Bueno gente una vez más y otro capítulo. He decidido atar ciertos cabos que no me dejan en paz en cuanto a cierto aspecto.

Bueno eso lo mencionare más tarde.


Ajuste de cuentas

En el campo de batalla. En medio de la ruta 11. Aquella extraña pareja. Pasaba un día más. Un día más en que se ven ante aquellos obstáculos.

Obstáculos que siempre están ahí. Impidiendo su felicidad. Pero aun determinados a llevar siempre la contraria. No dejarían que nada, ni nadie se interpusieran en su camino.

-¡Maldito mocoso!- Gritaba un señor, furioso ante quien reto.- ¡No me vencerás oíste!, ¡Te matare y me quedare con esa Gardevoir tuya!

Dicho joven castaño. Y su fémina Pokémon Shiny, una Gardevoir estaba a su frente. A unos cuantos metros. Ambos serios. Mientras ante sus pies estaba un Toxicroak debilitado.

-Se supone que Toxicroak era rápido.- Se dice el tipo sin comprender.- De un golpe, de un golpe.

-Pudo acabar con mi Gardevoir.- A completa el joven, interrumpiendo.- Es verdad.

Por su parte la Gardevoir estaba postrada al frente de su maestro. Bloqueando el paso entre el enemigo y su maestro.

-¡He mandado a dos de mis Pokémon!, ¡Dos!- Exclama furioso el señor.- ¡Y esa Pokémon!, ¡Esa Gardevoir!, ¡¿Cómo?!

-¡Jejejeje!- Pero una risa, se escucha.

-¿De qué te ríes?- Le pregunta ese hombre.

Pero igual la Gardevoir se reía.

Tanto el humano y la Gardevoir reían un poco del tipo, dedicándole una sonrisa. Encogiendo al mismo tiempo sus hombros, diciendo ambos "No sé", mientras ambos guiñan su ojo derecho.

-No lo sé.- Responde el joven por ambos.

El hombre se impacta. Ambos le dieron su respuesta. Una respuesta que lo aterra. Es como si todo este tiempo. Aquella Gardevoir no estuviese peleando de forma estándar.

-No, ¡Noooooo!

Sacando un aro oscuro, especial para capturar a Pokémon con dueño lo avienta hacia la Gardevoir.

Pero de inmediato aquella Gardevoir es absorbida por la pokeball de su legítimo dueño.

-¡No, ya no más!- Dice el castaño harto.- ¡No me la quitaran de la misma manera!, ¡NO LA VOLVERE A PERDER!

El aro al no ver más al objetivo cae al suelo y de inmediato es aplastado por el joven haciéndolo trisas al instante.

-Desde que me la quitaron por primera vez experimente un poco como funcionan.- Dice el castaño, furioso.

El hombre gruñe, rabioso. No salía todo como lo planeaba. Mientras tanto el entrenador libera de nuevo a su Gardevoir. Que se imagina lo que paso. Poniéndose de nuevo al frente. Para protegerlo.

El viento solo silba dejando el silencio. Un silencio en el cual ambos entrenadores se veían a los ojos. El dueño de aquella Gardevoir estaba con su rabia contenida. Mientras su Pokémon lo presentía, pero no lo juzgaba. Pues igual ella la sentía, tenia igual rabia. Los querían separar de nuevo.

La respiración de aquel adulto era tensa, fijando la mirada en ambos en todo momento. Deforme igual que el castaño, sufrió por él. Ambos han sufrido por aquella Pokémon. Pues su rareza y color es la fortuna y la codicia de tenerla.

El hombre solo da un suspiro. Pues a estas alturas. El ya no la deseaba por codicia. La deseaba para poder hacer sufrir al maestro de aquel ejemplar. Por lo que le había hecho en el pasado.

Pues parte de sus Pokémon, su apariencia, su vida. Fue arruinada por ese joven.

Y para acabar con el de una vez. Jugaría su último truco. Un truco nuevo y distinto para aquella pareja. Sacando una ball especial.

La Pareja se espanta al verlo.

-¡Carlos!- Le exclama la Gardevoir

Agarrando a su maestro. La Gardevoir y el retroceden por el pánico. Al ver que hará. De forma de inmediata y con sus poderes se alejan lo más que pueden. Hasta que pequeño temblor los detiene.

Ambos voltean de nuevo y ven al enemigo. La Gardevoir se aferra a su maestro.

-Mi Luna.- Le dice el sosteniéndole una mano.- ¿Acaso no podemos?- Le pregunta desmotivado.

Cada problema más difícil que el anterior. Una tras otro sin parar. Carlos se desmotivaba, bajaba la mirada.

-Carlos.- Pero Luna no pensaba lo mismo que el.- ¿Cuántas veces hemos pasado por esto?

-No, lo, se.- Responde el.

-¿Te rendirás?- Le pregunta ella.- Olvidaste tus metas. Lo que quieres hacer, ¿Acaso no pelearas de nuevo?

-…- El castaño lo piensa.-

-Sabes. Yo aun no me quiero rendir.- Dice la Gardevoir.- Prefiero. Aun luchar.

El joven la ve.

-Esta no es como la batalla contra Sabrina por una medalla de gimnasio.- Responde la Gardevoir.- Está en juego nuestras vidas.

-Ya lo sé.- Decía Carlos

-¡Y tú no te rendirás!- Le grita la Gardevoir.- Tienes mucho que hacer. Y me debes de responder a varias cosas.

El joven solo sonríe al ver que era gracioso.

-Carlos.- Pero Luna toma más seriedad.- ¿Acaso no confías en mi?- Le pregunta.

-Sí. Siempre.- Le responde Carlos, sinceramente.- ¿Por qué?

-Te comportas igual en la batalla contra Sabrina.- Le responde Luna.- Llego la hora Carlos.

Carlos se queda callado. DE hecho estas últimas palabras lo dejaron pensativo, con cierto temor.

-¿Por qué dudas?- LE pregunta Luna, sintiéndose triste.

-No dudo, es solo que…- Pero Carlos igual recuerda.

-Puedo entenderlo.- Responde Luna, recordando esa reacción de su amado.- Pero sabes. Esta es la tercera vez.

-¿Tercera vez?- Carlos se desconcierta.

Luna acaricia el rostro de su amado, su mejilla, mientras lo mira fijamente.

-Esa cosa…- Dice Luna, diciéndole algo.- No del todo fue un sueño.

Carlos abre su mirada. Sus ojos se expanden más de lo que debe. Recordando algo. Pues no fue hace mucho.

Dentro de una pradera yace una reja de barandales rojos. Cerrada con un candado y cadenas oxidadas. Empujando por poder salir. Batallando. Pero contenido por un joven castaño que no lo dejo salir. Separando apenas y con éxito lo que había del otro lado. Pero eso no quiere decir que esto había acabado.


Unos días antes

Para estas alturas La pareja ya había apenas y salido de la Ciudad Azafrán, para aquel entonces, pudiendo así acampar.

La Pareja se disponía ir hacia Ciudad Carmín, levantándose algo tarde. Parte del nuevo cambio, se debe al estado actual de Carlos, en parte perdió mucha convicción y no caminar mucho.

-No cabe duda de que me molesta todo.- Comenta Carlos a su amada.- Me siento tan, tan.

Luna escuchaba, pero no decía nada, su cara era algo seria. De hecho no habían tenido el mismo contacto desde el día de ayer. Cuando Carlos, intento. Por así decirlo. Seducir a su amada. Desde ese momento estaban algo callado e incómodos.

-Mejor me tranquilizo.- Se dice Carlos casi en silencio, al ver que incomodaba a Luna.

La pareja sigue caminando. Aunque para la Gardevoir, se mostraba más preocupada por ciertas cosas. Ya no podía callarlas. Pues era muy necesario saberlas a estas alturas. Ella no sabía nada, ni siquiera en lo que Carlos pensaba.

-Carlos.- Luna llama a su amado.- Se que esto puede ser inoportuno. Pero tengo que preguntar…

-¿Que quieres?- Pregunta el.

-Dices que iremos a Teselia.- Comenta Luna.- Pero sin mencionar que nos estamos quedando sin alimento y que gastamos casi todo en tus medicinas… Me hace preguntar, ¿Cómo?

Aunque Luna no quería hacer enojar a su amado, no lo quería menos molestar. Era un detalle que no podía pasar por alto, ya que era muy importante para todos. Pero tan solo mencionar ese tema, el humano da un suspiro.

-Sabes, no quería aun decirlo.- Dice el humano, algo serio.- Pero ya que te das cuenta de todo.

-¿Decirme que?- Pregunta la Gardevoir desconcertada.- Acaso guardaste algo más.

-En parte no quería recordar este día.- Dice él entre media sonrisa, que baja rápidamente, convirtiéndola en una torcedura de boca.- Cuando te secuestraron Luna. Lopunny peleo con todas sus fuerzas e inclusive se subió a la camioneta donde se encontraba el Equipo Rocket.

