Una sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"La gente que se ama a sí misma no hace daño a otra gente. Cuando más nos odiamos a nosotros mismos, más queremos que otros sufran"
- Dan Pearce
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Capítulo 45:
"Azul Ashengrotto"
- ¡Ffgna! ¡Tiene tentáculos en donde deberían estar sus piernas! - Exclamó Grim mirando la parte que solo su felina vista azul pudo captar en el momento.
- De todas cosas que viste ¿Solo te fijaste en eso pequeño Bakeneko? - Suspiró Akko mirando con una ceja alzada a Grim. - Aunque supongo que ahora las cosas se ponen cada vez más interesante en este sitio.
- Así es como luce su verdadera identidad. - Dijo Jade mirando con preocupación el estado en el que se encuentra Azul en estos instantes.
- ¿Pero qué es esa gran sombra detrás de él? - Dijo alertamente Floyd mirando a la encarnación del blot.
- En cualquier caso, nuestra prioridad es traer a Azul de vuelta a sus sentidos. - Dijo Leona dando un giro de su pluma mágica para convertirla en una especie de báculo con punta hecha de una cabeza de león cuya boca sostenía su gema amarilla y de la base de su melena colgaba una especie de tiras de telas, joyas y plumas que flotaban en el agua.
- ¡O todos nos convertiremos en anemonas! - Añadió Ruggie sacando su pluma a la par que Jack también replicaba la misma acción.
- Si ese es el caso lo mejor será darles mi sello. - Dijo Shiori bajando sus manos de la cúpula para luego dirigirse hacia Jade, Floyd y Leona. - Necesito que me den sus manos. - Dijo ella mordiendo su pulgar para realizar el dichoso sello. - A pesar de que tenemos que salvar a Azul también sus vidas con muy importante así que no creo que tengan ningún inconveniente con eso, ¿verdad?
- Supongo que es bueno prevenir antes que lamentar, pero confió en tu juicio gatita. - Suspiro Leona, aunque ya le había extendido la mano a Shiori.
Por otro lado, Jade y Floyd viendo cómo iba la situación tendrían que tomar todos los instrumentos necesarios para poder rescatar a Azul, por lo que decidieron confiar en la sacerdotisa y también extender sus manos desnudas.
- Perfecto. - Dijo ella realizando el sello de protección.
Mientras tanto Ruggie miraba al nuevo integrante de cabello rojo detenidamente que estaba miraba a la escena fijamente mientras cruzaba sus brazos.
- ¿Tu no vas a necesitar el sello? - Preguntó Ruggie.
- No es necesario. - Respondió Akko, cruzando sus brazos adentro de las largas mangas de su haori. - Un yokai no debe de tener un sello de la marca en su cuerpo.
De pronto la encarnación después de terminar de materializarse a la par de su tridente, tanto Azul como el Overblot se lanzaron hacia frente para apuñalar el muro de mándalas y empezaba a emitir un poderoso hechizó de electricidad que atacó a todos los pergaminos al mismo logrando destruirlos en un abrir y cerrar de ojos.
- ¡Maldición! - Exclamaron los presentes intentando esquivar el arma gigante.
Azul, viendo lo que todos planeaban hacer, con un movimiento de manos al compás del tridente del Overblot generó varias y filosas picas de hielo que estaban a punto de impactar a todos los presentes con el fin de atravesarlos. Sin embargo, anticipando las intenciones del mago, Shiori sacó otra tanda de tablillas que se ubicaron al frente de los presentes que tenía el sello para protegerlos de los ataques de Azul a su vez que curaba uno que otro raspón que se produjeron.
Pero, ella se percató de algo. Azul nuevamente le estaba dedicando esa inquietante mirada codiciosa.
Eso no le causo un buen presentimiento.
- ¡Demonios! - Exclamó ella percatándose de que a comparación de los demás ella tan solo ella contaba con unas pocas tablillas a su alrededor convirtiéndola en el blanco al que debía de atacar para anular los demás pergaminos.
Antes de que ella siquiera se moviera para convocar su última tanda de pergaminos y protegerse, Azul ya había lanzado un hechizo alrededor de ella en el que varias picas de hielo empezaron a atacarla desde distintas direcciones y a una gran rápida velocidad que provocaron que ella solo empezara a esquivar con su cuerpo y agilidad. Shiori estaba tan concentrada en los ataques que no vio como Azul iba corriendo hacia ella mientras extendía uno de sus tentáculos rumbo a la mano tatuada de la sacerdotisa listo para absorber sus habilidades.
- ¡Shiori cuidado! - Exclamó Ruggie apuntando su varita hacia Azul para paralizar el cuerpo de Azul con su magia única, pero el Overblot moviendo sus enormes tentáculos anuló el hechizo permitiendo que su invocador prosiguiera en su acción.
Mucho intentaron hacer lo mismo para siquiera atinar un ataque, pero las otras ventosas del Overblot se encargaban de ellos provocando que cada vez más se preocuparan por el estado en el que la albina se verá atrapada.
Azul estaba a solo unos pocos centímetros cerca de su cuerpo antes de que las moradas ventosas tocan su piel.
- ¡Shiori! / ¡Señorita Shiori! / ¡Koebi! / ¡Gatita! - Exclamaron desesperadamente los presentes mirando la escena.
Cuando las ultimas picas dejaron de aparecer Shiori entonces regresó su mirada hacia el aura oscura que estaba a su espalda ocasionando que ella volteara su cabeza para a ver el rostro de Azul.
Ella por reflejo estaba a punto de levantar las manos para protegerse, aunque sea con las técnicas de bloqueo, sin embargo, una sombra pasó rápidamente frente a ella y lanzó fuerte latigazo en la cara de Azul para que este soltara un siseo de dolor mientras retrocedía un paso hacia atrás.
Esa persona fue...
- ¡No! ¡No dejare que nadie me vuelva a arrebatar a alguien importarte otra vez! - Gritó encolerizadamente Akko mostrando su brazo convertido en un grueso y largo tentáculo rojo mientras mantenía a su atrás a Shiori. - Si lo haces otra vez... no dudare en arrancarte todas tus ventosas una por una.
Entonces Akko convirtiendo su otro brazo en otro tentáculo las levantó al mismo tiempo con el fin de golpear a Azul con un largo latigazo vertical, pero el ya mencionado logró proteger su torso superior a tiempo con un hechizo de protección. Sin embargo, la deidad al percatarse de dicha acción luego cruzó sus dos tentáculos para que estos rompieran el eje de equilibrio de Azul y finalmente terminar su ataque con un fuerte golpe directo que lo mandó a volar hacia donde estaba la encarnación impactándolo en el proceso con su cuerpo y empujándolos hacia un extremo mientras levantaba una cortina de humo.
Todos se sorprendieron mucho al presenciar la gran fuerza que ese sujeto hizo con tan solo unos pocos tentáculos, pero para su suerte ahora ya no eran atacados por las picas o por algún tentáculo enorme.
- Has descuidado mucho tus reflejos, mi pequeña Kappa, debes siempre procurar ser más veloz que tu adversario. - Regaño Akko volteando su mirada a su espalda para luego jalonear brevemente la mejilla de Shiori con una ventosa. - Recuérdalo, siempre trata de considerarte como la pieza del rey en el Shogi, "No como un general de oro"o de lo contrario perderías fácilmente tu vida.
- ¡S-si! ¡Lo siento! - Exclamó ella tensando su espalda como si fuera un soldado mientras luchaba contra la ventosa que estaba pegada en su mejilla.
- Aunque debo admitir que ese sujeto es demasiado veloz de lo que pensé y esa energía oscura que emana es casi tan fuerte como el de un Ashura. - Comentó con preocupación Akko llevando su brazo ahora normal a la altura de su cuello y arrancar su cristal granate. Era tiempo de ganar tiempo. - Si uso mi verdadera forma sería fácil rodearlo, pero hay demasiadas personas ocultas y desmayadas en este dormitorio que podría aplastarlas por error si no me fijo. Tendré que limitarme un poco.
- Nuestra mayor prioridad es la cabeza de vidrio de la encarnación - Dijo Shiori mirando hacia el polvo flotando en el agua. - Si logramos destruirla estaremos más cerca de salvar a Azul.
- Ya escucharon mocoso. - Exclamó Akko mirando a los jóvenes mientras se acercaba a Shiori. - Hasta que encuentren una mejor estrategia yo me encargare de protegerlos de las ventosas de esa cosa así que no se atrevan a fallar.
- Realmente no tengo ni idea de quién es este sujeto, Aktormaru. ¿De dónde salió? - Preguntó Leona alzando la ceja menguando su anterior preocupación.
- Todo lo que sabemos es que es alguien que viene del mundo de Shiori. - Solo pudo responder Jack con lo poco que sabía. - Y pensar que él es ese tal Akko.
- ¡¿Como dices?! - Tanto Leona como Ruggie abrieron sus ojos de par en par al recordar de donde habían escuchado ese tan familiar nombre.
Volviendo con Akko, aplastando el cristal rojo entre sus manos una luz roja envolvió todo su cuerpo para hacer aparecer partes de alguna especie rara de armadura roja con bordes dorados que estaban bajo su Haori azul cuyas mangas ahora habían desaparecido para seguir mostrando más partes del armazón rojo que protegían sus brazos al igual que dejaban ver que la parte del frente de su cuerpo y sus piernas también poseían dichas piezas metálicas pero era acompañados por varios de sus tentáculos rojos que salían por el kasazuri.
- Mi pequeña Kappa, puedes hacer los honores. - Dijo Akko tomando con cuidado la mano derecha de la sacerdotisa.
Dicha acción solo encrespó el pelaje a muchos de los presentes quienes casi tragaron ahogaron un grito mientras que Shiori, con su mirada determinante, asintió con su cabeza mientras posaba su mano derecha al pecho de la deidad.
Los jóvenes se quedaron un poco interrogantes y con ganas de alejar a ambos teniendo en cuenta la situación en la que se encontraban, sin embargo, todas esas reacciones desaparición al instante cuando del pecho de Akko un círculo de luz blanco de dibujo en su armadura.
- Esa luz. - Dijo Ace recordando el momento en que Shiori saco aquella arma del cuerpo del pulpo.
Entonces Shiori susurrando dijo:
Oh lanza maldecida que yaces dormida dentro de su interior
Por favor: Manifiéstate.
Mientras poco a poco Akko se inclinaba levemente hacia atrás mientras que Shiori imitando los movimientos también alejaba su mano tatuada para sacar lo que parecía ser una especie de lanza turquesa hecha de pura energía áurica.
¡Purifícate y danos tu fuerza para realizar milagros!
La lanza después de emitir unos cuantos breves brillos se trasformó en el mismo tridente plateado que anteriormente Shiori junto con Akko tenía en sus manos cuando tenían sus auras unificadas.
La deidad, al ver nuevamente su arma frente a sus ojos, la tomó desde su centro mientras que con la otra mano libre atrapó a tiempo la espada de la sacerdotisa.
- No sientes ningún cansancio o fatiga ¿verdad? - Preguntó Akko cerciorándose de que Shiori se encontrara bien.
La sacerdotisa soltando una sonrisa solamente dejó al descubierto el aura lila que ella estaba acumulando mientras le decía con toda confianza:
- Nada de nada.
- Veo que ahora te has vuelto más resistente. - Sonrió la deidad al ver que no había peligro con ella.
- He mejorado mucho desde que llegué aquí. - Respondió ella en el mismo tono mientras erguía su espalda.
Aunque su conversación no duró mucho ya que rápidamente se alejaron al mismo tiempo de sus sitios porque tuvieron que esquivar varios hechizos de agua que salieron disparados hacia su dirección, aunque felizmente todos de ellos fallaron en atinar. El origen de dicho poder provenía de Azul quien nuevamente se había incorporado con su encarnación para nuevamente correr hacia el grupo de jóvenes.
Akko, viendo el trayecto de los movimientos de la encarnación, también se lanzó hacia el frente para inmovilizar cada enorme tentáculo que intentaba atacar a los jóvenes con una serie de golpes con el tridente mezclado con sus poderosas ventosas rojas. Uno creería que la situación seria desventajosa para la deidad, pero la verdad era que ambos estaban casi a la par.
A Azul de alguna manera no le gustó mucho esta intervención por lo que, sintiendo como la ira iba consumiendo más sus pensamientos; entonces empezó a convocar más de sus picas de hielo para después arrogarlas por todas partes con la idea arrasar con todo a su paso.
Ruggie, Leona y Jack reacción casi al instante esquivaron el ataque lo más que podían mientras lanzaban varios hechizos de fuego en varias ocasiones para contrarrestar o derretir cada ataque. En un inicio ellos lograron salir ilesos, pero a medida que avanzaba el tiempo más les era difícil deshacerse de ellos.
- Demonios, mientras más regresamos el ataque la fuerza aumenta más. - Murmuró Jack entre jadeos.
- Nunca imagine que es octo-bastardo tuviera tanto poder. - Leona se quitó una pica que se quedó clavado en su nombro mientras que la marca se encargó de curarlo en un parpadeo. - Pero realmente es un verdadero dolor de trasero.
- A este paso se nos será más dificultoso destruir el cristal. - Dijo Ruggie mirando por momentos al gran cuerpo del Overblot luchando con la deidad.
Ace, Deuce, Shiori y Grim convocaban escudos mágicos y el muro de mándalas para proteger a los gemelos Leech quienes se encargaban de lanzar hechizos de agua en simultaneo para contrarrestarlos y desviar los tiros de la encarnación, sin embargo, a estas alturas todos solo podían únicamente defenderse ya que era demasiado poder el que Azul expulsaba.
Akko realmente intentaba busca la manera más efectiva para intentar acercarse a la cabeza y destruirla, pero debido a la dureza de los tentáculos del monstruo y la velocidad a la que debía atacar. Se le dificultaban mucho el realizar siquiera hacer un pequeño piquete. Pero al menos, como consuelo, se alegraba de haber amilanado un poco la carga de su protegida quien también daba todas sus fuerzas para luchar.
- Hagan un trato conmigo... Firmen el contrato... - Dijo Azul desesperadamente a los gemelos.
- No me importaría si fuera tu yo normal, pero en este momento, no hay manera. - Rechazó la propuesta Floyd lanzando otro hechizo de agua mientras era protegido con el muro de Shiori. - Gracias Koebi-chan~
- Estoy de acuerdo. - Añadió Jade del mismo modo.
