Alex llevaba rato riéndose en el camarote del capitán. Lars y Levi se estaban limpiando después de entrenar.
- Yo no le veo la gracia. - respondió Kara cruzándose de brazos.
- Me imagino el trauma de los niños si llegan a entrar en el camarote.
- Me alegro que te resulte tan divertido que Lena no me deje ponerle una mano encima.
- Lo que me parece divertido es el trauma que podríais causar a los niños si se encuentran a su tía y a su madre en plena acción. Lo otro me parece normal.
- ¿Por qué? - preguntó Kara ofendida.
- ¿De verdad tengo que explicártelo? - respondió Alex incrédula. - Kara, ¿te das cuenta de lo que hiciste? Te rebajaste a la altura de la antigua Voz, de Kal. La usaste sin más. Te recuerdo que torturaste y asesinaste a la Voz por hacer exactamente lo mismo.
- No la estaba usando. - se defendió Kara. - Y tú no eres la mejor para hablar. ¿O hace falta recordarte lo que pasó en Gimina? Seguro que Sam no ha sido la última con quien has engañado a Kelly.
- Para empezar, Sam sí ha sido la única. Fue un grandísimo error de mi parte. Y sí, casi me cuesta la relación con Kelly. Pero no te atrevas a comparar una cosa con la otra. Tú te has pasado de la raya y te has regodeado durante estos meses haciéndole daño.
- ¿Me vas a culpar después de todo lo que he pasado estos años? No sabes cuánto he sufrido. - se defendió Kara.
- ¿Todo lo que has pasado estos años, Kara? Primero, es cierto. No lo sé. Pero, ¿en qué cabeza cabe que el maltrato, la humillación y el abuso a los que has sometido a Lena pueden estar mínimamente justificados? Si de verdad fueras una persona madura y racional, no habrías actuado así. Y lo sabes. Segundo, ¿y todo lo que ha pasado ella? ¿Te has puesto en su lugar? ¿O te piensas que te abandonó para conseguir ser reina y que ese era su gran plan? ¿De verdad te piensas que solo jugó contigo para hacerse con el poder? ¿Te piensas que ella no te ha echado de menos durante estos catorce años? ¿Que no lo ha pasado mal? Además, ¿sabes qué? No tienes ningún derecho a echarle en cara nada. Se dejó violar por la Voz para salvar tu vida, te aguantó en Gimina hasta que te la estabas llevando por delante y eso es solo el principio de una lista larga de cosas que ella ha hecho por ti. Sí, sacrificó poder tener una vida contigo para salvar un reino y evitar una guerra civil. Estos catorce años, se ha tenido que dejar usar por su hermano y el consejo como si no valiera nada. Y llegas tú y todavía lo empeoras más.
- ¿Por eso no me obedeciste cuando te dije que no tocaras el burdel? ¿Te das cuenta que tú misma has echado a perder todo lo que Lena sacrificó? Y no es la primera vez que me traicionas.
- ¿Y te piensas que no me arrepiento de lo que he hecho? Claro que lo hago, Kara. No sabes cuánto me duele y cuánto lo siento. He echado a perder el sacrificio que las dos hicisteis. Y mucha gente morirá por mi culpa. - contestó derrotada Alex. - Y si la traición de la que hablas es no contarte lo que les había pasado a tus padres, te diré que estábamos esperando el momento oportuno y William sacó ventaja de ello. Nos manipuló a nosotras igual que lo hizo contigo. ¿Y sabes por qué no te obedecí? - suspiró. - Antes de que te fueras, me había pasado la vida cubriendo tus espaldas y limpiando el caos que dejabas a tu paso, incluso antes de que fueras a Gimina por primera vez. No puedes negarlo, Kal y yo siempre estuvimos a tu lado cuidando de ti porque eras alguien impulsivo e irracional. No digo que fueras mala persona, Kara. De hecho, eras demasiado buena. Pero no pensabas en las consecuencias de lo que hacías y el resto pagábamos por ello. - le dijo Alex mirándola fijamente. Kara solo bajó la cabeza resoplando. - Llegaste vestida de kryptoniana, dando órdenes a diestro y siniestro y sin explicar nada de tu magnifico plan. ¿Sinceramente? No te compré lo que nos contaste de los documentos. Seguía creyendo que nos ibas a vender a Krypton. ¿Qué querías que pensara si te veía comportarte con Lena como lo estabas haciendo? Se suponía que ella es la persona que más has amado, quien había sacado de ti tu mejor versión y no hacías otra cosa que hacerle más y más daño.