-Sí, me conto.- Responde ella, cambiando de actitud, al igual no quería recordarlo. Una parte de ella se arrepiente de preguntarle.- Ahí evoluciono. Algo bueno.

-Bueno, después eso. Lopunny rompió las puertas y con un bache soltó a los dos con quienes peleamos y no solo eso…

Carlos sonríe a su amada.

-Soltó una caja llena de pepitas.- Cuenta Carlos sonando algo feliz.

-¿En- enserio?- Luna no lo cree.- Es por eso que nunca te preocupaste por los costos del hospital.

-Exacto.- Responde Carlos, dando un suspiro de alivio.- La verdad, fue mucha suerte. No sé que hubiera hecho con esos gastos la verdad.

-Pero… ¿Porque no tenemos un quinto?- Pregunta ella, notando cierta obviedad.- Estamos casi sin nada de aquí a Carmín.

-Es eso lo que quería hablar contigo.- Dice su amado, cambiando de actitud.- Le calculo que me queda la mitad. Lo suficiente para irnos de aquí y abastecernos hasta llegar a Teselia. Aunque entre más rápido es mejor.

Luna al igual que Carlos da un suspiro de alivio. Ella no tenía idea de lo que Carlos pensaba.

-¿Por qué no me dijiste?- Pregunta ella mostrando molestia.- Me había preocupado mucho por eso.

-Lo quería hablar.- Cuenta su amado, sonando más serio, por no decir algo molesto.- Pero quería un momento. Ya sabes, estaba tratando mi actual estado y con los gastos ya cubiertos. Esto último ya lo consideré menos importante.

-Perdón.- Pide su amada al comprenderlo, al sentirlo algo molesto.

-No te preocupes. Yo también me disculpo. Si debí decirte antes.- Carlos cambia algo su tono, al darse cuenta de ello, no lo podía evitar sentirse incomodo todo el tiempo, esa molestia.- Bueno… Espera.

Carlos, se quita las gafas oscuras. Se levanta la playera de mangas cortas, quitándosela.

-¿Qué haces?- Pregunta ella desconcertada, viéndolo sin playera, viendo sus vendas.

-Esto me molesta mucho.- Dice Carlos denotando algo de sudor por calor.

Carlos se cambia a su playera normal, dejando ver su brazo derecho con vendas y su ojo de igual.

-Así está mucho mejor.- Dice él, sintiendo aire en su cuerpo.- No aguantaba el calor.

-Pensé que te avergonzabas de tus cicatrices.- Comenta Luna.

-Sí, tengo pena.- Carlos se sonroja de dicha pena.- Pero ya que estamos lejos de la ciudad. Así que no le veo el chiste avergonzarme por los cuantos que pasen por aquí.

Luna quería decirle algo, se sonroja un poco. No sentía pena por su amado, al contrario. Sentía algo que aun no podía dejar. Culpa. Pero…

-Como estaba diciendo.- Carlos la interrumpe de sus adentros.- La razón por la cual no tengo ese dinero es porque… Bueno, me metí en problemas por salvarte y para evitar por así decirlo "complicaciones". Solamente puse la mitad en la PC y la otra la escondí.

-¿Complicaciones de qué?- Pregunta Luna, sin entender.- Mataste a los tipos, ¿No?

-… Solo a uno.- Responde Carlos algo nervioso, sin mucho ánimos.- Al otro lo deje vivir, pero… No eso no es importante.

-¿Por qué lo dejaste vivir?- Pregunta la Gardevoir, sin entender nada.- No es que te juzgue.

-La verdad no lo sé.- Responde el, perdiendo ánimos.- Tenia muchas cosas en la cabeza, estaba enloqueciendo y ya casi no tenía el control.

La Gardevoir decide ya no decir nada. Después de todo comprendía ya que era ella la secuestrada y su amado por igual sufrió. Aunque le llama aquellas palabras "Ya casi no tenía el control"

-¿Qué quieres que haga?- Pregunta ella, cambiando de tema, igual no quería recordarlo. Su tono fue entrecortado, le estaba afectando también. Era un trauma que no se quitarían ambos.

-¡Ahí!, si.- Carlos vuelve en si.- Escucha. Escondí una parte del botín. Quiero avanzar lo más que podamos para poder sacarlo. Era demasiado y no podía traerlo todo.

-Entiendo.- Dice Luna, comprendiendo.- ¿Y donde lo guardaste?

-Mmmm…- Carlos se toca la nuca, mientras tuerce la boca.


***Mientras tanto. Anochecer***

Luna Pov.

Estoy molesta.

No podía creerlo. La respuesta que me dio. En donde enterró las pepitas. Según era una suposición y lógica. Según él era una buena idea. Según él, nadie cuerdo lo haría. Yo, yo quería regañarlo, pero era un tema que ya no quería inclusive yo, no tocar. Era igual demasiado para mí.

Recordar ese día, impotente, no recuerdo cuanto tiempo pase encerrada. Lloraba por mi esposo, lo quería ver, pero cada vez que me esforzaba me debilitaban. Era, era…

No. No puedo pensar más en eso. EL dice que no tengo la culpa. Y me convenció, aunque sigo pensando que podía, hacer más…

¡NO!

Para Luna, deja de pensar como Gardevoir. Si Carlos se comporto como mi Gallade, tú al menos piensa como una humana. Eres una humana. No tienes la culpa de esto, eras alguien en peligro y que te sometieron a la fuerza. No tienes, no tengo la culpa.

(Suspiro)

Como era de suponerse, no pudimos avanzar mucho, por el estado de mi Carlitos. Y nos agarro la noche.

Yo, yo, yo decidí hacer algo esta vez. Odiaba tener que decirlo, pero Carlos era en estos momentos una carga. Y necesitábamos dinero. Entre más nos retrasemos, menos podemos llegar a la Ciudad Carmín y la comida se acaba. Carlos debe comer y estar sano. En estos momentos está muy frágil y el hambre es constante para él, más el medicamento que toma.

Me ofrecí adelantarme esta noche. Ir hacia donde escondió el botín. Me quería acompañar, soportando la falta de sueño, pero lo detuve y logre convencerlo de que se quedara y reposara. Le dije que no me pasaría nada, siguiéndole un poco el juego, diciendo que tenía razón en su lógica.

Somos iguales. No nos queremos separar el uno del otro. Me siento feliz y a su vez molesta por ello, ya que lo que siente, lo que siento cuando es, soy terca.

Pero…

-Ya casi llegamos Luna.

Carlos decidió no mandarme sola. Me acompaña Lopunny, ya que era la única que me podía seguirme el ritmo. O mejor dicho yo de ella, se volvió más ágil y más fuerte. Tengo que admitirlo, me cuesta un poco mas de trabajo seguirla. No quiero que se dé cuenta. Vibrava no recordaría este camino así que a ella la escogió, por igual otras razones. Como que ella conocía igual el camino. Aunque tenemos un mapa.

Ahora que lo pienso. He sido muy mala con ella, estuvo, está con nosotros. A pesar de todo. Nadie, ya sea humano o Pokémon. Lo estaría, ni sé porque los demás están. Pero con ella, nos ha tenido más paciencia. Mientras nos dirigíamos hacia allá, me contaba que fue lo que Carlos hiso, que ella estaba casi presente en todo, inclusive Carlos me conto que lo ayudo a enterrar el cadáver.

Me aguanto en el hospital, mientras la hostigaba. Le debo una disculpa.

Esa, tampoco.

Era, era, era…

Yo

Era yo. No quería hacerle eso. Sera mejor no pensar, llegara su momento.

Narrador Pov.

Ambas Pokémon se adentraron al bosque d ella ruta 6 para poder encontrar lo que buscaban. Iban algo rápido, pero manteniendo calma, para no llamar la atención de los Pokémon salvajes. Aunque ellas por si solas podían contra cualquier Pokémon salvaje que se les metiera.

-Ya casi.- Dice Lopunny.

Ambas bajan un poco el ritmo y deciden caminar esta vez, inclusive Luna deja de levitar y camina. La Gardevoir agarra algo de aire de más.

-¿Qué pasa Luna?- Pregunta Lopunny sonriendo un poco.- No puedes seguir el ritmo.

-¡No, no!- Exclama ella apenada.- Es solo, que… ¡Perdí convicción!, eso es todo.

-Solamente te fuiste un día.- Dice Lopunny a la Gardevoir.- Carlos te rescato en un día.

-No, también lo tuve que cuidar y tengo que ser su enfermera.- Dice ella justificándose.

-… Bueno, tienes razón, supongo.- Dice Lopunny, sonriéndole levemente.- Carlos, debe ser difícil. Me cuesta trabajo que él te dejara hacer esto.

-A mi también.- Dice ella sonriendo levemente, pero su semblante algo triste.- Yo, tampoco quiero dejarlo en estos momentos, y quiero estar tan pronto me sea posible. Odio no tenerlo a lado mío… Y más ahora que nos separaron.