Uno tras otro ataque, Azul, no dejaba de lanzar la misma lluvia de picas de hielo y buscando la manera más efectiva de acabarlo de una vez, pero por más que seguía repitiendo los ataques sus enemigos seguían colocándose de pie una y otra vez. Esto lo estaba sacando de casillas por lo que decidió cambiar la táctica.
Ahora Azul se dispuso a usar hechizos de vientos tan filosos como cuchillos que dejaban marcas por la arena del suelo. Shiori al percatarse de dicho detalle en sacar las alas del Tengu Tennin y se dispuso a realizar la segunda danza para contrarrestar todos los hechizos de Azul con sus hoces lilas.
Los intercambios de ataques de la sacerdotisa y el mismo Azul ocasionaron que varias ondas de impacto se generasen en todo su entorno, levantando a su paso un poco de arena. Manteniéndose cerca de los pies de la albina, Grim, también lanzó una que otra bola de fuego con la idea de proteger, en lo que más podía, a la sacerdotisa. Lo bueno de esa acción era que gracias a ese implemento extra las hoces adquirieron mucha más fuerza para mantenerse a la par con los ataques de Azul.
Akko viendo que la encarnación empezaba a flaquear entonces decidió alejarse un poco para acumular toda su energía áurica en la punta de su tridente y lanzarla el ataque como si fuera una fuerte columna hecha de corriente marinas que iban hacia la cabeza de cristal.
La encarnación sintiendo como un ataque se aproximaba a su zona más vulnerable, levantó una cosida mano oscura, creó una especie de vórtice oscuro de tinta que la protegió a tiempo, como si fuera su escudo. Pero poco a poco lucia como si perdiera fuerza, tanto que hasta empezaba a hundirse más en el suelo mientras que su otra mano la dejó relajada para clavarla el tridente oscuro en la arena como único apoyo contra el ataque.
Muchos se percataron de esa acción cometida casi al instante generando varias reacciones de sorpresa ante la fácil dominancia de la encarnación.
- ¡Akko logró inmovilizarlo! - Dijo Shiori acelerando más los movimientos de sus brazos a la par que Azul también la imitaba con cada movimiento de sus extremidades incluyendo las ventosas. Muchos de los hechizos rasparon cerca de la joven, pero nada grave que una curación divina pudiese curar.
Con todos los ataques centrados en la joven, los chicos, en un inicio dudaron si debían dejar la tarea de distracción de Azul a Shiori, pero al ver como la sacerdotisa les asintió con la cabeza entonces eso significaba que ella podía mantenerlo bajo control por lo que ellos decidieron usar todas sus cartas en esta ronda para acabar con el Overblot con el fin de que la sacerdotisa pudiera dar el golpe de gracia final. Entonces cargando todos sus hechizos fuego y agua, una vez más, se dispusieron a correr hacia la encarnación listos para terminar esta batalla de una vez por todas.
Sin embargo, Akko presintió que algo no andaba bien.
Esta encarnación no estaba empleando la suficiente fuerza para siquiera devolver el golpe, con esas grandes cantidades de energía se suponían que debían ser las suficientes fuerte para contratacar o anular cualquier ataque, pero solo las estaba conteniendo...
¿Acaso será...?
- ¡No puede ser! - Akko abrió sus ojos dorados y volteó su mirada hacia su costado para ver como todos los mocosos se habían ubicado en sus posiciones para atacar al overblot dejando casi a Shiori un poco alejada de los demás con el pequeño gato contrarrestando los ataques del joven cilophytes. - ¿Cómo no pude verlo?
Esa falta de fuerza era tan solo un engaño.
- ¡Mi pequeña sal de allí! ¡Es una trampa! - La deidad gritó lo que más podía logrando llamar la atención de la albina y de los demás que también se giraron alarmados por dicho comunicado.
Ellos iban a cambiar la dirección del ataque, pero ya era demasiado tarde. Azul sonriendo de un lado frenó sus ataques al mismo tiempo que le ordenaba a la encarnación nuevamente mostrar su verdadera fuerza. Al instante la encarnación tomó con fuerza nuevamente el tridente y lo alzó lo más alto que podía para empezar a generar varios y cientos de truenos y relámpagos que caían con fiereza hacia todos los presentes incluyendo a la deidad que en un mal movimiento casi es golpeado con el ataque.
Ahora todos, ellos eran los que estaban contra las cuerdas ya que los tentáculos nuevamente empezaron a atacarlos sin piedad. Pero la situación no terminó allí porque de pronto Azul lanzó un gran torbellino de agua hacia la dirección de la albina.
Shiori sabía que incluso con su velocidad no podría esquivarlo a tiempo así que hizo único que podía hacer en el momento.
- ¡Cuidado Grim! - Ella exclamó tomando al felino y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia la dirección de los chicos para que se colocara a salvo.
- ¡Ffgna! - Pudo exclamar él mientras salía volando hasta ser atrapado por Deuce.
El felino iba a recriminarle a la joven por haberlo aventarlo sin avisar, pero no pudo si quiera emular una palabra ya que vio como, en frente a sus ojos azules, la sacerdotisa fue arrasada por la corriente de agua como si una persona hubiera sido atropellada por un camión.
Todos gritaron el nombre de la joven mientras veían como la sacerdotisa era alzada a una altura muy alta del entorno. Shiori tuvo que suprimir su respiración para evitar que el líquido oscuro entrase en sus pulmones a su vez que luchaba contra las corrientes usando las alas espectrales para poder enderezarse, aunque con dificultad.
- Te atrape. - Sonrió Azul ahora haciendo que las corrientes giraran en sentido contrario para atraer a la sacerdotisa hacia él. - Ahora... ¡Entrégame tu marca!
Shiori rápidamente empezó a batear sus alas y extremidades para mantenerse suspendida en el aire y no ser arrastrada, pero eso tan solo era tan solo cuestión de minutos antes de que el mareo por la falta de oxígeno se manifieste en su cuerpo y debilitara su cuerpo.
Todos intentaron llegar hacia ella para salvarla, pero debido a que tanto Azul como la encarnación lanzaron más torbellinos a su alrededor ninguno de ellos podía acercarse. A pesar de que tenían que esquivar todos los hechizos ahora era necesario buscar una manera de idear algo.
Akko, con el corazón martilleando por culpa de la preocupación, entonces tomó el ultimo cristal blanquecino de tenia cuello y estuvo a punto de lanzarlo hacia la dirección de la albina, pero lo que nunca se esperó que el ataque sorpresa de un tentáculo embistiera con fuerza contra su cuerpo provocando de dicha gema se le cayera de sus manos hacia otra dirección.
- "¡Senhime!" - Gritó mentalmente Akko intentando atrapar con sus ventosas y manos su más importante tesoro de su vida que también era la salvación de Shiori como su último recurso desesperado.
Sin embargo, la suerte nuevamente no corrió de su lado esta vez y sintió como todo su ser era impactado con mucha fuerza contra el suelo arenoso provocando que se levantara una gran cortina de arena.
El Overblot se quedó quieto unos instantes viendo como toda la cortina trasparente se iba desaparecido solo para revelar que la deidad aún se mantenía en pie, pero sosteniendo con dificultad el gigantesco tentáculo con una especie de campo de fuerza turquesa que rodeó todo su cuerpo mientras sostenía con sus dos manos el tridente que empezaba a brillar al compás de la energía que emanaba para no terminar como un pez lenguado.
El pequeño cristal, por otra parte, finalmente terminó por aterrizar a casi metros cerca del caos en el que los jóvenes y el felino se encontraban.
- ¡¿Fghna?! ¡¿Qué fue esa luz?! - Exclamó el gato mirando hacia el artefacto brillante.
- ¡Dénselo a Shiori! - Exclamó Akko llamando la atención de todos los chicos, quienes todavía intentaban esquivar los relámpagos. - ¡Me encargare de contener esta cosa!
Entonces otro impactó más golpeo el campo de fuerza provocando de la deidad callera ahora sosteniéndose de una rodilla.
El Blot ahora estaba usando toda la fuerza de la base del tridente oscuro para aplastar el escudo de energía de la deidad. Akko no iba a permitir que ese fuera su final por lo que hundiendo sus tentáculos en la arena luego las dejó salir nuevamente al exterior, pero ahora adquiriendo el tamaño de su cuerpo real para inmovilizar tanto sus brazos cosidos como la gran parte de los otros tentáculos oscuros para que no intentara atacar.
Con la restricción ya establecida junto con el intercambio de fuerzas, la encarnación, creó una cerca de rayos que rodeó la zona en la que los dos pulpos estaban luchando, separándolos del resto y haciendo que esa zona se volviera aún más peligrosa para siquiera pisar un pie adentro. Sin embargo, Akko, aun concentrándose en lo que hacía les exclamó desesperadamente:
- ¡Rápido no se queden mirando como idiotas! ¡Si de verdad quieren ayudarla tienen que darle ese cristal! - Las siguientes palabras le costaron mucho decirlo ya que no quería admitirlo, pero era necesario. - ¡¿No se supone que ella también es alguien importante para ustedes?!
Ace, Deuce, Grim, Jack, Leona, Ruggie abrieron sus ojos de par en par ante las palabras de esa deidad, pero fueron las indicarlas para que ellos tomaran una decisión incluyendo a los mismos Jade y Floyd quienes, a pesar de todas las tretas que le hicieron a la chica para que no pudiera completar su contrato. Eran conscientes de que aun con todos esos momentos ellos de todos modos fueron salvados por ella. Así que por normativa se lo debían.
Los presentes no tenían ni idea de cómo ese pequeño objeto podría ayudar a la sacerdotisa, pero sabían de que tenían que llegar hasta ella lo más pronto posible tratando de esquivar todos los relámpagos posibles o de lo contrario, ya sea por el ahogamiento o por el arrebato de la marca, ella podría de verdad morir.
Entonces alguien, viendo el ritmo y los tiempos en el que caían todos los relámpagos sumado al hecho de ver cuáles eran las cualidades de cada uno de los presentes, se le ocurrió una idea que podía funcionar aun si no les decía todos los detalles.
- Tsk, como detesto recibir órdenes se un desconocido. - Gruñó Leona mirando a la dirección en el que el cristal había caído y empezó a correr repentinamente. - ¡No se queden atrás y avancen!
Mucho jadearon de la sorpresa ante el acto del hombre león ya que nunca se esperaron que Leona fuera uno el primero en reaccionar. pero, antes de que dejaran que todos estos pensamientos pasaran por sus mentes, entonces decidieron no lo dudaron más y se dispusieron a correr e ir a ayudar a la sacerdotisa.
A medida que Leona iba avanzando pudo percibir como aroma de los demás ya lo habían alcanzado dándole la señal para poner en marcha su plan que a pesar de que no tenía tiempo para explícalo. Él tendría que dejar que sean las intuiciones y habilidades de los demás lo que los ayudase a avanzar hacia adelante. Era muy probable que quizás los ataques eléctricos fueran irregulares al caer en distintos intervalos de tiempo, pero con un poco de suerte, si esta vez el universo no era tan perra con él como siempre, entonces podría haber una posible probabilidad de salvar a Shiori, aunque eso significara que tendría que sobrepasar los límites de su cuerpo. Pero valía la pena intentarlo.
Con unos increíbles movimientos de su báculo mezclándolos con sus escudos mágicos pudo retener la mayoría de los ataques mientras podría ver como estaba cada vez más cerca del cristal. Cuando Leona estuvo lo suficientemente cerca del brillo, usando su simple hechizo de levitación, atrajo el pequeño objeto a su mano para después ver como varios rayos estaba a punto de impactarlo. Él sabía que este era uno de esos movimientos irregulares por lo que deduciendo la siguiente movida lanzó el cristal hacia un lado y luego...
- ¡Ruggie! - Exclamó Leona nuevamente enfocándose en los rayos para lanzar un fuerte hechizo de madera que los retuvo al instante. dejando que el resto de los jóvenes continuasen corriendo.
- "No la jodan herbívoros" - Pensó Leona mirando brevemente hacia el torbellino en el que Shiori estaba luchando. - "Solo aguanta un poco más gatita". - fue lo último que dijo mentalmente antes de seguir esquivando más de los ataques que intentaban derribarlo.
Ruggie haciendo uso de su pluma mágica tomó el cristal y continuó corriendo. Sin embargo, ahora los relámpagos empezaron a cambiar de forma.
De lo que antes eran truenos impactando en la arena ahora lucían como si fueran varias esferas de luz eléctricas que se movían de un lado a otro de manera veloz, pero sabiendo hacían adonde impactar después de unos segundos.
El joven con orejas de hienas aceptando el desafío esquivó velozmente todos los ataques para después emplear un mortal en el aire con el fin de invocar varios hechizos nulos que eran similares a un rayo oscuro que bloqueó cada ataque hasta que aterrizó en la arena solo para pasar el cristal hacia otra dirección al mismo tiempo que gritaba en el aire a su siguiente compañero:
- ¡Jack!
Pero Azul, con sus ojos celestes, vió como todos empezaban a acercarse hacia su zona entonces movió una de sus manos para generar otro torbellino para alejar a los demás y continuar en lo suyo.
Para suerte todos pudieron esquivar dicho ataque a tiempo, pero lamentablemente eso ocasionó un cambio en la dirección del cristal, enviándolo a una lejanía hasta poco a poco perderse...
... o eso hubiera pasado de no ser que los hermanos Leech, sabiendo que eso iba a pasar, entonces intercambiaron sus miradas para luego apuntar hacia la luz con sus plumas al mismo tiempo y lanzan un hechizo en conjunto. Jade lanzó su ataque de agua para que junto con el ataque de viento de Floyd que se unieron para formarse es un tornado de agua que empezó a girar con fuerza en sentido contrario para absorber el cristal y a atraerlo hacia ellos.
Ellos ya están listos para tomarlo, sin embargo, surgió otro obstáculo y ese era que otra vez aparecieron los rayos irregulares que caían en líneas rectas hacia sus puestos. Ya era de saberse que esta serie de pases no serían fáciles ya que tenía que estar al tanto del cristal, esquivar los relámpagos, defenderse de los ataques y cerciorarse de llegar a la meta. Entonces los gemelos Jade y Floyd desasieron el hechizo para ver como el cristal cruzó a su lado y nuevamente protegerse de los rayos con un doble escudo mágico que los protegió a tiempo; dejando pasar a los demás jóvenes faltantes para que ellos continuasen avanzando.