- Si tan horrible soy, ¿por qué me dejas acercarme a ella otra vez? ¿No eres su perrito guardián?
- El problema es que ella todavía te ama como una tonta y tú te aprovechas de ello.
- Eso no es cierto. - respondió a la defensiva.
- ¿No? Dime por qué.
- Yo no me estoy aprovechando de ella. Alex, es solo sexo. No entiendo dónde está el problema.
- El sexo lo disfrutan dos personas, no solo una. Y, desde luego, no provoca que una de ellas acabe sintiéndose usada y humillada al día siguiente.
- Déjame en paz, Alex. - gruñó la rubia.
Kara se fue dando un portazo.
*/*/*/*
Llegó el día en que llegaron a un rincón solitario de la costa sur donde podrían desembarcar a salvo Alex, Kelly y el pequeño James. No se quisieron llevar a ningún marinero para estar más seguras, decían que ellas podrían con cualquiera que les atacara.
El resto partió hacia el norte. En un par de semanas llegarían a su destino. Tenían que asegurarse de tomar la ruta más segura para que no los encontraran.
Sin la compañía de los otros tres, los días se hacían todavía más aburridos y más largos. Por las mañanas, Lena había empezado a hacer de maestra de Levi, mientras Kara enseñaba a Lars a gobernar. Por la tarde, Kara los entrenaba hasta el anochecer.
Durante el día no tenía momentos para estar a solas con Lena cosa que Kara lamentaba en parte. Por las noches, la cosa había cambiado. De alguna manera, habían convencido a los niños para que durmieran ellos en el camarote que Alex y su familia habían dejado vacío, mientras ellas continuaban en el mismo. La versión para los niños es que dormían en camas separadas. Era una gran mentira. Ninguna de las dos dudó cuando la primera noche a solas de nuevo se tumbaron en la misma cama.
La morena seguía con su norma de no dejarse tocar por Kara. La rubia estaba frustrada. Esa noche no había empezado bien. Estaban discutiendo cuando la rubia se dejó caer en la cama llevándose las manos al rostro.
- Es que no lo entiendo. - se quejó la rubia.
- Sí que lo entiendes, Kara. Lo entiendes de sobra. - le respondió Lena enfadada cruzándose de brazos sentada a su lado.
- Venga, Lena. Estoy segura de que estás tan caliente como yo o más después de estos días. - dijo Kara incorporándose un poco para apoyarse sobre sus codos.
- Mira, Kara. Quizá se te ha olvidado después de tantas putas, pero en esta vida no todo es sexo. Y te he dicho que no me vas a tocar.
- Lo estás deseando. ¿Cuándo fue la última vez, Lena? ¿Hace un mes? Estarás deseando que…
- ¡Basta! Te he dicho que no. - acabó explotando Lena. - Y por si no lo recuerdas, me había pasado catorce años sin acostarme con nadie. Así que un mes no es nada en comparación.
- Sí, claro. - bufó Kara con desdén. - En catorce años, no te acostaste con nadie. ¿Y cómo te quedaste embarazada?
- ¿Sigues sin creer que te estuve esperando todo ese tiempo? La única persona con quien me he acostado ha sido con Kal, sí. ¿Cuántas veces? Cuatro o cinco en catorce años y te aseguro que no fue algo que disfrutara ninguno de los dos. Hubiera preferido no hacerlo, sinceramente. - respondió Lena ofendida.
- Me parece difícil de creer, sí. Seguro que alguno de vez en cuando alguien caía. - se burló Kara.
- Dioses, ¿cómo puedes ser tan estúpida? No, no cayó nadie en catorce malditos años porque te amo y era incapaz de estar con nadie que no fueras tú. ¿Pero sabes qué? Siento que fue una pérdida de tiempo. Ojalá te hubiera olvidado. Lárgate de aquí. - le ordenó señalando la puerta.
- ¿Qué? No. - negó con la cabeza Kara.
- Lárgate del camarote. No te quiero ver más. - le gruñó Lena furiosa.
Kara se levantó enfadada y se fue dando un portazo.
Lena aprovechó la soledad para volver a llorar de la rabia. Abrazó sus rodillas y bajó la cabeza llorando y desahogándose. Se asustó cuando la puerta se abrió bruscamente. Kara entraba enfadada otra vez. Abrió la boca para decir algo, pero paró cuando cruzaron las miradas. No llegó a decir nada. Se la quedó mirando unos segundos y se fue.
