La temperatura de la habitación era demasiado alta así que supuso que James había olvidado arreglar el termostato o algo similar.

- James... - gruñó molesto empujando lejos la sábana que tenía sobre él.

- ¿Sueñas con él? - la voz suave de Bella lo despertó por completo.

Algo confundido giró para verla a su derecha.

La castaña lo miraba fijamente mientras mordía su labio. La imagen provocó que su cuerpo reaccionara así que no resistió a tomarla entre sus brazos.

- En realidad no. - le aseguró apegándose hasta que su vientre hizo contacto con él. La verdad era que había soñado con ella.

La besó con ternura.

- En realidad una castaña estuvo en mi mente esta madrugada.

- ¿Así? - susurró ella mordiéndose el labio. - ¿Debería sentirme celosa?

Edward sonrió divertido.

- Tal vez un poco... - susurró acercándose otra vez. - No tienes idea de todo lo que me hizo...

La besó de nuevo pero esta vez su cuerpo tenía otras intenciones. Bella gimió y él supo que debia parar para relajar el ambiente.

- Te amo. - admitió en un suspiro.

- Yo también. - con una pequeña sonrisa Bella contestó antes de refugiarse en sus brazos.

Edward suspiró por lo cómodo y tranquilo que se sentía. Llevaba años sin sentirse bien en su propia piel.

- ¿Dormiste bien?

- Bastante bien. - le aseguró Edward dejando un beso en su coronilla.

Había decidido quedarse a dormir debido a que no quería dejarla sola luego del enfrentamiento contra su familia. Aunque habían decidido ir lento, dormir juntos se sintió natural y correcto.

- ¿Ya despertó? - le preguntó emocionado luego de sentir una ligera patada contra su mano.

- Suele dormir durante el día. - admitió ella riendo. - No deja de moverse durante la noche.

- ¿No te deja dormir? - susurró preocupado.

- Nunca he dormido mucho así que no hace diferencia. - le aseguró quitándole importancia.

Edward suspiró recordando.

- Es verdad.

- Tú también solías dormir poco...

- Yo no duermo mucho. - admitió. - Sin embargo, esta vez dormí más tranquilo que nunca.

Bella acarició su mejilla suavemente.

- Me alegra. Gracias por quedarte junto a mí.

- Fue gracias a ti, yo soy él que debe agradecer. - susurró acercándose hasta que ambos chocaron sus frentes. - Estar sin ti me quitaba el sueño.

Bella suspiró sin dejar de mirarlo.

- ¿Esto es real? ¿Estoy soñando?

- Claro que soy real. - preocupado abrazo su cintura. - ¿No me crees cuando te digo que te amo?

- Me parece un sueño. - admitió ella.

- Nunca quise lastimarte. - Edward se disculpó. - Sé lo cruel y demandante que fui contigo, nunca te di nada a cambio. Prometo no volver a ser esa persona.

Bella suspiró mirándolo pero no contestó.

-... ¿Es demasiado tarde? - susurró él asustado. - ¿No me amas como antes?

- Hey... - Bella lo detuvo y se abrazó a su cuello. - Eres el amor de mi vida, no sé como dejar de amarte.

Aliviado correspondió el abrazo.

- Te amo Bella. Desearía haber tenido el valor de enfrentar mis sentimientos antes.

Beso su hombro con sentimiento y siguió bajando hasta atrapar sus labios.

Perderse en sus labios debería ser ilegal, ya que era como consumir una droga que lo aislaba del mundo y lo llenaba de emociones incontrolables.

Demasiado pronto su cuerpo quiso más atención. Sólo vestía un boxer por lo que estaba expuesto a las caricias que ella le daba sutilmente. Tembló cuando su mano acarició su espalda y gimió en sus labios cuando hundió sus uñas en su carne.

- Bella... - suspiró dejándola respirar. - Es mejor que...

Ella lo calló con otro beso asfixiante.

Pronto se encontró sobre ella desesperado por liberar sus pechos que estaban presos en su camisón celeste de maternidad. Ella rió divertida cuando él gruñó frustrado.

- Tengo que quitármelo. - le indicó empujando su pecho.

Un poquito ansioso asintió mientras ella se sentaba para poder sacárselo. Sus pechos rebotaron libres y más llenos que antes.

- Mierda... - gimió al verlos pero antes de tomar uno en su boca se detuvo. - ¿Podemos hacerlo? Estoy a punto de perder el control necesito saber hasta donde puedo llegar.

Bella mordió labio mirando su erección atrapada en su boxer.

- El médico dijo que puedo tener sexo. Pero nada rudo ni duro.

- Bien. No rudo. No duro. - asintió con ansiedad. - Puedo hacerlo. Puedo hacerlo. ¿Quieres intentarlo? Sé que dije que podemos ir lento pero si quieres podemos acelerar en esta parte de nuestra relación.

- Uhm. - gimió ella cuando él palpó sus bragas.

- Tú mandas. - apartó sus bragas para penetrarla con un dedo.

