamente del sitio, y todo apuntaba a que se habían metido al área comercial para desgracia de Hiccup, pues llegando a ese punto del centro era como estar en un mar de gente.

Fishlegs siendo buen soporte para su amigo y también siendo el más catastrófico en pensamiento, lo hizo ir del lado de donde se encontraba la zona hotelera, en donde por pensamiento propio creyó estaría la mujer de su amigo siéndole infiel, pero nada, no pudieron encontrarlos.

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—Ay, Hiccup… lo siento tanto, a estas alturas ella puede estar con ese sujeto en cualquier sitio. —comentó el apenado Fishlegs cuando optaron por tomar un descanso.

Hiccup sentía el corazón quebrantado, y ganas no le faltaban para ponerse a llorar; sin embargo, vio que no tenía caso, cuando reconsideró nuevamente que Astrid no era nada de él, no era su esposa, no era su novia, amiga con derecho menos, eran simplemente amigos, dos personas que de común soló tenían a los hijos.

Ella tenía derecho a salir con otros tipos, a acostarse con ellos si quería, lo mismo pasando con él, bien podía buscar a otra persona para salir y divertirse, tener sexo casual si quisiera, pero no podía hacerlo porque su corazón ya tenía dueño, y eso le impedía hacer lo que cualquier hombre haría.

—¿Seguimos buscándola?

Hiccup se limpió disimuladamente los ojos y suspiró.

—No, no tiene caso… mejor vayamos a conseguir ese anillo. ¿te parece?

—¿Estás seguro, Hiccup? no te ves bien. —dijo el preocupado regordete.

—Astrid… es libre de hacer lo que quiera Fishlegs, ella… realmente no es mi esposa.

Ingerman se confundió, no entendía nada de lo que decía.

—¿Se están divorciando o algo así? —preguntó para cerciorarse

—Tal vez… es algo que veníamos hablando desde tiempo atrás, pero por algunas cosas no lo hemos podido hacer.

—¡¿Qué?! —exclamó este, sorprendido. —Pero tú la amas, Hiccup y ella también te ama, digo… ¡ustedes son o eran la pareja perfecta! ¿Qué pasó con ustedes?

—Pasa que eso se acabó. —susurró Hiccup viendo al suelo. —Eso… no fue más que el efecto de un hechizo.

Fishlegs se confundió más, pero pensó que su amigo expresaba su dolor de una manera muy poética.

—Y desde tiempo atrás despertamos de ese hechizo, sólo que… yo volví a caer en él, pero de forma natural, pero ella ya no, ella… por lo que vi encontró a alguien más. —siguió contando con melancolía. —En fin. —se levantó tratando de verse más animado. —Busquemos ese anillo para tu futura esposa.

Su amigo sólo lo miró con tristeza, pero viendo las circunstancias y los hechos no le quedó de otra más que apoyarlo y tratar de animarlo, por lo que, ya no hablando más del asunto, lo encaminó hacia donde le dijo que había visto una joyería.

—Mira Hiccup, ahí esta el lugar que te digo. —señaló Ingerman después de haber recorrido otro tramo de la zona comercial.

El hechicero sólo sonrió con melancolía y se dispuso a seguirlo, cuando su amigo sin más detuvo su marcha y enseguida lo jaló hacia otro lugar.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—Ah.. es que mira…

Hasta la expresión asustaba, Hiccup tragó saliva antes de atreverse a mirar a donde apuntaba, pero como tenía que hacerlo se volvió hacia el frente en donde pudo ver a Astrid caminando con ese sujeto extraño, tanto ella como él parecían haber ido de compras pues llevaban varias bolsas y la joyería era su siguiente tienda.

No quería espiarla más, si ella estaba siendo feliz con ese sujeto que al parecer la estaba llenando de detalles, él no tenía el derecho a recriminárselo, claro está, que su acompañante en turno no pensaba lo mismo.