No la volvió a ver en toda la noche.
*/*/*/*
Kara se había pasado todo el día sin pasar por el camarote. Lena ya suponía que no volvería a ver a la rubia hasta que llegaran a puerto.
La morena se cubrió con las mantas y se tumbó en la cama suspirando. Sin nadie a su lado, las noches eran más frías en mitad del mar en pleno otoño. Se había incorporado para apagar la luz cuando Kara entró en la habitación.
- ¿Qué quieres ahora, Kara? - bufó Lena.
- Lo siento. - respondió sincera la rubia.
Lena se la quedó mirando con una ceja levantada.
- ¿Qué es lo que sientes? ¿Abusar de mí, menospreciarme …? ¿Qué, Kara?
- Todo. Yo… Sé que no es excusa, pero después de estos años en Krypton y Daxam… Tienes razón cuando dices que me volví fría y manipuladora. - se sinceró Kara. - No soy consciente de que hago daño. Me he acostumbrado a ser así. Tampoco estoy acostumbrada a tener gente a mi alrededor por quién preocuparme o que se preocupen por mí. No han sido unos años fáciles.
- Tampoco lo han sido para mí, Kara. Y sé que mi decisión es la culpable de que pasarás esos años tan malos. - suspiró Lena. - Tengo la sensación que ya hemos tenido esta conversación.
- Yo también. - rio Kara. - La pena es que tanto sufrir no haya servido para nada.
Lena fijó su vista a las sábanas de la cama.
- ¿Y qué quieres hacer? - acabó preguntando.
- Quiero hacer las cosas bien entre nosotras, supongo. - dijo Kara encogiéndose de hombros y tardó unos segundos en volver a hablar. - Estar en Thera otra vez hace que eche de menos ser feliz y estar con otra gente sin ningún interés oculto. Había aceptado que eso no era para mí.
- Kara… - murmuró Lena negando con la cabeza.
- Quiero compensarte por lo que te he hecho estos meses porque no te lo merecías. Pero no te prometo que pueda volver a sentir lo mismo por ti, Lena. - respondió Kara dejándose caer a los pies de la cama.
- Ya veo… - dijo Lena llevándose cubriéndose el rostro con las manos intentando calmar el remolino de sentimientos que empezaba a sentir dentro de ella. Odiaba que Kara tuviera ese poder sobre ella.
- Pero sí que quiero cuidarte y asegurarme de que tú, el bebé y los niños estáis bien. ¿Puedo? - le rogó Kara buscando su mirada.
- Kara, es que no sé qué decirte. - se quejó Lena. Suspiró negando con la cabeza rendida. - La verdad es que no puedo decirte que no, aunque sé que me arriesgo a que todavía me hagas más daño.
- ¿Qué hacemos entonces?
- ¿Qué quieres hacer?
- Solo déjame estar a tu lado sin más. Sin que haya nada más de por medio. Déjame ser tu amiga por lo menos.
Lena dejó escapar una risa triste incrédula.
- ¿Una amiga después de todo?
- Supongo que no es la mejor manera de describirlo. - respondió Kara con una sonrisa incómoda. - Pero no se me ocurre otra palabra. Lo importante es que, ¿entiendes lo que te estoy pidiendo?
- Sí, Kara. Lo entiendo. - suspiró Lena.
- ¿Puedo? - insistió la rubia.
- Sí, sabes que no te puedo decir que no.
- Me siento un poco culpable por ello. - dijo Kara con una media sonrisa triste.
- Abrázame, por favor. - le pidió Lena.
Kara se acercó a ella y la envolvió con sus brazos. Se tumbaron todavía sin separarse y se quedaron dormidas en esa posición.
*/*/*/*
Había sido una noche dura. Después de la conversación, a Lena le había costado dormirse. Además, cada vez le costaba más encontrarse cómoda para descansar con el embarazo entrando casi en la fase final.
Se había despertado varias veces por culpa del oleaje. Esa noche el barco no había parado de balancearse de un lado a otro. Kara parecía profundamente dormida cada vez que abría los ojos a su lado. Qué suerte tenía la condenada.
Cuando se despertó por última vez, ya estaba amaneciendo y decidió que no iba a hacer el esfuerzo por volverse a dormir otra vez. Se levantó con cuidado y cogió algunos papeles de encima de la pequeña mesa para trabajar mientras el resto no se despertaba.