Jack entonces, viendo como la luz nuevamente estaba de regreso en su zona, no dudo en usar toda su fuerza atlética para correr con toda su velocidad hacia la luz y dar un gran salto para extender su brazo junto con su pluma para tomar el cristal con éxito. Pero ahora la dificultad en el ambiente había subido abismalmente ya que ahora tanto bolas eléctricas como torbellinos de agua y los relámpagos iban cayendo destructivamente por todos lados destruyendo casi todo a su paso, por lo que ahora todos los presentes no debían ni parpadear un por un instante.
Ya estando cerca del remolino en el que estaba atrapada Shiori, Jack, vio como varios ataques iban en avalancha hacia él por lo que muévame realizó otro pase.
- ¡Deuce! - Exclamó el hombre lobo retrocediendo con unos saltos mortales hacia atrás esquivando todos los ataques insanos que iban hacia su dirección. Era un a total suerte que sus habilidades en atletismo eran altas porque de lo contrario nunca hubiera salido vivo para contarlo.
Deuce tomó el cristal entre sus manos y continúo corriendo junto con Ace y Grim. Ya casi les faltaba poco para llegar, pero entonces, Azul, viendo que ahora sus amenazas estaban cerca de él entonces dejó de quedarse quieto y también empezó a desplazarse entre sus tentáculos para cambiar su posición, aunque no se deshizo del torbellino en ningún momento.
Entre persecuciones Azul pudo deducir que eso sujetos no lo iban a dejar tranquilo, así que nuevamente usando sus tentáculos empezó a lanzar varias picas de hielo hacia los tres magos. El plan era sencillo mientras que los tres idiotas se enfocaran en esquivar sus ataques eso solo terminaría por prolongar más el tiempo antes de que la joven perdiera todas sus fuerzas para caer totalmente rendida en sus manos y adquirir todas sus habilidades, solo así por fin podría volverse la mejor versión de él... y nadie nunca más podrá meterse con él otra vez.
A Ace no le gustaba como la situación estaba continuando por lo que tenía que cambiar de tácticas. Pero ¿Cómo podrían lanzar el cristal a una distancia tan alta con Azul huyendo a cada rato? Si esto continuaba todo habrá sido en vano y habrán fracasado en poder siquiera salvar a su amiga. Pensaba y pensaba, pero mientras más se tardaban en ver que podía hacer él pudo notar como las alas de Shiori poco a poco estaban desapareciendo.
- "¿Qué puedo hacer para ayudarla?" - Pensó desesperadamente Ace. - "Shiori siempre era la que tenía una solución en cada momento, pero ahora que todo depende de nosotros... Mi cabeza se está nublando ¡No sé qué hacer! ¡Piensa! ¡Piensa! ¡PIENSA! ..." - Ace bloqueó otra pica de hielo. - "Si yo fuera ella ¿Cómo plantearía un plan en medio de todo este caos?"
Podía sentir como su respiración se empezaba a cerrar. ¿Esto era a lo que muchos llaman histeria? Porque si lo era este era un pésimo momento para sentirla.
Sin embargo, antes de que todo fuera cuesta abajo algo se interpuso a tiempo.
- Tranquilo... relaja tu respiración... - Susurró una voz en eco.
El ambiente de pronto se movió en cámara lenta por unos instantes mientras que adentro de la mente de Ace una extraña voz resonó adentro de su cabeza al mismo tiempo que su respiración se tranquilizaba y el tatuaje del dorso de su mano brilló un poco más que el de los demás presentes.
- "¿Quién es...?" - Ace quiso preguntar.
- Si lo logras manejar tu entorno y tus emociones entonces serás capaz de visualizar una solución para proteger a Shio-chan... Sé cómo el viento y deja que todo fluya atreves de él. - Finalizó la voz para después desaparecer.
- ¿Usar mi entorno? - Murmuró Ace mirando hacia Deuce y Grim.
Fue en ese momento que un recuerdo fluyó dentro de su memoria, reviviendo el momento exacto en el que sucedió la exhibición del torneo mágico.
- ¡Deuce! ¡Grim! - Exclamó Ace a su lado. - ¡Escuchen tengo una idea que puede ayudar a Shiori!
- ¡¿Cuál es?! - Dijo Deuce regresando la mirada.
- ¡Recuerdan la estrategia del torneo!
Como si un foco hubiera aparecido sobre sus cabezas entonces Deuce soltó su sonrisa de al lado y levantando su pluma junto con la de Ace para convocar un tornado de viento que levantó la arena de su alrededor y rodeó todo en entorno para cubrir su posición en la que estaban.
Con todos los de los ataques cayendo, sumado al hecho que esto generaban aún más polvo, la densidad en el escenario aumentó más logrando así que todo el campo de visión sea obstruido por completo.
Azul, al no poder ver nada, a regañadientes tuvo que ordenarle a la invocación que detuviera el ataque para poder predecir en donde estaban los demás.
Con los sonidos ahora reducidos entonces él se enfocó en todos los pasos que lo rodeaban solo para después usar todos sus tentáculos para lanzar más picas de hielo hacía los sitios en el que se generaban ruido. Sin embargo, pese a que ya había enviado varios ataques, el ruido exterior aun no cesaba ni un poco, provocando así que él cada vez perdiera más la paciencia.
Entonces Azul, levantando sus ocho ventosas, lanzó un fuerte hechizo de viento que alejó toda la arena de golpe para simplemente revelar la mayor sorpresa que ocasiono que él abriera más grande sus ojos azules. Ace, Deuce, Jack, Ruggie Leona, Jade y Floyd, quienes ya tenían levantadas sus plumas apuntando hacia él.
Cuando la cortina de arena ni bien rebeló sus posiciones, todos, no dudaron el lanzar sus hechizó en forma de varios rayos morados oscuros logrando así que Azul, en un rápido intento de protegerse, invocara varios escudos con sus tentáculos para bloquear cada ataque.
El joven Cilophyte creía que si seguía así nada iba a salir mal o eso fue lo que pensó cuando de repente a su espalda, el sonido de unas pequeñas patas corriendo se empezaron escuchaban cada vez más cerca. Azul volteando su nuca rápidamente pudo ver únicamente a Grim corriendo en línea recta hacia él sosteniendo al aire una bola de fuego.
- ¡Toma esto! ¡Fghnaaaa! - Exclamó Grim lanzando con todas sus fuerzas hacia delante.
Pero a Azul ni siquiera se molestó en esquivarlo ya que la bola de fuego pasó sobre su cabeza sin siquiera haberlo rozado.
- ¡Ha! ¡Fallaste! - Se burló Azul del ataque Grim.
- ¡No te apunte a ti! - Solo respondió Grim ahora retrocediendo hacia la zona en la que estaban todos los demás.
- ¡¿Cómo?! - Dijo Azul regresando su mirada para ver como la bola de fuego azul empezó a desaparecer para revelar que bajo las flamas estaba el cristal blanco atravesando el tornado a un par de metros arriba de Shiori. - ¡No puede ser!
Como las corrientes de Azul iban en sentido contrario en vez de alejar el cristal esto solo terminó por atraerlo más hacia la dirección en donde la albina estaba suspendida.
Shiori, al ver ese gran brillo acompañado de una gran aura, intuitivamente levantó su mano derecha hacia la luz antes de que la lucidez de su mente desapareciera. Entonces algo raro pasó porque, en todo este tiempo que había usado ese cristal, esta era la primera vez que empezaba a ver como de esa luz una especie de mano blanquecina y transparente empezaba a extenderse hacia ella mientras también iba extendiendo suya.
- "Eso es..." - Pensó Shiori abriendo los ojos rozando sus dedos con aquella mano espectral.
Entonces la sacerdotisa teniendo ya el cristal en su mano tatuada la trasladó hacia su pecho y dejó que su brillo engullera su cuerpo.
El líder del dormitorio Octavinelle se sintió acorralado, esto no se suponía que debería de pasar, por lo que en un intento desesperado y sin pensarlo mucho lanzó un hechizó eléctrico que recorrido a toda velocidad por el torbellino hasta alcanzarla, provocando que ahora el cuerpo de la chica fuera cubierto de varios rayos azules al mismo tiempo que sus alas espectrales desaparecieron por completo y permitieron que la chica se dejase llevar por la corriente en picado.
Todos los presentes abrieron los ojos con temor ante la caída de la sacerdotisa hacia el final del ciclón de agua mientras que Azul podía sentir como cada vez más estaba más cerca de obtener el poder que más ha codiciado.
Ya casi faltaba poco, si usaba su magia única ahora entonces eso significaría que habrá ganado...
...Sin embargo, todo ese espectro de felicidad desapareció en menos de un segundo cuando la luz blanca desapareció para revelar a Shiori totalmente lucida, sana y con una nueva vestimenta.
Ahora tenía una especie de larga falda abullonada casi trasparente en forma de una umbrela que poseía varias radiales en cada separación llena de pequeñas luces lilas que finalizaban en una especie de ópalos brillante en la base, pero con la parte frontal totalmente cortada para dejar ver el interior con más claridad. La parte interna revelaba otra falda fosforescente un poco más corta y asimétrica de varios pliegues irregulares que llegaban hasta los muslos de Shiori. Tanto los antebrazos y las piernas tenían puesta parte de una armadura blanca que tenían detalles casi celestes a los costados moldeando bien a su anatomía. De su cuello tenía una especie de gargantilla blanca que conectaba al inicio de la lisa coraza celeste del pecho con una tela blanca translucida que le daba un toque delicado al detalle. En su cabeza traía puesto una especie de gran sombrero jingasa en forma de también una umbrela, pero con un velo ondeante en el interior que protegía su espalda y su cabello banco.
En resume tanto la armadura como los pliegues la hacían lucir como toda una elegante, brillante y mortal...
- "Medusa". - Pensaron Jade y Floyd al mismo tiempo todos los presentes.
En efecto, una medusa humanoide cuyo cuerpo estaba lleno de los rayos de Azul que se empezaron a tornase lilas.
-¡Azul, cuidado! - Exclamó Shiori levantando su mano derecha para que, a través del kote y el tekko, redireccionara los rayos que ella contuvo para dejarlos caer uno tras otro en forma de una línea recta que apuntaban hacia donde estaba Azul.
Él a regañadientes soltó una onda de impacto que alejó a todos los que lo tenían rodeado para finalmente escapar del ataque y regresar junto con su Overblot.
Shiori, dirigiendo su mirada hacia donde Azul se dirigía, entonces vio como la deidad aún estaba en aprietos por lo que ella rápidamente se lanzó hacia esa zona eléctrica para ir a ayudar.
Usando su aura para controlar las umbrelas de su falda, estas empezaron a brillar tenuemente para generar una serie continua de presiones altas y bajas que se comprimieron en los escarpes de la armadura y la ayudaron a deslizase rápidamente hacia donde estaba la encarnación.
Todos los presentes vieron atónitos la gran velocidad a la que Shiori se trasladó en medio de las aguas oxigenables hacia donde estaba aquel mural eléctrico para impactar con fuerza con la idea de romperla con todo su poder espiritual mezclado con los voltios de la armadura.
- ¡Dios del trueno, ven! ¡Zen! - Gritó Shiori cerrando mano en un puño tatuada para que con un fuerte golpe chocara conta el escudo de electricidad. - ¡Adelante! - Gritó una vez más anulando el campo eléctrico y dejando totalmente a la encarnación sin protección.
El overblot iba a atacarla cuando vio que su muro se había desvanecido lanzando otro hechizo de ciclones oscuros para poder aniquilarla, pero esta vez la acción fue muy lenta, debido a las ataduras que los tentáculos rojos de Akko ejercían, a lo que Shiori viendo su oportunidad no dudo en atacar.
- ¡Tengun Tennin primera danza: Balada del Karasu eléctrico! - Exclamó ella sacando nuevamente las alas espectrales para que junto con una patada alta enviara una gran hoz lila cargada con un alto voltaje extra que lograron impactar con éxito al voluptuoso cuerpo cocido de la cecaelia ocasionándole una gran herida profunda en su pecho al mismo tiempo que apartó el gran tridente negro.
Con su liberación, Akko, aprovechó la oportunidad para retroceder una vez más junto con su plateado tridente no sin antes lanzar otra corriente marina. El overblot, viendo el ataque acercarse, solo pudo mover a un lado su cabeza de vidrio violentamente provocando que el ataque pasara cerca de su cuello.
A causa de esto la encarnación soltó una especie de tinta negra desde sus tentáculos con el fin de ocultarse en la oscuridad junto con Azul.
Tanto Shiori como Akko ahora haciendo uso de sus armaduras salieron de la zona y se reubicaron hacia donde estaban todos los jóvenes quienes todavía se estaban recomponiendo de toda la energía que habían gastado en la corrida y en el ataque.
- He visto mejores planes, pero nada mal mocosos. - Felicitó Akko a su modo mientras se autocuraba con su propia aura después de haber recibido una fuerte paliza. - Quien hubiera imaginado que esta estrategia hubiera funcionado.
- Muchas gracias a todos. - Dijo Shiori acercándose al grupo de jóvenes para inspeccionar a cada uno de los raspones y heridas que se habían generado en sus cuerpos por intentar salvarla. - En verdad, les gradezco mucho el que me hallan salvado.
Todos solo pudieron asentir con la cabeza mientras se quedaron un tanto sorprendidos como maravillados ante la nueva imagen de la albina porque ahora de verdad parecía como si estuvieran frente alguna clase de deidad benevolente o criatura divina nunca antes vista. ¿Acaso esa era la misma chica que habían conocido desde hace meses? Sin embargo, todo espectro pensamiento se detuvo cuando de pronto sus marcas empezaron a brillar para comenzar a regenerar las heridas.
- ¿Qué hay de ti? ¿Tú te sientes bien? Has usado demasiadas técnicas eléctricas. - Preguntó primero Deuce saliendo de su trance y acercándose a Shiori temiendo que en cualquier momento vomitara sangre. Pero a pesar de ver que eso no estaba pasando ahora, aun así, la incertidumbre no lo dejaba tranquilo al igual que Ace, Jack, Grim y Los hermanos Leech quienes sabían un poco más acerca del estado en el que la sacerdotisa pasa cuando usaba este tipo de técnicas.