—Hiccup, tienes que ir a enfrentarlos… —sugirió Fishlegs con los puños listos. —Yo te hago segundas si quieres.

—No es necesario, en serio. —respondió este afligido, además si se atrevían a hacerlo lo más probable es que su amigo saliera muerto.

—Hiccup, ¿tú amas a esa mujer? ¿si o no? —recriminó repentinamente el rubio de manera muy ofendida.

—Yo… yo la amo, pero si ella…

—¡NADA DE ESO! ¡Hiccup, es tu esposa!¡Y si se acabó la magia entre ustedes, deben buscar una manera de encenderla de nuevo!

—Eh… eso suena muy lindo, pero no querrás decir "fuego", "encender el fuego de nuevo" —corrigió este, pensante.

—Dile como quieras, dices que el hechizo de amor se acabó, ¡pues vuelve a hechizarla con tus encantos! Ve a esa joyería y cómprale un diamante más grande si te atreves. —siguió motivando el rubio. —¡¿O qué?! ¿Dejarás que ese tipo te la quite?

Hiccup tragó saliva.

—No quisiera, pero Astrid…

—¡Nada de peros!

—Si no le dices a tu mujer lo que sientes, ella nunca lo sabrá y seguirá cometiendo errores como el que estamos presenciando, si tú la dejas ir, así como así, significa que no te sientes tan seguro de ti, y por ende que no tienes la capacidad de amarla de verdad. Serás un cobarde, recuerda que en el amor y en la guerra todo se vale y se pelea hasta que se gaste la última bala. No la dejes hasta que te acepte de nuevo.

—Fishlegs, todo lo que dices suena muy lindo, pero…

—pero ¿qué? —repitió este con cierto aire militar.

—Yo sólo quiero que Astrid sea feliz, y si no es conmigo, tengo que respetarla.

Fishlegs se desanimó con tal actitud derrotista.

—Ya una vez nos manipularon a ella y a mi para hacer cosas que antes no hubiéramos hecho. —trató de explicar Hiccup sin dar muchos detalles. —Ella merece algo mejor, merece enamorarse, merece encontrar a alguien que ella pueda ser capaz de amar. —concluyó viendo hacia la joyería, donde podía apreciar claramente que aquel sujeto al parece le estaba dando a escoger de entra las joyas del mostrador y se le veía muy contenta. —Yo no me entrometeré más.

Fishlegs volvió a desanimarse con la actitud de su amigo y para nada concordó con lo que él pensaba, pero dado que no era su asunto, no le quedó de otra más que esperar a que la mujer de su amigo terminara de decidirse en la joyería.

Esperaron en su escondite un par de minutos agonizantes, hasta que finalmente la pareja salió de la tienda, una vez que estos desaparecieron de su vista, Hiccup fue el que ahora apuró a Fishlegs para que fuera a comprar su anillo, claro esta que no imaginaba que este tardaría una eternidad en decidirse que terminó más fastidiado de lo que ya estaba cuando por fin escogió uno.

Después de tanta desidia y ver una infinidad de anillos de distintos materiales, Fishlegs terminó comprando uno de plata, y cuya enorme roca (diamante) había sido detalladamente analizada por él.

—¡Estoy tan emocionado! — comentó feliz, en cuanto salieron de la joyería!

—sí, que bien por ti… ¿ahora qué? ¿cuál es el siguiente paso del plan? —preguntó Hiccup, desanimado.

—¿Qué tal si vamos a comer? —sugirió Fishlegs al notarlo.

—Como quieras. —aceptó este, comenzando a cansarse, el día se le había pasado prácticamente en haber buscado, espiando y comprando.

A sugerencia del regordete, fueron a un restaurante bar en donde se podían ver deportes mientras se comía y bebía. Llegando al lugar, Hiccup apreció que era muy obscuro, en el sentido de que las paredes, mesas y asientos eran de color negro, lo único que iluminaba el lugar eran las pantallas de las televisiones, así como algunos ornamentos fosforescentes incluyendo los uniformes de los empleados, agradeció que fuera de esa manera, para que así nadie notara su cara de amargado.