Fuera se oía cierto movimiento de los marineros. Kara dormía de espaldas a ella. Lena se sentó de nuevo en la cama junto a ella con cuidado y se concentró en uno de los inventos. Era el diseño de una máquina que se movía por el vapor. Llevaba días centrada en intentar entender todo su funcionamiento y pensando cómo iba a poder reproducirla. Kara le había dicho que los kryptonianos la usaban para un sinfín de aplicaciones y que eso les ponía en ventaja. Lena tenía que lograr imitarlos.
Kara se despertó cuando oyó un fuerte sonido en el exterior. Se incorporó alterada.
- Tranquila, hace rato que están moviendo no sé qué fuera. Están haciendo mucho ruido. - le explicó Lena a su espalda.
La rubia se dejó caer cansada sobre la cama boca arriba. Se quedó mirando fijamente a la morena. Estaba concentrada en los papeles que tenía entre las manos.
Siempre le había gustado observarla mientras trabajaba.
- ¿Qué miras? - preguntó Kara incorporándose y sentándose pegada a ella.
- La máquina de vapor.
- ¿No llevas días con eso? - preguntó la rubia frunciendo el ceño.
- Sí, pero no podía dormir. Así que quería aprovechar para trabajar en él.
- ¿Por algo en concreto? - preguntó Kara preocupada.
- La mala mar no me ha dejado descansar bien. - dijo Lena intentando desviar el tema de la conversación.
- Vaya… ¿Seguro que eso es todo? - insistió la rubia. No sé creía que la noche anterior no tuviera parte de la culpa.
- Sí, Kara. - suspiró Lena mirándola fijamente.
Kara sabía que, si era culpa suya que la morena había pasado mala noche, la Luthor no se lo iba a decir. Decidió que era mejor no insistir.
- Bien, voy a buscar el desayuno entonces. - dijo Kara cambiando de tema. - ¿Crees que estará hecho?
- Hace una media hora que han parado para desayunar. - explicó Lena volviendo su atención al papel.
- ¡Lena! ¿Por qué no me has avisado? Nos habrán dejado solo las sobras. - respondió Kara dando un bote y saliendo corriendo por la puerta.
La morena se echó a reír. A veces, seguía siendo peor que una cría.
Kara volvió al cabo de un buen rato. Había ido a llevarles también el desayuno a los chicos antes de volver a su camarote.
Colocó la bandeja con la comida sobre la cama cerca de la morena y se sentó pegada a ella. Lena dejó caer el peso sobre su costado. La rubia levantó el brazo y rodeó los hombros de la morena que se acabó de acomodar. Comieron en silencio en esa posición.
El cuerpo de Lena se había acoplado tan bien al de Kara que hasta le dolía a la morena. Se relajó en esa posición y dejó que el calor del cuerpo de la rubia la rodeara. Cuánto había echado de menos estar así con ella.
Levi y Lars las encontraron en esa posición. Los dos las buscaban para empezar sus lecciones.
- Tienes unos hijos demasiado aplicados. - se quejó Kara llevándose la mano libre a la cara.
*/*/*/*
Kara fue la primera en volver de limpiarse después de los entrenamientos. Desde hacía unos días, había decidido que los tres iban a competir cada día en una prueba diferente. El orden de victoria iba a ser el orden para limpiarse. Evidentemente, Kara siempre era la primera en volver.
Según ella esto lo hacía para motivar a Lars para que entrenara más duro. Kara decía que tenía que hacerse más fuerte y que iba a usar los métodos que hicieran falta para motivarlo. Lena le recordó que por mucho que Lars fuera el heredero, seguía siendo un niño y que no se pasase de la raya. De hecho, el mayor siempre era el tercero en volver por detrás de Levi.
- Tienes que hacer alguna trampa. No puede ser que Levi gane siempre a Lars. - reía Lena.
Kara se había acercado a la otra cama a dejar el trozo de tela que los marineros les habían dejado para limpiarse. Luego volvió hacia ella y se sentó a su lado en la cama contra el cabezal.
- Lena, créeme cuando te digo que Lars es lo más nefasto que he visto en mi vida y Levi, un genio. Ahí dentro repartiste algo mal. - dijo señalando el vientre hinchado de la morena riendo también.
- ¡Oye! ¿Alguna queja en cómo geste a mis hijos? - respondió riéndose.
- Este tema empieza a ser asqueroso. - contestó la rubia haciendo una mueca y volviendo la vista al frente.
- Eso es porque no has visto un parto. - dijo Lena dándole un suave codazo a la rubia.
- La verdad es que no. - suspiró Kara. Y tenía planeado que eso continuara así.
