Terry camina por el pasillo central paseando las yemas de sus dedos por el terciopelo rojo de las butacas, mientras el resonar de las suelas de sus zapatos es apenas audible sobre la alfombra de la gran sala, el telón esta cerrado, y es un teatro grande muy grande, casi desolado y majestuoso, el muchacho puede ver los detalles en oro del empapelado de las paredes y los palcos sinuosos alumbrados apenas por una débil luz, la platea esta obscura, pareciera un valle de sombras, Terry sigue caminando sin sentido, disfrutando del espacio vacío.
Es casi irónico que el único lugar en donde ha querido refugiarse de sus miedos y sus decepciones es ese mismo lugar donde le ha encontrado la desgracia, pero eso es algo que va a arreglar muy pronto.
El castaño no ha venido por nada en particular, apenas y esta pensando en retirarse cuando oye unas voces en el fondo. Como un autómata, Terry sigue la dirección del sonido distante, cruza el escenario y camina entre los pasillos con todos los camerinos cerrados, el cuarto del atrezzo y otras oficinas, todo levemente iluminado, ahora las voces se escuchan a un mejor nivel, logra escuchar una risa femenina en una habitación del fondo, es la oficina de Robert Hathaway, pero Robert se ha marchado incluso antes que todos.
Se acerca un poco mas, pero no lo suficiente para girar la perilla del despacho de Robert, y se pregunta porque demonios ha venido hasta aquí, siempre esta tan cansado que podría usar esas horas extras para dormir, en lugar de estar husmeando en la vida de otras personas, pero justo cuando esta a punto de girar sobre sus talones la voz femenina se hace muy conocida.
— Necesito, necesito— inquiere la voz jadeante de la mujer. — Necesito que le despidas, haz lo que tengas que hacer, solo despídele...
Después de otro suspiro y de la cara pálida de Terry detrás del otro lado de la puerta, el muchacho sabe bien que esa voz pertenece a la de su madre.
El gemido gutural de su compañero no se deja esperar.— ¿Porque quieres que haga eso?
— Ya te lo dije...
— Solo, ah, solo me has dicho que, que es tu hijo.
Adentro de la oficina de Robert Hathaway, la rubia actriz pone los ojos en blanco mientras monta a horcajadas al director de la compañía Stratford, pedirle favores no ha servido de nada, tan pronto como le ha revelado su secreto, Robert le ha propuesto a su hijo un personaje más importante, todo para retarle, incluso el mismo Oliver que también forma parte de la obra se ha apresurado a sugerir que el chico tome el papel protagónico.
Gracias a dios, Oliver no sabe de la línea de sangre que ella comparte con Terry, pero que alguien como Oliver se muestre tan amable con su hijo, su hijo, su único hijo, conociéndole como ella bien lo hace solo la deja preocupándose más después de esa breve charla con Richard.
Eleanor ha elucubrado por días enteros pensando en lo poco o mucho que sabe sobre Terry. Y aunque se le podría tachar de amoral, esto es por el.
Vaya madre que es.
Eleanor y Robert no son amigos, no después de que el la ayudara a conseguir los mejores papeles de su vida en Broadway y que Eleanor le pagara yéndose con el padre de Terry.
Pero esa flama por muy débil que sea ha logrado mantenerse encendida, la ve en los ojos de Robert, quien le hace el amor con la misma pasión después de muchos años, claro que ya no hay amor, ese amor que le juro en cartas y que le manifestó acaloradamente a la luz de las velas de su casa en la Washington square.
El amor que le declaro entre una multitud cuando Eleanor volvió al teatro después de algunos años en anonimato (el tiempo que duro con Richard), el amor que le declaro en la fiesta de la compañía teatral, hincado y con sortija en mano, el amor que ella rechazo sin titubear, que ella hizo motivo de momentos vergonzosos hacia el director R. Hathaway.
No, no son amigos, pero Eleanor ha pensado que tirándoselo podría dar mas resultado que un simple batido de pestañas, su encanto se desvanece junto con esa juventud marchita y Robert Hathaway le ha prometido cualquier cosa si tan solo pudieran revivir una noche juntos.
Es de lo mas patético y peligroso hacerlo ahí, cualquiera podría venir y correr el rumor, las habladurías no pararían nunca, puede verlo, su reputación intachable quedaría manchada para siempre.
La rubia comienza a trabajar sobre el cuerpo desnudo de Robert tendido en el sofa de piel, empieza a mecerse de la manera que sabe que a el le gusta, los movimientos comienzan a hacerse frenéticos mientras el sale y entra en ella, Robert aprieta los párpados mientras le sostiene firmemente de la cintura.
