Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"El mejor reencuentro es con la persona de la que no te querías despedir."

- Anonimo

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Capítulo 44:

"Un anhelante reencuentro"

El enorme animal cefalópodo rojo al ver a los jóvenes paralizados entonces empezó a acercar sus tentáculos hacia ellos mientas no paraba de observarlo detenidamente con sus feroces ojos colosales. Ace, Deuce y Jack solo que quedaron quietos mientas las ventosas se acercaban a ellos de manera lentas y ondulante, ellos muy a pesar de su parálisis aun tenían sus plumas en sus manos por lo que, a cualquier movimiento falso, atacaran sin piedad. Pero de lo que no se percataron era que uno de los tentáculos había pasado desapercibido de su lado para agarrar lo que ellos tenían a sus espaldas y levantarlo para acercarlo a su gigantesco globo ocular.

- ¡Fgnaaa! ¡Ayuda! – Exclamó Grim siendo levemente aplastado entre el tentáculo y la espalda de Shiori quien tranquilamente no mostraba ningún signo de miedo.

- ¡Shiori! ¡Grim! – Exclamaron en un tono preocupado Ace y Deuce al mismo tiempo al reaccionar ante su descuido.

- ¡Suéltala! – Bramó Jack listo para atacar al igual que Deuce y Ace.

- Chicos, descuiden. Todo está bien. – Dijo Shiori mientras veía como poco a poco el animal iba levantándose para abrir su pico dentado.

- ¡Estas loca mujer! ¡Esa cosa te va a matar! – Exclamó Ace intentando atacar.

Pero lo que no contó él fue que al instante un tentáculo rodeó todo su cuerpo y lo levantó tan rápidamente que terminó inmovilizado en un abrir y cerrar de ojos.

- ¡¿Pero qué?! - Dijeron Jack y Deuce siento también retenidos del mismo modo rápidamente por otros dos tentáculos.

Todos luchaban para rescatar a la chica, quien estaba a casi pocos metros de llegar a la boca del pulpo, por lo que desesperadamente intentaron moverse con más histeria mientras sentían como el miedo, preocupación y hasta el temor estaba dominando sus pensamientos al ver la dichosa escena pues creían que estaban a punto de presenciar el final de su amiga.

Sin embargo, todo ese tren de pensamiento se detuvo abruptamente cuando la melodiosa y dulce voz de la albina empezó a emitir una canción.

Brilla en mí un poderoso amor / Toki ni ai wa tsuyoku

Que puede casuar dolor / Hito no kokoro wo

directo en el corazón / kizutsuke mo suru

Te quiero Ah / Keredo Ah

Nos puede atraer / Yume wo atae

que nos quiere prohibir / yuki no naka ni

Nuestro amor / Itsumo

Verte a ti / Hikari

Rendirte a mí / Kagayaite

Al instante el monstruo, al escuchar la melodía, detiene el acercamiento y cierra su boca para ahora mirar más de cerca a la humana que tenía en manos. El monstruo lejos de si quiera emitir algún ruido o movimiento ahora lucia como si de pronto estuviera petrificado mientras reconocía las letras de la dicha canción que Shiori emitía con lentitud y parsimonia.

Los chicos solo podían ver la situación sudando balas frías a más no poder mientras se preguntaban en sus cabezas "¿Qué diablos estaba haciendo Shiori?" "¿Por qué de pronto empezó a cantar en un mal momento como este?".

Un poderoso amor / Ai wa tsuyoku

que puede causar dolor / hito no kokoro wo

detener el corazón / ugokashite yuku

Te quiero Ah~ / Dakara ah~

Estar juntas las dos / Futari de iru

Los podemos desafiar / kitto sekai wo

A lo largo que continuaba la canción de Shiori, el enorme pulpo rojo, como si ya hubiera sido liberado de su petrificación liberó a los varones presente, no sin antes presionar un punto cerca de sus columnas que los dejó medio paralizados temporalmente para después alejarlos a unos cuantos metros de distancia.

Grim, al sentir como los tentáculos liberaban la presión que lo tenía atrapado con la sacerdotisa, todavía no sabía cómo reacciona ante la situación por lo que siguió aferrado a la espalda de la chica como si su vida dependiera de ello.

En el caso de la sacerdotisa, cuando fue liberada de los tentáculos, se sentó cómodamente en una de las ventosas y continuó cantando mientras revelaba su mirada llena de nostalgia.

Nuestro amor / Kaeru

Perseguir / Tame ni

Y el mundo transformar / Soshite subete wa

Entonces todos los tentáculos del pulpo se colocaron frente a ella moviéndose de un lado a otro cerca de su cara de Shiori para acariciar con cuidado y ternura uno por uno. La sacerdotisa, ante esta muestra de afecto, también del mismo modo respondió a esas acaricias colocando su mano en cada tentáculo para sobarlas con mucho cuidado y cariño.

Si todos no estuviesen bajo el agua y quietos en la zona en donde el monstruo los había dejado ellos habrían notado como de los ojos de la sacerdotisa las lágrimas aparecían como si fueran pequeñas perlas que flotaban hacia la superficie para fusionarse con el mar hasta desaparecer por completo.

Un reto que pienso asumir. / Hitosu no chikara ni

Por ti... / Naru...

Al finalizar con la canción y de ver que el pulpo todavía seguía mirándola fijamente, esa fue una clara señal para Shiori se levantase del tentáculo del que estaba sentada y empezara a nadar hacia la frente amplia del pulpo rojo. Una vez que finalmente toca la superficie blanda del molusco colosal coloca su frente mientras esbozaba una hermosa sonrisa.

- Me alegra tanto volver a verte. – Dijo ella empezando a emitir su aura para que esta entrara en contacto con el aura del pulpo.

Al instante los ojos dorados del monstruo dejaron de lucir tan feroces para luego trasformar las escleróticas rojas a unas blancas y finalmente cerrarlas para dejarse envolver en el aura lila y tomarse el tiempo para recordar el familiar contacto.

La dichosa muestra de afecto tan solo terminó unos pocos minutos después, ya que nuevamente el pulpo gigante tomó con cuidado a la albina y la depositó a un lado de los jóvenes para que así tuviera el suficiente espacio para empezar a emitir una luz turquesa que rodeó todo su blando cuerpo.

Lo que pasó después fue que el cuerpo empezó a encogerse para empezar a transformarse en otra forma frente a todos los presentes.

A cada moldeada y trazó de la luz, la imagen adoptaba cada vez más una apariencia mucho más humanoide que se hizo más clara para finalmente revelar las facciones de la dichosa persona. Ahora Ace, Deuce y Jack miraron medio boquiabiertos la nueva apariencia.

De lo que antes era un monstruo enorme ahora frente a ellos se encontraba a una agraciada persona de porte omnipotente. No sabían si su complextura era musculosa o delgada ya que su vestuario consistía en lo que parecía ser una extraña holgada bata larga azul oscura y con patrones dorados en forma de ondas de mar, la bata era sostenida por cinturón rojo cuyas terminaciones terminaban con un delgado lazo dorado que flotaban en el mar. La parte de su calzado era una especie de geta de madera. Tenía otros accesorios en su cuello como una especie de collar con dos pequeños cristales con forma biterminado: uno era de un color blanquecino mientras que el otro era de tono rojo granate que brillaba por momentos. Lo único que se podía ver de su apariencia física era que poseía un largo y despeinado cabello rojizo intenso que marcaban su rostro de tez morena pintada de varios tatuajes dorados como una media luna en medio de la frente y que estaba sobre unos siete puntos de contorneaban alrededor de las dos cejas, bajo sus mejillas tenía lo que parecía ser dos doradas marcas ondeantes que tenían pocos puntos y su mentón también está cubierto por tatuajes dorados. Sus ojos eran de un intenso color dorado que miraban con asombro e incredulidad a la albina.

- ¿Shiori? ¿En verdad eres tú? – Formuló la pregunta la extraña persona en un tono de voz casi en contralto pero que denotaba una fuerte carga emocional y sin poder creer lo que sus ojos veían. - ¿Mi pequeña kappa?

Los segundos pasaron y Shiori, sin poder aguantar más sus emociones, empezó a nadar con rapidez hacia la persona para extender sus brazos y exclamar:

- ¡Akko! ¡Te he extrañe mucho!

Al llegar nuevamente hacia la forma humanoide del pulpo, Shiori rodeó sus brazos y piernas a su alrededor como si fuera un koala y la abrazó con fuerza.