- ¡Dios! - gimió moviéndose contra su mano.

- Prometo ser suave. - insistió. - ¿Por favor?

- Ven aquí. Hace rato conoces la respuesta. - tiro de él para besarlo.

El vientre redondeado de Bella lo alejó de su objetivo, que era rozarse contra su carne más tierna por lo que preso del deseo tomó su mano y la llevó a donde más la necesitaba.

- ¿Eso se siente bien?

- Bastante bien. - gruño en sus pechos.

Su yeso limitaba algunas de sus acciones ademas de que el vientre maduro de Bella no iba permitir una penetración. Resignado se recostó y tiró de ella para ser cabalgado.

- ¿Seguro? Peso demasiado.

- Te aseguro que puedo contigo. - insistió tirando de su cadera.

- Estas algo ansioso. - rió suavemente ella sin poder evitarlo.

- Lo estoy. - admitió sin pudor. - Llevo meses sin sexo... la última vez la puse a ella aquí.

Acarició su vientre con una sonrisa de realización.

Bella capturó su mano y también sonrió.

- Esa fue mi última vez también. - Edward sonrió al escucharla.

Tener la seguridad de que ambos habían sido celibes durante esos meses los lleno de paz y de tranquilidad. No lo habían admitido al otro pero ambos vivían aterrorizados con la idea.

Bella se acomodo sobre su cuerpo para empezar a decender lentamente capturandolo en su interior.

- Oh Dios. - gimió ella ajustandose a su tamaño.

- ¿Te duele? - preguntó preocupado. - Podemos parar cuando quieras.

- Estoy bien. - le aseguró tirando de su cabeza para besarlo.

Edward empezó a mover sus caberas para conseguir empezar el vaiven. A pesar de sus ansias permitió que ella llevara el ritmo lento y suave. Era una locura que lo desesperaba ya que cada cierto tiempo ella apretaba su interior provocandole gruñidos apreciativos.

Su vientre impedía que viera su miembro perderse en su interior así que se dejó llevar y sólo se dedico a sentirla. Bella aceleraba cada pocos minutos para luego regresar al ritmo lento y eso lo volvia loco. Ella tambien sabía que era un reto para él dejar el control a su disposición luego de años siendo demandante y energico con sus parejas sexuales. Bella sentía sus manos hundirse con fuerza no queriendo dejarla ir y también veía su dientes apretados mientras se controlaba.

El telefono de Edward sonó. Ambos decidieron ignorarlo. No era momento. Nada interrumpiría lo que estaban haciendo. Y siguió sonando mientras ellos seguían compartiendo ese momento intenso.

- Voy a matarlos. - gruñía él levantando las caderas. - Pero primero...

Bella no contestó. Tenía los ojos cerrados y mordía su labio emitiendo gemidos. Él quedó impresionado por la imagen. Era su mujer en muchos sentidos y poder tomarla o ella tomarlo de esa manera era algo digno de apreciar.

Su orgasmo seguía formandose cuando ella tocó el cielo lanzando su gritillo que compitió con el replique incesante de su telefono. Él sintió la presión en su miembro más fuerte que antes y sin poderse controlar soltó su simiente alcanzando su orgasmo.

Edward la sostuvo cuando casi se desvanece y con esfuerzo la recostó junto a su cuerpo.

- ¿Amor? - susurró preocupado. - ¿Te lastimé?

- Para nada. - le contestó con una sonrisa perezosa. - Necesitaba tanto eso, el embarazo me ha tenido sensible.

Edward sonrió satisfecho y se acercó a besarla.

- Bueno ahora estoy aquí. - susurró en sus labios. - Puedes usarme cada vez que me necesites.

- ¿Te gustó? - ella contestó insegura. - Nunca lo hemos hecho así, a ese ritmo.

- Claro que me gusto. - le contestó de inmediato. - Sin embargo, si que me cuesta ceder el control. No tienes idea de las ganas que tenía de ponerte en cua...

- No sigas. - ella gimió. - O no saldremos de esta cama en todo el día.

- ¿Por qué saldríamos? - le susurró acercandose a su cuello para dejar besos humedos. - Me gustaron mucho esos apretones. Eso fue nuevo.

- Los aprendí en las clases de maternidad. Estuve ejercitando mis paredes vaginales.

- Dios bendiga a esas clases.

- Tonto. - rió pero pronto se convirtió en un gemido porque él empezó a succionar uno de sus pezones.

El telefono seguía sonando.

- Contesta. - se quejó ella frustrada. - No ha parado de sonar, quizas James esta preocupado.

- No creo que sea él, sabe donde estoy. - le aseguró acercando sus dedos a su centro para estimularlo.

- Quizas cree que te secuestré. - gimió.

- Si me conoce no debe dudar que soy un rehen feliz.

Siguió tocandola decidido a ignorar su telefono pero ella no compartia sus pensamientos.

- No puedo. - suspiró frustrada empujando su brazo lejos. - Contesta, quizás es...

Edward la miro confundido.

- ¿Mis padres?