- Sí, me encuentro bien- Explicó ella mirando el traje que tenía puesto y recordando aquella ilusión momentánea que tuvo. - Gracias a la armadura de Senhime-sama puedo utilizar cualquier técnica eléctrica sin temor a recibir daños graves a mis órganos.
- "A sí que de allí provenía el aroma a sangre en aquellas ocasiones." - Pensó Leona recordando las anteriores noches.
Ahora él entendía porque sus sentidos se encontraban un poco alertas ese día, pero por otro lado también se alegró un poco en verla fuera de peligro, por ahora.
Shiori luego de terminar su explicación pasó a mirar a la deidad quien no apartaba sus ojos en la zona oscura.
- Terminando todo esto te prometo devolverla como siempre, Akko. - Prometió ella.
Akko, al escuchar que Shiori le estaba hablando, solo dirigió su mirada dorada hacia ella para notar lo cuan cambiada estaba su pequeña a comparación de como era antes: curiosa, tímida y mansa, pero ahora que había crecido ahora lucia como toda una fuerte y valiente mujer que puede demostrarle a todos los demás su gran valor, pero aun conservando su mejor cualidad "la nobleza" ... al igual que su querida Senhime.
- Veo que al final no me equivoqué al escogerlo para ti... - Murmuró la deidad con una sonrisa llena de tristeza y nostalgia.
- ¿A qué te refieres? - Dijo Shiori al notar esa mirada sobre ella.
Ella estaba a punto de preguntarle el motivo de esa respuesta junto a su bienestar emocional, pero no pudo continuar cuando un temblor empezó a resonar en el ambiente generando que todos ahora cambien sus miradas hacia la nube oscura que desapareció para revelar ahora a un muy enfadado azul con los ojos llenos en varios círculos rojos alrededor de su esclerótica blanca.
- ¡Suficiente de tonterías! - Exclamó Azul controlando ahora todas las acciones del Overblot listo para acabar con todo el escenario de una buena vez muy a pesar de que estaba jadeando del cansancio por las heridas que tuvo que regenerar de su encarnación. - ¡Los voy a aniquilar aquí y ahora!
- ¿Listos para el último encuentro? - Preguntó Akko a todos haciendo un simple giró de su tridente al igual que muchos estaban preparando sus plumas mágicas.
- Escuchen todos, solo tenemos una oportunidad. Ahora está cansado debido a las grandes cantidades de magia que gastó, pero debemos ser más veloces que él. - Dijo Shiori activando el Ajna para ver cómo estaba el alma de Azul. Ya casi quedaba nada de él, por lo que tendrían que apresurarse en dar el golpe final...
y ella sabía cómo podrían lograrlo.
- Hooo... así que ya tienes listo un plan. Nada mal mi pequeña Kappa. - Dijo Akko sonriendo de lado al ver en la mente de Shiori cuál era la estrategia.
- Sí, la tengo. - Respondió ella regresando a ver al resto de los presentes. - Pero solo lo lograremos si todos usamos nuestras mejores habilidades... - Y al final su mirada se posó en Leona para después acercarse a él. - ... junto con el más importante golpe de gracia que lo definirá todo. - Luego le dedicó una mirada llena de confianza y confianza. - Leona, yo estoy segura que con tu magia podremos ponerle fin a esta batalla ¿Puedo contar contigo?
Leona solo abrió los ojos ante las palabras de Shiori ¿Eso fue un alago? Porque si lo fue le encantó mucho, tanto que hasta esbozó su clásica sonrisa presumida.
- Ha, veo que sabes escoger bien a tus fichas gatita. - Rió Leona regresándole la misma mirada. - ¿Qué tienes en mente?
- Permítanme ayudarles con eso. - Dijo Akko canalizando sus ondas áuricas para mostrarles las imágenes del plan a los presentes.
A lo lejos el cilophyte pudo ver como todos los presentes después de estar quietos unos segundos se miraron entre sí para posteriormente mirar a Azul listos y preparados para este encuentro colosal.
El mayor e importante objetivo principal para él era la de obtener el poder de la chica a como dé lugar, por lo que si se apresuraba ahora entonces podría tener una última oportunidad para ganar. así que con eso en mente empezó a trasladarse junto con el Overblot a toda velocidad hacia el grupo.
Akko, viendo como el joven cilophyte se empezó a mover hacia ellos, entonces dio un paso hacia delante del grupo e inhalo fuertemente para después de su boca expulsar grandes cantidades de tinta oscura que cubrió toda la zona para ocultarlos a los jóvenes que estaban a su lado.
El joven Azul, con un par de hechizos de agua, movió un poco la tinta de su alrededor para tener un poco más de visibilidad en su entorno. Tenía una idea básica de lo que estaban planeando por lo que empezó a buscar con la mirada a alguien en específico. Al cabo de unos segundos sonrió con superioridad porque a lo lejos pudo ver como Shiori empezó a trasladarse entre las aguas hacia a un lugar alejado del dormitorio.
Por como él veía las cosas pudo deducir el plan de esos idiotas era que mientras la tinta aún permanecía a su alrededor eso le daría a la chica unos segundos de ventaja para escapar de la zona, muy probablemente ir a buscar a los maestros, mientras que los otros tipejos iban a atacarlo entre las nubes oscuras. No estaba dispuesto a ser el lastimado en esta ocasión y mucho menos dejar que la señorita Nakamura hullera tan fácilmente, así que abriendo un camino visible entre la tinta nuevamente corrió hacia ella junto con su overblot.
Al poco rato, y tal como Azul lo había predicho, de entre la neblina oscura, los hechizos y los ataques habían empezado a salir en conjunto desde la oscura niebla para tratar de atinarle, pero a pesar del largo recorrido y la ceguera, supo cómo esquivar y bloquear cada ataque hasta salir de toda esta tinta y volver a ver con claridad todo el arrecife plano en el que Shiori estaba nadando.
Viendo su camino libre y estando cada vez más lejos de la nube de tinta, Azul, entonces controló todos los tentáculos de su overblot y las dirigió hacia Shiori listos para atraparla. Por otro lado, la sacerdotisa, al voltear su mirada se sorprendió mucho al observar que Azul ya se había escapado rápidamente de aquella niebla por lo que levantó una mano a la altura de su mentón y empezó a soltar su cantico esperando la aparición de sus tablillas, pero sus pergaminos no aparecieron provocando que la albina ahora soltará un jadeo de preocupación y horror.
¿Qué pasó?
¿Ya se les acabó?
Azul al ver tales expresiones aprovechó esta oportunidad para ahora acercarse y capturarla sin temor a ser repelido por un ataque...
O eso lo creyó ya que, a pocos centímetros de que las ventosas tomaran el cuerpo de la chica entonces, Shiori, cambio rápidamente su cara de pánico a uno sereno para luego levantar la otra mano que estaba oculta y revelar que tenía sosteniendo una tablilla brillante que chocó contra la punta del tentáculo y así generar junto con las frecuencias eléctricas de la armadura de Senhime una fuerte corriente eléctrica que paralizó el enorme cuerpo de la cecaelia cosida junto con el cuerpo de Azul, quien exclamó fuertemente al sentir todo el dolor del overblot junto con un entumecimiento que no permitió moverse adecuadamente.
Pero la sorpresa no acabo allí porque de la nada las aguas de todo lugar parpadearon momentáneamente en un fuerte tono rojo que poco después desapareció no sin antes dejar al descubierto a Akko en su verdadera forma de pulpo colosal color rojo junto con Ace, Grim, Deuce, Jack, Jade y Floyd sosteniéndose en cada ventosa que casualmente estaban cerca de Azul. Arriba de la cabeza del pulpo rojo se encontraba Leona observando todo el entorno y esperando el momento adecuado para atacar tan solo faltaba poco para terminar.
Cuando ya era seguro bajar entonces todos los chicos se deprendieron de los tentáculos y cayeron directamente hacia donde esta Azul.
- ¡"Laught with me"! - Exclamó Ruggie lanzando su magia única hacia Azul para empezar a controlar sus movimientos y sentarlo contra el piso arenoso con éxito, sin embargo, él solo podría controlar únicamente la parte del torso para arriba ya que sería imposible controlar las otras ocho piernas sin huesos faltantes.
Pero para eso estaban los demás.
Después de unos segundos los chicos cayeron cerca de los tentáculos de Azul y con sus manos y peso los retuvieron contra el suelo aplicando todas sus fuerzas para que el cilophyte no se levantara o atacara.
Azul a estas alturas solo puedo forcejear mientras lanzaba uno que otro gritó de impotencia y enojo ya que ¿Cómo no pudo ver ese ataque sorpresa? ¿Es que acaso su poder y su inteligencia no era lo suficientemente elevadas para siquiera defenderse bien? Eso lo hizo sentir muy patético.
El overblot al sentir todas las emociones de Azul y después de que las descargas eléctricas terminaran su efecto, entonces empezó a mover el tridente de sus manos para atacar al grupo de jóvenes y liberar a su convocador, pero alguien se había adelantado.
Akko había embestido con todo su colosal cuerpo contra la Cecaelia para desviar el ataque hacia otro lado y alejarse un poco de la zona con el fin de aprisionar todos sus tentáculos contra los de la encarnación, sin embargo, aun con todas las ventosas aprisionadas todavía faltaban lidiar con los brazos humanoides que sostenida el tridente oscuro.
El overblot no se iba a quedar quieta por lo que moviendo su tridente estaba listo para atravesar la cabeza del cefalópodo, pero algo lo detuvo.
- ¡Apártate de Akko! ¡"Muro de mándalas"! - Exclamó Shiori rodeando la cabeza del pulpo y llamando la atención del overblot quien detuvo su ataque al ver como la sacerdotisa nadaba con mucha velocidad hacia ella mientras extendía su mano tatuada y convocaba la pared espectral que impactó junto contra un vórtice negro que apareció de la nada y cerca en la punta del tridente que ahora apuntaba a la albina, generando así una fuerte presión que repelía a ambas fuerzas.
Tanto Shiori como el Oveblot estaban luchando para ver quién era la primera en ceder ante la fuerza de contrincante, pero la sacerdotisa podía sentir como estaba perdiendo contra el vórtice por lo que encendiendo la armadura una vez más para empezar a generar muchas corrientes eléctricas que la ayudaron a mantenerla la fuerza de la encarnación, sin embargo, aún con eso no era suficiente poder para romper el vórtice.
- "Es muy fuerte ¡Vamos Shiori solo un poco más!" - Pensó Shiori sintiendo como sus brazos poco a poco estaban retrocediendo de poco a poco por culpa de la magia oscura del Overblot.
Pero, antes de que los brazos de la sacerdotisa retrocedieran, un poco más un par de manos enguantas se entrelazaron junto con sus dedos y nuevamente las extendió hacia el frente para que no detuviera su muro.
- "¡¿Quién?!" - Pensó Shiori girando su cabeza solo para ver con sorpresa el rostro de...- ¡¿Leona?! - Exclamó ella.
- ¡¿Qué pasa gatita?! ¡¿Tan pronto estas cediendo?! ¡Así no eres tú! - Exclamó Leona ayudándola a mantener las manos hacia el frente. - ¡¿Qué estas esperando?! ¡Revela tu verdadero potencial! - la albina solo abrió sus ojos ante esas palabras. - ¡Demuestra quien carajos es Shiori Nakamura!
Reconociendo esas palabras que habían impactado en su mente, la sacerdotisa recompuso su compostura, sonrió de al lado y elevó su fuerza áurica hacia el límite mientras soltaba un fuerte grito de guerra al mismo tiempo que Leona la acompañaba con su rugido mientras que sus marcas de sus manos empezaron a brillar con mucha más fuerza.
Fue en ese momento y en ese mismo instante que tanto el alma de Shiori como el alma de Leona sintieron una resonancia que al final terminó por unificarlas en una misma entidad y provocando el ligero cambio en sus apariencias.
Las puntas del cabello de Leona se tiñeron de blanco y su ojo derecho se volvió carmesí al mismo tiempo que las puntas del cabello de Shiori se volvieron de un color marrón chocolate su ojo derecho se tornó de un verde intenso. Tanto el poder mágico de Leona junto con poder áurico de Shiori se empezaron a mezclar al mismo tiempo que ambos gritaron:
- "Magia áurica: Rugido de los ancestros"
Entonces el muro de mándalas fue destrozado por uno de los rayos que emitió la armadura de Senhime para dejar pasar a unas poderosas ondas doradas con un halo lila que salían una tras otra de las manos entrelazadas de Shiori y Leona.
Tanta era la fuerza descomunal con la que ejercían estas ondas que al final tanto el vórtice oscuro como el tridente que sostenía el Overblot fueron destruidas por completo y se redujeron a tan solo una fina de capa arenosa; dejando así a la encarnación totalmente vulnerable y aprisionada.
- ¡Ahora Leona! - Exclamó Shiori recuperando su apariencia normal y deteniendo el ataque combinado para liberar sus manos y tomar el brazo de Leona con el fin de darle un último impulso extra para que él llegara a la cabeza de vidrió del Overblot. - ¡Ve!
Y Leona, sabiendo lo que tenía que hacer, extendiendo su mano tocó la superficie de vidrio y convocó su más poderosa magia única.
- ¡"Rugido del rey"!
Entonces una fuerte luz dorada inundó todo el lugar al mismo tiempo que esa capa cristalina se volvía opaca y termino por desintegrarse en varias partículas de arena que cayeron al suelo al mismo tiempo que el líquido oscuro se desparramó por todos lados.
- ¡AAAAAAAARRRRRRHHHHHHHHGGGGG! - Gritó Azul empezando a sacudirse con violencia como si estuviera convulsionando por el dolor que estaba experimentando su cabeza al mismo tiempo que su cuerpo empezaba a desaparecer.
- ¡Grim, saca la tabilla que te dió Shiori! - Exclamó Ace luchando por mantener bajo control los dos tentáculos que sujetaba.
Grim, al escuchar esa orden, buscó entre su correa, sacó la tablilla brillante para pegarla en el torso morado de Azul y detener la translucidez de su cuerpo.
Leona, luego de destruir la cabeza, saltó desde la gran altura y empezó a caer antes de ser engullid por el líquido negro, sin embargo, a mitad de la caída alguien rápidamente lo sostuvo de la cintura y lo ayudó a descender. Era Shiori quien había llegado justo a tiempo para capturarlo.