- Pues eso va a cambiar en no mucho tiempo.
- ¿Qué quieres decir? - preguntó Kara entre asustada y confundida.
- Que tú vas a estar dándome tu apoyo mientras nace el bebé. - dijo Lena como si fuera algo evidente.
- Tienes que estar de broma. No puedo hacer eso, Lena. - dijo Kara levantándose y separándose de ella. Acabó contra la pared como un animal acorralado y asustado.
Lena se reía a carcajadas.
- Kara, por los dioses, que has abierto a gente en canal. Solo es un parto.
- Te sobra el "solo" en esa frase. Yo no tengo estómago para ver eso.
Solo con imaginarse ver un bebé entero salir de ahí hacía que le doliera todo el cuerpo y le entraran nauseas.
- ¿Te retiras tan pronto de estar a mi lado? - sonrió confiada Lena.
- No es justo, Lena. Te prometo estar a tu lado en todo lo que quieras, menos en el parto.
- Vas a estar, Kara. Eso te lo aseguro. - le prometió Lena.
Kara empezó a lloriquear mientras se le escapaba la risa. Se acercó de nuevo a la cama. Le hizo señas a Lena para que se separara del cabezal y se sentó detrás de ella como siempre. Colocó las manos sobre el vientre de Lena.
- Pequeño, vas a ser un buen chico y te vas a quedar ahí dentro el máximo tiempo posible. Tienes que darme tiempo para fugarme. - susurró la rubia mientras lo acariciaba.
- ¡Kara! - se quejó Lena golpeando las manos de la rubia suavemente. - Además, ya te he dicho que va a ser una niña.
- ¿Ya has elegido el nombre? - preguntó Kara mientras apoyaba la cabeza sobre el hombro de Lena.
- Sí, Lisha.
- ¿Y si es un chico?
- Va a ser una niña. - la miró convencida Lena.
- Estás muy confiada, ¿no?
- Por supuesto. - asintió la morena.
Lars y Levi entraron juntos al cabo de un rato con la bandeja de comida. Les acercaron la comida mientras ellos se sentaban en la cama contraria a comer. Ninguna de las dos hizo ademán de cambiar de posición. Total, estaban cómodas y no era la primera vez que los niños se las encontraban así. Nunca decían nada al respecto. Aunque Kara se dio cuenta que esa noche Lars estaba algo intranquilo. Miraba la cama sobre la que estaba sentado y luego las volvía a mirar a ellas, pero no dijo nada.
Llegó la hora de dormir y los niños se fueron solos. Lars aseguró que él se encargaría esa noche de hacer dormir a Levi.
No era un problema para Kara. Estaba cómoda donde estaba. Tenía las manos sobre el vientre de Lena resiguiendo el tatuaje que tenía la Luthor allí. Hacía un par de días había notado algunas patadas del bebé y quería volver a sentirlas. La morena había dejado sus manos sobre los muslos de la rubia y había dejado caer su cabeza contra el hombro que había detrás de ella.
- Ichad. El dios que se sacrificó por salvar a su gente. Veo la ironía en el asunto. - rio Kara.
- Supongo que sí. - suspiró Lena apoyando su cabeza contra el cuello de Kara.
- ¿Crees que hoy también dará alguna? - preguntó Kara ilusionada.
- Eso te lo puedo asegurar. - bufó Lena.
- ¿Te duele? - le preguntó preocupada.
- Estoy bien, Kara. Son cosas que vienen con el embarazo.
- Es el tercero. - murmuró Kara.
- Lo es. - asintió Lena.
- ¿Cómo fueron los anteriores?
- ¿Qué quieres decir?
- No lo sé. Siento curiosidad.
- Pues fueron más fáciles y más difíciles a la vez. Mi cuerpo aguantaba más con Lars, pero no sabía cómo interpretar lo que sentía en mi cuerpo y estaba asustada. El primero también fue el más solitario supongo. Estaba sola. No tenía a nadie con quien compartir lo que estaba sintiendo. Con Levi, Lars estaba a mi lado casi todo el tiempo impaciente por conocer a su hermano pequeño, pero al final era solo un niño.
- ¿Y Kal?
- Era un poco incómodo para los dos, ¿sabes? Nunca se atrevió a tocar mi vientre. Mucho menos esperó sentir las patadas de los dos. En general, solo nos veíamos en el despacho. El resto del tiempo lo pasábamos por separado.
- Pues él se lo perdió. - murmuró Kara sobre su hombro antes de dejar un corto beso. - Mereces a alguien mejor.