-Parece que las cosas volvieron a ser normales.- Comenta ella, sonando algo feliz.

-… Si, normales.- Comenta ella, sin quitarse a su vez esa realidad.

-Perdón.- Pide ella notando ese silencio.- No quería.

-Tranquila.- Dice Luna, sin sentir nada hacia ella.- Seguiré amando a Carlos, con o sin cicatrices. Y más ahora que hiso todo por rescatarme, mas no puedo amarlo. Aparte soy yo la que te debe pedir perdón.

-¿Perdón?- Pregunta Lopunny desconcertada.

-Si.- Dice Luna.- Estas y has estado con nosotros a pesar de cómo te hemos tratado en estos días. Así que me disculpo por eso.

-Bueno, supongo.- Dice ella algo desconcertada y confundida, no esperaba aquello de Luna.- No olvido aquella vez que me salvaron. Yo quise ayudar, eso es todo.- estaba algo avergonzada, pero disimulada.

-¿Aun te sientes en deuda?- Pregunta la Gardevoir.-

-Si.- Responde Lopunny.- Se podría decir que salde mi deuda. Ya estas a salvo. Estoy aliviada y en paz, aunque…

Lopunny se rasca la cabeza, se sentía incomoda.

-Ustedes dos son muy raros.- Comenta la coneja, liberando sus emociones.- Enserio, no comprendo.

-Simplemente amo a ese humano que acepto como Pokémon.- Dice Luna, su explicación.- Así como el me ama y me toma como humana.

-Sigo sin entender.- Responde Lopunny aun mas confundida.

Luna ríe un poco. La alegro esa platica.

-Es enserio Luna.- Dice la coneja seria.- ¿Cómo pueden seguir así?, pese a todo, es la pregunta que me hago.

-Solamente pasa.- Responde Luna, tomando seriedad.- Y ya lo verifique. Cuando Carlos dio todo de sí. Y yo aun pese a esto sigo aquí.

-¿Cómo Gardevoir?- Pregunta La coneja.- ¿O como humana?

-…- Luna se queda callada. No sabía que decir.

-He visto a muchas humanas. Rechazando a mi antiguo maestro.- Dice Lopunny, recordando.- No era de menos. Pero también decían sus causas. Hay algunas humanas que son caprichosas, que ven la simple apariencia del humano.

-Sí. Lo he visto.- Dice Luna al recordar el primer amor de su amado.- Fuerza, poder inclusive.- Recordando a cierta persona.

-¿Y tú?- Le pregunta Lopunny.- ¿Por qué?

Luna de nuevo se queda callada. Ahora que lo pensaba, ¿Por qué?, Por su naturaleza como Gardevoir, ¿Cómo una igualdad?, ¿Por qué?

-Bueno. Yo…

-Espera.- Interrumpe Lopunny.- Ya llegamos

Luna Pov

Hace poco. Después de mi pelea con Carlos. Me había hecho una pregunta.

¿Qué era yo?

El dijo una yandere, ¿Qué es eso?

Pero a su vez se contradijo y me dijo bipolar. Eso sí sé que es.

Pero después dijo que era una combinación.

Pero en lo personal.

No sé que me ha pasado.

Recuerdo la primera corrupción. Me vi en un espejo y reflexione. Mucho.

Soy una Pokémon, eso nada lo cambiaria. Pero me gustaría ser más que una guardiana para mi entrenador y lo soy. Soy para él su humana y su esposa. Me acepto, que mas podría querer.

Tenía que aceptar que él podía solo con las cosas. No era un bebe, aunque a su vez me gusta verlo de esa forma. Pero me siento inconforme también. Dudando de él.

Carlos ha demostrado ser maduro y muy sabio desde temprana edad. Hubiese querido que disfrutara mas su juventud, pero al final quiere una vida como se l e fue inculcada por sus padres.

No me entendía. Recuerdo meterme en la mente de mi amado para borrarle un recuerdo y ver algo roto en mí.

Solo se. Que tome enserio mi papel de guardiana, quise manipular su vida, por miedo a que el fallara, una vida simple de entrenador, envolvernos de aventuras y peleas como cualquiera, es simple, es lo que hacen la mayoría.

-¿Sacrificarías tu felicidad por mi?

Era cierto.

No lo vi venir. Quería que fuese feliz, aun en costa mía.

Pero tampoco quería que me dejara, por dicha fama. Creo que no lo soportaría. Y hubiese hecho todo para que estuviese conmigo.

Pero al final decidió otro camino. Y… Casi lo hicimos.

Pero…

No recordé porque él me acepto. No recordé en esos momentos nada. Dudas me invadieron. No había nada de malo en ello, ¿Por qué estaba en contra?

Si. Quise manipularlo un poco para que fuese un entrenador. Pero.

Esa era la idea al principio. Pero cuando la rechazo.

¿Por qué me enoje?, ¿Que había de malo en ser otra cosa que no era para nada mala?

Aparte. Ayer que él quería, quería. Yo quería también. Unirnos. Ser lo que somos.

Pero. Gran parte se debía a su estado de salud.

Aun, pese a todo lo que ha pasado, me siento poca cosa. También y pese a ello me siento indigna. Aun después de nuestra última pelea. Aun después de mostrarme su amor y tratar de ser uno conmigo ayer.

¿Por qué?

Porque no puedo estar en paz conmigo misma y aceptar, si ya lo tengo todo.

Amor, alguien de mi lado. Amigos leales.

¿Qué más puedo pedir?

¿Por qué aun siento que es mi culpa?

¿Por qué no puedo quitarme esto?, ¿Qué es lo que siento?, ¿Soy una Pokémon, soy una humana, soy una guardiana?

¿Soy, soy, soy, soy, soy…

Una Gardevoir?

Me siento muy fatal en estos momentos. Todo ha sido muy rápido. Siento que voy a explotar. Siento que debo de acabar con todo.

Todo. Para estar por fin en paz. Solos él y yo para siempre.

¡No, para!

¡¿Qué estoy diciendo?!

¿Cuál sería mi propósito entonces como Gardevoir?

¿Gardevoir?

¿Humana?

¿Qué soy?

¿Qué es lo que me está pasando?

Me siento partida. Me siento muy mal. Me siento mal por este humano al que amo y tengo que proteger.

Tú tienes la culpa Carlos. Tú tienes la culpa.

Me has confundido. No debiste de tratarme como símil. Pero…

Nunca hubiésemos sido lo que somos entonces, ¿No?

"Hubiésemos acabado en la misma situación y quizás no de la misma forma, pero parecido"

Es, es… Verdad.

¿Cómo le haces?, ¿Cómo hace estar tan calmado?, ¿Entonces?

Si tú te ves como un Gallade, ¿Cómo?

Los Gallade no soy diferentes ante los Gardevoir. Es la misma cosa en cuanto a la lealtad, sentir los sentimientos…

¿Cómo?, ¿Cómo?

¿Qué estoy pensando?

Aparte.

Carlos necesita de mí en estos momentos. Todo lo que hiso por mí, le ha cobrado factura. Necesito ser mas como él. Y confiar en lo que hace.

Pero…

Necesito pelear una pelea más. Para estar tranquila.

Y para eso.

Necesito saber algo. Y ese algo no lo puedo conseguir de la manera que quiero.

Debo regresar a donde todo empezó. Donde esto se origino en mí.

Narrador Pov

La Gardevoir y la Lopunny llegan. Estaba despejado y la luz de una pequeña fuerza lunar, por parte de Luna iluminaba el camino.

-Es aquí.- Dice Lopunny.

-¿Sabes en donde esta?- Pregunta Luna.

-No está precisamente enterrada.- Responde la coneja.- Sígueme. Necesito que me ilumines.

Luna la sigue. Mientras camina. Ve algo que le llama la atención. Nota algo, en su sensor, son resquicios. Fragmentos, pequeños cúmulos negativos, ella se detiene un poco.

-¿Que tienes?- Pregunta Lopunny al notar un paso lento.

-…- Luna se queda pensando.- Fue aquí, ¿Cierto?

-…- Lopunny se queda igual.- Te seré directa, no lo sé. Carlos hiso lo que hiso.

-Sí, fue aquí.- Dice ella, encorvando el semblante.- Recuerdo, algo que me mostro en su cabeza.

BANG

Luna sacude su cabeza, mientras se sobaba esta y sus ojos.

-¿Estás bien?

-Sí, es solo…- Dice Luna tranquila.- Me cuesta trabajo.

-Sí, lo sé.- Lopunny suspira.- Carlos, no merecía esto.

-Me hubiera gustado jalar el gatillo por el.- Dice Luna, mostrando seriedad en su voz.- Pero no fue así las cosas.

-¿Enserio?- Pregunta Lopunny.- ¿Lo harías?