El Líder de Savanaclaw asintiéndole su cabeza a la albina se dio a entender agradecimiento, Sin embargo, sabía que no debía distraerla todavía ya que aún faltaba hacer una cosa pendiente.
La sacerdotisa entendiendo los gestos de Leona también asintió su cabeza albina, lo dejo en el suelo para luego darle la espalda y dirigirse a toda velocidad hacia el cuerpo Azul.
- ¡A un lado, chicos! - Exclamó Shiori al grupo a la vez que iba extendiendo su mano tatuada.
Los jóvenes al ver la cercanía de la sacerdotisa soltaron a un debilitado Azul y retrocedieron un par de pasos hacia atrás para que Shiori pudiera tocar el rostro de Azul y exclamar a todo pulmón:
- "¡Purificación Divina! ¡Zen!"
Entonces la luz lila del tatuaje iluminó todo el arrecife como si fuera un enorme reflector brilloso que estaba siendo encendido bajo el mar. Todos los presentes al instante se protegieron los ojos y esperaron a que la luz disminuyera.
Shiori podía sentir como poco a poco su alma se estaba desligando de su cuerpo para sumergirse a la conciencia de Azul y rescatarlo, pero antes de que dicha acción finalizara se pudo escuchar un lleve lloriqueo acompañado de una triste y susurrante voz:
- ¿Por qué todos me intimidan? - La joven abrió sus ojos ya que esa voz era la de Azul quien estaba derramando varias gotas negras que escapaban de entre sus brillosos ojos azules como el cielo. - ¿Por qué soy un pulpo estúpido y torpe?
- Azul... - Solo susurró Shiori ahora sorprendida con las palabras que había escuchado mientras todo su entorno se iluminaba más hasta finalmente ver la pantalla oscura...
La misma oscuridad del escenario, el mismo piso de agua sólida y las mismas cortinas de niebla blanca que empezaba a bajar en formas de cascadas delgadas desde alguna parte de arriba para empezar a formar y dibujar el ambiente perteneciente de las memorias de Azul al mismo tiempo que él narraba el contexto de la imagen.
- El único lugar en el que realmente encajaba era dentro de mi olla de pulpo.
Shiori pudo ver como las nieblas adoptaron formas rocosas que tenían formas de pupitres; al parecer estaba en un colegio bajo el mar ya que había varios tritones y sirenas pequeñas que estaban dividas en varios grupos esparcidos por el lugar conversando de sus cosas triviales. pero tan solo un grupo de niños tritones fue lo que llamó más su atención ya que parecían estar rodeando a algo o mejor dicho a alguien que no podía ver.
- ¡Waaa! ¡Qué asco! Azul el pulpo baboso está escupiendo otra vez tinta. - Gritó escandalosamente uno de los tritones llamando la atención de mucho de sus compañeros.
- "¿Azul?" - Pensó Shiori acercándose a la escena con mucha preocupación, muy a pesar de no ver a simple vista al niño podía sentir un aura de tristeza provenir en el centro de esos niños.
- Apúrate y aléjate. ¡Tiene todas esas piernas horribles! - Dijo una niña sirena haciendo muecas de asco es su cara.
- Y-ya basta... ¿P-por qué dicen eso? - Sonó la quebradiza voz infantil de Azul tratando de detener las burlas de los niños, pero de manera muy inefectiva.
Shiori al tratar de acercarse más a la zona del complot entonces su campo de visión se vio un poco opacada ya que una sombra negra de tinta empezó a aparecer en medio de los tritones.
- ¡Naden lejos! No va a ensuciar con su tinta. - Escaparon velozmente casi todos los niños, excepto por dos siluetas a la lejanía, dejando solo a Shiori cerca de la mancha negra.
- ¡Gyahahaha! Nunca nos alcanzara. Es tan lento. - Rio una de las niñas sirenas a lo lejos.
- Veo que incluso este mundo tiene sus abusones. - Suspiró con decepción Shiori al ver como eso niños no eran conscientes del daño que pueden ocasionar esas palabras a un niño pequeño.
Entonces el sollozó del pequeño Azul empezó a sonar un poco más fuerte. Shiori regresando su mirada a la mancha negra empezó a empujar un poco la sombra negra solo para ver solo la llorosa cara de Azul que estaba tapada con sus pequeñas manos e hipaba por momentos.
- Azul... - Susurró con empatía Shiori tratando de acercar su mano delicada a la cabeza del niño peliplata.
Pero, antes de siquiera tocarlo, la imagen se detuvo deteniendo el sollozo del niño para dar paso a la voz en eco del verdadero Azul.
- A diferencia de las otras sirenas y tritones yo tenía muchas piernas con ventosas. Era introvertido y tampoco podía decir lo que pensaba. Era malo con los estudios y la educación física, así terminé solo... Un pulpo tonto y desagradable.
Entonces la mancha oscura desapareció del escenario, aunque el aula se mantuvo, pero trayendo de vuelta a las sirenas y tritones pequeños que hablar entre ellos estando casi cerca de Shiori, pero no había ningún rastro del pequeño Azul.
- Ese tipo, a dondequiera que va, siempre termina contaminando el agua con esas sucias lágrimas. - Dijo el pequeño tritón.
- Lo alcanzan fácilmente cuando jugamos a las atrapadas, por lo que es aburrido jugar con él. -Dijo fastidiada otra niña sirena.
Entonces la imagen nuevamente se detuvo.
Por como lo decían, era como si estuvieran tratando de convencerla de que lo que ellos decían era la verdad absoluta a lo que uno debe de asentir con la cabeza o de lo contrario uno sería excluido de un grupo. Pero Shiori sabía perfectamente que estos niños estaban equivocando ya que solo ellos decían lo que su mente cegada les ordenaba decir en aquel momento.
- No es bueno prejuzgar a alguien por su forma de ser, nadie tiene el derecho a lastimar la autoestima y el alma de alguien solo porque se ve diferente. - Dijo Shiori alejándose del grupo de niños mientras todo el entorno de desvaneció para regresar a ser solo una simple niebla blanca flotando.
- Ah, ¿es así? ¡Entonces, deberían dejarme en paz y volver a jugar tus juegos sin sentido! - Dijo la voz Azul, aunque sonaba enojada. - No soy realmente un nadador rápido, pero puedo controlar libremente mis 10 extremidades. Eso significa que tengo cinco veces la habilidad de escribir grimorios completos que esos tontos con solo dos brazos. Puedo escupir la tinta necesaria para escribir mis propios hechizos mágicos. Ya lo verán. ¡Algún día triunfaré sobre todos ustedes y los podré en su lugar!
Entonces la niebla volvió para formar otro arrecife casi solitario, aunque no estaba del todo vacío ya que la sacerdotisa pudo divisar a un lado la figura de dos pequeños tritones gemelos de cola larga tratando de mirar el interior de la olla mediana que estaba tirada allí. Cuando la chica se acercó pudo reconocer las caras de los dos infantes ya que eran idénticos a los niños de la foto conmemorativa que Azul le pidió traer.
- Jade y Floyd. - Shiori susurró mirando como ellos metían sus cabezas gemelas al hueco de la olla.
- Oye, pequeño pulpo, ¿Por qué estas encerrado ahí? - Dijo el pequeño Floyd moviendo su aleta divertidamente.
- Cállate. Déjame solo. - Respondió amargamente el pequeño Azul dentro de la olla.
- Increíble... Hay muchos hechizos y círculos mágicos dibujados en todas estas conchas marinas, desde magia para cambiar de forma hasta magia para robar la voz de alguien... - Dijo el pequeño Jade mirando todos los caparrones escritos. - ¿Ha estado usando esas ocho patas para escribir todo esto en todo este tiempo?
Entonces la olla junto con los gemelos empezó a tambalearse cómicamente de un lado a otro botando varias nubes negras de tinta mientras los gritos de enfadó de Azul se escuchaban por todos lados.
- ¡No los toques! ¡Quieres que te embarre con mi tinta! - Luego del regaño de Azul, tanto Jade como Floyd sacaron su cabeza de la olla solo para revelar que tanto su cabello y cara estaban embarradas de tinta oscura de manera chistosa. Aunque después de ese arrebato Azul continuó hablando. - ¡Seguiré estudiando y me volveré tan fuerte como lo era la bruja del mar! ¡Así que no te metas en mi camino! ¡Váyanse!
- Oye Jade. - Dijo Floyd mirando a su gemelo. - Ese pulpo es interesante.
- Así es, Floyd. - Respondió Jade regresando su mirada a su hermano. - Admito que estoy intrigado.
Y luego la imagen se quedó quieta con las miradas divertidas de los gemelos sin importarles mucho que estaban embarrados por el líquido negro. Eso hizo que Shiori se percatara de que incluso si mucho consideraban que la tinta y la presencia de Azul era repulsiva para Jade y Floyd eso no era ningún problema.
- Seguí estudiando así hasta varios años después... informó la voz de Azul al mismo tiempo que del escenario regresaba a ser niebla para nuevamente formar el salón del aula del océano.
Pero Shiori pudo notar que había muchas diferencias con la otra aula que vio, desde la posición y ubicación de los pupitres de rocas hasta el tamaño de las sirenas y tritones, todo lucía como si ya estaban en la época de la secundaria y eso lo supo cómo mucha certeza ya que los hermanos Leech, que estaban allí cerca suyo, ahora luciendo un poco más altos y al frente de ellos estaba un adolescente Azul que estaba prestando atención a lo que los gemelos decían mientras leía un libro que sostenía.
- He oído que un chico de otra clase se ha vuelto muy tonificado e incluso tiene novia. - Dijo Floyd.
- Pero su hermosa voz se ha quedado completamente ronca ahora. - Añadió tranquilamente Jade.
- Eh~ ¿Es así? - Comentó Azul actuando como si no fuera la gran cosa.
- También escuché que la sirena de la otra clase la que estaba preocupada por su cabello rebelde, ahora lo tienen cabello rubio y sedoso. - Jade nuevamente informó.
- Pero perdió su enorme aleta por lo que ya no puede nadar rápido. - Comentó Floyd.
- Oh, ya veo. - Fue lo que dijo Azul.
Después de que todos los demás tritones y sirenas que faltaban en el salón terminaron por retirarse tan solo dejaron únicamente a los gemelos, Azul en un momento silencioso...
O al menos lo fue hasta que alguien rompió el hielo.
- Azul, Esto es obra tuya ¿verdad? - Habló directamente Jade.
Tan rápido como llego esa pregunta, Azul dejo el libro de lado y miro inocentemente a los gemelos como si no supiera de lo que estaban hablando.
- ¿Quién? ¿yo? ¿Por qué piensas eso? - Preguntó Azul.
- No puedo imaginar a ninguno de esos peces con cabeza hueca ser capaces de hacer hechizos tan impresionantes. - Admitió con honestidad Jade, sonriendo levemente.
- Además de que tú has estado estudiando magia todo este tiempo. - Añadió un último comentario Floyd.
Azul primero soltó una leve risa y después la convirtió en una carcajada.
- ¿Es así? - Dijo Azul una vez tranquilizando su respiración mientras alzaba divertidamente una ceja - No puedo creer que ya me hayan descubierto.
- Entonces, ¿De verdad eres tú? - Pregunto Floyd con brillitos en los ojos.
- Sí, están en lo correcto. Finalmente lo he perfeccionado. - Azul chasqueo los dedos para hacer aparecer un pergamino que poseía un brillo dorado. - Con este contrato mágico. Mientras lo firmen, puedo tener cualquier magia o habilidad de la que estés tan orgullosos. Yo lo llamo... ¡"Es un trato"! Esta vez, haré que todos se inclinen ante mí con esta magia. ¡Todos tus talentos serán míos! - Finalizó Azul dando una última risa antes de que todo se desvaneciera con una cortina de humo, dejando sola a Shiori.
- No he olvidado lo que pasó ni por un momento. Los que se burlaban de mí... las caras de los que me intimidaban... Dediqué mi tiempo a observar desde la distancia sus debilidades, sus fallas... ¡Lo sé todo!
Después la niebla se separó para mostrar el camino que Shiori debía de tomar para observar a la imagen de Azul siendo atrapado desde su cintura entre los espacios del tridente oscuro clavado en el agua mientras que su Overblot estaba hundida boca abajo totalmente quieta al igual que el joven cilophyte.
- Si presiono sus debilidades, podría robar incluso las aletas de alguien que esté orgulloso de su natación...
Al ver la situación en la que se encontraba Azul, la sacerdotisa, no se quedó de brazos cruzados como lo hicieron sus compañeros hace años.
Si uno solo se dignaban ver el acoso sin hacer nada al respecto cuando esta frente a sus ojos eso tan solo lo convierte en un cómplice más. Con ese pensamiento gravado en su mente empezó a caminar hacia él con todas las intenciones de ayudarlo a regresar al exterior mientras que las luces de su armadura brillaban para iluminarle un poco el camino.
- Si sé cuáles son sus molestias, puedo arrebatarles la más hermosa voz... - Azul apretó sus manos mientras su rostro se seguía ocultando en la superficie de las aguas para que nadie viera sus lágrimas de tinta.
Un goteo resonó en toda la oscuridad al mismo tiempo que Shiori se iba acercando.
- ¡Con este contrato de oro soy invencible!
Otro goteo más...
- Ya no soy el pulpo tonto y asqueroso que se queda solo.
Otro goteo...
- Todo está bajo mi control con este poder.
Goteo...
- Todas esas personas que se burlaron de mí se inclinarán ante mí...
Silencio...
- Pero si tú nunca fuiste un pulpo torpe y mucho menos desagradable, Azul. - Afirmó Shiori llegando a la zona del tridente clavado.
Azul, lejos de levantar la mirada hacia la dirección en la que se escuchaban los pasos de la chica acercándose, solo cruzó sus brazos sobre su cabeza mientras que entre gritos amortiguados decía:
- ¡¿Qué estás haciendo tú aquí?!
- Vine a ayudarte a salir de aquí y a regresar a casa. - Respondió Shiori viendo el tamaño del enorme tridente y buscando la manera efectiva de sacar el cuerpo de Azul.
- ¡No finjas de que todo esto de verdad te preocupa! ¡Eres igual a ellos! - Exclamó Azul tratando de alejar de la chica, pero eso solo terminó que le tridente se hundiera más con fuerza su cuerpo y lastimándolo en el proceso.
- ¡Azul! - Exclamó muy preocupada Shiori.