Akko, por otro lado, al sentir el contacto al inicio dudó mucho si debería hacer algo, aunque luego lentamente empezó a rodear el cuerpo de la chica con cautela como si tuviera temor de tocarla sin embargo después de un rato terminó por abrazarla con mucha más fuerza mientras empezaba a dibujar una sonrisa en sus labios delgados y sus puntiagudos dientes. Tantas fueron las emociones que salieron a flote que la persona desconocida empezó a dar vueltas en su mismo sitio mientras aumentaba más la fuerza del contacto con la sacerdotisa que también emitía una que otra risa.

- ¡Mi pequeña Kappa estas bien! – Exclamó con mucho alivio Akko mientras enterraba su cara en el cuello de la chica. -Todo este tiempo has estado aquí... estoy tan feliz. – Susurró bajito mientras dejaba que el alivio dominaba su cuerpo.

Ya cuando los chicos dejaron de sentir la parálisis finalmente pudieron levantarse del suelo solo para mirar la escena con un gran signo de interrogación en sus cabezas mientras iban viendo el desarrollo de la escena en frente de sus ojos. Esto lejos de aclarar algo solo ocasionó muchas preguntas surgieran en sus mentes. En primera: ¿Cómo diablos apareció un pulpo gigante que a los pocos segundos ahora resulta ser un tipo ridículamente muy apuesto? Segundo: Shiori mencionó que se llamaba "Akko" y según lo que ellos poco sabían eso significaba ¿Qué él era el amigo especial de la albina?, Y tercero y lo más importante ¿Porque rayos abrazaba y miraba a Shiori de esa manera tan... tan especial? ¿Qué clase de relación tenían esos dos? No era por esta celosos, pero ya tuvieron suficiente con todas estas nuevas sorpresas del día de hoy.

- Esto es una sorpresa, no me puedo creo que seas "esa pequeña Shiori". – Akko separó un poco su cabeza de la chica. - La Kappa que yo conocí era casi del tamaño un pequeño kodama. – Bromeó mientras cambió sus posiciones para que ahora Shiori fuera cargada de manera nupcial mientras acercaba su rostro sonriente. - ¿Dime hermosa Miko en dónde escondiste a mi Kappa? Puedo sentir su única aura tranquila cerca tuyo.

- Akko, sí soy yo. – Rio Shiori esbozando una sonrisa. – Esto es increíble nunca pensé que realmente podrías llegar hasta aquí, esto es un milagro.

- He de admitir que fue un poco difícil venir ya que estabas muy lejos, pero creo que ya te mencioné antes que sin importar en donde estabas iba a encontrar una manera de llegar.

A los lejos los chicos se veían todavía medio desorientados mientras se miraban entre si encogiéndose de hombros al no entender nada. Ya a estas alturas solo pudieron seguir viendo y escuchando la escena.

- Realmente me tenías con el corazón en la boca. Desde la última vez que nos vimos, pensé que esos Onis te habían lastimado, o peor aún que algún kami te halla castigado por culpa de mis compañeros de clase. – Dijo Shiori mostrando su rostro levemente preocupación

- Ja, ni siquiera un ejército salvaje de Onis podrían hacer ni un pequeño rasguño a un poderoso guardián del océano y mucho menos a un Akkorokamui de gran tamaño como yo. – Presumió Akko. – Y por el castigo por suerte los kamis lo dejaron pasar por esta vez ya que al final hice mi trabajo, o al menos en parte.

- Ejem. – Tosió Ace llamando la atención de los presentes. – Shiori, creo que nos merecemos una explicación a todo esto. ¿Quién es este sujeto?

El resto del grupo también asintieron con la cabeza.

- Oh perdónenme, me deje llevar por la emoción. - Explicó ella bajando de los brazos de Akko para realizar la correspondiente presentación. – Chicos, Les presento a Akko, Uno de los varios yokais protectores del océano de Hokkaido y... una de las personas más importante de mi vida. – Luego ella miró hacia la deidad que le había guiñado un ojo. – Akko, ellos son Ace, Deuce y Jack son mis compañeros de clase y... - Respondió con timidez. – mis... mis amigos.

- Hmmm con que amigos... - Akko solo dijo mirando detenidamente al grupo extraño de jóvenes para juzgarlos, aunque no era una mirada amistosa ya que se podía notar un ligero tiño de hostilidad como si quisiera ver y saber como son verdaderamente por dentro.

- "Definitivamente no le agradamos." – Pensaron los jóvenes con una sombra morada sobre sus frentes ante la mirada penetrante del sujeto.

Para suerte de ellos dicha mirada no duro mucho.

– Ya veo, así que al final pudiste conseguir amigos de tu edad ¿verdad?, he de admitir que siento muchos celos, pero tendré que resignarme por esta vez... - Respondió la deidad soltando un suspiro. - A propósito ¿Qué hay del pequeño mapache de tu espalda?

- Oh él. – Shiori vio como Grim asomaba su cabeza felina sobre su hombro. – Él es Grim es otro amigo mío, aunque más que nada soy como su tutora para evite que haga algún tipo de desastre.

- Fufufu es ve tan pequeño y redondo... – Rió Akko mirando de cerca de Grim quien no paraba de mirar al sujeto con mucha cautela. – ...Me dan muchas ganas de darle un gran y fuerte abrazo.

- Hiiiii, no por favor. – Suplicó Grim todavía escondido.

- ¡Oigan! No quiero sonar aguafiestas e interrumpir su reencuentro, pero tenemos una misión que cumplir. – Interrumpió Jack recodando el cual era su prioridad.

- ¡Es verdad! la foto. Tenemos que regresar al dormitorio de Octavinelle. – Dijo Shiori viendo que han perdido mucho tiempo.

- ¿Octavinelle? – Pregunto Akko alzando una ceja ante el raro nombre y notando algo distinto en su entorno. – Ahora que lo pienso ¿Dónde estamos? Este océano limpio definitivamente no es de tu mundo pequeña Kappa.

- Es una historia muy larga. – Solo pudo responder Shiori mientras es rascaba su mejilla.

- Entiendo... y por lo que veo no tienes mucho tiempo ¿Verdad?

- Realmente me gustaría darte tantas explicaciones ahora, pero realmente necesitamos volver.

- ¿Pero cuánto tiempo nos llevará si quiera llegar al espejo? Si tardamos varios minutos en llegar nadando con prisa no me quiero imagina cuanto tardaremos si todavía hay varios tiburones estando al asecho. – Dijo Deuce resaltando ese minúsculo detalle y tratando de no formular más preguntas sobre el sujeto cerca de Shiori.

- Usar magia contra ellos solo prolongaría la pelea y nunca llegaríamos. – Pensó Jack imaginando ese posible escenario.

- Mierda, realmente odio tener que lidiar con este tipo de cosas a tan corta edad. – Se quejó Ace.

- Además si no llegamos a tiempo nunca le podremos demostrar a Azul lo que hemos logrado después de todo el tormento que no hizo pasar a Shiori y mi en estos tres días. – Añadió Grim.

- ¿Tormento dices? – Siseó fríamente Akko ante la confesión del felino tratando de imaginar qué esa clase de humano haría tales actos y mucho menos en contra de su protegida.

De alguna manera esto le trajo muchos recuerdos amargos del pasado en los que el sentimiento de impotencia siempre estuvo presente cada día al enterarse de las barbaridades que todos eso desagradables humanos hacían a su pequeña sin motivo alguno. No iba a permitir que eso nuevamente volviera a pasar.

Ahora que estaba aquí no había otros Yokais, reglas y dioses que vigilaran sus movimientos. Era libre de interferir si quería o no.

- ¿Necesitas llegar lo más pronto a ese espejo pequeña Kappa? Si ese es el caso te puedo llevar allí lo más pronto posible. – Preguntó dejando su enojo de lado, aunque sea un poco.

– "Así veremos qué tan valiente es ese tal Azul cuando tenga su cuello entre mis tentáculos." – Pensó Akko.

- ¡¿Heh?! – Dijeron todos los presentes miran al desconocido.

- Pero Akko los Yokais no deben de intervenir en el mundo terrenal a menos de que sea una orden o de lo contrario... los dioses los destierran del mundo espiritual. – Dijo Shiori preocupada por ese pequeño detalle. – No me lo perdonaría nunca si de nuevo eso te pasara.

- Como siempre eres tan bondadosa. – Sonrió Akko mirado enternecidamente a la albina. - todo estará bien mi pequeña Kappa, aquí no hay yokais ni dioses que juzguen nuestras acciones. Por lo que soy libre de decidir qué hacer en este mundo. – Sentenció.