A Lena dejó escapar una corta risa.
- ¿Cómo sería la persona ideal según tú?
- Alguien que te ame, que pueda cuidar de ti y tú cuidar de esa persona, alguien que les guste a Lars y Levi, alguien que se preocupe por Thera, alguien que…
- Kara, ¿eres consciente de que te estás describiendo a ti? - la interrumpió Lena quitándose las manos de la rubia de encima y separándose de ella.
La otra se echó a reír.
- ¿No crees que ya han pasado demasiadas cosas entre nosotras como para que todo fuera a funcionar otra vez?
- Quizá. - asintió la Luthor. - Vamos a dormir. No estoy de humor como para lidiar con esta conversación ahora.
- Claro. - respondió Kara moviéndose de su posición para tumbarse en un lado de la cama. - Buenas noches, Lena.
*/*/*/*
Por la mañana, no habían hablado mucho. Un ambiente enrarecido había inundado el camarote. Kara se fue temprano con Lars y Levi llegó para recibir clases.
El pequeño estaba sentado a su lado. Quizá Kara tenía razón con que Lars era mejor con la pluma que con la espada. De hecho, que era nefasto con la lucha. Levi era todo lo contrario. Lena tenía que pensar un regalo para compensar todo lo que debían haber aguantado sus profesores con el pequeño. Era incapaz de estarse quieto atento a las lecciones. Solo quería moverse y entrenar. Incluso se pasaba las horas practicando posturas y movimientos que Kara le había enseñado. Y, desde luego, no quería saber nada que comportara usar el cerebro y no, los músculos.
Lena suspiró. No tenía la energía para pelearse con su hijo.
Una hora antes del mediodía, Lars llegó con los hombros hundidos y pensativo.
- ¿Dónde está Kara, Lars? - preguntó Lena preocupada. A esa hora todavía debería estar con ella.
- Por ahí. - dijo encogiendo los hombros. Se paró a los pies de la cama frente a ella, pero tenía la mirada fijada en las sábanas.
- ¿Pasa algo?
- Hay algo que te quiero preguntar, mamá. - dijo mirándola por primera vez desde que había entrado. - ¿Dónde ha estado durmiendo la tía estos días?
- En esa cama, ¿dónde si no? - dijo señalando la cama opuesta.
- Mamá, antes de ayer durante la cena, doblé la punta de la sábana para comprobar si la usaban o no. Aún sigue ese pliegue allí. Es decir, la tía ha dormido como mínimo estas dos noches contigo.
- Es verdad. Yo también lo he mirado hoy. - añadió Levi a su lado.
Lena entendió en ese momento lo que debía sufrir Kara cada vez que se adelantaba a ella usando el cerebro. Lars era un listillo, en el buen sentido.
- Vaya… ¿Os molesta que duerma con ella? - contestó Lena con el ceño fruncido.
- No, mamá. Lo que nos molesta es que nos lo intentéis esconder. ¿Por qué? - preguntó sentándose a sus pies.
Lena suspiró. Su historia con Kara no era algo que estuviera por la labor de compartir con sus hijos. Tampoco creía tener la energía para revivir ese año de su vida.
- Es complicado, chicos. - respondió seria.
- Somos mayores para entenderlo. - insistió Lars.
Lena rio.
- Cariño, no sois tan mayores. Y hay cosas que ni yo entiendo.
- ¿Kara es tu Lois? - preguntó Levi con curiosidad.
- Sí y no, pequeño. - respondió la morena. Los dos chicos la miraban esperando a que continuara explicando. - Quizá nunca os he explicado la versión real de cómo nos conocimos Kara y yo y todo lo que vivimos.
- ¿No le robaste el caballo? - preguntó Levi decepcionado.
- Sí, sí que lo hice. - rio Lena. - Lo que es diferente es lo que ocurrió después. Siempre os he contado que nos hicimos amigas después de eso, mientras nos capturábamos la una a la otra. La realidad es que nos hicimos más que eso. Nos enamoramos la una de la otra.
- ¿Y qué pasó? - insistió Lars.
- Que me casé con vuestro padre. Vosotros sabéis el trato que teníamos para que Lois pudiera vivir con él. Yo… Cuando se decidió que nos íbamos a casar, Kara se enfadó mucho y se fue. Yo quería que ella viviera con nosotros como Lois hacía, pero no era algo justo para ella después de todo. Tampoco creo que lo fuera para Lois.
