Aclaraciones: No hay POV definido.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Capítulo 45. Objetivo

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Se hundió completa en el agua, consiguiendo así que su cabello se empapara mientras contenía la respiración por varios segundos antes de volver a asomar la cabeza y chapotear un poco. Llevaban una semana en Iwagakure, y se estaban quedando en un hotel que tenía aguas termales, lo mejor de todo es que la había autorizado a salir de la habitación y poder ir a sumergirse un rato entre estas. Al ser una aldea mucho más grande que la que quedaba cerca a la guarida, estaba mucho más vigilada por shinobis pero mientras no llamaran la atención nadie los atacaría y mucho menos dentro de las instalaciones.

Había luchado con todas sus fuerzas por eliminar los recuerdos referentes al niño, no había sido su culpa, solo se había defendido y el pobre había sufrido la consecuencia nefasta de ser un daño colateral, quería creer que al menos ahora no iba a crecer siendo criado por un montón de maleantes como hubiera pasado si tal ataque no ocurría. O iba a ser adoptado por alguna otra banda e iba a crecer para ser un futuro Ryuuken, sabía perfectamente que todo el clan Kazirga era criminal y si el ataque de los Hyūga no hubiese tenido lugar, igual él sería un criminal. Pero no dejaba de ser triste pensar que en ese momento de quiebre, ese momento en el que todos pudieron elegir qué camino seguir tras el asesinato de sus padres se hubieran decantado por seguir el legado. Pero el menor de ellos tenía escasos cuatro años, realmente no había podido elegir tomar un camino de redención o similar, simplemente fue arrastrado por los mayores y ya.

Ni siquiera sabía porqué su mente resultaba desvariando en ese hecho, tal vez porque de todos era el único que parecía tener una consciencia… aunque así mismo conscientemente elegía hacer lo que hacía, era un caso perdido y punto. Sería mejor dejar divagar su mente en imaginar un nuevo desenlace el día que Neji y ella fueron atacados, si ella hubiera tenido todos los conocimientos que había adquirido en esos meses de estar allí el resultado cambiaba, aunque no engañaba a nadie, ellos dos no podían contra todos los hermanos, ni siquiera estaba segura que combinando sus estilos de pelea pudieran contra Uryuu, sobretodo porque se sabían defender de los ataques Hyūga.

Gracias a que también había aprendido a ser observadora, pudo notar el movimiento fuera del lugar aún antes que la puerta se abriera y sin parecer que se había puesto en guardia tomó una de las rocas que rodeaban la pileta, lista para lanzarla. Dos segundos después la cabeza que se asomó fue la de Uryuu así que devolvió su improvisada arma al puesto, aunque vestía en colores oscuros ella sabía reconocer que estaba empapado de sangre, cuando se empezó a desvestir alcanzó a verle un enorme moretón en la mitad de la espalda. Ojalá lo hubieran matado.

- Este es el área de damas – habló quitando la mirada pues él se estaba soltando el pantalón

- Sí, nadie viene a esta hora entre semana – se metió al agua con ella – no te atrevas a irte – le ordenó al ver que se iba a poner de pie – y no me ruedes los ojos

- ¿Algo más?

- Acércate – suspiró, hasta ahí su idea de otro día disfrutando entre el agua caliente. Él solo la abrazó obligándola a recostarse en su pecho y se quedó quieto. Ella apoyó la cabeza en el borde y cerró los ojos, dejando que el agua lentamente la arrullara escuchando que la respiración del horrible hombre empezaba a acompasarse – ¿Chiquilla? – lo escuchó hablar a lo lejos, no supo cuánto tiempo se durmió exactamente, pero no quería salir del agua todavía, aunque seguro ya parecía una uva pasa y lo más probable es que estuviera medio cocida por dentro – chiquilla despierta – sintió que la sacudía ligeramente ¿si pretendía seguir dormida se iría y la dejaría en paz? – ¿finges estar dormida? – no se movió – te juro chiquilla que si no despiertas en este instante me iré ya mismo a Konoha y descuartizaré a tu novio Hyūga – tentó a su suerte una vez más y no reaccionó, ya ni siquiera le importaba cuando la golpeaba pero no tenía ánimos que descubriera el engaño – estoy cansado de estar aquí – él se reacomodó un poco y se quedó callado un rato – realmente me vas a hacer falta, será una lástima tener que matarte – pronunció eso como si le hablara a nada en particular – el último y más grande placer que me vas a dar será asesinarte justo frente a sus ojos el día que por fin eliminemos por completo esa maldita familia – no dijo nada más, casi media hora después finalmente se hartó y la sacudió de mala manera para que se despertara

Por supuesto que ella sabía que ese trato no era para siempre, pero no estaba al tanto que pretendieran atacar prontamente la aldea para ir por los Hyūga. Ese Clan no le importaba ni un poco, solo le importaba que Neji sobreviviera pero sabía que de todos sería al único que no dejarían sobrevivir y si hacían lo de matarla en el campo de batalla es porque esperaban una reacción desesperada. Su acuerdo había comprado tiempo, y ahora necesitaba encontrar la forma de avisar en Konoha lo que iba a pasar, pero no sabía cómo. Sabía perfectamente que el menor de ellos supervisaba casi semanalmente las comunicaciones entre aldeas por lo que cualquier intento de usarlas estaba descartado, fugarse tampoco era una opción pues aunque pudiera ser más rápida que él, él todavía la superaba en fuerza y resistencia, ¡eran dos días hasta Konoha! Y no tenía de donde sacarse una píldora del soldado.