Al ver como el joven solo temblaba mientras contenía sus gritos de su dolor ella no dudo en sacar las alas del Tengu Tennin y evitó que el tridente se hundiera más.
- Eso estuvo cerca... - Suspiró ella.
- Sé lo que de verdad piensas de mi... - Continuó Azul, pero ahora girando su cabeza de al lado para fulminar con sus brillantes ojos llorosos a la sacerdotisa. - Tú tan solo crees que soy alguien torpe, nauseabundo y patético que incluso es digno de tu lástima.
- Veo que estas confundiendo las cosas. En ningún momento te veo o te vi como todas esas falacias que tanto decretas ser, porque no opino del mismo modo que tú. - Respondió Shiori.
- Sí claro. - Dijó el con sarcasmo. - Como me has ganado te crees tan superior a mí que ahora sientes que tienes el derecho de decirme todo lo que se te dé en gana... Eres igual a ellos, tan solo quieres ver cómo me hundo más y más para hacerte sentir mejor contigo misma.
- ¿Por qué llegaste a la conclusión de que yo haría esto? - Preguntó Shiori.
- Se realista ¡¿A quién en el mundo realmente le gustaría estar al lado de un lento pulpo que solo sabe botar tinta a cada rato?! - Golpeó la superficie del agua muestras levantaba su voz. - Tú, en cambio ¡Eres la tan famosa y única chica en una escuela llena de idiotas! ¡Tienes al mundo comiendo de tus manos! ¡Todo el mundo quiere estar contigo! ¡Ante sus ojos no tienes ningún desperfecto! ¡Nadie se mete contigo porque saben que eres fuerte! ¡Nadie te odia! ¡todos ridículamente te aman incluso si no haces nada! - Luego Azul se tranquilizó, pero aun el sentimiento de tristeza aún se mantenía persistiendo. - Nadie te insultaría o lastimaría como esos abusones me lo repetían día tras día... Apostaría todo lo que tengo a que en tu otro mundo también era lo mismo. - y finalmente Azul se quedó callado mientras nuevamente ocultaba su cara en pido para soltar uno que otro sollozo.
Por varios segundos hubo un silencio sepulcral en todo el entorno. Azul creyó que de ese modo la chica dejaría que el tridente lo terminara por aplastar para que por fin se pudiera marchar.
Pensó que quizás dejando las cosas como están a lo mejor todos seguirían sus vidas sin importarles nada al fin y al cabo nadie estaría feliz de qué él regresara con vida ¿Verdad?
Pero entonces.
- Pelo de anciana...
Azul solo abrió sus ojos ante ese apodo que no era dirigido hacia él. Girando lentamente de nuevo su cabeza hacia un lado solo pudo ver el rostro concentrado de Shiori, era como si intentara recordar algo.
- Niña espelúznate... ojos demoniacos... Yukki onna... La niña del pozo con lejía... niña maldita... La zorra de los maestros ... perra... hmmm ¿Qué más me decían?... ah, lo recuerdo también me llamaban lavadora andante. Después de eso ya olvidé los otros apodos...
la sacerdotisa al finalizar su lista luego desvió su mirada a Azul quien solo se quedó viéndola inmóvil. Lo que significaba que él ahora la estaba escuchando.
- Tampoco soy perfecta tengo mis propios defectos como por ejemplo no se tocar ningún instrumento musical, muchas veces soy tan neurótica que hasta sobrepienso y exagero un poco las situaciones de mi entorno provocando al mismo tiempo que empiece a murmurar toda clase de pensamientos que pasan por mi cabeza. A veces puedo llegar a ser muy parlanchina cuando me obsesiono con un tema en específico y eso a muchos hasta les cansa porque suelo ser muy repetitiva. Puede que muchos piensen que soy fuerte, pero le tengo miedo a las agujas cuando perforan mi piel; en muchas ocasiones muchos me llamaron llorona por eso, pero trato de mejorar eso y estoy aprendiendo tolerarlo claro siempre y en cuando no vea la aguja acercarse.
- ¿Qué? - Susurró Azul.
- Y al inicio también he lidiado con varios brabucones de este colegio que intentaron sobrepasarse conmigo... - Shiori luego le levemente sonrió cálidamente sorprendiendo un poco más a Azul a la vez que él sentía como la presión de su cintura se iba aflojando cada vez más ya que la sacerdotisa empezó a ejercer más fuerza en sus alas para levantar el tridente. - Azul, si hubiéramos apostado con dinero real creo que habrías perdido una gran fortuna. Ya que en mi mundo también recibí muchas burlas.
Entonces ella también empezó a recordar.
- De donde yo vengo no era para nada normal que un niño o niña nazca con unos ojos tan rojos como la sangre o con un cabello tan blanco como el de un anciano, a menos que padezcas de albinismo. Solía ser muy tímida con los demás niños de mi edad y también muy ingenua. Esas características mías solo hicieron que muchos de mis compañeros me vieran como un blanco fácil para las burlas y agresiones durante mucho tiempo. Nunca intenté defenderme de ellos porque siempre lo consideré innecesario. Antes no pude entender el motivo por el que ellos siempre me buscaban para hacerme sentir mal, tenían otras cosas más importantes en su vida ¿Para qué molestarse con una niña que no les hizo nada en primer lugar? Creo que ambos sabemos esas respuestas...
- Estas mintiendo. Es imposible que a ti también te hallan agredido como a mi... tú eres... tú... - Azul no sabía que pensar o que responder ya que le parecía imposible que a alguien inofensivo como esta chica le hubiera tocado vivir esa vida, pero su mirada y sus palabras nuevamente estaba demostrando honestidad, no estaba fingiendo.
- Ser diferente ya sea por la personalidad o por el aspecto físico son motivos irracionales para que los demás nos golpeen con varias piedras al final de la escuela, o eso fue lo que aprendí. - Shiori recordó cada momento cada experiencia desagradable que paso en su primaria y parte de su secundaria. - Uno creería que yo tengo todo el derecho de devolverles esa piedra o esas burlas para que ellos también sintieran lo mucho que a mí me dolió, pero no lo hice.
- ¿Por qué?
- Porque eso solo significaría que nuevamente yo iniciaría otro ciclo de odio interminable, "Aferrarte a la rabia es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirárselo a alguien; pero al final tú eres el que terminas quemándote". - Shiori repitió su mantra. - Si hubiera sucumbido a mis emociones negativas y a la venganza en aquel entonces eso solo hubiera terminado por nublar totalmente mi juicio actual y también me hubiera trasformado en una brabucona como ellos. Fue allí cuando me di cuenta de algo... Las personas que lastima a otras no se aman a sí mismos; pero también sufrieron agresiones, insultos u otros factores de su pasado que los han marcado. Por ese motivo es que se desquitan con el reflejo de sus propias debilidades, es decir la gente inocente y diferente como tú y yo.
- ¿Por qué los estas justificando? - Azul cerró sus puños. - No se lo merecen... - y levantó su rostro enojado. - ¡Ellos no se merece ningún perdón! Si se sienten tan débiles consigo mismos ¡¿Por qué simplemente no se lo contuvieron?! ¡¿Tan difícil era para ellos simplemente fingir que éramos invisibles como el resto de los demás?! ¡¿Yo porque tengo que pagar por los platos sucios de sus inseguridades?! Si tantos problemas personales tenían entonces ¡¿Qué derecho tiene ellos de aprovecharse de mis carencias o mi físico?!... Ahh... - Entonces toda la mirada enojada y gritos se detuvieron abruptamente porque él también se dio cuenta del significado de sus propias palabras.
- Yo te pregunto lo mismo Azul... - Dijo Shiori aun manteniendo su tono suave mirando a la cara conmocionada del Cilophyte. - Si te sentías tan débil contigo mismo ¿Por qué simplemente no te contuviste? ¿Tan difícil fue para ti simplemente fingir que las otras personas eran invisibles? ¿Porque los demás tienen que pagar por los platos sucios de tus inseguridades? Si tenías tantos problemas personales ¿Qué derecho tenías tú de aprovecharte de sus carencias o de sus físicos?
Entonces Shiori dando un fuerte impulso con las alas y sus brazos sacó el tridente del agua y con todas sus fuerzas la lanzó lejos de la zona hasta que se hundió entre las profundidades de las aguas, después hubo un breve silencio.
La chica al ver que el joven no se movió de donde estaba solo se acercó y se sentó a su frente.
- Creo que me hago una idea del porqué de tus acciones. La razón por la que robabas las mejores habilidades de los otro, aprovechándose de sus necesidades y debilidades, era porque sientes un vacío en tu interior que tratas de llenarlo constantemente para sentirte satisfecho, feliz y completo contigo mismo ¿verdad? - Preguntó Shiori. - Solo así podrías amarte de verdad.
No hubo respuesta alguna.
- Creíste que podrías llegar a ser mejor que esos bravucones, pero ¿Cómo esperas ser mejor que ellos cuando tus haces lo mismo?
Al inicio nuevamente hubo silencio, pero después de unos segundos...
- Yo solo quería ser fuerte... - Dijo Azul ahora con los hombros temblorosos. - Quería demostrarles que estaban equivocados.
Shiori sintió mucha empatía y comprensión al ver todos esos sentimientos de Azul; sin embargo, su conversación no terminó allí:
- Dime algo ¿Por qué estas tan esmerada en ayudar un torpe pulpo como yo? Tienes todas las posibilidades de acabar conmigo aquí y ahora ¿Qué es lo que te detiene?
- Tan solo quiero salvarte porque puedo ver aún estas a tiempo de demostrarles a todos ellos que puedes llegar a ser alguien mucho mejor que un simple bravucón que usa los desperfectos de los demás. Tú nunca fuiste un pulpo torpe y desagradable, vales mucho más que esos crueles apodos... de eso estoy muy segura. - Respondió Shiori acercando su mano derecha hacia Azul.
Casi al instante, cuando alzó su mirada y vio la mano tatuada acercarse, Azul soltó un respingo de miedo y cerró fuertemente los ojos porque creía que ella lo iba a lastimar, pero en lugar de eso tan solo sintió una cálida y suave mano sobre su mejilla moradas.
Al hacer contacto con las palmas de la joven Azul nuevamente abrió los ojos solo para ver como Shiori levantó levemente su cabeza para que él pueda ver su femenino rostro tranquilo y comprensivo.
- Oh, otra cosa más... - Shiori recordó un último detalle. - Sobre tu pregunta sobre ¿A quién en el mundo le gustaría estar al lado de un pulpo que bota tinta? Yo pienso que a Jade y Floyd eso no les importa, porque aun sabiendo de los apodos que recibías se quedaron a tu lado ¿verdad? porque ellos aceptan y aprecian las genuinas virtudes y defectos del verdadero Azul.
Al escuchar aquella afirmación de la joven, Azul, empezó ya no puedo contenerse más y empezó a soltar más lágrimas de tintas mientras soltaba uno que otro sollozo y recordaba varios momentos de su vida con los gemelos.
- Y creo yo también me incluyo... - Shiori soltó una pequeña risa al pensar en Akko y ganándose otra mirada de asombro de Azul. - porque irónicamente también puedo decir que el mejor lazo de amistad que tengo, aparte con mi familia, es con un yoaki que casualmente es un pulpo colosal. Pero gracias a Akko puedo decir con certeza que allá afuera, en el mundo exterior, habrá 1/3 de personas que nos odiaran ¿Quién sabe por qué?, el otro 1/3 lo componen personas que no nos conoces pero que ya nos prejuzgan y el ultimo 1/3 que los conforman los seres que nos aceptaran por cómo somos sin importar nuestras apariencias o forma de ser ¿No lo crees?
Luego la sacerdotisa tomó las manos del cilophyte y lo ayudó a levantarse del piso.
- Ven, salgamos de aquí. - Preguntó Shiori.
Azul, después de sorber levemente su nariz, estaba a punto de decir su respuesta, pero de pronto un fuerte ruido junto con un temblor resonó sacudió con violencia en la oscuridad provocando que los jóvenes cayeran hacia el suelo, aunque sus manos no se separaron en ningún momento.
- ¿Qué pasa? - Preguntó Shiori encendiendo el Ajna para buscar la fuente del dichoso temblor.
- Son ellos... - Señalo Azul mirando a un punto fijo detrás de ellos con una expresión de miedo. - ...Las voces de mi cabeza.
Shiori al voltear su cara rápidamente pudo ver como nuevamente aquellas nubes oscuras con partículas rojas empezaban a aparecer muy a la lejanía. Por momento se podía escuchar como esa nube empezaban a emitir varias voces en distintos tonos desagradable que se estaban burlando de ellos sumado con uno que otro insulto doloroso.
"Su amor creció y creció"
"Hasta que la medusa se alejó nadando"
- ¡Azul, salgamos! ¡Debemos salir de aquí! - Entonces Shiori empezando a sumergirse en el agua, pero el joven aún se mantenía en la superficie paralizado. - ¡¿Azul?!"
"Y Hasta ahora él apenas podía verla."
- ¡No, no puedo hacerlo!
- No los escuches a ellos, escúchame a mí - Respondió Shiori tratando de llamar su atención. - Si estamos juntos en esto podremos ganarles a nuestros propios demonios, eso te lo puedo garantizar.
- ¡No puedo!
- ¡Azul!
Shiori, escuchando aquella negación y viendo como esas nubes están cerca de lastimar a Azul, tan solo volvió a la superficie y con sus brazos rodeó el cuerpo de Azul y lo sumergió con ella hacia a las aguas oscuras.
- ¡¿Qué estás haciendo?! ¡No tengo aletas para nadar rápido! ¡solo te voy a retrasar!
- ¡Y eso a quien le importa! - Shiori empezó a activar las umbrelas de la armadura para empezar a nadar lo más que podía mientras jalaba el brazo de Azul hacia lo más profundo de las aguas. - ¡No necesitamos de unas largas aletas para ser veloces, con tus tentáculos y mis umbrelas son más que suficientes para salir de aquí! ¡Esta es nuestra oportunidad de mostrar nuestra voluntad de vivir! A sí que demostremos de lo que son capaces los pulpos y las medusas cuando trabajan juntas.
"Eventualmente comenzó a nadar de nuevo"
"pero abandonando su cómoda oscura olla, buscándola."
Después de que Shiori terminar de regañar a Azul, este, al ver esa la expresión determínate de la sacerdotisa tan solo empezó a contraer su tentáculo con dificultad junto con el movimiento de las umbrelas de la albina para marcar un ritmo que los ayudasen a avanzar un poco más rápido.