- ¿En verdad harías eso por nosotros? - Solo dijo Shiori llevando sus manos a la altura de su pecho.

- No te hagas una idea equivocada – Interrumpió dijo la deidad pellizcando la nariz de la alvina brevemente. - Esto solo lo hago solo por tu bien y no porque me importe los otros humanos.

- "Eso sonó halagador." – Pensaron con sarcasmo los jóvenes mientras una gota de sudor bajaba por sus cabezas.

- Pero voy a necesitar de tu ayuda para que me muestres el camino hacia ese tal espejo, y solo lo lograremos si tengo acceso completo a tus recuerdos.

Shiori levemente abrió sus ojos al ver por dónde iba la conversación.

- Akko, ¿Acaso te refieres a...? – Dijo ella.

- Así es. Me refiero a la sexta técnica de la marca de buda. Sera como en los viejos tiempos. – Akko mostró los colmillos de su sonrisa dentada. – Además de que así podré ver todo lo que hiciste aquí. Sera como asesinar fácilmente a dos demonios de un solo ataque.

- ¿La sexta técnica? – Preguntó Deuce un poco curioso por el término.

- Purificar, curar, el muro, el loto del piso y las alas hacen un total de cinco técnicas. – Enumeró Ace recordando todo lo que podía hacer Shiori. – Ella nos dijo que habían seis en total, pero nunca nos mostró la sexta.

- Pero... - Shiori murmuró algo intangible mirando hacia la dirección de los chicos con un leve temor.

Puede que en un pasado no le hubiera importado mucho el acceder a esto, pero ahora que tenía amigo no quería que ellos, por miedo, le temieran. Si llegaban a ver esta técnica...

Se alejarían de ella, tal y como sus compañeros de su anterior colegio lo hicieron después en aquel viaje.

Akko pudo entender bien el significado de esa mirada que daba joven. Así que suavizando su mirada tomó delicadamente su mentón con sus dedos para poder alzarla y ver directamente a sus ojos escarlatas con una total profundidad.

- No temas mi pequeña Kappa, aun si el mundo te da la espalda sabes que me tienes a mí y a tu familia para respaldarte. – Akko susurró lentamente mientras le sonreía. - No necesitas a nadie más.

Luego miró hacia la dirección en la que estaban viendo los jóvenes sorprendidos con una sonrisa de burla.

Los chicos al ver dicha mirada solo pudieron ver la escena con una vena pulsante en su frente mientras se abstenían a decir algo de lo que luego se arrepentirían. No podrían quejarse porque se trataba de alguien importante para Shiori, ella estaba en su derecho de tener las amistades que quisiera, pero lidiar con los grandes celos que sentían en ese instante era muy tedioso y problemático.

Shiori, por otro lado, pensando en los pros y contras de la situación al final solo soltó un suspiró y asintió con la cabeza mientras que Akko quitaba su mano para acomodar su Haori azul.

- Esta bien. – Dijo Shiori abofeteando levemente sus mejillas. – Hagamos esto.

Akko asintiendo su cabeza dirigió su cabeza hacia el grupo jóvenes con una sonrisa arrogante.

- Sera mejor que se cubran los ojos mocosos. No vaya a ser que de nuevo quieran salir asustados, miedositos.

- "¡Este tipo!" – Pensaron muy enojados los jóvenes cerrando los puños haciendo que apareciera otra venita en su cabeza.

Luego la deidad se dirigió al gato pegado a la espalda de la chica

– Tu también tienes que ir con ellos pequeño bakeneko, no creo que quieras ser aplastado por mis enormes tentáculos.

Grim no lo pensó dos veces antes de salir nadando por su vida hasta situarse en la cabeza de Ace.

- Entonces... ¿comenzamos? – Dijo Akko colocándose a la espalda de Shiori.

- Sí. – Solo respondió ella elevando sus manos hacia arriba mientras activaba su marca y empezaba a recitar los canticos de su rezo.

Como el agua que fluye

Los pensamientos se disolverán

Ya no podre verme y ni tu podrás verte

Entonces Akko encogiendo sus iris doradas dejó que el color rojo nuevamente inundara su esclerótica y sus labios se empezaron a estirar de lado a lado para mostrar más los colmillos que empezaban a crecer. De los huecos del Haori salieron sus tentáculos rojos que comenzaron a envolver su cuerpo a medida que aumentaban sus longitudes y su tamaño a escalas enormes hasta revelar nuevamente su verdadera identidad.

A pesar de que los chicos se quedaron quietos en su sitio podía escuchar que Akko empezaba a dar uno que otro gruñido grave mientras que empezó a emitir una onda áurica que de expandía hacia todo su alrededor. Por alguna extrañan a razón ellos podían ver la casi invisible onda de energía que palpitaba a cada intervalo de tiempo, aunque debían de admitir que la sensación no fue para nada satisfactoria para ninguno de ellos, ya que se sentían como si estuvieran frente a algo que sobrepasaba los límites de lo que ya conocían sumados al miedo a lo desconocido. Sin embargo, muy a pesar de eso, decidieron quedarse en sus mismos sitios viendo todo el espectáculo

Regresando al estado primitivo

Quebrando las paredes de nuestros corazones

Unificaré nuestras auras en una sola unidad.

Entonces algo pasó, de pronto una luz en el piso con forma de circuló blanco rodeó el cuerpo de Shiori junto con el de Akko generando así que un torbellino de dos auras lila y azul se elevasen como un pilar mostrando ahora únicamente las siluetas oscuras de sus sombras.

Pero la cosa no termino allí porque luego las dos auras empezaron a entrelazarse entre sí como serpientes mientras formaban una nueva aura de color morado oscuro. Ace, Deuce, Jack y Grim lucharon para mantenerse de pie mientras miraban como unas cuatro luces rojas aparecieron dentro del torbellino. Lo más raro de eso era que dos de esas luces eran grandes mientras que las otras dos eran pequeñas y casi juntas como si se tratasen de ojos que estaban mirando fijamente hacia donde los jóvenes estaban parados, provocándoles así una extraña sensación de nervios y ansiedad.

No tenían ni idea de lo que estaba sucediendo adentro de ese torbellino de energía, pero muy a pesar de estos sentimientos no podían dejar de pensar en el bienestar de Shiori.

Ya no existe un yo

Ya no existe un tú

Ahora solo somos un nosotros.

Entonces el torbellino dejó de girar para mostrar ahora nuevamente la figura de Shiori junto al pulpo con los ojos cerrados, aunque ahora había un ligero cambio en ellos. La sacerdotisa ahora tenía el interior de sus cabellos de un color rojo intenso mientras que su rostro tenía dibujado los mismos tatuajes dorados que tenía Akko en su forma humana. Por otro lado, el pulpo gigante no parecía haber cambiado mucho salvo a las manchas blancas que recorría todo su cuerpo y que por momentos brillaban según las aguas se movían a su alrededor. El cambio no terminó allí porque cuando ambos abrieron rápidamente sus ojos mostraron que el ojo derecho del pulpo ahora era de un color rojo escarlata mientras que el de la albina era dorado con la pupila rectangular y su esclerótica estaba totalmente roja.

Finalmente, la albina, finaliza su rezo con un:

"Transmigración áurica"

Los presentes se quedaron sorprendidos con el nuevo cambio de la albina ¿Ella estaba bien? ¿En eso consistía esa sexta técnica?

- ¿Shiori? – Llamó con cuidado Jack intentando ver si había alguna reacción de la albina. Sin embargo, casi al instante, ella les dio la espalda para empezar a nadar con elegancia hacia la cabeza del pulpo y dirigirse de regreso hacia el grupo de jóvenes.

- No pierdan el tiempo. El tiempo es oro y necesitan llegar muy pronto a ese espejo. – Dijo la voz de Shiori, aunque ahora ya no sonaba dulce como siempre sino ahora era demasiado serena y su porte era demasiado calmado de lo habitual; o al menos lo era hasta que sus delicadas facciones empezaron a dibujar una sonrisa presumida seguido de una mirada llena de superioridad. – O es que de verdad se asustaron de nuestra apariencia mocosos miedecitos.

Por unos segundo todos se quedaron callados hasta que finalmente algunas cabezas hicieron sinapsis era cuestión de sumar dos más dos para llegar a una sola conclusión.

