La mañana para Maddie Woodward había transcurrido entre tediosas clases, charlas poco sustanciosas en los pasillos, y demasiado exceso de aburrimiento como de costumbre.
El instituto en si no es que le disgustase, al contrario el poder estar allí le daba algo de falsa normalidad a su complicada y ajetreada vida.
Allí tanto Aden como ella habían hecho algunos amigos, conocido a muchos otros idiotas, y tolerado mucha menos mierda de la que sus hermanos en su momento probablemente tuvieron que pasar.
Aden y ella por suerte vivían otros tiempos, aunque en esencia el instituto no es que hubiese cambiado demasiado.
Maddie había asistido a las tres primeras clases pero tras el recreo había decidido pasar del resto de ellas y quedarse en las inmediaciones del patio a la espera de que estás finalizasen y Aden terminase de entrenar para juntos volver a casa y quizás luego pasar a ver a Luna al hospital.
Sentada en el suelo con la espalda pegada a uno de los laterales del edificio principal, Maddie tenía los auriculares puestos escuchando algo de música mientras aprovechaba para pasar a limpio algunos de sus apuntes.
Algunas de los chicos entrenaban a lo lejos mientras el entrenador les vigilaba muy de cerca charlando con un par de profesores, las animadoras ensayaban algunas de sus coreografias sobre el vasto cesped no muy lejos de ellos y algunos alumnos aprovechaban para matar las horas libres por allí.
Uno de los chicos que corría con el balón de rugby lo lanzó con fuerza, y se dirigió al banquillo a por algo de agua, sin embargo justo cuando se disponía a destapar la botella y beber sus ojos fueron a parar a Maddie a lo lejos.
Tras hacer una seña al entrenador se alejo pasando por entre algunos de los jugadores comenzando a dirigirse a ella.
Aden que retrocedía entre los otros jugadores disponiéndose a recibir en algún momento el balón, se fijó en Treior y en como iba a dar a lo lejos con su hermana y recibió un golpe en el hombro de uno de los otros chicos para que estuviese más atento al entrenamiento.
—¡Eh, Maddie! —la saludo Treior con una sonrisa al llegar a su lado sin demasiado resuello viéndola con la cabeza sobre el cuaderno centrada en escribir.
Maddie que tiene la música tan alta que ni repara en que alguien le está hablando, siente una mano rozar su hombro y se sobresalta levantando la vista asustada.
—¡Por dios, Treior! —protestó Maddie casi arrancándose de los oídos los auriculares que siguieron sonando al caer sobre el cuaderno—. ¡Qué susto me has dado!
—Perdona —se apresuro a disculparse él al ver la había asustado—. Creí que me habías oído y que solo estabas ya sabes, pasando de mi.
Maddie que sintió su cuerpo relajarse un poco al ver que solo se trataba de él hizo un gesto con la mano sintiendo el corazón aún latirle con fuerza.
—Pues no, estaba... estaba metida a fondo con Historia y ni me he enterado —recogiendo el boli del suelo volviendo a colocar el cuaderno bien en su regazo—. ¿Qué pasa?
—Oh nada malo, tranquila. Es que algunos hemos decidido ir esta noche a tomar algo antes del partido y me preguntaba si querrías venir con nosotros —le sonrió él señalando con la cabeza a lo lejos—. Aden también estará allí.
Maddie que hizo un gesto al escucharle se apartó un poco el pelo hacia un lado empezando a negar no muy segura.
—Te lo agradezco pero no creo que...
—Oh, vamos, será divertido —le aseguró Treior agachándose un poco para verla mejor—. Te prometo que no te arrepentirás. Además, te vendrá bien distraerte y si te preocupaba que vaya Hashelee, solo pasa de ella y de esas arpías.
A Maddie que no le preocupaba demasiado eso a decir verdad lo pensó bien, en realidad no tenía demasiadas ganas pero al ver la cara implorante de Treior termino sonriéndose.
—Me pensaré si ir.
—¡Eh, Treior! —le gritó Aden a lo lejos haciendo un gesto con la mano—. ¿Estás en lo que estás o qué?
Treior que dejo escapar una risita por lo bajo volvió la cabeza al oírle y sonrió a Maddie después, poniéndose en pie.
—He de volver al entrenamiento antes de que tu hermano me plaque —bromeo él apartandose de ella para comenzar a trotar hacia el campo—. ¡Te veo luego, no faltes!
Aden que le dedicó a lo lejos una miradita a Maddie con el ceño fruncido movió su dedo indicando un "No" diciéndole algo a Treior al incorporarse al entrenamiento volviendo al partido.
Maddie que no le quedo más remedio que reír al ver a su hermano así recordandole a Ilian, bajo la mirada al cuaderno sintiendo los ojos de Hashelee escrutarla a lo lejos mientras ensayaba sus pasos.
Continuara...