Se sentaron en un lugar que estaba en medio del establecimiento y ahí esperaron a que alguien los atendiera, todo parecía normal para los dos hombres, cuando de repente una voz conocida se escuchó justo detrás del asiento de donde se encontraba Hiccup.

—¿Qué hora es?

El corazón casi se le detuvo a Hiccup al escuchar que Astrid estaba en el mismo sitio que él, parecía que el destino se empeñaba en ponérsela en frente cuando ya había dado por hecho de que jamás le correspondería, pensó que se trataba de alguna clase de castigo.

Fishlegs igualmente se asustó, y tapó su boca temiendo que se le fuera escapar algo, Hiccup temió igualmente lo mismo e inmediatamente aplicó algo de su magia, para que Astrid no pudiera notar que estaban ahí.

—Aún falta muy poquito linda, pero ¿ya te quieres ir?

Y ahora esa voz, Hiccup tragó saliva al escuchar la voz del aparente pretendiente de Astrid, que al parecer ya se tomaba muchas atribuciones con ella. Sonaba muy varonil, pero amable a la vez.

—Sí, creo que me está desesperando la espera…

—Igual a mí, las ansias me comen por dentro, ya quiero hacerlo.

Apretó los labios, ante aquel sugerente enunciado, ahora solo estaba en la espera de la respuesta de ella.

—No comas ansias, ya pasará… iré al baño a lavarme las manos y a retocarme un poco porque creo que terminé horrible después de lo que hicimos.

—Sí, no hay problema, y no te preocupes te ves bien a pesar de todo lo que hiciste. —comentó su compañero burlonamente.

Hiccup sintió la respiración agitada de sólo imaginarse lo que significaban todas esas palabras, y le dolieron, realmente le dolieron. Después, sólo alcanzó a escuchar como Astrid se retiraba del lado contrario, para luego escuchar que al parecer ese sujeto comenzó a picarle a su teléfono, pues escuchaba como tocaba las opciones, y después…

¿Hola?

Al parecer había hecho una llamada, dedujo Hiccup.

Vi tu mensaje…

¿con quién hablaba? Comenzó a cuestionarse.

Yo, bien, estoy viendo deportes… en… mi casa.

¡¿Qué?! —se sobresaltó al escuchar que mentía.

Por supuesto que solo mi amor, ¿con quién más estaría?

"Maldito". Pensó al ver que le estaba siendo infiel a Astrid y él que se la estaba dejando en bandeja de plata.

No, ya te dije mil veces que no estoy enojado, solo estoy un poco cansado… mejor dime… ¿tú que harás? ¿saldrás hoy?

"Maldito, maldito, maldito"

Ah… ya veo, con una amiga, bueno, parece que estás ocupada después te hablo… ¿te parece?

Tuvo que contener la ganas de salir de su escondite, pues en cuanto aquel sujeto colgó la llamada, Astrid llegó otra vez a la mesa.

¿Todo bien? —escuchó que le preguntó.

Perfectamente… ¿nos vamos? Porque ya llegó la hora de hacerlo.

Sí, vámonos…

Enseguida escuchó que pagaron la cuenta y que después salieron del lugar por una puerta que estaba del lado contrario a donde estaba Fishlegs y él, este primero, nuevamente se quedó sin palabras al ver toda la telenovela que se le estaba haciendo a su amigo: su mujer le estaba siendo infiel y a la vez el amante de esta le era infiel a ella y al parecer a otra desahuciada chica. No quería estar en su zapato.

—¿Ahora que harás Hiccup? —preguntó muy preocupado.

Este sintiendo como una ira crecía por dentro de él como una llama ardiendo, golpeó la mesa con fuerza.

—¡IRÉ POR MI ESPOSA! ¡¿Qué parece que haré?! —gritó enfurecido.