— De acuerdo, ah, está bien. — dijo Robert, en una posición bastante débil, conteniendo los gemidos y casi mordiéndose la lengua en su lugar—le despediré...
De pronto un fuerte golpe se escucha afuera, el sonido estridente del metal chocando contra el suelo les pone alerta, Eleanor se levanta sin antes poder limpiarse y comienza a colocarse la ropa con torpeza al igual que Robert quien ya con el pantalón abrochado y sin nada mas se adelanta en abrir la puerta para ver si hay alguien allí, ha sido un descuido hacer el amor en el teatro, pero Robert Hathaway es un sentimental y quería evocar los viejos buenos tiempos.
Abre la puerta quitándole el pestillo, pero afuera no hay nadie, solo una escalera de metal en el suelo que estaba recargada sobre la pared.
Robert sale de su oficina y corre para ver si todavía puede alcanzar a la persona que les ha espiado.
Eleanor sale después, pero nunca le encuentran.
Sin embargo, quien quiera que haya sido se ha dejado la bufanda en el suelo.
Terry corre sin parar, corre hasta que sus piernas le duelen y siente como se queda sin aire después de kilómetros recorridos.
Solo se detiene cuando llega a su edificio, abre la puerta bruscamente y sube por las interminables escaleras que dan a la buhardilla donde vive.
Querida Candy,
Espero que te encuentres bien ahora que no nos vemos mas, es inútil que te diga que sigo siendo el mismo, tu bien sabes como un día todo cambio tan de repente que hasta se torció nuestro camino. Si Candy, nuestro camino.
Confío en que ahora en adelante las cosas mejoren para ti bajo la tutela de los Ardlay y que encuentres tu propio camino, ese que siempre ha estado esperándote, porque tienes tantas virtudes que una de ellas no tardara en destacarse.
Quisiera disculparme por la manera tan abrupta en que partí por la mañana en nuestro último día con tu familia, seguramente William Albert Ardlay lo entenderá.
Y tú también...con el tiempo.
No tengo a nadie más a quien confesarle lo que me acontece, pero esta noche he llegado a la conclusión de seguir, seguir y seguir hasta lograr un resarcimiento de daños que probablemente no borrara las memorias, pero si mitigara mucho del rencor que siento.
Desafortunadamente no puedo enviarte esta carta, ni ninguna otra, no hasta que lo logre, tal vez.
Pero en la distancia, en mente, eres tú la única confidente que tengo.
A la mañana siguiente todos están puntuales en la sala de ensayos, Peter Tilby esta casi como nuevo sin esa férula tan molesta que le ha durado meses y le han dado un papel menor para el contento de todos por empezar ya tarde.
Susana le acompaña como siempre. El resto del reparto esta sentado en las bancas mientras esperan que llegue Sir Oliver.
A Robert se le ve algo nervioso, no ha dejado de desquitarse con su asistente en lo que va de la mañana.
Karen por su parte esta casi que fascinada con la nueva actitud de Terry, nota mucho brio en la manera en que se conduce, sin olvidar el despliegue de humor negro y el sarcasmo. Le gusta ese desconocido lado suyo y se apresura en hacérselo saber.
— Me tienes muy extrañada. — Confiesa Karen sin dejar de inquietarse al verle a los ojos. — ¿Has hecho algo con el antiguo Terry?
El muchacho se ríe un poco. — El antiguo Terry es el nuevo Terry.
Karen enarca una ceja pero se ríe con el.
De repente un mensajero llega a avisar que Sir Oliver no se presentara el día de hoy, al parecer se ha tropezado con el penúltimo peldaño de las escaleras de su casa y tiene muy inflamado un tobillo, pero esta bajo buenos cuidados así que probablemente le verán hasta mañana.
La mitad de la sala desea su mejora, la otra mitad se alegra de tener menos horas de ensayo debido a ello.
— Parece que tendremos el día libre.— Dice Terry observando todo sin mucho interés.— ¿Porque no te invito a comer?
Karen frunce el entrecejo y mira hacia donde esta Robert, advirtiendo que los está mirando, Terry invitándole a comer es algo que solo sucede una vez en la vida.
— Me parece perfecto, iré por mi abrigo y la pasaremos como nunca.
— En el camino me puedes contar esa historia del otro día.
—¿Cual historia?