-… Si.- Responde la Gardevoir que no lo pensó mucho.- Sabes. Carlos y yo nos esforzamos mucho por ser felices. Tenemos que llevar una pesada carga en nuestras espaldas, por esa barrea que marca la sociedad y Pokémon. Lo que menos queremos ambos son problemas. Ya hemos tenido muchos en el pasado.

-Si, quien no lo desearía.- Dice Lopunny nerviosa, recordando también ese chipote.

-Aunque yo. No quería que el jalase jamás el gatillo.- Responde Luna suspirando.- Pero así fueron las cosas. Y está bien. Lo acepto.

Lopunny se queda callada, de hecho no esperaba más y ni siquiera sabía que decir al respecto. Una parte de ella no creía la última palabra. Lo peor de todo es que la misma Gardevoir, tampoco. Una cierta culpa aun la come y quiere salir.

-Lo que no acepto.- Dice Luna molesta.- Es, ¿Porque este lugar?, ¿Por qué poner el botín aquí?, Donde aquel que dejo vivir lo pudo recoger.

-Creo que ellos no sabían lo que paso.- Responde Lopunny.- Todo fue tan rápido para ellos también, Carlos uso mi fuerza y la de Vibraba para someterlos. No sé si sabían de las pepitas.

-Pero aun así, ¿Por qué aquí?- Pregunta Luna.

-Porque nadie malo, se atrevería a ir al mismo lugar dos veces.

-¿Y eso qué?- Pregunta Luna.

-Sabes, con mi entrenador. Recuerdo que no pisaba el mismo lugar dos veces. De hecho lo evitaba con temor.- Cuenta Lopunny.- Recuerdo en una parte donde llaman hotel, salió huyendo, recuerdo que mi hermana me lo conto. No sé el porqué.

Luna si sabía el porqué, con esas palabras. Lo que Lopunny trato de decir. Es que la persona que Carlos dejo vivir, no se atrevería a venir al mismo lugar por el simple hecho que había algo que lo delataría. En ese caso el crimen que Carlos hiso, aparte al ser del Equipo Rocket, era obvio que tendría repercusiones también. La lógica de Carlos, era prácticamente esconderlo a simple vista.

-… Carlos.- Se dice pensativa Luna.- En fin.

Ambas Pokémon prosiguen hasta llegar a un árbol. Lopunny trepa y entre las ramas, saca una mochila. La mochila de Carlos.

-Aquí esta.- Dice Lopunny bajando.

Luna lo atrapa con sus poderes y detecta algo pesado. Eran esas pepitas.

-¡Vaya!- Dice Luna impresionada.- Con esto hasta sobra.

Luna trata de acomodarse la mochila repleta, casi desbordante. Mientras la alza. Algo sale. Una libreta.

-Mira, se te cayo esto.- Dice Lopunny al notarlo.

-Esta libreta.- Dice Luna, al verla.- Es su libreta de dibujos.

Luna al verla, de solo que esta se asombra. Una energía le llama.

-¿Qué es esto?- Se pregunta Luna.- Esta libreta, emana algo.

-¿Qué?- Lopunny se pregunta.- Como que emana algo.

-…- La Gardevoir se queda pensando.- Presiento su energía, como en este lugar que sucedió algo. Pero la ultima vez Carlos dibujo, se sintió distinto.

-Me sorprende, los Pokémon psíquicos presienten hasta los dibujos.

-Es porque, algunas veces, los humanos emanan sus sentimientos y los plasman de diferentes maneras a tal punto que un… resquicio por así decirlo queda impregnado.- Explica Luna.- Por ejemplo este lugar donde él estuvo con ese par de ladrones, sus sentimientos eran muy fuertes a tal punto que este lugar quedo impregnado por lo que sucedió.

Luna presiente varias mezclas, pero que al final es negativa.

-Algo dibujo.- Dice Luna al presenciar.- Y al final no es del todo bueno.

-A ver.- Dice Lopunny algo curiosa.

-… No quiero saber que dibujo en este estado.- Dice Luna, negándose.

-¿No te da curiosidad?- Pregunta la coneja

Luna tuerce la boca. Siente la libreta, esa energía negativa. Había algo que el plasmo.

-A decir verdad no quiero verlo.- Dice ella suspirando.- Aunque eventualmente lo hare.

Lopunny ve la reacción de la Gardevoir, esa cara de preocupación y tristeza. Luna presentía esa libreta.

-Esta libreta, siempre fue marcada con varios sentimientos.- Recuerda Luna.- Aunque lo último que dibujo, se siente el amor, pero a su vez impotencia, furia, tristeza. Emana cariño, emana odio. No sé lo que dibujo para emanar dos sentimientos opuestos.

Luna aprieta ese cuaderno, recordándolo. A su vez recordando que Carlos no puede de nuevo dibujar mas. Era una pena que lo último que dibujo fuese marcado de forma negativa.

-Ya vámonos. No me gusta este lugar.- Dice Lopunny.- Hasta yo presiento un escalofrió.

-Tienes razón.- Dice la Gardevoir, sintiendo ella mas.

Ambas Pokémon se mueven. Pero algo, algo detiene a la Gardevoir, un resquicio

-Luna, ¿Luna?- Pregunta Lopunny.- ¿Qué pasa?

-…- La Gardevoir se queda pensando, sintiendo algo.

En ese lugar, se sentía la desesperación, tristeza, locura e ira. Pero algo, algo tan pequeño. Casi insignificante, un pequeño sentimiento que destaco en la sensibilidad de la Gardevoir.

Luna voltea y ve algo tirado. Camina hacia ello.

-¿Qué tienes Luna?- Pregunta Lopunny.

Ella no responde y se acerca hacia donde emanaba ese sentimiento. Y al llegar, ve una nota de papel, maltratada y descuidada, que apenas sobrevivió a la intemperie, sucia y algo rota.

Luna lo recoge y la ve. Emano un sentimiento, distinto, un sentimiento positivo.

"Cuando la tormenta… detrás de esas horribles nubes... Luna siempre brilla… aun en la tormenta… será su símbolo"

"hijo"

-¿Quién escribió esto?- Se pregunta Luna, sintiendo ese sentimiento.

-Luna, hay que irnos.- Dice Lopunny.

-Sí, tienes razón.- La Gardevoir entra en sí.

Ambas Pokémon se van. Mientras la Gardevoir se queda pensativa. Para ella no era una coincidencia que ese sentimiento estuviera ahí. Aparte…

-"Tengo que hacerlo una vez mas"- Se decía Luna.- "Ahora con más razón"

Las Pokémon vuelven hacia donde estaba su maestro.


Algunas horas después.

Las Pokémon vuelve hacia donde estaba Carlos, este por su parte estaba dormido. Mientras a las afueras de la tienda.

-Pensé que Carlos estaría despierto.- Dice Lopunny tomando un poco de aire.

-No, le dije que durmiera.- Dice Luna, soltando la mochila.- En su estado necesita mucho reposo. Para el no es fácil en estos momentos moverse.

Había una pequeña fogata que apenas se sostenía. Dando a entender que Carlos había estado despierto hasta donde pudo. Esperándolas, pero ganándole el sueño en el proceso.

-Tendré que despertarlo, para que te meta en tu ball.- Dice Luna, un poco desanimada.

-No, no, está bien.- Dice Lopunny.- Sabes, es bueno tomar un poco mas de aire fresco. Y dormir afuera.

-Pero la tienda es muy pequeña, solo cabe dos.

-¡¿Quién dice que dormiré con ustedes?!- Exclama ella molesta.

-Perdón, perdón.- Dice Luna asustada.- Sabes, no es compromiso.

-…- Lopunny se queda callada, pero aun molesta.- Aparte hare algo de guardia.

-Sabes que no es necesario por el repelente.- Dice Luna, algo seria.

-Aun así.- Dice ella.- Quiero mi momento.

-Bueno. Esperemos a que Carlos mañana despierte.- Dice Luna.- Mañana es un día largo y al paso al que vamos.

Luna suspira. No cabía duda a que todavía no se acostumbraba.

Lopunny por su parte da un salto a una de las ramas de un árbol cercano y se queda ahí. Mientras tanto Luna usa sus poderes y sin despertar a Carlos. Acomoda la mochila y se mete dentro con él.

-Carlos, Carlos.- Ella lo llama dormido, con voz baja.

Obviamente el castaño no responde, estaba acostado boca arriba, no podía acomodarse de otro modo por recomendaciones de doctores. Pero también porque le dolía si lo hacía. El gemía dormido, en señal de a su vez incomodidad.

-Carlos.- Esta vez menciona par ella misma.- Debe ser muy duro para ti. Ya no es, ni será lo mismo.

Ella se hace un lado, casualmente en la parte de la izquierda de su amado, ahí él le dejo un espacio libre. La Gardevoir se acuesta de la misma posición que él, mirando hacia en arriba, la carpa que los cubría.

Luna Pov.

Carlos, dime.

Si fue tata esa desesperación por conseguir amor. A pesar de que lo sabes, porque no me rechazas. Porque no rechazas esta relación.