—¡Eso! —celebró Fishlegs. — pero… ¿no debiste hacerlo hace unos momentos? —señaló el regordete la mesa atrás de ellos, donde ya no había nadie.

—¡Demonios! —se levantó rápidamente Hiccup al ver que se había quedado tan metido en sus pensamientos que ni siquiera consideró que su lady se había ido con un perfecto desconocido que le estaba siendo infiel a ella y a otra pobre chica. —¿Por dónde se fueron?

—¡Por allá! —señaló Fishlegs, aunque por la decoración del lugar sus manos casi ni eran visibles.

Sin embargo, entre tropezones y algunas cuantas palabrotas ambos lograron salir por la otra puerta que conducía a la zona restaurantera del centro; sin embargo, ni a Astrid ni al infiel lograron verlos por ningún lado y para el colmo de males, comenzaba a oscurecer.

—Astrid, Astrid, ¿dónde estás? —comenzó a desesperarse, no podía sentir su magia, ya que al parecer ella no quería ser descubierta tal y como él.

Por lo que a la antigua comenzó a recorrer los alrededores, esperando verla, no creía que hubiera ido tan lejos en tan poco tiempo por lo que creyó que estaba en alguno de los negocios cercanos.

Luego de unos minutos de estarla buscando, comenzó a perder la esperanza; cuando de repente, un local cercano prendió la luminaria de su fachada, curiosamente, la única que había estado apagada de entre todas las demás que ya las habían encendido, viendo aquello muy extraño para un detective como él, pudo observar a lo lejos que de ahí salió aquel sujeto, el cual con tranquilidad observó la fachada, luego miró su celular y después a su alrededor, al hacerlo repentinamente pareció asustado y volvió a meterse en el local.

De Astrid no se veía nada, comenzó a preocuparse.

"¿y si le había hecho algo?" no pudo evitar pensar al recordar la línea de vida de su amiga.

—¡Ay, maldito si le hiciste algo, me desharé de tu alma! —gruñó enfurecido, corriendo hacia aquel local donde lo había visto meterse con tanto sigilo.

—¡Espera, Hiccup! — le siguió Fishlegs asustado, pensando que su amigo era capaz de cometer una locura en ese estado.

Pero este no lo escuchó y siguió andando, no fue hasta que la puerta del local se interpuso entre ellos, que Hiccup se detuvo para abrirla, o eso intentó, ya que Fishlegs tropezando con el pequeño escalón que había en la entrada, terminó por empujarlo y ambos terminaron cayendo en el interior del local con torpeza, Ingerman encima de Haddock, quien sofocado intentó levantar la cabeza para tomar aire, lo que no esperó es que, al hacerlo, un brilloso anillo aparecería frente a su rostro.

—Por favor, ¿Te quieres casar conmigo?

Quedó boquiabierto con la propuesta y hasta enrojeció de la pena, el que le estaba proponiendo matrimonio (con ojos cerrados) era el mismo sujeto que estaba con Astrid, la cual, por cierto, estaba detrás al fondo de aquel local, esperando entre un montón de rosas y un cartel que había expuesto con la misma pregunta: "¿Te quieres casar conmigo?" Y no sólo estaba ella, también estaban sus guías, los niños, Dagur y Mala, todos se veían como si estuvieran vestidos para una fiesta.

—Hiccup…—lo llamó su amada con una expresión de confusión en su rostro.

Extrañamente comenzó a sentirse como un idiota, y no sólo él, también el sujeto frente a él, el cual al abrir los ojos se espantó al ver a quien le había propuesto matrimonio.

—¡Ay! ¡¿Quién eres tú?!

—Hiccup, ¿qué haces aquí? —le cuestionó Astrid espantada.

—Ah… yo…—trató de levantarse, pero Fishlegs seguía desmayado encima de él, al parecer se había golpeado la cabeza con la puerta.