- ¡¿Es Akko?! – Gritaron muy sorprendidos Jack y Ace mirando ahora descolocados.

- ¡¿Cómo?! – Gritaron Deuce y Grim sorprendidos de la conclusión de los anteriores.

Pero dicha exclamación no duró mucho ya que de pronto un tentáculo golpeó con fuerza a su costado provocando que se levantara un poco de arena en el proceso y dejando a los presentes con los ojos más abiertos de lo habitual.

- Humanos desgraciados, mi pequeña Kappa es la única a la que permito llamarme por ese nombre. – Dijo Akko con la voz de Shiori mostrando ahora una cara asesina y con los ojos medio opacos al igual que el de un sanguinario animal marino. – Si tanto valoran sus miserables y patéticas vidas será mejor que me llamen por mi nombre de deidad, Atkormaru. O de lo contrario... - Entonces un pequeño circulo de luz emergió en la piel del pulpo para expulsar rápidamente un tridente plateado que Shiori lo tomó para ahora apuntarlo hacia los presentes. - ... los aniquilaré aquí mismo.

Todos solo pudieron ver con los ojos en blanco y las quijadas rotas ante la imagen de la nueva personalidad de la sacerdotisa. No podían creer que llegaría el día en que oirían a su amiga decir tales palabras amenazantes salir de su boca, no era algo típico en ella y eso generó un escalofrío en sus columnas. Técnicamente ahora se sentían como si estuvieran en otra dimensión desconocida con una Shiori distinta.

Entonces el cuerpo de sacerdotisa cerró sus ojos brevemente, como si estuviera reflexionando profundamente, dio un breve temblor y nuevamente levantó sus parpados para ahora rebelar su misma suave expresión de siempre.

- ¡Lo siento, chicos! – Dijo ella parando el tridente a su lado. - ¡Akko tiende a intimidar la gente desconocida, pero no hay tiempo que perder! ¡Suban!

Shiori, controlando el cuerpo del pulpo hizo que el tentáculo los tomara con mucho cuidado y los posicionaba casi cerca de ella.

- ¿Ya no tengo idea de lo que está pasando? – Preguntó Deuce sintiéndose cada vez más desorientado.

- Ninguno de nosotros lo sabe, pero debemos irnos. – Asintió Jack sosteniéndose fuertemente a la piel del pulpo.

- Todos sosténgase fuerte. - Dijo Shiori mirando ahora hacia el frente junto con el pulpo. – Adelante Akko.

Luego la personalidad de la deidad reapareció haciendo que el rostro de Shiori se tornara otra vez afilada y responderle:

– Como digas mi pequeña Kappa.

Entonces, impulsándose con sus otros tentáculos, el cuerpo de Akko empezó a nadar a toda velocidad hacia el recorrido que indicaban las memorias de Shiori a su vez que veía todo lo que ella había experimentado al caer en este lugar... ocasionando que su mirada no reflejaba ningún espectro de felicidad salvo una sombra oscura que ocultó su mirada.

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- Así que ahora ¿Son Shiori y Akko... Atkormaru al mismo tiempo? – Preguntó Jack mirando a la espalda de Shiori. - ¿Cómo es eso posible?

- "La transmigración áurica" es una técnica que me permite fragmentar un pequeño pedazo de mi alma y entrar en la conciencia de las personas que han sido poseídas por entes demoniacas o paranormales. – Explicó Shiori moviendo el tridente para generar una fuerte corriente de agua que alejó a varios tiburones que nadaban por allí cerca. – Sin embargo, al mismo tiempo puede unificar las almas y las energías áuricas de dos individuos o más con el fin de que sus habilidades se fusionen en una misma fuerza. Solo basta que tengan mi sello o que estén cerca a mío para poder realizarlo.

- Un momento eso quiere decir que cualquiera de nosotros podemos estar en ese mismo estado contigo. – Dijo Deuce tratando de imaginar como seria estar en ese mismo estado con ella y siendo una sola alma.

- Atrévete a imaginarlo otra vez y te arranco los órganos estando vivo. – Amenazó fríamente Akko con la voz de Shiori moviendo el tridente con fuerza hacia otro lado para crear una hoz lila que fue disparada con una corriente marina que explotó poderosamente con fuerza hacia un lado del pobre arrecife inocente.

Deuce solo pudo tragar grueso ante dicha muestra de poder, aunque la pregunta más importante que se formulaba su cabeza peliazul era:

- "¿Cómo ese sujeto sabía lo que estaba pensando?"

- Puedo ver y escuchar todo lo que piensas con las ondas que genera tu aura, niño. – Respondió cortantemente Akko mientras giraba la cabeza de la sacerdotisa a un lado para mostrar el ojo dorado, aunque después cambio su mirada hacia el otro lado para mirar con el ojo escarlata.

- Akko... - Advirtió Shiori tomando el control de sus acciones mientras se disculpaba con la mirada a Deuce. – Si es posible. Aunque dependiendo de cuanta energía áurica tenga la otra persona eso influirá en el lapso del tiempo que puede permanecer unidos.

Aunque luego ella giró su mirada hacía a un lado para ocultar su preocupación mientras abrazaba el tridente.

- Comprendo si esto les aterra. Teniendo en cuenta que las personalidades de los individuos cambian constantemente o que su poder se vuelva un poco abismal... Para muchos es chocante – Finalizó Shiori guardando brevemente silencio.

- Te mentiríamos si dijéramos que no. – Respondió con sinceridad Ace ganándose las miradas sorprendidas de Jack y Deuce.

La mirada de amenaza de Akko quien estaba a punto de tomar el tridente para empalarlo hacia el humano, pero que luego de detuvo cuando el joven del tatuaje de corazón continuó hablando.

– Pero eres nuestra amiga y esto forma parte de ti por lo que nos acostumbraremos al igual que tú lo hiciste con nosotros junto con nuestras rarezas... en especial las de Deuce.

Tanto Akko como Shiori de alguna manera abrieron sus ojos dorado/escarlata por la sorpresiva confesión de Ace.

- Así es, tus poderes espirituales son asombrosos. – Confesó Grim arrastrándose con cuidado entre los relieves de la piel para llegar hacia la albina y escalar hacia su hombro tan solo para colocarse como siempre en señal de que no tenía miedo de ella incluso en ese estado.

- Eso es verdad, no en la parte final que dijo Ace, pero mientras tu sigas siendo tu misma eso no cambia nada. – Añadió Deuce también tratando de no quedarse atrás por las palabras de Ace y de Grim. – y... yo... creo por eso te admiro mucho.

- Hmp Sigues siendo la misma chica honesta de siempre, que tengas o no poderes no influye en como eres realmente. – También dijo Jack pensando en todo lo bueno que ella hizo desde que llegó al colegio. - Por lo que, con magia, sin magia, con poderes espirituales o sin ellos te... - Luego desvió la mirada para no ver la cara expectante de los demás. – Te seguiremos consideramos como nuestra amiga cercana.

Shiori al escuchar esas palabras salir de la boca de Jack, Deuce, Ace y Grim provocaron que su autoestima aumentara un poco al mismo tiempo que volteó su cabeza para mostrarles la bella sonrisa dulce acompañado de una fina capa de agua sobre sus ojos.

- Muchas gracias chicos, para mí todos ustedes también son los más grandes amigos que tengo. – Dijo ella mirando con su mirada heterocromática al grupo que provocó que ellos levemente se sonrojaran ante esas palabras y mirada de la sacerdotisa.

Era verdad Shiori siempre será Shiori y eso nadie lo cambiará.

Akko por otro lado se quedó en silencio viendo como la escena se desarrollaba frente a sus ojos. Era la primera vez que veía como su pequeña Kappa esbozar esa sonrisa tan única después de tanto tiempo y que para colmo fuera ocasionado por esos humanos.

Quién hubiera imaginado que en dos años de separación hicieran que descubriera más cosas nuevas de su pequeña. Por un lado, se sentía feliz por ella y por otro lado le dolía mucho que ahora ella tenía nuevas personas en su vida.

- Ya casi llegamos a su espejo solo nos queda unos pocos tramos. – Informó Akko tomando posesión del cuerpo de Shiori para dirigir la mirada de que ella hacía el frente.

- Valla, sí que hemos ganado tiempo. – Dijo Ace soltando su típica sonrisa de siempre. – Que suerte.

Pero antes de que cantaran victoria entonces el pulpo se detuvo abruptamente provocando que muchos ahora mirar un poco confundidos a la imagen de Shiori.