Sabes lo he estado pensando también.

Para mi es fácil quebrantarte tu espíritu y mente, aun en estos momentos puedo hacer lo que quiero.

Pero, no.

No quiero en realidad.

Pero tú.

Has tenido varias oportunidades, inclusive de asesinarme si quisieras. Y aun así…

Aunque. No es esto lo que quiero en realidad. Y sé que tú tampoco lo quieres.

Pero necesitaba sacarlo.

Saber que tú lo sabes por igual.

Me siento extraña. Algo depresiva y a su vez pensativa. Es normal, lo sé. No es fácil digerirlo.

No me es fácil ver como estábamos por fin a punto de. Hacerlo. Tener nuestra primera vez. Y ver que eres incapaz de ello. Me hace sentir culpable por tu situación. Me siento mal por no poder ni siquiera satisfacerte. Me sigo culpando de ello, aun pese a tus esfuerzos.

Pero quiero saber. Hay algo que no me cuentas. Quizás porque no lo consideres importante, quizás se te olvido por toda esta situación.

Pero no quisiera incomodarte. Sé que no quieres. Yo tampoco quiero. Porque es demasiado duro. Pero es algo que en lo personal. Yo necesito y hay solamente una forma.

Perdóname por esto. Sé que lo harás. Aparte nunca te enteraras, ¿Verdad?

Esta vez no cometeré el mismo error. Te lo prometo.

Perdóname por esto. Espero que sea la última vez.

Narrador Pov

Luna se acerca poco a su amado, enlaza su mano con la de él, se acurruca en la parte lateral de su cuello y se acomoda. Mientras enlaza su pierna sobre una de las de él. Hace un puchero. Pero tenía que. Así que sin más procede a lo suyo. Ella cierra sus ojos y después de unos momentos. Duerme junto a él.

Al despertar. Luna se encontraba en otro lugar. Un gran espacio negro mientras a su vez pasto crecía y un bosque.

Una vez más.- Se dice Luna, suspirando.- En tu cabeza.

Luna ve a su alrededor, todo seguía igual como lo recuerda.

-Tu psique sigue siendo la misma a pesar del trauma.- Dice Luna, sonriendo levemente.- Eres muy fuerte mi amor.

Luna contempla la pradera, todo se veía igual, quizás cambiaron posiciones. Pero en general sigue siendo un bosque en la cabeza de su amado. Ella camina, para después ir más rápido, levitando.

-No cometeré el mismo error.- Se dice ella misma.- Voy a lo que voy.

Luna esta vez ignora todo lo que vio en su última visita. Recordando que le borro un fragmento de la mente de su amado. LA Gardevoir no quería repetirlo. La razón por la cual Luna estaba en la mente de su amado una vez más era por algo en especial. Pero por más que buscaba y abría algunas puertas.

-¿Dónde, donde?- Se preguntaba con impaciencia.

Luna se sobaba la cabeza revisando cada recuerdo. No lograba encontrarlo. Luna seguía avanzando por ahora, pensando. Hasta recordar.

-Debe estar ahí.- Dice Luna al recordar.- Si ese recuerdo fue demasiado fuerte o un trauma. Debe estar ahí.

Luna sigue hasta llegar a cierto espacio.

-Escaleras del cielo, muéstrense.- Pedía Luna.- ¿Por qué no lo hacen?

-Esa es una gran pregunta.

Luna oye una voz familiar. Muy familiar. La recuerda, mucho. Al voltear, la ve.

-Hola Luna.- Dice la voz.- Veo que me recuerdas.

-Tú, tu.- Dice Luna, espantada.

-Mas bien. Tu.- Dice la voz.

-Yo.- Dice Luna en shock

-Nosotras.- Dice la voz.

Esa era aquella Gardevoir que Luna vio por última vez, mientras estaba en la mente de su amado. Una copia idéntica de Luna.

-Veo que si es cierto mis suposiciones.- Dice aquella Gardevoir.- ¿Lo recuerdas?

"Eres una monstruo al igual que Carlos. Pero lo de Carlos es comprensible, ¿Tu porque eres un monstruo?... Tú estás loca, demente, desquiciada"

…- Luna baja su semblante, recordando tristemente.- Si.

-A tal punto que repites de nuevo lo mismo.

-Pero…

-¡Pero nada!- Exclama la Gardevoir, con notable furia.- Vete a ti misma. Loca, enferma, desquiciada. Maldita obsesiva.

Luna empieza a llorar al recibir eso insultos porque ella sabia…

-Y sabes que es verdad.- Dice la voz.

-¿Qué, que, que eres tú?- Pregunta ella con lagrimas.- ¿Es obvio que no eres yo?

-… Soy tú.- Dice la voz, un poco más serena, pero a su vez sonando triste.- Más bien soy… No importa en este momento.

-¿Qué?- Pregunta ella incrédula.- No.

-Soy el resultado de algo.- Dice aquella Gardevoir.- Soy algo que negué, que sigo negando. Me niegas. Te niego.

Luna se queda pensando, hasta notar algo en aquellas palabras.

-Eres la Psique de Carlos.- Se dice Luna sorprendida.- El resultado de su conciencia.

-…- La Psique se queda callada. De hecho veía con desconcierto.- Si. Soy eso.- Pero le responde.

-Si. Eso eres.- Recalca Luna.

-No debe ser así.- Se dice ella dándole la espalda a Luna.- El, él, el te imagino, me imagino, te vio, me vio. Como alguien pura, una guardiana, cuando te convertiste en su esposa. Te imagino casi de la misma manera, no tuvo otra opinión. Tuvo en cuenta los errores, tuvo en cuenta toda. Hasta que…

-Hasta que entre por primera vez.- Dice Luna, llorando.

-Me convertí en parte de la conciencia de Carlos.- Dice esa Gardevoir.- Soy la conciencia que dio forma a una Gardevoir. Solamente me manifiesto cuando entras. Combinando tú esencia con la de él, con la mía.

-Eres Carlos.- Dice ella, limpiándose las lágrimas.

-Así te creí Luna, así piensas que eres.- Dice la conciencia.- Cuando entraste por primera vez. Resultaste, resulte una decepción. Pues presentí lo que eres en realidad.

-Carlos, amor, yo solo quiero…

-¡No me vengas con sermones!- Dice la Gardevoir, molesta.- No solo soy la manifestación de Carlos. Si no la tuya. Al igual me manifiesto cuando hacen sincronía en la batalla. Cuando…

-Podemos movernos como uno.- A completa Luna, al suponerlo.

Cada vez que Carlos y Luna entran en un combate Pokémon, comparten cierta sincronía. Algunas veces Luna mueve su mano y Carlos también. Carlos mueve su cabeza para estirarla y Luna también. Se manifestaba varias veces.

-¿Qué haces aquí?- Pregunta la conciencia.

Luna sentía culpa aun. Y no era necesario ocultarla.

-¿Qué quieres saber?- Pregunta la conciencia.

-¿Por qué te enojas si soy yo?- Pregunta Luna.- Si eres Carlos, el no se enojaría contigo.

-Es obvio.- Dice la voz.- Soy la parte moral de él, ¿Crees que te dejaría que te metieras en su cabeza así como lo hiciste una vez anteriormente?, ¿Crees que no estoy al tanto de lo que hiciste, hicimos?

-Cuando borre su memoria.- Dice Luna, sin olvidarlo.- Se que lo que hago está mal. Pero…

-Eres una decepción.- Dice aquella Gardevoir.

-… Eres mi propia ira hacia mi.- Dice Luna al recordar lo del hospital.- El resquicio de mi amado no muy lejano.

-¡No soy un resquicio!- Le exclama ella.- No soy un simple sentimiento. Soy algo mas.- Le responde ofendida.

-No lo entiendo.- Murmuraba Luna que en verdad no entendía.

-… Soy aun.- Dice la psique.- Detecto tu duda, mi duda.

Luna baja la mirada, desviándola y viendo a su alrededor.

-Sabes a lo que vengo.- Dice Luna, suspirando.- Lo detectas, no te puedo engañar. Sabes que no quiero cometer el mismo error, no vengo con esa intención.

-Eres su esposa. Ya deberías saberlo.- Dice la psique.

-No, no es lo mismo.- Dice la Gardevoir.- ¿Cómo le haces?, ¿Simplemente dejarlo pasar?, ¿Qué es lo que te mantiene firme?

-…- La psique no responde.- No lo sé.- Le dice.

-Yo trato y trato, pero me cuesta.- Dice la Gardevoir.- Quiero dejar las heridas en el pasado. Y tú, pese a que nos separaron. Te mantuviste igual, firme.

La conciencia se le queda viendo a Luna.

-Sabes. Ese día, en que te capturaron, en que te separaron de mi lado. Cuando una parte de mi ser se fue. Me sentí incompleta.- Dice la Psique. Pero no viendo a Luna, viendo algo más. Pues ella ocultaba una cosa más.- Mientras la otra enloqueció abruptamente al no encontrarte. Después la tranquilidad. Palabras de alguien inesperado. Me pude haber roto, cometer una estupidez, de no ser por unas palabras. Sabes cuales son.