Sin embargo, no alcanzó a responder, pues enseguida alguien más entró al local, era Heather, quien venía acompañada de Ruffnut y su familia.

—¡Heather! —exclamó aquel sujeto al verla, y también fue el modo en que Fishlegs reaccionó y se quitó de encima de Hiccup.

—¿Spinel? —reconoció Heather en medio de la confusión. —¿Q-qué haces aquí? ¿qué? —miró a su alrededor, notando en sí todo el ambiente.

Hiccup y el asustado Fishlegs veían confundidos todo desde el suelo, al parecer a nadie le importó que estuvieran ahí tirados.

—ah… yo…—señaló a su alrededor el que respondió al nombre de Spinel, viendo que la sorpresa que había preparado con tanto esmero se había arruinado. —Lo siento, quería que todo fuera perfecto. —se disculpó cabizbajo con la de ojos verdes.

En el suelo, Fishlegs seguía sin poder creer lo que presenciaba y Hiccup se mostró arrepentido de lo que había causado y cuando vio a Astrid, vio lo muy decepcionada que estaba, al parecer ella había estado ayudando con dicha sorpresa.

—¿Te quieres casar conmigo?

Se escuchó de repente la voz tímida de Heather.

El desconocido de ojos azul verdoso y cabello castaño atado a una coleta, reaccionó ante aquella voz; levantó la mirada y sonrió al encontrarse con la de ojos verdes y asintió a su pregunta.

—Heather… ¿y tú? —se hincó ante ella con su anillo. —¿Te quieres casar conmigo?

La jardinera a pesar de todo, asintió feliz una y otra vez, todo esto, ante la atónita vista de Ingerman, al cual, le quedó más que claro que Heather nunca había mentido, era él el que no había querido aceptar la realidad. Pero al ver como aquel otro hombre, que pensaba era el amante de la esposa de su amigo, comenzaba a besarla con devoción después de entregarle el anillo le hizo ver que la había perdido para siempre.

Hiccup al ver a su amigo, no pudo evitar sentir lástima por él, ahora sería su turno de acompañarlo, tal y como él lo había hecho; sin embargo, cuando intentó hablarle, este lo alejó de un empujón, negó con su cabeza, se levantó y posteriormente con la cabeza en alto se retiró del lugar. El hechicero comprendió que su amigo necesitaba algo de tiempo, ya que, a diferencia de él, que había "aceptado" lo de Astrid y su supuesta infidelidad, Fishlegs había estado renuente a aceptar que Heather ya no quería nada con él, le tomaría tiempo, pero sabía que algún día lo superaría.

—¿Quién era ese? —preguntó el novio de la jardinera, viendo como aquel sujeto que había arruinado su propuesta se iba sin siquiera pedir una disculpa.

—Es… mi ex… —respondió Heather preocupada, pues apenas había notado que él estaba.

—Ah… ¿con el que me dijiste que cantaste la otra vez?

—Sí, lo siento mucho. —se disculpó arrepentida.

El muchacho le sonrió.

—¿Por qué? Si no hiciste nada malo.

La jardinera sonrió ante su comprensión, pues pensó que él estaba enojado por lo sucedido; aclarar las cosas con él la puso feliz, aunque no pudo evitar sentir un poco de pena por su exnovio, el cual esperaba que también comprendiera que jamás volvería con él, pues ya había encontrado a quien de verdad amaba.

Hiccup, aún en el suelo, observó toda aquella interacción entre la pareja y más comprendió algunas cosillas que lo habían hecho pensar cosas que no eran. Pero ahora lo que realmente le preocupó era saber que estaba en problemas, se volvió hacia donde estaba su familia y hasta vio que la pequeña Zephyr parecía molesta con él por su inoportuna entrada y la posterior propuesta de matrimonio arruinada, pero la que más le daba miedo era Astrid, la cual se acercó lentamente a él.