La sacerdotisa podía ver como muchas de esas sombras intentaban acercarse a ellos y por momentos podía sentir como el joven se tensaba por el miedo, pero ella no iba a permitir que esas entidades la lastimaran y mucho menos lastimar a Azul.
- ¡No se acerquen! ¡"Tengun Tennin segunda danza: Kamaitachi"! - Shiori, usando su mano libre, lanzó una poderosa hoz junto con las garras espectrales de sus alas logrando que muchas de las nubes oscuras retrocedieran al ver el brillo de esa técnica.
Entonces, a lo lejos, una pequeña luz blanca empezó a brillar al final del abismo. Era la salida que los estaba llamando para salir de este mundo oscuro.
- ¡La salida! - Exclamó Azul viendo cómo los dos se acercaban cada vez más a la luz por lo que empezó a aumentar más los impulsos de sus tentáculos.
- ¡Sigue adelante, lo estás haciendo excelente! - Alentó Shiori viendo el esfuerzo de Azul mientras ella también aumentando las frecuencias de sus umbrelas para mantener el ritmo del chico.
Muchas de las nubes oscuras al ver lo cuan cerca estaba los dos jóvenes se alarmaron mucho y empezaron a soltar varios chillidos y gritos desgarradores mientras regresaban con muchas más entidades que iban a una alta velocidad para atraparlos una vez más.
"Cuando ya no pudo nadar más, se hundió lentamente."
Azul, al mirar por el rabillo de su ojo, pudo ver con mucha alerta como nuevamente esas mortales entidades regresaban con mucha más velocidad que antes; a este paso los iban a alcanzar.
"Estuvo perdido durante días"
"Pero la encontró de nuevo y la envolvió."
- No te preocupes, Azul. Tú sigue adelante y no te detengas. - Dijo Shiori llamando la atención del chico con un ligero apretón de sus manos unidas. - Nadie te va a lastimar porque yo voy a protegerte.
Azul sabía que las probabilidades de sobrevivir eran escasas debido a la exageradas cantidad de entidades que venían aproximándose hacia ellos y por un instante estaba listo para tirar la toalla, pero al escuchar esas motivadoras palabras de parte de la joven entonces por una vez en su vida dejó de lado al raciocinio y simplemente empezó dar todo lo mejor de sí mismo para continuar nadando.
Shiori al ver la convicción del joven le dio la espalda al mar de nubes para encender nuevamente su energía áurica lila junto con el poder de la armadura que envolvía su cuerpo junto con el de Azul para crear un campo protector lila.
- "Grávense bien esto en sus inexistentes cabezas. Las medusas no solo son seres blandos..." - Pensó Shiori sintiendo como las entidades los habían rodeado y opacando su visión.
Todo parecía perdido y sin escapatoria, pero al cabo de unos segundos cuando las nubes hicieron el más mínimo contacto con el campo de fuerza todas las nubes oscuras terminaron siendo electrocutadas y sacudidas con violencia por unas poderosas descargar eléctricas que los impactó con tanta fuerza que hasta termino por evaporarlos del camino hacia su salida.
- "¡...También saben punzar con fiereza!" - Finalizó Shiori continuando hacia adelante junto con Azul.
Con la desaparición de todas las nubes oscuras entonces Shiori y Azul finalmente lograron sumergirse en aquella luz para ahora observar el nuevo escenario blanco.
"Pero cuando se despertó, era diferente."
Al abrir sus ojos escarlatas la albina pudo sentir como ella estaba echada en el suelo arenoso mientras había un peso extra sobre ella, se trataba de Azul quien había rodeado con sus tentáculos el cuerpo de la joven y el suyo como si su propia vida dependiera de ello mientras hundía su cara en su hombro. De alguna manera este contacto la hizo sentir muy cómoda y protegida, tanto que incluso rodeó sus brazos a la forma overblot de Azul.
Por como sus cabellos estaban flotando con parsimonia, en esta ocasión, ellos se encontraban bajo el agua cristalina rodeados de una formación rocosa que les brindaba sombra ante los fuertes rayos de luz que se filtraban desde la superficie, pero lo que le daba más belleza a la zona era que tanto Shiori como Azul ahora estaban sentados sobre varios nenúfares blancos que se movían lentamente al compás de las aguas.
Shiori de alguna manera no estaba muy segura si estaban bajo el mar por las rocas o bajo un estanque por las flores, pero teniendo en cuentas a las circunstancias actuales lo dejó pasar por esta vez mientras levantaba su cuerpo de las flores mientras acomodaba mejor el cuerpo de Azul.
Entonces poco a poco la piel de Azul se empezó a tornar con una espuma negra que luego se volvió espuma de mar blanco que empezó a subir a la superficie como diminutas perlas flotantes hasta revelar el cuerpo limpio del joven cilophyte. Todavía estaba en su verdadera forma de tritón, aunque tanto los percebes y los corales de su cuerpo desaparecieron para revelar tan solo una piel morada lisa y suave.
De algún modo ella al ver esa piel lisa, estando consciente o no, empezó a sobar manera suave y tierna sobre superficie de los tentáculos del joven como si fuera alguna especie de delicada cerámica delicada.
- ¿No te doy asco? - Preguntó tímidamente Azul enterrando aún más su cabeza en el hombro de la chica. - ¿Mis tentáculos no son horribles para ti?
Shiori, enterneciendo su mirada, le respondió con sinceridad.
- No me das asco, Azul. Me gusta mucho tu abrazo y tus tentáculos son hermosos... Son grandes y protectores...
- ¿De verdad? - La voz se Azul se quebró un poco en esta pregunta.
- Es la verdad. - Lo juró Shiori ahora tomando los hombros de Azul para sepáralo un poco para que él viera que en sus ojos escarlata.
Cuando Azul quitó su cara del hombro desnudo de la chica vió atreves de esa escarlata mirada dulce y suave en las que no había ningún rastro mentira oculta.
Fue en ese momento y en ese mismo instante que de sus los ojos azules cielo de Azul nuevamente empezaron a derramar varias lágrimas de felicidad en forma de tinta. Era la primera vez que escuchaba de alguien, no ajeno a él, decirle con la verdad que no era desagradable. Eso solo hizo él empezara a sentir un poquito de seguridad y felicidad con respecto a su propio cuerpo.
Shiori, al ver esas lágrimas, entonces llevó sus dos suaves manos hacia las mejillas de Azul para que después de una tierna acaricia de su pulgar se acercara a su rostro para besar suavemente sus lágrimas de tinta.
Unos pocos segundos después ella retrocedió un poco para mirar la mirada sorprendida del joven quien se quedó estático ante la acción de la chica, pero antes de siquiera él reaccionar nuevamente la sacerdotisa lo abrazó de regreso mientras enterraba su rostro femenino en el hombro del joven cilophyte.
Azul se sentía muy a gusto y cómodo en este mundo blanco...
...como si fuera una parte de él.
Era mucho más cómodo que en su olla ya que había una especie de luz y calor tan pacifica que empezaba a aflorar dentro de su pecho. Entonces, queriendo sentir más de cerca esas emociones, él nuevamente envolvió sus brazos junto con sus tentáculos sobre la cintura de Shiori y la acercó más a su cuerpo para finalmente cerrar sus ojos y disfrutar de este momento fugaz mientras que las luces de la superficie empezaba a brillar con más fuerza y envolverlos con mucho cuidado en su tranquilidad y calidez hasta que ambos desaparecieron junto con el escenario.
- "Y ambos se desvanecieron."
Azul terminó de recitar aquel poema...
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Los minutos pasaron y tanto Shiori como Azul aún permanecían inmóviles como estatuas. Unas estatuas en las que una tenía sus ojos y tatuajes brillaban en una luz lila mientras que el otro empezaba a recuperaba opacidad al mismo tiempo que las machas desaparecían de poco a poco.
- Ha pasado mucho tiempo ¿Les habrá pasado algo? - Preguntó Deuce cada vez más sintiendo como la preocupación y angustia iban en aumento muy a pesar del cansancio.
- No lo sé Deuce, pero a estas alturas ella ya debería estar aquí. - Asintió Ace en el mismo estado que el joven del tatuaje de picas.
- Pero ella va a regresar ¿Verdad?... siempre lo hace. - Murmuró Grim echándose en la arena para esperarla.
Muchos de los presentes tan solo quedaron quietos esperando a que alguien rompiera el silencio, pero nadie decía nada o no sabían que decir a continuación más que solo esperar y seguir esperando a que algo nuevo sucediera.
- Ruggie, ¿Esto también pasó cuando sucedió mi estado Overblot? - Preguntó Leona mirando fijamente a la albina.
- ¿Eh? Bueno no hubo tantas diferencias que digamos, pero hasta ahora las dos luces que aparecieron con ustedes aún no han aparecido. - Respondió Ruggie.
- ¿Dos luces?
- Con el Líder Roseheart también pasó lo mismo. - Comentó Ace. - Después de que todo vuelve a la normalidad hay unas dos luces que caen sobre ellos, aunque no sabríamos decir que son esas cosas o su significado...
- Esas luces son las almas de Shiori y el otro joven. - Respondió la voz elegante de Akko, quien ya había regresado a su forma original, pero sin su armadura. - Si aún no aparecen eso significa aún siguen atorados en el otro mundo...
Casi todos los presentes voltearon sus miradas hacia la deidad.
- ¿A qué te refieres? - Pregunto Jack sin comprender mucho las palabras de Akko.
La deidad solo se limitó a caminar hacia ellos sin apartar su vista de la imagen de su protegía y del sujeto con lentes.
- "Purificación Divina" Una de las técnicas más poderosas que tiene la marca ya que tiene la habilidad de no solo eliminar cualquier tipo de energía negativa sino también tiene la habilidad de purifica a las almas que fueron corrompidas por estas fuerzas. - Akko Detuvo su caminata cuando ya estaba al lado de ellos. - Sin embargo, para que un alma pueda regresar a su cuerpo se requiere como mínimo que el alma del marcado abandone su cuerpo físico para que junto con las almas caídas superen juntas la gran prueba que delimitará si pueden continuar viviendo o descansar finalmente en paz para unirse al gran después... - Luego soltó una risa sarcástica. - aunque también para aquellos desafortunados humanos que ya están podridos por dentro tan solo les espera un largo y eterno tiempo en el algún circulo karmico o el mismo yomi según las acciones que hicieron en vida.
Puede que para mucho todavía no podían entender lo que la deidad acaba de decir, pero para aquellos que no les fue difícil entender esas palabras en doble sentido tan solo dibujaron una mirada casi neutral, pero con un tiño de desconsuelo.
- Un momento... - Dijo Jade mirando fríamente a la deidad. - ¿Nos estas diciendo que hay una probabilidad de que ellos mueran?
Todos los chicos soltaron un fuerte respingón ante la noticia que ahora miraron fijamente a la deidad en espera de alguna respuesta contundente.
- Si hay esa posibilidad. - Respondió tranquilamente Akko encogiéndose de hombros. - Aunque ese es el menor de mis problemas, así que eso no importa mucho ya que lo único que muere es su inservible cascara llamada cuerpo.
Muchos de los presentes no podrían creer ante la falta de emociones de este sujeto ¿No se supone que este sujeto era alguien muy cercano a Shiori? ¿A dónde fue todas esas expresiones de preocupación que habían visto cuando la vida de la sacerdotisa corría peligro? ¿No se supone que esta deidad era el quien debería estar más preocupado que los demás?
- ¿Cómo qué no importa?... - Murmuró Deuce en un tono bajo, pero también venenoso mientras apretaba sus manos. - ¿Acaso no te preocupa lo que le puede suceder a ella? ¿En verdad no te importa en lo más mínimo si ellos no regresan?
- Veo que no me has comprendido niño. - Dijo Akko aun si voltear su mirada al joven, aunque su tono ahora se había vuelto sereno. - Claro que me sentiría fatal si Shiori muere, pero no me preocupa mucho ya que tengo la certeza de que su verdadera esencia volverá... y al fin podremos salir de este lugar.
Otro aire tensó surgió en el escenario.
- Espera. Espera. ¿A qué te refieres? - Dijo Ace, sintiendo una gran opresión en su pecho. - ¿Acaso tú sabes cómo llevártela de vuelta a su mundo?
La deidad al inicio no se movió de su sitio. ¿Por qué de pronto decidió quedarse callado? Eso lo provoca que nuevamente el silenció incomodo gobernara en todo el entorno, aunque a comparación del anterior, este era más frio y oscuro. Aunque únicamente solo duró un par de segundos ya que la deidad luego de permanecer en silencio solo les respondió:
- Yo nunca dije que la iba a regresar a su mundo. - Akko solo se cruzó de brazos, aunque ahora una suave sonrisa se dibujó en su cara al igual que su mirada opaca. - Me la llevaré al mundo espiritual.
En eso momento, Leona, soltando un fuerte respingón rápidamente alzo su cabeza al aire para empezar a olfatear con detenimiento y no fue el único ya que Jack y Ruggie también empezaron a oler el aire, pero con un rostro preocupado.
- Este aroma... ¡No puede ser! - Exclamó Leona mirando a un punto fijo.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó Ace mirando hacia la dirección de donde estaba posando su mira.
Lo que sus ojos vieron fue que de la comisura de a boca de Shiori empezó a expulsar sangre oscura al mismo tiempo que la armadura desaparecía y volvía a su forma de collar, aunque ahora el cristal empezaba a generar unas pulsaciones como si fuera un corazón viviente.
- El cristal ya está fijado. - Dijo Akko sintiendo las vibraciones de su entorno. - Ahora solo falta que la esencia de Shiori regrese para que sea absorbida por el cristal y por fin podré llevarme su alma de regreso al lugar que debe pertenecer.
Los chicos solo encogieron sus ojos ante el decretó del pelirrojo ya que eso solo significaba una cosa:
- ¿Llevarte su alma? - Susurró Ruggie.
- ¡Un momento! ¡Acaso planeas...! - Jack quizá tomar el cuello del haori de la deidad.
Pero lo que nunca se esperó fue que en un abrir y cerrar de ojos la deidad se movió rápido y se trasladó a su otro costado para patearlo con fuerza y tumbarlo al suelo.