- ¿Te odiaba? - preguntó el mayor con curiosidad.
- Sí, cariño. Creo que los tres aquí sabemos cómo puede reaccionar cuando se enfada mucho. ¿Recuerdas cuando te tuvo contra la pared? No reconocía a tu tía. Ha cambiado mucho desde que se fue. Pero esos ataques de ira siempre los ha tenido, aunque nunca había amenazado a alguien directamente, al menos no si formara parte de su familia. Lo que sí había hecho es destrozar material de entrenamiento. - rio Lena recordando el gasto en ese material que Kara causaba en la fortaleza en esos tiempos. Alex estaba desesperada.
Lars asintió pensativo.
- ¿Rompía cosas la tía? - preguntó Levi con curiosidad.
- Sí. Vuestras tías Alex y Kara vivían en la residencia de los Danvers. Después de la guerra, Kara rompía como mínimo cuatro muñecos de entrenamiento al día. - explicaba Lena con media sonrisa.
- ¿En serio? Sí que es fuerte la tía. - decía Levi fascinado.
- Lo es. - asintió Lena.
- Pero hay una cosa que no entiendo, mamá. Si tanto te odiaba por casarte con papá, ¿qué está pasando ahora? ¿Estáis juntas otra vez? - volvió Lars al tema principal.
- No, cariño. Por eso, os hemos ocultado que dormíamos juntas. Porque no queríamos que pensarais eso.
- ¿Tú la sigues queriendo?
- Es complicado.
- ¿Y por qué duerme contigo?
- Para poder cuidarme.
- Tampoco hace falta que duerma contigo para eso, ¿no? - insistía Lars. - Es que no lo entiendo.
- Ya te he dicho que es complicado, Lars. A veces, las cosas que pasan en la vida pasan demasiada factura.
- Podemos hablar con la tía para que te vuelva a querer. - dijo Levi ilusionado como si hubiera dado con la solución.
- ¿Qué dices, Levi? Estas cosas no funcionan así. - lo riñó Lars.
- Jo… Es que yo quiero que mamá tenga alguien para estar feliz como lo estaba papá con Lois.
- Levi, cariño. No te preocupes por mí. - le dijo Lena acariciando la mejilla del más pequeño.
- ¿Nunca pensaste en buscar a alguien más, mamá?
- No, Lars. Siempre tuve la esperanza de que Kara volviera. ¿Sabes el pasillo que lleva a la cueva secreta? Solo está comunicado con mi ala porque era un regalo para ella. Ella fue la primera persona que descubrió la playa.
- ¿De verdad? - respondió el mayor sorprendido.
- Sí, ella se pasaba horas allí antes de que nos encontráramos en el norte. Pero tapiaron el acceso que ella usaba por mi culpa. Mandé construir el pasillo para que ella pudiera volver.
- Parecía enfadada cuando le enseñamos el pasillo. - recordó Lars.
- No creo que estuviera enfadada, Lars. - lo tranquilizó Lena.
- ¿Nos puedes contar la historia de verdad, mamá? - le pidió. - Tengo la sensación de que no sabemos nada de antes de que naciéramos.
Lena suspiró.
- Va a ser largo. ¿Por qué no vais a buscar la comida y os lo cuento mientras comemos?
*/*/*/*
Kara estaba sentada en la proa del barco esperando a que los dos chicos vinieran. Era la hora de entrenar y parecía que llegaban tarde.
El día había sido raro. Ella no tenía la mente muy clara, pero al final había estado planeado la reagrupación de las tropas. Lars a media mañana se había ido con una excusa tonta y no lo había vuelto a ver. Quizá se había aburrido de gobernar. No le quedaba nada al chico.
Estaba completamente sola si no contaba los marineros que iban y venían por todas partes. Pero ninguno de ellos le prestaba mucha atención. Kara se distraía mirándolos porque no quería poder pensar. Prefería llenar su mente antes de dejar un vacío que iba a estar ocupado por Lena. Aunque no lo estaba logrando mucho.
Bastante tarde, llegaron los dos chicos. Pero no parecían listos para entrenar.
- ¿Llegáis tarde y no venís preparados? - los riñó Kara cruzándose de brazos cuando estuvieron cerca.
- Hemos estado con mamá. - explicó Lars
- ¿Se encuentra bien? - preguntó Kara algo preocupada.
- Sí. - respondió simplemente el mayor.
- Entonces, no es excusa. Toca entrenar. Tenéis tiempo de sobra para estar con ella. - continuó riñéndoles Kara.