Merecía ser castigado, pensó con los ojos cerrados; sin embargo, en lugar de sentir alguna paliza, sólo percibió una mano cerca de él, al abrir los ojos, vio que Astrid, con neutralidad en su rostro, sólo le estaba ofreciendo su mano para ayudarlo a levantarse.

—Lo siento mucho. —dijo arrepentido cuando la tomó y dejó que ella lo impulsara para levantarlo.

—Y yo que pensé que había sido cuidadosa para que todo saliera perfecto. —resopló Astrid un tanto molesta. —Pero… ya qué… al final creo que todo salió bien. —dijo volviéndose hacia la pareja, que seguía hablando entre ellos, y que al parecer se volvería una plática familiar cuando Dagur y Mala se acercaron a ellos para felicitarlos. —No te dije porque pensé que le dirías a Toothless y con lo imprudente que este puede llegar a ser, pensé que se le saldría decirle a Fishlegs, Snotlout o alguien más. ¿quién pensaría que el que vendría a arruinar la propuesta serías tú?

—En serio, lo siento, pero es que… ¡Ush! ¿cómo puedo decirlo? Yo la verdad… me siento mal, ay dioses, soy un idiota, ¿qué es lo que he hecho?

—Ya, no es para tanto. —le consoló Astrid con sarcasmo. —Creo que necesitas aire. ¿quieres salir?

—Por favor. —suplicó este hiperventilando.

Con señas, Astrid avisó a los guías que saldría con el exhausto Hiccup, las femeninas riendo le dieron su apoyo a la hechicera, mientras que Toothless y los niños se persignaron y comenzaron a rezar por que a su amigo no le pasara nada malo después de lo que había hecho.

Sin embargo, pese a lo sucedido, Astrid se mostró tranquila, y acompañó a Hiccup en su caminata hasta que a este se le quitó lo pálido y avergonzado de la cara.

—Es que… no logró comprender ¿cómo es que te viste envuelta en todo esto? ¡¿conocías a ese sujeto?! Es decir, ¿el novio de Heather?

Astrid rio.

—No, no lo conocí, hasta el día de hoy, es decir en persona, pero empezando desde el inicio ¿Recuerdas que Minden tomó una foto en el karaoke y que Ruffnut la subió a su red social y me hizo una cuenta?

—Sí…—respondió sin comprender.

—Bien, pues ahí, Spinel, el novio de Heather, logró contactarme.

.

.

Una semana atrás.

"¿Adivina quién soy?"

Fue lo siguiente que recibió, y le causó intriga tanto misterio por lo que insegura respondió.

"No sé… ¿quién eres?"

El siguiente mensaje tardó en llegar.

-Ay, no. De seguro has de pensar que soy un acosador, escribiéndote de esta forma a estas horas de la noche, pero no lo soy, verás, o leerás o como sea, mi nombre es Spinel Vulkan, no me conoces, pero soy el novio de Heather,

la cual por cierto no se ha dignado a presentarnos formalmente, está bien loca esa niña.

¿sabes? Ella siempre me está hablando de ti,

dice que eres su mejor amiga y te tiene mucho aprecio y bueno, a lo que voy,

es que, como eres muy importante para ella, quisiera que me ayudaras con algo,

verás, cómo escribirlo,

( . )

verás, me estoy mareando...

quiero pedirle a Heather que se case conmigo,

pero no tengo la menor idea de cómo hacerlo, estoy muy nervioso, y sí me dice que no,

ah, me cansa estar escribiendo

¿Podríamos vernos?

.

.

—Me pareció un idiota cuando leí lo que me escribió, y por supuesto tuve mis dudas, tenía que investigarlo antes, por eso…

.

.

.

"Tranquilo, ¿por qué no vamos más lento?"

"Tienes razón,

parezco un loco,

pero en serio, quisiera que me ayudaras con esto,

significaría mucho para mí,

amo mucho a Heather y quiero que sea especial mi propuesta."

.