- ¿Qué pasó? – Pregunto Grim mirando hacia todos lados. – ¿El pulpo se averió?

- Idiota, esto no es un carro. – Dijo Ace al gato, aunque también tenía curiosidad. - Pero ¿Por qué no detuvimos?

Shiori no respondió en cambio solo miró hacia la otra zona distinta a la que era su camino trazado.

- Puedo percibir el débil olor de la sangre y la presencia de muchos tiburones provenir en esa zona. – Señaló Shiori hacia un punto mientras encendía su Ajna y lo mezclaba con los poderes espirituales de Akko.

- Ya entiendo ¿Quieres ayudarlos verdad? – Dedujo Akko viendo cuales eran las intenciones de Shiori. - Pero ¿Es que acaso ellos no son amigos del sujeto que te quitó tu casa? Sería mucho más fácil para todos si los dejamos a su suerte.

- ¡¿Cómo dices?! ¿Acaso son...? – Dijeron Ace y los demás al reconocer fácilmente de quienes se trataban.

- Jade y Floyd todavía están allí y sus vidas corren peligro. – Respondió Shiori abrazando el tridente con culpa. – Si ellos no pueden salir de esa situación es porque mis talismanes los han afectado y por eso no pueden defenderse... No puedo quedarme quieta y tan solo mirar sabiendo que puede atestar contra su vida.

- ¿Eso es lo que deseas? – Preguntó nuevamente la deidad.

- Si, por favor Akko. – Susurró Shiori esperando la respuesta de la deidad.

Akko pensando por unos cuantos minutos solo soltó un suspiro y cambió el rumbo de su enorme cuerpo hacia la zona.

- Todavía no puedo creer que los puedas perdonar tan fácilmente mi pequeña Kappa. – Dijo Akko empezando a acumular más poder en su tridente. – Yo en tu lugar los hubiera aniquilado.

- Akko ¿recuerdas lo que te dije hace mucho tiempo atrás? – Dijo Shiori posado su vista al frente. - Te mencioné que la venganza y el resentimiento nunca traen nada bueno ya que nublan nuestros juicios y de las cosas más importante del presente.

La deidad no respondió, pero en cambio se quedó muy pensativa.

- "Lo sé perfectamente" - Pensó Akko acelerando más su velocidad mientras recordaba a alguien de su pasado con mucha nostalgia y tristeza. – "Pero sigo pensando en que no debiste perdonarlos por todo lo que te hicieron."

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En otra parte del mar manteniéndose espalda contra espalda los hermanos Leech habían acabado con pocos de los miles de tiburones que nadaban a su alrededor. Cada vez más los animales intentaban acercarse más a la fuente de sangre que emanaba del brazo de Floyd y devorarlo de un solo bocado, sin embargo, Jade se interponía a cada rato para proteger a su hermano de cada ataque muy a pesar de que el cansancio empezaba a hacerse cargo de él al igual que Floyd quien también intentaba protegerlo lo más que podía aun si su cuerpo sufría espasmos.

- Maldición esto no tiene fin. – Jadeó Jade enviando varios hechizos de agua que noquearon a otro par de tiburones. – "Ya no puedo continuar más." – Pensó él mirando con la mirada casi borrosa como los demás depredadores marinos empezaban a girar alrededor de ellos. – "A este paso ambos seremos..."

- Ah, ya me aburrí. Oye Jade que te parece si jugamos un pequeño juego, como cuando éramos niños~ - Sonrió cansadamente Floyd sosteniendo su brazo herido.

- ¿De qué hablas? – Pregunto Jade frunciendo levemente el ceño dado a que no le gustaba por donde iba la idea de su gemelo.

- Jejeje a que juguemos a las carreras. Tú tienes que nadar a ese lado. - Floyd señaló a un extremo en que casualmente era la dirección en la que estaba el espejo que lo levara al instituto. - Y yo nadaré a ese otro. – Señaló a un lado en el que solo había una fosa cuyo trayecto era desconocido. – El quien nade más lejos gana. ¿Te parece bien, Jade? ~

- ¡¿En qué estás pensando, Floyd?! – Exclamó preocupado Jade ante la alocada idea de su gemelo. Técnicamente no era la primera locura que realizaba, pero era la más peligrosa y precipitada que haya propuesto teniendo en cuenta que su hermano tenía una herida de la que salía sangre. Dejarlo solo mientras que él se escapara era algo de lo que nunca le haría a su hermano por más manipulador que sea. – No pienso dejarte atrás.

- Pero, no sería divertido si los tiburones nos devoran a ambos. – Floyd hizo un pequeño puchero mientras veía como la mayoría de los tiburones los estaban acorralando. – Por favor, hazlo por tu gemelo ¿Sí? ~

- Floyd... - Dijo Jade mirando ahora a su gemelo.

Después de pensarlo mejor, teniendo en cuenta el poco tiempo que les quedaba antes de que los animales hicieran algo, lo único que hizo Jade fue tomar su mano en donde estaba la herida de Floyd mientras que con la otra acariciaba su cabeza como siempre.

– ¿Qué haré contigo? – Suspiró Jade esbozando una casada sonrisa. - Está bien juguemos.

- Yaay~. - Exclamó con felicidad Floyd.

Sin embargo, Jade, teniendo en cuenta que tenía la mano sujetada de su hermano de pronto la apretó con fuerza y empezó a tirar de él mientras nadaba con todas las pocas fuerzas que le quedaban, ocasionando que ahora la mirada de Floyd cambiara a una de sorpresa.

- ¡¿Jade?!

- Lo siento Floyd, pero solo accederé a jugar si en vez de ir a la fosa nadamos juntos hacia el espejo ¿De acuerdo? Además de ese modo sabre si no hiciste trampa. – Sonrió él ahora ignorando de que quizás haya una nula posibilidad de sobrevivir, pero al menos no dejaría a Floyd solo.

- Me lo hubieras dicho antes de empezar a nadar. – Refunfuñó ahora tratando de mover lo más rápido que podía su tensa aleta caudal.

- Fuhuhu si te lo hubiera dicho no lo hubieras aceptado. - Sonrió

Sin embargo, nuevamente hubo una ligera contracción muscular que golpeó el cuerpo de los gemelos casi al instante y en simultaneo provocando que ambos terminaran aterrizando en la arena dándole la oportunidad a los tiburones nadar en picado hacia sus presas ahora inmóviles.

Ni Jade ni Floyd se movieron de sus sitios por culpa de los espasmos, pero eso no evitó que a pesar de saber lo que les iba a pasar no separaron sus manos en ningún momento.

Ya era hora.

Si cerraban los ojos quizás ni iban a sentir el dolor o el impacto de los filosos dientes rasgando su piel.

Tan solo era cuestión de segundos.

Pero...

Ya era demasiado tiempo de lo normal que dedujeron los gemelos.

¿Qué estaba pasando?

- Llegue justo a tiempo. – Dijo una familiar voz femenina, que los gemelos lograron reconocer casi al instante.

Jade y Floyd levantando sus miradas pudieron con los ojos abierto a la imagen de Shiori frente a ellos usando el tridente para crear una especie de gigantesco muro que alejó a todos los tiburones.

- ¿Se encuentran bien? – Preguntó Shiori mirando por el rabillo de su ojo.

- ¿Señorita Shiori? / ¿Koebi-chan? – Respondieron los gemelos viendo la nueva apariencia de la chica.

Sin embargo, uno de los tiburones, separándose del grupo, impactó contra la pared morada para empezar a dar fuertes cabezazos en un intento desesperado de traspasar hacia el otro lado, lo cual generó que Akko tomara posesión del cuerpo de la albina y arrugara su rostro en señal de fastidio para regresarle la mirada desafiante al animal y decirle fríamente:

- No molestes bestia.

Entonces Akko rompiendo el muro se acercó al tiburón para repartirle una serie de rápidos golpes con el tridente que dejó inconsciente al feroz animal para que finalmente, de una bateada, lo mandara a volar hacia otro grupo de tiburones que también fueron barridos debido a la fuerza que la deidad empleo en el ataque.

- Un hermoso tiro largo, señores – Exclamó Akko viendo lo cuán lejos salía disparado el animal.

- Eso fue rudo Akko. – Dijo Shiori haciendo un puchero en su rostro cuando aterrizó a la arena.

- Lo sé, pero él me desafío y solo nos defendimos. – Justificó Akko acomodando el cabello de la albina a un lado para nuevamente adoptar una pose tranquila y comunicarse con los tiburones restantes a través su aura para que no atacaran o que de lo contrario habría serias consecuencias.