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Deseaba simplemente haber tomado su mochila e irse, pero no era tan sencillo prepararse para una misión de búsqueda y, ojalá, rescate, sin saber exactamente qué le esperaba ni cuánto tiempo tenía para ello. ¿Cuántos días podría dedicar a la búsqueda antes de decidir que había sido infructuosa? Bueno, eso era empezar siendo pesimista. Pero en serio, no podía simplemente llegar una tarde, dar una vuelta y devolverse. Además Tsunade tenía razón en una cosa, no era seguro encontrar algo, ni a Tenten ni a alguno de los atacantes, dudaba que su guarida fuera dentro de la aldea. Debía dar una revisión a los alrededores y era un gran terreno por cubrir. Tampoco podía irse en su vestimenta habitual que eran la ropa característica del Clan ni en el chaleco táctico de jōnin, así que su primer paso fue ir a comprar algunas prendas que lo ayudaran a pasar desapercibido, además de algunos lentes de contacto de color café pues aunque un jutsu de transformación podía serle útil sería una forma de drenar innecesariamente su chacra y prefería no usarlo.

Empacó algunas provisiones aunque tendría que comprar más, en cuanto tuvo la maleta lista fue el momento de darse cuenta de los horarios de guardia en la puerta y si había algún espacio que pudiera aprovechar, no cometería el error de subestimar a Kotetsu y solo presentarse frente a este para firmar su salida con un nombre falso, tampoco podía salir con su nombre real o le traería problemas a la Hokage pues todo el Clan estaría en su oficina reclamando que le hubiesen dejado salir, cosa que ella por su puesto negaría pues precisamente era un viaje no autorizado y sin ningún tipo de ayuda disponible. Activó su byakugan y caminó por toda la muralla que rodeaba la aldea para encontrar algún punto débil en esta, pero era complicado pues había varios ANBU patrullándola.

Hasta que la encontró, una pequeña fisura por la que podría pasar y que si esperaba el momento exacto, estaban en el punto ciego de uno de los vigilantes y fuera de rango del otro. Fue hasta su departamento, dando una última leída a la libreta de Tenten, antes de vestirse como normalmente lo hacía para no llamar la atención de nadie. Cuando anocheció caminó con la mochila a paso seguro pero sin apresurarse, estuvo atento y se deslizó tan pronto supo que podía hacerlo, quedando en el exterior de la aldea en donde tuvo que esperar otros minutos hasta poder correr hacia el bosque sin ser visto. Se puso el nuevo atuendo incluyendo los lentes, cambió su bandana por una sencilla pañoleta negra doblada y recogió su cabello en un moño bajo su nuca. Eran dos días hasta Takigakure más las horas que debía sumarle al recorrido por haber salido en la dirección opuesta y el rodeo que debía dar sin ser notado. No tenía tiempo que perder.

Avanzó a lo más veloz que podía, se cruzó con algunos malandros por el camino que no le costó derrotar y cuando anocheció de nuevo paró en una posada, no había contado con lo mucho que le molestaría en los ojos el uso de los lentes y que era necesario quitárselos para dormir pero no podía arriesgarse a que lo atacaran en esas escasas horas que durara su guardia baja y fuera descubierto. Al menos esos lugares de hospedaje tenían algún tipo de código de no agresión entre los que se quedaban allí, también tenían un código de no saber nada de los ocupantes. Durmió solo lo necesario para recuperar sus fuerzas y tan pronto el sol empezó a asomarse continuó su camino, podía ver la entrada a la aldea a la que iba cuando lo atacaron de nuevo, definitivamente la situación de seguridad había empeorado.

¿Qué seguía? Rastrear. No podía ir preguntando por ahí, lo único que podía era deambular intentando ver cualquier cosa sospechosa, cualquier indicio de Tenten. En la noche buscó una posada, afuera de esta había varias mujeres que se le ofrecieron y él solo las ignoró mientras se registraba y luego en el cuarto sacaba un mapa que había llevado, extendiéndolo en la cama. Todos los alrededores eran un bosque enorme entre el que sin duda era fácil esconderse y emboscar a cualquier transeúnte. Recordaba todas las locaciones que había marcado en su trabajo, los avistamientos que más se repetían eran entre ese lugar e Iwagakure, así como la mayoría de muertes presumiblemente hechas por ellos, pero no era tan sencillo como emprender un nuevo viaje a la otra aldea y confiar que por el camino le aparecería una cabaña en medio de la nada y ya.