Luna recuerda una hoja de papel tirada.

-Pero si tanto insistes en querer saber.- Dice la Gardevoir.- Para entender. Necesitas revivir mi dolor.

-Nuestro dolor.- Corrige Luna, interrumpiendo a la conciencia.

-Es justo que sepas que fue lo que me trajo de vuelta.- Dice la psique.- Necesitas saberlo. Debes saberlo.

Aquella Gardevoir, la conciencia producto de la psique de Carlos. Alza la mano. Como si de una Diosa se tratase orden. Y de inmediato, escaleras salen del suelo se elevan al mismo tiempo entre nubes se abren y dejan ver hacia donde quería ir Luna.

-Todo el tiempo has tenido el control.- Dice Luna sorprendida, al ver la facilidad que esa Gardevoir tenía el control absoluto de Carlos.

-No precisamente.- Dice esa Gardevoir.- Al estar aquí soy, somos parte de su conciencia.

-¿Por qué me dejaste entrar la primera vez?

-Nunca lo hice.- Dice esa Gardevoir, revelando parte de su naturaleza, pues ella es algo que Luna cree.- Pero tú te deshiciste de mí.

Luna había roto a esa Gardevoir antes, recordando su primer encuentro.

-Yo solamente soy una hoja seca a lado tuyo. Yo te intente espantar, saber lo que eres en realidad. Aparte fue una suerte, por así decirlo que llegaras tan lejos la primera vez- Dice la psique, las razones.- El tiempo me dio la razón. Te corrompiste en la pelea contra Pinsir y antes de eso, entrando por primera vez aquí. Después querer manipular nuestras vidas como si tú mandaras. Después soltaste más tu oscuridad, diciendo que inclusive me matarías si estuviese con otra.

Luna se queda callada.

-Yo, no, se… Ni.- Dice Luna, avergonzada.- No quiero ser más esa Gardevoir. No sé que me paso. Nunca tuve esa intención. Yo pensaba en nuestra felicidad.

-¿En realidad?- Le pregunta, desviando la mirada, no viendo a Luna.- Puedo creerlo. Tenías, tengo, tienes, tenemos. Esa intención.

Luna se queda pensativa ante la reacciones de la Psique. La forma en que se expresa. Pero ella no era quien para saber, porque de hecho Luna no sabía nada sobre las conciencias. De hecho lo que ella hacia quizás, solo quizás. La mente de los humanos era muy distinta a las de los Pokémon. Su forma de comportarse, no era los mismos la psique de un Pokémon, que de un humano.

Luna se daba cuenta pues sabía que los humanos cuando eran sometidos por los Pokémon. Mostraban una resistencia ante sus poderes, sin saber el porqué. No todos, pero si una parte llamativa.

Y Luna en estos momentos es parte de la mente de su amado. Una mente que se manifiesta en una especie de pradera, con puertas que se alzan, ahí nada más. Si estuviesen en la vida real, no tendría sentido. Pero en este "mundo", gran parte de las cosas la tiene.

-Luna. Sabes, pese a que el te trata, tu aceptas ser como humana.- Dice la conciencia.- Eso no quiere decir que haya, diferencias.

-¿Diferencias?- Se desconcierta la Gardevoir.

-Son aquellas que nos caracterizan, algunas que no pueden cambiar.- Dice la conciencia.- El ejemplo más claro, es que tú nunca dejaras de ser una Pokémon psíquico, sensible ante los sentimientos y actitudes de tu maestro, como cualquier Gardevoir. Como Carlos, que no deja de ser un humano sin algún poder o cualidad que se equipare a un Pokémon.

-No entiendo aun.- Se pregunta Luna.

-Los Gardevoir son muy sensibles, tienen a deprimirse muy fácilmente al ver el estado de su maestro. Deberías saberlo.- Dice La conciencia.- Es por eso que comprendemos tus acciones y las toleramos, tolero.

-Luna sigue llorando al entenderlo.

-Yo, no quiero ser así más.- Dice Luna, al comprenderlo por fin, algo que ella en realidad no espero. Pero que le alegra saberlo a su vez.- No quiero esa intención. Quiero que me veas cómo alguien normal.

-Si fueses normal. No estuvieras aquí, ¿No lo crees?- Le pregunta la psique.

-…

-Mira. Carlos, yo, tú. No soy normal ya. Lo viste una vez en el hospital, con esos recuerdos.- Dice la conciencia.- Acepto tu amor por desesperación. Que con el tiempo llego aceptar con sinceridad. Ese fue un golpe de suerte para ti. Pero fuera de eso. Sé que te aqueja. Y es la razón por la cual pases.

La plática acaba con eso. Luna decide subir las escaleras.

-Espera. En que yo sea débil ante ti, eso no significa que tú tengas el control.- Dice la conciencia.- Como sabes. Yo surgí a través de ti por igual. Desprendiste tu moral a través de mí. Cuando me rompiste como si vidrio se tratase.

Luna voltea y ve a la consciencia.

-Si quieres soportarlo.- Dice la Psique, estando en frente de ella.- Necesitas estar completa.

Aquella Gardevoir, producto de la psique de la pareja. Abraza a Luna, esta se impregna, se convierte en un humo que se mete en la boca, en los ojos, en cada poro. Hasta desvanecerse siendo absorbido por Luna.

-¡¿Qué, que, que es esto?!- Se pregunta Luna al presentirlo.- Me siento, llena. Siento que recupere algo que perdí. Pero no se qué.

La Gardevoir se contemplaba, no veía un cambio físico suyo. De hecho estaba intacta por así decirlo.

Pero. Luna si perder más tiempo. Subió por las escaleras. Hacia aquella isla, cruzando con cuidado el puente de zarzas. Admirando lo hermoso. Las flores de cerezo que había entre los pinchos gruesos que era lo peligroso. Intimidándose por el vacio de la mente de su amado, viendo que si caiga, habría consecuencias.

La Gardevoir casi gateaba. Como lo dijo la Psique, Luna no tenía el control. Carlos estaba durmiendo, cualquier cosa podría pasar y eso era un peligro a su vez.

-Ya casi llego.- Se decía Luna, atravesando el puente.

Eventualmente llega hasta su destino. Cuya imagen gigante de ella, plasmada como estatua se presentaba ante ella y a su alrededor varias puertas. De colores distinguidos de la Gardevoir. Luna ve a su alrededor, recuerda algunas, pero no otras. Decide inspeccionar.

Pero algo le llamaba su atención. Dos puertas en específico. Una puerta de color rosado, tenía una manija de corazón.

-¿Qué raro que es esta puerta?- Se pregunta Luna.

Luna decide entrar y cerrar. Decide ser precavida y que no pasara como la vez anterior. Pero después de unos diez segundos de entrar.

¡¿Pero qué?!- Luna grita.

La Gardevoir sale de inmediato de la puerta. Tan roja, pero tan roja, mientras se escuchaban gemidos al otro lado antes de cerrar y salir.

Lo que vio Luna, simplemente la avergonzó. Y la razón era…

-Esta, esta, esta puerta. Es…- Luna tragaba aire.- Es tu lujuria Carlos. La lujuria que por fin has manifestado.

Lo que vio Luna simplemente era algo que su amado reservo.

-Bu, bu, bu, bueno.- Dice Luna, encorvando su semblante, pero sonrojada.- Cuando te recuperes. Podemos hacer de todas las formas que se te ocurran. Pero por ahora. Te tengo que cuidar.

Sin evitar de sentir algo de tristeza. Al recordar el rechazo que recientemente le dio. Pero todo era por su salud. Luna se recupera y decide proseguir.

-Creo que la puerta era tan obvia. Esa perilla en forma de corazón.- Dice ella al notarlo.- Pero si es así eso quiere decir que…

Luna lo veía. Al otro lado estaba un par de puertas de barandales rojos, un rojo oxidado, pero brillante. Cerrada inclusive con una cadena y un notorio candado. La Gardevoir se acerca solamente para verla.

-¿Esa puerta puede ser?- Luna veía dichas rejas al otro lado no se veía nada. DE hecho estaban levemente empujadas, como si de algo quisiese salir. Pero impedidas por dicho candado que lo sellaba.

Esta puerta era diferente a la azul. Luna lo notaba, si bien ambas eran metálicas. El color era rojo y Luna sabe a estas alturas que significa el color rojo y se da una idea. Y más al ser metálico. Quería decir algo.

-Está sellada.- Murmura Luna para sí misma.- No debo. Esta es distinta. Ninguna tiene otro candado. Sera mejor y por mi bien omitirla. No quiero que pase nada, no como la puerta azul.

Luna desvía su mirada en las otras puertas. Había más de color rojo a las que ella podía abrir. Sin arriesgarse y a lo mejor encontrar.