—Estuvimos hablando todas las noches siguientes, ahí a través de evidencia vi que me decía la verdad, me compartió algunas fotos muy lindas de Heather y él, y también me confió que él tiene un viñedo en Berserk, así como una florería y por eso no puede venir con tanta frecuencia a Berk. Así que al "conocerlo" un poco más y ver que decía la verdad, no dudé ni un poco en ayudarlo, después de todo Heather realmente se ha convertido en una buena amiga para mí. Y pensando en la propuesta, Spinel y yo pensamos que sería lindo rentar un lugar, llenarla de flores y poner un gran cartel con la pregunta, y se supone que haríamos eso el lunes, pero el sujeto no pudo esperar y prácticamente de la noche a la mañana tuvimos que arreglar el local con todo lo que había traído, además de que tuvimos que ir a comprar unas cosas y el anillo; luego fuimos a comer, pero aun así seguimos organizando todo para avisarles a los que pudimos, Ruffnut nos ayudó en traer a Heather y Stormfly y Alúmini me ayudaron a entretener a los niños y a Toothless, tú se supone que irías en ese paquete para luego acompañarnos en la propuesta, pero bueno, te fuiste con Fishlegs y mira dónde terminaron.

Conforme Astrid iba contando lo sucedido, Hiccup fue atando algunos cabos, lo que él había revuelto con sus dudas y las intrigas, pero es que todo se había dado de una manera muy sospechosa que era imposible no imaginarse cosas raras.

—¿Y él fue a la casa a recogerte después? —preguntó como no queriendo.

—Sí, ¿cómo lo supiste? —preguntó Astrid extrañada.

—Ah… es que iba a ir a recoger mi celular, cuando… los vi… yéndose.

—Sí, es que acordamos vernos en la casa, aunque solo fue por un momento ya que Heather podía llegar a verlo, en agradecimiento por la ayuda me dio precioso un ramo de flores, tienes que verlo. —le sonrió Astrid.

—Ah… con que era un regalo. —suspiró Hiccup, sintiéndose mal aun consigo mismo, por haber pensado realmente mal de su amiga.

—¿Qué? ¿qué tienes? —preguntó esta al verlo enseriado.

Hiccup sintió que sudó en frio, y una sensación de escalofríos le recorrió toda la espalda, nuevamente comenzó a hiperventilar.

—No puedo mentir, ya no puedo más. —dijo para si mismo.

La rubia frunció el entrecejo y comenzó a preocuparse.

—¡Astrid! —exclamó este agitado y asustando a su compañera —¡Lo que pasa!... es que… pensé que ese sujeto… el novio de Heather, era tu novio…—admitió melancólicamente. — O… más bien un amante con el que tú…—trató de explicar con sus manos lo que realmente había pensado.

Astrid sólo soltó una risita.

—¡Ay, no! claro que no…—aclaró con repulsión, tomándoselo a broma, así quería tomárselo, no quería que la conversación tomara otro rumbo más dramático y profundo.

—Me dolió, Astrid —admitió Hiccup entristecido, yendo en contra de los pensamientos de ella.

—Hiccup. —susurró ella un tanto amenazante y retrocediendo un paso para alejarse de algo que presentía que se aproximaba.

—¿Y sabes por qué me dolió tanto, Astrid?... —continuó este, llevando una mano a su pecho, listo para decirlo. — Porque yo te a…

—¡NO LO DIGAS! ¡NO TE ATREVAS A DECIRLO! —interrumpió esta abruptamente su confesión, como si ya supiera de antemano lo que él sentía por ella.

Hiccup sintió como el corazón se le quebraba nuevamente, aquella reacción era peor de lo que había imaginado.

—Astrid…

—¡No! —volvió a silenciarlo ella con ojos amenazantes, cambiando completamente de actitud. —¡Escúchame bien! lo que sea que quieras decir, guárdatelo para ti, ¡no quiero escucharlo! ¡NO ME INTERESA! —determinó con una mueca que denotaba tanto molestia como tristeza.