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Estaba desayunando cuando Uryuu se levantó, le había dicho la noche anterior que iban a ir a la aldea por lo que ella ya estaba en su traje para viajar y solo estaba esperando terminar de comer para aplicarse el labial después de cepillarse los dientes. Ryuuken estaba en el sofá aparentemente perezoso, irían los tres y al parecer pasarían un par de noches en la guarida de allá por lo que además de un libro, iba a llevar algo de ropa adicional. Afortunadamente no hubo ningún ataque en el recorrido, y al entrar a la aldea el menor de inmediato se separó sin decir nada. Ellos se dirigieron al departamento y a la hora del almuerzo fueron a un restaurante, pidió que le dejara comprar algunos ingredientes para poder cocinar algo diferente los días que no estuvieran pues no quería alimentarse solo con la comida instantánea. A pesar de tener la habilidad de comer sin saborearla, la verdad es que estaba harta de solo ver esos envases.

A media tarde Uryuu se fue, con la usual advertencia de no hacer nada estúpido. Volverían al día siguiente en la noche o a más tardar la mañana después de eso. Ojalá no volvieran nunca. Tan pronto la dejó sola siguió pensando en qué hacer para avisar en su aldea sobre lo que iba a ocurrir. Esos días entre que le dijo eso en las aguas termales y ese momento los había dedicado a espiar distraídamente. Siendo todo lo disimulada que podía, acumulaba chacra en sus oídos para mejorar su audición, prestando toda la atención que podía a las palabras que intercambiaban entre ellos sobre alguna posible fecha para el ataque o cualquier cosa que le pudiera ser de utilidad. Estaba siendo avezada al hacer eso, pero si ya habían decidido matarla y su vida estaba en una cuenta regresiva lo mínimo que le quedaba era intentar caer con todos los que pudiera, ojalá al menos lograra llevarse a Jannos quien era cada vez más insoportable.

Cuando oscureció, sin encender ninguna de las luces, se sentó en una de las sillas y se dedicó a ver por la ventana las personas que pasaban. No podía confiar en nadie, no era tan sencillo como abrir la puerta, que explotaría si lo hacía sin desactivarla antes cosa que obviamente no le habían enseñado, y entregarle una nota a alguien rogando que le creyera y que no fuera un ninja renegado o miembro de alguna de las tantas bandas de maleantes que últimamente abundaban por esa zona. Vio un hombre pasar y por un segundo le pareció reconocerlo, pero cuando este se giró para ver a su alrededor como si estuviera buscando algo se dio cuenta que se había equivocado, ni siquiera sabía por quién lo tomó, solo que algo en él se le hizo familiar. Frustrada sin saber qué hacer se metió a la cama a dormir.

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Podía jurar que la había sentido, había sentido una presencia que por un segundo le recordó a Tenten y detuvo su paseo por las calles para buscar la procedencia. Sin ningún resultado. Todo el viaje hasta el momento había sido una pérdida de tiempo, tachó otro área en su mapa y se acostó a descansar por ese día. Dos días, se daría dos días más para encontrar cualquier pista o se devolvería a afrontar las consecuencias de lo que había hecho, a esas alturas el Clan ya debía haber notado su ausencia en Konoha y era muy probable que le llamaran seriamente la atención, pero no le importaba. Necesitaba encontrarla, saber que había hecho todo lo posible por recuperarla y no estar simplemente desesperado en medio de papeles esperando que alguien hiciera algo que le correspondía a él.

La mañana siguiente dio algunas vueltas antes de salir de la aldea a seguir explorando en una nueva dirección, sí, zona de guerra había sido una descripción precisa de lo que se había vuelto ese bosque. Cuando iba de regreso a la posada escuchó a lo lejos a un grupo de gente decir que había ocurrido una matanza al sur, el gemelo estaba en la aldea. Todo su cuerpo se tensó ante esas palabras, ellos no dijeron nada más, no mencionaron cuál de los gemelos era ni nada sobre la mujer que los acompañaba, pero le servía la información. No se iría a investigar la masacre, se quedaría en la aldea y tendría todos sus sentidos puestos en eso.

Ningún aldeano normal salía de la posada o empezaba su vida diaria con el amanecer, así que solo esperó sentado en la cama mientras comía algo de lo que llevaba en la mochila esperando que fuera una hora razonable para empezar sus pesquisas. Se puso los lentes y finalmente salió al bullicio cotidiano, recorrió algunos locales y cerca de las diez entró a una cafetería para comprar una botella de agua viendo a todos los clientes presentes. Controló su expresión en el momento que reconoció a los dos hombres pelinegros sentados frente a una mujer castaña. No podía sentir su presencia y vista desde donde estaba solo podía notar la ropa completamente diferente que usaba, se dirigió hacia los baños para poder apreciarla mejor y fue entonces que ella levantó la mirada arrugando el ceño antes de contestar algo que le acababan de decir pero él no estaba escuchando ¡Era Tenten!

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Bueno, el día ha llegado... voy a dar un paso al costado con esta historia y oficialmente ponerla en pausa. Continuaré trabajando en terminarla pero hasta que no la haya finalizado no volveré a subir actualizaciones, confiemos que no sea mucho tiempo ;).

No olviden que sus comentarios siempre ayudan a hacer a una escritora feliz y siempre pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) a leer en qué ando con mis otras historias.

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Si has perdido la fe...

Att: Sally K