- Es un animal, él solo sigue sus instintos.

- Pero si previamente con nuestra aura se lo advertí, debieron entenderlo más claro que el agua.

- ¿Por qué Koebi está hablando sola? – Susurró Floyd mirando raro a Jade quien solo se encogió de hombros al tampoco entender la situación.

- Oigan ustedes dos. – Shiori volteó un poco su lado derecho para ver con el ojo dorado hacia los gemelos quienes ahora prestaban atención tratando de no aparentar sorpresa al ver los nuevos rasgos de la chica en especial ese ojo rojo con el iris dorado. De alguna manera, para los gemelos, al ver esa pupila irregularmente rectangular, les recordaban a los ojos alguien muy conocido. – Agradezcan que mi pequeña Kappa haya decidido venir salvarles sus traseros caudales, por mi mejor se hubieran convertido en sashimi de anago.

- ¿Qué? – Solo pudieron decir ellos con un enorme signo de interrogación sobre sus cabezas ante el cambio brusco de la personalidad de la chica pero que luego tuvieron que dejarlo de lado ya que vieron como otro tiburón se acercó por detrás de la albina abriendo sus fauces para devorarla.

Los gemelos intentaron advertirle; pero ella, anticipando la acción, atrapó al tiburón con el tridente lo impactó hacia el frente de los gemelos para después tomarlo de la aleta caudal y girarlo repetidas veces hasta finalmente lanzarlo lejos como si fuera un martillo.

Se podrían jurar que ese tiburón acaba de lanzar lo que parecía ser un extraño aullido que se fue perdiendo a medida que se alejaba en el horizonte.

A estas alturas tanto Jade y Floyd no podían dejar de ver la escena con los ojos bien grandes debido a la velocidad que eran enviados los animales marinos y de la nueva fuerza descomunal de la chica.

- Tsk, ya me cansé de ustedes. – Dijo Akko empezando a reunir mucha más energía áurica mientras miraba al conjunto de peces con mucha furia, pero sin dejar el tono elegante. – Escúchenme atentamente bestias. A diferencia de su carnívora naturaleza sus ataques son muy primitivos. Si todavía quieren seguir viviendo lo mejor será que se larguen de aquí.

Los tiburones solo que quedaron en sus lugares mirando.

- Oh, con que no quieren irse... Muy bien. – Entonces Akko dio un par de pasos hacia al frente y adoptando una pose de combate les dijo. - ¿Qué están esperando?

Unos cuantos segundos pasaron lento y los primeros tiburones se lanzaron hacia la chica rápidamente.

Akko en armonía con Shiori lograron esquivar los primeros ataques. Se podría notar que gracias a las habilidades marinas de la deidad la presión del mar ya no era un problema para el cuerpo de la sacerdotisa por lo que enfrentarse a los animales fue totalmente rápido y seco a medida que pasaba el tiempo. Mientras que Akko felizmente se encargaba de los ataques Shiori se encargaba de la protección tanto suya como la de los demás.

Al pasar de los minutos, al final, solo se quedaron unos cuantos pocos tiburones. Shiori y Akko sacaron la tablilla de manera del cinturón y lo lanzaron al frente para después tocarlo con el filo del arma con la idea de que este absorbiera las fuertes descargas eléctricas del talismán y así generasen más poder. Cuando el tridente ya tenía la carga necesaria luego dejaron salir una especie de remolino de agua que atrapó a todos los tiburones que empezaron a girar según las corrientes los direccionaba.

Entonces tanto Shiori y como Akko exclamaron al mismo tiempo en una sola voz:

- "Sello áurico: Remolino eléctrico de Raijin."

Y entonces la electricidad como si fuera un pulso nervioso recorrido todo el trayecto del torbellino, electrocutando a todos los tiburones que se agitaban con violencia en señal de que el ataque les estaba afectando.

Un minuto después de que la técnica se detuviera, Akko, nuevamente miró a los animales que flotaban desorientados y les dijo:

- Es su última oportunidad. Por respeto al cuerpo de la marcada sacerdotisa les perdonare la vida. – Luego endureció su mirada y exclamó. - ¡Largo!

Los animales de nuevo no hicieron caso a la llamada de la deidad por lo que, Akko, perdiendo la poca paciencia que le quedaba solo chasqueó los dedos haciendo que su verdadero cuerpo aterrizara detrás del cuerpo de Shiori y el de los hermanos Leech generando un leve temblor seguido de una sacudida.

Los hermanos al voltear sus cabezas y toparse con el pico del pulpo gigante solo pudieron mirar, con los ojos bien abiertos, las gigantescas fauces de la boca del pulpo repleta de esos infinitos colmillos que empezaron a emitir un fuerte rugido que alborotó sus cabellos pero que a su mismo tiempo terminaron por asustar a todos los tiburones que palidecieron y escaparon del lugar hasta perderse en el interior de la fosa como almas que se lleva el diablo.

Por fin el peligro terminó al instante.

- Al fin se fueron. – Suspiró Shiori mirando de regreso a los hermanos Leech que no podían quitar los ojos de encima de ese enorme animal acuático, como si lo que estuvieran viendo no fuera algo posible de ver ni en sus más locos sueños.

Entonces la albina viendo que Floyd todavía estaba sangrando primero dejó el tridente en el tentáculo más cercano y se acercó a los gemelos para agacharse al frente de ellos e inspeccionar la herida de Floyd con el fin de comenzar a curarla mientras que con la otra mano libre la acercó al torso de Jade para también curar las contracciones musculares.

- Me alegra mucho saber que ambos están bien. – Dijo ella concentrando toda su energía calmada y cálida de la Curación Divina mientras se cercioraba de que no habría alguna herida de más. - Otro poco más y las cosas hubieran terminado más graves.

Los hermanos Leech después de ser sacados de su trance por el monstruoso pulpo dirigieron su mirada hacia la albina mientras podían contemplar como el dolor desaparecía y sus heridas comenzaron a regenerarse rápidamente hasta ya no dejar herida o espasmo alguno de su anterior pelea. Ellos no podían entender el motivo detrás de las acciones de la chica; hace poco estaban luchando en bandos contrarios, pero ahora actuaba y los curaba como si nada de lo que pasó antes hubiera pasado; ¿Por qué había decidido cambiar de parecer y rescatarlos?

- Listo, con esto será suficiente. – Finalizó Shiori nuevamente parándose de su sitio para regresar a la cabeza de Akko y regresar a su trayecto original no sin antes decirles. – Les aconsejo que regresen al espejo no vaya a ser que ellos quieran regresar ¡Hasta luego!

Y así, después de que Akko lanzara una advertencia con sus enormes ojos a los gemelos sin olvidar emitir un bufido de advertencia, continuaron su camino rumbo hacia el espejo a toda velocidad dejando solo a los hermanos Leech mirando totalmente confundidos a la dirección de nadaba el pulpo gigante mientras más dudas aparecían en sus mentes.

- Oye Jade... - Dijo Floyd después de su silencio.

- ¿Si Floyd?... – Respondió su gemelo al escuchar la voz de su hermano.

- Koebi-chan cada vez se vuelve más interesante...

- Ya lo creo...

Entonces mirándose mutuamente solo sonrieron con complicidad mientras volvían a nadar hacia el espejo, pero ahora tomando un atajo para llegar mucho más rápido. Sin embargo, muy en lo profundo de ellos se sentían un poco agradecidos ya que debido a esa intervención ellos todavía seguían viviendo para contarlo y además de que se pudo evitar un desastre gracias a Shiori y a ese espectacular animal enorme.

...

No muy lejos de la zona allí finalmente todos llegaron al espejo que los guiaría de regreso a la cámara de los espejos. Tanto Shiori como Akko anularon la transmigración áurica para regresar a la normalidad y ser libres de la unificación.

- Finalmente regresamos. – Dijo Ace mirando al espejo.

- Ahora solo es cuestión de conjurar el hechizo y regresar. – Continuo Deuce listo para volver.

- Así es. No perdamos más tiempo. – Dijo Jack empezando a conjurar las palabras mágicas para activar el espejo.

Aunque dicho escenario en que todos eran teletransportados de un sitio a otro refrescó una memoria en la mente de Akko junto con Shiori. Para ser específico, aquel momento en que sucedió su segunda separación.