-Carlos.- Murmura, ella antes de abrir la primera.- Yo, solo quiero saber…

Pero sin hacer nada mas abre la primera puerta e inspecciona.

-¡GAAAAARRRRRRRRRRRRRRR!

Luna es electrocutada de repente.

-¡LUNA!

La Gardevoir grita fuertemente, usas sus poderes. Pero no había efecto.

Uno de los maleantes saca una pokeball, esta a diferencias de las otras era de color negro, absolutamente negro, la lanza.

Rápidamente Luna es sometida, es absorbida por la ball.

-¡Luna, luna!-

La ball que sometía a Luna se agita, hasta no moverse. Luna está bajo control.

-¡Luna, Luna!- Su amado corre, hasta ella.

Pero el Blastoise se interpone en medio.

-¡MUEVETE!- Carlos trata de pasar, desesperadamente.

Mientras tanto uno de ellos sostiene la ball donde estaba su víctima.

-Eso es todo.- Dice, uno de ellos.- Ya vámonos. No queremos que este hermoso Pokémon se maltrate más.

-No te preocupes. De seguro ese tesoro que tienes.- Dice el otro maleante.- De seguro alguien mucho mejor que tú la comprara y la cuidara.

Cuando fue secuestrada.

-Esta, esta, no.- Dice ella entre cortada, claramente afectada al revivir ese día.- Pero está relacionado.

Luna sale y abre otra puerta En esta es donde

-¡No éramos más que un simple humano y otro Pokémon!- Les grita.- Ella… es valiosa para mi, más que el dinero y solo la necesito.

Los tipos siguen oyendo. Carlos desquita algo de dolor, tenía que desahogarse.

-T-t-tu eres…- El otro interpreta esa respuesta.

-¡Cállate, tú que sabes!- Le grita Carlos, más rabioso.- Tu no, nos conoces. Es más fácil decir que soy eso y tal vez si lo sea. Yo…

Contaba esa historia. Luna se sienta y con ojos llorosos escuchaba una vez mas así amado. Como relataba esos hechos. Igual recordando con cierta alegría y nostalgia esas palabras. En ese tiempo La Pokémon no tenía ese sentimiento hacia él. Lo trataba como su mejor amigo, antes, inclusive antes de enamorarse de él.

-Yo solo trataba de devolverte la bondad que me dabas Carlos.- Murmura Luna, sonriéndole entre lágrimas.- Eras tan bueno conmigo y me dabas más de lo que imagine. Yo, simplemente, quería…. Devolverte el favor.

El recuerdo se acababa y Luna sale. Llorando, con tristeza y felicidad a su vez.

Tristeza al ver que paso ese día, como el conto su historia. Como sufrió. Y la alegría al presentir ese amor que emano pese a que también emano desesperación y tristeza.

Luna mareada y entre lagrimas, de lo que había soportado prosigue. Desgraciadamente no era lo que ella buscaba.

Ella prosigue con la siguiente puerta. Hasta llegar con aquella que mostraba.

BANG

Luna cierra sus ojos, no queriendo observar ese momento. Era trágico, pero tenía que estar ahí. Aunque ya fuese un recuerdo doloroso para Carlos.

Pero en realidad

¿Qué buscaba Luna entre sus recuerdos?

Tenía relación con ese sentimiento.

-¿Cómo le haces?- Pregunto Luna al observar, cuya melancolía y depresión se la tragaba viva.- ¿Quiero saber?, ¿Cómo no perdiste el control?

La Gardevoir quería aprender algo. Y era a través de su amado, quería ser como él. Quería no dejarse llevar por impulso. Si bien ella lo ha visto varias veces como el controla la situación. En realidad, eso no se compara con lo que el sufrió ese día. En que se la llevaron.

Luna quería saber, ¿Cómo él no perdió el control?, ¿Qué hacía para contenerse?

Pero mientras lo hacía sufría por igual. Lo que ella no había visto tras su rapto. La angustia y tristeza de su amado.

Luna sentada al frente mientras le cortaba el dedo al ladrón, con sus rodillas alzadas y posando su cabeza encima de ellas, escuchando esos gritos. Ella no había visto esa parte. Y no lo deseaba. Verlo así, como lo contrario a lo que conoció. Golpeada por él, verlo de esa manera. Pero no podía igual culparlo. Porque de hecho. Ella hubiese hecho lo mismo en su lugar.

Sería hipócrita para la Gardevoir no admitirlo. Carlos odia la hipocresía.

-Creo que estoy pérdida ya.- Se dice entre sollozos Luna.- Llegar hasta este límite. No quise que nada de esto pasara. Verte convertido en un monstruo como tu familia. Me recuerdas a Sebastián.

Luna alza de nuevo su cabeza.

Hasta por fin notarlo.

De la nada Luna emana vapor. Saliendo Aquella Psique.

-Te dije que tendrías que soportarlo.- Dice aquella Gardevoir.

-…- Luna con una mirada perdida la observa.- ¿Qué quieres que observe?, Me duele.

-¿Qué diferencia hubiera hecho si tu hubieras jalado el gatillo?- Pregunta la Psique.- ¿Qué diferencia hubiera sido que le cortases el dedo?

Luna no responde. No dice nada.

-La única diferencia es que la que estuviera de rodillas ahora mismo seria el.- Dice La conciencia.- Y al final sale lo mismo.

-…- Luna se queda pensativa, apretando los dientes de impotencia.- Pero tampoco tenía que sufrir, sufrimos.

-Así es esto.- Dice La psique.- Estas aquí por culpa aun. Quieres emparejar. Pero no todo es dolor. Es la superación. Aun tratas de acapararlo todo. Tienes que dejarlo ir.

-Yo solo quería saber que paso en realidad.- Dice Luna.- Lo conozco. Sé que paso algo más.

-Es lo mismo.- Dice la psique.- Déjalo ir.

-¿Cómo?

-Antes de que lo veamos.- Dice la psique.- Déjame decirte, que te he mentido.

La psique sonríe un poco, de forma tierna. Con el movimiento de su mano mueve hacia una parte del recuerdo. Algo que Carlos memorizo, recordó y plasmo, como un trauma. Pero sin ser un trauma. Algo significativo que lo marcaria. A él y a Luna.

"Cuando la tormenta se te venga encima. Recuerda que detrás de esas horribles nubes. La Luna siempre brilla con más intensidad. Y que siempre estará ahí, aun en la tormenta. Y recuerda que ella igual depende de ti. Como tú de ella. Este será su símbolo"

"Esto es todo lo que puedo hacer por ti hijo"

-A,a,a,a,a- Luna tartamudea.- At-te. Ja, Javier.

Luna se queda en shock. AL averiguar cómo consiguió la Mega-Piedra Carlos. Nunca se lo hubiese imaginado. Jamás en su vida, ni siquiera lo vio venir, ni siquiera lo presintió.

Luna empieza a llorar. Mientras a su vez le pasaba algo. El cuerpo de Luna se empieza agrietar, mientras lloraba. Poco a poco, grietas se apoderan de su cuerpo, dominándola. La Gardevoir por fin se había enterado, por fin sabía lo de ese día. Lo que ella igual ansiaba saber.

Pero…

-Has tenido ya suficiente.- Dice la Psique, cambiando de tono, igual empezando a llorar.- Es hora de que tome de corregir mi, nuestro error.

Luna alza de nuevo su mirada y con lágrimas ve a esa otra Gardevoir.

-Luna. Sabía que volverías- Dice la psique, llorando por igual.- No debemos perder más el control. No de esa forma. Ya tenemos demasiados problemas allá afuera. Lo que el menos necesita es una rabieta por parte de nosotras, de mi, ¡NO LO ENTIENDES!

-¡¿Qué, que?!- Luna no lo entiende, mientras aun se agrietaba.

-Los humanos no están atados como nosotros.- Dice la Gardevoir, dándole entender algo a Luna.- Sin embargo. Se comprometen, mas también toman las libertades de escoger sus caminos. A eso se le llama libre albedrio Luna. Es algo tan simple y sencillo. Carlos no se ata como un Gallade, es algo más que le permite hacer de lado esta boba naturaleza de nostras. Tan sencillo y simple.

-Pero, pero.- Luna tartamudea.

-Eso no quiere decir que no se sientan presionados.- Dice la Gardevoir.- Javier simplemente le dio un empujón cuando más lo necesitaba. Lo del secuestro es algo que no se vio venir. Pero aun pese a ello…

La Psique se le queda viendo a la Gardevoir. Pero una mirada muy seria, una llena de decepción.

-¡No tuvo, nunca que pasar lo del hospital!- Lo exclama la Psique, recriminándole la última pelea.- ¡No debe estar pasando esto!, ¡Aquí y usurpar su mente!, ¡YA, NO, MAS!

La psique le da un puñetazo a Luna, en medio de su cuerno. Traspasando como cristal a la Gardevoir.