- Si, pueden ser ellos o quizás... quizás es Bree...

El reconocimiento hizo que se detuviera a pensar y recordar que ella estaba en la ciudad.

- Contéstale, no va a parar hasta saber de ti. - suspiró ella. - Sé que es capaz de...

El timbre del departamento sonó.

- No puede ser... - incrédulo se levantó de la cama y se colocó sus pantalones.

Efectivamente Bree estaba detrás de la puerta junto a un Diego algo pálido.

- ¿Bree?

- Cuando James me lo dijo no podía creerlo. - susurró herida. - Después de tantos años sigues cometiendo el mismo error. ¿No aprendiste? ¿Ella no te demostró ya lo tóxica que es en tu vida?

- Bree, la amo. Ambos cometimos errores, no soy una víctima en todo esto. Ella...

Su amiga retrocedió y le dio una mirada apreciativa a su aspecto.

- No. Siempre fuiste un suicida, siempre fuiste brincando hacia tu ruina. Ahora mismo puedo ver al Edward de hace diez años frente a mí.

- Lamento que me veas de esa forma, pero no pienso igual. Esta vez estoy formando una familia junto a ella y...

- Hace diez años también lo hiciste y te mintió, te manipuló y destruyó.

- Bree...

- Bree, ya no soy esa persona. Ya crecí y Edward también. - Bella interrumpió colocándose junto a Edward.

- A mí no me engañas, Swan. - se burló la mujer. - Pero debo admitir que sabes mover bien tus cartas. - Miró con asco su vientre. - Lo atrapaste con la misma táctica que usaste hace diez años.

Bella lo pudo evitar reaccionar y golpear su rostro.

- Mi hija no es producto de un plan. No permitiré que hables de esa forma.

Edward se colocó como escudo para impedir que Bree respondiera al ataque.

- Bree. Es suficiente. - gruñó Edward molesto. - Bella tiene razón.

- ¿Siquiera harás una prueba de paternidad? - insistió Bree llorosa y sujetándose la mejilla lastimada. - ¡Como puedes creerle!

- No es necesario. - admitió él. - Bree, debes irte. No permitiré que sigas alterando a mi mujer.

Bree se burló al escucharlo.

- Tu mujer...

- Si, mi mujer. Acostúmbrate a la idea Bree. Estoy y estaré con Bella para siempre. Ya tendremos a nuestro primer bebé y pronto estaremos viviendo juntos. No es algo temporal y si quieres ser parte de mi vida debes entenderlo.

Bree retrocedió dolida. Diego inmediatamente se acercó a tomar su brazo.

- Vamos Bree... ya es suficiente.

- Si lo es. - susurró ella mirando a Edward con todo el dolor acumulado. - Lo es.

Diego la refugió bajo su brazo mientras se alejaban hacia el ascensor.

Edward vio a su amiga herida salir de su vida y un poco de su corazón se rompió.

- La quieres. - susurró Bella tras él.

- Fue una gran amiga sobre todo estos meses, no quise lastimarla.

Giro para dedicarle una sonrisa triste pero no la encontró. Bella se alejó rumbo a la sala donde se deshizo en llanto.

- Amor... - preocupado se acercó a abrazarla. - No llores.

- ¿Tiene razón? - lloró. - Has vuelto conmigo por nuestra hija, tú...

- Hey, no dudes de mis sentimientos. No ahora. Yo te amo y si no hubieras estado embarazada seguramente estaría rogando por tener una excusa para volver a verte.

Tiro de ella hasta que por fin cedió y escondió su rostro en su cuello.

- ¿Me crees, verdad? - le susurró. - Nuestra hija es consecuencia de nuestro amor, no es el único motivo por el que te amo. Eres increíble. Además de ser la mujer más hermosa que he conocido, eres brillante e inteligente. En Forks brillabas tanto que incluso me parecieron los meses más cálidos de mi vida en ese pueblo. Ese pueblo es silencioso y aburrido estoy seguro que ahora haces falta tú. - beso su frente. - Estoy enamorado de ti por quién eres ahora, ya olvide el pasado.

- Te amo, Edward.

- Yo te amo aún más de lo que puedes imaginar. - beso su frente. - Ahora olvidemos esto y conversemos sobre la decisión más importante de nuestras vidas.

- ¿Sobre qué haré con los hoteles Swan ? - susurró suavemente.

- No. Es lo menos importante, cariño. Yo estaré de acuerdo si renuncias o te quedas. - tomó su rostro entre sus manos y la miro a los ojos. - Saldremos inmediatamente a Forks si así lo quieres o nos quedaremos. No te preocupes por eso, no estarás sola sin importar que decisión tomes. Somos una familia.

Bella sonrió a sus palabras y se dejó besar suavemente.

- ¿De qué decisión hablabas?

- Debemos elegir un nombre. -para enfatizar sus palabras acarició su vientre.

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Hola!!!

¿Qué les pareció? Cada vez más cerca al final. Mi recompensa son sus comentarios.

Nos leemos