- Esto me trae recuerdos mi pequeña Kappa. – Dijo la deidad hacia la sacerdotisa quien soltó un leve respingo a su vez la imagen de su entorno empezaba a cambiar en señal a que todos estaban siendo teletransportados. – ¿No lo crees?

- Sí, aun lo recuerdo como si aún fuera ayer. – Solo respondió ella quedándose un poco muda debido la sensación de congoja que su cuerpo empezó a experimentar mientras que recordaba aquel día. – Akko... - Dijo con un poco de nerviosismo y timidez.

- ¿Dime?

- Veras... yo... - Shiori inicio balbuceó, pero luego encontró la manera de seguir continuando. - yo he querido decirte algo muy importante desde hace mucho tiempo.

Muchos de los presentes prestaron mucha atención esas palabras debido al nuevo tono emocional al que Shiori se expresaba, era como si ella trata de confesar algo de suma importancia, pero... eso les preocupo en muchos sentidos emocionales.

- "¿Algo importante?" – Sudó Deuce pensando en tan solo un posible escenario.

- "No... no creo que sea eso o ¿Sí?" – Pensó Ace empezando a sentir una leve punzada muy cerca de su vientre y pecho.

- "Acaso ella..." – Finalizó Jack tratando de controlar estos nuevos sentimientos al percibir como las actitudes de Shiori cambiaron totalmente con la llegada de este sujeto.

Akko en cambio solo miraba atentamente, con los ojos bien sorprendidos, las palabras y el comportamiento de su protegida mientas escuchaba todo lo que ella tenía que decir.

- ¿Algo importante? – Preguntó Akko, recordando también algo que quería decir, pero primero quería escuchar a su protegida.

- No tuve la oportunidad de decírtelo en aquella vez, pero ahora que estas aquí finalmente... puedo decirte que... - Entonces Shiori volvió a sentir ese nudo en su garganta que le impedía continuar hablando.

En eso el fondo deja de moverse hasta transformarse en la cámara de los espejos del Night Raven.

- "¿Qué? ¿Qué quieres decirle?" – Pensaron los chicos ahora sudando balas esperando no escuchar lo que ellos tenían en mente.

- Mi pequeña Kappa... - Susurró en un tono dulce Akko.

- Que yo... - Shiori sabía que preguntarlo no iba a ser fácil, pero tenía que sobrepasarlo para finalmente decir lo que su corazón había guardo por mucho tiempo y aclarar las cosas de una vez. – Quiero decirte, que yo aun...

Sin embargo, ella no pudo continuar porque de pronto un fuerte palpitar en su corazón seguido de una sensación familiar la hizo soltar un jadeo mientras trataba de sostener su pobre y ahora pesado corazón. Esto preocupó mucho a los presentes quienes intentaron acercarse a ella para ver si estaba bien sin embargo...

- ¡No se acerquen a ella! – Exclamó Akko colocándose al frente de Shiori impidiendo que sus amigos se acercaran a la sacerdotisa, pero aun así manteniendo su distancia.

- ¡¿Pero qué te pasa?! – Exclamó Ace bastante fastidiado con la actitud del sujeto.

- ¡¿Es que acaso no vez que ella no está bien?! – Prosiguió Deuce intentando ver la manera de como acercase a Shiori, aunque la deidad los tenía bien vigilados a todos.

- ¡Hazte a un lado! ¡Si ella se siente mal no podemos quedarnos de brazos cruzados! – Finalizó Jack mirando fijamente la mirada fría de Akko quien también se la devolvía, pero con el doble de frialdad.

- Ustedes son los que no entienden nada. – Dijo Akko sacando los tentáculos de su Haori en señal de amenaza. – Está experimentando presentimiento paranormal. Si la tocan en ese estado podrían generarle un espasmo brusco en su cuerpo trío de babosas.

Esto terminó por sorprender y exaltar a mucho de los presentes.

- ¿A qué te refieres? – Preguntó Ace.

- ¿Presentimiento paranormal? – Preguntó Grim tratando de no moverse mucho para no perjudicar a Shiori.

- Al igual que los animales cuando presienten cuando va a pasar un terremoto o inundaciones; los sacerdotes, monjes y sacerdotisas de nuestro mundo tienen la habilidad de presentir escenarios y catástrofes de distintas formas. – Explicó Akko mientras que Shiori poco a poco retornaba su compostura normal. – En el caso de mi pequeña... Ella genera fuertes palpitaciones irregulares es su corazón.

Entonces Shiori colocando su mano en el hombro de Akko mientras que con la otra mano libre aun sostenía su pecho entre respiraciones entrecortadas y una mirada de preocupación les dijo a todos los presentes.

- Esta sensación... – Dijo ella mirando hacia la puerta de la salida de la cámara. – Tenemos un serio problema...

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Mientras tanto en el dormitorio de Octavinelle, toda el agua oxigenable del lugar ya no era claro y translucido sino tenía una especie de extraño tiño morado oscuro que cubría toda la zona del lugar.

Lo alarmante de todo era que regados en el suelo había muchos estudiantes tanto de distintas casas como el del mismo dormitorio, ninguno de ellos podía levantarse ya que estaban desmallados mientras muy a lo lejos Azul, con su ahora enloquecida personalidad, sostenía con mucha fuerza los brazos de un estudiante de Scarabia que luchaba inútilmente por escaparse.

- Quiero tu magia relámpago y tus habilidades atléticas ¡Dámelo todo! – Exclamó Azul absorbiendo toda la magia del pobre estudiante que solo pudo exclamar mientras se quedaba inconsciente en el piso como todos los demás.

- ¡¿Qué es lo que exactamente Azul absorbe de todos?! – Comentó Ruggie a un lado de Leona observando todo el desastre que el Líder de Octavinelle había ocasionado. - ¡La gente está colapsando una tras otra!

- Parece que puede quitarle todo a alguien con su magia única si no hay contrato. – Dijo Leona analizando la situación. – Mi conjetura es que el contrato actúa como un catalizador para mantener su magia bajo control.

- ¡¿Eeeh?! ¡Eso es aún más aterrador! – Exclamó Ruggie bajando sus orejas.

- Sí. Esa clase de magia prohibida va ocasionar que acumule una cantidad excesiva de blot en un instante.

Entonces unos pares de pasos apresurados corrieron lo más rápido que podían hacia la escena mirando con mucha sorpresa y exaltación, en especial la de los gemelos al ver en el estado en que se encontraba Azul.

- ¡Azul! ¡¿Qué estás haciendo?! – Exclamó Jade mirando fijamente al peliplateado.

- Uhwah, ¿Qué demonios está pasando? – Dijo Floyd mirando extrañado el lugar y a los sujetos tirados.

Atrás de ellos otros pasos llegaron al lado de Ruggie y Leona.

- Ugh, ¡¿Qué pasa con todo este alboroto? – Exclamó Ace.

- ¡¿Azul enloqueció?! – Preguntó Deuce.

- Parece que está absorbiendo la magia a la fuerza de los estudiantes. – Dedujo Jack viendo la situación.

- "No puede ser..." – Pensó Shiori activando el Ajna para ver las grandes cantidades poder negativo rodeaba su aura, de todos los escenarios posibles nunca imaginó que el estado inestable de Azul fuera uno de ellos. Creyó que de alguna manera él sería más sensato con respecto a los contratos, pero tal parece que se equivocó. – "Es mi culpa... Fue mi idea el destruir los contratos de Azul... Yo fui quien ocasionó este estado inestable." – Continuó ella sintiendo como la culpa la estaba carcomiendo de a pocos.

Pero Shiori reconociendo su error sabía que tenía que asumir las consecuencias de sus actos que la orillaron a vivir esta realidad por eso ella decidió buscar una alternativa manera para tranquilizar a Azul y proteger a todos.

- Eeek... - Chilló Grim al ver la situación para después reprimir al hombre león. - ¡Leona! Le hiciste algo, ¿Verdad?

Leona automáticamente fulminó su mirada a la dirección del gato que estaba en el hombro de Shiori.

- ¡¿Me estas echando la culpa de esto?! – Dijo él fastidiado. – Ustedes fueron los que me dijeron que me deshaga de los contratos.

No, no era el tiempo no el lugar para colocarse a pelear por lo que Shiori decidió ponerle fin a ese pleito.

- ¡No peleen! ¡No llegaremos a nada si discuten! – Interfirió antes que alguien más quisiera empezar a echarse la culpa, por lo que ella mirando hacia Leona le dijo. – Gracias por tu ayuda Leona, lo has hecho bien y lamento mucho por todas las molestias.