-El no necesita a una obsesiva y enferma.- Dice la Psique.- Aparte de una Gardevoir. Realmente necesita una esposa más humana.

-¡GAR, GAR, GARR!- Luna gruñe al sentirlo.

-Déjame decirte algo Luna.- Dice La psique, con una cara de furia.- No soy la conciencia de Carlos. Soy la tuya.

Perforándola en su totalidad. Mientras le dice la verdad, lo que aquella Psique en forma de Gardevoir era. El puño saliendo al otro extremo, a la espalda de Luna.

-Quería hacerte esto, como tú me lo hiciste, me hice.- Dijo La Psique, furiosa.- Tanto ha sido nuestra, mi negación.

De repente. Luna se destroza, se desborona como el cristal, ante los ojos de ella misma, su conciencia. Regándose por completo a lo que alguna vez fue.

-Pero.- Dice esa Gardevoir.- A diferencia de la última vez. Yo no te voy a negar, como tu… como yo. Lo hiciste… hicimos. Para no cometer ese mismo error una vez más.

Los restos de cristal, de lo que alguna vez fue Luna empiezan a elevarse y a flotar, haciendo un pequeño torbellino ante la voluntad de la otra.

-No cometeré este mismo error una vez más.- Se dice esa cosa.- No negare esto, ¡Porque yo soy tu Luna!

El vidrio sale disparado hacia la Psique. Se entierran. Pero en lugar de sangrar o doler, se impregna, lo absorbe en su totalidad, sin dejar nada de lo que alguna vez fue Luna.

Un brillo cubre a la Gardevoir. Se transformaba. EL brillo se apaga. Dejando ver a una Mega-Gardevoir. En su lugar. En medio de los recuerdos y la mente de su amado. Dejando ir una onda expansiva en toda la mente de su amado.

Pero aquella puerta de barandales, de color rojizo escarlata. Brillante como la sangre. Que se mantenía como candado, se rompe.

Luna Pov

Los humanos tienen la libertad de tomar sus decisiones. Su libre albedrio es algo que no pude comprender. La libertad que él tiene hacia sus decisiones. El no es un Pokémon, aunque diga que lo es por igual. Es un titulo simplemente, para ser mi símil. Pero pese a ello por fin comprendo.

Es esa libertad que él tiene, que yo he negado. Las decisiones que él ha tomado. Cada una que lo llevar donde está ahora. Es algo que le envidio. Envidio esa libertad, envidio que el vea mas allá.

Pero ya no más.

Yo. Soy Luna. Y no perderé ante yo misma por mi naturaleza. Ya no más. Mi Carlitos me necesita y no quiero que cometer el mismo error que hice la primera vez que entre aquí.

No quise ver eso, no quise verme de esa forma. Lo negué. Pero ya no más, la aceptare. Me aceptare como soy, aunque no me guste, nada lo cambiara. Lo único que queda es aceptarlo. Y no renegar de ello.

Negarme ante lo que soy. Negar la oscuridad de mi ser. Y separar mi moral, de mí. Manipular a mi esposo, no dejarlo crecer, negar su libertad. Yo debo de apoyarlo e intervenir cuando comenta errores y que no se desvié de su camino.

Gracias mi amado. Después de lo que te hice.

Sé que duele, no poder protegerlo. Hubiese querido jalar el gatillo, hubiese querido disparar en lugar de él.

Pero en este mundo cruel. Necesitamos el uno al otro. Y si Carlos lo hiso fue para el bienestar de ambos.

Y cuando los dos no pudimos. Un apoyo, Javier. Eso era lo que necesitaba también. Me hubiera gustado saberlo de otra forma

Y espero que esta sea la última vez que recurra a este método. No quiero volver a entrar a tu cabeza Carlos.

¡¿ESTAS, SEGURA DE ELLO?!

Narrador Pov

Luna entra en shock. Algo paso. Algo despertó.

La Psique era en realidad la conciencia de Luna. Una parte que ella se había manifestado. Pero ahora que se ha unido de nuevo a ella. Con sus poderes a la hora de hacerlo, la Gardevoir ha provocado algo dentro de Carlos.

Luna lo presiente. EL recuerdo se empieza a quebrajar.

-¡¿Pero qué?!- Luna lo presiente.

Luna con sus poderes mantiene el recuerdo en su lugar. Y de inmediato sale. Cerrando la puerta.

-¡NO CREAS QUE ESCAPARAS YA ENFERMA!-

Sonaba esa voz. Luna lo presentía. Algo salía mal. La Mega-Gardevoir, se queda quieta, solo para después tambalearse, Toda la psique de Carlos empieza a temblar. Una oscuridad rojiza empieza a dominarlo todo.

-¡No, no, no, no!- Grita Luna al presentirlo.- ¡¿Qué es esto?!

Luna con sus poderes acumula toda esa masa que se empezaba a expandir en toda la mente de Carlos. Como si fuese una diosa, ante su voluntad. Despeja toda esa masa y detecta su origen. Pero pese a sus poderes. Luna realmente le costaba mantenerla a raya.

-¡No se que seas!- Dice la Gardevoir, desesperada.- ¡Pero no dejare que domines este lugar!

Luna lo avienta a su origen. Hacia unas puertas, de barandales rojos.

-¡TU ME PERTENECES!-

Pero antes de encerrarla. Aquella Cosa, con una gran presión agarra a la Mega-Gardevoir.

-¡¿Pero qué?!- Se exalta Luna, sintiendo algo muy familiar. Pero ahora mucho más potenciado.

-¡VEN AQUI MI AMOR!-

Y con esa gran presión. Se la lleva hacia adentro. De inmediato, la puerta se cierra en automático.

La Gardevoir por fin encontró lo que buscaba. Encontrándose consigo misma. Aceptando la libertad de su amado. Y aceptándose a sí misma al por fin saberlo.

Javier pese a que no estaba con ellos. Por fin hiso lo que un padre pudo hacer y algo más.

Pero ahora algo se ha roto y se ha llevado a la Gardevoir a otra parte de la mente de Carlos. Luna está adentro. Siendo absorbida en lo más profundo. Hacia la parte más oscura de su amado esposo.

-Un sueño.- Dice Carlos, al recordarlo.


Bueno en resumen.

Quise traer a la vieja Luna.

Cuando ustedes leyeron este fic les presente una Luna sobre protectora, maternal. Leal, un lado amable de esta Gardevoir. Siempre enamorada de su entrenador. Que lo apoyaría aun en sus decisiones.

La primera corrupción de Luna empieza desde el momento que se metió por primera vez en la mente de Carlos. Al ver que el estaba deprimido. Desde ahí Luna se corrompió. Pues ahí salió más obsesiva, manipuladora, enloqueciendo más y más. La primera señal fue desde ese cap. La segunda fue contra Pinsir. La tercera fue que desde el inicio quiso manipular a Carlos para que fuese entrenador. La cuarta es que le dijo que lo mataría, contradiciéndose en el cap. 11. Pues a estas alturas ya no tenía el control de sí misma.

Pero todo llega a su límite.

En este cap. muestro aun a Luna con culpa, culpa sin saber aun el porqué. Ella decide meterse en la mente de Carlos una vez más para aprender una lección. Saber qué es lo que Carlos hiso cuando se la llevaron. Como mantuvo la calma.

Aquí se encuentra con su conciencia. Aquella Psique que apareció por primera vez en el cap 32.

Desde esta parte la quise hacer un poco aparte. Tomando a Luna como una moneda. Separando dos lados. A la Gardevoir corrompida por su propia naturaleza y a la otra que alguna vez fue.

La psique ha tomado un papel importante. Pues es la conciencia y la parte moral de Luna. De ahí cuando se deshizo por primera vez de ella, es cuando se empieza a corromper.

La conciencia le dice las diferencias de la pareja y la razón por la cual aun los diferencia.

Después de aquel rencuentro Luna divaga en la mente de Carlos y encuentra lo que buscaba. Encuentra las palabras de Javier que al final Carlos tomo para motivarse. Enterándose también en cómo consiguió la Mega-Piedra.

Luna se empieza a quebrar al no poder entenderlo o más bien si. Aquí de nuevo aparece su conciencia y le dice lo que en realidad ella es. Y para no cometer ese error golpea a su parte corrompida y la absorbe. Aceptándose como es. Aceptando sus errores y lo que ha hecho. Llegando a Mega-Evolucionar, al menos por sí misma.

Ese detalle no debe confundirse. Luna no es capaz por sí misma Mega-Evolucionar por su cuenta, es un detalle estético capítulo, que manifestare en el siguiente cap.

Se manifiestan dos puertas. La primera, no hace falta decirlo la verdad XD. Se manifestó al mismo tiempo que la puerta roja. Eso es todo lo que tengo que decir.

La segunda representa algo. Dense una idea de su diseño y todo lo que ha pasado Carlos.

Quiero agradecer sus comentarios a dragón titánico, AlexGreat07 y alen6.

Y a todos aquellos que leen este fic.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.