- ¡Jack! - Exclamó Deuce intentando levantarse, pero debido a las grandes cantidades de energías que gasto solo pudo moverse con un poco de dificultad.
Todos los demás, pese a estar en las mismas dolorosas condiciones, tan solo sujetaban con fuerza sus plumas mágicas mientras apuntaban a la deidad.
- Hago esto por su propio bien. Siempre supe desde un inicio que el mundo que vio nacer a Shiori no merecía tenerla. - Continuó Akko. - Exterminar demonios y espíritus vengativos todos los días, lidiar con los sufrimientos y las tristezas de nacer como ser humano, Estar siempre solucionando los delitos y errores de los demás solo porque tienes un poder que puede purgar lo malo de su entorno, no poder vivir libremente como se merece porque siempre habrá alguien que tratará de usarla todo lo que se le antoje hasta su último aliento... una herramienta que pueden desperdiciar fácilmente solo porque la criaron para ser noble y evitar que la marca la mate si toma el camino equivocado... No permitiré que eso nuevamente suceda.
"Atkormaru ellos me necesitan... Yo soy su designado guardián protector y es mi deber protegerlos" - Dijo una hermosa yokai de ojos violetas y cuerpo de medusa.
Tanto los presentes se quedaron callados ante las palabras de la deidad ya que pronto una energía llena de ira empezó a inundar a todo el entorno.
- Una y otra... y otra... ¡Y otra vez! ¡El mismo esquema se repite! ¡Al igual que lo que le pasó a mi amada Senhime! Mi esposa... - Dijo Akko formando el tono rojo en sus escleróticas. - Ella y Shiori eran iguales. Velaban por los demás humanos porque creían que su poder podría ayudar a otros. ¡Pero cuando Senhime más los necesitó! Tan solo le dieron la espalda y la separaron de mi lado...
"¡Aniquilaste toda una isla entera! ¡Mataste a todo ser humano que habita allí!"- Dijo la voz preocupada de sus progenitores. - "¿Te das cuenta de lo que eso significa, Atkormaru? Te van a desterrar por usar tu poder contra un humano indefenso..."
- El mundo es oscuro, salvaje y egoísta y al más fino rayo de sol y su alegría... los destruyen. Por eso todos los humanos no se merecen tener a alguien tan noble y puro como ellas.
"Puede que haya nacido con ese poder incompleto, pero quiero ser de utilidad... Y si hay algo en lo que puedo hacer, nunca le daré la espalda a nadie... incluyéndote Akko. Hare lo que pueda para ayudarte a regresar a casa."
Cuando la deidad terminó de gritar tan solo dio unas fuertes bocanadas de aire tratando de recomponer su compostura y su aura para mantener su misma compostura neutra.
- Si ella pudo soportar todo esto... es porque ella aún tenía a su familia para respaldarla y mantener su cordura, pero ahora con todo lo que he visto en sus memorias esto solo me demuestra que ni ustedes y nadie tiene la fuerza o el poder suficiente para protegerla como es debido. - Apretó su ropa con manos. - Esa marca ante mis ojos no es una bendición... es una maldición que debe ser eliminada de una buena vez para que ella pueda finalmente ser libre...
Luego de una pausa la deidad brevemente gira su cabeza advertirles con una mirada de severidad.
- Si no se interponen en mi camino les puedo perdonar la vida... Es lo más sabio que pueden hacer.
Entonces Akko empezó a caminar nuevamente para alejarse de los jóvenes e ir hacia donde estaba el cuerpo inmóvil de Shiori.
- ¡Detente! - Exclamó Ace intentando tomar su pluma para lanzar su hechizo de viento.
Sin embargo, la deidad al leer claramente sus pensamientos entonces rápidamente se trasladó hacia ellos y empezó a repartir golpes a diestra y siniestra a todos los presentes con sus brazos y tentáculos hasta que todos solo cayeron al suelo cansados y adoloridos.
Tanto Jade como Floyd al ver las intenciones de este sujeto tampoco se quedaron quietos y también empezaron a atacar ya que si bien el hecho de perder a Azul ya fue un horrible sentimiento entonces el permitir que Shiori muriera sería un gran insulto a todo el esfuerzo que ella hizo para salvarlos a ellos y a Azul. Eso no se lo podrían perdonar.
Lamentablemente, incluso con todas sus fuerzas, tampoco fueron los suficientemente fuertes para derrumbar a la deidad. Al final todos fueron derrumbados contra la arena.
- Se los digo una última vez... No se metan... Sé muy bien que ustedes no les gustan involucrarse en los problemas de los demás y que no harían nada que comprometan su bienestar, Así que no se tienen que preocupar por alguien quien solo será solo un recuerdo fugaz para ustedes.
Akko giró su cabeza a un lado para mirarlo con sus ojos dorados y decirles.
- Aunque les agradezco por los pequeños momentos felices que le dieron a ella, pero ya no tienen que fingir estar verdaderamente preocupado. - Finalizó la deidad comenzando a caminar de nuevo.
Sin embargo, antes de que diera otro paso un hechizó rozó su mejilla provocando que se generará una herida. Al instante, Akko, se detuvo en seco y empezó a girar su cabeza lentamente. Cuando terminó de voltear se topó que quien había lanzado aquel hechizo era ni nada más y nada menos que Ace usando sus brazos para aun mantenerse de pie.
- ¡No me jodas! - Exclamó con todas sus fuerzas el joven de tatuaje de corazón con una mirada muy brillosa ya que está a casi nada de soltar lágrimas. - ¡¿Qué es lo mejor para ella?! ¡¿Qué dejemos de fingir?! ¡No me vengas con esas mierdas! ¡Tú eres el quien debería dejar de fingir!
Ace luego lo apunto con su pluma, pero no para disparar un hechizo sino para señalarlo.
- ¡Solo buscas una excusa para conservar contigo el recuerdo de un pasado que no pudiste superar! ¡El quien no debería tratar a Shiori como objeto eres tú! - Añadió el de pelo terracota.
Las escleróticas de la deidad de volvieron rojas.
- Piensa bien en lo que vas a decir. - Dijo Akko girando media vueltas sobre sus talones para caminar hacia Ace mientras le dedicaba una mirada sanguinaria. - Lo lamentaras mucho si dices algo de más.
- ¡Y porque debería callarse! - Ahora exclamó Deuce intentando levantarse con dificultad. - Dices llamarte el amigo de Shiori, pero ¡¿Qué clase de amigo permite que su amiga sangre frente a sus ojos o permitir que salga lastimada solo porque es lo mejor para ella?! ¡¿Es que acaso la opinión de Shiori no te importa en lo más minino?!
- Ella no posee un buen juicio crítico para pensar en lo que quiere realmente. - Respondió Akko en un tono casi similar a un siseo. - Porque gracias a su nobleza ella no pensaría en que es lo mejor para su bienestar.
- ¡¿Y arrebatarle su vida es lo mejor?! - Exclamó Jack golpeando el suelo tratando de pararse. - ¡Eres un hipócrita! ¡Lo que tú buscas no es liberarla! tan solo quieres aprisionarla en otra jaula de oro ¡Eso ni siquiera se le puede llamar vivir!
- ¿Y que saben ustedes?... - Ahora Akko perdió el control de sus emociones. - ¡Ninguno de ustedes tiene ni la más mínima idea de lo que es vivir la vida de Shiori! ¡Solo porque pueden ven sus recuerdos atreves de sus sellos no significa que saben todo acerca de ella! ¡Yo la ayude a mejorar sus poderes para que pueda seguir adelante y aprender a valerse por sí misma! ¡Yo curé sus heridas cuando esos malditos niños la agredían y le arruinaron toda su jodida infancia y juventud sin motivo alguno! ¡Yo la abrasé y dejé que llorara en mi hombro cuando perdió a su padre de manera injusta por culpa de quienes Shiori compartía sangre!
- ¿Y solo por eso crees tienes el derecho de escoger lo que es bueno o no para ella? - Dijo Ruggie levantando su cabeza. - ¿Acaso esperas que ella te recompense por todas esas acciones que hiciste?
- ¡Yo no quiero que me lo recompense! - Entonces Akko invocando su tentáculo golpeó la arena con mucha fuerza provocando así un leve temblor en todo el lugar. Aunque eso no evitó que la deidad siguiera jadeando. - Solo quiero que ella ya no sufra más tantas injusticias y desgracias...
- Eso es imposible. - Dijo Leona ahora moviéndose. - Ella una vez me dijo que al nacer como seres vivos eso conlleva a que todos pasemos por malos momentos que parecerán injustos... unos más que otro. La vida no es justa para nadie, pero solo aquellos que quieren seguir viviendo no permiten que esas peripecias los detenga. - Entonces apoyó su báculo en la arena para erguirse con totalidad. - ¿Qué ella no tiene juicio? Son puras mierdas que estás inventando... Ella ya es alguien mayor para tomar sus propias decisiones ¡¿Cómo planeas que ella mejoré si ni siquiera le permites levantarse de sus obstáculos?!
Akko solo se quedó mirando a los jóvenes con los ojos bien abiertos mientras analizaba y juzgaba cada mirada de los jóvenes, todos ellos estaban dispuestos a levantarse para evitar que se llevara el alma de Shiori
Los humanos son seres que a la minina que ven una desgracia frente a sus ojos no moverían ni un solo dedo, ni siquiera diría algo al respecto ya que solo se dignarían a solo mirar para ver como culmina la escena... como si fueran tan solo simples espectadores viendo una novela trágica.
Sabía muy bien que, si muchos ven sufrir a su pequeña, nadie haría nada, nadie voltearía a verla y nadie la ayudaría. Pero ahora esto jóvenes quienes apenas podían moverse, trataban de levantarse.
¿Por qué están tan desesperados?
¿Por qué estaban tan desesperados por mantener a alguien quien muy probablemente a la larga desaparezca?
¿Qué era lo que querían de ella?
...
- "Mi pequeña Kappa, ¿Qué pasaría si te dijera que si por cuestiones del destino ahora puedo regresar a mi hogar?" - La deidad le preguntó a una pequeña Shiori de 12 años.
- "No puede ser... Acaso tú..." - La niña solo miró con asombro y felicidad a la deidad.
- Pero... si regreso ya no podremos vernos otras veces. - Akko miró preocupadamente a los ojos inocentes de la niña quien cambio su expresión alegre a uno triste. - Los dioses quieren una respuesta inmediata de mi parte, pero lo que más me importa es saber tú opinión.
- Akko... - Comenzó Shiori apretando sus pequeñas manos. - Yo te quiero mucho, hay tantas cosas que te quiero contar y hacer ya que eres alguien importante para mí y quiero que estés allí presente para que las veas... Si te soy honesta no te quiero perder...
- Ya veo... - Akko giró su cabeza a un lado.
Tomar esta decisión no sería fácil ya que tan solo tenía una oportunidad de volver, pero al mismo tiempo ¿Qué será de su pequeña?
Si para proteger su sonrisa eso significaba que tendría que renuncia a todo con lo que creció entonces podría hacer ese sacrificio, aunque le doliera.
Sin embargo, Shiori no se lo permitió.
- Pero como... - Las lágrimas de la niña empezaron a rebalsar de sus ojos mientras continuaba hablando. - Como podría ser feliz si le he arrebatado la felicidad a la persona que más me ha estimado en todos estos años... No podría ser capaz de hacerte eso.
...
Akko solo que quedó inmóvil mientras veía como todos estos jóvenes se iban parando uno por uno.
- Yo no tengo idea de lo que está pasando, pero no te llevaras a la señorita Shiori tan fácilmente. - Dijo Jade incorporándose.
- Koebi-Chan es alguien muy interesante~... Me sentiré muy triste si te la llevas. - Dijo Floyd. - Y cuando me siento triste tan solo quiero romperte huesos. - Finalizó en un tono sombrío.
- Están demasiado débiles... - Dijo Akko ocultando su mirada con su flequillo. - Es muy probable que mueran si intenta luchar conmigo... ¿Eso es lo que quieren? ¿Están dispuesto a atacarme por solo una humana que puede desaparecer de un momento a otro?
- Esa humana tiene un nombre. - Dijo Grim invocando una bola de fuego. - Su nombre es Shi-o-ri, grávatelo bien.
- Si ella es capaz de meter sus manos al fuego por nosotros, entonces lo minino que podemos hacer por ella... es hacer lo mismo. - Dijo entrecortadamente Ace.
- Un día. Una semana. Un mes. Ya sabemos que ella puede volver a su mundo en cualquier momento, pero hasta que eso no pase... - Dijo Deuce levantado su rostro casi magullado. - ¡Quiero que ella, aunque sea un poco, se lleve buenos recuerdo de este mundo!
- Me has subestimado al creer que yo no haría nada, pero ahora solo me has hecho enojar más... - Dijo Leona levantó su verdosa mirada cansada pero fulminante. -... Si te atreves a poner un dedo encima de la gatita no descansaré hasta que toda tu existencia se convierta en arena.
- Aun tengo una deuda pendiente con ella, así que ni loco te la llevaras tan fácilmente. - Dijo Ruggie levantándose.
- Aceptamos tu desafío, no dejaré que sentencies la vida de Shiori de esa manera. - Respondió Jack sosteniéndose sus costillas rotas.
...
- "¿Cuál es mi deseo? Si te lo digo ¿no te sentirás mal, Akko?"
- "Lo prometo... quiero saberlo, mi pequeña Kappa."
- "Bueno... Akko-san es como mi gran super amigo..."
- "Me alagas~"
- "Pero a veces me pregunto cómo sería tener amigos de mi edad, como los otros niños normales."
- Entiendo... ¿entonces ese es tu deseo?
- "Es uno de muchos, pero estoy segura que allá afuera podre encontrar a alguien maravilloso que le caiga bien. Al igual que tú Akko..."
...
- "Esto mocosos..." - Pensó Akko sacando todos sus tentáculos. - Muy bien. Adelante, atáquenme con todo lo que tienen... - Luego puso un pie al frente. - ...Si se atreven.
No había necesidad de esperar ya que ni bien Akko los desafió todo ellos empezaron a correr en cámara lenta al igual que la deidad. Este sería el golpe decisivo por la voluntad de una joven que hizo un bien en ambas partes,
Sin embargo...
¿Cuál es la respuesta correcta?
🙤 · ┈┈┈┈┈┈ · ꕥ · ┈┈┈┈┈┈ · 🙦
Continuara...
Próximo capítulo: "La última despedida"