Esto desubicó un poco a Leona ya que casi nunca recibía el agradecimiento por algo que hacía, pero muchos dirían que hay una primera vez para todo, por lo que dejando su molestia anterior solo respondió tranquilamente.

- Ya no importa. – Leona miró hacia otro lado tratando de no pensar mucho en la situación y sintiéndose aún raro al escuchar las gracias de la joven albina pero que no duró mucho al ver al nuevo sujeto pelirrojo casi apegado al lado de ella.

- "¿Y ese quién es?" – Pensaron Leona mirando al sujeto que lo estaba mirando con una mirada desafiante, lo misterioso de todo era que su aroma era todo un tema desconocido, no sabía cómo identificarlo con exactitud.

Sin embargo, volviendo con Azul, este dirigió su mirada lentamente hacia el grupo para visualizar con claridad a los gemelos. Una sonrisa de alivio tétrico se reflejó en su rostro enloquecido.

- Jade, Floyd... Finalmente regresaron. – Dijo él acercándose lentamente hacia ellos con los brazos casi extendidos. – Gracias a esos idiotas, todos mis contratos se han ido. Por eso... Por favor, denme toda su magia también. ¡¿Sí?! ¡Por favor dénmelos!

- Detente en este instante. Sabes que no puedes controlar tu magia única correctamente sin un contrato de por medio, es demasiado incluso para ti. – Exclamó Jade cruzándose de brazos mientras miraba severamente a Azul, aunque también se podría notar levemente un aura de preocupación en su voz. – Si sigues así, ¡Sabes lo que te sucederá!

- Es porque... los perdí a todos... - Azul comenzó a hablar lentamente como si lo estuviera pensando, pero toda esperanza se rompe cuando nuevamente su estado psicótico vuelve a aparecer en forma de risas enloquecidas. – Ahahaha... ¡Ahahaha! ¡Terminaré volviendo a mi patético antiguo yo a este ritmo!

- Uumm, sabes, eres mucho más patético ahora que tu yo anterior. – Respondió sin filtro Floyd.

Esa brutal honestidad terminó por cortar la tensa cuerda dentro de la cordura de Azul. No podría creer que esa la declaración provino de quien se suponía era "sus aliados" ... no, sus "lazos más cercanos". Entonces mirando con hostilidad tanto a los gemelos como a todos los demás presentes sacó todos sus pensamientos que rondaban en su mente en ese mismo instante en un gritó lleno de ira.

- Ah... ¿Es así? Al final, solo soy un pulpo tonto y estúpido que no pude hacer nada por sí mismo, ¡Eh! ¡Por eso, para volver a ser la mejor versión de mí, simplemente robaré la magia de todos! La hermosa voz e incluso la magia fuerte... ¡Todas serán mías! – Luego Azul miró fijamente a Shiori con toda la codicia que reflejaba su rostro. - ¡En especial tú Nakamura! ¡Ya no me importa si te mueres o lo que me pase, pero tu marca y tus habilidades también serán mías!

Esto de alguna manera esto no fue de ninguna gracia a ninguno de los presentes ya que había una brecha muy amplia entre fastidiar a alguien y quererlo verlo muerto. Así no era la manera en la que Azul lidiaba las cosas o así lo pensaban los gemelos antes de escuchar dicha proclamación salir de la boca del líder de Octavinelle.

En cambio, Shiori, solo mirara con mucha pena el odio que Azul se tenía a sí mismo y en lo que esta situación terminó por lastimarlo, de alguna manera el verlo en este estado hacía que, muy a pesar de la mortal amenaza, sintiera que tenía hacer algo por él antes de que todo terminara peor.

Pero entonces antes de que ella siquiera respondiera algo, Akko, se paró frente a ella mostrando los tentáculos rojos que sorprendieron mucho a los gemelos, Leona y a Ruggie mientras que la deidad encogía sus iris doradas y mostraba sus escleróticas rojas para amenazar a Azul.

- Si te atreves a ponerle un solo dedo encima a ella me encargare personalmente de enviarte directamente al infierno del Yomi. – Akko, tan solo moviendo una mano, empezó a tronar fuertemente sus huesos.

- ¿Y tú quién diablos eres? – Siseó Azul tratando de mantener a raya su sorpresa al ver a otro cilophytes similar a él.

- Soy una deidad del océano de Hokkaido – Siseó con orgullo Akko mostrando brevemente su abismal aura turquesa a todo a su alrededor sorprendiendo mucho al trio de Octavinelle, pero en especial a Leona y Ruggie porque el tiño de esa aura era muy parecida a la de Shiori, pero mucho más inmensa y con un aire casi divino. - y tu peor pesadilla.

- ¡No me interesa! ¡No evitaras que le quite el poder a Nakamura! – Los lentes de Azul de pronto se rallaron mientras exclamaba finalmente. - ¡Entrégamelo! ¡Lo quiero todo!

En eso sin poder contenerlo más el aura oscura de Azul salió expulsada de todo su cuerpo en forma de un torbellino de agua oscura que poco a poco empezaba a rodear a todo su entorno. Esto generó que el pánico de muchos estudiantes que todavía rondaban por allí saliera despavorido en búsqueda de una zona segura para protegerse.

- ¿Qué le pasa? – Preguntó Floyd en un tono sorprendido tratando de mantense firme ante las fuertes corrientes que aparecieron en el lugar. – Algo negro y fangoso está saliendo del cuerpo de Azul... No es tinta, ¿Verdad?

- Está usando demasiado su magia única. – Respondió Jade del mismo modo. – Ya ha superado el límite del Blot ¡A este paso, él...!

- ¡Entrará en el estado Overblot! – Exclamó Shiori manteniéndose alerta en todo el momento junto con Akko mientras sacaba sus tabillas para proteger a su entorno.

Mientras más la neblina oscura aparecía más fuerte aumentaba las risas enloquecidas de Azul al punto de que ya no veía más su cuerpo. Y fue en ese mismo preciso momento en que Shiori lo vio, como la pluma de Azul se tiñó por completo de negro por culpa de todo el Blot que había acumulado, luego este objeto empezó a esparcir una clase de espuma de mar oscura que empezó a fusionarse con el cuerpo de Azul seguido de la llama morada que se encogió y se situó en su ojo para finalmente terminar un característico sonido que hasta podía perturbar al más valiente hechicero de Twisted Wonderland.

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La pluma mágica que Azul tenía de pronto reveló que su gema lavanda se había terminado por ennegrecerse totalmente para después ingresar lentamente hacia el torbellino oscuro y desaparecer sin dejar rastro alguno.

Los segundos pasaron y de pronto la neblina oscura se dispersó para revelar que ahora Azul había revelado su verdadera forma acuática. Sus ocho tentáculos oscuros con las ventosas de color morado se movían individualmente de cada una de ellas. La parte de la cintura tenía dos columnas de cuatro conchas moradas de las que salía una capa de tinta como si fuera alguna clase de velo oscuro. Sus brazos oscuros tenían alguna capa de pequeñas espinas que se podían ver a simple vista, sin embargo, la parte de las manos, partes del torso y su rostro era un color morado casi pálido. A la altura de sus hombros tenía pegado una gran cantidad de percebes oscuros de las que salían una especie algas y corales oscuros que se sobresalían como si fuera la parte del cuello alto de un vestido antiguo que lo hacían lucir como si fuera de la realeza pero que al mismo tiempo expulsaban más tinta oscura. De su cuello se podía ver que ahora había adquirido un collar dorado con la forma de concha de mar muy similar al que tenía Úrsula y finalmente de su rostro morado se podía ver que ahora tenía tatuajes negros que abarcaban parte de la frente y hacían lucir que está llorando lágrimas. En el lado derecho de sus ojos, ahora de color azul cielo, emanó la llama morada que representaba su vida balanceándose y encogiéndose al compás de las aguas oxigenables de su entorno.

A su atrás se podía ver como poco a poco la encarnación del blot empezó a materializarse en un corpulento cuerpo cocido de una cecaelia que tenía el mismo color de piel de Azul, pero con la única diferencia que su cabeza de vidrio también tenía la forma de concha marina cuyas grietas empezaban a rezumar toda la magia oscura que contenía en su interior. Sin embargo, a comparación de los dos Overblots anteriores a los que Shiori y los demás se enfrentaron este tenía un arma. Un enorme y afilado tridente oscuro que poco a poco empezaba a materializarse con la tinta derramaba...

Continuará...

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Próximo capítulo: "Azul Ashengrotto"