- Nos ha estado contando vuestra historia, tía. - añadió Lars tranquilo.
- ¿Os ha vuelto a contar que me robó el caballo? - bufó Kara.
- Sí. Y cómo te drogó para ganarte, como consiguió que te rompieras las costillas y después cuidó de ti… Nos lo ha contado todo. También nos ha contado que estabais juntas cuando se casó con papá.
Kara se lo quedó mirando con sorpresa.
- Supongo que antes no lo sabíais. ¿Hay algo malo en ello?
- ¿Por qué quemaste todas sus cartas? ¿Por qué no volviste antes con ella? Mamá te esperó mucho tiempo. - le reprochó Lars.
- La vida es complicada, chaval. No me vengas a dar lecciones. No sabes nada. -se defendió Kara. - Cuando te hagas mayor, ya lo entenderás.
- Tú no viste a mamá triste cada vez que papá y Lois pasaban juntos cerca de ella. Al principio, pensábamos que mamá sí que estaba enamorada de él, pero solo te echaba de menos a ti. Y tú la abandonaste.
- Tu madre me abandonó a mí, crío. No sé qué os ha contado vuestra madre, pero ella me traicionó. Estaba enfadada con ella, por eso me fui. Mi intención era no volver jamás. - respondió Kara cruzándose de brazos.
- Nos lo ha contado también. Ella lo lamenta mucho. Y es cierto que no lo entiendo. Mamá también me ha dicho que lo que hiciste era lo mejor. Pero la verdad es ya no estás enfadada con ella porque si no ¿por qué la cuidas tanto a ella y a nosotros?
- De verdad, odio que te parezcas tanto a ella en algunas cosas. - bufó Kara. Ese chico cada día se parecía más a su madre dándole vueltas a todo lo que observaba. Lo peor es que además acertaba. - No, ya no estoy enfadada con ella.
- No quiero que le hagas daño. - dijo Lars llevándose las manos a las caderas.
- No es mi intención. De todas maneras, este tema es algo que tenemos que hablar nosotras, Lars. No te metas.
- Voy a cuidar de mi madre pase lo que pase. Y si tengo que pasar por encima de ti, voy a pasar, Kara. - la amenazó.
- Yo también, tía. - añadió el pequeño que había imitado la postura de su hermano.
Kara se puso a reír.
- Pues para eso tendríamos que empezar a entrenar ya, ¿no creéis? Id a prepararos. Tenéis dos minutos.
*/*/*/*
Kara entró con el pelo húmedo después de limpiarse. Lena estaba tumbada en la cama con la mirada perdida. Haber despertado tantos recuerdos la había dejado exhausta.
- ¿Cómo ha ido el día? - rio Kara.
Lena se incorporó un poco mirándola con el ceño fruncido. No entendía la repentina alegría en ella.
- Bien. ¿Por qué? - preguntó desconfiada.
- ¿Quieres agua? Tanto hablar te habrá dado sed. - bromeó la rubia.
Lena entendió a lo que se refería. ¿Qué le habrían dicho Lars y Levi?
- ¿Estás enfadada?
- No, creo que no. - respondió alegre la rubia. Dejó la tela encima de la otra cama y se tumbó a su lado. Se tumbó sobre un costado con el codo sobre el colchón y la cabeza apoyada en su mano al lado de la otra. Lena la miraba esperando que continuara. - Tus hijos me han vuelto a amenazar. Dicen que, si te hago daño, van a pasar por encima de mí.
- ¿Y eso te divierte?
- Lars ha vuelto a entrenar en serio. Resulta que eso era lo que necesitaba para motivarlo. Si lo hubiera sabido antes… Los dos se han esforzado mucho hoy. - sonrió orgullosa.
- No te entiendo. - le dijo sincera Lena negando con la cabeza.
- Ha sido divertido. De hecho, siguen practicando. No querían parar. Como persona que adora luchar, es un orgullo que estén tan comprometidos.
- En resumen, te sientes orgullosa de que mis hijos se estén volviendo unos cabezas huecas como tú. - le reprochó.
- Más o menos. Oye, es gracioso ver a dos críos amenazándome con matarme. - rio Kara.
- ¿Y cuándo van a ir a dormir, Kara?
- Después de cenar, los iré a buscar si todavía siguen allí. - la tranquilizó la rubia. - ¿No te habrás enfadado conmigo? ¿Puedo dormir en esta cama o voy a la otra?
- Haz lo que quieras, Kara. - bufó Lena cruzándose de brazos.