Cuando salen del teatro, se deciden por la cafetería que está justo en frente, es pequeña, caldeada y con un público de la tercera edad, mayoritariamente.
— Ya sabes, la historia turbia de Sir Oliver y el muchacho. — por un momento le parece casi imposible hacer la descripción.
—¿Esa historia? Déjame decirte algo. No es cualquier historia—dijo Karen, complacida de encontrar que después de todo Terry también tenia su lado cotilla. —Es peor. Es casi una abominación.
Él frunció el ceño. Si había algo mal en esa oración, no le importaba. De repente parecía enojado y desafiante, pero Karen desecho la idea y animadamente se aventuró a relatar la historia que no hace mucho tiempo le había contado Charlie.
No hay nada que se le escape a Karen, al menos ningún jugoso detalle que no haya sacado de Charlie, sin antes prometer no decirle a nadie. Es una historia morbosa y lamentable y probablemente debería prestar mas atención al horror que hay en los ojos de Terry.
—¿Quieres café?— Karen preguntó sintiendo como si le faltara algo.
— Ya lo pedimos y el filete también.
Karen asiente y sigue con la historia, pronto hay mucha gente involucrada; Charlie, la señora Shields, Sir Oliver, Billy, la misma Eleanor...
Se han terminado la comida y después de recoger los platos el mesero les deja una copita de Jerez a petición del mismo Terry.
— Así que eso es todo, Charlie me ha dicho que le recuerdas a ese chico: Billy.
Charlie le tiene lastima a él, piensa para sus adentros después de darle una sonrisa forzada a Karen.
— Probablemente solo son rumores.
— Si... rumores.
Justo cuando una nube gris está apunto de lloverle en la cabeza, Terry recuerda que debía volverse a su nuevo papel, su antiguo yo ya no tenía cabida ni sentido si quería ganar y el iba a ganar, entonces interpretaría a la persona que debería de ser: agradable y encantador, con ese aire despreocupado y lleno de vida, de sonrisa incipiente y ojos bonitos. Tenía una actitud bromista y alerta, cuando miró a Karen nuevamente el Terry del pasado había desaparecido.
—De cualquier forma, creo que Charlie hubiese podido contar mejor la historia que yo, el estuvo ahí cuando le encontró sin vida esa mañana.
— El... nunca me ha dicho nada.
—Realmente, Terry. — dijo Karen muy seria.— No creo que sea una conversación apropiada para un día como este, ¿no lo crees?
—Estoy de acuerdo.— acorde a esto el muchacho da un sorbo al cafe que no ha tocado desde que llegaron.— Y ¿sabes algo, Karen? Creo que es agradable esto, deberíamos salir mas a menudo.
Karen sonrío y bebió su jerez.
Tres días después Robert Hathaway lleva a Terry a su oficina y después de tanto rodeo y trivialidades que casi ponen a dormir al muchacho, el señor Hathaway con una cara de disculpa le anuncia que debe despedirle, enseguida entra Sir Oliver Winthrop haciendole desistir, los mismos dueños de la compañía Stratford le respaldan.
Lo que bien podría simular una victoria, esta muy lejos de serlo para las tres personas, cada uno con un motivo diferente en su manera de actuar.
Pronto Terry había comenzado a transformarse en la criatura que ahora seguía sentada en una de las sillas del despacho de Robert, parece que el año anterior ha sido decisivo. Terry no es torpe, se maneja con cautela, no es educado con quien no lo merece, y se ve seguro de sí mismo, ya no se sorprende cada vez que alguien lo mira con interés.
Tiene un aire diferente ahora, pero aún sigue siendo el mismo muchacho al que llevo a casa, es el, Sir Oliver lo mire embelesado, y si, está enganchado de nuevo: no hay forma en el infierno de que deje que Terry, quienquiera que sea, se escape de él.
Los labios de Terry se tuercen en una sonrisa críptica.
¡Gracias por leer!
Only D: Eleanor no se redime y sigue mostrando sus colores :D muchas gracias por los reviews que me mandaste.
Sandy Sanchez: Sandy, sin tus reviews no habría capítulos, te agradezco, te agradezco.
Karmanance: muchas gracias por tan bonito review, espero que este capitulo sea de tu agrado.
Gaby39: Yo tampoco comprendo, pero espero que sigas leyendo hasta el final : ) creo que el duque solo se puso en contacto con Charlie para saber como ponerse en contacto con Terry.
BlancaG: Es una pesadilla, espero que te quedes hasta el final.
Espero que todas estén muy bien.