—Pero Astrid…

—¡QUE NO! —pidió esta, alejándose más. —Esto…—lo miró de abajo hacia arriba, como cuando se odiaban. —Esto se acabó…

—¿Qué? —susurró Hiccup confundido.

—¡Lo que escuchaste! ¡Arruinaste todo! —le reprochó enfurecida, aunque luego de ver el drama que estaban haciendo en plena calle la hizo calmarse. — Lo mejor es que me vaya… regresaré con los niños y Stormfly en el auto, tú si quieres regrésate con tus guías, no me interesa en absoluto lo que hagas.

Dicho aquellas crueles palabras, Astrid le dio la espalda a Hiccup y sin siquiera esperar una respuesta se alejó corriendo de aquel sitio.

Hiccup, mientras tanto, quedó en shock, no podía creer lo que acababa de suceder, empezando por el hecho de que Astrid al parecer si sabía muy bien lo que él sentía por ella, y, por último, pero no menos importante, había sido rechazado por ella.

Continuará.

Notas de autora: ¿Qué tal? ¿Se lo esperaban, lo sospecharon? ¿Algo? y ni se imaginan lo que se aproxima.

Titulo tentativo para el próximo capítulo: regreso al pasado Pt 1, espérenlo próximamente.

Comentarios y agradecimientos para:

2sonic1808: espero haber saciado la duda, ¿era lo que esperabas? Creo que no, o eso es al menos lo que creo. Saludos.

Dragonplayer54: en efecto hubo un retroceso, pero tiene un porque que en los próximos capítulos se explicará que pasó tanto en la noche de karaoke, así como lo que pasó en este final de capítulo. Saludos.

DJGuilox; Bueno de que Raizel volverá, sí lo hará, en qué punto, eso está por saber, en sí comprendo los puntos que señalan, pero como lo he puesto en mis redes, 1 es porque ahora quise hacer lo contrario a lo de mi fic anterior donde Astrid era la que luchaba por el amor de Hiccup, aquí es al revés y créeme que tengo otro en donde Astrid volverá a ser la que tiene que pelear (espero escribirlo) esto es por mero fin de diversión mío, pero créeme ahorita en este fic Hiccup es el que parece más sufrido pero como toda ilusión no todo es lo que parece, ya verás. La idea de meter a otra persona para Hiccup en sí se me hace por el momento saturado y más que nada porque lo que de verdad se interpone entre ellos es la maldición misma. Saludos.

Maylu Liya: Pues fue una cosa eso es seguro, pero ¿por qué lo hizo? Esa es la pregunta. Ya lo leerás. Saludos.

Lady Aira: jaja lo sé, pero ya se viene el Hiccstrid, promesa de garrita, y sí, hasta yo sé que me he pasado de lanza con los capítulos, pero se salió de las manos y se me seguirá saliendo de seguro XDD, ya que toda le falta un buen pedazo. Saludos.

Cathrina Frankeinsten: pues no las tuvo solo, eso si te puedo asegurar, alguien más lo provocó XDD. Saludos.

KFanNeurtex: jajaja ejem, sí puede ser, ahora la pregunta es ¿por qué? Saludos

Nina: XD, misión cumplida. Saludos.

Dark Hime: jajaj déjame decirte que acertaste en muchas cosas de lo que comentaste, porque sí en efecto lo que le pasó a Hiccup fue provocado y por un motivo parecido al que tú comentas, ya se sabrá el trasfondo de esto en los próximos capítulos. Saludos.

DlyDragon: jaja creo que, si odiarás a Astrid, pero ya le tocará sufrir después a ella, te lo aseguró. (aunque no tanto como sufrió Hiccup creo XD) En cuanto al Hiccstrid, ya viene, ya viene lo prometo. saludos.

A los seguidores, favoritos y anónimos espero seguirlos leyendo, nos leemos para la próxima.

Saludos.

5 de octubre de 2020